Andrés Nocioni
Getty ImagesEn los Sixers ayudo a formar a los jugadores jóvenes del equipo
Me reencuentro con ustedes para ir contando las vivencias de una nueva temporada en la NBA.

En Philadelphia me siento muy cómodo porque me recibieron con los brazos abiertos. Estoy contento por haber llegado a una franquicia bien organizada. Hay una gran diferencia con lo que viví en Sacramento. Allá no me sentía parte del proyecto. Ellos apostaban únicamente a sus jugadores jóvenes y me hacían sentir que yo estaba de paso por el equipo. Tarde o temprano me iban a cambiar. Ahora ayudo a los más jóvenes a crecer y estoy integrado al equipo. El entrenador, Doug Collins, tiene ideas muy claras y las sabe transmitir.

Si bien no tuvimos un buen comienzo en cuanto a los resultados, el equipo va a ir creciendo. Estamos jugando con muchas ganas, energía y fuerza. Se nos escaparon algunos partidos, como los duelos ante Washington y Cleveland, que deberíamos haber ganado. Ante los Cavs caí con el tobillo izquierdo cerca del final del partido -sí, el que me lesioné antes del Mundial-, pero los estudios que me hicieron dieron bien, así que no tendré problemas para seguir jugando.

Lo que le falta a nuestro equipo es un jugador con experiencia que se haga cargo de tomar las decisiones en los momentos finales de los partidos. Alguien que genere juego y tiros cómodos para los demás o consiga sus puntos. Que haga lo que hace Manu en San Antonio para cerrar los partidos. Andre Iguodala, que ahora está lesionado, nos debería dar esa tranquilidad para los cierres. Otro que podría hacerlo es el base Jrue Holiday. También Louis Williams, aunque en su caso más para anotar que para asistir. Igualmente, son todos jóvenes que seguirán progresando. Mientras tanto hay que mejorar y ganar, porque esto es la NBA.

La idea del equipo es clasificar a playoffs. Después se verá qué pasa si entramos, porque en primera ronda te pueden tocar equipos muy difíciles como Miami, Boston u Orlando.

El hecho de que me hayan puesto de titular después de los dos primeros partidos me da confianza. Es un gran apoyo. De todas maneras lo importante es ayudar al equipo y eso es por lo que me valoran y me aprecian. Todavía no estoy al 100% físicamente. Espero poder estarlo pronto para poder mejorar y ser más regular. Así podré disfrutar plenamente de esta temporada, porque uno nunca sabe cuál será la última en la NBA.

Cambiando de tema, no quiero pasar por alto el retiro de Oberto. Me sorprendió cuando lo leí en internet. Yo no me había enterado lo de sus mareos y palpitaciones durante el juego con Milwaukee. Enseguida lo llamé por teléfono y me explicó todo. Me dijo que se había asustado. La decisión que tomó hay que respetarla. No debía arriesgar, menos a su edad, con todo lo que ya le dio al básquetbol.

Por supuesto que en la Selección lo vamos a extrañar. Perdemos a un amigo y un gran jugador. Para nuestro equipo será irremplazable a corto plazo. Hay que ver cómo se encara el Preolímpico. Tal vez yo pueda jugar más de ala pivote y Luis de pivote. Es sólo una idea. También están Martín Leiva, Román González y Juan Gutiérrez, que ojalá tengan un gran año en la Liga Nacional y puedan aportar al seleccionado.

Quiero compartir una anécdota de Fabri. Empezó a tocar la guitarra cuando jugábamos en el TAU. En esa época le decíamos "el tartamudo de la guitarra" porque venía tocando y de repente frenaba, seguía, volvía a frenar. Nos reíamos mucho. El tenía un libro de canciones y para comprobar si estaba tocando bien las tocaba y le pedía a Luis Scola que las adivinara. Luis las acertaba todas y Fabri se ponía orgulloso por su progreso. Pero en realidad lo que pasaba es que Luis espiaba los nombres en el libro y él no se daba cuenta. Ahora, toca muy bien. Se lo va a extrañar en una cancha. Pero él sabrá cómo disfrutar desde afuera.

Les dejo un saludo y la seguimos en la próxima.