La fecha límite para hacer cambios vino y se fue, y el panorama en la NBA se quedó igual. A menos que piensen que J.J. Redick, Jordan Crawford, Eric Maynor o Ronnie Brewer pueden alterar la recta final rumbo a la postemporada.

A dos meses para el comienzo de los playoffs, ambas conferencias tienen un cuadro clasificatorio bastante claro, con la gran incógnita siendo la batalla por las últimas posiciones en el Oeste, donde cinco juegos y medio separan a cuatro quintetos batallando actualmente por los últimos tres boletos (entrando a la acción del viernes 22 de febrero).

Golden State amaneció en el sexto lugar de la conferencia, tratando de aguantar el empuje del Jazz y los Rockets, quienes a su vez escuchan los pasos agigantados de los Lakers en busca de una clasificación que sería el premio de consolación en una temporada para olvidar. De los cuatro, Utah era el que tenía más oportunidades y razones para alterar su plantilla, considerando que Al Jefferson (17,7 ppj, 9,4 rpj) y Paul Millsap (15,0 ppj, 7,4 rpj) serán agentes libres cuando finalice la campaña. La tropa de Tyrone Corbin necesita ayuda en su cancha trasera, pero en vez optó por quedarse quieto y competir con una de las líneas frontales más talentosas y profundas en la liga.

La pregunta es si eso será suficiente para mantenerse entre los primeros ocho de la conferencia. Al Jazz le resta un fuerte itinerario como visitante, empezando el sábado en Los Angeles contra los Clippers. Utah es del montón en defensa (107,1 puntos por 100 posesiones), y su ofensiva no tiene el potencial para irse punto a punto con las pistolas más rápidas del Oeste, especialmente si los Warriors -ayudados por su calendario local- enderezan y los jóvenes Rockets siguen ascendiendo con James Harden como líder de la banda.

Eso nos deja con los Lakers, quienes miran actualmente los playoffs desde afuera, todavía bajo .500. Su itinerario es bastante cómodo el resto del camino, y obviamente cuentan con las estrellas en sitio (en especial cuando vuelva Pau Gasol) para tener un buen tramo que los brinque sobre uno de los equipos por delante.

Sin embargo, nada es seguro hoy en día en Hollywood cuando hablamos del violeta y oro, excepto el drama. Kobe Bryant puede garantizar la presencia del equipo en los playoffs, pero la realidad es que necesitan ayuda para obtener ese pase; si los Warriors, Rockets o Jazz no cooperan, esta edición de los Lakers terminará siendo el equipo más decepcionante en la historia de la NBA.

Mientras, la situación en el Este es mucho más, cual es la palabra, ¿aburrida? No es marzo y ya la conferencia tiene ya a sus ocho quintetos en sitio para los playoffs -aunque el orden todavía está lejos de decidirse- con el campeón Heat en control total.

En la parte trasera del grupo se encuentran los Celtics y los Bucks, quienes se reforzaron marginalmente con las adquisiciones de Crawford y Redick, respectivamente, tratando de mejorar sus posiciones en la conferencia.

Crawford (13,2 ppj con los Wizards) brinda ofensiva a unos Celtics que se fajan sin Rajon Rondo y apuestan a un avance con sus veteranos Paul Pierce y Kevin Garnett. Redick (15,1 ppj, .450 FG%, .390 3P% con el Magic), por su parte, debe ser el sexto hombre en Milwaukee, saliendo de la banca para darle descanso y complementar con puntería a los titulares Brandon Jennings y Monta Ellis.

Boston y Milwaukee no son actualmente serios contendores (aunque los orgullosos Celtics no entregarán las armas), pero sus respectivos lugares lucen asegurados debido a la falta de calidad entre los quintetos que los 'persiguen'; sería una gran sorpresa si Philadelphia (con o sin Andrew Bynum) o Toronto logra escalar de las profundidades para alcanzar la tierra prometida.