Ray LewisPatrick Smith/Getty ImagesRay Lewis será siempre recordado como uno de los mejores apoyadores de todos los tiempos

MIAMI -- Hay personas que demandan respeto con su mera presencia.

Ray Lewis fue, es y siempre será esa persona.

A mi juicio uno de los mejores dos apoyadores internos de toda la historia junto a Dick Butkus, ha decidido decirle adiós a la NFL luego de esta psotemporada.

Hay algunos que ya empiezan a especular con que no podrá mantenerse retirado y volverá a jugar el año que viene. A ellos les digo que no volverá.

Cuando Ray Lewis habla, es porque lo viene pensando hace tiempo. Lo aplaudo por decidir retirarse en sus propios términos.

La realidad es que nivel, afectado también por lesiones, estuvo bastante más bajo esta temporada, y estoy seguro que eso también influye en su adiós.

Un decaímiento normal, considerando que jugó 17 temporadas en la NFL en el más alto nivel.

Doce veces seleccionado al Pro Bowl, campeón de un Super Bowl y uno de los únicos siete jugadores defensivos en la historia en recibir el MVP de dicho partido.

Una máquina de taclear, y un mariscal de la defensiva.

"Siempre odié enfrentarme a Ray Lewis", declaró Peyton Manning. "Era como si él estuviera en mi cabeza".

Justamente la inteligencia es uno de los factores más menospreciados a la hora de hablar de Lewis.

Tres equipos decidieron ir por otros apoyadores en el draft de 1996 antes que Lewis; Jacksonville eligió a Kevin Hardy, los Broncos a John Mobley y los Lions a Reggie Brown. De más está decir que nadie recuerda a esos jugadores y que 25 equipos se equivocaron al dejar pasar a Lewis. Es uno de los jugadores más brillantes que conocí, que siempre parecía estar un paso más adelante de la jugada.

Es cierto que tuvo sus problemas con la ley. De hecho fue acusado de asesinato, pero aún cuando eso sucedió se paró frente a los micrófonos y respondió cada una de las preguntas de sus periodistas.

A la postre fue absuelto de ese cargo y él mismo se declaró culpable por obstrucción de la justicia. El propio Lewis admitió que ese suceso cambió su vida.

Su éxito deportivo y personal se disparó desde ese entonces, y "El Predicador", como a mi me gusta llamarlo, se tranformó en un líder dentro y fuera del emparrillado.

Recuerdo que aún tiempo después de su partida de la Universidad de Miami, Lewis llamaba a los programas de radio locales y daba discursos motivacionales en la previa a partidos importantes.

Juro que se me ponía la piel de gallina de simplemente escucharlos a la distancia.

Con esos mismos discursos motivó y guió a sus Ravens al éxito durante 17 años.

Lewis tiene un don para conectar con la gente, y cuando habla, uno no puede hacer más que escuchar detenidamente cada una de sus palabras.

Por eso, Terrell Suggs y John Harbaugh entre otros, estuvieron presentes cuando Lewis anunció su retiro post-playoffs.

"Estoy en shock", admitió Suggs. "Pensé que iba a jugar para siempre".

El físico le dijo basta a Lewis, que será introducido al Salón de la Fama en su primer año de elegibilidad.

Aparentemente aquí en ESPN le hicimos una oferta multianual a Lewis para ser colega nuestro.

Está por verse si la aceptará, dado que él siempre quiso ver a su hijo jugar en la Universidad de Miami, y Ray II jugará para los Hurricanes la próxima campaña.

La Universidad de Miami también lo habría llamado para ofrecerle un trabajo como asistente.

Ofertas le van a llover por todos lados, porque es un ser inspirador que trasciende las épocas.

Adiós Ray, gracias por todo, y te seguiremos disfrutando donde sea que decidas continuar tu carrera.