Miami está caliente, aunque no precisamente por las cálidas temperaturas de estos días, que contrastan con el gélido clima del resto del país.

Tampoco se trata de la presencia del Miami Heat, campeón de la NBA. O de la efervescencia beisbolera que empieza a vivirse en la Capital del Sol por la cercanía del Clásico Mundial.

El asunto en cuestión es una bomba a punto de explotar, por una investigación federal que vincula a Miami con una red que surtiría de sustancias prohibidas a notables personalidades del deporte profesional.

El periódico Miami New Times reveló el dato: la clínica Biogénesis, propiedad del cubanoamericano Anthony Bosch, sería una suerte de versión de BALCO en el este de los Estados Unidos, con clientes entre los que sobresalen los peloteros dominicanos Manny Ramírez, Melky Cabrera, ahora con los Azulejos de Toronto , Bartolo Colón, de los Atléticos de Oakland , y Nelson Cruz, de los Vigilantes de Texas.

La publicación apunta también al zurdo de los Nacionales de Washington, Gio González, natural de Hialeah, y hasta el púgil cubano Yuriorkis Gamboa, de accidentada carrera en el profesionalismo, más allá de su calidad boxística.

Pero que aparezcan Manny, reincidente en el uso de sustancias prohibidas, Cabrera y Colón, sancionados por esa misma causa en el 2012, o Cruz, González y Gamboa, es quizás lo de menos.

La lista muestra un vínculo sospechoso con la Universidad de Miami y su programa de béisbol, al parecer desde hace mucho tiempo atrás.

Jugadores de Grandes Ligas salidos de la UM, como Ryan Braun y Yasmani Grandal, que han dado positivo en exámenes antidopaje, también figuran en la lista publicada por Miami New Times, junto con Jimmy Goins, preparador físico del equipo de los Huracanes y César Carrillo, de efímero paso por las Mayores en el 2009 y que brillara como lanzador en el béisbol colegial.

Pero sin duda alguna, el nombre que más salta es el de Alex Rodríguez, sobre todo porque todo indica que habría utilizado los servicios de Biogénesis para adquirir hormonas de crecimiento humano (HGH) tan reciente como hace un año atrás.

A-Rod había conmocionado los cimientos del béisbol al reconocer en el 2007 el uso de esteroides para mejorar su rendimiento.

En aquella entrevista con la periodista Katie Kouric, Rodríguez aseguró que su dopaje se remontaba a la época en que jugaba para Texas (2001-2003), donde sucumbió ante la presión de ser dueño del mayor contrato en la historia del deporte, lo cual lo obligaba a rendir más allá de sus posibilidades.

Pero según la investigación del periódico, el nombre de Alex apareció más de diez veces en los récords que se revisaron, mucho después de su salida de los Rangers, hace ya diez años.

El antesalista de los Yankees, quien podría perderse toda la campaña del 2013 por una operación de cadera, aún tiene pendientes 114 millones de su contrato y un futuro cada vez más incierto.

Este incidente, que parece ser apenas la punta de un inmenso iceberg, podría darle al equipo los argumentos legales para cancelar lo que resta de convenio y así evitarles pagar tanto dinero por un pelotero que cada vez aporta menos.

A fin de cuentas, esto es un negocio y a nadie le gusta perder o regalar la plata.

Mientras tanto, Alex Rodríguez, nacido como pelotero en Miami, podría tener en esta misma ciudad su tumba, deportivamente hablando.

Tal vez lo más inteligente sería anunciar ya el retiro, para no tener que enfrentar una mayor vergüenza pública.

Aunque esto clausuraría aún más sus posibilidades de llegar algún día al Salón de la Fama de Cooperstown, al menos aquí tiene garantizado el calorcito.