Sudáfrica, un país de contrastes

publicado: miércoles, 14 de mayo de 2008 | Enviar a un amigo | Imprimir | Indice
por Ciro Procuna

JOHANNESBURGO, Sudáfrica -- Ahora que ha llegado el momento de preparar el equipaje para regresar a México, me encuentro que va lleno de vivencias inolvidables. Sudáfrica es un país inigualable, lleno de contrastes, con gran diversidad, ejemplar en muchos sentidos, pero también con muchos problemas por resolver, con muchas distancias por acortar.

Hay gente que ha acumulado fortunas, y hay muchos otros que cada día son más pobres. Según algunos expertos, como el periodista David O´Sullivan, conductor del programa hablado más escuchado en Johannesburgo en 702 AM, "La Copa del Mundo no ayudará a reducir distancias. Los emprendedores que ya tienen dinero encontrarán la forma de ganar más a propósito del Mundial".

El índice de desempleo oficial es del 23%, pero el no oficial supera el 40%. La inseguridad y el crimen no están controlados. Rumbo al Mundial se están dando pasos decididos para combatir esos fantasmas, con la esperanza de dejar bases firmes para el futuro como parte del legado de Sudáfrica 2010.

En Johannesburgo es muy claro ese contraste. En las afueras de la ciudad se ha construido un exclusivo lugar llamado Sandton donde se pueden encontrar los mejores restaurantes, hoteles, zonas residenciales, y un enorme centro comercial donde está el Nelson Mandela Square.

Los niños son felices jugando al futbol (ESPN)

No muy lejos de Sandton está Soweto (Southwestern Townships), cuna del movimiento que terminó con el Apartheid. Barrio humilde, de altísima densidad, pero con enorme sabor. Para entender lo que es hoy Sudáfrica hay que ir a Soweto. Muchos habitantes de Johannesburgo ni siquiera han estado en este lugar.

A menos de cinco kilómetros de Soweto se encuentra el Estadio Soccer City, donde se disputará la inauguración y la final de la Copa del Mundo. Tan cerca, y a la vez tan lejos. Difícilmente algún habitante de Soweto contará con los recursos para asistir a alguno de esos partidos. También aman el futbol, de hecho lo disfrutan como pocos en Sudáfrica. Nunca olvidaré los rostros de los niños de la escuela secundaria Thubelihle (buena esperanza) disputando un partidillo de futbol. Pocas veces había visto tal entusiasmo y energía.

La sociedad sudafricana, hasta hace no mucho dividida, encontró motivos espontáneos para unificarse en el festejo de la conquista de la Copa Africana de Naciones de 1996, y en el Campeonato Mundial de Rugby de 1995. El Mundial de 2010 seguramente aportará razones sólidas para continuar con el proceso de unificación, aunque los contrastes seguirán existiendo. No basta con una Copa del Mundo de futbol.