Josh HamiltonKim Klement/US PresswireHamilton es la pieza más codiciada en la temporada baja de Grandes Ligas.
ORLANDO -- Aunque es por mucho el mejor pelotero disponible actualmente en el mercado de agentes libres, el jardinero Josh Hamilton no ha sido exactamente el centro de atención de las intrigas invernales del béisbol de Grandes Ligas.

Con 31 años de edad, un Premio Jugador Más Valioso, una corona de bateo y cinco asistencias consecutivas al Juego de Estrellas, Hamilton debería estar en posición de reclamar un contrato que se acerque a los $200 millones de dólares. Un jardinero que puede jugar defensa tipo Guante de Oro y que viene de pegar 43 jonrones y empujar 128 carreras debería ser el objetivo de equipos ricos -- y necesitados -- como Medias Rojas de Boston y Yankees de Nueva York, entre otros.

Pero por razones conocidas, y otras no tan claras, Hamilton no está siendo el centro de la atención que tuvieron otros agentes libres en años recientes. Por supuesto que el principal argmento en contra del ex jardinero central de los Rangers de Texas es su pasado de adicciones a las drogas y el alcohol, además de algunas lesiones recientes.

Pero incluso con ese expediente de locuras juveniles, Hamilton debería recibir una justa compensación por su privilegiado talento para jugar el béisbol, especialmente después que los Bravos de Atlanta le dieron un contrato de cinco años y $75 millones de dólares a BJ Upton, un bateador de .255 de por vida que viene de batear .246 en el 2012.

Antes del acuerdo de Upton, el de $126 millones de dólares por 7 años de Jayson Werth con Washington era el ejemplo perfecto de que en el béisbol sobra el dinero y no hay ninguna razón para regatearle a Hamilton lo que pide, que según reportes es de $25 millones anuales por entre siete y ocho años.

Hamilton, quien promedió 33 jonrones y 107 impulsadas en las cuatro temporadas completas que pudo jugar en los últimos cinco años, no necesita probar nada como pelotero. Es un tipo atlético que puede desempeñarse en el jardín central, el puesto más exigente fuera del cuadro interior.

Si los equipos consideran que su pasado de vicios es el gran riesgo para otorgarle un contrato largo y caro, entonces los gerentes generales tendrán que ponerse creativos para resolver la situación: Firmen al tipo bajo ciertas premisas establecidas en el contrato, que podría ser disuelto en caso de violaciones por parte de Hamilton. Punto.

Cuando los clubes mostraron temor en dar un contrato multianual al venezolano Magglio Ordóñez en el invierno de 2004, su agente Scott Boras encontró la forma de resolver el problema. Detroit firmó a Ordóñez por cinco años y $85 millones de dólares y debido al historial de lesiones de rodillas del pelotero, el acuerdo incluyó varias cláusulas que protegían al club si Ordóñez pasaba más de 25 juegos en lista de lesionados por las razones indicadas.

Ordóñez se ganó esos $85 millones y $28 millones más por otras dos temporadas con los Tigres y se retiró como miembro de la organización después del 2011. En el caso de Hamilton solo hay que cambiar "molestias de rodillas" por "vicios y derivados" y listo.

Incluso Nueva York, que en la Serie de Campeonato de la Liga Americana mostró una asombrosa falta de chispa, necesita un tipo como Hamilton para colocarlo en medio del lineup, que ya tiene a Robinson Canó, Mark Teixeira y Alex Rodríguez. Con Hamilton, Nueva York puede cambiar a Curtis Granderson y olvidar asimilar mejor la partida de Nick Swisher.

En el caso de los Medias Rojas, Hamilton podría ser el próximo gran jardinero izquierdo en Fenway Park, puesto por donde desfilaron Ted Williams, Carl Yastrzemski, Jim Rice y Manny Ramírez.

El colega Buster Olney, de ESPN.com, escribió esta semana que Hamilton podría terminar firmando con Baltimore, Boston, Milwaukee, Seattle o Texas. Yo agregaría a Yankees, Filadelfia, Cachorros de Chicago y Gigantes de San Francisco como equipos que tienen el dinero y necesitan un pelotero como Hamilton.

Ya sea hoy, mañana, en diciembre o en enero, a Hamilton lo firmarán y por el contrato que merece.