MEXICO -- Hace poco más de un año, impactado frente a lo que veía en la tele, decidí escribir esta columna que ustedes podrán leer más abajo. En aquel momento, Juan Martín del Potro venía de ganar 4 títulos y se metía en la segunda semana del US Open. Sorprendía el enfoque y la madurez de Delpo, más allá de su tenis.
Ahora, un año después, impacta su crecimiento tenístico, su creciente capacidad para defender (gracias a su desarrollo físico) y también para desequilibrar. Sorprende su juego, más allá del temperamento.
Las sensaciones de hace un año y ahora, finalmente, conducen al mismo final: estamos frente a un gigante del tenis. Alguien destinado a triunfar. Las palabras de hace doce meses podrían ser premonitorias. O hasta podrían quedarse cortas.
¿Será la conquista de un título de Grand Slam el techo de Juan? ¿O su cielo está mucho más allá?
Esas páginas comenzarán a escribirse este lunes, cuando Del Potro esté cara a cara con Federer. Pero los primeros capítulos de su historia profesional se empezaron a dibujar hace cinco años, en tierras lejanas a su Tandil natal...
2 de septiembre de 2008
Alguna vez, dentro de unos cuantos años, estoy seguro de que me sentaré junto a mi hijo y le contaré la siguiente historia: "¿Sabés una cosa? A ese jugador que está levantando la copa en la tele, papá y mamá lo vieron llegar a la primera final profesional de su carrera..."
Ese jugador se llama Juan Martín Del Potro. Y la historia tuvo lugar hace casi cuatro años. Juan llegó a México a jugar un future de 10.000 dólares en mi club, el Berimbau. Su ranking era tan alto (943, me dice ahora el website de la ATP), que hasta tuvo que jugar la qualy. Y desde ese sábado, comenzamos la procesión: Delpo derrotando a un rival tras otro dentro de la cancha; y nosotros clavados detrás de los alambrados o en minúsculas tribunas, alentándolo como si fuéramos la Doce.
Tenía 16 años y monedas, Juan Martín. Pero su nombre ya sonaba. Era la nueva promesa junior del milagroso tenis argentino. Y, a decir verdad, lo habíamos visto jugar en México: unas semanas antes había llegado a la final de la Copa Casablanca (perdió en sets corridos con el zurdito hiphopero Donald Young).
Por aquellos tiempos, su saque no era ni por asomo tan poderoso como lo es ahora (inclusive, no arrastraba su pie derecho hacia adelante antes de pegarle, como lo hace hoy). Sus golpes eran menos punzantes. Pero tenía un hambre de triunfo gigantesca. Y un temperamento ganador que sorprendía para su corta edad.
Ahora, mientras lo veo deshacer como arcilla al japones Kei Nishikori (otro que pasó por estas tierras mexicanas hace un par de años), pienso en ese fuego que desde siempre arde en Delpo, y que ahora lo empuja hacia la cima del tenis. Ese gesto de fiereza, esa sonora ambición de triunfo, ya la tenía en aquel enero de 2005, cuando se vino hasta aquí y ganó siete partidos en ocho dias ante rivales experimentados, maniosos, laburadores y con mas necesidades de cash que sueños de futuro.
Hoy Del Potro es un tenista tan grande como sus casi dos metros. Su juego se ha desarrollado. Su físico tambien. Pero su ambición de campeón sigue siendo la misma que la de aquel pibe que con bronca recibió su reconocimiento como finalista del Future Berimbau. El serbio Darko Madjarovski, su vencedor, es hoy 430 del mundo. Juan Martín es 17, con pinta de top-ten.
Hay aspectos en el tenis que se pueden mejorar. Y tambien hay atributos que se traen desde la cuna, y que marcan la diferencia entre un gran jugador y un campeón.
¿Cómo terminaría entonces la historia que seguramente le contaré a mi hijo? Así: "Ese jugador es Juan Martín Del Potro. Y ahora es campeón de un torneo de Grand Slam. Pero cuando papa lo conoció, ese chico lo miraba a tu padre para que le cantara qué pelotas habían entrado, y cuáles se habían ido. Así, con el dedito para abajo o para arriba, como hacés vos cuando jugás los sábados en el club..."
Juan Ignacio Ceballos
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Juan Ignacio Ceballos es periodista desde 1992. Trabajó en la revista El Gráfico y en el diario Página 12, entre otros medios escritos. Forma parte del equipo de SportsCenter desde el año 2000.