Chris IvoryGetty ImagesEl acarreo de Chris Ivory, incluyendo el brazo rígido contra Dunta Robinson, fue de antología.

MÉXICO -- Algunos de los puntos más notables de la Semana 10 de la NFL:

Lo bueno: El acarreo anotador de Chris Ivory, en la victoria de los New Orleans Saints sobre los Atlanta Falcons. Los Saints presentaron un juego más físico --a ambos lados del balón-- que sus rivales divisionales, y esa fue una de las claves que permitió a New Orleans acabar con la marca perfecta de Atlanta. Ivory parecía correr el riesgo de perder su puesto en plantilla cuando el novato Travaris Cadet brilló en pretemporada, y ni siquiera fue activado a la plantilla activa en los primeros siete encuentros de la campaña. Sin embargo, este domingo, entregó lo que podría ser el mejor acarreo en lo que va de la campaña. En un acarreo diseñado para atacar el centro, Ivory llevó el balón hasta la lateral derecha, superó por velocidad a John Abraham y Asante Samuel doblando la esquina, dejó en el camino a Thomas DeCoud con un corte, y viró hacia el centro del campo, donde aplicó un brazo rígido perfecto a Dunta Robinson antes de meterse a las diagonales. La anotación de 56 yardas puso a los Saints en el marcador, luego de que los Falcons habían tomado una ventaja temprana de 10-0, y efectivamente metió a New Orleans al encuentro. Irónicamente, los Saints se habían ganado la etiqueta de equipo "fino", en buena medida gracias a un acarreo similar cortesía de Marshawn Lynch, durante un triunfo de postemporada de los Seattle Seahawks sobre New Orleans, el 8 de enero del 2011.

Lo malo: Las lesiones a los mariscales de campo. Sabemos que se trata de un deporte violento, y las lesiones son parte del juego, pero nadie quiere ver que sucedan con la frecuencia que se dieron en la Semana 10. Michael Vick salió conmocionado del la derrota de los Philadelphia Eagles ante los Dallas Cowboys, y el entrenador en jefe Andy Reid ha caracterizado la lesión como "significativa". Alex Smith sufrió la misma suerte durante el empate de los San Francisco 49ers ante los St. Louis Rams, y todavía estuvo en el campo lo suficiente como para lanzar un pase de anotación con la visión nublada, antes de salir definitivamente. En la derrota del domingo por la noche de los Chicago Bears ante los Houston Texans, Jay Cutler también abandonó su encuentro conmocionado. Eso sin olvidar la conmoción que sufrió el corredor de los Buffalo Bills, Fred Jackson, ante los New England Patriots. En el juego de lunes por la noche, Ben Roethlisberger salió lastimado del hombro e incluso dejó el estadio a medio juego, con su esposa, para dirigirse al hospital. Las nuevas medidas de seguridad implementadas por la liga cuidan mejor a los jugadores, especialmente tras lesiones a la cabeza, y el hecho de que los cuatro pasadores estén en duda para la siguiente semana --Vick, de hecho, ya ha sido descartado según fuentes-- habla de la severidad de las lesiones. Eso inevitablemente genera la pregunta: ¿cuántos jugadores sufrieron conmociones en el pasado, con un equipo de protección menos avanzado, y nunca salieron de aquellos encuentros?

Lo feo: La situación en Philadelphia. Los Eagles no sólo perdieron nuevamente, sino que lo hicieron ante un rival divisional, por paliza, ante un equipo igual de desesperado que ellos, ante --quizás-- el equipo más odiado por su afición. Imperdonable. Las cosas nunca habían estado tan complicadas para Reid durante su mandato en Philly. Los aficionados han olvidado seis títulos divisionales, cinco viajes al Juego de Campeonato de la NFC y un título de conferencia. Sé que los Eagles lucen imposiblemente inefectivos sobre el terreno de juego, pero uno pensaría que apenas dos campañas perdedoras en 13 temporadas al frente del club podrían comprarle a Reid algo de paciencia. Por el otro lado, es enteramente posible que el ambiente bajo Reid en Philly esté demasiado viciado, que su mensaje ya esté demasiado desgastado, y que le haga un bien a la franquicia y al entrenador un cambio de aires.

La frase de la semana: "No es que ellos salieran y ganaran el partido. Creo que les regalamos el juego", declaró Roddy White de los Falcons, desacreditando el triunfo de New Orleans sobre Atlanta. La mejor respuesta a este tipo de comentarios fue la que dio Eli Manning de los New York Giants hace algunas semanas a DeAngelo Hall, un simple y contundente "Gracias".