Aroldis ChapmanAP PhotoDe concretarse un moviemiento en Cuba, varios jugadores seguirían los pasos de Aroldis Chapman
NUEVA YORK -- Advertencia: Lo que voy a narrar a continuación podría ser desmentido, incluso antes de que terminen de leer, pero de todas maneras, se lo cuento y rápido. Cuba podría permitir a sus peloteros jugar en las Grandes Ligas.

Una fuente cercana a las autoridades del béisbol cubano dijo a ESPNdeportes.com que el gobierno de la isla estudia seriamente la posibilidad de aprobar un reglamento que otorgaría a sus peloteros la condición de agentes libres para firmar con clubes profesionales, de Estados Unidos u otros países, después de ocho años de servicio en la liga local.

De acuerdo al plan del sector más progresista de la dirigencia deportiva cubana -- que es el menos popular y poderoso dentro de la clase gobernante-- un jugador elegible a la agencia libre deberá aceptar tres condiciones obligatorias para firmar un contrato: Disponibilidad para las selecciones nacionales, representación de "Cuba-Deportes" ante las organizaciones internacionales y el pago del 40 por ciento de sus salarios al estado cubano.

Mientras el Instituto Nacional de Deportes Educación Física y Recreación (INDER) es el órgano que regula todas las actividades deportivas en la isla, "Cuba-Deportes" es la empresa del INDER que supervisa y coordina los contratos internacionales del personal cubano que es autorizado a laborar en el extranjero.

ESPNdeportes.com intentó conseguir algún tipo de reacción oficial al supuesto plan, pero el esfuerzo fue infructuoso. En Cuba no es usual que los dirigentes deportivos emitan declaraciones sobre asuntos importantes, pero incluso el anuncio del lanzador del día siguiente en un torneo importante es tratado como "asunto de estado".

"Sería algo grandioso para los muchachos que están allá. Ojalá algo así sucediera en el futuro", dijo el inicialista Juan Miranda, de los Yankees de Nueva York.

"Algo va a pasar, la presión es cada día más fuerte", dijo el productor musical Emilio Estefan, quien lanzó la primera bola en Yankee Stadium antes del partido del martes.

"La libertad es lo más preciado que puede tener un ser humano y esos muchachos que juegan a la pelota, igual que el resto de la población cubana, tienen el derecho de decidir", agregó Estefan.

Aunque el régimen comunista erradicó el profesionalismo hace medio siglo, de cuando en cuando a los atletas y entrenadores cubanos se les ha permitido participar en eventos y trabajar con atletas profesionales mediantes acuerdos y negociaciones de colaboración con países amigos.

En República Dominicana, por ejemplo, una gran cuota de los entrenadores de las delegaciones nacionales llegaron de Cuba por un acuerdo entre las dos naciones. Omar Linares, el mejor bateador cubano de las décadas de los ochentas y noventas, fue autorizado a jugar en la pelota profesional de Japón en los últimos años de su carrera.

Víctor Mesa, jardinero del equipo cubano que conquistó oro en los Juegos Olímpicos de Barcelona en 1992, dirigió este mismo año a las Aguilas de Veracruz en la Liga Mexicana de Béisbol.

"Aunque algunos detalles son diferentes, el supuesto plan no tiene nada de diferente a otros que se rumoraron en el pasado en Cuba", dijo un agente de jugadores Grandes Ligas que ha representado a varios cubanos.

"La posibilidad de permitirles ser profesionales algún día es uno de los trucos que ha usado el gobierno cubano por largo tiempo para desincentivar a los jugadores que pudieran estar pensando en desertar", agregó el agente.

La diferencia ahora es que la promesa de profesionalismo cada día está dando menos resultados. En los últimos tiempos han salido de Cuba los mejores jugadores, no solamente de la selección nacional de mayores, sino incluso de delegaciones juveniles.

Ariel Prieto, René Arocha, Liván y Orlando Hernández, José Contreras, Osvaldo Fernández, Rey Ordóñez, Rolando Arrojo, Danys Báez, Yuniesky Betancourt, Kendry Morales, Alexei Ramírez, Dayán Viciedo, Yunieski Maya, José Iglesias, Noel Arguelles, Yadel Martí, Yasser Gómez, Aroldis Chapman son los nombres más conocidos, pero no los únicos, de peloteros que escaparon de Cuba en los últimos 15 años.

Sin importar los planes que pudieran tener las autoridades cubanas, el gran escollo que enfrentaría cualquier intento de los peloteros antillanos de integrarse al béisbol norteamericano es el embargo económico que desde hace cerca de medio siglo impuso Estados Unidos contra la isla.

El embargo básicamente impide transacciones comerciales entre ciudadanos y empresas estadounidenses con sus pares de Cuba. Para un pelotero cubano jugar en Estados Unidos debe demostrar que ninguna porción del dinero que recibirá irá a las arcas del gobierno cubano e incluso, para Cuba participar en las primeras dos ediciones del Clásico Mundial de Béisbol-- que organiza la oficina del comisionado de MLB y por el que se paga a los participantes-- debió renunciar a sus derechos a premios metálicos.

Mientras el embargo es repudiado por el 97 por ciento de los gobiernos del planeta y el 99.7 por ciento de los habitantes de Estados Unidos y es considerado inoperante y desfasado por muchos especialistas, la realidad es que existe y no hay planes cercanos para alterarlo o eliminarlo.

Las otras opciones que tendrían los peloteros cubanos serían las ligas veraniegas de Japón, Corea, México y Taiwán, además de los circuitos invernales caribeños. Todo siempre y cuando exista alguna posibilidad real de que las autoridades de la isla aprueben semejante proyecto.

El escritor y columnista norteamericano Peter C. Bjarkman es el personaje internacional que mayor cobertura ha dado al béisbol cubano en los últimos 15 años. Si alguien sabe lo que pasa en el béisbol cubano, ese es Bjarkman.

"No he escuchado nada desde Cuba que sugiera que eso podría ser una posibilidad. Dudo mucho que eso vaya a suceder en cualquier momento en un futuro próximo, especialmente ahora con tantos jugadores jóvenes abandonando la isla", dijo Bjarkman.

"De la última cosa que el béisbol cubano podría darse el lujo sería de perder más de su talento joven permitiendo a los jugadores a firmar contratos profesionales y salir de la isla. Y por supuesto que la inversión de posición iría en contra de la filosofía total de la pelota cubana", dijo.

"Mientras que la generación actual del INDER esté a cargo del juego allí, un acontecimiento así no será muy probable", agregó el escritor.