CPT: Diario de viaje

publicado: domingo, 25 de octubre de 2009 | Enviar a un amigo | Imprimir | Indice
por Nahuel Ponce

No fue sencillo llegar. Buenos Aires y Mina Clavero están separados por más de 800 km y el trayecto por momentos se asemejó a una odisea, con los 40 grados de calor golpeando en el interior del coche y el viento Zonda haciendo de las suyas en los campos de Córdoba.

CPT

ESPNdeportes.com

Así se veía la ruta de camino a Mina Clavero.

Nunca había experimentado sensación semejante, ni manejando bajo la lluvia, el granizo o la nieve. De repente, la tierra de los campos secos de la región empezó a concentrarse en la autopista y la visibilidad se hizo nula. Los autos avanzaban casi por inercia, guiados por tenúes luces de balizas que apenas alcanzaban a verse a pocos metros. Lamentablemente, esa tarde fallecieron tres personas en un múltiple accidente con 15 autos. Nosotros tuvimos mejor suerte, pero la parte final del recorrido no fue menos árdua.

El Camino de las Altas Cumbres, como se conoce al paso entre las sierras desde Alta Gracia a Mina Clavero, es una invitación al suicidio. Curvas que el GPS no puede definir a 2500 mts de altura son el placer de los corredores de Rally que todos los años vienen al mundial de dicha división motor, pero ningún simple aficionado al volante disfrutaría de los tortuosos dobleces en el medio de la noche.

La única recompensa era saber que nos esperaba un fin de semana de póker en uno de los mejores tours del país, el Cordoba Poker Tour.

Finalmente, después de casi 11 horas de viaje, anclamos a las puertas del Casino de Mina Clavero, una flamante aplanadora de cemento que hacía las veces de sede de la séptima etapa del tour. La primera impresión fue agradable. Un salón amplio, dividido en dos partes: las mesas de juego por un lado y el póker room armado para la ocasión por el otro. Un bar en el centro, pantallas gigantes transmitiendo el partido de fútbol de la fecha, y el gustito a torneo que empezaba a sentirse con los satélites que iban tomando forma.

Nuevamente me recibieron con toda cordialidad mis amigos cordobeses, contentos de recontrarme después del faltazo a la última etapa. Si hay algo que destaca al Tour es la alegría de los organizadores. Un grupo de casi 20 personas (sin contar a los excelentes croupiers) que viaja de torneo en torneo y contagia con su energía y buena predisposición. Da gusto venir por ellos.

La noche del viernes que apuntaba a ducha y cama, finalmente se hizo larga. Un satélite se transformó en 10 y con las mesas vivas la acción tomó color. El toque final de la noche lo dio mi colega Gastón Catzman, que embocó una ¡escalera color! en la última mano de la noche, contra un color, una pierna y un full. Linda manera de empezar su defensa del título obtenido en Río Cuarto.

El sábado la acción arrancó tarde, cerca de las 17:00, y debo decir que fue un acierto de los organizadores. Hubo tiempo para comer un asado, descansar y llegar con todas las luces al torneo. Claro que para muchos el relajo debe haber sido excesivo, porque el juego empezó a bomba pura.
Gastón Catzman

ESPNdeportes.com

Gastón quedó fuera y no pudo defender su título

De los 150 inscriptos, 112 hicieron uso de la recompra y muchos también del add-on anticipado antes del quinto nivel. En ese grupo estuvo Gastón, quien no tuvo tanta suerte como la noche anterior y se quedó con las manos vacías. A la hora de la cena, 73 add-on subieron el pozo a 179 mil pesos y dejaron servidos 60 mil para el ganador. Todavía quedaban con vida varias caras conocidas, incluido el ganador de etapas en Santa Fe y Cordoba, Fernando Iribarren, el finalista de Carlos Paz, Guillermo Sánchez, y el multi campeón en Uruguay, Fabián Turc. Pero mi plata estaba en mi hermano, Nicolás, que andaba arañando el promedio.

Vale destacar la banda que tocó durante la cena, unos cordobeses que realmente me dejaron mudo. Probablemente no hubiera pagado un peso por ellos, pero fue gratísima la sorpresa de escucharlos mientras comía unos salamines y unos quesitos tradicionales.

Después del parate se jugaron cuatro niveles más, con los antes empezando a hacer daño y disparando varios jugados. Afuera quedaron el co-fundador de CodigoPoker, Fernando Romano, y el finalista del LAPT Viña del Mar, Eduardo Camia, dos habituales cobradores a cada torneo que van.

Llegadas las 2.30 de la madrugada, el total marcaba 54. El domingo, la batalla será por terminar en los 15 puestos premiados. El resto podrá sacarse las ganas jugando el segunda chance de 500 pesos.

Mi pollo sigue con vida por arriba del promedio. Una compensación divina para el sufrido trayecto.