SANTO DOMINGO -- Parecía una historia salida de un libreto de película. Dieciocho años habían pasado desde la última vez que se había puesto el uniforme de las Aguilas Cibaeñas.

Más de 20 mil personas abarrotaron a más no poder el Estadio Cibao de la ciudad de Santiago la noche del miércoles 14 de noviembre.

Era el debut de Manny Ramírez en la temporada invernal dominicana frente a los Leones del Escogido. Por las Aguilas se encontraba en el montículo, Daniel Cabrera lo hacía por los escarlatas.

Las emociones no podían ser mejores. Luego de caer la primera entrada completa y la parte alta de la segunda, llegó el turno de Ramírez.

Como cuarto bate y designado para las Aguilas, recibió una ovación de las más de 20 mil almas que asistieron al juego.

A las 8:21 minutos de la noche vino el primer lanzamiento de Cabrera y con el mismo swing con el que ha despachado 555 vuelacercas en su carrera en Grandes Ligas, Ramírez se fue para la calle por la banda contraria.

El Estadio Cibao quería explotarse de la emoción y el público que asistió tan temprano como en la segunda entrada ya sentía la satisfacción de haber visto historia en la pelota dominicana con un jugador de alta carisma.

Se dice que Ramírez está buscando una oportunidad más de volver a las Grandes Ligas, que hay al menos dos equipos interesados en sus servicios y que le pidieron jugar en la República Dominicana para evaluar sus condiciones.

Luego de dos suspensiones por uso de testosterona y casi dos años fuera de la Gran Carpa luego de un fallido intento de regreso con los Atléticos de Oakland en el 2012, que nunca lo subieron a las mayores tras cumplir su suspensión.

Al llegar a la jornada del miércoles, Ramírez tenía un promedio de por vida de .243, con dos jonrones y 28 remolcadas en 84 partidos de tres temporadas diferentes en la pelota dominicana.

Y en una noche de noviembre, en un partido de temporada regular que no estaba supuesto a ser de gran importancia, el ambiente era el mismo de una final de campeonato.

Las Aguilas perdieron su partido, 3-2, por un jonrón de Mauro Gómez que coronó una tercera entrada de tres vueltas. Pero el público de todas formas gozó.

Solo había una razón para ello: Manuel Arístides Ramírez& Manny.