Este será un gran día para Rickey Henderson, un día en el que le dirán que fue elegido para entrar al Salón de la Fama, y, al Rickey seguir siendo Rickey, es un día que él comenzó a anticipar en algún punto de sus años de adolescente.

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Sin embargo, para otros, este será un día difícil, un día en el que su teléfono no sonará. El teléfono de Tim Raines es posible que no suene hoy, y apuesto que el teléfono de Andre Dawson tampoco va a sonar, hasta después de las 2 p.m. ET, cuando un grupo de escritores comiencen a preguntarle cómo se sienten de no haber sido seleccionados.

Es por eso que este día, cuando se anuncie la Clase del Salón de la Fama del 2009, es digno de verguenza. No se si Bert Blyleven será electo hoy, pero si no lo es, entonces el tema de la conversación será acerca de cómo perdió tantos partidos. Si Jim Rice no es electo, la conversación será acerca de cómo no recibió tantas bases por bolas. Por lo menos, todos los tipos que aparecen en la boleta de votación del Salón de la Fama tuvieron muy buenas carreras, duraron al menos una década y los que no sean electos tendrán que escuchar acerca de lo que no lograron, acerca de como no fueron lo suficientemente buenos. Por supuesto, no hay otra manera de hacerlo.

Pero a diferencia de las elecciones presidenciales, donde las autopsias de las campañas comienzan antes de que se emitan y se cuenten los votos, no hay muchas competiciones como la votación para entrar al Salón de la Fama. Cuando se corona una nueva Miss Universo, en los últimos 15 minutos del espectáculo televisivo no se presentan a los jueces hablando acerca de cómo la personalidad de Miss Rusia no llebaba las expectativas, o como Miss Rumania pudiese haber ganado si no hubiese sido por el pronunciado hueco entre sus dientes.

Han habido ocasiones a través de los años. a medida que hemos discutido las carreras de Blyleven y Rice y Dawson y Lee Smith, cuando me he imaginado a esos tipos leyendo o escuchando las opiniones variadas sobre sus carreras, y me hace estremecer y esperar que ellos tengan la misma perspectiva que tiene Jim Kaat.

Kaat ganó 283 juegos en su carrera de 25 años, jugó en cuatro Juegos de Estrellas y ganó 16 Guantes de Oro, y no obtuvo los votos suficientes para entrar al Salón de la Fama. Pero él se siente fenomenal sobre su carrera, y lo que él dice es que no permite que las opiniones de un grupo de observadores cambien eso.

Espero que Rickey Henderson se sienta de la misma forma, sin importar cuantos votantes lo dejen fuera de la papeleta (y apuesto que habrá más de uno). Espero que Rice se sienta de esa manera, al igual que Blyleven y Dawson y Mark McGwire. Cada uno de ellos tuvo tremendas temporadas, jugaron en equipos muy buenos, y presumimos que hicieron buenos amigos en el proceso.

Esos eran los días en los que cada uno de ellos salía al terreno de béisbol más verde que existe, bajo el cielo más brillante, bajo un sol caliente, siendo los mejores en su profesión. Harold Baines y David Cone y los otros tuvieron la oportunidad de hacer exactamente lo que querían hacer, y ellos tocaron las vidas de otros, y crearon memorias.

Eso significa mucho más para alguien como yo, que siendo uno de los votantes para el Salón de la Fama, valoriza su carrera.

Rice conocerá hoy si fue electo o no a Cooperstown, or si su candidatura pasará a manos del Comité de Veteranos, como escribe Nick Cafardo.

Henderson ya puede dejar de correr, escribe Bob Elliott. El deporte no tuvo un jugador como Rickey Henderson antes de él, escribe Chris De Luca.

Blyleven no se espera que sea electo al Salón de la Fama.