Bert Sugar John Lamparski/WireImageBert Sugar marcó una era en el boxeo, la cual nunca será olvidada

Al despedir el 2012, luego de tantas reseñas sobre lo bueno, nos resulta inevitable abordar otro ángulo sobre el mundo del boxeo: lo que quedó por el camino. Y en ese camino incluimos lo que debió suceder y no aconteció, así como las despedidas y las muertes que entristecieron nuestro entusiasmo por este deporte.

En ese último renglón, compartimos durante el 2012 muchas tristezas que ya son parte de la historia del boxeo mundial. Se fueron para siempre Johnny Tapia, Héctor Macho Camacho, Carmen Basilio, Corrie Sanders, Michael Dokes, Teófilo Stevenson, Emanuel Steward y Angelo Dundee. Ello, para destacar a los más reconocidos, aunque habrá otros que escaparon a los titulares de la prensa.

A ellos, a los desconocidos que se fueron, los simbolizamos en la muerte de Willman Rodríguez, un boxeador neozelandés de origen peruano, que murió durante el pasado mes de mayo en Tahití (Polinesia Francesa), tras sufrir un colapso 32 segundos después del comienzo de su primer combate profesional.

En marzo nos impactó, a quienes trabajamos alrededor del boxeo, la muerte del escritor e historiador, miembro del Salón de la Fama, Bert Sugar. Un ícono en la historia del boxeo, al que como legado dejó más de ochenta libros, entre ellos "Los 100 mejores boxeadores de todos los tiempos".

Hace pocos días, durante la pelea entre Nonito Donaire y Jorge Arce, nos conmovió otro adiós, el de otro ícono del periodismo como Larry Merchant de la cadena HBO, que definitivamente deja el micrófono a los 81 años, aunque siento que difícilmente el micrófono lo dejará partir y aún jubilado, lo veremos cada tanto con sus acertados comentarios muy cerca del cuadrilátero.

En boxeo, hubo muchas despedidas, como las de Erik "Terrible" Morales o Jorge "Travieso" Arce, aunque es muy posible que la más emblemática de todas sea la de Antonio Margarito, luego de su derrota ante Miguel Ángel Cotto. Sobre ese adiós, el 7 de junio escribí una crónica que resume mis sentimientos sobre esa noticia, titulada: Lo bueno, malo y dudoso de Margarito.

Pero más allá de las muertes, de las despedidas o del adiós de sus figuras, el boxeo dejó algunas cosas inconclusas en este 2012. Cosas que también son parte de ese sendero de sombras que ojalá el 2013 sirva para darles claridad.

A mi juicio, la más importante es la abismal distancia que persiste entre las principales promotoras de boxeo en los Estados Unidos. Me refiero a Top Rank y Golden Boy Promotions. Ellas han creado una suerte de dos Grandes Ligas del boxeo, que siguen operando de espaldas una de otra, privándole a los fanáticos de las mejores combates y lastimando día tras día el propio futuro del boxeo como tal.

En materia de combates, el peor sabor que en la boca nos dejó el 2012, fue no ver la batalla que todos querían ver: Floyd Mayweather vs. Manny Pacquiao. Algo que seguramente ya no ocurrirá.

Y este 2012, también nos dejó como legado un futuro repleto de incógnitas porque las grandes figuras bordean las cuatro décadas de vida y las figuras emergentes se cuentan con los dedos de una mano.

De todos modos, es necesario ser optimistas. El boxeo a lo largo de su historia se ha sabido reinventar y es posible que en cualquier gimnasio de una barriada humilde, en este preciso momento un entrenador desconocido le esté enseñando sus primeros amagues, sus primeros ganchos, su primer trabajo sobre piernas a un futuro Juan Manuel Márquez o al próximo Manny Pacquiao. Al igual que en las profecías mayas, el mundo no terminaba en el 2012, más bien comienza una nueva era, algo que deseamos también ocurra en el boxeo a partir del 2013.

¡Feliz Año para todos y gracias por un año más junto a ESPN!