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BUENOS AIRES -- Muchas veces se critica a los periodistas por hablar con el diario del lunes, es decir después de los resultados. Y algo de razón hay. Los periodistas son especialistas en eso de jugar con ventaja por sobre los protagonistas. Hablan después de los hechos consumados. Es fácil hacerlo.

Ahora bien, cuando se realizan pronósticos, la núcleo duro del periodismo más comprometido, se opone porque, dice, no es serio augurar este o aquel resultado, otorgándole a un chiste la categoría de ciencia exacta y olvidándose de entender que sólo se trata de jugar con los resultados, de arriesgar.

Nadie posee una martingala infalible para decir que esto o aquello va a pasar. Pero sí se puede, gracias a determinados estímulos, establecer una línea de pensamiento, dejar sentada una impresión y hasta arriesgar que equipo puede ganar este o aquel partido.

No voy a entrar en detalles tan precisos. Para eso, de hecho, está Fabio Dana con su Oráculo averiado (esperemos que Dana tome el guante), pero sí me voy a animar a decir que me imagino un torneo Final muy atractivo y con equipos que van a dar bastante más de lo que estuvimos acostumbrados.

Con solo ver dos de los tres River-Boca del verano (los que se jugaron en Mar del Plata y Córdoba, especialmente), las actuaciones de Racing e Independiente (bpasicamente en su muy buen partido ante Tigre) y algunos ratos de San Lorenzo, podemos inferir que algo parece haber cambiado en el fútbol argentino. Y además están Vélez y Lanús, otros dos equipos que serán animadores del torneo.

¿Se habrán dado cuenta los técnicos de que hay que salir a atacar a los rivales porque los tres puntos que entrega una victoria son infinitamente superiores a la unidad que da un empate? ¿Habrán entendido que ganar dos partidos y perder dos partidos vale mucho más que empatar los cuatro? ¿Sabrán que la forma más confiable para sumar es organizar conjuntos ofensivos? ¿Por fin la audacia le ganó al miedo?

Hay algunas señales que indican que podemos ser optimistas.

Es un pronóstico. Sí. Que se enojen los expertos. En esta columna todavía nos gusta jugar.