Brian CashmanJohn Munson/The Star-Ledger/US PresswireBrian Cashman va a tener que gastar más, no menos, si quiere competir en 2013

Si los Yankees de Nueva York pretenden ser competitivos en la temporada del 2013, van a tener que posponer sus planes de reducir su nómina salarial.

Son los Yankees y de ellos siempre se espera que estén cada año en la lucha por ganarlo todo. Su exigente afición no espera otra cosa diferente a partir desde el inicio de la campaña con la etiqueta de favoritos.

Pero como están las cosas, si la voz de ¡play ball! se diera mañana, ese papel del súper macho de la división Este de la Liga Americana le toca a los Azulejos. O como los llaman ahora por aquí en Miami: los Marlins de Toronto.

Ahora mismo, Nueva York es un rompecabezas de incógnitas y dudas, con demasiados años a cuesta que la gerencia no previó en su momento.

Los Yankees deben empezar a prepararse para la vida sin Derek Jeter y sin Mariano Rivera.

Y aunque ambos deben regresar en el 2013, no se sabe cuán recuperados estarán de sus respectivas lesiones, con 38 años de edad Jeter y 43 el panameño Rivera.

Encima de eso, está el espinoso tema de Alex Rodríguez, cuya curva de rendimiento ha entrado en franco descenso y el dinero comprometido en el contrato de Mark Teixeira hasta el 2016.

Para colmo de males, el mercado de agentes libres no está muy abundante que digamos, en comparación con años anteriores, así que no hay mucho de dónde escoger, mientras que varias de las principales figuras que integraron el equipo en el 2012 dijeron adiós en busca de nuevos rumbos.

Todo indica que el derecho japonés Hiroki Kuroda desea regresar a jugar a California, donde viven sus hijos, mientras que el dominicano Rafael Soriano, impecable como sustituto del lesionado cerrador panameño, también optó por salirse de su contrato con Nueva York.

Nick Swisher es otro que no regresa, sobre todo después de ver su incapacidad para batear en la postemporada, una etapa en la que la franquicia neoyorquina es habitual, mientras se impone además la necesidad de un cátcher, pues Russell Martin no parece estar en los planes del 2013.

En otros tiempos, la gerencia ya habría ido detrás de Josh Hamilton, pero el toletero, de calidad indiscutible, está buscando un contrato de unos siete años y 175 millones, demasiado riesgoso para alguien con sus antecedentes.

Los Yankees están en plena reconstrucción y habrá que ver si los hijos del Jefe Steinbrenner conservan la misma filosofía de su padre de mantener al equipo en los primeros planos de las Grandes Ligas o si han cambiado la manera de pensar y apuestan a un proyecto de renacimiento a mediano y largo plazos.

Tal vez los refuerzos adquiridos por los Azulejos, más el sorprendente desempeño de los Orioles de Baltimore, tienten lo suficientemente a los Yankees para que salgan de cacería en las próximas semanas.

Si se deciden a abrir la billetera y posponer sus planes de recortar gastos, quizás los veamos jugando en octubre una vez más.