Roger Federer
Getty ImagesFederer es tenis de marca registrada

NUEVA YORK -- Su majestad volvió a las semifinales de un Grand Slam, lo ha hecho así en 24 de los últimos 25 torneos. Ni el viento, ni el joven maravilla que le rompió la racha de apariciones consecutivas en la penúltima ronda de los cuatro grandes, le iban a impedir su retorno triunfal, es como si nunca se hubiera ido.

En realidad Roger no tiene rivales, como el mismo lo ha dicho, el compite contra la historia y en cada partido escribe otra página. Todos quieren verlo y para todos representa algo especial. El mismo Wayne Gretzky -- el más grande en la historia del hockey sobre hielo -- o el mismo Tiger Woods han querido ser testigos en persona de sus hazañas.

La mejor descripción sobre el maestro suizo se la escuché el miércoles durante el partido que sostuvo contra Robin Soderling a Billie Jean King. "Todo lo de Roger me gusta, su saque es perfecto, su derecha es perfecta. Roger: juega al estilo de antes, pero con el poder de ahora. Por eso les gusta a todos."

Sus utensilios de trabajo no son los más modernos, su raqueta es aro 90, ligeramente más grande que las que se usaban en las décadas anteriores, no emplea el anti vibrador inventado por Agassi y que ahora todos usan. Su trabajo en el gimnasio es perfecto, nunca se lesiona y nadie sabe con exactitud su rutina de trabajo. No es el más fuerte, pero siempre es quien en mejor condición física está. Puede ganar con potencia o fineza, con su saque o con sus golpes desde cualquier ala del fondo y domina también la red.

Es respetuoso de la historia, en Wimbledon no sólo acepta la regla de la vestimenta blanca, sino que la complementa y da tributo al pasado de una manera que muy pocos lo han hecho.

Tiene una mezcle única, es sencillo y humilde en su forma de ser, pero al mismo tiempo sabe ser arrogante y elegante.