Rasheed Wallace
AP Photo/Michael PerezRasheed Wallace, a sus 38 años, será un gran reto para el novato Anthony Davis
Un poquito de la experiencia de los New York Knicks le vendría como anillo al dedo de los juveniles New Orleans Hornets, aunque sea por un juego.

Un juego es lo que necesitan. Más en específico una victoria, lo único capaz de regresarlos a la ruta ganadora que los Knicks han manejado sin problemas en lo que va de la larga temporada de la NBA.

Su pareo el martes por la noche en Nueva Orleans es la oportunidad perfecta para que Anthony Davis y los prometedores Hornets tomen nota. Y no es que los Knicks tengan un doctorado en la materia --todavía tienen mucho, mucho que demostrar-- pero su excelente arranque de 7-1 los coloca en posición perfecta para servir de tutor a su joven oponente.

Mientras Nueva Orleans llega con una racha de tres derrotas, el quinteto de la 'Gran Manzana' los visita en la cuarta parada (3-1) de un tramo de ocho de 10 juegos fuera de casa que prueba a la tropa de Mike Woodson. El partido también es el primero de seis en nueve noches -cinco en la carretera- para un equipo que depende de canasteros veteranos para defender con uñas y garras cada centímetro del tabloncillo.

Y aunque su deficiencias debajos de los tableros (40 rpj) es una preocupación, sin contar cuando la puntería falle, las primeras planas en Nueva York no han tenido mucho de que quejarse. El experimento de Carmelo Anthony (23,6 ppj) jugando como 'delantero fuerte' rinde beneficios, al igual que lo logrado con un campamento completo para absorver la filosofía defensiva de Woodson como pieza angular en el éxito del quinteto.

(Punto aparte. Confieso que me intriga el pareo entre los ex compañeros olímpicos Davis y Anthony las veces que se encuentren frente a frente. Buena prueba para el primer pick)

Esa maña como arma que los Knicks aprovechan es algo que los Hornets carecen; su juventud es a la vez su talón de Aquiles en el presente y su carta ganadora en el futuro. Con Davis (16,0 ppj, 8,3 rpj, 2,2 tpj) como fundación y talentosas piezas también en desarrollo a su alrededor, Nueva Orleans se encuentra bien posicionado para competir a largo plazo en el siempre aguerrido Oeste.

No obstante, por el momento, coach Monty Williams y su tropa tienen que pasar los tragos amargos, incluyendo la ausencia de quien se suponía iba a cargar con las responsabiliadades ofensivas como máximo anotador. De más esta decir que todavía hay que ver el desenlace de la saga de Eric Gordon, sus rodillas y su contrato de $58 millones.

Sin Gordon, los Hornets han tenido problemas ofensivos (93,1 ppj) navegando las turbias aguas de la NBA, a pesar de sólidas contribuciones del base venezolano Greivis Vásquez (11,8 ppj, 8,9 apj) y el alero Ryan Anderson (16,4, ppj, 8,0 rpj).

A la vez, su defensa entra al partido contra los ahora defensivos Knicks habiendo permitido 100, 110 y 117 puntos los últimos tres juegos, coincidiendo con la racha perdedora. El propio Davis, de apenas 19 años de edad, mejorará con tiempo en ese lado de la cancha con experiencia y cuando su cuerpo desarolle.

Nueva Orleans, como cualquier típico equipo joven, ha tenido altas y bajas; es esperado. Al igual que su futura súper estrella, los Hornets tienen espacio para crecer y convertirse en un serio contendor, deleitándonos en el presente con su talento en desarrollo.

Para ellos, el presente es una lección que aprender. Para los Knicks, el presente es una oportunidad que no pueden desperdiciar, y su súper estrella no tiene tiempo que perder. Clase en sesión.