ESPNJustino Compeán fue entrevistado por David Faitelson

En apariencia, hay un poco más de apertura en el futbol mexicano. O el futbol mexicano, empujado por los cambios que quiere e impulsa todo un país, está sufriendo esas alteraciones gracias a un daño colateral. No hay nada aún que nos indique que podemos "cantar victoria". Falta mucho por hacer, muchas barreras que derribar y una empresa en el poder absoluto que cede de poco a poco.

LOS ANGELES -- "Los nuevos tiempos". Lo que parecería el título de una novela de literatura contemporánea podría también convertirse en el "nuevo slogan" que el futbol mexicano propone para su futuro inmediato. La pregunta es: ¿Qué tanto quiere o puede realmente el futbol mexicano aceptar esos "nuevos tiempos"?

Y surge enseguida otra palabra interesante: "Apertura". Si unimos "apertura" con "los nuevos tiempos" tendremos el sueño utópico no sólo de una industria futbolística, quizá también de muchos rubros importantes en un país que se transforma o intenta transformarse día con día.

Justino Compeán apenas y mueve la cabeza en señal afirmativa cuando se le pregunta si finalmente Televisa, la empresa a la cual él representa directa o indirectamente, ha terminado por ceder en el poder absoluto que durante décadas ha ejercido en el futbol mexicano. Justino quiere estar seguro de dónde pisa y de qué debe contestar.

"Hace un par de décadas --le digo-- Televisa aceptó compartir ciertos intereses del futbol con Televisión Azteca. ¿Hoy estamos ante una nueva apertura donde finalmente abrirá las puertas a nuevos inversionistas y a nuevos competidores que quieran ser parte del futbol mexicano?"

Don Justino (como yo le llamo con respeto siempre) interrumpe de tajo para recordarme: "Y tú sabes bien quién empujo aquel movimiento para que Tv Azteca tuviera una participación directa", afirma subiendo el tono de voz antes de "lanzar la piedra" otra vez: "Tú estabas ahí y tú sabes que yo fui el gran impulsor de ese movimiento".

Sea como sea, la industria futbolística mexicana ha sufrido algunos cambios --que muchos vemos de manera propositiva-- en los últimos años. La llegada de nuevos inversionistas (uno de ellos con el poder que significa llamarse Carlos Slim) y el hecho de que finalmente el "gran botín" de la televisión se ha repartido, si no equitativamente o en el tamaño que tendría que darse, pero sí en una participación mayor hoy de empresas de televisión restringida que antes ni siquiera podían acercarse o asomarse a la escena de competencia.

Y Justino aprovecha para buscar otro "golecito" a su favor: "Hoy mismo le hemos vendido a ESPN los derechos para transmitir los juegos de la selección mexicana en Estados Unidos en habla inglesa. Lo mismo ha sucedido con otras empresas en cuanto a la Copa MX".

Falta mucho por hacer. Muchas barreras que romper. Demasiados vicios para hacer a un lado. No hay una independencia clara entre la empresa que históricamente ha manejado al futbol mexicano y no hay un dominio claro de los 18 dueños (que no alcanzan a ser 18 por la multipropiedad) en asuntos de relevancia que tendrían que pasar por las manos de ellos.

Digamos que hay una brisa ligera, apenas advertida, pero fresca, que señala que los "nuevos tiempos" podrían ser parte del futbol, "nuevo tiempos" que no está propiciando directamente el futbol y su necesidad misma de abrirse. No, "nuevos tiempos" que empuja un país, cansado ya de años de manipulación, de corrupción, de trampa, de monopolios, de poder absoluto. Los nuevos tiempos en el futbol no son gracias a Justino Compeán o que a Televisa se le antoja o está siendo presionado a dividir el pastel y mostrar ciertas concesiones. Los "nuevos tiempos", si realmente existen, son parte del sueño de millones de personas por vivir en un país más justo, más libre, más democrático, más participativo.