Lo correcto: Mo y Wright se quedan en NY
Un lanzador de 43 años de edad y en su 19na. temporada en las ligas mayores tiene pocas probabilidades de lograr un contrato de $10 millones y el puesto de cerrador de un club contendor, excepto si se llama Mariano Rivera, el líder de salvamentos de la historia (608) y el lanzador más destacado en la postemporada, desde la creación de la Serie Mundial en 1903.
Rivera, quien se perdió la mayor parte del torneo del 2012 con una rodilla quebrada, no quería irse del béisbol por la puerta de atrás y dejar a los aficionados como última imagen suya la grotesca escena en que era sacado del terreno en Kauffman Stadiun en un carro en mayo pasado.
De no firmar a "Mo", los Yankees corrían el riesgo de que uno de sus dos más grandes iconos de los últimos 40 años -- junto al torpedero Derek Jeter-- vistiera otra camiseta al final de su carrera. ¿Se imaginan a Rivera lanzando en Yankee Stadium con el uniforme de los Medias Rojas de Boston? Mejor aún, ¿Lo figuran en la cuadra de los luchadores rudos que está armando Toronto?
Los Mets, que nacieron como el "Patito Feo" de la ciudad en 1962 y medio siglo después no han logrado cambiar mucho esa percepción, estaban obligados a retener a Wright, una de las pocas razones que tienen actualmente los aficionados para visitar el hermoso nuevo parque de Queens.
Al extender su contrato hasta el 2020 -- por $138 millones en los últimos ocho años, incluyendo el 2013 -- los Mets aseguraron un pelotero franquicia por al menos los primeros 17 años de su carrera, que muy probablemente-- salvo un milagro tipo Barry Bonds-- serán los mejores de su vida. Además, mandaron un mensaje de esperanzas para sus atribulados aficionados.
Retener a Rivera y Wright fue una decisión sabia y correcta, además de muy fácil, para Yankees y Mets.
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