Con la información que tenemos hoy día a la mano, si fuéramos a despojar a los jugadores confirmados o altamente sospechosos de consumir esteroides de sus galardones individuales ¿cómo quedaría el panorama de los últimos años? ¿Quién perdería y quién se beneficiaría?

Tal es la observación que realizó Tome Weir en la edición del miércoles en el diario USA Today. Este ajuste de cuentas, por supuesto no ha terminado porque todavía nos faltan muchos detalles sobre el dónde, quién y cuándo.

Bonds

Bonds

Barry Bonds, por ejemplo, no rechaza haber consumido esteroides. La alegación de Bonds es que él no sabía que eran esteroides las sustancias mágicas que le llevaba Greg Anderson directamente de los laboratorios BALCO. Y sí, lo eran.

Bonds ganó siete premios de Jugador Más Valioso en la Liga Nacional. Pero los cuatro que se pueden cuestionar sin reparos son los de 2001, 2002, 2003 y 2004 con los Gigantes de San Francisco. En 2001 los candidatos que le siguieron a Bonds en la votación fueron Sammy Sosa y Luis González, ambos sospechosos de consumir esteroides.

¿Quién le siguió en la votación a Bonds, Sosa y González? Albert Pujols en su genial temporada como novato de los Cardenales de San Luis (.329, 37 HR, 130 RBI). ¿Y de 2002 a 2003? Albert Pujols quedó segundo, detrás de Bonds. Así que Pujols, si sumamos sus premios de más valioso en 2005, 2008 y 2009, podría contar ya fácilmente con seis trofeos de JMV en su arsenal. Y su consideración como el mejor jugador de la historia, el Michael Jordan del béisbol, estaría aún más justificada.

En 2004, el premio le correspondería a Adrián Beltré, quien quedó en segundo lugar detrás de Bonds, al conectar para .334 con 48 jonrones y 121 remolques para los Dodgers de Los Ángeles. Pujols quedó tercero en la votación ese año.

Sosa

Sosa

Por su parte, Sosa fue reconocido por su explosiva temporada de 1998, en la que registró promedio de .308 con nada menos que 66 jonrones y 158 remolques. A la inflada votación por Sosa le siguió la candidatura de Mark McGwire, quien confesó su consumo de esteroides a inicios de esta temporada. Moisés Alou quedó tercero y le tocaría el honor como JMV "limpio" con promedio de .312, 38 jonrones y 124 remolques con los Astros de Houston.

Si Alex Rodríguez perdiera sus preseas de más valioso de 2003, 2005 y 2007, el primero le tocaría a Carlos Delgado (.302, 42 HR, 145 RBI). El segundo le correspondería a David Ortiz, quien también cayó en la redada de esteroides, así que pasaría a manos de Vladimir Guerrero (.317, 32 HR, 108 RBI) con los Angelinos. El premio de 2007 le tocaría al venezolano Magglio Ordóñez (.363, 28 HR, 139) por su aportación a los Tigres de Detroit.

Clemens

Clemens

Roger Clemens es sospechoso de haberse alimentado con sustancias ilegales para poder llegar a ser reconocido como lanzador Cy Young en 1997, 1998, 2001 y 2004. Su descalificación le daría dos premios a Randy Johnson (20-4, 2.28 ERA en 1997; 16-14, 2.60 ERA en 2004) para un total de siete en su carrera. Pedro Martínez acumularía un cuarto Cy Young por quedar segundo en 1998 con 19-7 y 2.89 de efectividad en su primer año en Boston. Para 2001, Mark Mulder quedó detrás de "El Cohete" con foja admirable de 21-8 y 3.45 de efectividad por los Atléticos de Oakland.

José Canseco

Canseco

En aquella mentada temporada de 42-40, el verdugo de las esteroides, José Canseco, superó a Mike Greenwell (.325, 22 HR y 119 RBI) de los Medias Rojas en 1988. Ya casi nadie recuerda a Greenwell. Canseco es inolvidable.

Aunque todavía insiste en que nunca ha consumido esteroides, el dedo acusador de Canseco señala que Juan González tendría que ceder su corona de JMV de 1996 a A-Rod, o en su deficiencia a Albert Belle (.311, 48 HR y 148 RBI) de los Indios de Cleveland. El premio de González de 1998 sería para Nomar Garciaparra por su actuación de .323, 35 HR y 122 remolques con Boston.

Tejada

Tejada

Miguel Tejada acarició el JMV de 2002, pero A-Rod quedó segundo, por lo que pasaría a las arcas de Alfonso Soriano (.300, 39 HR y 102 RBI, más 41 bases robadas) con los Yankees.

Frank Thomas bateó .328 con 43 jonrones y 143 RBI en el año 2002, y marcaría tres premios de JMV de la Liga Americana si le restamos el mérito a Jason Giambi.

Y en la época cuando la explosión de números bajo los efectos de esteroides recién comenzaba, el ex tercera base de los Astros, Ken Caminiti, le robó el tiro a Mike Piazza (.336, 36 HR y 105 RBI) de los Dodgers como JMV de 1996. Pero a Caminiti le costó la vida.

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