Uno le dicen "El Catenaccio" y otros le llaman "orden" en la cancha. El Milán "enfangó" su campo, se dedicó a neutralizar el juego, le entregó el balón al rival, aprovechó un desacierto arbitral para abrir el marcador y después otras desconcentración para clavar un 2-0 frio y demoledor sobre el Barcelona en el juego de ida por los octavos de final de la Liga de Campeones de Europa. ¿Qué supone esto? ¿Cuál es la lectura de lo que ocurrió en el estadio de San Siro? ¿Es el final del ciclo del gran dominante de la época y de uno de los grandes de todos los tiempos?

LOS ANGELES, CA.- Es otro de esos días de luto para el futbol.

Es como si fuera una de esas historietas de héroes y de villanos, donde el sufrimiento y la angustia extrema terminaban conduciendo el cuento hacia un sendero inimaginable, pero al que al final siempre concluía con el héroe como "el ganador".

Hace tiempo que los "malos" están tejiendo, tramando, buscando la fórmula para hacerle daño a los "buenos". Se han acercado, han hecho cierto daño, han expandido un manto de terror y han levantado Copas amparados en la malevolencia y en la perversidad futbolística. (perdone usted mi tono dramático).

Hace apenas algunos años, Italia obtuvo una Copa del Mundo con esa "receta". Hace un par de temporadas, el Inter de Milán hizo lo mismo en una Champions y el actual campeón europeo, el Chelsea, se quedó con la Copa el año pasado basado en esa misma tendencia y hace algunas horas, el Milán le dio un "golpe" al mejor equipo de la época amparado en lo mismo.

Uno le dicen "El Catenaccio" y otros le llaman "orden" en la cancha. El Milán "enfangó" su campo, se dedicó a neutralizar el juego, le entregó el balón al rival, aprovechó un desacierto arbitral para abrir el marcador y después otras desconcentración para clavar un 2-0 frio y demoledor sobre el Barcelona en el juego de ida por los octavos de final de la Liga de Campeones de Europa. ¿Qué supone esto? ¿Cuál es la lectura de lo que ocurrió en el estadio de San Siro?

El Milán entró a la fase de los octavos de final de esta Champions como el equipo con menos puntos y menos goles a favor de los 16 convocados, en una las épocas más irregulares en la historia un club que alguna vez, hace tres décadas, maravilló al mundo con el futbol de sus jugadores holandeses (Gullit, Van Basten y Rijjkard) y de la atrevida dirección del "maestro" Arrigo Sacchi.

No solo el Barcelona está contra la pared, también lo están "los buenos", aquellos que pregonan al futbol como un medio para divertir, para embellecer, para satisfacer los sentidos antes de que sea un simple, llano y burdo juego de ganar o perder. La estética, la lírica, el poder de la creación por encima del juego brusco, de la mentalidad perversa donde "ganar no es todo sino lo único".

Los rivales del Barcelona están encontrando las "armas" y las "trampas" para que el juego vuelva a esos vacíos o marasmos existenciales. Para algunos, para los que disfrutamos del juego y pensamos que más allá del resultado, del hecho banal de ganar o perder, esta lo estético, lo lirico, lo artístico del juego, el resultado supone un duro revés.

El Barcelona tendrá 90 minutos y hasta más para darle vuelta al marcador. Lo hará con su estilo, apegado a sus virtudes, a la capacidad de crear e inventar sobre una cancha de futbol y otra vez los "malos" le pondrán "trampas", obstáculos, traiciones. Veremos si al final, el "héroe" termina siendo el "verdadero héroe".

Por lo pronto, el futbol amaneció de luto hoy.