Los choques de encrucijada en el boxeo se definen como combates entre un boxeador joven y poco probado pero en pleno ascenso intentando ganarse un lugar en lo más alto de las clasificaciones enfrentando a un rival experimentado que busca superar un mal trance en su carrera venciendo a un púgil invicto o de creciente renombre.

Lo notable de los combates de estas características en el peso pesado actual es que reflejan el estado de poca competitividad de la división ilimitada, en la cual las "encrucijadas" se entrelazan solamente por debajo de una enorme autopista de dos vías llamadas Vitali y Wladimir, y apellidadas Klitschko. Y el choque de encrucijada que se llevará a cabo entre el sempiterno retador obligatorio al campeonato pesado (y actual campeón "regular" según la Asociación Mundial de Boxeo) Alexander Povetkin y el otrora campeón de la división Hasim Rahman es apenas una muestra de este nuevo paradigma de los pesados actuales, que se prolongará probablemente hasta el retiro de los hermanos ucranianos ya mencionados.

Povetkin (24-0, 16 KOs) y Rahman (50-7-2, 41 KOs) se toparán este viernes en el Sporthalle de Hamburgo, Alemania, en otro combate de encrucijada a la sombra de la sólida autovía que se extiende por encima de ellos. Y por mucho que mejoren sus rumbos, es posible que ninguno de ellos termine encaminándose hacia algún atajo que los lleve a superar en recorrido y distancia a los hermanos Klitschko, quienes se conjuran para dominar la división desde hace más de una década con mínimos altibajos.

En cualquier otra época del boxeo mundial, ambos retadores estarían protagonizando un combate de gran interés. Porque el ruso Povetkin, de 33 años, tiene una sólida trayectoria amateur que incluye una medalla olímpica dorada en Atenas 2004 y un puñado de victorias ante retadores y ex campeones de primer nivel como Larry Donald, Chris Byrd (cuando todavía eran púgiles relevantes), Eddie Chambers (a quien le quitó el invicto en enero del 2008), y más recientemente ante Ruslan Chagaev, Cedric Boswell y el emergente campeón crucero Marco Huck. Y Rahman (conocido por su sorpresiva obtención del título indiscutido ante Lennox Lewis por nocaut en cinco asaltos en 2001), de 39 años, es un veterano de 18 años transitando los rings del mundo, con claroscuros notables y derrotas muy claras ante sus rivales más encumbrados, pero siempre dejando todo sobre el ring.

Pero en esta ocasión, los récords y logros de ambos tienen una importancia directamente proporcional a los récords y logros de quienes dominan la categoría, y esos son los hermanos Klitschko. En otras épocas, imaginarnos al ganador de Povetkin vs. Rahman disputando el campeonato mundial de los pesos completos con alguna chance de alzarse con la victoria hubiese sido lo más lógico. Pero hoy, esa lógica tiene una frontera demarcada por la labor metódica y constante de los Klitschko, quienes no paran de rechazar desafíos a su supremacía con declaraciones de poder inapelables.

Tan fatal es el estado actual de los pesos pesados, que se podría argumentar que el choque entre Povetkin y Rahman no derivará en un desafío inminente a ninguno de los hermanos Klitschko. Después de todo, Rahman ya sucumbió a la potencia de los golpes de Wladimir en diciembre de 2008, en lo que fue su último intento por recuperar su viejo título mundial indiscutido. Y Povetkin tuvo muchas opciones de enfrentar a Wladimir (claramente el mejor de los dos Klitschko) en más de una ocasión al ser su retador obligatorio durante al menos dos años, pero en lugar de aprovechar la chance de tener acorralado al verdadero campeón de la división y obligarlo a defender su faja, prefirió continuar preparándose para un día que quizás nunca llegue: el día en que Povetkin finalmente deba chocar con el actual campeón indiscutido del peso pesado.

Gracias a movidas políticas de afán claramente recaudatorio por parte de la inefable AMB, hoy Povetkin y Rahman se enfrentan por lo que ese organismo denomina el campeonato "regular" de peso pesado, siendo que Wladimir (al ser campeón unificado) posee la versión "súper" que se le otorga a quienes hayan unificado trofeos con monarcas de otras franquicias. Pero no nos engañemos: el pseudo-título en juego (en manos de Povetkin desde su combate ante Chagaev por el "título regular vacante" y defendido luego ante Boswell y Huck) tiene un valor casi nulo cuando se lo compara con el campeonato que ostenta Wladimir Klitschko, arrebatado de manos del inglés David Haye en 2011. Cualquier otro espejismo que se postule a la hora de intentar convalidar este despropósito es sólo una pirueta legal para ocultar el hecho de que la AMB cobra un porcentaje de las bolsas de los boxeadores en concepto de "cuota de sanción", y que cuantos más títulos pululen por el mundo, más abultados serán sus ingresos.

Así las cosas, y con un souvenir glorificado meramente decorativo en forma de vistoso cinturón como premio consuelo, Povetkin y Rahman darán vida a un nuevo capítulo en el drama actual de la categoría máxima, chocando en alguna encrucijada polvorienta y mal pavimentada, y soslayando el rugir de la ancha autopista que se yergue encima de sus cabezas. Por el bien de la ilustre categoría en la que se desempeñan como profesionales, esperemos que algún día encuentren el atajo que los lleve a recorrer (con o sin sobresaltos, y quizás estrellándose en el intento) una ruta que los transporte hacia un reconocimiento universal como verdaderos campeones, y no como meros dueños temporarios de adornos sobrevaluados en forma de cinturón.

Jorge Travieso ArceRafael Soto/Top RankJorge Arce no quiso pelear con Nonito Donaire, y se enfrentará a Mauricio Martínez.

La ambición de los verdaderos campeones no solamente no decae, sino que crece con el correr de los años. Los inconformistas se desafían a sí mismos a llegar a nuevas alturas en cada desafío, y siempre ven el vaso medio vacío aún a pesar de lo impresionante de sus logros. Y no son pocas las veces en las cuales la ambición los traiciona.

Tal es el caso del múltiple campeón mundial Jorge Arce, quien se apresta a enfrentar este sábado 22 de septiembre al panameño Mauricio Martínez (36-12-1, 24 KOs) por una cifra intrascendente, luego de haber rechazado un combate ante Nonito Donaire que Arce mismo pidió durante meses (además de haber hecho mérito para lograrlo con una gran cantidad de triunfos notables en peleas altamente emotivas), sólo para ver rechazada su intención luego de haber pedido una suma exorbitante para un choque ante uno de los mejores peleadores del mundo.

De ese modo, Arce (60-6-2, 46 KOs), oriundo de Los Mochis, México, y de 33 jóvenes pero castigados años, desperdició una enorme oportunidad de disputar un nuevo campeonato mundial (esta vez en el peso pluma junior) y de sumar una chance (muy complicada, pero no imposible) de acrecentar su patrimonio de cinturones consagratorios a una suma inaudita de entre seis y nueve, dependiendo de la credibilidad que le otorgue el lector a los cinturones vacantes, interinos y "súper" que vistió el mochiteco en su larga e ilustre carrera.

En lugar de eso, Arce deberá conformarse con un choque de segundo nivel ante un decaído ex campeón como el zurdo Martínez (ex poseedor de una faja en el peso gallo entre 2000 y 2002), quien viene en una racha de 1-4 en sus últimos cinco compromisos, con un combate a 10 asaltos sin títulos en juego en el Gimnasio Polifuncional de su ciudad natal de Los Mochis, Sinaloa.

No es exactamente el combate glamoroso y redituable que Arce seguramente esperaba, ¿verdad?

Y no será Arce el único en lamentarlo. A pesar de arrancar como el menos favorecido en un eventual combate ante Donaire, está claro que ese choque entre el filipino y el mexicano hubiese sido un espectáculo digno de verse, un gran combate de encrucijada entre un peleador en ascenso al estrellato y otro transitando los tramos de mayor madurez de su carrera, con un final impredecible y un desarrollo seguramente emocionante.

Existen razones de sobra para imaginar ese escenario. Porque a pesar de haber sido dado por muerto en más de una ocasión, Arce ha dado muestras de tener todavía mucha gasolina en el tanque con un puñado de grandes victorias en los últimos dos años, incluyendo la obtención de un título de peso súper gallo con un tremendo nocaut de último minuto luego de remontar un durísimo desafío ante el boricua Wilfredo Vázquez Jr. en mayo del año pasado, para luego defenderlo en una revancha ante el sudafricano Simphiwe Nogqayi y completar un 2011 brillante de 3-0 con 2 KOs superando al indonesio Angky Angkota (con otro título vacante en juego, esta vez en el peso gallo).

No conforme con esto, Arce decidió que sus logros ameritaban un desafío de mayor vuelo, y apuntó a lo más alto posible al desafiar a Donaire a viva voz en cuanta chance tuviera. El resultado fue un creciente interés en la prensa y los fanáticos que se fue permeando hacia las entrevistas protagonizadas por el ídolo filipino, quien es visto como uno de los mejores peleadores del mundo en todos los pesos, y quien preliminarmente había aceptado de buen grado la posibilidad de medirse con el enorme púgil mexicano.

El desafío se planteó, el interés se generó, y las negociaciones comenzaron. Pero el mayor enemigo de ese choque fue el mismo Arce, quien finalmente tendrá que esperar y ver si Donaire continúa en su rango de peso para un combate futuro luego de su proyectada pelea ante el japonés Toshiaki Nishioka en octubre próximo.

Es posible que esa posibilidad siga latente, y conociendo a Arce no sería descabellado pensar que el mexicano siga persiguiendo a Donaire en cualquier peso con tal de realizar ese choque soñado. Pero por ahora, el camino de Arce lo llevará de regreso a su tierra, a renovar su compromiso con sus fanáticos y a reunir fuerzas para que su próximo intento de viaje hacia la cima sea más fructífero que su fallido intento por atraer a uno de los boxeadores más importantes de la actualidad hacia una confrontación en la que nos vuelva a regalar emociones desde el cuadrilátero.

Marcos Maidana y Jesís Soto KarassGetty ImagesMarcos Maidana mostró mucha mejoría en la victoria por nocaut técnico ante Jesús Soto Karass.

Las malas mañas siguen ahí. El aire de indisciplina casi infantil de sus golpes traicioneros en los amarres, o tras el sonar de la campana, o de sus desafíos verbales con ecos de pelea de patio escolar continúan entrometiéndose y ensuciando su labor. Pero es innegable que la mejoría demostrada por Marcos Maidana en su victoria por nocaut técnico en ocho arrolladores asaltos ante el mexicano Jesús Soto Karass luego de su decepcionante caída por puntos en febrero pasado ante Devon Alexander tiene que ser entendida como una declaración de renovación de su compromiso con el deporte, y como una amenaza implícita a cualquier peso welter que no se llame Floyd Mayweather Jr.

En un ligeramente devaluado vecindario del peso welter en el cual se han sucedido cancelaciones de peleas, suspensiones por uso de sustancias prohibidas, derrotas inesperadas y triunfos muy poco inspirados en lo más alto de las clasificaciones, la actuación de Maidana es una brisa de aire fresco y de entrega al oficio en medio de un grupo de campeones que se turnan a la hora de decepcionar a sus fanáticos con derrotas inexcusables (Amir Khan, Víctor Ortiz), actuaciones poco inspiradas (Manny Pacquiao, Timothy Bradley, Alexander) y retadores con rendimientos que no se condicen con las grandes promesas que los preceden (Jessie Vargas, Mike Jones, Shawn Porter).

A lo largo de 8 asaltos de intercambios durísimos de principio a fin, Maidana hizo funcionar muy bien sus virtudes y compensó sus limitaciones para lograr un balance muy logrado entre su extraordinaria pegada y sus extraordinariamente mejoradas virtudes defensivas. Ahí es donde se nota claramente la mano de su nuevo entrenador Robert García. Porque el combate tuvo un desarrollo de aparente ida y vuelta y de intercambios muy arduos, pero lo cierto es que los choques entre ambos oponentes mostraban a un Maidana preciso y letal en su ataque, y a un Karass lanzando una enorme cantidad de golpes al aire o errando por un generoso margen.

La concentración de Maidana se hizo notable desde el comienzo, y a pesar de la percepción de lentitud y de adaptación incompleta de Maidana al peso welter (donde estaba haciendo apenas su segunda actuación), lo cierto es que el oriundo de Margarita, Santa Fe, lució aplomado y afianzado con una solidez inusitada sobre el ring, lanzando cada golpe con intención asesina y conectando a una tasa muy alta de efectividad, ante un Soto Karass que intentaba igualarlo en potencia y puntería pero solo lo hacía en cantidad de golpes, errando su gran mayoría y recibiendo un vendaval de puños en respuesta.

Si Maidana falló a la hora de impresionar a propios y ajenos, fue quizás por haberse negado a transformarse en otro boxeador. No bailó, no caminó el ring con mayor control, no se transformó de la noche a la mañana en un esgrimista fino ni en un púgil de repertorio inagotable en combinaciones y movidas defensivas. No fue mejor en ninguno de sus aspectos. Simplemente fue el mejor Maidana que podíamos esperar ver, y eso es más que suficiente para imaginarlo como factor de peligro para cualquier rival en una división en plena recomposición.

Con el respaldo de una empresa como Golden Boy Promotions, y un grupo de posibles oponentes en el que no faltan campeones y retadores de amplia convocatoria, el futuro de Maidana tras esta excelente exhibición debería estar encaminado hacia los desafíos más lucrativos y de mayor envergadura que se puedan realizar en los alrededores de la turbulenta región de las 147 libras. Cualquier otro camino sería un desperdicio del impulso que ha tomado con esta dominante actuación sobre el ring del MGM Grand este pasado sábado.

El poder de atracción de un gran fin de semana en Las Vegas implica usualmente la aparición de al menos una cartelera adicional durante la semana, sirviendo una dosis adicional de boxeo a la gran cantidad de fanáticos que estarán dirigiéndose a la Ciudad del Pecado en el mayor fin de semana del año para este deporte.

Esa es la razón por la cual ESPN Deportes, a pesar de haber ya concluido su serie de Viernes de Combates 2012, transmitirá una cartelera de Top Rank en vivo desde el Hard Rock Hotel & Casino el jueves 13 de septiembre exhibiendo algunas de las peleas de encrucijada tan típicas de esta popular serie televisiva.

En el evento estelar de la jornada, el peleador local Jessie Vargas, un protegido de Floyd Mayweather Jr. y de su poderoso consejero Al Haymon, estará en el centro de la escena para poner su récord invicto en juego ante Aaron Martínez, oriundo de Los Ángeles, en un combate de peso welter pactado a 10 asaltos.

Vargas (19-0, 9 KOs), de 23 años, nació en Los Ángeles y se mudó a Las Vegas en su niñez. Desarrolló una gran carrera amateur y tuvo un ascenso meteórico en el profesionalismo gracias a sus múltiples apariciones televisivas ligadas a su buena relación con Mayweather, quien se las arregló para ponerlo en sus carteleras en varias ocasiones. En su último combate ganó una decisión unánime en 10 asaltos ante el ex campeón ligero de la FIB y sustituto tardío Steve Forbes en la cartelera previa al choque de campeonato entre Mayweather y Miguel Cotto en mayo del 2012.

Y su selección como cabeza de cartelera de una cartelera en Las Vegas en una fecha tan importante (con las carteleras encabezadas por Canelo Álvarez-Josesito López y Sergio Martínez-Julio César Chávez realizándose el sábado a apenas un par de millas de distancia) no es un accidente. Vargas es el último hombre en haber derrotado a Josesito López en una altamente disputada decisión en 10 asaltos en septiembre del 2011, y casi un año antes de eso noqueó al actual entrenador de Sergio Martínez, Pablo Sarmiento en el primer round de una pelea que tuvo lugar en Los Ángeles. Boxeadores como Lanardo Tyner y el ex campeón ligero de la AMB Vivian Harris también forman parte de la lista de víctimas de este púgil que boxea y anota bien con ambas manos a pesar de que le falta la potencia de pegada que le van a pedir que exhiba en el próximo nivel, y que tiene la habilidad boxística para llegar al terreno de campeonato muy pronto.

"Yo peleo con la guardia diestra, pero soy ambas cosas -- ambidiestro. Lanzo la pelota de béisbol con mi derecha, y lanzo la bola de fútbol americano con la izquierda, bateo con la izquierda y escribo con la derecha. Cualquier cosa que hago con la izquierda puedo hacerla con la derecha", dice el peleador, entrenado por el ex preparador original de Oscar De la Hoya, Robert Alcazar, manejado por Cameron Dunkin y promovido actualmente por Top Rank.

Ante Martínez (18-1-1, 4 KOs), de 30 y oriundo de Michoacán, México viviendo ahora en Los Ángeles, Vargas estará frente a un peleador que actualmente está en una racha ganadora de 10 combates que se remonta a noviembre del 2008, siendo una de las más notables su victoria por fallo dividido en julio del 2012 ante Prenice Brewer, y siendo la mejor victoria de su carrera la que sucedió en julio del 2011 con una victoria por fallo técnico en ocho asaltos ante el previamente invicto Joseph Elegele.

A pesar de su falta de potencia, Martínez parece hablar en serio con sus planes de descarrilar a Vargas y ponerse en su lugar en la pista hacia peleas más grandes y mejores.

"Obviamente ellos están viendo a Aron como un mero peldaño. En lo que concierne a Aron, él sabe que tiene que hacer algunas cosas para avanzar en este negocio, dijo su manejador Héctor Morales. "Jessie Vargas es un buen boxeador, tiene buena velocidad, pero no hace nada fuera de lo ordinario. Aron no es un pegador, no tiene muchos nocauts, pero es duro y fuerte. Mira lo que hizo ante Brewer -- se le plantó al frente todo el tiempo, y todo lo que hizo Prenice fue correr y alejarse".

El sentido común indicaría que Vargas no va a salir corriendo esta vez ante un boxeador que recibe tantos cortes y que no pega tan duro como Martínez, quien tendrá que levantar mucho su nivel si es que desea sobrevivir para pelear un día más. La apuesta inteligente indica que ésta será otra victoria aplastante para Vargas, pero llevar el nombre de Martínez en un ring de Las Vegas durante esta semana podría terminar trayéndole suerte a Aron. Si se las arregla para invocar algo de la magia de su tocayo Sergio Martínez en su favor, Aron podría llegar a hacer algo de daño en una pelea que podría llegar a ser divertida mientras dure.

En el evento previo, otro protegido de una estrella de PPV hará su primera aparición después de perder su status invicto en su última pelea. El puertorriqueño Luis Cruz (19-1, 15 KOs), de 26 años, pelea bajo la protección de la empresa de promociones de Miguel Cotto y es entrenado por Pedro Díaz, quien también entrena a Cotto. El altamente respetado Cruz recibió una de las muy deseadas posiciones en la cartelera previa a Pacquiao-Márquez III, solo para caer derrotado ante Juan Carlos Burgos en una ligera sorpresa tras una disputada decisión mayoritaria, pero su previa demostración ante duros retadores como Antonio Davis y Martin Honorio nos lleva a creer que no está listo para ser descartado todavía.

Cruz nació en Filadelfia antes de mudarse nuevamente con sus padres de regreso a Puerto Rico en su niñez, y es considerado un trabajo en progreso por su equipo. Su dedicación renovada tras su única derrota es la clave para lo que su manejador Gabriel Peñagaricano vislumbra como una nueva etapa en su carrera. "Pedro es un hombre orquesta. Hace todo solo: entrenamiento físico, boxeo, sus carreras matinales, su nutrición. Lo hace todo solo según las instrucciones de Pedro", dice Peñagaricano en referencia a Díaz, quien fue traído a entrenar con Cruz recientemente a pedido de Cotto, su promotor y amigo.

En el otro lado del ring tendrá a un peleador dedicado que todavía tiene su récord invicto. El mexicano Josesito Félix (20-0-1, 17 KOs) es un peleador de 20 años oriundo de Los Mochis, pero tal como es típico en muchos prospectos jóvenes en esta etapa de sus carreras, ha armado un récord impresionante ante oponentes muy limitados, y estará dando un salto significativo en su nivel de oponentes ante Cruz. Y su rincón no tiene problemas en admitirlo.

"José tiene un récord armado a pedido ahora mismo, pero ha estado peleando toda su vida", afirma su asesor Ray Alcorta. "Pienso que éste es el momento correcto para que dé el gran salto, y pienso que Luis Cruz es el oponente correcto para él". Félix es familiar del ex campeón mundial Fernando Montiel, y tendrá que invocar los mejores rasgos del ADN familiar si es que quiere dejar una gran impresión en lo que aparentemente será un muy motivado y muy experimentado Cruz.

El resto de la cartelera nos ofrecerá los siguientes combates:
Maurenzo Smith vs Andy Ruiz, 8 rounds, peso pesado
Hardy Paredes vs. Terence Crawford, 8 rounds, peso ligero
Xavier Toliver vs Mikael Zewski, 6 rounds, peso welter
Joaquin Chávez vs. Jesús Gutiérrez, 6 rounds, peso ligero
Rudy Puga Jr. vs TBA, 4 rounds, peso supermediano

Felix Sturm, Martin MurrayAlex Grimm/Bongarts/Getty ImagesFelix Sturm, derecha, puede ser el mejor mediano en Europa, pero, ¿qué pasará cuando salga de Alemania?

Entre las muchas cosas que les molestan a los fanáticos de boxeo se encuentran dos en particular: los peleadores localistas y los que nunca se enfrentan con los mejores. Y en los últimos años, el campeón mediano Félix Sturm ha dado razones para pensar que es ambas cosas.

Como campeón reinante de la Asociación Mundial de Boxeo con 12 defensas en su haber, y con dos rachas previas como campeón en las 160 libras, Sturm ha sido uno de los campeones más sólidos de la división, teniendo al menos un parte del título en sus manos durante casi 10 años y con apenas dos derrotas (una de ellas muy cuestionable ante Oscar de la Hoya en 2004). Pero la pregunta subyace aún: ¿es Sturm realmente un "cazador de zoológico, un boxeador que se alimenta de oponentes más débiles luego de atraparlos en una jaula de favoritismo localista y jueces excesivamente generosos?¿O es acaso un campeón legítimo que tiene problemas para encontrar desafíos reales en las 160 libras?

El monarca, de 33 años y nacido bajo el nombre Adnan Catic en Alemania luego de que ambos padres emigraran desde Bosnia, se transformó en favorito de los fanáticos luego de haberse quedado corto en su pelea ante De La Hoya, en la que fue visto como el verdadero ganador luego de superar en tasa de conexión y en buen boxeo al múltiple campeón de la división en Las Vegas.

Después de esa pelea, la noción general fue que estaría regresando a los Estados Unidos para otro desafío en una división llena de talento que incluía en aquel momento a Bernard Hopkins, Félix Trinidad y otros potenciales rivales importantes. Pero en lugar de eso, Sturm decidió sobreactuar su disgusto hacia la decisión localista que le costó el título ante De la Hoya, y procedió a alimentar su ya importante ventaja localista al combatir los siguientes 8 años de su carrera exclusivamente en Alemania, con un ocasional viaje a la ex Yugoslavia de sus padres para una pelea de relleno.

El resultado de ese comportamiento ha sido cero visibilidad en los Estados Unidos -- un arma de doble filo para él, porque le quitó la posibilidad de que los exigentes fanáticos estadounidenses vean sus grandes peleas pero también lo libró de quedar expuesto en sus rachas de flojas actuaciones -- un perfil muy bajo fuera de los límites de su país natal, y una negativa total de los otros campeones por viajar a Alemania para unificar títulos en lo que sería un ambiente abiertamente hostil.

Esa última situación está por cambiar este fin de semana, cuando Sturm reciba al australiano Daniel Geale en (por supuesto) Alemania, en un combate de unificación que dará inicio a una serie de combates interesantes en el peso mediano que podrían ayudar a limpiar la división. Pero sin importar el resultado, las credenciales de Sturm como uno de los campeones menos apreciados del peso mediano en historia reciente seguirán en duda.

Parte de esas dudas emanan de dos peleas en particular en las que no solamente no logró impresionar a nadie, sino que también lució como si necesitara una ayuda particularmente fuerte de los jueces para escapar con un resultado favorable.

La primera de esas ocasiones fue una victoria por fallo dividido sobre Matthew Macklin en junio del 2011, en una pelea interesante en la cual quedaron expuestas muchas de los fallas de Sturm. Y luego hubo otra excelente pelea en la cual el invicto inglés Martin Murray recibió un empate dividido después de 12 rounds en el cual le dio a Sturm una lección no solamente en boxeo sino en espíritu de pelea.

Y esta es la cualidad que más se hace notar por su ausencia en el arsenal de Sturm. Su jab está ahí (uno de los mejores del boxeo), su condición física es excelente, y su tasa de golpes está por encima del promedio de la división, así como su precisión. Pero su falla a la hora de anotar un nocaut (tiene una limitada tasa de 40% de combates terminados antes del límite) oculta otros fallos que son más preocupantes todavía.

Felix Sturm, Sebastian Zbik
Lars Baron/Bongarts/Getty ImagesFelix Sturm ogró una gran victoria ante Sebastian Zbik el pasado mes de abril.

En esencia, el problema principal de Sturm es que él no representa la suma de sus partes. Sus muchas virtudes deberían arrojar como resultado una presencia dominante en el ring y un cúmulo de actuaciones impresionantes y atractivas. En lugar de eso, Sturm no solamente falla a la hora de excitar a los fanáticos al no anotar los nocauts que la gente tanto espera, sino que falla incluso a la hora de armar combinaciones interesantes, y desperdicia su gran sentido del tiempo al no darle seguimiento a sus ataques. Y después de un tiempo, la adición de todas estas fallas se transforman en algo exasperante, al menos para los fanáticos no alemanes.

Pero parece haber luz al final del túnel. El dominio de Sturm sobre el ex campeón interino Sebastian Zbik en su última defensa en abril pasado sugiere que Sturm está, al menos, comprometido a dar el salto a los grandes mercados en las 160 libras con una dura declaración de potencia ante uno de los oponentes más duros que tuvo Julio César Chávez Jr.. Y no sorprendería a nadie ver a Sturm derrotando a Geale y luego desafiando al ganador del inminente choque entre Chávez y Sergio Martínez.

Pero para eso tendría que venir a los Estados Unidos, superando su miedo a ser robado nuevamente (o en su caso, prepararse para recibir una nueva dosis de su propia medicina), y probar suerte ante los dos mejores peleadores en la división, que coincidentemente se preparan ahora para enfrentarse entre sí en una de las peleas más esperadas del año.

En lo que hace a estilos, Sturm está más cerca de Martínez por su tamaño, velocidad y movilidad en el ring, y dependiendo de cómo luzca ante Geale, una pelea entre Martínez y Sturm podría convertirse en el combate más interesante de esta división. Pero un combate ante un Chávez que será más grande y fuerte podría darle muchos más problemas.

Hace un año, Sturm hubiese sido el favorito para ganar ante Chávez, y para darle a Martínez un tremendo desafío. Pero luego de ver la terrible destrucción de Martínez sobre Macklin y compararla con la dudosa victoria de Sturm ante el peleador irlandés, y luego de ver a un pegador flojo como Murray quitándole el aire a Sturm para llevarlo a su límite en el último tramo de la pelea entre ambos, quedaría ahora claro que tanto Chávez (con su devastador ataque al cuerpo) y Martínez (un soberbio boxeador con todo el instinto asesino que Sturm evidentemente no tiene) deberían ser considerados candidatos instantáneos ante un Sturm que solamente tiene un número limitado de peleas en su futuro para consolidar su legado y demostrarle al mundo que es capaz de derrotar a retadores legítimos más allá de los límites de su tierra natal.

En cualquier caso, Sturm-Martínez o Sturm-Chávez tienen el potencial de ser dos grandes peleas que podrían redefinir la carrera de Sturm y darle a la división mediana una rivalidad que revitalice una de las divisiones de élite del boxeo. Esperemos no tener que viajar a Alemania para ver ninguna de ellas.

Get ADOBE® FLASH® PLAYER
HBO: Lo mejor de Julio César Chávez Jr.
Tags: boxeo

Los rumores han sido constantes durante más de un año, desde alrededor de lo que fue su primera pelea de título mundial en junio del 2011, cuando se hizo obvio que el peso estaba transformándose en un problema constante. Y luego se transformó en una preocupación que llevó a muchos a pensar que estaremos viendo su última aparición en 160 libras en su próximo compromiso.

Para Julio César Chávez Jr., el ascenso a través de varias divisiones de peso es un viaje que ya es parte de la tradición familiar, y en el cual será guiado por su padre homónimo y ex campeón en tres divisiones oriundo de Culiacán, México.

Pero Chávez Jr. podría aprender eso de la manera más difícil si elige aventurarse en divisiones de peso más altas sin un plan adecuado.

Desafortunadamente para él, su largo y duro viaje hacia el éxito en las 168 libras y más allá comenzará el 15 de septiembre cuando enfrente a un tipo que aduce que puede todavía cumplir con las 154 libras si es que se lo propone. Y no hay razón para que no le creamos.

Sergio Martínez ha logrado la mayoría de las cosas que se ha propuesto en el boxeo hasta ahora (más allá de alguna tarjeta de algún juez que diga lo contrario). Y una de ellas ha sido arrebatarle el título indiscutido de peso mediano a Kelly Pavlik, en lo que fue la última pelea de Pavlik en 160 libras antes de dar el subsiguiente salto al peso supermediano. Y Chávez Jr. está a un mes de tener su oportunidad de probar que tiene lo que hace falta para evitar unirse a Pavlik como uno de los hombres grandes que fallaron ante Martínez. Pero también tiene que dar una declaración de potencia y derrotar a un oponente más rápido, astuto y talentoso si es que desea crear la impresión de que encontrará algo de éxito en una división actualmente dominada por algunos de los mejores peleadores en el planeta.

Asumiendo que Chávez sea capaz de derrotar a Martínez en septiembre [HBO PPV, 9 p.m. ET], su desafío será apuntarle a los más talentosos y redituables peleadores de su nueva división. Esa lista es bastante corta, y se acortó aún más luego de la conclusión del torneo de Showtime Súper Seis en el cual Andre Ward se transformó en el dueño de la división y cimentó su lugar como uno de los mejores peleadores del mundo libra por libra. La exclusión del rumano-canadiense Lucian Bute de este torneo creó dudas sobre la legitimidad del mismo, pero luego de que el inglés Carl Froch le diera una paliza en mayo pasado, la búsqueda de una nueva estrella en el peso supermediano se transformó nuevamente en una carrera de dos caballos, con una revancha de la final del Súper Seis entre Froch y el ganador Ward siendo el único combate realmente atrayente en lo más alto de la división.

Si es que realiza el cambio de división, Chávez estará buscando colarse en esa carrera, pero tendrá todo tipo de complicaciones cuando trate de superar a los tipos inmediatamente debajo de Ward y Froch.

Su desafío más serio en esa etapa serían un par de veteranos de mil guerras que todavía tienen su complicación y que le mostrarían varias de esas complicaciones a Chávez. Uno de ellos es el danés Mikkel Kessler, quien probó que todavía puede meterse al mano a mano con los mejores con su espectacular nocaut sobre Allan Green en mayo pasado. Kessler es un duro peleador que podría regresar a las 168 libras luego de aducir que continuará su carrera en semipesado, y su estilo se mezclaría perfectamente con el de Chávez Jr.

El otro rival tiene incluso más sentido, tanto desde el punto de vista boxístico como del punto de vista de los negocios. Porque más allá de todas estas consideraciones, está claro que el pleito actual entre los más grandes promotores del boxeo determinará el camino de Chávez hacia un nuevo campeonato en una nueva división. Esa es la razón por la cual escucharemos el nombre del ex rival de Martínez, Pavlik (peleador de Top Rank al igual que Chávez Jr.) como uno de los probables rivales del mexicano en territorio supermediano, probablemente después de un par de combates de calentamiento para probar las aguas.

Julio Cesar Chavez Jr.
Chris Farina/Top RankJulio César Chávez Jr. podría decirle adiós a la división de 160 libras, para subir a los supermeidanos.

Pero inclusive estos viajes iniciales al territorio de las presas más grandes podrían ser peligrosos para Chávez. Por muy cuidadosamente que lo hayan movido sus manejadores en su carrera, Chávez no estará tan protegido como peleador de nivel superior en 168 libras que como lo estuvo como retador en ascenso en las 160. Luego de una de las peleas más observadas del año ante Martínez, Junior tendrá que elegir un oponente serio para su próximo compromiso, gane o pierda. Y eso podría llevar a nombres tales como Robert Stieglitz, Andre Dirrell, o incluso un decaído Arthur Abraham que todavía podría darle al lento Chávez un buen desafío.

Y obviamente asumimos aquí que sus inteligentes promotores y armadores de peleas le aconsejarán que evite oponentes como Edwin Rodríguez, Thomas Oosthuiszen o Adonis Stevenson. Aún en las 160 libras, Chávez ha demostrado tener problemas con su velocidad de manos y piernas, y si es incapaz de manejar a Martínez en esos aspectos casi seguramente no debería pensar en meterse en el ring con los boxeadores mencionados.

Aún cuando Junior ha dejado abierta la posibilidad de pelear en peso mediano por un tiempo no determinado, está claro que la ceremonia del pesaje será uno de los puntos culminantes de la semana de pelea entre Chávez y Martínez. Si logra superar ese escollo, al otro día le quedará por delante una alta montaña por trepar.

Después de eso, tendrá que reunir toda la energía posible de esa victoria (o inventarse algunas excusas muy convincentes en caso de lo que más probablemente será una derrota) si es que quiere agregar una dimensión mental a lo que ya se proyecta como un preocupante desafío físico. Solamente así Junior se dará cuenta de que una cosa es llevar el nombre de Chávez al ring, y otra muy diferente es llevar el talento de su padre a través de los diferentes cambios de peso con la misma facilidad y solvencia que exhibió el gran JC Superstar en sus mejores años.

Una cosa es cierta: no esperen ver a Chávez pasándose a uno de los puestos principales del ranking de la división más alta tal como lo estaba en las 160 libras. Gane o pierda ante Martínez, el camino al Himalaya podrá llevarle más de un intento en su afán por llegar a la cima, y podría pasar un buen rato antes de que Chávez se entere si es capaz de mezclarse incluso con los probadores de campeones de la siguiente división, para no hablar de los retadores legítimos y los campeones.

En un año en el cual tantas peleas han sido postergadas o suspendidas del todo, es bueno saber que estas cancelaciones podrán ayudar a que otros peleadores igualmente merecedores de atención reciban algo de exposición televisiva. Y el nuevo evento estelar de la entrega final de la temporada de Viernes de Combates de ESPN es testimonio de esta noción.

Luego de la cancelación de un evento estelar que iba a ser protagonizado por el retador haitiano-canadiense Adonis Stevenson enfrentando al peleador de Chicago Donovan George en una eliminatoria por el título de peso supermediano, el combate planeado para preceder a ese pleito será subido a la categoría de plato principal para poner a uno de los héroes de la clase trabajadora del boxeo en el escenario principal. En un choque a 10 asaltos en la división de peso mediano junior, el mexicano Carlos Molina (19-5-2, 6 KOs), oriundo de Chicago, enfrentará al cubano Damián Frías (19-4-1, 10 KOs), residente de Miami, en lo que podría ser visto como una compensación para Molina luego de un par de años de trabajo duro y silencioso con resultados desparejos.

Veterano de las serie de Viernes de Combates, Molina se hizo conocido para el mundo del boxeo en el 2005, cuando logró forzar un empate ante el ya ascendente Julio César Chávez Jr. Incluso después de caer en la eventual revancha, Molina se mantuvo en ese nivel y continuó metiéndose a pelear con boxeadores por encima de su nivel, eventualmente recibiendo una oportunidad de brillar en el más alto nivel. Cayó por puntos en dos combates consecutivos ante prospectos invictos como Wayland Willingham y Mike Alvarado en sus dos peleas siguientes, pero luego se embarcó en una racha de 11-0-1. En el único empate de ese período de 4 años enfrentó al candente prospecto cubano Erislandy Lara como reemplazante de último momento en una pelea de Viernes de Combates que muchos observadores le dieron a Molina luego de 10 asaltos de acción de ida y vuelta. Molina le daría seguimiento a ese logro con dos victorias más -- una de ellas ante el ex monarca de peso welter Kermit Cintrón -- antes de chocar con el también retador James Kirkland en una pelea en Houston, Texas. Luego de 10 rounds de acción, Molina visitó brevemente las lonas justo al sonar de la campana, y fue controversialmente descalificado cuando uno de los miembros de su entorno ingresó al ring durante el conteo de protección, que fue aplicado después del campanazo final del round.

"Yo estaba hacienda lo que me entrené para hacer, que es aplicar presión, trabajar su cuerpo, y hacerlo retroceder", dijo Molina sobre lo sucedido esa noche. "Yo quería hacer un poco de todo, y lo hice. No estaba lastimado en el 10º round. Estaba listo para pelear los 12 rounds completos".

Su status como oponente de turno y desfavorecido continuamente en sus peleas no le molesta, especialmente después de haber superado a sus oponentes más notables recientemente.

"Mentalmente lo tomo como una ventaja. Cuando alguien dice que no puedes hacer tal cosa o que no puedes vencer a alguien, eso te hace trabajar más duro para probar que puedes hacerlo. Me gusta la manera en que lo hice, y no lo cambiaría por nada del mundo".

Pero para agregar otro logro a su creciente currículum, Molina tendrá que pasar por un menos talentoso pero muy motivado Frías, un diestro convertido a zurdo nacido en Cuba que se mudó al estado de Florida a sus cuatro años. Como boxeador y pegador de buen récord ante oponentes de buen nivel, Frías está buscando una oportunidad de mejorar por encima de lo que fue su última victoria, en la que superó a un boxeador con marca de 22-1-1 como Henry Crawford con un nocaut en el 9no asalto para ganarse un puesto en lo que se está transformando en una enorme oportunidad para continuar su racha de 3 victorias luego de una racha negativa de 0-3 en 2010.

"Soy un profesional en pleno aprendizaje", dijo Frías, hijo de un ex peleador amateur en Cuba. "Solamente tuve tres peleas amateur, pero tengo un buen equipo, como el entrenador principal John David Jackson que peleaba de zurdo igual que yo, y a quienes puedo escuchar. No salgo ahí a lanzar golpes, porque cualquiera puede lanzar golpes, pero la habilidad hace que gane peleas".

Todas las señales apuntan a que veremos a Frías recibiendo su oportunidad de intentar sorprender al maestro de las sorpresas. Él se las verá negras en esa tarea, pero así como Molina logró sus propias sorpresas, bien podría terminar sorprendido por un peleador hambriento y joven en busca de mayores desafíos.

El evento previo tendrá como protagonista a uno de los peleadores originalmente pactados para aparecer en el evento estelar. George (22-2-1, 19 KOs), que originalmente tenía planeado chocar con Stevenson en el evento estelar, estará enfrentando al colombiano Dionisio Miranda en un choque a diez asalto que probablemente no tendrá la misma intensidad esperada del combate original con Stevenson -- quien se rompiera su mano izquierda durante un entrenamiento no sin antes prometerle al ganador de este choque de reemplazo una pelea en el futuro cercano -- pero que seguramente pondrá a prueba el talento de estos dos veteranos en una pelea que decidirá cuál de ellos se mantiene en la pugna por peleas grandes y quién baja al territorio de probador de retadores en ascenso.

Viniendo de una derrota ante el ascendente Edwin Rodríguez, y con una marca de 2-2 en sus últimas cuatro salidas, George estará muy motivado para poner su ilustre experiencia amateur a trabajar para terminar logrando una victoria redentora ante un retador probado como Miranda (21-7-2, 18 KOs), un duro peleador con un récord desparejo que incluye victorias importantes ante Sebastien Demers y Lajuan Simon, mezcladas con una serie de derrotas ante gente como Peter Quillin, Giovanny Lorenzo, Roman Karmazin, Renan St. Juste y más recientemente ante Avtandil Khurtsidze, de Georgia. Esa última pelea se dio a mediados del 2011, por lo cual Miranda tendrá el doble desafío de quitarse de encima el óxido de tanta inactividad y al mismo tiempo enfrentar con fuerza un desafío difícil ante un peleador que se estaba preparando para chocar con uno de los supermedianos más peligrosos del mundo.

"Realmente tengo un mal sabor de boca después de la última pelea que hice, por lo cual estoy más motivado que nunca ahora mismo", dijo George. "Cometimos errores en esa pelea, porque yo no peleé tan bien como quería y él no hizo ni siquiera su mejor pelea, y reconocemos eso. No hicimos lo mejor posible, por lo tanto ésta es una chance, básicamente, de redimirnos. Vamos a salir a hacer el mejor trabajo posible, y salir a pelear y lograr una gran victoria".

Con el ganador pactado para chocar con Stevenson más adelante en el año, la única preocupación para George debería ser mantenerse sano y finalmente hacer que esa pelea suceda para así encaminarse nuevamente a un campeonato mundial. Una victoria ante Miranda no es algo que se pueda dar por hecho, pero todo indicaría que la pelea entre George y Stevenson finalmente se hará en algún punto del año, con el ganador seguramente logrando una oportunidad de disputar un campeonato mundial ante el inglés Carl Froch.

La cartelera previa nos ofrecerá también los siguientes combates:

Eddie Tigs vs Vilier Quiñonez, 6 rounds, peso supermediano
Roberto Bonilla vs. Tyler Asseltine, 6 rounds, peso ligero junior
Octavio Garay vs Shi-Wone Gortman, 4 rounds, peso welter junior
Joe Strong vs Mike Russell, 4 rounds, peso mediano

Guillermo RigondeauxMarco Perez para ESPNdeportes.comGuillermo Rigondeaux tendrá la oportunidad de mostrar su talento en una gran cartelera.

A menudo, la calidad no reemplaza a la cantidad [o a su ausencia]. Y lo opuesto también tiene su sentido. Pero en selectas ocasiones, calidad y cantidad se unen y se potencian entre sí.

Ese parece que será el caso el próximo sábado 15 de septiembre en Las Vegas, cuando se enfrenten el mexicano Julio César Chávez Jr. y el argentino Sergio Martínez por el campeonato mundial de peso mediano. O por lo menos, esa es la idea de la empresa Top Rank, que a lo largo de muchos años se ha ganado fama de soslayar las carteleras previas de sus grandes eventos y transformarlos en meros preámbulos de puro trámite con peleas de bajo atractivo.

En esta ocasión, Bob Arum y compañía apuestan a subir el total de combates televisados y a darle un perfil de mayor calidad a la cartelera general, quizás como guiño cómplice ante unos fanáticos que deberán pagar por ver esta cartelera [tanto en televisión como en persona en el Thomas and Mack Center] cuando tienen otra cartelera a apenas unos cientos de metros del mismo lugar y transmitida por servicio de cable premium sin costo adicional más allá del derecho mensual de la cadena Showtime.

Por eso, más allá del usual deseo del promotor Arum por usar sus carteleras previas para dar a conocer a peleadores ascendentes en su establo, en esta ocasión veremos a algunos consagrados y a un par de campeones caídos en desgracia intentando recuperar terreno, y siempre con una preponderancia de peleadores de origen o ascendencia mexicana.

En el pleito semi-estelar, el invicto campeón pluma junior de origen cubano Guillermo Rigondeaux (10-0, 8 KOs) pondrá su corona en juego ante el texano Robert Marroquín, uno de los favoritos de Arum y alguna vez considerado uno de los más promisorios retadores en la cuadrilla de Top Rank. Marroquín (22-1, 5 KOs) recibió muchas oportunidades de lucir sus talentos en numerosas carteleras de la empresa hasta que cayó en desgracia con una inexcusable derrota ante un retador de segundo nivel como Francisco Leal en abril del 2011, y desde entonces acumula tres victorias alentadoras en su recuperación. Pero la apuesta más sensata es que ninguna de sus victorias lo preparará para lo que le espera ante El Chacal Rigondeaux, uno de los mejores boxeadores del amateurismo en toda la historia.

Múltiple campeón olímpico y mundial en esa disciplina, Rigondeaux es, con apenas una decena de peleas como profesional, uno de los boxeadores más depurados técnicamente en el deporte, y en sus recientes victorias ante Willie Casey, Rico Ramos [en su ratificación oficial como campeón] y Teon Kennedy, el zurdo santiaguero ha dado señales de que finalmente está aprendiendo a dar el espectáculo que el fanático del profesionalismo espera de sus campeones. El combate tiene aire de exhibición glorificada para el cubano, que está siendo reservado para combates de alto vuelo con una lista de nombres que podría incluir en el futuro a Nonito Donaire, Jorge Arce y otros grandes exponentes en su división. Duro hueso de roer para un Marroquín que deberá aunar todo su talento si es que desea sobrevivir.

El choque previo también tendrá en disputa el campeonato vacante en las 130 libras y será protagonizado por dos peleadores en busca de restaurar su reputación luego de derrotas en su carrera. El boricua Román Rocky Martínez enfrentará en ese combate al mexicano Miguel Beltrán Jr., y el ganador se ubicará en un puesto de privilegio en una división que se revaloriza día a día a pesar del inminente ascenso de Adrien Broner al peso ligero, porque tiene a un gran peleador como Donaire amenazando con subir de un momento a otro. La posesión de un campeonato ligero junior y la asociación con Top Rank pueden implicar que el ganador de este combate tenga la chance de un combate millonario ante el ascendente peleador filipino en el futuro cercano.

Pero antes de eso tendrán un combate muy esperado en la Ciudad del Pecado. Porque en lo que se espera como un choque muy parejo, Martínez (25-1-1, 16 KOs), de 29 años y oriundo de Vega Baja, Puerto Rico, y Beltrán Jr. (27-1, 17 KOs), de 23 años y nativo de Los Mochis, Sinaloa, México, disputarán el cetro vacante de la Organización Mundial de Boxeo con el compromiso implícito de realizar su primera defensa ante el ídolo local Diego Magdaleno, un excitante prospecto nativo de Las Vegas que viene participando asiduamente de carteleras de alto nivel de la empresa Top Rank.

Los pergaminos de ambos peleadores son alentadores a la hora de predecir un combate emocionante, que revivirá la intensa rivalidad México-Puerto Rico una vez más. Martínez ganó un título de peso ligero junior en 2009 al vencer al británico Nicky Cook pero lo perdió en el 2010 al caer por puntos ante Ricky Burns y en su más reciente actuación el pasado mes de octubre noqueó al africano Daniel Attah. Por su parte, Beltrán estará haciendo su segundo combate de campeonato luego de haber terminado en un combate nulo ante Juan Carlos Salgado el pasado mes de diciembre, luego de que un choque de cabezas accidental en el segundo round hizo una herida muy profunda en la ceja izquierda de Salgado obligando a la finalización prematura del combate.

El primer combate televisado de la jornada [y el primero de la transmisión de HBO PPV] será el que enfrentará al retador mediano Matthew Macklin (28-4, 19 KOs) ante el también ex retador al título Joachim Alcine (33-2-1, 19 KOs). Mientras que Macklin es recordado por su intensa y encomiable labor ante Maravilla Martínez en marzo pasado en lo que fue su segundo intento fallido por agenciarse un campeonato mundial (el primero fue en junio del 2011 ante el alemán Félix Sturm en otra impresionante tarea), Alcine también tiene en su haber un choques de campeonato infructuoso ante Daniel Santos en 2008, además de una derrota ante Alfredo Angulo [ambas en el peso mediano junior]. Será interesante ver quién continúa su viaje hacia la cima de una división en plena explosión y con cruces potencialmente muy redituables y de gran exposición en el futuro cercano.

El semipesado Mike Lee, gradudado de la universidad de Notre Dame con un título en finanzas, abrirá la cartelera. Al parecer, Lee (10-0, 6 KOs) le dio buen uso a su conocimiento financiero, porque ha encontrado la manera de que una conocida cadena de restaurantes de sándwiches financie sus combates. Es por eso que se presentará, con el auspicio de dicha empresa, en un combate a seis asaltos ante otra probable víctima segura como lo fuese su más reciente rival Tyler Seever, a quien noqueó en dos asaltos el pasado 4 de agosto. A pesar de que ganarse un puesto en una cartelera tan importante gracias a un auspicio no es el modo más meritorio de hacerlo, siempre es positivo ver que existan empresas dispuestas a invertir en el boxeo, y más si lo hacen con boxeadores creíbles y de talento genuino como Lee.

Los invictos colombianos con récords brillantes e inmaculados llegaron a ser muchos en algún momento, pero varios de ellos finalmente develaron su verdadero valor (o la ausencia del mismo) al comenzar a exponer su juego en las grandes ligas del pugilismo. Y aunque las decepciones llegaron a superar por mucho a las sorpresas placenteras, la ocasional piedra preciosa escondida en el barrial solía valer la pena la espera.

El caso de Darley Pérez es uno de esos casos positivos. Pérez (25-0, 19 KOs) es un retador de peso ligero que estará arriesgando su invicto ante el también invicto Bahodir Mamadjonov (11-0, 7 KOs) en un combate pactado a diez asaltos en la división de peso ligero, como parte de la nueva cartelera de Viernes de Combates [ESPN, 10 p.m. ET) desde el Morongo Resort y Casino de Cabazon, California.

Solamente tres oponentes han logrado sobrevivir la ira de Pérez por toda la distancia antes de su entrada a los Estados Unidos en diciembre del 2010, cuando noqueó a Ramesis Gil en apenas cuatro rounds para dar testimonio de su potencia. Desde entonces, este joven veterano de 28 años ha acumulado siete victorias más, la mayoría de ellas por nocaut y en el estado de California, para ganarse una consideración para mayores reconocimientos. Este ex peleador olímpico para su país natal tuvo una carrera prolífica en el amateurismo, y está siendo movido de manera agresiva luego de un inicio tardío en el profesionalismo a sus 25 años de edad.

"Yo no soy un peleador vistoso. Soy muy tranquilo en el ring. Mantengo mi distancia y hago cansar a mis oponentes", dijo Pérez, nacido y criado en el área de Barranquilla, un territorio donde el boxeo es el deporte más popular y donde entrena antes de viajar a los Estados Unidos para completar su preparación en el Santa Fe Springs Boxing Club de Santa Fe Springs.

Padre de dos hijos, este peleador asevera que en toda su larga carrera amateur [más de 220 peleas] y profesional no ha sido nunca derribado a las lonas o tan siquiera penalizado. Pérez viene de una victoria por nocaut en dos asaltos ante Alain Hernández en su último combate del pasado 6 de abril, y antes de eso se presentó en una cartelera de ShoBox el pasado 30 de septiembre del 2011 en la cual doblegó por nocaut técnico a Oscar Meza en el sexto episodio de lo que fue considerado un salto en calidad de oponentes para Pérez.

Pérez tendrá ahora la oportunidad de dar una vuelta más de tuerca en su búsqueda de mejores oponentes ante Mamadjonov, un complicado peleador de 25 años de edad con mucha potencia y ambición. Él entrará como substituto tardío del ex campeón transformado en probador de retadores Michael Katsidis, un diestro que hubiese puesto a prueba las propias ambiciones de Pérez. Pero Mamadjonov tiene planes propios, y su postura de zurdo convertido desde su posición natural diestra le complicará las cosas a Pérez.

"Soy diestro natural", dice el hombre al que llaman Baha al acortar su nombre, quien afirma que no hablaba absolutamente nada de inglés a su llegada al país hace apenas tres meses. "Yo solía pelear de las dos maneras. Mi primer entrenador siempre me decía que use ambas manos, la derecha y la izquierda. Hice eso durante nueve años. Pero luego fui a la academia de boxeo, y mis entrenadores dijeron "no, tú tienes que aprender una sola cosa. Solamente zurdo. Cuando eres zurdo puedes moverte bien, pegar bien. Tienes potencia en ambas manos".

Este nativo de Uzbekistán es entrenado por Ken Richarson y el ex campeón mediano Frank Tate en Houston, Texas, y a pesar de que su récord tiene apenas un par de cifras por encima de los dos dígitos, Mamadjonov ya ha derrotado a notables retadores de segunda y tercera línea como Michael Clark (42-8-1, 18 KOs) y Archie Ray Márquez (12-2, 8 KOs) en dos salidas recientes.

Ambos peleadores afirman haberse visto mutuamente peleando en el boxeo no rentado un par de veces (lo cual no es imposible dada la larga experiencia de ambos en este negocio), y probablemente usen esa información para lanzarse a pelear mano a mano desde el primer campanazo, tratando de transformar todo esto en una guerra para poder anotar no solamente un nocaut sino una importante victoria. Si Pérez es tan bueno como se espera, él debería manejar bien los ataques de Mamadjonov y terminar dominando el choque para subirse a la cima de la competitiva división de las 135 libras, en la cual tendrá sus manos llenas en el siguiente nivel de competición. Debería ser una pelea dura con al menos 8 asaltos de sólida acción, con un final abierto.

En la pelea previa, otro combate pactado a 10 asaltos enfrentará a Chris Ávalos, de 22 años, ante Yenifel Vicente en la división de peso pluma junior.

Avalos (19-2, 15 KOs), de 22 años, perdió su invicto a manos de Christopher Martin por fallo dividido hace dos años, y vio finalizada una racha ganadora de tres pleitos después de eso, incluyendo un triunfo por puntos ante el invicto Khabir Suleymanov con un título menor en juego. Desafortunadamente luego caería por fallo dividido ante el invicto ex olímpico Jhonatan Romero en diciembre pasado para nuevamente descarrilar su joven carrera. Pero sus sólidas habilidades boxísticas y la mano firme del ex campeón semipesado Eddie Mustapha Muhammad podrían llevarlo nuevamente a la cima en el futuro cercano.

Pero antes de eso deberá superar a Vicente (23-0-2, 15 KOs), de 26 años y oriundo de la República Dominicana, quien ha peleado solamente en dos ocasiones fuera de su nación isleña -- en Aruba y Nicaragua -- y ante un grupo de oponentes entre los cuales solamente dos retadores de bajo nivel como Francisco Lorenzo y Héctor Ávila son los nombres más reconocibles en una larga lista de peleadores que están muy por debajo del promedio. Si Ávalos mejora su defensa y le pone ganas al combate tal como lo hizo en su fallido pleito ante Romero, él podría hacer que esta pelea sea el primer paso en un camino hacia la redención en su todavía joven carrera.

El resto de la cartelera nos ofrecerá los siguientes combates:

Wilfredo Acuña vs. Jonathan Maicelo, 8 rounds, peso ligero
Glenn Porras vs. José Silveira, 8 rounds, peso gallo
Alejandro Luna vs. Eduardo Ramírez, 8 rounds, peso ligero
Giovanny Rodríguez vs. Clevan Ishe, 6 rounds, peso mediano Jr.

En el mundo del boxeo de hoy en día, un boxeador filipino invicto y de estilo excitante es una gema con amplio potencial redituable, y cada oportunidad de exposición televisiva sirve para potenciarlo ante los ojos de sus numerosos compatriotas en los Estados Unidos.

Esa será la intención de una nueva cartelera de Viernes de Combates en ESPN cuando el imbatido Mercito Gesta choque ante el estadounidense Ty Barnett a diez asaltos en el peso ligero, en el evento estelar de una cartelera transmitida desde el Texas Station Casino en Las Vegas, Nevada.

Gesta (25-0-1, 13 KOs) es un zurdo de boxeo técnico y activo, que a pesar de no tener la explosividad de su también zurdo compatriota Manny Pacquiao ha logrado acumular suficientes logros como para ser mencionado como posible rival futuro de peleadores de primer nivel. Gesta se radicó en San Diego en 2007 y desde entonces ha estado intentando subir de nivel de oponentes con resultados variados. Un par de nombres de retadores de segunda línea como Genaro Trazancos y Cristian Favela aparecen dos veces en su récord, y su anteúltima actuación ante Ricardo Domínguez le valió varias críticas a su desempeño poco voluntarioso. Pero Gesta viene de dominar con facilidad a Oscar Cuero en su última aparición en abril pasado, y se apresta a dar un salto de calidad ante un oponente que lo pondrá a prueba.

Porque si bien Barnett (20-2-1, 13 KOs) ha sido noqueado ya en dos ocasiones, su récord hasta esas derrotas se componía de peleadores con marcas mayormente ganadoras, aunque sin nombres destacables. Luego de su más reciente caída [ante Andrey Klimov en mayo del 2011], Barnett se recuperó con dos derrotas ante dos púgiles de muy bajo nivel, pero su récord es lo suficientemente bueno como para que Gesta tome este compromiso con toda la seriedad del mundo. Aún así, el pronóstico es positivo para el filipino, que probablemente seguirá su marcha para intentar sumarse a sus coterráneos Pacquiao y Nonito Donaire en la continuidad del legado filipino en el boxeo actual.

En el choque previo, también a diez asaltos en las 135 libras, Mickey Bey y Rob Frankel se verán las caras en un duelo de encrucijada. Con 29 años, Bey (18-0-1, 9 KOs) es un joven veterano gracias a su enorme experiencia amateur plagada de importantes pergaminos, incluyendo campeonatos nacionales estadounidenses y representación de su país en eventos internacionales. Su récord no es generoso en nombres conocidos, y no mejorará mucho en este combate ante un obrero del ring como Frankel (30-12-1, 6 KOs) y su récord plagado claroscuros como su victoria ante el invicto Raúl Carrillo seguida por su caída ante el no muy encumbrado Cleotis Pendarvis en sus dos peleas previas.

En el choque "comodín" previo se presenta el estelar peleador local Jesse Magdaleno en un combate a ocho rounds.

El resto de la cartelera nos ofrecerá los siguientes combates:

Jesse Magdaleno vs. Aldimar Silva-Santos, 8 rounds, pluma Jr.
Jesús Gutiérrez vs. James Burns, 4 rounds, semipesado
Saúl Rodríguez vs. José Morales, 4 rounds, pluma
Trevor McCumby vs. se anunciará, 4 rounds, semipesado

Floyd MayweatherJohn Gurzinski/AFP/Getty ImagesFloyd Mayweather Jr. podría meterse nuevamente de lleno en el boxeo una vez salga de prisión.

En un deporte en el que cada deportista es también su propio equipo y su propia franquicia, la reaparición de cada uno de ellos tras una larga ausencia supone un reacomodamiento de los cruces futuros en su división y el replanteo de las rivalidades con sus pares.

Y ese eufemismo no podría ser más claro que en el caso del mejor boxeador del planeta, que se apresta a salir de la cárcel tras una abreviada sentencia penal para revolucionar el negocio del boxeo con las especulaciones sobre sus combates futuros y la danza de millones que eso genera.

Muy pronto, Floyd Mayweather Jr., estará tomando por asalto las cámaras y micrófonos del mundo tras su salida de la cárcel este próximo viernes, y lo estará haciendo ya con su propia empresa promotora para respaldarlo.

A priori, la disponibilidad de una estructura empresarial propia hace suponer que Mayweather tendrá la batuta en sus manos a la hora de elegir su destino, siendo el boxeador que concita el mayor interés en la actualidad y que atrae la mayor cantidad de dinero a sus promociones. Pero como toda empresa nueva, la capacidad negociadora de la empresa TMT Promotions [The Money Team] que dirigirá su amigo el rapero 50 Cent estará en duda hasta que finalice la primera cartelera de esta empresa debutante. Y el nuevo ejecutivo comenzó con el pie izquierdo al aportar una innecesaria disputa con el jefe de otra empresa del rubro.

Estamos hablando de la infantil y ridícula disputa entre 50 Cent [cuyo nombre real es Curtis Jackson] y Oscar de la Hoya, dueño de Golden Boy Promotions, la empresa que ha organizado los combates de Mayweather en años recientes, que tuvo a una conocida red social como escenario virtual. Un comentario de Oscar poniendo en duda la capacidad de Jackson por armar una empresa de promociones de boxeo disparó un ida y vuelta de comentarios embarazosos que seguramente Mayweather arbitrará y objetará a su salida de prisión, en su carácter de peleador emblemático del nuevo emprendimiento.

En este sentido, el actual panorama no es alentador. Los pesos intermedios han sido dominados en las mesas de negociación por Mayweather y por Manny Pacquiao durante los últimos años, y todos los demás campeones y retadores hay movido sus fichas para acercarse a esos combates con ellos, firmando con Golden Boy o con su rival Top Rank dependiendo del rival que preferían desafiar.

Con esto en mente, está claro que una disputa entre Mayweather y De La Hoya [que han mantenido una relación meramente comercial de tensa cordialidad y mutua conveniencia desde el choque que protagonizaran entre ambos en mayo del 2007], se sumaría a la abierta hostilidad de Mayweather hacia su ex promotor Bob Arum para imponer un nuevo escenario de fragilidad e incertidumbre en los alrededores del peso welter.

Esto tendrá como resultado el alejamiento definitivo de la chance de ver a Pacquiao [peleador emblemático de Top Rank] enfrentando a Mayweather al menos durante este año y parte del próximo, cuando al filipino se le venza el contrato con Arum. Y quizás dificulte las chances de que Mayweather acceda a los mejores oponentes de la división que están ligados a Golden Boy, como Saul Alvarez, Amir Khan y muchos otros. A pesar de que es de esperarse que prevalezca el sentido común en la relación Golden Boy-TMT, lo cierto es que las negociaciones van a estar dominadas por tensiones aún mayores a las que estábamos acostumbrados, y veremos algunas sesiones de negociación que serán igual o más arduas que las peleas que intentan concretarse en esas reuniones. Justo lo que el boxeo necesitaba: más tensión fuera del ring que dentro del mismo.

De todos modos, es lógico esperar que el regreso de Mayweather a los cuadriláteros sea ante un rival no tan encumbrado en su próximo compromiso, para darle una pelea fácil en la cual pueda comenzar su nuevo emprendimiento quedándose con todo el dinero y sin tener que compartirlo con otro promotor. Por eso se rumoreaba que el actual campeón interino en el mismo organismo rector en el que Mayweather tiene su título welter, Robert Guerrero o Paulie Malignaggi, recientemente coronado en una pelea por título vacantem, serían los encargados de poner a prueba a Mayweather en su retorno a la escena.

Floyd Mayweather Jr.
David Becker/Getty ImagesFloyd Mayweather Jr. cumplió poco más de dos meses en una prisión de Las Vegas.

Ninguna de esas peleas atraería el nivel de público que otros combates más grandes podrían atraer, pero no sería raro ver a TMT Promotions buscando debutar en el difícil negocio de las promociones con un desafío de poco riesgo y máxima ganancia. La expectativa por ver cómo reacciona Mayweather tras su experiencia carcelaria, y por verlo pelear por segunda vez en un mismo año tras mucho tiempo de hacer una o ninguna pelea por año harán el resto, y el público morderá el anzuelo sin ningún tipo de cargo de conciencia.

Más allá de lo que termine sucediendo, y con el solo interés de pasar de la protesta a la propuesta, hacemos una moción de anhelo para lo que sería uno de los pocos combates interesantes que podría dar Mayweather en este momento: un choque con el también campeón welter Timothy Bradley.

El análisis previo indica que Bradley es peleador de Arum, pero el boxeador de Palm Springs ya se había librado anteriormente de otros lazos contractuales para pasarse al bando de Top Rank y así asegurar su choque ante Pacquiao, con lo cual su experiencia en ese tipo de disputas legales iguala quizás a sus habilidades en el ensogado.

Mayweather y 50 Cent no tendrían ningún reparo en poner el dinero necesario para rescatar a Bradley de manos de Arum, tal como lo hicieron aparentemente con el cubano Yuriorkis Gamboa, y tendrían en sus manos una pelea de unificación para el debut de Mayweather en su nueva compañía. No sería un mal comienzo.

El plan B no es tan malo tampoco, e involucra la presentación del mejor rival de Mayweather en los últimos años: el también ex Top Rank y actual agente libre Miguel Cotto, quien afirmó que le gustaría pelear a principios de diciembre próximo a pesar de haber dicho que se tomaría el año de descanso. Una revancha entre Cotto y Mayweather, que ya ha sido una de las peleas más taquilleras de la historia en su primera edición de mayo pasado, le daría a la empresa TMT una pelea de enormes ganancias en su debut, y traería un combate de probada calidad a una base muy amplia de fanáticos ansiosos por ver a Mayweather en cualquier situación, pero más aún si es en un combate competitivo y emocionante.

Las apuestas han cambiado. Los protagonistas se han reacomodado y han revisado sus estrategias. Está por verse si este nuevo reacomodamiento resulta en una negociación más llevadera entre las tres partes involucradas en el control de los pesos intermedios, o si por el contrario todos ellos continúan aislándose y produciendo peleas que no enfrentan a los mejores entre sí.

Pase lo que pase, habrá un nuevo orden en el universo de las promociones de boxeo, y Mayweather, una vez más, le guste a quien le guste, para bien o mal, será el astro alrededor del cual giren los planetas, lunas y asteroides de la galaxia pugilística.

AL INICIO