Boca vs. QuilmesFotobaires.com

BUENOS AIRES -- Las cuestiones sicológicas son importantes en el fútbol. Tal vez no son tan duraderas como en otras disciplinas (en el tenis, por ejemplo, que es un deporte individual, y en el cual la confianza de un determinado jugador es desequilibrante), porque los estados de ánimo -en un equipo de 11 jugadores- se van licuando.

Sin embargo, la postura que un conjunto adopta ante la adversidad marca muy claramente qué le está pasando a ese grupo de jugadores a nivel sicológico.

Tres ejemplos de la primera fecha del Torneo Final nos pueden servir para graficar qué es lo que estamos diciendo.

Vemos el caso de Boca. Se encontró dos goles abajo antes de los 10 minutos del primer tiempo ante Quilmes y pese a ello no perdió la línea. Incluso en los momentos que era superado por su adversarios en casi todos los sectores del campo, más precisamente hasta el descuento de Erviti cuando promediaba el primer tiempo (a los 37 minutos). Luego vino el empate de Burdisso (22 del ST), el penal en contra y la expulsión de Caruzzo (33 ST), la atajada de Orión sobre el remate de Cauteruccio desde los doce pasos (38 ST) y el posterior gol de Bursisso (39 ST). Muchas adversidades para Boca y gran poder de recuperación.

¿Qué pasó con River? Jugaba un partido parejo con Belgrano hasta que se quedó con un hombre menos a los 2 minutos del segundo tiempo (expulsión de Ponzio por agresión) y allí pareció surgir un amor propio desconocido en este grupo de jugadores y finalmente terminaron imponiéndose por 2-1, cuando parecía que estaban más para perder o conservar el empate que para ganar.

El infierno de Independiente escribió otro capítulo el domingo, ante Newell's. Empataba 1-1 hasta que a los 28 minutos del segundo tiempo tuvo un penal a su favor. Lo ejecutó el Farías (que sólo había fallado 2 de 18 en su carrera) e insólitamente lo tiró a las nubes. Nada que no lo pueda pasar a cualquier hijo de vecino. Pero lo que llegó después marca que el equipo de Gallego está bajo de autoestima. Scocco (a los 30 ST, dos minutos después del penal del Tecla) y Pablo Pérez (41 ST) establecieron el 3-1 para Newell's y desataron la angustia para Independiente, que siente que el descenso a la B Nacional lo abraza cada vez más.

Boca y Rivera ganaron dos partidos que probablemente (aunque es un dato incomprobable, por supuesto) hubieran perdido con Falcioni y Almeyda sentados en la banco de suplentes. E Independiente perdió un juego que en otras época de gloria hubiera sacado adelante, pese a al frustración de haber fallado en un penal importante.

Son estados de ánimo. Cuestiones sicológicas. Que no sirven para ganar campeonatos pero sí para llevarse los tres puntos es partidos aislados.