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Recordando a Michael Jordan ante los Jazz de Utah

Cada generación tiene su ícono, aunque hay unos que trascienden generaciones.

En el 2009 jugaba una 'escalera' con mi hijo Alejandro Javier, en aquel entonces de 8 años de edad, cuando tuvimos una conversación sobre sus dos jugadores favoritos, Kobe Bryant y LeBron James, en comparación con Michael Jordan.

Por la duración del juego me di a la tarea de instruirlo de similar manera a como mi padre me ayudó a conocer a Babe Ruth, Ted Williams, Wilt Chamberlain, Bill Russell, Bob Cousy y Muhammad Ali -entre varios otros de sus favoritos- durante mis años de infancia. Traté de pintarle en palabras las imágenes de todo lo que el legendario número 23 de los Chicago Bulls significó para un deporte, una liga y una generación... la mía.

No se equivoquen. A diferencia de muchos, para no decir la gran mayoría, jamás quise ser "como Mike". Mi corazón ya le pertenecía a Magic Johnson y los Lakers cuando la leyenda de Jordan comenzó a tomar forma en mi psiquis con el canastazo sobre Craig Ehlo en la primera ronda de los playoffs de 1989.

Sin embargo, envuelto en la conversación con mi hijo, fue fácil desbordarme en mi admiración y apreciación por quien considero el mejor canastero de todos los tiempos. Como testigo de la grandeza de Jordan, los recuerdos los atesoro, al igual que la oportunidad de poder compartirlos con uno de mis seres más queridos.

Ahora que Jordan cumple 50 años, me encuentro cerca de convertirme en padre por segunda vez, y estoy seguro que un día de estos también le relataré a Víctor Manuel mi versión de la historia de Jordan; empezando con el tiro para ganarle el campeonato de la NCAA a Dean Smith y North Carolina, y terminando con el tiro para ganarle el campeonato de la NBA al Jazz. Entre medio, hay tanta tela que cortar, que las luces en la cancha se apagarían antes de terminar. Así que tocamos base con los cinco premios de NBA MVP, los 10 títulos de anotaciones, el premio del Novato del Año, los 63 puntos contra Boston en los playoffs y su promedio de 37,1 ppj en 1986-87. Sin contar los comerciales de televisión, Gatorade, Nike, 'Mars Blackmon' aka Spike Lee, y las alturas a la que elevó la NBA con cada volcada que desafiaba la gravedad.

En vez, nos concentraríamos en como su voluntad férrea a la hora de competir lo separan de todos los grandes competidores de la era moderna de la NBA (luego de la fusión con la ABA para la temporada 1976-77).

Le hablaría de Bill Russell y como es el rey de los monarcas con sus 11 campeonatos, pero señalaría que los últimos 35 años de la NBA -con mención honorífica a Magic y Larry Bird- le pertenecen a Jordan, al irse perfecto en seis apariciones en la final con seis campeonatos y seis premios del Jugador Más Valioso de la Final de la NBA; su línea de 6-6-6 no tiene comparación con sus contemporáneos y la nueva cepa que creció admirándolo (Kobe 7-5-2, LeBron 3-1-1).

También tendría que fomentar su imaginación con las proezas ofensivas de MJ, quien tiene los promedios más altos de puntos por juego en la temporada regular (30,1 ppj) y en los playoffs (33,4 ppj).

Sin despreciar su defensa, tan buena como su ofensiva. Merece estar en la conversación como el mejor en la historia de ese lado de la cancha; recuerden que antes de la inolvidable cesta sobre Bryon Russell, primero tuvo que robarle el balón a Karl Malone.

El próximo tema sería quizás la mejor cualidad de Jordan: su espíritu ganador, el mismo que frustró los sueños titulares de varios 'hall of famers' como Malone, Charles Barkley, Patrick Ewing, John Stockton y Reggie Miller. Utilizó los cuerpos de sus rivales en el camino para forjar su legado, a la vez que inspiró a algunos de sus compañeros e intimidó a otros, y estos rara vez le fallaron; él tampoco, hasta enfermo.

Aquí llegaría el momento para ir a Youtube y dar un search; algunas cosas hay que verlas para creerlas. Los tres tiros que nunca olvidare en la extensa colección de Jordan:

a) 'Alrededor del mundo' en penetración contra Lakers para su primera victoria en una Final NBA 1991

b) Sobre Craig Ehlo para darle a Chicago el triunfo en la primera ronda de playoffs 1989

c) Sobre Bryon Russell para el sexto campeonato y el perfecto final 1998

Y no podría terminar sin antes señalar que Jordan fue mucho más que el canastero más popular de la NBA; fue el atleta más popular a nivel mundial, ayudando a expandir el deporte por cada rincón del globo. Inspiró a millones y millones a levantar un balón en vez de patearlo, con los Juegos de Barcelona 1992 como el perfecto escenario para MJ y el legendario 'Dream Team'.

La NBA en particular vivió un momento de oro con MJ como actor principal. Los bolsillos de la liga engordaron como nunca gracias a la 'marca Jordan', y actualmente tiene siete franquicias que debutaron gracias -en parte- a su impacto e ingreso generado.

Es esa NBA la que Alejandro y su generación conoce y sigue con pasión en el presente, la que se une a la mía y a la de mi padre para celebrar el cumpleaños 50 de Jordan.

Cuando tenga la conversación con Víctor Manuel, recordaré estas líneas sobre el mejor canastero en la historia que me han ayudado a refrescar el libreto para la próxima generación.