América y Cruz Azul: ¿saben en lo que están metidos?
La final soñada, añorada y más necesitada por el futbol mexicano está aquí. Una semana peligrosa para los dos. El precio de la victoria es equitativamente proporcional a la de la derrota. Los dos lo saben, pero hay elementos para confiar en que amarillos y azules saldrán a jugar un buen futbol, a entregarse y a buscar una estrellita más para su gloriosa historia. Una final entre dos "grandes" que pondrá a prueba al futbol mexicano en tiempo donde el factor mediático se involucra directamente en el juego y en el negocio.
LOS ANGELES, CA.- Como si el cielo hubiese comprendido las emociones... Como si el canto contuviera la esperanza... Como si el ímpetu presagiara la gloria... Como si las manos impulsaran la historia... Como si los colores exigieran el triunfo.
América y Cruz Azul saben en lo que se han metido. Una semana peligrosa, una semana donde no hay marcha hacia atrás para ninguno de los dos: una derrota es un fracaso doble. Un revés no solo significa perder la final, significa hacerlo ante el acérrimo y odiado rival, pero no midamos el tamaño de la caída. Midamos mejor el tamaño de la hazaña.
Cruz Azul tiene casi 16 años, el América ocho de ausencia. Los dos necesitan dar el siguiente paso y para los dos cualquier resultado que no sea el de levantar la Copa se traduce a un terrible fracaso. Ambos, saben lo que tienen en manos, lo que se ganan, lo que se pierden, lo que se juegan.
Parejos en riesgos y parejos también en los méritos que les permitieron llegar a esta instancia, Cruz Azul y América tienen, además de ganar, muchas otras obligaciones para la semana: La primera será dignificar el futbol de los "equipos grandes" y segundo, probar en una época marcada por la tecnología y las comunicaciones a una de las combinaciones de mayor carácter mediático en la historia del futbol mexicano.
La cancha tiene motivos para alegrarse. Dos grandes planteles que más allá de alguna cuestión irregular durante el campeonato se han comportado a la altura. El América y el poderío ofensivo de "Chucho" Benitez y el Cruz Azul con el liderazgo de cancha y de vestidor del "Chaco" Giménez. Dos buenos porteros, una columna vertebral sólida y dos técnicos que enaltecen a las nuevas generaciones de entrenadores mexicanos. Aunado a todo ello, dos "pueblos" grandes, muchas veces "olvidados" por su equipo, esperanzados, urgidos y hambrientos de un título. El futbol tendrá además la oportunidad de probarse en el terreno mediático, en un situación donde el duelo llegara a las calles, a los restaurantes e incluso a la mente de aquellos que no son propiamente te fanáticos del futbol.
Una semana peligrosa pero también una semana gratificante para los sentidos, para los sueños, para la imaginación y para la gloria misma del futbol mexicano. América y Cruz Azul saben lo que se juegan. Nosotros vamos a disfrutarla.
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América vs. Cruz Azul. El futbol mexicano no solo la sueña, también parece necesitarla. Una final entre los dos "grandes", ambos urgidos, bañada de pasión, en espíritu y en gloria. Salvo lo que todavía puede decir el "poder norteño", el futbol mexicano apuntí hacia una final entre "Cementeros" y "Águilas"...
LOS ANGELES, CA.- El futbol mexicano parece necesitarla, quererla, añorarla... Una final entre los dos "grandes" podría estar cerca, demasiado cerca, con dos equipos que históricamente nacieron para ganar títulos y para hacerse daño entre ellos.
Con todo el respeto que todavía merecen Monterrey y Santos, uno más "vivo" que el "otro", una final entre América y Cruz Azul no solo sería un encuentro populista, también un evento que hace tiempo el futbol mexicano necesita para con su historia, sus raíces, su abolengo y su gloria.
El América ha hecho un buen torneo. Más allá de sus comportamientos irregulares o del hecho mismo que parece depender de la producción de un solo delantero convertido en un "todo-poderoso" ("Chucho" Benitez) , el equipo ha llegado su tercera semifinal consecutiva y quiere más, necesita más para mostrar de que esta hecha su camiseta.
El equipo de Herrera tuvo su mejor exhibición de la temporada el miércoles en Monterrey durante la ida de la semifinal. Si el América puede sostenerse en ese nivel de competencia el cometido podría estar muy cerca.
Y en la cancha, este Cruz Azul toca el balón con propiedad, corre, lucha, hace paredes, se defiende bien, ataca de manera inteligente y tiene certeza ante la portería contraria. El mejor equipo en el mejor de sus momentos. Los resultados llegan, el vestidor se une y los aficionados gozan.
En el Cruz Azul se observa y se reconoce un cambio en el aspecto moral de su plantel. Sus jugadores, finalmente, han entendido que tipo de comportamiento necesita la camiseta azul en esta parte del torneo.
El Azul aguarda la cita. El Azteca también... Luego, una lista memorable de nombres, de héroes que han alimentado de gloria las canchas del futbol mexicano.
América y Cruz Azul, una final "grande", entre "dos grandes", claro, siempre y cuando la respetable fuerza norteña no diga otra cosa este fin de semana.
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El cambio más importante no significó patear mejor el balón, hacer buenas combinaciones o tener la capacidad de rematar con dirección hacia el marco contrario. No, el cambio más importante ocurrió a partir de la mentalidad de los jugadores, de la manera en que tomaron el vestidor, escucharon, entendieron, recapacitaron y dejaron de ser ese equipo frio que podía ganar o perder, pero que lo hacía alejado de los sentidos de un equipo grande y pasional. Cruz Azul cambio y cambio para bien...
LOS ANGELES, CA.- El partido perfecto, en el funcionamiento perfecto, en las circunstancias perfectas, en una noche perfecta.
Hace tiempo que Cruz Azul lo buscaba afanosamente. En la adversidad de resultados, en los tiempos de zozobra y angustia, la historia ya mezclaba otra clase de temas, mucho más difíciles de entender y de explicar. No sé si las "maldiciones futbolísticas" existen, pero Cruz Azul hacia todo lo posible para ser parte de ellas.
Pero dejemos eso de lado. No hay cuestiones esotéricas ni hechizos cuando se juega bien al futbol. Y en la cancha, este Cruz Azul toca el balón con propiedad, corre, lucha, hace paredes, se defiende bien, ataca de manera inteligente y tiene certeza ante la portería contraria. El mejor equipo en el mejor de sus momentos. Los resultados llegan, el vestidor se une y los aficionados gozan. De nuevo, el estado perfecto.
Tampoco supone ser una sorpresa mayúscula. El equipo tardo en aparecer cuando la temporada aún era joven, pero desde su confección, desde la llegada de Guillermo Vazquez, los refuerzos y la base nacional que acumuló y guardó en los últimos años, ya se vislumbraba un cuadro que podría jugar con propiedad y eficiencia en la cancha.
El cambio más importante no significó patear mejor el balón, hacer buenas combinaciones o tener la capacidad de rematar con dirección hacia el marco contrario. No, el cambio más importante ocurrió a partir de la mentalidad de los jugadores, de la manera en que tomaron el vestidor, escucharon, entendieron, recapacitaron y dejaron de ser ese equipo frio que podía ganar o perder, pero que lo hacía alejado de los sentidos de un equipo grande y pasional. Cruz Azul cambio y pudo haber cambiado a partir de una frase que escuche de su líder de cancha y de vestidor, Cristian "El Chaco" Giménez, donde parecía advertirle a los demás hacia donde se dirigía el grupo. "No sabemos hasta donde llegaremos, pero algo les puedo asegurar", les dijo "El Chaco" a los periodistas. "Ganarle a este equipo va a ser bien complicado".
Los jugadores que tienen un nivel histórico están en ese rango y aquellos a los que les faltaba crecer han terminado creciendo en el equipo. Cruz Azul tiene un entrenador de su estilo, humilde, de perfil bajo, trabajador y pulcro y tiene una nómina con estrellas y con futbolistas profesionales, todos corriendo y exigiéndose al mismo nivel.
Falta aún camino que recorrer. Aunque Cruz Azul está ya, prácticamente, en la final del Clausura 2013, pero como "equipo grande" que es, sabe que no ha ganado nada aún y que jugar bien y hacerlo de manera eficiente solo es parte del camino para recoger el trofeo del campeonato.
El horizonte es "azul", finalmente, de un "azul" profundo, inquietante, amenazador, un "azul" en el que no existen maldiciones, hechizos y donde sobra entrega, trabajo y humildad.
@Faitelson_ESPN
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Tijuana: el secreto del éxito
Los Xolos se han atrevido a lo que ningún otro club mexicano hizo en la historia: Planear. Lo hizo hace algunos años cuando visualizó la idea de un equipo de primera división en la frontera y lo hizo cuando, después de ser campeón, se ganó el derecho de afrontar la Copa Libertadores. Hoy, con un plantel modesto, limitado si lo comparamos incluso con los cuatro semifinalistas del torneo doméstico, está pisando terrenos adultos del certamen continental.
LOS ANGELES, CA.- Aquellos que critican o ignoran lo que ha hecho Xolos de Tijuana lo hacen por una simple razón: envidia.
El campeón mexicano dio otro "campanazo" en su incipiente trayectoria como franquicia de futbol al ganar en tierras brasileñas y al pisar con propiedad en la ronda de los cuartos de final de la Copa Libertadores de América. El Tijuana, el modesto Xolos, esperara la próxima semana en casa, en el Estadio Caliente, la visita del Atlético Mineiro de Ronaldinho.
¿Qué tiene este equipo de futbol? ¿Cuál es su secreto? ¿En que basa su éxito? El trabajo de Mohamed, la personalidad del grupo, su espíritu infranqueable de equipo y otras virtudes que sin duda destacan en esta asombrosa campaña futbolística, pero hay más, hay un secreto que se ha significado en un éxito rotundo en el desarrollo futbolístico de una franquicia.
El Tijuana se ha atrevido a lo que ningún otro club mexicano hizo en la historia: Planear. Lo hizo hace algunos años cuando visualizó la idea de un equipo de primera división en la frontera y lo hizo cuando, después de ser campeón, se ganó el derecho de afrontar la Copa Libertadores.
Algunos detractores -o "francotiradores"- han vuelto al viejo pensamiento -algo anacrónico y bizantino- sobre que como campeón defensor se dio el lujo "de tirar" la defensa del título en la liga doméstica. Increíble postura para un futbol que hace tiempo busca un proceso de globalización y pruebas fehacientes de que tiene un nivel internacional basado en su crecimiento futbolístico de cancha y en el desarrollo económico de su industria. Tijuana abrió los ojos hacia una nueva meta, un nuevo horizonte y hoy está recogiendo los resultados.
El futbol mexicano necesita planeación. Los clubes, por cuestiones de economía o por la situación geográfica de jugar en un evento que corresponde a la Confederación Sudamericana, tienen que tener la determinación que tuvo Xolos para elegir un torneo y apostar todo por ello, no importa si se sacrifica el "fabuloso" campeonato doméstico.
Puede que la siguiente parada sea la última o puede que, de pronto, Mohamed y sus jugadores encuentren la fórmula para mantener su "cuento de hadas". A esta altura, eso es lo de menos. Tijuana ha comprobado algo fundamental para cualquier estructura u organización: la planeación está por encima de todo. Los que hablan por ahí, lo hacen por envidia.
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Ni rencor, ni odio: Carlos Vela debe ser bienvenido
Ni la vida ni el futbol deben vivirse con berrinches y con resentimiento. Carlos Vela anda bien y debe ser aprovechado y punto. Lo que haya ocurrido en el pasado puede quedarse en el pasado, siempre y cuando los dirigentes, los entrenadores, los futbolistas y el "interesado", es decir Carlos Vela, estén dispuestos a ello
LOS ANGELES, CA.- La vida siempre debe estar llena de nuevas oportunidades. El rencor, el odio y las diferencias deben ser superadas. Carlos Vela es un futbolista joven, que ha tenido una carrera buena, que ha luchado por abrirse camino en las competitivas Ligas Europeas. Si existe la posibilidad de que regrese, bienvenido sea. Y no se trata de buscar más en la profunda herida: que si fue su culpa, que si los directivos fallaron, que si los medios aportaron los suyo, que si traicionó a sus compañeros, que si le dio la espalda al técnico. Nada de eso sirve a esta altura del "cuento". Vela tiene 23 años y todo un futuro por delante. Si quiere y puede aportarle a México, la selección debe abrirle las puertas. Lo que sería un terrible error es matizar sobre este posible regreso. En México, está claro, no sobra el talento futbolístico. Vela tiene talento, un talento que le llevó a destacar en selecciones infantiles y que le condujo al preciado futbol europeo, donde tras algunos desencuentros, parece que ha terminado fincando su carrera en un equipo como la Real Sociedad. Vela no llega con la capa de "superhéroe", ni con el escudo de un "salvador". Primero, porque no hay nada que "salvar" realmente y segundo porque sus características no alcanzan para ese tipo de empresas (no es Messi, ni Cristiano Ronaldo para cambiar a un equipo de futbol con su sola presencia). Vela llega, si llega, a aportar, a ofrecer sus cualidades futbolísticas y a la luchar como los demás. Ni siquiera en los días de Hugo Sánchez, quien marcaba diferencia en su trayectoria de clubes, México dependía de un factor individual. México gana, pierde o empata, México triunfa o fracasa basado en un espíritu de grupo al que Vela tendrá que incorporarse. Ni la vida ni el futbol deben vivirse con berrinches y con odio. Carlos Vela anda bien y debe ser aprovechado y punto. Lo que haya ocurrido en el pasado puede quedarse en el pasado, siempre y cuando los dirigentes, los entrenadores, los futbolistas y el "interesado", es decir Carlos Vela, estén dispuestos a ello. No somos un país donde sobra el talento futbolístico. Podemos darnos ciertos lujos, pero no desperdiciar a un chico joven que pudo haber cometido errores y que debe mostrar hoy una etapa de madurez distinta. Sigo pensando que con Vela o sin él, México debe estar en el Mundial de Brasil 2014 y sigo pensando que la Copa de las Confederaciones es una maravillosa ocasión para que esa "nueva clase" europea, encabezada por "Chicharito", Guardado, Aquino, Moreno, Giovanni y el propio Vela muestren otra cara del futbol mexicano.
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La suma de todos los miedos...
La semifinal más que en apariencia luce más dispareja en el futbol mexicano podría ser también la más equilibrada y difícil. La diferencia es una: mientras Rayados salió a jugar como "un valiente" en el estadio del líder general de la competencia, el América salió "aterrorizado" a su estadio para afrontar a los Pumas. Cuidado, América, mucho cuidado, porque Monterrey esta convertido en un verdadero "cazador furtivo", donde pone la mirada, pone la flecha.
LOS ANGELES, CA.- No fue un buen sábado para Miguel Herrera. No estaba contento con su equipo, no estaba contento con él mismo y no estaba contento con el rival que le tocó en camino a la búsqueda del título. Aún con el América encaramado en las semifinales por tercer torneo consecutivo, no fue un buen sábado para Miguel Herrera.
La semifinal más dispareja que propone el futbol mexicano podría ser la más pareja y la más peligrosa.
Si el América vuelve a sus "claro-obscuros", a sus comportamientos bipolares sobre la cancha de futbol, si decide volverse temeroso, echarse hacia atrás en los últimos 20 minutos y jugar al pelotazo con solo "Chucho" Benitez en el frente, Monterrey lo va ir a buscar y lo va a poner en casita, frente a la televisión, para ver la gran final.
La diferencia es una: mientras Rayados salió a jugar como "un valiente" en el estadio del líder general de la competencia, el América salió "aterrorizado" a su estadio para afrontar a los Pumas.
Tal pareciera que en su ritmo, en sus tiempos, en su cadencia, en su personalidad, el Monterrey hace lo que quiere cuando quiere.
En las últimas semanas planificó todo como si fuese una "partida de ajedrez": ganó la Concacaf y el boleto al Mundial de Clubes, venció a Tigres en el Clásico de la temporada regular, se clasificó a la liguilla y se dio el lujo de echar a su acérrimo rival en la ronda de los cuartos de final. ¿Alguien se atreve a apostar contra ellos?
Ya sabemos que apostar contra ellos es apostar contra uno de los grandes planteles del futbol mexicano, pero hay algo más, sin duda, hay algo más en un equipo que juega mejor que nadie con la madurez, la inteligencia y las oportunidades de un partido. El Monterrey sabe perfectamente bien lo que hace. Se ha convertido en "el cazador" del futbol mexicano: Estudia al rival, lo mide, lo saluda, le da confianza, lo rodea y cuando puede, como buen perdiguero, aprieta la mandíbula con todas sus fuerzas sobre la presa.
El rival perfecto para el equipo imperfecto. Un Monterrey lleno de figuras que quizá no alcanza todavía su potencial máximo futbolístico ++lo cual lo hace doblemente peligroso++, pero un Monterrey que sabe mover sus piezas, que no se desespera y que tiene al técnico más inteligente del futbol mexicano.
Y es simple, la diferencia entre uno y otro no solo 9 puntos en la tabla general, la diferencia es más sencilla: un Monterrey que no tiene miedo. Un América, tembloroso. Eso puede marcar la diferencia.
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Cruz Azul: un grito prohibido
Cruz Azul ilusiona a su pueblo y lo lleva al éxtasis: gana, golea y gusta en los cuartos de final. Tiene al Morelia "herido de muerte" y su juego y motivación parecen encontrarse un nivel por encima del resto de los finalistas. Pero falta... Faltan otros 90 minutos en el Morelos y faltan más rondas complicadas para empezar a cantarle al añorado y largamente esperado "campeón..."
LOS ANGELES, CA.- La delirante y pasional noche del Estadio Azul incluía un canto prohibido, una expresión inapropiada aun para los tiempos de liguilla pero totalmente plausible en la desesperación que este pueblo ha mantenido en los últimos años.
"Ole...Ole...Ole. Campeón, campeón... Ole... Ole... Ole... Campeón, campeón", cantaba la tribuna popular mientras el marcador establecía un contundente 4 goles por 2 en el partido de ida de los cuartos de final.
Cruz Azul había tenido una noche redonda, casi perfecta, donde mostró el carácter, la ambición y la nueva motivación que envuelve a sus jugadores y que le da hoy la posibilidad de seguir trascendiendo en la cancha y en la liguilla. El resultado ante el Morelia pudo -y no tiene- un carácter definitivo, pero mostró, indudablemente, una superioridad inobjetable sobre el terreno de juego.
Cruz Azul está bien, de buenas. Tiene la fuerza para recuperarse de un gol de vestidor, para venir de atrás, para empujar desde todas sus líneas, para disparar y meterla. "El Chaco" Giménez envía el mensaje que entienden Pavone, Gutiérrez, Barrera, el veterano Torrado, Castro, Flores, Pereira, Perea y Corona. Cruz Azul y sus jugadores están "enchufados", conectados en la necesidad de correr, de pelear, de generar y el técnico Guillermo Vazquez ha vuelto al ritmo que tuvo cuando consiguió el título con los Pumas. Un equipo azul en una "vida azul".
Es temprano para decirlo. Es apresurado para gritarlo o cantarlo, pero Cruz Azul tiene parajes, tiene momentos donde juega y actúa como campeón.
Falta, sin embargo, mucho camino por delante. El equipo tendrá que mantener el mismo carácter explosivo de los últimos seis juegos donde ha conseguido 19 goles. Morelia se fue "herido de muerte" del Azul, pero todavía respira y promete ser un equipo peligroso en la vuelta. Y después, si Cruz Azul pasa a semifinales, tendrá tiempo de concentrarse en empresas mayores.
Por lo pronto, las noches de futbol están tomando una tonalidad hasta cierto punto extraña para el futbol mexicano, un color, un sabor y un olor que se remontan a los viejos días de gloria azul.
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"Chicharito": dueño de su destino
No será fácil para Javier Hernández alejarse de su mentor futbolístico y del hombre que prácticamente le abrió las puertas del Manchester United y del futbol europeo. Con o sin Ferguson como entrenador, el delantero mexicano tiene un contrato que lo une al equipo.
LOS ANGELES, CA.- Terminó de colocarse las medias. Se puso los botines y se amarró las agujetas. Tomó una botella de agua y salió corriendo, como lo hace siempre, hacia el campo principal del Trafford Training Centre en Carrington. Había algo diferente en la grisácea y fría mañana de mayo en Manchester.
Javier Hernández podía distinguirlo.
La noticia lo ha, hasta cierto punto, impactado como al resto de sus compañeros, pero él tiene otros motivos que parecen más profundos y trascedentes para sentirlo justo en la situación que hoy envuelve a su carrera.
No será fácil para "El Chicharito" alejarse de su mentor futbolístico y del hombre que prácticamente le abrió las puertas del Manchester United y del futbol europeo. En los días difíciles, en las jornadas amargas, y pesada, Sir Alex Ferguson siempre estuvo ahí para dar la cara por él y para animarle a que siguiera entregado, disciplinado y decidido a conseguir la meta de establecerse en uno de los equipos tope del futbol mundial.
"Es una bendición. Cuando me retire estaré muy satisfecho de decir que era uno de los chicos de Sir Alex", dijo el jugador mexicano.
Los últimos días de Javier Hernández no han pasado de un par de minutos en la cancha y de una poderosa exposición mediática donde se le menciona una y otra vez como posibilidad de abandonar este verano al Manchester United.
Con o sin Ferguson como entrenador, Javier Hernández tiene un contrato que lo une al Manchester United. Aunque se ha oficializado la llegada de un nuevo técnico -David Moyes- que es amigo de Ferguson y que tiene una línea similar en cuanto el pensamiento futbolístico, los planes del equipo pueden sufrir, eventualmente, cambios.
Javier Hernández tuvo la diosa fortuna de ser "tocado" por la sabiduría de uno de los entrenadores más importantes en la historia moderna del futbol. Cualquier jugador hubiese soñado -pagado lo que sea- para que Ferguson se convirtiera en una especie "de padrino" futbolístico cuando se llega a uno de los grandes equipos del futbol internacional.
Pero nadie le ha regalado nada a Javier Hernández. Él está en el Manchester United porque sigue siendo un proyecto ambicioso del club y porque tiene cualidades de sobra para cubrir y triunfar en esa posición. Ferguson le exigió trabajo, le dio una base, una enseñanza y nada más. El resto se lo ganó el futbolista mexicano en cada oportunidad que el escocés le brindó para salir y mostrar sus aptitudes.
Aunque Ferguson se quedara como director general del club y embajador plenipotenciario de la entidad -seguirá siendo un hombre influyente en Old Trafford- Javier Hernández tendrá que forjarse su propio destino, con su cabeza, con sus piernas y con su corazón por delante. Ferguson, el hombre que lo recibió con la sonrisa amable y tierna desde el mismo día en que Jorge Vergara aterrizó con él en Manchester, es y será parte importante de su historia, pero no es toda su historia.
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Una liguilla y dos trofeos...
El América es el equipo del poder, el equipo a vencer, el equipo que representa a la casa. Ganarle significa una "inyección" motivacional que muchos atesoran. En los tiempos antiguos del futbol mexicano existía la creencia de que se jugaba una liguilla por el título y otra liguilla para ver quién era el valiente que eliminaba al América.
LOS ÁNGELES, CA.- Era un antiguo pensamiento que se forjó en aquella implacable década de los ochenta, donde el americanismo afloró sentimientos profundos entre sus aficionados y un odio insaciable entre sus detractores. Y entonces, había dos torneos, dos trofeos en disputa: el de campeón y el de aquel "valiente" que era capaz de eliminar al América. Y se puede confundir como un halago o como una crítica. Puede ser un reconocimiento a la grandeza de un equipo o una insinuación de que sus logros se mezclan con situaciones extrañas. Véalo como usted quiera, era una manera de reconocer el poder que el América tenía sobre el resto, la envidia y el escozor que generaba. La voz de Jose Ramón se desprendía desde la televisión en blanco y negro: era el domingo por la tarde en Deportv y usted lo escuchaba decir: "Son siete contra el América... El que sea menos el América". Frase tan inspiradora e hiriente que era capaz de provocar motivación en algunos y enfado en otros. Frase que, entre otras cosas, le costó a Jose Ramón el ser vetado para el Mundial de Italia 1990. Pero, esas son viejas historias. Nunca fue fácil eliminar al América. Tenía casi siempre un plantel competitivo, jugadores extranjeros por encima del nivel medio para el futbol mexicano, un buen entrenador y ciertas ventajas que obtienes por el simple hecho de llamarte América y que te facilitan un camino dentro de un mini torneo que se juega a matar o a morir. Salvo por sus comportamientos bipolares, salvo por sus ausencias frecuentes en la cancha, este América tiene algo parecido: tiene un buen entrenador, un plantel sólido, un jugador (goleador) en otro nivel como "Chucho" Benitez y tiene a la FMF. El América representa los intereses del dueño del futbol mexicano. Jugar contra el América es jugar contra la casa, contra el "casino", contra el que maneja los intereses incluyendo y destacando el arbitraje. Así que decir que son siete contra el América o que hay dos torneos en disputa es una manera de reconocer el poderío de un equipo, su trascendencia, su influencia, su historia y al mismo tiempo dejar en claro que el América tiene ciertas ventajas a las cuales el rival tiene que sobreponerse y terminar imponiéndose si desea alcanzar la siguiente ronda. Una liguilla y dos trofeos, aunque el de eliminar al América solo vaya a una "vitrina emocional".
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El escocés que reinventó el futbol
La era de Sir Alex Ferguson terminó hoy. La leyenda de Sir Alex Ferguson comenzará mañana, cuando el futbol empiece a entender el legado de un hombre que combino trabajo, perseverancia, disciplina y visión para transformar al futbol que conocemos hoy. Habrá un antes y un después del legendario entrenador del Manchester United.
Getty ImagesLOS ANGELES, CA.- Dicen que los ingleses inventaron -o al menos reglamentaron- el futbol que conocemos hoy.
Le tengo nuevas noticias: un escoces reinventó ese futbol. Mantuvo las mismas reglas, transformó temas de canchas, de vestuario, de visión, de sangre y lo transformó en el futbol que la modernidad le imponía.
Sir Alex Ferguson lo había visto 50 años antes.
Su epitafio futbolístico será mucho más extenso y glorioso que incluso los 26 años y los más de 45 títulos que coleccionó al frente del Manchester United.
La era de Sir Alex Ferguson terminó hoy. La leyenda de Sir Alex Ferguson comenzará mañana, cuando el futbol empiece a entender el legado de un hombre que combinó trabajo, perseverancia, disciplina y visión para transformar al futbol que conocemos hoy. Habrá un antes y un después del legendario entrenador del Manchester United.
Las claves del secreto en la continuidad de Ferguson no están muy claras: la frialdad de los números apuntan que ganó 13 títulos de Liga Premier, 2 títulos de Champions League, cinco FA Cups, 4 Copas de la Liga, 10 Community Shields, un Mundial de Clubes, una Recopa europea, una supercopa de UEFA y una Copa Intercontinental, pero siempre hubo algo más en "el viejo" escocés que nació bajo la tutela emocional del Glasgow Rangers.
Ferguson entendió, antes que nadie, cuáles eran las bases y el secreto de la industria: transformó al futbol británico, al futbol inglés en lo que es hoy precisamente. Entendió que el talento no solo debe proceder de los botines de los jugadores nacidos en la isla. Había que "internacionalizar" al futbol europeo y él fue el primero en poner en la cancha una alineación donde la única referencia de un equipo inglés podía ser el terreno en el cual jugaba. Ferguson alentó la llegada de jugadores orientales y sudamericanos al equipo y le dio al Manchester United un carácter en la cancha y en el mundo que lo llevó más allá de la tabla de la Liga Premier a la tabla de la bolsa de valores de Nueva York. El Manchester fue el primer club del mundo en cotizar en la bolsa. El escocés, el viejo Ferguson había entendido 20 años antes hacia donde se dirigía el balón. Él estaba ahí para anotar el gol.
No solo conocía el futbol y sus secretos más profundos, también tuvo siempre la capacidad para mantener una relación con jugadores encumbrados y también para sacar a relucir las mejores características de un joven. Ferguson encontró la capacidad de combinar varias personalidades bajo un mismo semblante: el entrenador, el amigo, el confidente, el socio, el padre, todo bajo un sello disciplinario al que desafió pero al que jamás vulnero.
Termina una era. Termina una época. Termina una trayectoria de un hombre que fue capaz de conducir al futbol a través de dos siglos y a través de los caminos de la modernidad sin alejarse de los preceptos románticos de la cancha. Eso fue Ferguson para el futbol y para la vida, un personaje que marcará un antes y un después, un personaje para el cual el epitafio futbolístico tendrá letras de oro y palabras de agradecimiento eterno. "The Boss"...
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El "coleccionista de clásicos"
El América está obligado&. En la cancha, en la tribuna y en la calle misma, Pumas y América se juegan algo más que un partido de futbol. Y habrá que darle una repartición equitativa de las responsabilidades y de las presiones. Tanto se la juega el América, cuyo "pellejo" parece depender de la obtención del título, como un Pumas que no puede darle la espalda a sus aficionados el día en que el odiado enemigo vestido de amarillo visita su sagrado campus.
LOS ÁNGELES, CA.- Como equipo grande que es y que admite ser, el América es también un gran coleccionista de "clásicos". Jugar, pelear y sobre todo ganar los "clásicos" es algo que viene incluido en el espíritu de sus jugadores y de su camiseta.
Pero mientras el colorido, las tradiciones y hasta ciertas trivialidades o frivolidades irrumpen sobre los partidos ante Chivas y el propio Cruz Azul, la batalla futbolística con los Pumas suele ser una combinación explosiva para el América.
"Es un clásico donde predomina el miedo entre los aficionados", dice el entrenador Miguel Herrera, quien por primera vez antepone el denominativo de "clásico" al partido.
En la cancha, en la tribuna y en la calle misma, Pumas y América se juegan algo más que un partido de futbol. Y habrá que darle una repartición equitativa de las responsabilidades y de las presiones. Tanto se la juega el América, cuyo "pellejo" parece depender de la obtención del título, como un Pumas que no puede darle la espalda a sus aficionados el día en que el odiado enemigo vestido de amarillo visita su sagrado campus.
América y Pumas nacieron para ser distintos. Por un lado, la universalidad de uno, el soporte de la escuela más grande de Latinoamérica, la bandera de la libertad que ondea desde el pebetero y hasta el palomar y por el otro, la imagen del "todo-poderoso", del equipo que representa los intereses del rico y autoritario que si no gana arrebata. La historia del futbol mexicano recuerda algunos pasajes que colaboraron más en el afincamiento del duelo: aquel tercer partido en Querétaro de la década los ochenta y un arbitraje incierto; el gol del "Tuca" en la final de inicio de los noventa, jugadores y técnicos que llenaron de gloria cada camiseta y un estilo diferente der ver, de sentir y de soñar con el futbol.
Habrá que agregar a todos estos acontecimientos lo que el periodista Jose Ramón Fernández aporto desde la televisión y desde su trinchera "antiamericanista", un sitio donde el aficionado de los Pumas siempre se sintió cómodo y protegido, un sitio desde donde se desarrolló una rivalidad deportiva, un sitio que despertó diferencias, que desarrollo pasiones, que delato injusticias y que, al final del día, no hizo más que alentar la batalla de la cancha.
América y Pumas tienen todas las características de un "clásico" y tiene algo más que 90 minutos de futbol o que una eliminatoria de los cuartos de final. América y Pumas no puede guardarse nada, deben jugar siempre a tope, como si vencerse entre ellos significara el premio más codiciado y adorado de su campaña, como si hubiese una diferencia ostensible de sangre, de espíritu y de convicción.
El América ha tenido una temporada perfecta en cuanto a "clásicos", le ganó a Chivas, a Cruz Azul y a Pumas en la temporada regular. El América es una coleccionista de "clásicos". Debe ganarlos todos. Punto. No hay más.
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