Nuevo tiempo

martes, 14 de mayo de 2013
14 may
07:45
AM ET
por Francisco Alemán

PONTE VEDRA -- A los 37 años, Tiger Woods es un hombre y un jugador diferente. De aquel chico que se llevaba el mundo y sus rivales por delante, que ganaba por diferencias que dejaban en ridículo a los rivales, que sobre el final no parecía sentir nervios y que embocaba siempre los putts que necesitaba, le ha dado paso a este hombre que tiene que sufrir para ganar, que se equivoca, que sobre el final no siempre pega los golpes que dejan sin aliento a los rivales y que parece más humano.

Tiger Woods
Getty Images Woods sufrió un doble bogey el día final del Players

Cuando Tiger llegó al tour, sus rivales lo miraban como a un extraterrestre bajado de un OVNI. Él mismo se encargó de elevar la vara tan alto, que aquellos chicos que lo miraban por televisión se dieron cuenta de que si alguna vez querían llegar al tour y competir, lo tendrían que hacer jugando como la hacía Tiger. En aquellos tiempos decíamos que el rival de Tiger no iba a salir de ninguno de los que jugaban en esos días, sino que sería uno de esos chicos de entre 10 y 15 años que lo idolatraban.

Hoy vemos que Tiger ya no les saca 50 yardas a sus rivales desde el tee, que hay golpes que ya no puede pegar y que sus nervios no son los mismos de antes, pero su deseo de seguir mejorando es tan grande, que lo hace seguir buscando nuevos swings para poder competir con estos jóvenes que hoy juegan en el tour.

Si me preguntan, creo que en lo que va de este año sigue siendo el mejor del mundo. Sólo Rory McIlroy, cuando se enciende, nos hace olvidar lo bueno que es Tiger Woods. El problema es que el norirlandés no vive para el golf, se distrae con otras cosas y disfruta de lo que cualquier chico de 24 años con mucha plata haría.

El resto sigue estando muy lejos de Woods.

Si me preguntan si creo que superará el récord de 18 Majors de Nicklaus, ahí no puedo responder. Siempre Tiger dijo que ese récord era lo único que le importaba y que cualquier año sin Majors era un año perdido en su carrera. Desde aquel triunfo en Torrey Pines cuando derrotó a Rocco Mediate en el playoff del US Open, han pasado 5 años, una operación de rodilla seria, un divorcio escandaloso y una mudanza. Todas esas cosas le provocan un nivel de stress a cualquier ser humano, y Tiger las sintió. Ha estado cerca varias veces y siempre pasó algo que lo privó de la victoria; muchas veces porque los otros se inspiraron, pero otras fue el mismo Woods el que cometió los errores que lo hicieron perder.

Estamos viviendo una época diferente en el golf. Una época en donde el mejor del mundo, quizás el mejor de la historia, tiene que esforzarse al máximo para levantar el trofeo. Lo peor para él, es que ese máximo esfuerzo no siempre le va a alcanzar.

Bienvenidos a este nuevo tiempo, por cierto, mucho más entretenido.



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Cuarenta

martes, 7 de mayo de 2013
07 may
08:50
AM ET
por Francisco Alemán

THE PLAYERS ChampionshipGetty ImagesEl hoyo 17, escenario de ansiedad y drama en el Staidum Course del TPC Sawgrass.

PONTE VEDRA BEACH -- 40. Ése es el número que se celebra este año en THE PLAYERS Championship. El campeonato fue ideado por Deane Beaman en 1974, mismo año en que Beaman asumía como comisionado del PGA Tour. La idea surgió de tener un gran campeonato propio del tour, ya que los Majors pertenecen a otras organizaciones.

La primera edición se jugó en Atlanta y fue ganada por Jack Nicklaus, que volvió a repetir en 1976 y 1978, siendo el único jugador en haber ganado el certamen en tres oportunidades. El torneo viajó a Colonial al año siguiente y allí se impuso Al Geiberger, para luego trasladarse a Ft. Lauderdale al año siguiente. Fue recién en 1977 que el torneo llegó a Ponte Vedra, pero en aquellos primeros años la sede era Sawgrass Country Club, ubicado enfrente de lo que hoy es el Stadium Course.

Beaman quería una sede propia para el torneo y presentó un proyecto al Board para construir una cancha que revolucionaría el concepto de diseño de canchas de golf. El directorio del tour no le aprobó el gasto y Beaman salió a buscar el dinero por afuera y así poder construir lo que tenía en mente. Un grupo de amigos le adelantó 1 millón de dólares, convenció a la cadena Marriott para que construyera un hotel y fuera parte del proyecto, consiguió comprar toda la tierra al gobierno por la simbólica suma de 1 dólar y así pudo empezar a darle forma a lo que hoy conocemos como el TPC Sawgrass. Vale la pena aclarar que la tierra que compró Beaman era un pantano y que no tenía ningún valor a fines de la década del 70.

Pete Dye dibujó en una servilleta el recorrido de la cancha y en 1982 el Tournament Players Championship llegó por primera vez al TPC. Llovieron las críticas, porque la cancha parecía salida de los tableros de dibujo de un loco, pero de a poco los jugadores fueron entendiendo de qué se trataba el trazado. Muchos arreglos se le hicieron a la cancha para suavizarla un poco, siendo el más drástico el del par 3 del hoyo 8, en donde el green era exactamente al revés de lo que es hoy, lo que hacía prácticamente imposible poner la pelota en el green.

Al terminar la edición de 2006, el club fue cerrado para una total renovación de la cancha y del club house. Este último fue tirado abajo para levantar el majestuoso house que hoy recibe a jugadores de todas partes del mundo, la cancha fue levantada en su totalidad y se instaló el mismo sistema que tiene Augusta debajo de los fairways y greens. En solo 14 meses el trabajo fue realizado y para mayo de 2007 el club volvió a abrir sus puertas para recibir al PLAYERS.

El club es público y cualquiera que tenga ganas y algunos dólares ahorrados puede jugar allí. Además de la Stadium, el club cuenta con una segunda cancha llamada TPC Valley que es muy divertida, pero que tiene el problema de estar al lado de una de las mejores y más famosas canchas del mundo.

Viví en la zona antes de la renovación y ahora estoy otra vez residiendo en Ponte Vedra. Les puedo asegurar que el cambio que ha experimentado el club es notable. Antes había gente, pero era bastante sencillo conseguir un tee time; hoy es casi imposible encontrar un lugar y, para darles una idea de la cantidad de gente que va, en diciembre último se jugaron en la Stadium 5.500 rondas de golf. Esto en el mes de menos luz del año.

La gran idea de Deane Beaman cumple 40 años y el Players se prepara para festejarlos de la mejor manera.



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Catorce

martes, 30 de abril de 2013
30 abr
08:46
AM ET
por Francisco Alemán

BUENOS AIRES -- La pregunta es inevitable: ¿qué hacíamos cada uno de nosotros cuando teníamos 14 años? Por mi parte estaba recién sacando handicap y me disponía a ganar mi primer torneo, que fue el Gran Premio San Isidro, en la categoría 16 a 22. Poco se sabía del PGA Tour, algo más del Masters, y pocos eran los que alguna vez habíamos visto una foto de Augusta. Hoy, el avance de la tecnología ha hecho que mi hijo de 11 años conozca mejor las caídas de los greens de Augusta que el mismísimo Ben Crenshaw, y todo gracias a un videojuego que ha replicado en forma increíble la cancha del Masters.

Guan Tianlang
Getty ImagesAnte todo, Tianlang tiene que aprender a ganar

Evidentemente, ese videojuego llegó también a China, porque Guan Tianlang, el joven de 14 años que se coronó como el mejor amateur en la última edición del torneo, jugó los 72 hoyos sin hacer green alguno de tres putts. El chico demostró una madurez fabulosa para alguien tan joven, sus respuestas a los periodistas fueron las de una persona con gran experiencia y la forma con la que tomó la penalidad que le impusieron es digna de resaltar.

La excitación que produce el Masters hace que muchas veces el jugador actúe muy por encima de su nivel, y cuando me enteré de que Tianlang jugaría en New Orleans pensé que sería mucho para él. Zurich es el sponsor del torneo que se jugó esta última semana y es uno de los sponsors del Asia Pacifc Amateur, torneo que ganó Tianlang y le dio la invitación a Augusta.

El TPC donde se jugó el torneo mide más de 7.400 yardas, y Tianlang promedió durante la semana algo así como 245 yardas por drive. Esto quiere decir que le está dando más de 40 yardas de ventaja al promedio del tour y casi 80 a los largos pegadores. A pesar de esto se las arregló para jugar los dos primeros días en 3 bajo par y estar el fin de semana compitiendo en el torneo. Una hazaña, pero creo que es suficiente.

En esta misma columna hemos hablado sobre lo que les sucedió a Michelle Wie y a Tiger Woods. Este último hizo su presentación en el tour cuando tenía 16 años, ya era ganador del US Junior, y sólo porque se jugaba en Los Ángeles. Tiger se dedicó en su juventud a ganar cuanto torneo de juniors había primero, y luego se quedó con todos los títulos del golf amateur. Tiger aprendió a ganar de chico. La contrapartida fue Michelle Wie, quien, por el afán de hacerla jugar con los hombres, solo aprendió a perder, y hoy deambula por el LPGA sin poder todavía concretar todo lo que se esperaba de ella. La diferencia aquí fueron los padres de cada uno de estos prodigios.

En medio de ellos está Sergio García. El español pasaba cortes en el tour europeo a los 14 años, jugó el Open a los 16, y cuando se hizo pro, a los 19, todos esperaron que fuera el rival de Tiger. Ha ganado muchos torneos García, pero menos, en cantidad y calidad, de los que él y su entorno pensaban.

Tianlang tiene que dedicarse a jugar con los de su edad, ganar todos los torneos que pueda, tratar de ser uno de los mejores amateurs del mundo, ir a la Universidad en los Estados Unidos (ofertas no le van a faltar), y aunque no complete los cuatro años de carrera, prepararse para lo que será la vida en el circuito. Hasta ahora ha concretado dos hazañas que no sé si volverán a repetirse. A partir de aquí tiene que hacer de los triunfos un hábito, y eso sólo lo logrará jugando con sus pares.



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Difícil de comprender

miércoles, 24 de abril de 2013
24 abr
12:14
PM ET
por Francisco Alemán

BUENOS AIRES -- El PGA Tour Latinoamérica tocó tierra cordobesa por primera vez y Ángel Cabrera se quedó con el triunfo. Luego de una primera temporada con mayoría de victorias de jugadores de nuestro país, el "Pato" es el primero de los nuestros en ganar este año.

PGA Tour Latinoamérica
Gentileza PGA Tour LatinoaméricaEl circuito latinoamericano está en su 2ª temporada

También el tour lanzó una serie de eventos promocionales que les darán entrada a algunos jugadores al tour Latinoamericano sin necesidad de pasar por la escuela clasificatoria. Esto leS da a otros jugadores la posibilidad de llegar al tour, además de darle a esos torneos de menor bolsa de premios, un status diferente. Jugar un torneo es siempre importante, hacerlo cuando el torneo forma parte de un circuito lo hace todavía más atractivo, pero cuando al final del tour hay otro premio, todo cobra otra dimensión.

El golf profesional de nuestro país es sin dudas el más importante de la región y la gran cantidad de jugadores que están dando vueltas por el mundo así lo demuestra. Hoy, la mayoría de ellos juegan en el PGA Tour Latinoamericano, mientras que otros lo hacen en los torneos de nuestro país, que lamentablemente no forman parte de este circuito promocional.

El primer certamen de este circuito promocional se jugó en Chile y Mauricio Molina fue el ganador, mientras que otros jugadores de nuestro país se ganaron el lugar en la final que se jugará en Perú. Esta final se iba a jugar en Argentina, pero las autoridades del golf profesional se opusieron, el tour decidió no discutir más y llevarse este último evento a otro lado. Las razones de por qué la organización que nuclea a los jugadores se opuso a formar parte de este circuito promocional no las conozco, pero me pregunto si a jugadores como Eduardo Romero, Vicente Fernández, Ricardo González o el mismísimo Ángel Cabrera, no les habría gustado tener un tour como estos cuando recién comenzaban. Seguramente el camino habría sido más rápido y menos complicado.

Tampoco entiendo cómo Sebastián Fernández y César Monasterio, quienes están al frente de los profesionales argentinos, se han opuesto a esto, siendo Fernández un jugador regular y ganador del tour latinoamericano, mientras que Monasterio también participa del circuito. Todo esto me hace pensar que no son ellos los de la negativa.

Creo que ya es tiempo de olvidar viejos problemas, de pensar en el futuro del golf y de entender que pelearse con el PGA Tour solo puede traer dificultades y no soluciones a nuestro golf.

La gran mayoría de los profesionales así lo entiende.



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De vuelta

jueves, 18 de abril de 2013
18 abr
07:18
AM ET
por Francisco Alemán

Ángel CabreraGetty ImagesCon su actuación en Augusta, Cabrera se demostró a sí mismo que tiene golf para rato.

AUGUSTA -- Llegué a Augusta habiendo escrito en esta misma columna que podíamos esperar una buena semana de Ángel Cabrera; que ganar era algo que a veces no depende de uno, pero que veía al cordobés pegando bien y de buen ánimo.

El domingo en el Masters, Cabrera se demostró a sí mismo que tiene golf para rato y disfrutó junto a su hijo cada golpe que pegó en Augusta. Su cara de felicidad en el 18, la sonrisa luego de embocar el putt que lo metía en el play off y el abrazo con Ángel Jr. me dejan pensar que Cabrera ha vuelto a ser un tipo feliz y que otra vez disfruta dentro de una cancha de golf.

Los que lo conocemos, sabemos de sus cualidades y la forma en que felicitó a Scott por el segundo golpe en el 10, las palabras que dijo luego de salir del green de ese hoyo y el efusivo saludo para con el australiano, le mostraron al mundo qué clase de persona es este cordobés. Es fácil ser amable en la victoria, pero no lo es tanto cuando uno es derrotado y Cabrera tuvo una actitud de la que todos debemos aprender.

Queda claro que el mayor cambio en Cabrera es el haber podido terminar con los problemas que lo aquejaban fuera de la cancha y que en los últimos tiempos se le habían metido dentro de las sogas. El síntoma más evidente que estos problemas le habían invadido su golf quedaba demostrado en su juego corto. Siempre el "Pato" había sido un gran jugador alrededor del green y eso lo había perdido por completo. Esta semana en Augusta mostró que eso es parte del pasado y que el toque está de nuevo al mejor nivel.

Al igual que Scott, ahora Cabrera deberá ponerse a pensar en su futuro. No porque deba cambiar algo, sino porque pudo probarse que su juego está de vuelta y que es capaz de volver a los primeros planos del golf mundial. A los 43 años todos sabemos que el calendario pasa más rápido y Cabrera deberá sacarle el mayor jugo a lo que viene.

Llegué a Augusta con la secreta ilusión de ver a Ángel Cabrera tener una muy buena semana. A medida que pasaban los días me fui convenciendo que el final podía ser feliz y el sábado a la noche me fui a dormir pensando que podía ser. No fue, pero me voy feliz porque vivimos una semana inolvidable.

Me voy feliz porque pasé por su casa a saludarlo el domingo a la noche y lo encontré comiendo con Charlie Epps, Manuel Tagle y un grupo de amigos celebrando una buena semana y no triste por no haber ganado. Me voy feliz no solo porque Ángel Cabrera volvió a ser el de antes dentro de la cancha, sino por que el "Pato" volvió a ser el "Pato" que yo conozco y eso no tiene precio. Aunque debo reconocer que con otro resultado todo habría sido mucho mejor (no puedo con mi genio).



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Cuarenta y cinco

martes, 9 de abril de 2013
09 abr
18:53
PM ET
por Francisco Alemán

AUGUSTA -- No se piensen que me estoy sacando años. Ya pasé ese número y les aseguro que lo extraño, pero hace 45 años sucedía algo difícil de olvidar para el deporte argentino. Un 14 de abril de 1968 Roberto De Vicenzo cumplía 45 años y los festejaba en Augusta jugando la última vuelta del Masters.

Roberto De Vicenzo
APDe Vicenzo tras el error: pierna estirada, cara en mano

El único argentino presente aquel año fue Raúl Travieso, que jugó el Masters y no había pasado el corte. Hace algunos años hablé con Travieso sobre aquel domingo y me contó que De Vicenzo estaba confiado, que creía que podía dar la sorpresa y que si su putter lo acompañaba podía llevarse el premio mayor. El putter no lo necesitó en el primer hoyo porque embocó su segundo golpe desde el centro del fairway. Un par de birdies más en los dos capítulos siguientes pusieron al Maestro al tope del leaderboard y la atención se centró sobre él.

La ronda transcurrió sin errores hasta llegar al 17 en donde dejó su approach prácticamente dado para lograr un birdie más. Su compañero de juego de aquel día, Tommy Aaron, se había pasado del green en el 17 y seguramente no prestó mucha atención al gran golpe de De Vicenzo. Tan poca fue la atención que en forma involuntaria le anotó un par en lugar del birdie.

De Vicenzo pegó un drive en el 18 y cuando llegó a la pelota discutió con su caddie sobre qué palo usar. Alguna duda debe haber quedado en su mente, porque el golpe resultó en un hook que picó a la izquierda del green y rodó casi 20 yardas hacia la izquierda. El lie era horrible ya que todo el mundo había pisado y apoyado las famosas sillas allí. De Vicenzo optó por jugar con su putter y la arrimó a poco menos de dos metros. Falló el putt y cuando controló la tarjeta no se dio cuenta del error que había en ella.

El resto es historia conocida.

Tengo una profunda admiración y un enorme respeto por Roberto De Vicenzo. En mi primer viaje de golf a Europa, en 1981, empecé a darme cuenta del real valor del maestro. A cada lugar que llegaba y decía que era de Argentina, la pregunta era inmediata: "¿Como está Roberto?"

Tuve el enorme privilegio de jugar con él en su última ronda en el Abierto de la República en 1988, y de compartir algunas entrevistas, y quiero agradecerle por haber dejado el nombre del golf argentino en lo más alto en cada lugar que visitó.

¡Abrazo, Maestro, y gracias!



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Volver a caminar

lunes, 8 de abril de 2013
08 abr
17:29
PM ET
por Francisco Alemán

BUENOS AIRES -- El refrán dice que primero hay que aprender a caminar para después pensar en correr. El golf es el reflejo de la vida misma en muchos aspectos y este dicho es aplicable a lo que le está pasando a Ángel Cabrera.

Ángel Cabrera
Getty ImagesCabrera tiene ganas de volver a pelear por grandes cosas

El cordobés pasó dos años muy complicados en 2011 y 2012. Complicados dentro y fuera de la cancha, complicados por problemas de salud y por problemas personales. Todas esas complicaciones se vieron reflejadas en sus resultados.

En enero último compartí con él una clínica en Punta del Este y conversamos un rato. Allí me contó que estaba listo y con ganas de volver a jugar, que había podido poner en orden sus problemas personales y que físicamente se sentía bien. El primer síntoma que estaba bien lo vimos en Nordelta cuando dio una exhibición el día final del Abierto de la República, para una semana más tarde ganar el Cabrera Classic en Córdoba. Esas eran buenas señales.

A los 43 años y habiendo ganado dos majors, Cabrera no tiene que demostrarle nada a nadie, pero ha vuelto a disfrutar el golf y con varios buenos años por delante tiene ganas de volver a pelear por grandes cosas. Para que esto pase deberá poner en práctica el refrán al que hacíamos referencia.

El "Pato" ha dado muestras de saber como sobrellevar los momentos más difíciles, esos en donde se requiere temple de campeón para terminar levantando el trofeo, pero eso es parte de un proceso. Allí es donde está Cabrera ahora. En siete torneos disputados este año, paso el corte en 5 de ellos, siendo la mejor actuación la de esta semana en Houston.

Ha jugado muy buenas vueltas, amagando los dos primeros días en Phoenix, para solo jugar en par el fin de semana. Arrancó bien en Puerto Rico, pero otra vez el fin de semana no fue bueno. En Houston, donde reside cuando está en Estados Unidos, jugó las cuatro vueltas en forma pareja para terminar entre los primeros 15 del campeonato.

Ahora viene la primera gran prueba del año. Augusta es un lugar que inspira a Cabrera. Allí se siente a gusto y siempre es fabuloso volver al lugar que a uno lo vio ganar.

Nadie puede saber qué pasará esta semana en el Masters, pero creo que podemos esperar una buena actuación del cordobés. Ha vuelto a caminar, de a poco se está reencontrando con su juego, las buenas rondas han aparecido y sus ganas han vuelto a sentirse.

Sólo falta saber si está listo para correr.



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Cambios en la AAG

martes, 26 de marzo de 2013
26 mar
11:44
AM ET
por Francisco Alemán

BUENOS AIRES -- En diciembre pasado hubo cambio de autoridades en la Asociación Argentina de Golf. Luego de cuatro años Juan Nicholson dejó la presidencia y ahora es Mike Leeson quien dirige los destinos del gof nacional.

Asociación Argentina de Golf

Conozco a Nicholson desde hace muchísimo tiempo, y si bien nunca tuve una estrecha relación, siempre tuve un gran respeto por él. Toda gestión tiene aciertos y errores, la de Nicholson no fue la excepción, pero siempre me pareció que los errores a un amigo se los dice tomando un café, mientras que los aciertos es bueno hacerlos públicos. Nicholson dejó la presidencia luego de los cuatro años de mandato, marcando de esta forma el camino para los que vienen detrás. Termina así una época de presidencias eternas que no siempre tuvieron finales felices y que tampoco dejaron crecer a otros dirigentes. Seguramente Nicholson habrá estado tentado a quedarse, y seguramente también, algunos aduladores de esos que nunca faltan, le habrán dicho que no se vaya, pero creo que entendió que dar un paso al costado era lo mejor para el futuro de la AAG. No tengo dudas que en algunos años este será el mayor legado de su paso por la institución.

Mike Leeson (Martindale) asume la presidencia y con él trabajé los últimos seis años en la Comisión de Campeonatos que él presidía. Lesson ha pasado por todos los lugares de la AAG y conoce su funcionamiento a la perfección. Lo más importante es que conoce el juego y entiende que el desarrollo del golf es el objetivo primario de la AAG. Su vice presidente es un amigo mío de la infancia. Andrés Schonbaum (Alta Gracia) se desempeñó como Presidente de la Federación de Córdoba hasta diciembre último y es un incansable trabajador. Su pasión por el juego es inagotable y ha sido siempre un buen administrador. Pablo Lozada (Córdoba Golf Club) se desmpeñará como secretario. Somos amigos desde hace años y jugamos juntos al golf casi todos los fines de semana en Nordelta. Sé de sus cualidades y de su carácter para enfrentar los problemas. Por último, la tesorería quedó en manos de Gustavo Benvenutto (Los Lagartos), quien hace ya varios años que trabaja en los números de la AAG y que ya ha empezado a hacer recortes en distintas áreas.

El staff de la AAG no ha sufrido cambios. Mark Lawrie sigue como Director Ejecutivo y Daniel Vizzolini como Director de Campeoantos. Matías Anselmo quedó al frente de la parte de Alto Rendimiento y creo que es un acierto. Anslemo fue Campeón Argentino de Aficionados, estudió en Estados Unidos durante cuatro años para luego intentar jugar como profesional. Cuando decidió que eso no era lo que quería, volvió a USA para hacer un postgrado en administración y al terminar sus estudios Lawrie lo reclutó. Creo que fue un gran acierto de Mark, porque Anselmo ha probado ser un gran valor y tiene muy claro cuál es el camino para nuestros jóvenes aficionados, que muchas veces por apurados o mal aconsejados, equivocan el rumbo.

La Asociación Argentina de Golf tiene nuevas autoridades. En cuatro años volveremos a escribir sobre esto y a resaltar los aciertos de la gestión. Las críticas volverán a ser en privado.



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¿Generación perdida?

lunes, 11 de marzo de 2013
11 mar
19:07
PM ET
por Francisco Alemán

Adam ScottGetty ImagesEn el Open Championship no le faltó mucho a Adam Scott para ganar su primer torneo mayor.

BRISTOL -- A fines de 2012 en una entrevista que Adam Scott le concedió a Golf Magazine, el australiano habló de diferentes temas y cuando se refirió a Tiger Woods dijo textualmente "nos hacía sentir insignificantes". Así Scott explicaba porqué ni él ni el resto de su generación había podido ganar Majors.

Alguna vez hicimos mención en este blog sobre esa generación de jugadores que tuvieron la mala suerte de llegar al tour como súper jugadores, para encontrarse con un personaje tan dominante que los opacó de tal forma que los hizo sentir como Scott describía en la nota. Esto puede cambiar y trataré de explicarles porqué.

Todos coinciden en que la madurez de un golfista "normal" se da entre los 28 y los 35 años. Todos esos súper jugadores frustrados están en ese rango ahora. Además de Scott, en la lista aparecen Sergio García, Luke Donald, Aaron Baddeley y Justin Rose. De todos ellos solo García y Scott tuvieron chances reales de ganar un Major alguna vez en día domingo, pero ambos fallaron en el último instante. Ellos ya probaron que tienen el juego para ganar un grande y ahora solo les falta dar la puntada final.

De los otros no hay duda que Rose y Donald están por encima de Baddeley, que perdió preciosos años de su vida tratando de cambiar un swing que tantos resultados le había dado. Ahora está intentando volver a los primeros planos, pero parece difícil que pueda quedarse con alguno de los cuatro Majors.

Rose ha demostrado en las últimas tres temporadas que su juego está listo para el gran salto. Ha ganado World Golf Championships, en Europa es animador cada vez que se presenta y su swing parece confiable para los momentos de mayor presión.

El caso de Donald es curioso. Me parece imposible de pensar que termine su carrera sin ganar un major. No hay nadie mejor que él alredeor del green y su golpe de putter es sencillamente perfecto. Cuando un jugador a lo largo de toda una temporada emboca más del 90% de los putts de hasta tres metros quiere decir que su golpe es maravilloso. Los problemas de Donald aparecen en el tee de salida y su driver es el palo más flojo de la bolsa. Acierta pocos fairways y eso en los majors se termina pagando caro. Igual, creo que es el que mejores posibilidades tiene en este 2013 de llevarse un grande.

La generación perdida está en el momento justo, y está en ellos demostrar que son capaces de ganar cosas importantes. Pero será mejor que se apuren, porque un tal Tiger Woods parece dispuesto a volver a ser el que fue, y un tal Rory McIlroy puede convertirse en una segunda pesadilla para ellos.



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El mejor y el peor golpe del año

sábado, 22 de diciembre de 2012
22 dic
19:37
PM ET
por Francisco Alemán

 Bubba WatsonGetty ImagesInolvidable e imposible: el segundo tiro de Bubba Watson en el primer hoyo de playoffs del Masters.

BUENOS AIRES -- ¿Cuáles fueron el mejor y el peor tiro de golf del 2012?

Aquí va mi respuesta...

EL MEJOR GOLPE DEL AÑO
Curiosamente, los dos mejores golpes del año me parece que se dieron el mismo día. El domingo del Masters recién empezaba y Louis Oosthuizen pegó un segundo golpe perfecto con el hierro 4 en el par 5 del 2. Tan perfecto fue, que la pelota picó en el frente del green y rodó mansa hasta desaparecer en el hoyo. Era el único par 5 que no registraba un albatros en Augusta. Este habría podido ser el golpe del año, pero en el desempate Bubba Watson ejecutó un golpe que sólo un artista como él puede hacer.

En circunstancias extremas, metido en el monte de la derecha del 10 y sin ver el green, Watson le cerró la cara a su wedge, apuntó 40 yardas a la izquierda del green y pegó el golpe del año. La pelota describió una curva perfecta y se depositó en el centro del green. Dos putts más tarde, Watson ganaba el Masters.

Al día siguiente tuve la suerte de poder jugar en Augusta y por supuesto todos fuimos a ver el lugar en donde había estado Watson. Está claro que sólo un jugador zurdo puede pegar ese tiro, pero igual el golpe que ejecutó el norteamericano quedará en la historia del Masters y del golf en general.

EL PEOR GOLPE DEL AÑO
Jim Furyk no tuvo un buen 2012, y el US Open fue el comienzo de un año que querrá olvidar rápido. Con el abierto de su país al alcance de su mano, Furyk llegó al tee del 16 del Olympic punteando el campeonato. Se encontró con un tee que había sido movido muy adelante y esto lo desconcertó. Tomó la madera 3 sin saber muy bien qué golpe debía ejecutar, y esa duda lo hizo acreedor al peor golpe del año. Un hook bajo y rápido que lo dejó metido en el monte, desde donde no pudo salvar el par. A partir de allí no pudo pegar más como lo venía haciendo, para terminar dejándole servido el US Open a Webb Simpson.

Una mención de honor merece el golpe de salida de Adam Scott en el hoyo 72 de Lytham; pero aquí lo malo no fue el golpe, sino la elección del palo. Su caddie, Steve Williams, mostró no estar a la altura y le dio el único palo que no debía: la madera 3, que era justo el palo para llegar a los bunkers de la izquierda. Un error que Tiger, su anterior jefe, no cometía. Una equivocación y un hook que quedarán en sus memorias por siempre. En la nuestra también.



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¿El regreso de Cabrera?

lunes, 17 de diciembre de 2012
17 dic
15:32
PM ET
por Francisco Alemán

Ángel CabreraGetty ImagesÁngel Cabrera volvió a ganar. La última vez había sido en Augusta, en el 2009.

BUENOS AIRES -- No digo nada nuevo si digo que 2012 no fue un buen año para Ángel Cabrera. Tampoco descubro nada si digo que desde el Masters 2011 el "Pato" no se puso en posición de ganar. Problemas personales, problemas de salud, y algunos inconvenientes en su juego alrededor del green (producto de todo lo anterior) hicieron que Cabrera cayera más allá del puesto 200 del ranking mundial.

El triunfo de ayer en Nordelta no asegura que el 2013 vaya a ser fabuloso, pero lo que me hace pensar en que esto puede ser así son otros factores. Hace muchos años que conozco a Cabrera y he compartido con él muchos momentos dentro y fuera de la Argentina. Es muy fácil para alguien que entiende a Cabrera saber si la semana va a ser buena o no. En Oakmont estaba de una forma diferente y cuando me encontré con él en Augusta el primer día de aquella semana inolvidable, me di cuenta enseguida de que podíamos estar ante un gran Masters. No pensé que ganaría hasta el sábado, pero hablé con algún amigo que vive en New York el viernes a la noche y le dije que podíamos tener a un ganador del Masters. Esta semana no fue diferente. Una muy buena predisposición para hablar con la prensa, tiempo para sacarse fotos con la gente y firmar autógrafos a quien se lo pidiera y una gran actitud en la cancha, fueron los ingredientes para redondear una semana inolvidable en Nordelta.

Pude charlar un rato con él y lo encontré con renovadas ganas para el 2013. El solo hecho de comenzar el año en el Humana Challenge, un torneo que casi nunca juega, ya es una señal de las ganas que tiene. El "Pato" tiene 43 años y desde este mismo lugar hablábamos alguna vez del momento que atravesaban Mickelson y Els, dos jugadores de la misma edad del cordobés que estaban entrando en la recta final de sus carreras. Cabrera está en la misma situación y daría la impresión que está dispuesto a tomarse los próximos años bien en serio.

Cabrera es un jugador que se motiva mucho en ciertos y determinados torneos. Sólo hay que mirar sus triunfos y uno puede encontrar que todas sus victorias han sido en grandes campeonatos. El Abierto Argentino, el desaparecido Benson & Hedges en Belfry, el PGA Británico en Wentworth, el US Open y Augusta son algunos de sus triunfos. Si a esto puede agregarle concentración y motivación a las restantes semanas del año, Cabrera volverá a estar en el lugar del ranking mundial que nunca debió dejar.

La última vez que Cabrera había levantado un trofeo había sido en Augusta 2009. Aquella mágica semana de abril, como dije, nos había mostrado un Cabrera distendido, de buen humor y desplegando un juego asombroso. Esta semana me lo encontré en la conferencia de prensa y lo noté bien predispuesto para encarar la semana, cuando le pregunté si se había dado cuenta que habían pasado 10 años de su último triunfo en el abierto, puso cara como diciendo que ya era hora de volver a ganar el máximo título de nuestra región.

Todos sabemos que para ganar siempre hay que jugar bien y tener de tu lado algunos intangibles que al final de la semana pueden marcar la diferencia. El cordobés los tuvo y quizás el más importante haya sido que le tocó jugar en la mejor parte del draw los primeros dos días. El jueves aprovechó una mañana perfecta para marcar un nuevo récord de la cancha, mientras que el viernes por la tarde solo jugó un par de hoyos con viento. Siempre se lo vio en control de su juego, pegando con la trayectoria justa, embocó una buena cantidad de putts y como siempre, no le tembló el pulso cuando tuvo que embocar el putt del 15 el domingo para mantener la ventaja. No puedo compararlo con el que embocó en Augusta para seguir vivo en el playoff, pero la distancia era similar. La vuelta al triunfo siempre es una alegría y quizás un presagio de lo que veremos el próximo año.

Qué podrá pasar en 2013 es todavía una incógnita, pero realmente creo que podemos tener alguna grata sorpresa, y Ángel Cabrera será el responsable de eso.



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