Ángel CabreraGetty ImagesCabrera disfrutará de su cancha preferida para jugar el Abierto Argentino

BUENOS AIRES -- Todos quieren ganar el Open Championship, pero si es en St. Andrews mejor. Lo mismo me parece que ocurre con el Abierto Argentino. El título tiene un gran prestigio, pero me atrevería a decir que para muchos hay diferencias cuando el campeonato se juega en la cancha colorada del Jockey Club.

Si tuviera que explicarles qué tiene de especial este diseño de Alistair Mackenzie, tendría que decirles que los segundos 9 hoyos son de lo mejor que hay en Argentina. La cancha abre con todo y ya el par 4 del 1 pone a prueba los nervios de los jugadores, lo mismo que el corto par 4 del 2 y el casi perfecto par 3 del 3.

A partir del 4 y hasta terminada la ida no hay ningún hoyo que se destaque, pero cuando el jugador llega al tee del 10 los problemas empiezan a ser de difícil solución. El sabio Víctor Zemborain me dijo alguna vez que el hoyo 10 es el único hoyo del mundo sin par, y tiene razón. No importa si los organizadores lo ponen como par 5 o par 4, porque podrían ponerlo como par 6 y también tendría sentido. Un hoyo que quedó corto para los estándares de hoy, pero que tiene un green único, y aunque el jugador tenga un hierro corto para alcanzar la bandera, el riesgo de doble bogey está latente. La vista desde el fairway es como tirarle a la cima de un volcán, sabiendo que si falla el green y no encuentra el bunker, hacer tres tiros no será tarea sencilla.

Luego de pasar el 11 se llega a uno de los mejores par 3 de la Argentina, dueño de uno de los mejores greens de la cancha. El nuevo tee del hoyo 13 ha hecho de ese par 4 un hoyo en donde hacer 4 es más que un premio.

El 14, ahora sin el bunker de la derecha que había casi arruinado el hoyo, es mi green favorito y el segundo golpe requiere de una gran precisión. El par 5 del 15 no es demandante desde el tee, pero el segundo golpe tiene que ser perfecto si el jugador quiere tener la chance de birdie. Otro green único presenta el 16 y el 17 es otro gran par 3 con un green en donde hay poco espacio para picar la pelota y que esta quede sobre la superficie.

El hoyo final parece no presentar dificultades, pero el green otra vez es la clave: cuando la bandera está atrás de la loma de la izquierda el approach es sumamente delicado.

Todo esto es así si tenemos la suerte que el clima acompañe, que la cancha esté firme y que el viento que suele haber a comienzos de noviembre se haga presente. Esta es una nueva fecha para el abierto y todavía no ha hecho mucho calor en Buenos Aires, con lo cual habrá que ver en qué estado encuentran la cancha los jugadores. Seguramente será mejor que en 2010 en donde hubo muchas quejas.

Lo otro que es inigualable de la colorada es lo fácil que es para ver golf. Uno elije un grupo y camina el hoyo 1, de allí se va al green del 4 y los espera, al lado esta el green del 6 y muy cerca el 8. A pocos metros de allí el green del 10 es la cita obligada y cuando su grupo pasa por allí, se camina unos pasos y se llega al green del 13. Casi sin moverse se va ahora al 17 y de allí camina hasta el 18 con el grupo elegido. Esto es casi perfecto, y digo casi porque con este recorrido no tendrá chances de disfrutar los panchos de Omar y Abel en el green del 11, pero no me voy a meter en su dieta.

No puede perderse el abierto, y si le gusta el tema de diseño de canchas de golf, no puede perderse la oportunidad de ver muchos de los mejores greens del país. El abierto en la colorada es sin dudas diferente.

Entre los protagonistas, la figura de Ángel Cabrera sobresale por sobre el resto, en la cancha preferida por el cordobés para jugar el Abierto. Aquí ganó por primera vez el campeonato en 2001, año en que formó parte del European Tour.

La presencia de Fabián Gómez también le da un enorme valor agregado ya que el chaqueño ganó este año en el PGA Tour y el abierto es uno de los pocos títulos que no ha ganado en nuestro país.

Por suerte para él y por desgracia para el campeonato, Emiliano Grillo no defenderá el título obtenido en Martindale en 2015. Su posición en el ranking mundial lo clasificó para el torneo en China y allí estará jugando esta semana. El abierto es siempre atrapante, la cancha es una de las más cómodas para ver golf y la presencia de Ángel Cabrera es siempre un atractivo especial.

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Emiliano Grillo: "Esto es increíble y grandioso"
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PONTE VEDRA BEACH -- La pregunta surge en forma inevitable: ¿hasta dónde puede llegar Grillo? No tengo respuesta para eso y el tiempo nos irá contando la historia. Por lo pronto vale la pena remarcar que hoy aparecerá en el puesto 36 del ranking mundial, que es el primer novato en ganar en el PGA Tour en su primer torneo desde que Russel Henley lo hiciera en 2013, que el año próximo jugará el Masters, sumándose a Gómez y Cabrera, que tiene la tarjeta hasta fines de 2018, un lugar en Kapalua para el torneo que reúne en enero a los ganadores en Hawaii, jugará el Players, y el PGA Championship, todos los Invitationals en el PGA Tour, y básicamente, las puertas abiertas para jugar donde quiera.

Las razones del triunfo de ayer de Grillo son las mismas que lo llevaron al PGA Tour a los 23 años. Un chico que tiene muy claro lo que quiere, que a los 15 años tomó decisiones no muy comunes en alguien de su edad y que ahora disfruta de un presente increíble.

Más de una vez habrán leído en esta columna que ganar es un accidente dentro del proceso en la carrera de todo jugador. Nada de lo que pasó esta semana fue muy diferente a lo sucedido en Puerto Rico a comienzos de 2015, pero esta vez la confianza de haber ganado un par de semanas atrás le dio a Grillo la fortaleza para enfrentar el segundo hoyo del playoff de otra forma.

Lo único que no tenemos que hacer ahora es amargarnos si no gana todas las semanas, acordarnos que esto es golf, que hay otros 155 que juegan tan bien o mejor que Grillo y lo más importante, no empezar a compararlo con otros grandes jugadores que hemos tenido. Recuerdo que apenas ganó Cabrera el Masters me llegaron cientos de preguntas sobre si creía que ahora el Pato era más que De Vicenzo por haber ganado dos majors. No habrá otro como el Maestro porque no creo que nadie en estos días pueda ganar 250 torneos; de la misma forma no habrá otro como Cabrera porque fue él quien ganó por primera vez el US Open y en Augusta.

Lo mejor que podría pasarnos, y que podría pasarle a Emiliano, es que dentro de unos años nos estemos preguntando quién ha sido el mejor de la historia del golf argentino y que el chaqueño esté en la conversación.

Es muy temprano para pensar en eso ahora y hoy es el momento de tener los pies sobre la tierra, entender que es la primer victoria en el PGA Tour y disfrutarla como tal, porque no son muchos los que llegan a ganar en el circuito más importante del mundo.

Otro punto que me parece importante es saber en qué le cambia la vida este triunfo a Grillo. Más allá de todos los beneficios económicos que trae aparejado ganar en el tour, para uno que llega del WEB.com Tour el más importante es el de poder armar un calendario sin tener que estar esperando saber si entra o no en tal o cual torneo. Los jugadores que vienen del WEB.com no tienen las mismas oportunidades de jugar que tienen los que salvaron la tarjeta el año anterior, pero ahora todo será diferente y hasta quizás tengamos la suerte de poder verlo defender el título en el Jockey en un par de semanas, algo que hubiera sido casi imposible si lo de ayer no sucedía.

Cuando Mickelson no podía ganar majors le preguntaron si pensaba que podría ganar alguno de los grandes y la respuesta llegó de inmediato. La pregunta que yo me hago, dijo el zurdo, no es saber si ganaré alguno, sino saber cuántos ganaré. Nunca tuve dudas que Emiliano Grillo ganaría torneos en el tour, ahora habrá que esperar para saber cuántos serán los triunfos del chaqueño para saber hasta dónde llegará en su carrera.

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Paso a paso

FECHA
05/10
2015
por Francisco Alemán
Emiliano GrilloGetty ImagesEl juego de Grillo no muestra puntos sobresalientes, pero cada área sólida

PONTE VEDRA BEACH -- Ni se les ocurra pensar que les voy a decir que Emiliano Grillo es un super crack, o que está llamado para ser uno de los mejores del mundo, o que ganará rápido en el PGA Tour, o que ganará majors en su carrera, o que nos dará muchísimas alegrías a los argentinos. No se los voy a decir, a pesar que pienso que algunas de estas cosas pueden hacerse realidad.

No estamos acostumbrados en nuestro país a tener jugadores tan jóvenes en los mejores circuitos del mundo. Si repasamos la historia reciente vamos a encontrar que Eduardo Romero llegó al European Tour en 1985 cuando ya tenía 31 años, que Ángel Cabrera tenía 26 cuando ganó su tarjeta para Europa en 1996, o que Fabián Gómez cumplió 36 años en 2015 y recién ahora está afianzado en el PGA Tour. Grillo es un caso atípico en este y en varios aspectos más.

El chaqueño jugó su primer temporada en Europa en 2012 cuando todavía no había cumplido 20 años, salvó la tarjeta en aquella primera temporada y cada año fue mejorando su ranking. Esto ya es una novedad, pero hay otra cosa que creo le hará el camino más sencillo a Grillo en su carrera en el PGA Tour. Cuando tenía solo 15 años Grillo hizo las valijas y se instaló en Estados Unidos para competir con los mejores juniors del mundo. Esto hizo que ayer recibiera las felicitaciones de Justin Thomas, Harris English y del mismísimo Jordan Spieth, todos ellos amigos de Grillo y que compitieron con él durante la época de juveniles. Llegar al PGA Tour ya teniendo amigos es importante, pero poder jugar vueltas de práctica con ellos sin sentirte un extraño no tiene precio. Ese sentido de pertenecer a un lugar te hace las cosas mucho más fáciles. A esto hay que sumarle el perfecto dominio del inglés para que el combo sea completo.

Si me preguntan qué tiene este chico de espectacular para haber llegado tan rápido al máximo nivel, tendría que decirles que todo pasa por su madurez. Alguien que hace la valija a la edad que Grillo lo hizo y deja su casa para irse a otro país, me indica que esa persona tiene bien claro lo que quiere. Esa madurez creo que es lo que lo distingue del resto. Su juego no muestra puntos sobresalientes, pero cada área es lo suficientemente sólida como para que el conjunto sea de gran nivel. Antes de jugar el PGA Championship se fue a Utah por un par de días para mejorar su juego corto con James Sieckman, uno de los gurúes menos conocidos. Parece haberle dado resultado. Grillo es un jugador que prefiere pegar con fade, una pelota alta desde el tee, con distancia promedio, que acierta muchos fairways, y que desde allí no falla muchos greens. Esta última semana para que tengan una idea, acertó mas del 80% del los greens. Alguien puede decir que no emboca lo suficiente, pero cuando se aciertan tantos greens no es tan fácil dejarla cerca. En el tour se encontrará con canchas más exigentes y tendrá que adaptarse a la gran competencia, pero creo que esa regularidad será su mejor aliada.

Su primer triunfo como profesional llegó el año pasado en el Abierto de la República, perteneciente al PGA Tour Latinoamérica, el segundo fue ayer en el WEB.com Tour. Sin saltarse ningún escalón Emiliano Grillo sigue dando los pasos correctos. Una gran carrera lo espera.

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Dustin JohnsonGetty Images¿Podrá Dustin Johnson recuperarse de lo sucedido en Chambers Bay?

ST. ANDREWS -- Tengo que aclarar que no soy objetivo cuando hablo del Old Course, y mucho menos cuando hago referencia a la ciudad de St. Andrews. Tanto la cancha como el Old Grey Town (Viejo Pueblo Gris) son incomparables.

Uno puede caminar toda la ciudad en un solo día, entrar a la Universidad de St. Andrews fundada en 1492 (el mismo año que Colón llegaba a América), entrar a todos los pro shops que se les ocurra, visitar todos los pubs (para eso se necesita algo más de un día), dar una vuelta por el viejo cementerio y ver la tumba de Tom Morris y lo más importante, poder hablar de golf con absolutamente todas las personas con las que uno se cruza.

La cancha no impresiona la primera vez y es muy difícil poder acordarse todos los hoyos con claridad luego de los primeros 18 hoyos, pero les puedo asegurar que a medida que se pasan las rondas es imposible no enamorarse del Old Course. La primera vez que llegué allí lo hice en compañía de Luis Carbonetti y Alejandro Quevedo, gracias a una invitación que nos había conseguido Ian Sonnevi. Los cuatro no habíamos pasado la qualy del Open de 1987 que se jugaba en Muirfield e hicimos el viaje hasta St. Andrews. El día no estaba lindo y la niebla nos tapó a partir del hoyo 4, pero todos queríamos jugar el 17 y nos quedamos. Las cosas se pusieron peores a la vuelta porque apareció la lluvia y cada hoyo que pasaba el agua caía más fuerte. Finalmente terminamos empapados, pero con la satisfacción de haber jugado la cancha. Como les dije antes, en el viaje de vuelta no nos acordábamos de muchos de los hoyos. Años más tarde pude jugar allí varios St. Andrews Links Trophy y la cancha me gustaba cada vez más.

Es difícil explicar la sensación que produce clavar el tee en el hoyo 1. Ver el club house más famoso del mundo atrás tuyo, el anuncio del starter y saber que le estás tirando al fairway más ancho del mundo es distinto a todo. Si tuviera que elegir un hoyo de la cancha, debo reconocer que el par 3 del 11 es mi favorito. Me alegra que para este Open hayan decidido aplanar la parte izquierda del green para poder tener allí una posición de bandera, lo que hará que el famoso bunker de la izquierda vuelva a entrar en juego. Ese es el bunker en donde cayó Bobby Jones la primera vez que fue a jugar St. Andrews, y como no la pudo sacar, levantó pelota y se fue de la cancha. La vuelta es más emocionante que la ida, los fuera de límites desde el 14 al 17 entran en juego, los bunkers más famosos de la cancha están en esos últimos 9 hoyos, y por supuesto el 17 siempre te está esperando con los brazos abiertos para decidir si sos capaz de hacer par allí y poder ganar el Open durante el día final.

Todo termina con una experiencia única como es jugar el hoyo 18. No importa si es la semana del Open o cualquier otro día del año porque siempre jugarás el par 4 final con público. No hay día en que no haya alguien apoyado en la baranda para aplaudir un buen approach o para festejarte el putt embocado. Sacar la pelota del hoyo, darte vuelta y mirar la cancha (si es cayendo la tarde todavía mejor), te da siempre la sensación de que acabás de terminar una ronda de golf diferente a todas las que jugaste en tu vida. Es especial. Es donde todo comenzó. Es la Cuna del Golf.

MIS 10 CANDIDATOS
El juego de todos los majors. Elijan los suyos y al final de la semana comparamos, pero acuérdense que no juega McIlroy.

10. Tiger Woods: Lo hecho en Greenbrier lo dejó contento de cara al Open. Se tienen que dar muchas cosas para que Tiger vuelva a ganar, pero en St.Andrews ya lo hizo dos veces.

9. Paul Casey: Hace 5 años jugó en el grupo final con Oosthuizen. Lesiones y problemas personales lo sacaron de juego, pero el inglés está de regreso y ya estuvo cerca de volver a ganar.

8. Dustin Johnson: Solo habrá que ver si está recuperado de lo sucedido en Chambers Bay. El juego ideal para ganar en el Old Course.

7. Justin Rose: Ya es un probado ganador de major y es uno que puede cortar la racha ya que un inglés no gana el Open desde 1992 cuando Faldo lo hiciera en Muirfield.

6. Adam Scott: Hay veces que los campeonatos le deben algo a un jugador y es el caso del Open con el australiano. En Chambers Bay volvió a mostrar mucho de su mejor juego.

5. Sergio García: Me da la impresión que está en un momento de su vida en donde muchas cosas están estabilizadas. Mickelson también ganó su primer major con casi 34 años.

4. Patrick Reed: Si quiere ser top 5 del mundo como él mismo dijo que podía serlo, será mejor que gane uno de estos. Su juego con draw se ve favorecido en St.Andrews.

3. Jordan Spieth: Nadie puede dejarlo fuera de esta lista. La presión será enorme y es la primera vez que competirá en el Old Course, pero su mente es tan poderosa que es capaz de llevarlo al triunfo.

2. Matt Kuchar: No ha hecho nada este año y es tiempo que despierte. Los años pasan y el Open puede ser el premio perfecto para coronar una gran carrera.

1. Henrik Stenson: Me da la impresión que será el primer sueco en ganar un major y el Open es el que más lo favorece, especialmente cuando se juegue en St.Andrews.

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Phil MickelsonGetty ImagesEl zurdo está a solamente un US Open de ganar los cuatro Majors en su carrera
BRISTOL -- SÍ, Phil, me parece que esta es tu última chance de ganar el US Open, completar el Grand Slam y meterte en el club de golf más exclusivo del mundo. Ese club que tiene solo 5 miembros y que te lleva a la inmortalidad golfística.

El dinero no puede comprar mi amor, cantaban Lennon y McCartney hace varias décadas. Muchas de las cosas que la gente más quiere no pueden comprarse con plata, y eso las hace todavía más difíciles de conseguir. En el deporte, esto se transforma en una presión tal, que a medida que pasan los años y el logro no puede ser alcanzado, éste se torna casi imposible. En estos tiempos que corren de 24 horas de noticias, la prensa te lo recuerda a cada minuto y en la cabeza del protagonista da vuelta a cada instante la búsqueda de soluciones a un problema que parece no tener solución.

El calendario a Mickelson le juega en contra y esta semana cumplirá 45 años. Su último triunfo fue precisamente cuando le agregó la tercera pata a la mesa y lo logró en el campeonato que menos chances pensó que tendría en su carrera. Aquella última ronda en Muirfield fue sencillamente fabulosa y el zurdo quedó a solo un US Open de ganar los cuatro Majors, pero ya sabemos de sus seis segundos lugares en este campeonato y de las inmejorables chances que ha tenido en su carrera para ganarlo. Muchas veces lo derrotaron, pero otras fue él mismo quien se encargó de borrar su nombre de la copa que ya lo tenía como ganador.

Por segundo año consecutivo llega a la semana de su cumpleaños sin haber ganado en el tour, pero recordemos que viene de terminar segundo en los últimos dos Majors, algo que ha pasado algo desapercibido, pero que nos muestra dónde parece tener el foco Mickelson por estos días. Esta vez creo que hay varios factores que pueden ayudarlo a levantar el trofeo que más quiere. Chambers Bay requiere de dos cosas para ganar: potencia e imaginación alrededor y sobre los greens. Si bien Mickelson hoy no es considerado uno de los más largos, la distancia nunca fue un problema para él. Si de imaginación se trata, nadie tiene más que Mickelson, quizás a veces peca por dejar volar esa imaginación más allá de lo razonable. Desde su llegada al tour no ha dejado de deslumbrarnos con su juego corto y será cuestión de ver cómo anda con el putter. Las semanas previas hizo el viaje a Chambers Bay para estudiar la cancha y sobre todo, para tratar de entender cómo atacar estos greens. Solo deberá cuidarse Phil esta semana de no tomar riesgos innecesarios, algo que muchas veces va contra su naturaleza.

En la historia hubo grandísimos jugadores que no pudieron ingresar al selecto club del que hablábamos al principio. Byron Nelson no ganó el British, Arnold Palmer nunca pudo con el PGA, Sam Snead jamás ganó el US Open, Tom Watson tuvo varias chances de ganar el PGA y nunca pudo, Lee Trevino nunca se pudo calzar el saco verde, mientras que a Ray Floyd fue el British el que lo privó de completar el cuadrilátero. Queda claro que no es fácil hacerlo y que cuanto más lo deseas, más difícil se te hace.

El tiempo pasa y nos vamos quedando sin oportunidades. El calendario es implacable. Por eso Phil, creo que es la última chance. Suerte.

CANDIDATOS
Ya sabemos que nunca es fácil elegir a los 10 para los Majors. También sabemos que el US Open es el más difícil de predecir, pero mucho más este año que se juega en una cancha que casi nadie conoce. Así y todo me la voy a jugar y aquí les dejo mis favoritos para la semana.

10. Tiger Woods: Aunque no lo crean lo pongo en el top 10. Puedo equivocarme y quizás ni pase el corte, pero creo que puede jugar bien en una cancha abierta.

9. Ángel Cabrera: No ha sido un buen año para el cordobés hasta ahora, pero siempre tengo al esperanza que me sorprenda como hace cada tanto.

8. Dustin Johnson: Ya me parece que está listo para ganar algo grande, y si bien creo que el PGA Championship le cae mejor este año, Chambers Bay lo puede dejar jugar más que ninguna otra cancha de US Open.

7. Ryan Moore: Los puede sorprender este nombre, pero Moore es local, conoce bastante la cancha y está teniendo una buena temporada.

6. Patrick Reed: El hombre piensa que puede ser top 5 del mundo. Tiene juego, le gusta jugar bajo presión y ya ha demostrado que sabe ganar.

5. Jimmy Walker: Ya sé que no tiene pinta de ganador de US Open, pero juega demasiado bien, pega muy largo, ya ganó dos veces en 2015 y su juego parece haber vuelto al nivel de comienzos de año.

4. Justin Rose: El clima en Chambers Bay puede ser tan malo como en Inglaterra y Rose ya sabe lo que es levantar esta copa. Los resultados del Masters, New Orleans y Memorial nos dicen que su juego está a punto.

3. Phil Mickelson: Me parece que esta será su última chance. En una cancha en donde hay que tener gran imaginación alrededor del green, el zurdo puede ganar lo único que le falta.

2. Rory McIlroy: El Nº1 del mundo pasa de ganar dos semanas a no pasar el corte en las siguientes dos, pero creo que el descanso le vino bien y debe llegar fresco para el US Open.

1. Jordan Spieth: El joven maravilla tiene en su bolsa a alguien que fue caddie en Chambers Bay antes de llegar al tour. Además Spieth jugó aquí el US Amateur en 2010 y eso es otra ventaja.

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Augusta NationalGetty ImagesUn lugar único en el mundo, para una semana única en el año
AUGUSTA -- Es difícil de explicar la sensación que produce la llegada del Masters. Es algo que por lo menos yo espero desde que el calendario marca el comienzo de un nuevo año, pero por qué sucede con Augusta y no con los otros Majors es algo que muchas veces me lo han y me lo he preguntado. Cada uno lo vive de manera diferente, pero todos los que vamos tenemos nuestros lugares preferidos dentro del club, nuestros hoyos preferidos y hasta nuestra comida preferida.

Augusta National Golf Club es un lugar único en el mundo.

Entrar al club la semana del Masters es volver a encontrarse con las mismas caras que uno no ve por todo un año; es sentarse en la baranda del primer piso del club house a desayunar o almorzar en el grill del club y comer de postre el mejor Peach Cobbler que puedan soñar; es caminar el miércoles en la tarde por Amen Corner cuando ya no queda nadie en la cancha porque se está jugando el torneo del par 3 y poder apreciar casi en soledad esos hoyos de la vuelta una vez más; es sentarse en la tribuna del hoyo 1 el jueves y viernes temprano para ver el comienzo de las rondas en mi green favorito; es irse otro rato a la tribuna del 15 para ver lo que para mi gusto es el mejor segundo tiro en golf; es charlar con amigos bajo el árbol enfrente al club house; es poder hacerle de guía a algún conocido que por primera vez va al Masters y está como un chico en Disney; es la voz de Silvia diciendo "Bienvenidos a Augusta National..." y ahí uno sabe que empezó la acción; es charlar con la misma mujer de seguridad en la puerta del lugar donde almorzamos; es entrar al Pro Shop y tentarse siempre con algo; es no ver a nadie dentro de las sogas ni siquiera durante las vueltas de práctica; es no escuchar un teléfono sonar en una semana; son un montón de reglas no escritas y que todo el mundo cumple a rajatabla; es ver la reventa de entradas en Washington Road; es ver a Ángel Cabrera más feliz que en ningún otro lugar (excepto Villa Allende); fue haber visto a Sarazen, Nelson y Snead abrir el torneo y es ver ahora en el tee del 1 el jueves temprano a Palmer, Player y Nicklaus pegando el drive que deja inaugurado el torneo, en definitiva, es ser testigo de la historia; es ver la tensión en la cara de los jugadores que llegan con chances al domingo; es presenciar siempre la despedida de un ex campeón (este año le toca a Crenshaw); son los sandwiches más simples, ricos y baratos que se puedan imaginar; es entrar a una sala de prensa que parece la NASA; es el simple placer de caminar por un lugar de belleza indescriptible; es volver a la casa y prender la tele para enterarte de todas las estadísticas y comentarios del día; es ver a los jugadores disfrutar con sus hijos el torneo de par 3; es pasarse casi 12 horas por día en el club y que no te des cuenta del tiempo que pasó; es el placer de poder llevarles desde hace más de 20 años la mejor producción de televisión que existe en el mundo del golf; es poder dejar un sweater arriba de tu sillita cerca del green que más te guste y volver 4 horas más tarde y que nadie te haya tocado nada; es tratar de encontrar algo fuera de su lugar y no poder hacerlo; es pellizcarme cada lunes que llego para tomar conciencia de los millones de golfistas que darían lo que no tienen para poder estar en mi lugar.

Es raro. Es simplemente un club de golf que organiza un torneo como nadie lo hace, pero créanme que no es una semana más en el año.

CANDIDATOS
Estos son mis 10 favoritos para esta edición del Masters:

10. Ángel Cabrera: Es Augusta y Cabrera se transforma. Cada vez le costará más, pero el "Pato" siempre tendrá una oportunidad en el Masters. Solo tiene que arrancar bien.

9. Brooks Koepka: El único de los novatos que me parece puede tener chance. Un pegador larguísimo que ya demostró todo su potencial en Phoenix.

8. Phil Mickelson: El zurdo está pasando por una época en que su putter no lo ayuda, pero llegar a Augusta puede inspirarlo.

7. Jason Day: Sin lesiones el australiano es más que peligroso en Augusta. Estuvo cerca en 2013 y esta año llega entonado por su triunfo en Torrey Pines.

6. Jimmy Walker: El mejor jugador en el PGA Tour tiene todo para ganar un Major. Habrá que ver si tiene los nervios para soportar la presión de los 9 hoyos finales de Augusta.

5. Henrik Stenson: Pocos han jugado como él en estos últimos años. El sueco está listo para darle el primer Major a su país.

4. Jordan Spieth: El año pasado estuvo muy cerca. Este año volvió a ganar en el tour y su juego parece no tener puntos flojos.

3. Bubba Watson: Siempre será un favorito en Augusta. El defensor del título está jugando bien y no sería extraño que vuelva a llevarse el saco verde a su casa.

2. Dustin Johnson: Volvió con todo luego de su ausencia del tour. El triunfo en Doral lo demostró. Tiene todo para ganar el Masters. Mi única duda es su juego alrededor del green.

1. Rory McIlroy: El mejor del mundo llega a Augusta con la misión de ganar para completar el Grand Slam. Su juego no ha sido el mejor las últimas semanas, pero así y todo fue Top 10 en Doral y Bay Hill. Es mi candidato a ganar el Masters.

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Rory McIlroy y Tiger WoodsGetty ImagesSería fantástico ver a un Tiger físicamente entero, jugando contra el mejor Rory

BRISTOL -- Para todos ustedes, les deseo un año lleno de birdies (los bogeys van a llegar sin que los pidamos). Fíjense un plan para lo que quieren mejorar y busquen la forma de hacerlo. Consulten con su profesor sobre cómo lograrlo y dedíquenle un rato por semana al golf. Les va a mejorar el juego y por consiguiente el humor.

Para Tiger Woods, mi deseo es que tenga un año saludable. Que gane o no es un problema menor, en tanto y en cuanto esté sano. Me gustaría ver a un Tiger físicamente entero, jugando contra el mejor Rory.

Hablando de McIlroy, para él mi deseo es que termine con sus problemas fuera de la cancha, porque ya demostró que adentro son pocos los inconvenientes que tiene el norirlandés. El tema mujeres parece tenerlo bajo control, pero todavía sigue con los temas legales con la empresa que lo representaba.

Para los de Augusta National, es difícil pensar en algo que no tengan, porque si no lo tienen lo pueden comprar. Hay algo que no se consigue con dinero y es mi deseo para el club: Tiger y Rory peleando el domingo hasta el final y que gane& Cabrera!!!

Para la PGA de América sería bueno que encuentren un presidente que mantenga la boca más cerrada. También les deseo que en lugar de armar una Task Force para poder ganar la Ryder Cup lo llamen a Couples para que sea el capitán, aunque lo mejor será que les digan a los jugadores que para ganar la Ryder hay que embocar más putts.

Para Ángel Cabrera, mis deseos pasan por muchos lugares. Un major más sería fabuloso, cualquier otro triunfo vendría bien, pero básicamente lo que me gustaría es que los últimos años de carrera en el PGA Tour los disfrute con su familia. Cabrera merece eso y mucho más.

Para Emiliano Grillo me gustaría que el primer triunfo en el Tour Europeo llegue rápido. Tiene casi todo el resto bajo control.

Para el golf argentino, que la ilusión siga creciendo, con dirigentes que se comprometan con el desarrollo del juego y con instituciones que convivan en pos de un objetivo común. No parece ser mucho pedir, aunque nuestro país nos muestra día tras día que no es fácil a ningún nivel.

Que pasen una muy Feliz Navidad junto a sus familias y que reciban el 2015 con ganas de hacer las cosas mejor.



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Tiger WoodsGetty ImagesLuego de casi cuatro meses de ausencia se produjo el regreso de Woods a las canchas

BRISTOL -- La semana pasada se produjo el regreso de Tiger Woods a las canchas luego de casi cuatro meses de ausencia por sus problemas de espalda. A la normal atención que esto provoca, había que sumarle que Tiger había cambiado de coach, terminando su relación con Sean Foley y empezando a trabajar con Chris Como.

En verdad era poco lo que yo esperaba ver en cuanto al score, pero sí tenía mucha intriga por saber cómo estaba Tiger físicamente y con qué tipo de swing volvería a jugar. Como es un estudioso de la biomecánica y parecía lógico que Woods buscara a alguien que entendiera qué swing su cuerpo podría hacer luego de todos los problemas físicos que tuvo últimamente. Siempre quedará la duda si sus problemas fueron por el swing que Foley le enseñaba o si su espalda ya estaba dañada de antes. El caso es que Tiger volvió con un swing bastante más parecido al que hacía cuando estaba bajo la mirada de Butch Harmon, con las manos bastante más altas en el tope del back swing y con una fluidez que no se le veía desde hacía mucho tiempo.

Si bien el resultado siempre importa, no creo que nadie estuviera pensando que ganaría el torneo, pero tampoco creo que a alguien se le hubiera ocurrido que terminaría en la última posición. En una cancha como Isleworth, preparada para campeonato, con alrededores de los greens cortados muy bajitos y peinados pelo en contra, el más mínimo error se pagaba caro. Su juego corto fue tan malo que lo vimos hacer cosas que jamás pensé que veríamos. No salió del bunker con el primer intento en dos ocasiones y sus problemas en el hoyo 13 en la primera y última ronda fueron difíciles de creer. Todos sabemos que lo que más se pierde cuando se deja de jugar por un prolongado lapso de tiempo es el juego corto y el putter, pero nunca pensé que lo vería moverla un metro con su sand.

Todo esto me lleva a pensar en el futuro de Tiger en el circuito y lo que me pregunto no es si volverá a ganar majors o si retomará el Nº1 en el ranking mundial. Lo que más me preocupa de Tiger es saber cómo reaccionará si su juego no vuelve a ser el de antes y deja de pelear los torneos. Todavía todos tenemos fresco el brillante 2013, ganando 5 veces en el tour, con dos World Golf Championships, el Players, Bay Hill y Torrey Pines, todos torneos con fields en donde están presentes los mejores del mundo; también todos tenemos presente que ya pasaron más de seis años de aquel desempate con Rocco Mediate que le dio su tercer US Open y su major Nº14.

Nadie, ni el más pesimista, se hubiera animado a decir que empezando 2015 la cuenta seguiría estancada en ese número, pero esa es la realidad. Tampoco nadie hubiera pensado en 1983 que Watson no volvería a ganar un grande o que Ballesteros no ganaría más luego de su triunfo en el Open Championship del '88, pero así fue. La otra cara de esta moneda fue Nicklaus. Nadie pensó que el Oso Dorado ganaría el Masters en el '86, pero el más grande de todos los tiempos lo hizo, y es por eso que creo que Woods todavía tiene algo guardado en el tanque.

No será fácil, como tampoco lo fue para Nicklaus. La competencia es cada vez mayor y McIlroy se encargará de hacérselo imposible. No sé si será en 2015, no se si llegará a igualar el récord de Nicklaus, pero estoy casi seguro que uno más tiene. Si me equivoco me quedaré con el recuerdo de un jugador excepcional, que hizo cosas que no habíamos visto jamás, que elevó la vara de la exigencia a un lugar impensado y que hizo que todos mejoren. Porque si Tiger Woods no se prende en los majors o no puede cerrarlos, no sé cuánto más lo veremos en el tour.



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Emiliano GrilloGetty ImagesSer campeón del Abierto Argentino es un título que no muchos tienen, y menos a los 22 años

BUENOS AIRES -- Muchos de ustedes recordarán que a principios de año escribí que Emiliano Grillo ganaría su primer título durante esta temporada. Es cierto que no lo hizo donde yo pensé que lo haría, pero ser Campeón del Abierto Argentino es algo que no muchos tienen en su carrera, mucho menos a los 22 años.

Grillo tuvo sus chances al comenzar el año, fundamentalmente cuando salió como líder en el Africa Open. Allí en el primer capítulo de la ronda final anotó un quíntuple bogey que lo dejó sin chances de ganar.

En Shanghai también estuvo cerca y se le escapó en los hoyos finales, es por eso que este triunfo tiene un sabor especial.

Grillo tenía que ganar este campeonato porque los seis golpes que llevaba de ventaja así lo decían, pero además tenía que hacerlo en forma contundente, sin dejar dudas. Muy distinto hubiera sido ganar por uno o dos golpes jugando una mediocre vuelta final y sufriendo hasta el último hoyo, porque a pesar de ganar, eso le hubiera generado algunas dudas.

Seguramente ustedes me dirán que un triunfo es un triunfo y no importa por cuantos golpes se gane. Tienen razón, pero es muy diferente para la confianza de un jugador ganar con la autoridad con la que Grillo lo hizo en Martindale.

Jugar los últimos 18 hoyos de lo que va a ser tu primer triunfo como profesional, y hacerlo sin anotar un solo bogey en la tarjeta, habla de un jugador que aprendió de sus errores del pasado y que entendió cómo debe cerrarse un campeonato. Esto no quiere decir que no pueda perder nunca más cuando vaya al frente, pero sí quiere decir que el jugador sabe cómo ganar. Esto, para la próxima vez que esté en esta misma posición, será de gran ayuda.

Estando ya afianzado en el European Tour --terminó 44º en la Race To Dubai--, el siguiente paso para Grillo será ganar en Europa. Todos sabemos que la tarea no es fácil, pero el chico cuenta con todas las herramientas para poder hacerlo. Su swing tiene pocas fallas, su ritmo para jugar es envidiable, la tira lejos a la pelota sin hacer mucho esfuerzo, algo que habla de su calidad técnica, parece no meterse nunca en grandes problemas y sin bien la procesión va por dentro, su cara de poker para jugar hace que jamás el contrario sepa lo que pasa por su interior.

De muy chico se fue a vivir a Estados Unidos para perfeccionar su juego en las academias de IMG y aquí están los frutos de ese trabajo. No es fácil tomar la decisión a los 14 años de hacer la valija, dejar todo y empezar un camino como el que Grillo empezó. Esto también habla a las claras de lo convencido que estaba en aquel momento y de una personalidad capaz de aguantar mucho más que el resto de los mortales.

Ser Campeón Abierto Argentino no es para muchos. Grillo lo logró a los 22 años y es un título que guardará para siempre en su memoria. Por ser el primero, pero mucho más, porque fue el que le hizo saber que no sería el último.

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BUENOS AIRES -- Alguna vez me lo habrán escuchado decir o lo habrán leído en esta misma columna: El Campeonato Sudamericano de Golf por Equipos, Copa Los Andes, es único en su especie.

Es único porque ningún otro reúne a hombres y mujeres para disputar un título continental. Es único porque el formato match play genera situaciones que mantienen la emoción hasta el último hoyo. Es único porque al tener foursomes por la mañana e individuales a la tarde durante cuatro días de competencia, hace que sea de fundamental importancia la estrategia para no solo armar las parejas, sino también para saber quién tiene que ir descansando cada día. Hay cuatro jugadores en la cancha en cada sesión y son cinco los integrantes de cada equipo.

Así como este campeonato es único nunca falta alguien que quiere hacerle modificaciones. En el congreso de la Federación Sudamericana de Golf que se realiza en cada edición del torneo, algún dirigente insinuó la idea de eliminar los 36 hoyos y que solo se jueguen 18 por día. No pude hablar con ellos para saber los motivos que los llevan a querer este cambio, pero por suerte el consenso general es que el campeonato goza de buena salud y que no habrá cambios en ese sentido. La Copa Los Andes ya sufrió hace 20 años un golpe con la decisión de eliminar para la siguiente edición al equipo que finalice en el último puesto, y no sería nada bueno que ahora se la vuelva a dañar.

Esta para mí fue la tercera vez que me tocó ser capitán de los hombres y tuve la enorme fortuna de tener un grupo de chicos excepcionales. Alejandro Tosti, Santiago Bauni y Jaime López Rivarola ya habían estado en el equipo con el cual habíamos ganado el año pasado en Colombia. Matías Simaski y Germán Tagle debutaban en el campeonato y lo hacían en su propia casa, algo que no se da en forma muy frecuente.

El comportamiento de los chicos fue más que bueno, tanto dentro como fuera de la cancha, todos apoyándose en cada momento y tomando de buena manera cuando les tocó no jugar. Santiago Garat y Juan Martín Verano (alias Summer) fueron los coachs del equipo y para ellos también mi agradecimiento por todo lo que aportaron, no solo en lo técnico, sino también en ayudar a que todo se hiciera con armonía dentro del grupo. Garat es un veterano en esto, pero "Summer" hacía su debut en la Copa Los Andes y jamás se imaginó que iba a sufrir tanto. Me animaría a decir que sufrió más en la cancha el último día que el jueves a la noche viendo a River. Por suerte pudo festejar en ambas ocasiones.

A mí me queda la enorme satisfacción de haber podido ganar la Copa Los Andes como jugador y como capitán en mi país. Este es un campeonato que me apasiona como ningún otro y a pesar que el despertador suena antes de las 5 de la mañana cada día, lo disfruto como la primera vez que me tocó jugarlo hace casi 30 años. Ser parte de la Copa Los Andes es realmente fabuloso. Poder ganarla alguna vez es una sensación diferente a todas las que un jugador amateur puede vivir.

Ganarla en casa: no tiene precio.

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Rory McIlroyGetty ImagesMcIlroy no ha perdido la oportunidad de correr la Race to Dubai

BUENOS AIRES -- Difícil de explicar. Así son las finales de la Race to Dubai, serie de cuatro torneos que definen las posiciones en el European Tour cada temporada.

Cuando en 2007 el PGA Tour presentó sus playoffs por la Fedex Cup pocos entendían de qué se trataba este sistema de puntos, pero por lo menos quedaba claro quiénes podían tomar parte de esos cuatro certámenes finales y cómo iban quedando eliminados los jugadores.

Pocos años más tarde, en Europa nació la Race to Dubai y este año las damas empezaron a disputar la Race to CME Global. Sabido es que los europeos por problemas de clima no pueden jugar en muchos lugares del continente en esta época del año, además que en una inteligente movida que comenzó hace más de 25 años, el circuito ha expandido su campo de acción a Asia para buscar no solo donde jugar, sino también para captar los dólares que sobran en muchos países en donde hubiera sido impensado jugar hace poco tiempo.

Al igual que la FedexCup, la Race to Dubai consiste en cuatro certámenes sin corte que reparten un total de más de 28 millones de dólares y que se juegan en China, Turquía y que terminan con el DP World Championship en Dubai. Lo difícil de entender de la serie es que no todos pueden jugar todos los torneos. Ustedes me dirán que en la Fedex Cup tampoco todos juegan todos los torneos y tienen razón, pero en este caso la cuestión es diferente.

El BMW Masters es el que abre la serie y allí participan 78 jugadores que surgen de los ubicados en los primeros 60 lugares de la Race to Dubai, a los que se les suman algunos jugadores invitados de China. Suena raro que jugadores que no han formado parte del circuito a lo largo del año puedan jugar un torneo tan importante, pero el dinero del sponsor hace que esto sea posible. Hasta allí vamos bien, pero el torneo que sigue es el HSBC Champions, que por ser uno de los cuatro World Golf Championships, tiene reglamento propio. Allí juegan solo los ganadores de algunos torneos de todos los tours del mundo que forman la Federación Internacional de PGA Tours y el field de 78 jugadores deja afuera a muchos de los que empezaron las finales de la RACE to Dubai la semana previa. Para ponerles un caso, Emiliano Grillo clasificó para las finales, terminó en el 8º lugar en el BMW Masters y se tuvo que ir de vacaciones una semana para esperar por el siguiente torneo ya que no entraba para el HSBC.

Luego de eso, los jugadores se trasladan a Turquía, en donde no solo juegan esos 60 que empezaron las finales, sino que la organización se guarda el derecho de invitar a jugadores amateurs de su país y a figuras como Colin Montgomerie, diseñador del campo y actual jugador del Champions Tour.

Por último, el tour se mueve a Dubai, en donde allí sí solo toman parte los 60 mejores del año.

Me da la impresión que este calendario debería ser revisado y que por lo menos hagan un enroque entre el BMW y el HSBC, tomando solo los últimos 3 torneos como parte de las finales y de esa forma permitir que los 60 mejores puedan jugar las tres semanas en forma consecutiva. Lo de las invitaciones será inevitable y como les decía antes, es difícil decirle que no a alguien que está poniendo la cantidad de dinero que aportan los sponsors. Aquí es donde queda demostrado una vez más por qué el PGA Tour sigue siendo el mejor circuito del mundo por lejos.

Como última cosa, lo que tendrán que revisar los ejecutivos en el European Tour es el sistema de puntos de estas finales, porque este año Rory McIlroy podría no haber jugado ni un solo torneo de las finales e igual ganar la Race to Dubai.

Como verán, son muchas las cosas para revisar.

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