Digamos que ya pasaron esas bonitas semanas donde podíamos poner en nuestra alineación del Desafío Béisbol a prácticamente cualquiera.

Nuestras decisiones apuntan hacia buscar peloteros que rinden sobre el nivel que se esperaba, novatos que hayan aparecido en la escena o algunos peloteros cuyo precio haya bajado debido a algún periodo de ausencia por problemas físicos.

Debido a esto, pienso que vale la pena analizar a un grupo de peloteros que pueden ayudarnos a balancear nuestra alineación.

Guzmán
Guzmán

Jesús Guzmán (.338, 5 HR y 30 CI)

El cañonero de los Leones de Caracas ya no tenía nada que probar en ligas distintas a las mayores. Lo hemos visto imponer marcas ofensivas en Venezuela y destrozar el pitcheo en las menores.

Sin embargo, Guzmán es de esos peloteros que, como bien apunta Enrique Rojas, sólo les falta un apellido como Jones para considerarlos prospectos de altura.

El ahora primera base de los Padres de San Diego terminó con un regreso a las menores de Mike Rizzo y ahora, con la salida de Ryan Ludwick, es el bate más productivo de los Padres.

Fiel a su estilo demostrado con el Caracas, Guzmán promedia casi .500 con hombres en posición de anotar y sus números en PETCO Park (.452, 4 HR y 15 CI) son un desafío a ese cementerio del bateo.

J.D. Martínez (.273, 4 HR y 14 CI)

El nuevo jardinero izquierdo de los Astros de Houston tampoco era de aquellos cuya marca registrada decía: "Prospecto que no debe fallar". Ciertamente es un hombre de vigésima ronda en el sorteo de 2009, pero desde que debutó en el béisbol profesional, ha conectado a la pelota sobre las expectativas, como demuestran sus números en ligas menores.

Otro detalle que entusiasma en el caso de Martinez lo refleja su proporción de BB y ponches. En los 88 juegos que participó con Corpus Christi (AA), negoció 42 boletos por 55 ponches, cifras que representan mejoría en comparación a 2010: 48 BB por 97 K en 138 juegos.

EN LA MIRA

- Jason Kipnis (.279, 6 HR y 11 CI)
- Brett Lawrie (.348, 2 HR y 6 CI)
- Mike Carp (.310, 4 HR y 18 CI)

Casos como el de Shane Spencer en 1998 (.373, 10 HR y 27 CI) o el de Benny Agbayani en 1999 (.286, 14 y 42 CI) pueden ser explicados por medio de varios factores, pero sin duda influye el talento que poseen sumado al poco conocimiento que tienen los lanzadores al enfrentarlos.

Esto, sin duda, nos permite aprovechar las tradicionales irrupciones ofensivas de algunos peloteros cuando debutan en las mayores. Total, como dice Carolina Guillén, en el Desafío Béisbol estamos curados de malas rachas: Si alguna pieza nos falla, siempre podemos buscar una mejor.