Viejo temor cobra forma en Boston
Imágenes en cámara lenta de las explosiones en Boston
Recuerdo exactamente en donde estaba y que hacía la mañana del 11 de septiembre del 2001, cuando dos aviones impactaron las Torres Gemelas en el centro de negocios de Nueva York. Igualmente recordaré con lujos de detalles el resto de mi vida en donde estaba y que hacía la tarde del lunes 15 de abril del 2013, mientras dos explosiones cerca de la meta final del Maratón de Boston teñían de sangre y provocaban el caos en la calle Boylston de Beantown.
Eventos separados por una década con diferentes saldos de daños e iguales grados de malicia sirvieron para recordarnos la triste realidad del nuevo mundo que nos tocó vivir. Un mundo en donde el riesgo de sufrir algún tipo de ataque violento es una posibilidad que nos acompaña cada día, en cualquier lugar, incluso en los eventos deportivos.
Los atentados de Al-Quaida de hace casi 12 años nos quitaron el velo de ingenuidad que aún pretendíamos llevar sobre el rostro y, peor aún, sembraron en nuestras almas y mentes el gusano del temor y la inseguridad.
Aún cuando nadie lo menciona, la realidad es que por todos estos años atletas, aficionados y periodistas deportivos nos hemos hecho millones de veces las mismas preguntas: ¿Y si intentan un ataque en el estadio, durante un partido importante, en la gran final, en el clásico de los dos grandes rivales, con el parque lleno de gente?
Es lo que nos hemos preguntado desde aquella mañana en que observamos en un televisor del desaparecido periódico dominicano Última Hora como se desmoronaban las Torres Gemelas tras ser embestidas por aviones comerciales cargados de inocentes pasajeros y conducidos por cobardes terroristas. Y lo que volvimos a preguntarnos mientras realizábamos el show radial "Zona ESPN New York" por ESPN Radio 1050 AM de la Gran Manzana y nos llegaban los reportes de los sucesos en la vecina Boston.
Lo sucedido el lunes fue lo más cercano a convertir en realidad esos angustiosos y viejos temores. Las bombas de Boston fueron detonadas dentro del público que disfrutaba de una de las carreras más importantes del mundo, apenas a un par de cuadras del Fenway Park, donde la gente salía cantando el dramático triunfo 3-2 de los Medias Rojas de Boston sobre los Rays de Tampa Bay.
Por ser el "Día de los Patriotas", el "Playball" se cantó en Fenway Park a las 11 de la mañana, coincidiendo con el arranque de la maratón, que ganaron los etiopés Delisa Desisa, en hombres, y Rita Jeptoo, entre las mujeres.
Un par de horas después de que dos explosiones en la meta final de la edición 117 del Maratón de Boston dejaran un saldo siniestro de un par de muertos y un centernar de heridos, incluyendo algunos en estado crítico, el FBI comenzó a llamar oficialmente los eventos como "ataques terroristas", reviviendo entre nosotros los dolorosos recuerdos de la tragedia del 2001 en el World Trade Center de Nueva York.
Al igual que hizo George Bush entonces, el presidente Barak Obama reaccionó duro y firme a los atentados, que ensangrentaron y atemorizaron el centro de Boston y atemorizaron a los ciudadanos de casi todo el país.
"Vamos a encontrar quien hizo esto y lo vamos a llevar ante la justicia", dijo Obama en un breve discurso desde la Casa Blanca. "Cualquier responsable va a sentir el peso completo de nuestra justicia", agregó el mandatario.
Pero ni aún esa promesa presidencial va a cambiar los hechos: El mundo es un lugar cada día más peligroso y las actividades deportivas y sus protagonistas están tan expuestos como todos los demás a sufrir las consecuencias de las detestables e inexplicables acciones de los sádicos violentos.
Es responsabilidad de las autoridades, organizadores, ligas, atletas, periodistas y aficionados el no bajar la guardia y no ceder un ápice en el mantenimiento de mecanismos de seguridad que reduzcan al mínimo las oportunidades que puedan tener los facinerosos de amargarle la vida a los otros seres humanos.
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Los lanzadores están en condiciones excepcionales
"El hombre es un animal de costumbres": Charles Dickens
En apenas dos jornadas completas de la actual temporada de Grandes Ligas, los lanzadores nos han dejado una gran enseñanza: Abril es hoy lo que antes era junio.
JOYAS MONTICULARES DEL 2013
| Lanzador | IP | H | CL | K | Pitcheos |
| Yu Darvish | 8.2 | 1 | 0 | 14 | 111 |
| Clayton Kershaw | 9.0 | 4 | 0 | 7 | 94 |
| Jeff Samardzija | 8.0 | 2 | 0 | 9 | 110 |
| Stephen Strasburg | 7.0 | 3 | 0 | 3 | 80 |
| Félix Hernández | 7.2 | 3 | 0 | 8 | 109 |
| Chris Sale | 7.2 | 7 | 0 | 7 | 104 |
| Madison Bumgarner | 8.0 | 2 | 0 | 6 | 101 |
| Johnny Cueto | 7.0 | 3 | 1 | 9 | 105 |
Mejor aún, los desempeños de Darvisk y Kershaw se colocaron en la cresta de la ola, pero no fueron los únicos impresionantes. Al menos cuatro pitchers lanzaron ocho o más entradas, 10 consiguieron completar siete o más y 25 laboraron al menos seis. En tres días se registraron 25 salidas de calidad (seis o más innings de tres o menos carreras).
Un asombroso total de 16 pitchers superaron los 100 lanzamientos y 31 los 90 en sus salidas inaugurales, algo realmente asombroso en una era en la que el conteo de los pitcheos es tan importante como los ceros a la izquierda en las cuentas bancarias de los jugadores.
El venezolano Félix Hernández, de Seattle , y el dominicano Johnny Cueto, de Cincinnati, lanzadores cuyas primeras salidas supuestamente estaban en duda debido a molestias físicas, cruzaron los 100 pitcheos y las siete entradas fácilmente en sus primeras apariciones.
Hasta hace relativamente poco tiempo, lo normal era que un lanzador se preparara para una media de cinco episodios o entre 65 y 75 lanzamientos en su primera apertura de la temporada.
Entre los últimos días de abril y los primeros de mayo se consideraba un momento adecuado para que el lanzador abridor estuviera a plena capacidad de sus condiciones físicas.
La realidad es otra. El dinero que se está pagando en el béisbol, especialmente para los lanzadores cabeceras de rotación, ha obligado a que los jugadores asuman la responsabilidad de su preparación física como una rutina de 12 meses y 365 días al año. Ya el invierno no es para engordar ni los entrenamientos primaverales para estirar músculos. Salvo lesiones, los peloteros están en buena forma casi todo el tiempo y listos para jugar desde febrero.
El Clásico Mundial de Béisbol, criticado agriamente por los tradicionalistas que consideran que los jugadores no están en forma para disputar partidos importantes en marzo, avisó lo que venía en la temporada de Grandes Ligas. Por ejemplo, el cerrador de los Rays de Tampa Bay, Fernando Rodney, apareció en los ocho juegos de República Dominicana y convirtió sus siete oportunidades de salvar.
Estamos viviendo otros tiempos en lo que a preparación física de los atletas se refiere y eso quedó demostrado con la forma que han exhibido los pitchers en los primeros días de la nueva temporada de Grandes Ligas. El hombre es un animal de costumbres, vean:
100 PITCHEOS EN DEBUT
Yu Darvish, Vigilantes 111
Jeff Samardzija, Cachorros 110
Félix Hernández, Marineros 109
Brett Anderson, Atléticos 108
Adam Wainwright, Cardenales 105
Johnny Cueto, Rojos 105
R.A. Dickey, Azulejos 104
Chris Sale, Medias Blancas, 104
Justin Masterson, Indios, 103
CC Sabathia, Yankees 102
James Shields, Reales 102
Jon Niese, Mets 101
Madison Bumgarner, Gigantes 101
Vance Worley, Mellizos 101
Matt Harrison, Vigilantes 100
David Price, Tampa Bay 100
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Le llueve el dinero de la TV al béisbol
En uno de los fines de Semana Santa más movido de la historia del béisbol, tres equipos comprometieron $381 millones de dólares a tres jugadores y un cuarto se acercaba a garantizar casi $200 millones a su mejor lanzador.
Estamos hablando de casi $600 millones de dólares, un verdadero escándalo, incluso para una de las ligas profesionales del país más poderoso del mundo.
Los Tigres de Detroit otorgaron una extensión de siete años y $180 millones de dólares -- con una opción de $22 millones para una octava temporada -- a su lanzador estrella Justin Verlander; los Gigantes de San Francisco extendieron el contrato del receptor Buster Posey por nueve años y $167 millones y los Diamondbacks de Arizona amarraron al inicilista Paul Goldsmith por cinco años más y $32 millones.
Al mismo tiempo, los Dodgers de Los Angeles y el zurdo Clayton Kershaw trataban de completar un acuerdo, que se especula rondaría los $200 millones de dólares, antes que el equipo juegue su primer partido de la temporada, el lunes, la fecha tope señalada por el lanzador para hablar de negocios.
Desde el último lanzamiento de la pasada temporada al primero del 2013 (Vigilantes de Texas y Astros de Houston abren las cortinas el domingo en la noche por ESPN), los equipos de Grandes ligas realizaron movimientos por más de 1,500 millones de dólares.
Otros acuerdos significativos fueron los de los pitchers Félix Hernández (7 años/$175 millones), Zack Greinke (6 años/$147 millones), Aníbal Sánchez (5 años/$80 millones), Edwin Jackson (4 años/$52 millones) y Kyle Lohse (3 años/$33 millones); los antesalistas David Wright (8 años/$138 millones) y Evan Longoria (6 años/$100 millones) y los jardineros Josh Hamilton (5 años/$125 millones), BJ Upton (5 años/$75 millones), Nick Swisher (4 años/$56 millones) y Michael Bourn (4 años/$48 millones).
Como notarán, la mayoría de los contratos más grandes firmados recientemente fueron otorgados por equipos que juegan en los llamados mercados de clases media y baja de Estados Unidos, lo que en cierta forma es sorprendente.
Para que entiendan un poco mejor el fenómeno que se está dando actualmente en las ligas mayores, vamos a responder algunas de las preguntas más comunes que se desprenden de estas negociaciones.
1- ¿De donde sale el dinero?:
Mientras los equipos confrontan problemas para llenar las gradas debido a la crisis económica que afecta al fanático común, sus arcas están recibiendo una gran inyección de efectivo de parte de la televisión, radio e internet por los derechos de transmisión.
Los Dodgers tienen un contrato de TV de $7,000 millones por 25 años (una división simple indica que el club recibirá $280 millones anuales) lo que garantiza el pago de cualquier nómina que pongan en el terreno antes de vender un boleto o un refresco en el parque.
Los Angelinos de Los Angeles y Vigilantes están recibiendo $150 millones anuales de la televisión, Yankees de Nueva York y Medias Rojas de Boston tienen sus propios canales y hasta los Astros obtienen $85 millones anuales. Eso es sin contar los derechos nacionales, que vende la MLB a FOX, ESPN y TBS, y cuyos millonarios beneficios se reparten en partes iguales entre los 30 conjuntos.
Pero además, la división multimedia de Grandes Ligas (MLB.com) generó solamente en el 2012 más de $600 millones de dólares, que también se reparten en partes iguales entre todos los conjuntos.
Esa es la razón por la que Detroit, una de la ciudad más golpeada por la crisis de la industria autonotriz de Estados Unidos, tiene un equipo de béisbol con cuatro peloteros (Prince Fielder, Verlander, Miguel Cabrera y Sánchez) con pactos garantizados por $632 millones; Seattle puede comprometer $175 millones en un lanzador y Tampa Bay, que no ha encontrado la fórmula para promediar 20 mil fans por juego, puede asegurar $100 millones a Longoria.
2- ¿Si hay tanto dinero por qué Astros y Miami Marlins tienen nóminas tan pobres?:
En el caso de Houston, el conjunto se encuentra en una genuina etapa de transición, donde está reconstruyendo desde abajo hacia arriba, como debe ser. Houston siempre ha tenido equipos atractivos y vistosos y el plan es volver a tenerlos en un plazo de tres a cinco años.
Miami es otra historia. De hecho, es un caso único en el planeta. Un equipo en una ciudad exótica con un estadio nuevo, pagado por los ciudadanos, y mucho dinero disponible (además del efectivo de la TV, recuerden que los equipos menos competitivos reciben dinero de los más ricos) que repentinamente arma y desarma un buen equipo, burlando la confianza del público y desafiando el plan general de la industria del béisbol.
El comisionado Bud Selig aún no ha puesto en su sitio a Jeffrey Loria, el dueño de los Marlins, pero es seguro que cuando el equipo comience a coleccionar derrotas aumentará la presión de los fanáticos y las autoridades oficiales de Miami por respuestas.
3- ¿Cómo gana TV dinero con estos contratos?:
Los canales regionales que compran los derechos de televisión de los equipos ven el béisbol, y otros deportes, como un gancho en sus negocios generales. Mientras es poco probable que un canal de cable pueda vender $250 millones de dólares anuales para poder pagar a los Dodgers, el negocio está en la venta de suscripciones anuales del canal que transmite los partidos.
O sea, la cantidad de comerciales que se pueden colocar durante un partido de los Dodgers, u otro equipo, es secundario para la televisión. Lo principal es la cantidad de suscripciones anuales por el servicio de la empresa que tiene los derechos de Dodgers, Yankees, Lakers, Celtics, etc.
4- ¿Estos negocios serán sostenibles?:
Parece que sí. Los aficionados seguirán consumiendo deportes en Estados Unidos (y en el extranjero) y aparentemente, cada día será más fácil para un seguidor comprar el paquete de transmisión para ver los partidos en casa que llevar su familia al estadio.
Por lo tanto, es posible que en el futuro veamos entradas más baratas e incluso gratis para asegurar personas en las gradas, mientras la mayoría paga a control remoto por el evento. En resumen, el dinero seguirá entrando, a corto y mediano plazo.
5- ¿En el plano deportivo, cómo afectan últimos negocios a ciertos clubes?:
Un equipo como el de los Yankees, acostumbrado a comprar el talento probado en el mercado de agentes libres, sufrirá en los próximos años debido a que parte del mejor talento está siendo retenido por sus clubes por la mayor parte de sus carreras.
Si los Yankees soñaban, por ejemplo, con sustituir a Alex Rodríguez con Wright o Longoria en un par de años, entonces ahora esa opción se esfumó. Igualmente sucedió con Hernández, Verlander, Posey, Matt Kemp o cualquiera de los otros chicos con perfile de llegar a ayudar a ganar campeonatos. En cierta forma, los últimos negocios han dejado seco el mercado para los próximos años y eso afecta más a algunos equipos que a otros y, por supuesto, mejora la posición de los pocos jugadores grandes que serán agentes libres próximamente, como Robinson Canó, por ejemplo.
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AP Photo/Carlos OsorioEl venezolano Miguel Cabrera encabeza el circuito de bateo de las Grandes Ligas con .376 de promedio.Antes del primer lanzamiento de la jornada del Día de las Madres, ocho de los 10 mejores bateadores de las ligas mayores son latinoamericanos; cuatro dominicanos, dos venezolanos, un mexicano y un puertorriqueño.
El venezolano Miguel Cabrera, ganador de la triple corona de bateo y el Jugador Más Valioso de la Liga Americana la temporada pasada, encabeza el joven circuito, y todo el béisbol, con un promedio de .376, mientras que el jardinero dominicano Carlos Gómez, de Milwaukee, es el puntero de la Liga Nacional con .374.
Cabrera, de Detroit, fue el campeón de bateo en las últimas dos campañas y quedó entre los mejores cinco de su liga en seis de sus primeras 10 temporadas en la gran carpa. El antesalista es cuarto entre los jugadores activos con un promedio vitalicio de .320, detrás de Ichiro Suzuki (.322), Albert Pujols (.323) y Joe Mauer (.323).
El norteamericano James Loney, inicialista de Tampa Bay escolta a Cabrera en la Liga Americana y se ubica tercero en el liderato general con porcentaje de .371, pero los seis siguientes son latinoamericanos: El torpedero dominicano Jean Segura (.352), de Milwaukee; el receptor puertorriqueño Yadier Molina (.351), de San Luis; el receptor quisqueyano Carlos Santana (.350), de Cleveland; el inicialista mexicano Adrián González (.345), de Los Angeles; el jardinero Starling Marte (.336), de Pittsburgh, y el intermedista venezolano José Altuve (.336), de Houston.
Si alargamos la lista hasta los 20 mejores, encontramos a los dominicanos Johnny Peralta (.325) y Manny Machado (.323) y al venezolano Omar Infante (.323) para un total de 11, o un 55% del total.
Desde el 2001, la armada latinoamericana ha logrado nueve títulos de bateo en Grandes Ligas, cinco en la Liga Nacional (José Reyes en 2011; Carlos González, 2010; Hanley Ramírez, 2009; Freddy Sánchez, 2006, y Albert Pujols, 2003) y cuatro en la Liga Americana (Cabrera en 2012 y 2011), Magglio Ordóñez, 2007, y Manny Ramírez, 2002). Y no fueron 10 por una irregular aplicación de las reglas para evitar que el dominicano Melky Cabrera (.346) liderara el viejo circuito el año pasado.
En ese mismo período, la mayor cantidad de latinos entre los primeros 10 bateadores del liderato de las ligas mayores ha sido de seis, en dos ocasiones. En el 2006 entraron Freddy Sánchez, Robinso Canó, Miguel Cabrera, Albert Pujols, Miguel Tejada y Vladimir Guerrero. En el 2007 lo hicieron Ordóñez, Plácido Polanco, Jorge Posada, Edgar Rentería, Hanley Ramírez y David Ortiz.
Al menos dos veces hubo cinco latinos entre los mejores 10 bateadores y en otras dos hubo cuatro. Simple: Los reyes del swing.
MEJORES BATEADORES 2013
1- Miguel Cabrera .376
2- Carlos Gómez .374 3- James Loney .371 4- Jean Segura .352 5- Yadier Molina .351 6- Carlos Santana .350 7- Adrián González .345 8- Starling Marte .336 9- José Altuve .336 10- Torii Hunter .333 11- Joe Mauer .333 12- Evan Longoria .333- Compartir
Primer triunfo de Roberto Hernández
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Jonrón de Manny causa furor
Getty ImagesEl dominicano Manny Ramírez disparó su primer cuadrangular en el béisbol de TaiwánRamírez, quien firmó con los Rinocerontes de EDA de la Liga Profesional China después de no recibir ofertas para jugar en las Grandes Ligas de Estados Unidos, bateó su primer jonrón de la temporada en la séptima entrada del partido del jueves contra los Leones 7-Eleven, que se repusieron de cuatro carreras en ese episodio para ganar 10-7 ante 12,000 fanáticos en Tainan Stadium.
El batazo de Ramírez, a una curva bajita y adentro del derecho Jiansan Gao, recorrió más de 400 pies y pasó justo por encima del medio de la pared del jardín central. Pese a que Ramírez jugaba como visitante, el público estalló en júbilo, pero nadie estuvo más emocionado que el narrador de televisión, cuya descripción del batazo ha sido vista por millones de personas en todo el mundo en Youtube (ver).
No es necesario hablar chino para comprender la emoción de la narración.
La llegada de Ramírez ha sido un verdadero acontecimiento en la pelota taiwanesa, que trata de limpiar su imagen de los escándalos del pasado --mayormente relacionados a las apuestas ilegales-- y comenzar una nueva era.
Ramírez, quien bateó 555 jonrones y asistió a 12 Juegos de Estrellas en 19 temporadas en las Grandes Ligas, batea .292 (24-7) con un jonrón, cuatro anotadas y cinco impulsadas en seis partidos con los Rinocerontes, que lideran el circuito de cuatro equipos con marca de 7-2 en sus primeros nueve encuentros.
Durante su estadía con Indios de Cleveland, Medias Rojas de Boston, Dodgers de Los Ángeles, Rays de Tampa Bay y Atléticos de Oakland (con los últimos estuvo solamente en las ligas menores el año pasado) Ramírez registró la marca industrial "Manny es Manny" por su impredecible comportamiento, a veces infantíl, a veces desquisciante.
Lo que se no puede negar a Ramírez es que posee un aura especial para atraer las luces en cualquier lugar que se encuentre, sin importar si es en una liga casi desconocida del lejano oriente.
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Las lesiones son parte del juego
AP Photo/LM OteroJered Weaver se fracturó el codo en su segunda salida y tuvo que ser operadoORLANDO -- El incialista Mark Teixeira se lesionó durante los entrenamientos de Estados Unidos antes del Clásico Mundial de Béisbol, el antesalista David Wright fue baja norteamericana en la segunda ronda del campeonato, mientras que el antesalista Hanley Ramírez y el lanzador Samuel Deduno no pudieron integrar los rósters de sus clubes para el inicio de la nueva temporada de Grandes Ligas por molestias que sufrieron en la final que República Dominicana le ganó a Puerto Rico en San Francisco.
El temor a perder peloteros importantes por mucho tiempo por lesiones es la mayor preocupación de los clubes de las ligas mayores con el Clásico Mundial. El argumento es que en marzo, cuando se realiza el campeonato, la mayoría de peloteros no están preparados física y mentalmente para jugar a toda capacidad, sino que se encuentran en "modo de entrenamiento". Esa es una realidad perfectamente comprensible, pero apenas uno de muchos elementos a tomar en cuenta.
Los hechos más recientes nos han ratificado algo que sabíamos desde antes que se inventara el Clásico Mundial de Béisbol: Las lesiones son riesgos inherentes al juego y pueden ocurrir en el Clásico, entrenamientos primaverales, temporada regular, playoffs y hasta fuera del terreno durante los meses de descanso invernal.
Tomen como ejemplo lo que ha ocurrido en las primeras dos semanas de la actual temporada, cuando hemos presenciado un verdadero carnaval de lesiones, algunas ligeras y otras realmente graves, que además de dinero, podrían costar mucho más a los equipos involucrados.
Apenas en la tercera entrada del primer partido de los Rojos de Cincinnati el jardinero Ryan Ludwick se dislocó el hombro, tuvo que ser operado y quedó fuera por un período de tiempo aún indeterminado. Apenas en diciembre, Ludwick firmó un contrato de dos años y $15 millones de dólares. Un par de días antes, el lanzador Alex White, de Astros de Houston, se lastimó el codo en un partido de exhibición contra los Cachorros de Chicago y necesitó una cirugía "Tommy John" que lo mandó a casa hasta el 2014. El zurdo venezolano Johan Santana, de los Mets de Nueva York, requirió una segunda operación del hombro que lo sacó de béisbol por todo el 2013 y probablemente de por vida, y el utility dominicano Wilson Betemit fue intervenido de la rodilla derecha y no regresará antes de junio.
En su tercera salida, desde que firmó un contrato por $147 millones con los Dodgers de Los Ángeles, el lanzador Zack Greinke sufrió la rotura de la clavícula izquierda durante una pelea con Carlos Quentin, fue operado y con suerte regresará antes de junio.
El estelar abridor Jered Weaver, de los Angelinos de Los Ángeles, se fracturó el codo izquierdo en su segunda salida de la campaña y tuvo que ser operado. Weaver, quien ganó 20 partidos el año pasado, gana $16 millones en 2013, en la segunda temporada de su contrato por cinco años y $85 millones.
Desde que se cantó el primer "playball" del año, el 31 de marzo en Houston, hemos visto desfilar del terreno al cuarto del médico a los dominicanos Carlos Santana, José Reyes, Erick Aybar, Wandy Rodríguez y Octavio Dotel, quienes jugaron roles estelares en el Clásico Mundial durante el impresionante 8-0 de República Dominicana; a sus compatriotas Aramis Ramírez y Johnny Cueto, quienes irónicamente dejaron de ir al campeonato mundial para cuidarse de molestias, y a otros como Eduardo Núñez, Wilson Ramos, Alberto Callaspo, Franklin Gutiérrez, Kyuji Fujikawa y Yoenis Céspedes.
El jardinero Austin Kearns, de los Nacionales de Washington, fue sacado de la alineación el domingo en Miami y enviado al hospital para ser chequeado por movimientos irregulares del corazón, la misma condición que afectó varias veces los últimos dos años al lanzador curazoleño de los Dodgers Kenley Jansen.
¡Y la temporada apenas completó su segunda semana el domingo! Las lesiones son parte del juego y pueden ocurrir en cualquier momento y lugar. Esa es una realidad con la que deben vivir jugadores y equipos.
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