Joakim NoahMike DiNovo/US PresswireJoakim Noah said playing with energy and executing on the court is enough leadership.
Los Chicago Bulls juegan como lo hicieron la pasada temporada regular, demostrando que pueden ganar a corto plazo sin Derrick Rose. El Oklahoma City Thunder, por su parte, no puede decir lo mismo, todavía sacudiendo el rudo golpe del sorpresivo cambio de James Harden.

Entrando al quinto juego de la campaña para ambos quintetos -un choque estelar en la 'Ciudad de los Vientos'- Tom Thibodeau tiene a sus Bulls (3-1) ganando a pesar de la ausencia de su jugador más valioso, quien se recupera de la lesión en su rodilla que desacarriló las esperanzas de Chicago en la postemporada anterior.

Ese tipo de éxito en la temporada regular no es nada nuevo para unos Bulls que juegan para 22-13 sin su estelar armador desde la campaña pasada, incluyendo los playoffs. Desde que llegó a Chicago hace dos años, Thibodeau ha hecho una labor magistral creando una cultura ganadora basada en defensa, lo que se ha convertido en la gran carta ganadora del equipo, con o sin su súper estrella; además le valió el premio del Dirigente del Año en su primera campaña como coach en el 2010.

La defensa realizó su usual trabajo en los primeros cuatro juegos de la actual temporada, permitiendo 88,8 ppj y limitando a la oposición a un porcentaje de cestas de .414 en sus tiros de campo. Con esa unidad en sitio, Chicago sobrelleva una ofensiva que sigue siendo su talón de Aquiles para ganar por un margen de 8.5ppj, el quinto mejor total en la NBA.

Los Bulls realizaron cambios masivos en la temporada muerta, a pesar de ganar 112 juegos los últimos dos años como el primer sembrado de la Conferencia del Este. Su banca fue renovada casi completa, con Kirk Hinrich y Nate Robinson a bordo para tratar de llenar el vacio de Rose. De los dos, el diminuto Robinson (12,3 ppj y 5,2 apj) se ha dejado sentir más para contribuir al excelente inicio del delantero Joakim Noah (16,0 ppj, 8,8 rpj, 2,0 rpj y 2,5 tpj) y al fogoso juego del alero Luol Deng (15,8 ppj, 8,2 rpj).

Esa es la historia en Chicago, donde están conscientes desde hace mucho tiempo que su verdadera temporada comienza el día que Rose vuelva a cancha, probablemente en febrero. En Oklahoma City, el cuento es diferente aunque comparta el deseado final feliz que cada equipo desea obtener.

Scott Brooks enfrenta una realidad que le cayó encima y de repente, alterando el panorama para los campeones defensores de la Conferencia del Oeste. El cambio de Harden -a solo días de abrir la temporada- dejó a los jugadores del Thunder y al resto de la NBA boquiabiertos y confusos.

¿Había desperdiciado OKC su mejor oportunidad para ganar un campeonato? Todavía es muy temprano para contestar esa pregunta considerando que la acción en cuatro juegos no necesariamente equivale a una tendencia, y que la movida podría rendir a frutos largo plazo en términos económicos y de talento joven (dos selecciones de primera ronda, una de segunda).

Sin embargo, eso no apacigua las masas que quieren ver a OKC ganar ahora y que reconoce lo que perdió en Harden (35,3 ppj con Houston). El desiquilibrante juego del escolta de 23 años de edad ha sido extrañado por el Thunder, que de un día para otro se encontró sin su primordial manejador del balón en el cuarto parcial.

Kevin Martin (19,3 ppj) puede reemplazar los puntos del ex Sexto Hombre del Año, pero el barbú significaba mucho más al éxito del Thunder que meramente su promedio de anotaciones por juego, sin contar la química en el camerino de un equipo joven cuyos canasteros principales han crecido juntos.

Es verdad que Kevin Durant (20,8 ppj, 12,3 rpj) es el segundo mejor canastero en la NBA, y que de un momento a otro, encenderá en fuego rumbo a un posible cuarto título corridos de anotaciones -logro que irónicamente podría disputar con su ex compañero-, y que Russell Westrbrook (20,8 ppj, 7,0 apj) sigue siendo un talento excepcional (aunque tiene que tomar mejores decisiones, y lo voy a dejar ahí por ahora), pero el dúo dinámico del Thunder (2-2) se ve un poco perdido sin su usual socio. Para ellos, el tiempo es mejor aliado.

Por ahora, OKC necesita ritmo y más producción en la pintura de todos, y de Serge Ibaka (10,5 ppj, 5,8 rpj) en específico. El talento, tanto ofensivo como defensivo, está ahí para repetir su presencia en la Final de la NBA; de eso no hay duda.

Y al igual que los Bulls, el Thunder no pretende ganar un campeonato en noviembre.