Robin Soderling
Getty ImagesSoderling tendrá una misión compleja ante Federer

NUEVA YORK -- La última vez que Robin Soderling enfrentó a Roger Federer, durmió feliz. Y la razón es muy sencilla: luego de haber perdido en 12 ocasiones consecutivas, el sueco evitó la derrota número 13 en Roland Garros, en cuartos de final, y rompió además una cadena de semifinales consecutivas del jugador suizo. El destino ha querido que Batman y Robin se reencuentren. Pero en esta historia de super héroes el dúo no se reúne, se enfrenta.

Federer ha mostrado lo mejor de su repertorio y mentalmente se ve difícil de superar. Y aunque Soderling tiene las de perder, no existe jugador con más sangre fría que él en el tour. El sueco lo viene demostrando desde que eliminó a Nadal el año pasado en el polvo de ladrillo que le había dado 4 títulos de Grand Slam al español.

Sin embargo, después del dulce sueño, Nueva York se ha convertido en una repetida pesadilla para todos los jugadores, en especial para aquellos que vienen del lado del cuadro que Federer. Roger está en todos lados. Está en la mente y en las sonrisas de los miles de fanáticos que día a día colman el Centro Nacional de Tenis. Su fotografía está en todas las camionetas de transporte de los jugadores, en los avisos publicitarios de la autopista y en plena ciudad; en la prensa, en la radio, en la televisión, en Internet, en el hall de campeones antes de salir a jugar en la cancha central, en el trofeo de campeón en la historia. Federer es la pesadilla más grande que existe en el tenis porque, para tener dulces sueños, cualquiera que aspire al título, tarde o temprano, tiene que pasar por sus manos.

Soderling puede convertirse en el héroe de los seis jugadores restantes en los cuartos de final si logra vencer a la pesadilla, aún asumiendo que sería un villano para Roger y su corte de seguidores. Al fin y al cabo, a la hora de regresar a la gran ciudad, nada mejor que hacerlo con el alivio y satisfacción de haber vencido a quien adorna con su fotografía la camioneta que lo transporta a otro dulce sueño.