Faltan apenas dos semanas para que se abran los campos de entrenamiento de primavera y Kyle Lohse y Michael Bourn, los dos principales agentes libres disponibles en el mercado, siguen desempleados.

Las razones de que todavía no hayan conseguido trabajo son varias, desde las elevadas exigencias de su agente, hasta el precio que, más allá de dinero, tendrían que pagar los equipos que los contraten.

Tanto Lohse, pitcher derecho de 34 años, como Bourn, jardinero de 30, son clientes del ambicioso Scott Boras, una suerte de Rey Midas que casi todo lo que toca lo convierte en oro.

O en su caso, el agente de peloteros que consigue los más jugosos contratos para sus representados.

Sin embargo, Boras parece haber pedido su toque mágico, ajeno a las nuevas realidades del mercado, en el que ya esos megacontratos están reservados sólo para unos pocos elegidos.

En el caso de Bourn, anda a la caza de un pacto por cinco años y una cantidad no determinada de dinero.

Darle un convenio tan largo podría ser riesgoso para un jugador apenas por encima del promedio, nada excepcional y cuya principal facultad es la habilidad para robar bases.

Pero incluso en esa faceta, sus números no son grandiosos, a pesar de que ha encabezado por tres años la Liga Nacional en almohadillas estafadas (2009, 2010 y 2011).

El robo de bases es una jugada cada vez más en desuso por los managers y el tope de Bourn en su carrera ha sido 61, en el 2009, cifra que repitió en el 2011.

Pero el pasado año decayó y apenas se robó 42, en tanto fue capturado en 14 intentos, líder en ese rubro.

Es además un primer bate de poco tacto, pues se ha ponchado más de 100 veces en cada una de las últimas cinco campañas, con su máxima personal de 155 el pasado año.

A mi modo de ver, estamos hablando de un pelotero bastante inflado, que no merece la pena contratar a largo plazo o por mucho dinero y menos, si el equipo que lo firme tiene que ceder un turno en la primera ronda del draft amateur.

Ese último punto es principalmente el que tiene frenados a los equipos que en algún momento han mostrado interés en el veloz jardinero.

Y lo mismo pasa con Lohse. A pesar de que los buenos pitchers no se encuentran en cualquier esquina, la cesión de un turno en el draft parece un precio demasiado alto.

El derecho Kyle Lohse ha despertado intenciones en varias novenas, pero estas se han difuminado rápidamente, a pesar de que viene de la mejor campaña de su carrera.

En el 2012, con los Cardenales de San Luis, Lohse terminó con balance de 16-3 y efectividad de 2.86 en 33 aperturas, con un WHIP (boletos y hits por innings) de apenas 1.09 y 211 episodios de labor, un tope en su historial.

En las dos últimas temporadas tuvo récord de 30-11 y efectividad de 3.11 en 399 capítulos, lo cual despeja cualquier duda que pueda surgir sobre su salud.

A sus 34 años, está en el mejor momento de su carrera y su presencia reforzaría automáticamente cualquier rotación, preferiblemente en la Liga Nacional, donde ha pasado siete años y medio de los 12 que lleva en las Mayores.

Firmar con un equipo de la Americana implicaría un proceso de adaptación a un circuito más ofensivo, que usualmente lleva un tiempo antes de que el pitcher encuentre su mejor paso.

¿Cuál de los dos conseguirá primero empleo? Creo que Lohse, dada la escasez de buenos serpentineros. Lo más difícil es predecir dónde.