Phil MickelsonGetty ImagesEl zurdo está a solamente un US Open de ganar los cuatro Majors en su carrera
BRISTOL -- SÍ, Phil, me parece que esta es tu última chance de ganar el US Open, completar el Grand Slam y meterte en el club de golf más exclusivo del mundo. Ese club que tiene solo 5 miembros y que te lleva a la inmortalidad golfística.

El dinero no puede comprar mi amor, cantaban Lennon y McCartney hace varias décadas. Muchas de las cosas que la gente más quiere no pueden comprarse con plata, y eso las hace todavía más difíciles de conseguir. En el deporte, esto se transforma en una presión tal, que a medida que pasan los años y el logro no puede ser alcanzado, éste se torna casi imposible. En estos tiempos que corren de 24 horas de noticias, la prensa te lo recuerda a cada minuto y en la cabeza del protagonista da vuelta a cada instante la búsqueda de soluciones a un problema que parece no tener solución.

El calendario a Mickelson le juega en contra y esta semana cumplirá 45 años. Su último triunfo fue precisamente cuando le agregó la tercera pata a la mesa y lo logró en el campeonato que menos chances pensó que tendría en su carrera. Aquella última ronda en Muirfield fue sencillamente fabulosa y el zurdo quedó a solo un US Open de ganar los cuatro Majors, pero ya sabemos de sus seis segundos lugares en este campeonato y de las inmejorables chances que ha tenido en su carrera para ganarlo. Muchas veces lo derrotaron, pero otras fue él mismo quien se encargó de borrar su nombre de la copa que ya lo tenía como ganador.

Por segundo año consecutivo llega a la semana de su cumpleaños sin haber ganado en el tour, pero recordemos que viene de terminar segundo en los últimos dos Majors, algo que ha pasado algo desapercibido, pero que nos muestra dónde parece tener el foco Mickelson por estos días. Esta vez creo que hay varios factores que pueden ayudarlo a levantar el trofeo que más quiere. Chambers Bay requiere de dos cosas para ganar: potencia e imaginación alrededor y sobre los greens. Si bien Mickelson hoy no es considerado uno de los más largos, la distancia nunca fue un problema para él. Si de imaginación se trata, nadie tiene más que Mickelson, quizás a veces peca por dejar volar esa imaginación más allá de lo razonable. Desde su llegada al tour no ha dejado de deslumbrarnos con su juego corto y será cuestión de ver cómo anda con el putter. Las semanas previas hizo el viaje a Chambers Bay para estudiar la cancha y sobre todo, para tratar de entender cómo atacar estos greens. Solo deberá cuidarse Phil esta semana de no tomar riesgos innecesarios, algo que muchas veces va contra su naturaleza.

En la historia hubo grandísimos jugadores que no pudieron ingresar al selecto club del que hablábamos al principio. Byron Nelson no ganó el British, Arnold Palmer nunca pudo con el PGA, Sam Snead jamás ganó el US Open, Tom Watson tuvo varias chances de ganar el PGA y nunca pudo, Lee Trevino nunca se pudo calzar el saco verde, mientras que a Ray Floyd fue el British el que lo privó de completar el cuadrilátero. Queda claro que no es fácil hacerlo y que cuanto más lo deseas, más difícil se te hace.

El tiempo pasa y nos vamos quedando sin oportunidades. El calendario es implacable. Por eso Phil, creo que es la última chance. Suerte.

CANDIDATOS
Ya sabemos que nunca es fácil elegir a los 10 para los Majors. También sabemos que el US Open es el más difícil de predecir, pero mucho más este año que se juega en una cancha que casi nadie conoce. Así y todo me la voy a jugar y aquí les dejo mis favoritos para la semana.

10. Tiger Woods: Aunque no lo crean lo pongo en el top 10. Puedo equivocarme y quizás ni pase el corte, pero creo que puede jugar bien en una cancha abierta.

9. Ángel Cabrera: No ha sido un buen año para el cordobés hasta ahora, pero siempre tengo al esperanza que me sorprenda como hace cada tanto.

8. Dustin Johnson: Ya me parece que está listo para ganar algo grande, y si bien creo que el PGA Championship le cae mejor este año, Chambers Bay lo puede dejar jugar más que ninguna otra cancha de US Open.

7. Ryan Moore: Los puede sorprender este nombre, pero Moore es local, conoce bastante la cancha y está teniendo una buena temporada.

6. Patrick Reed: El hombre piensa que puede ser top 5 del mundo. Tiene juego, le gusta jugar bajo presión y ya ha demostrado que sabe ganar.

5. Jimmy Walker: Ya sé que no tiene pinta de ganador de US Open, pero juega demasiado bien, pega muy largo, ya ganó dos veces en 2015 y su juego parece haber vuelto al nivel de comienzos de año.

4. Justin Rose: El clima en Chambers Bay puede ser tan malo como en Inglaterra y Rose ya sabe lo que es levantar esta copa. Los resultados del Masters, New Orleans y Memorial nos dicen que su juego está a punto.

3. Phil Mickelson: Me parece que esta será su última chance. En una cancha en donde hay que tener gran imaginación alrededor del green, el zurdo puede ganar lo único que le falta.

2. Rory McIlroy: El Nº1 del mundo pasa de ganar dos semanas a no pasar el corte en las siguientes dos, pero creo que el descanso le vino bien y debe llegar fresco para el US Open.

1. Jordan Spieth: El joven maravilla tiene en su bolsa a alguien que fue caddie en Chambers Bay antes de llegar al tour. Además Spieth jugó aquí el US Amateur en 2010 y eso es otra ventaja.

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Augusta NationalGetty ImagesUn lugar único en el mundo, para una semana única en el año
AUGUSTA -- Es difícil de explicar la sensación que produce la llegada del Masters. Es algo que por lo menos yo espero desde que el calendario marca el comienzo de un nuevo año, pero por qué sucede con Augusta y no con los otros Majors es algo que muchas veces me lo han y me lo he preguntado. Cada uno lo vive de manera diferente, pero todos los que vamos tenemos nuestros lugares preferidos dentro del club, nuestros hoyos preferidos y hasta nuestra comida preferida.

Augusta National Golf Club es un lugar único en el mundo.

Entrar al club la semana del Masters es volver a encontrarse con las mismas caras que uno no ve por todo un año; es sentarse en la baranda del primer piso del club house a desayunar o almorzar en el grill del club y comer de postre el mejor Peach Cobbler que puedan soñar; es caminar el miércoles en la tarde por Amen Corner cuando ya no queda nadie en la cancha porque se está jugando el torneo del par 3 y poder apreciar casi en soledad esos hoyos de la vuelta una vez más; es sentarse en la tribuna del hoyo 1 el jueves y viernes temprano para ver el comienzo de las rondas en mi green favorito; es irse otro rato a la tribuna del 15 para ver lo que para mi gusto es el mejor segundo tiro en golf; es charlar con amigos bajo el árbol enfrente al club house; es poder hacerle de guía a algún conocido que por primera vez va al Masters y está como un chico en Disney; es la voz de Silvia diciendo "Bienvenidos a Augusta National..." y ahí uno sabe que empezó la acción; es charlar con la misma mujer de seguridad en la puerta del lugar donde almorzamos; es entrar al Pro Shop y tentarse siempre con algo; es no ver a nadie dentro de las sogas ni siquiera durante las vueltas de práctica; es no escuchar un teléfono sonar en una semana; son un montón de reglas no escritas y que todo el mundo cumple a rajatabla; es ver la reventa de entradas en Washington Road; es ver a Ángel Cabrera más feliz que en ningún otro lugar (excepto Villa Allende); fue haber visto a Sarazen, Nelson y Snead abrir el torneo y es ver ahora en el tee del 1 el jueves temprano a Palmer, Player y Nicklaus pegando el drive que deja inaugurado el torneo, en definitiva, es ser testigo de la historia; es ver la tensión en la cara de los jugadores que llegan con chances al domingo; es presenciar siempre la despedida de un ex campeón (este año le toca a Crenshaw); son los sandwiches más simples, ricos y baratos que se puedan imaginar; es entrar a una sala de prensa que parece la NASA; es el simple placer de caminar por un lugar de belleza indescriptible; es volver a la casa y prender la tele para enterarte de todas las estadísticas y comentarios del día; es ver a los jugadores disfrutar con sus hijos el torneo de par 3; es pasarse casi 12 horas por día en el club y que no te des cuenta del tiempo que pasó; es el placer de poder llevarles desde hace más de 20 años la mejor producción de televisión que existe en el mundo del golf; es poder dejar un sweater arriba de tu sillita cerca del green que más te guste y volver 4 horas más tarde y que nadie te haya tocado nada; es tratar de encontrar algo fuera de su lugar y no poder hacerlo; es pellizcarme cada lunes que llego para tomar conciencia de los millones de golfistas que darían lo que no tienen para poder estar en mi lugar.

Es raro. Es simplemente un club de golf que organiza un torneo como nadie lo hace, pero créanme que no es una semana más en el año.

CANDIDATOS
Estos son mis 10 favoritos para esta edición del Masters:

10. Ángel Cabrera: Es Augusta y Cabrera se transforma. Cada vez le costará más, pero el "Pato" siempre tendrá una oportunidad en el Masters. Solo tiene que arrancar bien.

9. Brooks Koepka: El único de los novatos que me parece puede tener chance. Un pegador larguísimo que ya demostró todo su potencial en Phoenix.

8. Phil Mickelson: El zurdo está pasando por una época en que su putter no lo ayuda, pero llegar a Augusta puede inspirarlo.

7. Jason Day: Sin lesiones el australiano es más que peligroso en Augusta. Estuvo cerca en 2013 y esta año llega entonado por su triunfo en Torrey Pines.

6. Jimmy Walker: El mejor jugador en el PGA Tour tiene todo para ganar un Major. Habrá que ver si tiene los nervios para soportar la presión de los 9 hoyos finales de Augusta.

5. Henrik Stenson: Pocos han jugado como él en estos últimos años. El sueco está listo para darle el primer Major a su país.

4. Jordan Spieth: El año pasado estuvo muy cerca. Este año volvió a ganar en el tour y su juego parece no tener puntos flojos.

3. Bubba Watson: Siempre será un favorito en Augusta. El defensor del título está jugando bien y no sería extraño que vuelva a llevarse el saco verde a su casa.

2. Dustin Johnson: Volvió con todo luego de su ausencia del tour. El triunfo en Doral lo demostró. Tiene todo para ganar el Masters. Mi única duda es su juego alrededor del green.

1. Rory McIlroy: El mejor del mundo llega a Augusta con la misión de ganar para completar el Grand Slam. Su juego no ha sido el mejor las últimas semanas, pero así y todo fue Top 10 en Doral y Bay Hill. Es mi candidato a ganar el Masters.

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Rory McIlroy y Tiger WoodsGetty ImagesSería fantástico ver a un Tiger físicamente entero, jugando contra el mejor Rory

BRISTOL -- Para todos ustedes, les deseo un año lleno de birdies (los bogeys van a llegar sin que los pidamos). Fíjense un plan para lo que quieren mejorar y busquen la forma de hacerlo. Consulten con su profesor sobre cómo lograrlo y dedíquenle un rato por semana al golf. Les va a mejorar el juego y por consiguiente el humor.

Para Tiger Woods, mi deseo es que tenga un año saludable. Que gane o no es un problema menor, en tanto y en cuanto esté sano. Me gustaría ver a un Tiger físicamente entero, jugando contra el mejor Rory.

Hablando de McIlroy, para él mi deseo es que termine con sus problemas fuera de la cancha, porque ya demostró que adentro son pocos los inconvenientes que tiene el norirlandés. El tema mujeres parece tenerlo bajo control, pero todavía sigue con los temas legales con la empresa que lo representaba.

Para los de Augusta National, es difícil pensar en algo que no tengan, porque si no lo tienen lo pueden comprar. Hay algo que no se consigue con dinero y es mi deseo para el club: Tiger y Rory peleando el domingo hasta el final y que gane& Cabrera!!!

Para la PGA de América sería bueno que encuentren un presidente que mantenga la boca más cerrada. También les deseo que en lugar de armar una Task Force para poder ganar la Ryder Cup lo llamen a Couples para que sea el capitán, aunque lo mejor será que les digan a los jugadores que para ganar la Ryder hay que embocar más putts.

Para Ángel Cabrera, mis deseos pasan por muchos lugares. Un major más sería fabuloso, cualquier otro triunfo vendría bien, pero básicamente lo que me gustaría es que los últimos años de carrera en el PGA Tour los disfrute con su familia. Cabrera merece eso y mucho más.

Para Emiliano Grillo me gustaría que el primer triunfo en el Tour Europeo llegue rápido. Tiene casi todo el resto bajo control.

Para el golf argentino, que la ilusión siga creciendo, con dirigentes que se comprometan con el desarrollo del juego y con instituciones que convivan en pos de un objetivo común. No parece ser mucho pedir, aunque nuestro país nos muestra día tras día que no es fácil a ningún nivel.

Que pasen una muy Feliz Navidad junto a sus familias y que reciban el 2015 con ganas de hacer las cosas mejor.



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Tiger WoodsGetty ImagesLuego de casi cuatro meses de ausencia se produjo el regreso de Woods a las canchas

BRISTOL -- La semana pasada se produjo el regreso de Tiger Woods a las canchas luego de casi cuatro meses de ausencia por sus problemas de espalda. A la normal atención que esto provoca, había que sumarle que Tiger había cambiado de coach, terminando su relación con Sean Foley y empezando a trabajar con Chris Como.

En verdad era poco lo que yo esperaba ver en cuanto al score, pero sí tenía mucha intriga por saber cómo estaba Tiger físicamente y con qué tipo de swing volvería a jugar. Como es un estudioso de la biomecánica y parecía lógico que Woods buscara a alguien que entendiera qué swing su cuerpo podría hacer luego de todos los problemas físicos que tuvo últimamente. Siempre quedará la duda si sus problemas fueron por el swing que Foley le enseñaba o si su espalda ya estaba dañada de antes. El caso es que Tiger volvió con un swing bastante más parecido al que hacía cuando estaba bajo la mirada de Butch Harmon, con las manos bastante más altas en el tope del back swing y con una fluidez que no se le veía desde hacía mucho tiempo.

Si bien el resultado siempre importa, no creo que nadie estuviera pensando que ganaría el torneo, pero tampoco creo que a alguien se le hubiera ocurrido que terminaría en la última posición. En una cancha como Isleworth, preparada para campeonato, con alrededores de los greens cortados muy bajitos y peinados pelo en contra, el más mínimo error se pagaba caro. Su juego corto fue tan malo que lo vimos hacer cosas que jamás pensé que veríamos. No salió del bunker con el primer intento en dos ocasiones y sus problemas en el hoyo 13 en la primera y última ronda fueron difíciles de creer. Todos sabemos que lo que más se pierde cuando se deja de jugar por un prolongado lapso de tiempo es el juego corto y el putter, pero nunca pensé que lo vería moverla un metro con su sand.

Todo esto me lleva a pensar en el futuro de Tiger en el circuito y lo que me pregunto no es si volverá a ganar majors o si retomará el Nº1 en el ranking mundial. Lo que más me preocupa de Tiger es saber cómo reaccionará si su juego no vuelve a ser el de antes y deja de pelear los torneos. Todavía todos tenemos fresco el brillante 2013, ganando 5 veces en el tour, con dos World Golf Championships, el Players, Bay Hill y Torrey Pines, todos torneos con fields en donde están presentes los mejores del mundo; también todos tenemos presente que ya pasaron más de seis años de aquel desempate con Rocco Mediate que le dio su tercer US Open y su major Nº14.

Nadie, ni el más pesimista, se hubiera animado a decir que empezando 2015 la cuenta seguiría estancada en ese número, pero esa es la realidad. Tampoco nadie hubiera pensado en 1983 que Watson no volvería a ganar un grande o que Ballesteros no ganaría más luego de su triunfo en el Open Championship del '88, pero así fue. La otra cara de esta moneda fue Nicklaus. Nadie pensó que el Oso Dorado ganaría el Masters en el '86, pero el más grande de todos los tiempos lo hizo, y es por eso que creo que Woods todavía tiene algo guardado en el tanque.

No será fácil, como tampoco lo fue para Nicklaus. La competencia es cada vez mayor y McIlroy se encargará de hacérselo imposible. No sé si será en 2015, no se si llegará a igualar el récord de Nicklaus, pero estoy casi seguro que uno más tiene. Si me equivoco me quedaré con el recuerdo de un jugador excepcional, que hizo cosas que no habíamos visto jamás, que elevó la vara de la exigencia a un lugar impensado y que hizo que todos mejoren. Porque si Tiger Woods no se prende en los majors o no puede cerrarlos, no sé cuánto más lo veremos en el tour.



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Emiliano GrilloGetty ImagesSer campeón del Abierto Argentino es un título que no muchos tienen, y menos a los 22 años

BUENOS AIRES -- Muchos de ustedes recordarán que a principios de año escribí que Emiliano Grillo ganaría su primer título durante esta temporada. Es cierto que no lo hizo donde yo pensé que lo haría, pero ser Campeón del Abierto Argentino es algo que no muchos tienen en su carrera, mucho menos a los 22 años.

Grillo tuvo sus chances al comenzar el año, fundamentalmente cuando salió como líder en el Africa Open. Allí en el primer capítulo de la ronda final anotó un quíntuple bogey que lo dejó sin chances de ganar.

En Shanghai también estuvo cerca y se le escapó en los hoyos finales, es por eso que este triunfo tiene un sabor especial.

Grillo tenía que ganar este campeonato porque los seis golpes que llevaba de ventaja así lo decían, pero además tenía que hacerlo en forma contundente, sin dejar dudas. Muy distinto hubiera sido ganar por uno o dos golpes jugando una mediocre vuelta final y sufriendo hasta el último hoyo, porque a pesar de ganar, eso le hubiera generado algunas dudas.

Seguramente ustedes me dirán que un triunfo es un triunfo y no importa por cuantos golpes se gane. Tienen razón, pero es muy diferente para la confianza de un jugador ganar con la autoridad con la que Grillo lo hizo en Martindale.

Jugar los últimos 18 hoyos de lo que va a ser tu primer triunfo como profesional, y hacerlo sin anotar un solo bogey en la tarjeta, habla de un jugador que aprendió de sus errores del pasado y que entendió cómo debe cerrarse un campeonato. Esto no quiere decir que no pueda perder nunca más cuando vaya al frente, pero sí quiere decir que el jugador sabe cómo ganar. Esto, para la próxima vez que esté en esta misma posición, será de gran ayuda.

Estando ya afianzado en el European Tour --terminó 44º en la Race To Dubai--, el siguiente paso para Grillo será ganar en Europa. Todos sabemos que la tarea no es fácil, pero el chico cuenta con todas las herramientas para poder hacerlo. Su swing tiene pocas fallas, su ritmo para jugar es envidiable, la tira lejos a la pelota sin hacer mucho esfuerzo, algo que habla de su calidad técnica, parece no meterse nunca en grandes problemas y sin bien la procesión va por dentro, su cara de poker para jugar hace que jamás el contrario sepa lo que pasa por su interior.

De muy chico se fue a vivir a Estados Unidos para perfeccionar su juego en las academias de IMG y aquí están los frutos de ese trabajo. No es fácil tomar la decisión a los 14 años de hacer la valija, dejar todo y empezar un camino como el que Grillo empezó. Esto también habla a las claras de lo convencido que estaba en aquel momento y de una personalidad capaz de aguantar mucho más que el resto de los mortales.

Ser Campeón Abierto Argentino no es para muchos. Grillo lo logró a los 22 años y es un título que guardará para siempre en su memoria. Por ser el primero, pero mucho más, porque fue el que le hizo saber que no sería el último.

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BUENOS AIRES -- Alguna vez me lo habrán escuchado decir o lo habrán leído en esta misma columna: El Campeonato Sudamericano de Golf por Equipos, Copa Los Andes, es único en su especie.

Es único porque ningún otro reúne a hombres y mujeres para disputar un título continental. Es único porque el formato match play genera situaciones que mantienen la emoción hasta el último hoyo. Es único porque al tener foursomes por la mañana e individuales a la tarde durante cuatro días de competencia, hace que sea de fundamental importancia la estrategia para no solo armar las parejas, sino también para saber quién tiene que ir descansando cada día. Hay cuatro jugadores en la cancha en cada sesión y son cinco los integrantes de cada equipo.

Así como este campeonato es único nunca falta alguien que quiere hacerle modificaciones. En el congreso de la Federación Sudamericana de Golf que se realiza en cada edición del torneo, algún dirigente insinuó la idea de eliminar los 36 hoyos y que solo se jueguen 18 por día. No pude hablar con ellos para saber los motivos que los llevan a querer este cambio, pero por suerte el consenso general es que el campeonato goza de buena salud y que no habrá cambios en ese sentido. La Copa Los Andes ya sufrió hace 20 años un golpe con la decisión de eliminar para la siguiente edición al equipo que finalice en el último puesto, y no sería nada bueno que ahora se la vuelva a dañar.

Esta para mí fue la tercera vez que me tocó ser capitán de los hombres y tuve la enorme fortuna de tener un grupo de chicos excepcionales. Alejandro Tosti, Santiago Bauni y Jaime López Rivarola ya habían estado en el equipo con el cual habíamos ganado el año pasado en Colombia. Matías Simaski y Germán Tagle debutaban en el campeonato y lo hacían en su propia casa, algo que no se da en forma muy frecuente.

El comportamiento de los chicos fue más que bueno, tanto dentro como fuera de la cancha, todos apoyándose en cada momento y tomando de buena manera cuando les tocó no jugar. Santiago Garat y Juan Martín Verano (alias Summer) fueron los coachs del equipo y para ellos también mi agradecimiento por todo lo que aportaron, no solo en lo técnico, sino también en ayudar a que todo se hiciera con armonía dentro del grupo. Garat es un veterano en esto, pero "Summer" hacía su debut en la Copa Los Andes y jamás se imaginó que iba a sufrir tanto. Me animaría a decir que sufrió más en la cancha el último día que el jueves a la noche viendo a River. Por suerte pudo festejar en ambas ocasiones.

A mí me queda la enorme satisfacción de haber podido ganar la Copa Los Andes como jugador y como capitán en mi país. Este es un campeonato que me apasiona como ningún otro y a pesar que el despertador suena antes de las 5 de la mañana cada día, lo disfruto como la primera vez que me tocó jugarlo hace casi 30 años. Ser parte de la Copa Los Andes es realmente fabuloso. Poder ganarla alguna vez es una sensación diferente a todas las que un jugador amateur puede vivir.

Ganarla en casa: no tiene precio.

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Rory McIlroyGetty ImagesMcIlroy podría no haber jugado ni un solo torneo de las finales e igual ganar la Race to Dubai

BUENOS AIRES -- Difícil de explicar. Así son las finales de la Race to Dubai, serie de cuatro torneos que definen las posiciones en el European Tour cada temporada.

Cuando en 2007 el PGA Tour presentó sus playoffs por la Fedex Cup pocos entendían de qué se trataba este sistema de puntos, pero por lo menos quedaba claro quiénes podían tomar parte de esos cuatro certámenes finales y cómo iban quedando eliminados los jugadores.

Pocos años más tarde, en Europa nació la Race to Dubai y este año las damas empezaron a disputar la Race to CME Global. Sabido es que los europeos por problemas de clima no pueden jugar en muchos lugares del continente en esta época del año, además que en una inteligente movida que comenzó hace más de 25 años, el circuito ha expandido su campo de acción a Asia para buscar no solo donde jugar, sino también para captar los dólares que sobran en muchos países en donde hubiera sido impensado jugar hace poco tiempo.

Al igual que la FedexCup, la Race to Dubai consiste en cuatro certámenes sin corte que reparten un total de más de 28 millones de dólares y que se juegan en China, Turquía y que terminan con el DP World Championship en Dubai. Lo difícil de entender de la serie es que no todos pueden jugar todos los torneos. Ustedes me dirán que en la Fedex Cup tampoco todos juegan todos los torneos y tienen razón, pero en este caso la cuestión es diferente.

El BMW Masters es el que abre la serie y allí participan 78 jugadores que surgen de los ubicados en los primeros 60 lugares de la Race to Dubai, a los que se les suman algunos jugadores invitados de China. Suena raro que jugadores que no han formado parte del circuito a lo largo del año puedan jugar un torneo tan importante, pero el dinero del sponsor hace que esto sea posible. Hasta allí vamos bien, pero el torneo que sigue es el HSBC Champions, que por ser uno de los cuatro World Golf Championships, tiene reglamento propio. Allí juegan solo los ganadores de algunos torneos de todos los tours del mundo que forman la Federación Internacional de PGA Tours y el field de 78 jugadores deja afuera a muchos de los que empezaron las finales de la RACE to Dubai la semana previa. Para ponerles un caso, Emiliano Grillo clasificó para las finales, terminó en el 8º lugar en el BMW Masters y se tuvo que ir de vacaciones una semana para esperar por el siguiente torneo ya que no entraba para el HSBC.

Luego de eso, los jugadores se trasladan a Turquía, en donde no solo juegan esos 60 que empezaron las finales, sino que la organización se guarda el derecho de invitar a jugadores amateurs de su país y a figuras como Colin Montgomerie, diseñador del campo y actual jugador del Champions Tour.

Por último, el tour se mueve a Dubai, en donde allí sí solo toman parte los 60 mejores del año.

Me da la impresión que este calendario debería ser revisado y que por lo menos hagan un enroque entre el BMW y el HSBC, tomando solo los últimos 3 torneos como parte de las finales y de esa forma permitir que los 60 mejores puedan jugar las tres semanas en forma consecutiva. Lo de las invitaciones será inevitable y como les decía antes, es difícil decirle que no a alguien que está poniendo la cantidad de dinero que aportan los sponsors. Aquí es donde queda demostrado una vez más por qué el PGA Tour sigue siendo el mejor circuito del mundo por lejos.

Como última cosa, lo que tendrán que revisar los ejecutivos en el European Tour es el sistema de puntos de estas finales, porque este año Rory McIlroy podría no haber jugado ni un solo torneo de las finales e igual ganar la Race to Dubai.

Como verán, son muchas las cosas para revisar.

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BUENOS AIRES -- Es común en los torneos de profesionales en los diferentes circuitos del mundo que el nombre del sponsor principal figure en el nombre del certamen. Las grandes sumas de dinero que aportan estas empresas hace que busquen la mayor exposición posible y el nombre del torneo es lo que da mayor visibilidad.

Son muy pocos los que quedan con el nombre limpio y son solo los majors, el Players y alguno más como el Tour Championship, aunque este tiene un presenting sponsor. Todo esto es entendible en un gran negocio como lo es el golf profesional en todo el mundo. Muy distinto es el golf amateur.

Si hacemos un repaso por los torneos que organiza la USGA, veremos que son 13 campeonatos nacionales, siendo 3 de ellos para profesionales y el resto para jugadores amateurs. Tomando algunos de ellos encontramos que el trofeo de la Curtis Cup, el match que enfrenta a jugadoras amateurs de USA y Gran Bretaña/Irlanda, fue donado por las hermanas Harriet y Margaret Curtis que ganaron el US Women´s Amateur cuatro veces entre ambas; la copa del US Girls Championship, reservado para jugadoras menores de 18 años, lleva el nombre de Glenna Collet Vare que ganara un récord de 6 US Women´s Amateur en las décadas del 20 y 30. Inclusive la copa que se le entrega al ganador del US Senior Open, uno de los tres torneos de profesionales, tiene el nombre de Francis Ouimet, que ganara como amateur el US Open en 1913 y que luego fuera presidente de la USGA.

Esta semana se jugó en Highland Park la edición 119º del Campeonato Argentino de Aficionados, con la presencia de los mejores jugadores de nuestro país y una buena cantidad de extranjeros que se quedan luego de jugar la Copa Tailhade. Este es el campeonato que todo jugador amateur quiere ganar, y poner el nombre en la lista de vencedores significa entrar en la historia grande del golf amateur de nuestro país.

Hace unos días vi con sorpresa que la copa lleva el nombre de una empresa, algo que me parece que no corresponde para uno de los campeonatos de aficionados más antiguos del mundo. Siempre imaginé que esa copa debería llevar el nombre de Jorge Ledesma o Alberto Texier para los hombres, y el de Maggie M. de Maglione, Chicha Conen o el de María Olivero (si no fuera tan joven) para las damas. Imagino también a uno de estos jugadores extranjeros volviendo a su país con la copa y metiéndose en Google para saber quién era Ledesma. Seguramente grande sería su sorpresa al leer que el tipo ganó el Abierto de la República como amateur, que fue invitado a jugar en Augusta y que su nombre está escrito varias veces en el trofeo. Si fuera el caso de Texier vería que ganó 5 veces el campeonato, que jugó su primer final en 1947 y la última 31 años después y que participó de algún Abierto Británico. Me parece que no quedamos muy bien si alguno de ellos se lleva el trofeo para su país y cuando lo muestre en su federación vean que un nombre comercial figura en el mismo.

Esto tiene además el problema que la empresa que hoy le pone el nombre a la copa puede no ser la misma dentro de un tiempo, lo que lleva a una pérdida de identidad.

Entiendo perfectamente que el golf profesional tenga a las empresas en el nombre de sus campeonatos y trofeos. No entiendo que esto suceda con nuestro campeonato de aficionados más importante.

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Vale la pena

FECHA
12/11
2014
por Francisco Alemán

BUENOS AIRES -- Creo que fue en el año 1997. Fui a jugar la Copa Tailhade, me tocó jugar bien el primer día y terminé con 67 golpes. Ese score hizo que en la segunda jornada me pusieran a jugar con un sudafricano muy jovencito llamado Trevor Immelman. Luegó de 36 hoyos seguíamos empatados en 141 y el sábado volví a jugar con él. Hasta allí llegué, pero siempre me acordaré con quién jugué esas dos rondas.

El torneo que cada año organiza la gente de Los Lagartos pasa desapercibido para el gran mundo del golf y les puedo asegurar que vale la pena darse una vuelta por el club. Los equipos más importantes del mundo mandan a sus mejores jugadores a Argentina y consideran a la Tailhade como una de las citas importantes del año. A partir del año 2009 se juntó el Campeonato Argentino de Aficionados, lo que hizo que los demás países se interesen aún más en estas dos semanas de golf amateur en nuestro país.

Es cierto que los torneos de golf han perdido espectadores porque la gente se acostumbró a ver golf por televisión, y solo el Abierto de la República o la venida de una super figura convocan algo de público, pero ver a estos chicos jugar al golf es un buen espectáculo. Los nombres no atraen porque todavía no son famosos y probablemente de la mayoría de ellos nunca más se sepa nada.

Esta semana que terminó el team canadiense dio cátedra de golf y el score del ganador de la individual no es algo que se vea muy a menudo, como tampoco el hecho de haber ganado por tanta diferencia. Curiosamente los que fueron a Los Lagartos desde el primer día tenían los ojos puestos en el compañero del que ganó, ya que había sido finalista del US Amateur hace solo un par de meses, aunque al final se fueron aplaudiendo más a su compañero.

Algo similar pasó hace casi 20 años cuando un equipo británico llegó para jugar en Mar del Plata y todos nos maravillamos con Gordon Sherry, un grandote que la tiraba tan lejos que asustaba. Pocos se deslumbraron con su compañero, un tal Padraig Harrington que por aquellos días solo mostraba que era incansable a la hora de practicar.

Si a alguno se le ocurre que organizar este tipo de campeonatos es sencillo porque se trata solo de jugadores amateurs se equivoca, porque hay que entender que la Tailhade es el esfuerzo de un grupo grande de gente que organiza, a los que se suma un club que apoya. Son 30 jugadores a los que hay que traerlos, los pasajes los paga el torneo, hay que hospedarlos en las casas de las familias que los atienden durante el torneo, hay que darles de comer, presentar una cancha competitiva y estar atento a todas las cosas que un grupo de chicos muy jóvenes puede necesitar.

Hay que esperar un año para la próxima Tailhade, pero esta semana pueden ver a estos jugadores en el Campeonato Argentino de Aficionados en Highland. Vale la pena.

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Bernhard Langer Getty ImagesEl alemán logró una de las mejores temporadas en la historia del Champions Tour

BRISTOL -- Una clásica máquina producto de la ingeniería alemana. Bernhard Langer acaba de cerrar una de las mejores temporadas no solo en la historia del Champions Tour, sino que sus números son aún mejores que los del tour grande.

Langer ganó su segunda Charles Schwab Cup, la primera había sido en 2010, se quedó con el primer lugar en 8 estadísticas diferentes entre los veteranos, logró su sexto premio Arnold Palmer en siete años que se otorga al que más dinero acumula en el año, quebrando la marca histórica que tenía Hale Irwin desde 2002, y también se quedó con el mejor promedio de score con 68.03. Esta temporada sumó cinco títulos y llegó a 23 entre los veteranos, muy lejos de los 45 que tiene Irwin y que como él mismo dijo es uno de esos récords que será muy difícil de romper, y todavía a seis de los 29 que tiene Trevino que marcha en el segundo lugar en cuanto a triunfos.

Cuando les digo que algunos de los números realmente asustan me refiero específicamente a la cantidad de greens acertados por Langer en esta temporada. El alemán terminó con más del 78% en esa categoría, cuando el mejor del PGA Tour en los últimos 10 años fue Tiger Woods en 2006 con apenas el 74%. Otro número impactante de Langer fue su promedio de fairways acertados que superó el 75%.

No hace falta ser muy perspicaz para darse cuenta que Langer es superior al resto de sus compañeros del Champions Tour, pero no es fácil de ver esa superioridad cuando los jugadores están en la cancha de práctica. La ventaja de Langer está en el foco que tiene, lo metódico que es el alemán y una condición física que quizás es mejor ahora a los 57 años que cuando jugaba en el tour regular. Para darles una idea del profesionalismo de Langer les voy a contar una historia que ocurrió en el Olivos Golf Club hace muchos años. El Torneo de Maestros volvía a jugarse en la década del 90 y Langer fue invitado a jugarlo. El día del Pro Am estaba muy lluvioso y los organizadores decidieron suspender el juego cuando el grupo de Langer estaba en el hoyo 9. Esa era su ronda de práctica antes de comenzar el torneo y Langer no iba a poder hacer el reconocimiento del campo, por lo cual preguntó si podía seguir, a lo que le contestaron que no porque la cancha estaba cerrada. Entonces preguntó si podía salir a caminar bajo el diluvio para poder ver los segundos 9 hoyos, a lo cual la organización no pudo negarse. Allí salió Langer, con sus más de 40 años a cuestas y dos títulos en Augusta, paraguas en mano, toalla y una libreta en donde anotó todas las distancias y notas que necesitaba para jugar el torneo. No tengo que decirles quién se quedó con el título el domingo. Este ejemplo lo pinta de cuerpo entero y nos muestra el profesionalismo del jugador.

Este último domingo dijo que no sabe cuántas temporadas más jugará entre los veteranos y me dio la impresión que en cuanto se dé cuenta que no dominará como lo hace ahora, es muy posible que no lo veamos más en una cancha de golf. Esto por ahora parece lejos porque los números siguen siendo cada vez más impresionantes.

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Inquisición

FECHA
27/10
2014
por Francisco Alemán

Ian PoulterGetty ImagesEl cruce con Poulter precipitó la caída de Bishop

BRISTOL --Habrán leído los hechos que concluyeron con la expulsión de Ted Bishop como máxima autoridad de la PGA de América, y seguramente les habrá parecido igual que a mí una decisión un poco exagerada. Para entender un poco más esto hay que repasar los casi dos años de Bishop al frente de la institución y allí encontraremos el porqué.

Ted Bishop dedicó toda su vida a ser profesional de golf. Por estos días es dueño de un club en Indiana y allí promueve el golf entre los niños, da clínicas gratuitas para gente que quiere acercarse al golf y administra el club. Sus dos hijas son miembros de la PGA de América y trabajan como profesionales en otros clubes del país. Su vida es el golf. En noviembre de 2012 y luego de haber actuado como secretario y vice presidente de la PGA de América, Bishop asumió como máxima autoridad. Era el momento en que la USGA y la R&A habían puesto a consideración de las organizaciones del golf el tema del putter apoyado en el cuerpo. Fue por aquellos días también la designación del nuevo capitán de la Ryder y Bishop impuso su criterio de que Tom Watson debía ser el que comandara al equipo luego de la durísima derrota en Medinah. Esta fue una decisión casi unipersonal de Bishop.

En el Show de la PGA de América en enero de 2013 Bishop salió a atacar a la R&A por el tema del putter apoyado en el cuerpo y lo hizo de una manera tan efusiva que la respuesta de Escocia no tardó en llegar. Hasta allí era un cruce fuerte de opiniones, pero las cosas se salieron de cauce cuando Bishop se la tomó en forma personal con Peter Dawson, CEO de la R&A. El personaje no se guardaba nada, era evidente que le gustaba el micrófono y los miembros del directorio de la PGA de América no veían con buenos ojos el accionar de su presidente.

Varios temas más se sucedieron en los últimos 18 meses y Bishop siempre tenía una opinión que dar. El tema es que estas opiniones las hacía públicas y a la mayoría no le gustaba el accionar de este personaje que pasaba mucho tiempo frente a las cámaras.

La noticia que se conoció el viernes de la expulsión de Bishop de la presidencia y todas las sanciones que le aplicó el directorio me dejan en claro que estaban esperando que volviera a equivocarse para caerle encima. Me parece que la expresión "little girl" no fue afortunada, que no debió ponerse a la altura de Poulter y pelearse con él en las redes sociales, pero el mayor error fue que nunca se dio cuenta que siendo Presidente de la institución deportiva más grande de USA, sus actos y dichos dejan de ser suyos para transformarse en los de los más de 27.000 profesionales que representa.

Creo que habría correspondido que el directorio le hubiera pedido la renuncia, le faltaba un mes para terminar el mandato, y que Bishop hubiera pedido disculpas por su error. No esta caza de brujas digna de la edad media a una persona que ese mismo directorio eligió, que acertó y se equivocó como muchos, pero que dedicó su vida, y lo seguirá haciendo, a promover este juego.

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