¿Quiénes son los personajes más impopulares en el sur de la Florida?

No es sorpresa que el primer lugar lo ocupe Fidel Castro, dada la comunidad exiliada cubana asentada en Miami desde hace medio siglo.

¿Y el segundo lugar? ¿Podría ser Raúl, el hermano de Fidel que ahora gobierna en Cuba? No.

¿Qué tal Hugo Chávez, el gobernante venezolano que ha obligado a miles de compatriotas a huir del país y refugiarse en la Florida? Tampoco.

¿Algún político local que se haya metido en manejos turbios? Menos.

El segundo lugar de impopularidad, apenas con un punto porcentual de diferencia con Castro, es nada menos que para Jeffrey Loria, el propietario de los Marlins de Miami.

Según reporta el diario El Nuevo Herald, una encuesta realizada entre el 18 y el 20 de noviembre por la firma Bendixen & Amandi International tomó en cuenta las opiniones de 400 personas respecto al megacanje que la pasada semana terminó por desmantelar casi por completo el equipo de los Marlins.

El 89 por ciento de los consultados dijeron ser fanáticos de los Marlins y ocho de cada diez expresaron opiniones negativas sobre Loria, a quienes endilgaron epítetos ofensivos como "tacaño, sanguijuela y oportunista".

De acuerdo con el sondeo, el nuevo proceso de limpieza le representa a los peces la pérdida de al menos diez por ciento de su fanaticada, mientras el 58 por ciento argumentó que el comisionado Bud Selig debió bloquear el cambio de José Reyes, Emilio Bonifacio, Mark Buerhle, Josh Johnson y John Buck a Toronto.

En respuesta a otra de las preguntas de la encuesta, 380 de las 400 personas consultadas creen que detrás de todo este proceso se esconde la posible venta del equipo, mientras que apenas el cuatro por ciento cree que se trata de un objetivo genuino por mejorar el equipo.

Asimismo, el 89 por ciento considera que Loria y su pandilla tienen un compromiso moral con la comunidad de crear un equipo competitivo, luego de que se le construyera un estadio modernísimo en la Pequeña Habana.

En una reciente entrevista, el cubano Yunel Escobar, figura central de los recién llegados a Miami desde Toronto, decía entender el estado de ánimo de los fanáticos en este momento, pero abogaba por mantener el apoyo al equipo y se comprometía a dar lo mejor de sí para aportar victorias que a la larga, atraerán público al estadio.

Y no le falta razón. Sólo que por ahora, la fanaticada miamense todavía tiene la cara hinchada por el golpe que recibió y necesitará de tiempo para que baje la inflamación.

Por lo pronto, Jeffrey Loria deberá ir pidiéndole a Santa Claus como regalo de Navidad una buena asistencia al Marlins Park para la próxima temporada.

Pero habrá que ver si Papá Noel lo complace, pues la leyenda popular dice que los regalos son sólo para aquellos que se portan bien.