Asunto de familia

FECHA
25/01
2013
por Georgina Ruiz Sandoval

John, Jim y Jack HarbaughAPPara Jack Harbaugh, es motivo de orgullo que sus hijos hayan seguidos sus pasos como entrenador.

BRISTOL -- En estos días no habrá llamadas telefónicas entre los hermanos Jim y John Harbaugh, pero seguramente cada uno lo hará con Jack, su padre. Hay que preparar todo un plan de juego y atender a todas las exigencias de la semana previa al Super Bowl, ninguno de los hermanos ha estado antes bajo la máxima presión y exigencia que exige la disputa de un campeonato de la NFL. Esa misma presión seguramente la sienten sus padres que no quieren inclinar la balanza de su corazón para ninguno de los dos lados el próximo 3 de febrero.

John y Jim han estado el tiempo suficiente a cargo de un organización como para todavía solicitar el consejo de su padre, pero aún así lo buscan con regularidad. Jack fue entrenador a nivel colegial División I-AA en Western Kentucky, equipo al que llevó a conquistar su único título nacional en 2002. Jack recuerda como sus hijos fueron partícipes del rescate del programa del equipo de Western Kentucky debido a los recortes en el presupuesto de la universidad en los '90s. Jim, quien entonces jugaba como mariscal de campo en la NFL, le ofreció ayuda a su padre y realizó un curso para convertirse en entrenador asistente sin recibir pago y contribuyó al reclutamiento de jugadores de Florida, donde tenía residencia. John, entonces asistente en la Universidad de Cincinnati, le dio a su padre información y videos de jugadores que tenían potencial pero que no habían sido seleccionados por Cincinnati.

Para Jack, de 73 años de edad, la filosofía no cambia: "Ponte adelante y mantente adelante", es el mensaje automático que el orgulloso padre repite cada vez que le piden un consejo. Jack y su mujer Jackie aún no saben si quieren ir a New Orleans para el partido. La otra opción es quedarse en casa en Wisconsin y ver el partido desde su sótano acondicionado como sala de televisión y "palco".

"Ahí es dónde compartimos nuestra tristeza o alegría sin testigos", comentó Jack.

En parte, esta experiencia de ver a sus hijos en la lucha por el Super Bowl es para Jack la culminación de su propio legado como entrenador. La familia se mudó en por lo menos 17 ocasiones durante su carrera y tanto su esposa como los hijos asistían a las prácticas de sus equipos por las tardes. Sin embargo, no hubo presión del padre hacia los hijos para que jugaran o fueran entrenadores ellos mismos. No obstante, el padre de Jim y John se sintió muy orgulloso cuando ambos decidieron su destino en este deporte.

"Esa es una de mis grandes alegrías como padre", admitió Jack, "que después de ser testigos de todas las tribulaciones mi vida y mi profesión ellos escogieron el mismo camino".

El año pasado, la familia pasó por una experiencia similar y Jack pudo ver en el vestidor de los Ravens cómo los jugadores saltaban extasiados alrededor de su hijo John mientras Jim reflexionaba solo en una oficina la derrota. Sin importar el resultado del próximo Super Bowl esa será la misma escena, aunque no se sabe quién recibirá el Trofeo Vince Lombardi.

Por cierto Jackie, la madre, le preguntó a la NFL si el partido podía quedar en un empate.

BRISTOL -- El pequeño pero poderoso Michael Turner ha tenido la temporada más pobre en sus estadísticas personales en su quinta campaña con los Atlanta Falcons. Sin embargo, eso no es del todo malo, porque estar libre de lesiones --que lo aquejaron en cada una de las ingles en los últimos dos años--- le permitió verse más fresco y lucirse con un promedio de 7 yardas por acarreo en el juego de Ronda Divisional contra los Seattle Seahawks.

A sus 30 años, Turner no tiene que preocuparse de semejar aquella sensación de la campaña 2008, cuando sumo casi 1,700 yardas y anotó 17 touchdowns. Su papel con el equipo ha cambiado y el sistema de los Falcons ha inclinado la balanza al circo aéreo. Según el mismo Turner, el coach Mike Smith quería cortar su número de acarreos en calendario regular para explotar sus cualidades en los playoffs. Este año llegó la ocasión de probar esta fórmula aunque sus estadísticas sufrieron: el promedio por acarreo fue el más bajo de su carrera con 3.6 yardas y solo dos partidos de 100 o más yardas.

En el duelo por el título de la Conferencia Nacional, una actuación de un centenar de yardas sería el mejor antídoto ante un encendido Colin Kaepernick, con la intención de mantenerlo afuera el mayor tiempo posible. Los 49ers en sus cuatro derrotas y empate de campaña regular, permitieron un promedio de 146 yardas por tierra y tres diferentes corredores superaron las 100. Michael Turner tuvo 14 acarreos contra Seattle la semana pasada y 98 yardas, aunque sin anotación. Esa solidez en el ataque terrestre le permitió también a Matt Ryan completar ocho de 12 jugadas play-action que fructificaron en tres anotaciones y 87 yardas. La presencia de Turner soportada por Jacquizz Rodgers le dio un balance sumamente positivo y al final ganador a los Falcons.

Turner dijo, "Estoy fresco. He tenido 79 acarreos menos en esta temporada que el año pasado. Estoy sano y feliz. Estamos ansiosos de recibir el juego de Campeonato. ¿Hay algo mejor que esto?"

Por supuesto que no, pero Turner podría terminar fuera del equipo el próximo año ya que su sueldo representa 5.5 millones en el tope salarial de los Falcons, y existe la posibilidad de que busquen a otro corredor en la agencia libre o en el draft. Pero quizás eso pueda cambiar si Turner los ayuda a ganar un anillo en el Super Bowl.

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NFL Semanal: Packers y su problema de lesiones

BRISTOL -- Hay constantes que perduran para los Green Bay Packers: la etiqueta de favoritos para regresar al Super Bowl representando una vez más a la Conferencia Nacional y las lesiones que pueden una vez más complicar ese objetivo. La temporada pasada, la línea ofensiva fue una de las unidades que más bajas sufrió, creando problemas de protección para Aaron Rodgers. Los sustitutos nunca fueron suficientes para completar las necesidades y los Packers quedaron sembrados en ronda divisional. No es cuestión de las lesiones que aparecen, sino del momento en que lo hacen. Muchas veces, los equipos con la mejor marca de la temporada pierden la pose cuando llegan los playoffs por las inoportunas lesiones que se producen, muchas veces por mantener un récord y localía.

Este año Green Bay ha tenido mayores problemas a la defensiva donde han acumulado 49 partidos perdidos por causa de las lesiones sostenidas en ese departamento por jugadores clave como B.J. Raji, C.J. Wilson, Mike Neal y Mike Daniels. Hasta el imbatible Ryan Pickett, quien no había perdido tiempo de juego, ha tenido que hacerlo cargado con las eternas molestias. La semana pasada, el ala defensiva Jerel Worthy tuvo que salir del campo con una lesión de rodilla ante Minnesota y se quedarán sin él para complicar más la situación. No hay forma de que recuperen un segundo aire porque asi como regresó Charles Woodson tras una fractura de clavícula que lo tuvo marginado por nueve semanas, ahora el que no regresará es Worthy quien si bien no era titular, jugaba una buena parte detrás de Wilson. El siguiente en la lista de sustitutos en la posición es Jordan Miller un jugador de la escuadra de practica que los Packers firmaron hace dos meses precisamente para cubrirse las espaldas en esta posición.

La lista es casi interminable entre los jugadores que han tenido que ausentarse esta temporada además de aquellos que ya había perdido como los apoyadores Desmond Bishop, D.J. Smith y Nick Perry, si como los corredores Cedric Benson y Brandon Saine. Otros jugadores que han perdido tiempo en la campaña: Greg Jennings, Jordy Nelson, Donald Driver, Jermichael Finley, Randall Cobb, James Starks, Davon House, Sam Shields y Clay Matthews. En algún momento de la temporada fueron 11 jugadores listados como lesionados en una sola semana.

"Es una liga durísima", dijo Rodgers al verse rodeado de una enfermería en el vestidor. "La lesiones son parte de ella y también la suerte juega un papel pero principalmente hay que saber cuidarse. Es una gran responsabilidad individual saber atender a tiempo cualquier molestia con los preparadores físicos pero cada uno de nosotros sabe que hay que brindar un mayor esfuerzo cuando un titular está ausente".

Para colmo los Packers se enfrentan por segunda semana consecutiva a Adrian Peterson a quien le permitieron 409 yardas en dos partidos. Caminar en hielo y ante la adversidad no es nuevo para los pupilos de Mike McCarthy, pero tener la eterna preocupación de saber que alguien está tocado y en qué momento puede salir, complica el esquema de juego y la estrategia para vencer a un rival aguardado como ellos Vikings. Lambeau Field y la posibilidad de nieve serán los aliados de los Packers en el juego de comodines, pero su destino camino al Super Bowl puede estar en manos de sus sustitos.

BRISTOL -- Los Texans están a una semana de ganar o perder por lo que han luchado toda temporada: la siembra número uno de la Conferencia Americana. Debido a dos tropiezos en los últimos tres partidos, Houston podría ceder el sitio más codiciado en la postemporada para conservar su casa en los playoffs. Pero ser local para los Texans no ha sido garantía en esta temporada, ya que dos de sus tres derrotas en la campaña fueron en el Reliant Stadium, durante las cuales Arian Foster sólo acumuló 29 yardas ante Green Bay y 15 ante Minnesota. La otra derrota fue como visitante en New England, en una de las peores exhibiciones defensivas de los Texans.

No obstante el récord de 6-2 en casa no quiere decir que a Houston no le interese ganar su último partido para conservar la posición número uno de la AFC. Ser el mejor récord le da una ventaja psicológica sobre sus rivales más fuertes y por lo menos garantiza que Denver no sea enemigo directo sino hasta un posible juego de campeonato.

Quizás lo que ahora ocupa la mente de Gary Kubiak es cómo restablecer un ataque terrestre efectivo, que evite que el equipo tenga la tendencia de terceras oportunidades y largo. En los últimos cuatro partidos el porcentaje de conversión en tercer down estuvo por debajo del 25 por ciento, siendo el peor de todos el más reciente ante Minnesota, donde sólo pudieron hacer un primero y diez en 11 terceras oportunidades

Arian Foster
APLos Texans suelen batallar si Foster no cubre terreno

Kubiak comentó durante la semana: "Obviamente tenemos un problema con las terceras oportunidades. No han sido nada buenas las últimas tres semanas, y a los problemas hay que enfrentarlos, sobre todo si hay uno que ya es recurrente, y es que hemos tenido que ir por largo yardaje en el tercer down. Ante los Vikings, nueve de los 11 terceros downs eran de por lo menos 8 yardas. Eso es un escenario negativo. Matt Schaub tiene que jugar mejor en esas situaciones pero también tenemos que brindarle mejor protección. Al igual que elegir mejor las jugadas en esas situaciones. No podemos jugar con desparpajo porque sólo hacemos el problema más grande. Todos tenemos que contribuir".

Los Texans eran 11º en la conversión de tercer down hasta el 2 de diciembre cuando jugaron contra los Titans, pero con el problema sin mejorar han caído hasta la 20° posición en esta estadística. New England es el mejor en este rubro con 48.5 por ciento de efectividad, Atlanta es 2º con 46.8 por ciento y Denver es 4º con 44.2. Houston apenas tiene 37 por ciento.

Kubiak sabe que tiene que regresar a un balance con el ataque terrestre porque, cuando Arian Foster tiene menos de 50 yardas, el equipo tiende a complicarse más el partido. Curiosamente la mejor marca individual este año para Foster fue ante los Colts --su ultimo rival-- con 165 yardas, pero en promedio, esta campaña ha tenido sólo 4 yardas por acarreo, su más bajo en cuatro años como profesional.

Houston ha tenido que jugar dos partidos en tiempo extra hasta ahora, y si Andrew Luck puede evitar entregar el balón, el último de la temporada entre estos rivales de división podría ser uno que se fuera hasta las últimas consecuencias. Shayne Graham anotó cinco goles de campo en la semana 15 para ayudar a ganar a los Texans sobre los Colts. Que vaya calentando motores.

Andrew LuckAPAndrew Luck tiene al alcance de las manos un boleto a postemporada en un equipo en reconstrucción.

BRISTOL -- Los Indianapolis Colts han tenido que navegar sin entrenador en jefe y con un mariscal de campo novato, y si bien no pudieron amarrar un lugar en la postemporada la semana pasada al perder contra sus rivales divisionales Houston Texans, ahora se reportan listos para asegurar su boleto ante los Kansas City Chiefs.

Ningún equipo está a salvo aún con marca ganadora en esta campaña, pero los Colts se han alimentado de la inspiración que durante semanas ha emanado la figura de Chuck Pagano. Los médicos le han dado la alta médica después de agresivos tratamientos de quimioterapia y Pagano estará con el equipo para preparar la segunda ronda ante los Texans, de cara al cierre de la campaña regular.

Los Colts no solamente perdieron a Peyton Manning esta temporada, otros veteranos como Jeff Saturday y Pierre Garçon dejaron Indianapolis por la vía de la agencia libre. De hecho sólo cinco jugadores en el roster tienen 10 o más temporadas de experiencia, mientras que la gran mayoría (30) tiene tres años o menos. Reggie Wayne, Adam Vinatieri y Dwight Freeney son la espina dorsal que mantienen a la sangre nueva en una misma dirección y marcan el ejemplo para los años por venir. Además, con algunos tropezones aquí y allá en su primer año, Andrew Luck no sólo lleva marca de 9-5, sino que a pesar de compatir división con el equipo de mejor marca en la Conferencia Americana, tiene en las manos amarrar el boleto a playoffs este fin de semana ante Kansas City.

Si consiguen una victoria convincente contra los Chiefs, podrán recobrar ritmo para la postemporada y le permitirán a Bruce Arians empatar el récord de victorias para un entrenador interino, además de que los Colts serían uno de apenas cuatro equipos en la historia en pasar de dos o menos victorias una temporada, a ganar 10 o más la siguiente.

El equipo ha sufrido también algunas lesiones que afectaron gravemente, como la del safety titular Tom Zbikowski quien se ha perdido tres partidos, mientras la línea ofensiva se vio mermada con la baja del centro regular Sam Satele por una lesión de tobillo, el tackle derecho Winston Justice y el centro sustituto A.Q. Shipley. El coach Arians tendría que mover a Mike McGlynn al centro y el resto de la línea se tendrá que adaptar& una vez más.

En este juego de las sillas en la línea, es lógico pensar que Luck seguirá sufriendo de presión y capturas, las que se sumarán a las 37 que tiene y que lo colocan como el cuarto QB más castigado de la liga, con todo y la movilidad que ha demostrado. Esa presión ha disminuido su porcentaje de pases completos que fue de 66% de las semanas 7 a la 9, a un 46 por ciento en los últimos tres encuentros. La suma de yardas totales en las últimas dos semanas han sido las más bajas de la temporada, ante Tennessee (269) y Houston (272), y han permitido nueve capturas y 19 contactos fuera de la bolsa de protección en esos dos partidos.

La exigencia se incrementa para Luck porque, aunque los Chiefs están 2-12 y son 25° en ofensiva total, su mejor carta es el dueto de linebackers pass-rushers, Justin Houston (10 capturas) y Tamba Hali (8). Afortunadamente la mejor cualidad de Andrew es su comportamiento, el que sus compañeros describen como sumamente tranquilo y constante aunque estén bajo gran presión.

BRISTOL -- Los cambios necesitan un tiempo de adaptación, y hacerlos en un momento inadecuado puede salir muy costoso. No obstante, los Baltimore Ravens decidieron cambiar a su coordinador ofensivo para las últimas tres semanas de la temporada regular, donde si bien, no dudamos que pasen a la postemporada, el título divisional aún no está amarrado.

Joe Flacco, Jim Caldwell
Getty ImagesCaldwell deberá compaginarse con Flacco hacia la postemporada

El cambio dejó fuera de circulación a Cam Cameron y puso en su lugar al otrora entrenador de pasadores Jim Caldwell, quien a pesar de haber sido entrenador en jefe con los Indianapolis Colts, nunca estuvo a cargo de llamar jugadas. Los expertos opinan que hacía falta un ajuste en el libro de la ofensiva de los Ravens, aunque tampoco esperan cambios significativos en las series de los próximos tres partidos de temporada regular. Nadie está esperando que Caldwell incorpore sorpresas ni se complique la vida con jugadas fuera de libreto.

El coach Caldwell necesita complementar mejor a Joe Flacco, sobre todo de cara al enfrentamiento contra los Denver Broncos del maestro de los regresos Peyton Manning, quien está teniendo una temporada de película. La ofensiva de Baltimore está por debajo de la mitad de la tabla en promedio de yardas por partido, con 235 yardas por aire y 108 por tierra, y hubo un momento donde los puntos se negaron a producirse por la vía del touchdown.

Lo que quiere Caldwell es que el sistema se "refresque" y que cada una de las piezas se sienta cómoda en cada serie, así como incrementar su porcentaje de anotaciones en la zona roja al menos por arriba del 50 por ciento que ahora tienen, sobre todo en casa. El balance con el ataque terrestre es imperioso en este equipo que cuenta con un corredor del calibre de Ray Rice, a quien dicen, Cameron no utilizó de manera especial en la presente campaña, a pesar que está jugando a su máximo potencial.

Quizás lo más delicado de esta transición es el momento en que se da. "Odio ver como un colega pierde su trabajo", dijo Caldwell ante el despido de Cameron. "Yo también he sido despedido en varias ocasiones y sé lo duro que es. Tengo ahora la oportunidad de responder a un gran reto pero tengo el personal necesario para cumplir". Le quedan los Broncos, los New York Giants y los Cincinnati Bengals para iniciar su campaña de credibilidad.

Caldwell quiere ejercer su posición de coordinador ofensivo desde la cabina. Aunque sus orígenes fueron del lado defensivo, Caldwell dice haber encontrado el balance en su visión del juego, y tras encargarse de los mariscales de campo, sabe que esa posición es el mejor medio para correr una ofensiva exitosa. La responsabilidad más grande será llamar las jugadas por primera vez como coordinador, pero sabe que en la NFL nada se puede dar por hecho, y que tiene que dar resultados si pretende agenciarse permanentemente el puesto.

Andy DaltonAPAndy Dalton ha mejorado su rendimiento después de haber sido nombrado capitán por Marvin Lewis.

BRISTOL -- Aunque abrieron con una estrepitosa derrota ante sus rivales divisionales Baltimore Ravens, los Cincinnati Bengals hilaron tres victorias en las siguientes semanas, incluída una ante los Washington Redskins, con un promedio de 33 puntos por partido, pero después vino una muy decepcionante racha de cuatro derrotas consecutivas donde Andy Dalton sumó seis intercepciones y lanzó más de 41 pases por partido.

Lo que necesitaba Cincinnati era balance, pero también un cambio de actitud del pelirrojo mariscal de campo.

Claro que no sólo la ofensiva llevaba toda la culpa en los resultados. Los Bengals aceptaron por lo menos tres pases de anotación en cada uno de los tropiezos, y contra los Pittsburgh Steelers, en la Semana 7, permitieron 431 yardas. El coach Marvin Lewis retó públicamente a Dalton a comandar a la ofensiva y al apoyador Rey Maualuga a hacerse cargo de la defensiva. Tras el reclamo de autoridad de Lewis hacia ambos jugadores, los Bengals iniciaron una racha donde ganaron tres juegos con por lo menos una diferencia de 18 puntos, una cadena de victorias contundentes que no se daba desde 1976.

Lewis sorprendió a Dalton y Maualuga con una "C" en el jersey, antes del partido contra los Oakland Raiders en la Semana 12, para reforzar la buena dirección de los capitanes. Maualuga dijo que cuando encontró su jersey marcado le tomó un segundo recuperarse de su asombro y alegría. "Fue como una especie de bendición y honor. Uno tiene que ponerse ese jersey y asegurarse que estás honrando la posición que se te ha otorgado", dijo.

Dalton tampoco se lo esperaba. "Había sido capitán en otros equipos antes de llegar a la NFL. Pero ganarme la capitanía y el respeto de Marvin y los entrenadores es definitivamente algo importante", dijo Dalton."Marvin nos está diciendo que somos los líderes y hemos respondido a la altura".

El mariscal de campo de segundo año nunca ha sido un hombre con carácter impositivo, pero sus compañeros opinan que se ha vuelto más vocal y determinante en sus instrucciones, haciendo que el equipo responda con mayor disciplina en la ejecución.

Lewis comentó que esta actuación de Dalton y Maualuga fue resultado del refuerzo en sus habilidades, y de haberles dado luz verde para tomar el control. Dalton había forzado demasiado el circo aéreo, cargando de manera equivocada con la responsabilidad durante la mala racha entre las Semanas 5 y 8, donde tuvo siete de las 11 intercepciones que llevaba hasta entonces. Es bastante notable la diferencia, porque en las últimas cuatro victorias, Dalton no había tenido entregas sino hasta el último duelo ante los San Diego Chargers, donde volvió a cometer dos intercepciones, aunque al final los Bengals ganaron 20-13. El ataque terrestre promedio es de 153 yardas por encuentro en los últimos cuatro partidos, mismos que han impulsado a Cincinnati para mantenerse en la lucha por un boleto a la postemporada, aunque tenga desventaja dentro de su división con marca de 1-3.

Los Bengals necesitan ganar los últimos cuatro partidos de la campaña para controlar su destino rumbo a la postemporada, pero en el camino le quedan dos rivales de división (Baltimore y Pittsburgh) con quienes ya perdieron esta campaña. En casa tienen marca de 3-3 y este fin de semana reciben a los Dallas Cowboys, quienes se han visto mejor de visitante que de local. Ambos equipos con la necesidad imperiosa de ganar. Cincinnati tiene la 8ª mejor defensiva de la liga (331.3 yardas permitidas) pero son mejor ante el pase que ante la carrera. Los Cowboys tienen de regreso a DeMarco Murray y Jason Witten tomó igualmente protagonismo, con más de 100 yardas, en la última victoria de Dallas ante los Philadelphia Eagles. Muchos opinamos que será más un juego de defensivas y presión por el pasador rival.

Pete Carroll, Russell WilsonGetty ImagesPete Carroll no dudó en dejar el mando de su ofensiva en manos del novato Russell Wilson.

BRISTOL -- Sólo 24 han sido los puntos combinados por los que Seattle ha perdido cinco partidos hasta el momento en la temporada, todos como visitante. La comodidad de jugar en casa y el apoyo del 12º hombre ha hecho de los Seahawks un equipo invicto en el CenturyLink Field pero su locación remota lo hace el equipo con mayor kilometraje recorrido en cada salida y contínua adaptación a diferentes husos horarios, factores que se acumulan conforme va avanzando la temporada y los juegos en gira son realmente críticos para sus aspiraciones de clasificar a playoffs.

Seattle tendrá las manos llenas contra Chicago aun cuando los Bears tienen una lista cargada de jugadores fuera y disminuidos por lesiones. Un factor donde ambos equipos han tenido problemas es el promedio de castigos por partido, que esta cerca de los siete, y la disciplina no se puede dejar de lado. Jay Cutler regresó tras una conmoción para llevar a Chicago a una contundente victoria sobre los Minnesota Vikings, mientras Seattle volvió a perder por un escaso margen ante los Miami Dolphins.

Hemos vistos cómo los mariscales de campo novatos han respondido a las expectativas, mayormente las han superado, pero en el caso de Russell Wilson más que ningún otro, pues tiene mas pases de touchdown que los seleccionados Nº 1 y 2 del draft. El ex-Badger de Wisconsin se despidió de su elegibilidad colegial con el título de la Conferencia Big Ten y una aparición en el Rose Bowl, pero llegó a la NFL como la sección numero Nº 75 del draft. Pero algo especial enseñó Russell en pretemporada para que Pete Carroll decidiera jugársela con el benjamín.

Hasta la Semana 12, la lista de candidatos a Novato Ofensivo del Año se había reducido a tres jugadores con Robert Griffin III por delante de otros dos reclutas de primera ronda: Doug Martin y Andrew Luck. Por haber sido elegido en la tercera ronda, Wilson ha pasado desapercibido en esta conversación aun cuando tiene un pase de touchdown (17) más que RG3 y cuatro más que Luck. Wilson tiene ocho intercepciones hasta ahora, pero sólo dos en los últimos seis partidos, además de por lo menos dos pases de anotación en sus últimos cuatro. A este ritmo, podría romper la marca establecida para pasadores novatos, de Peyton Manning con 26.

Wilson es el primer novato en la historia de la NFL con un índice de pasador de 125 en tres juegos consecutivos, siendo su mejor marca 133.7 contra los New England Patriots en la Semana 6, aunque la marca con la que se mide a los jugadores de primer año son las victorias. Russell no es tan electrizante como RG3 y aún está detrás de él en yardas totales y promedio de yardas por pase, pero entre los cinco novatos titulares este año, ambos son lo únicos que están sobre 62 por ciento de efectividad. Wilson tiene más touchdowns, menos intercepciones y mejor porcentaje que Andrew Luck, pero es el pasador de los Indianapolis Colts quien tiene mejor marca con 7-4. Otro factor con el que se mide a un talento es su manera de reaccionar ante la presión, y Wilson ha tenido tres regresos en el ultimo cuarto para ganar.

La campaña de Russell tuvo un inicio lento ya que estuvo compartiendo repeticiones con Matt Flynn durante la pretemporada, lo que limitó su control de la ofensiva y también la química con sus receptores. Pero los errores y la mayor cantidad de intercepciones fueron una fase de la cual Wilson parece haberse graduado y su habilidad atlética le ha permitido escaparse de la presión para hacer jugadas en la carrera.

Si los Seahawks clasifican a la postemporada con Russell Wilson, su contrato de 3 millones de dólares por cuatro años será la mejor negociación en muchos años para esta franquicia.

BRISTOL -- Los Tampa Bay Buccaneers han padecido el dolor del crecimiento de Josh Freeman, pero parece que llegó el momento de ver los resultados. Con condiciones atléticas sobresalientes Freeman demostró en el 2010, su segundo como profesional, que podría regresar a este equipo a los playoffs con marca de 10-6, pero sólo le alcannzó para un tercer lugar de división.

Todos pusieron a Tampa Bay entre los protagonistas de la siguiente campaña pero Freeman tuvo un bache en su desarrollo y el equipo perdió sus últimos 10 partidos del 2011. Lo que parecia una posible quedó simplemente como anécdota de otra prometedora carrera cebada en el camino. Pero al parecer lo que necesitaba no sólo Freeman, sino en general la organización, era una revisión de objetivos y personal.

Así llegó el nuevo entrenador en jefe Greg Schiano, procedente de la Universidad de Rutgers, quien a su vez trajo a Mike Sullivan como coordinador ofensivo tras haber sido entrenador de mariscales de campo con los New York Giants. Aunque no había llamado nunca jugadas para NY, Sullivian quería expandir sus horizontes en Tampa Bay con un juego aéreo profundo complementado con ataque terrestre. En lugar de traer un nuevo candidato para mariscal de campo, el equipo se encargó de poner nuevas piezas alrededor de Freeman.

Entre las contrataciones previas a la campaña del 2012 estuvieron el receptor abierto Vincent Jackson, quien durante tres años había promediado 18 yardas por atrapada con los San Diego Chargers, y también llegó el veterano ala cerrada Dallas Clark, quien junto a Peyton Manning hizo una de las mejores mancuernas en sus días jugando para los Indianapolis Colts. También los Bucs reforzaron su linea ofensiva con el guardia Carl Nicks, que había jugado con los New Orleans Saints, y finalmente los Bucs firmaron al corredor Doug Martin en la primera ronda del draft.

Las piezas por supuesto tardaron un poco en entrar en ritmo, pero tras sufrir cuatro derrotas en los primeras cinco semanas, Josh Freeman por primera vez en su carrera consiguió una racha de cuatro victorias al hilo, la última las más difícil al regresar de un déficit de 11 puntos para llevar el partido hasta tiempo extra y vencer finalmente a los Carolina Panthers. Freeman tiene armas y apoyo para ejecutar con eficiencia sin estar corriendo por su vida en cada centro. Es uno de los mariscales de campo titulares con menos capturas en 11 semanas (14), está cuarto en la liga con 21 touchdowns --empatado con Tom Brady hasta antes de la Semana 12--, y tiene un promedio de 8.2 yardas por pase. Freeman es tercero en la liga con 22 pases completos de mas de 20 yardas, sólo detrás de Andrew Luck y Peyton Manning. Jackson a su vez lidera la NFL con 20.5 yardas en promedio por recepción.

Según nuestro compañero analista en ESPN y ex mariscal de campo Ron Jaworski, Josh Freeman "está jugando fenomenal. El año pasado sufrió con su efectividad y conforme se acumularon las derrotas la ofensiva perdió chispa y la culpa siempre cae en los hombros del pasador. Cuando llegó a la liga siempre pensé que iba a ser un súper estrella y ahora lo estamos confirmando".

El sistema ofensivo de Sullivan, dice Jaworski, es un efectivo y simple. "Es como el de los Giants. No es compleja, ni sofisticada. No hay extravagancias ni trucos. Se juega solo fútbol americano. En Philadelphia todo mundo se queja de que no hay línea ofensiva, pero en Tampa Bay nadie lo hace porque la filosofía es la del siguiente hombre al turno".

Freeman no solo tendrá que medirse dos veces con el líder de su división Atlanta Falcons, sino que además en el camino aún les queda New Orleans que viene de menos a más con un Drew Brees enrachado y Denver Broncos con Manning sumando marcas cada semana. La ofensiva bucanera suma más de 360 yardas por partido, pero su defensiva permite 394. Es de ese lado de la bola donde necesitan apretar las tuercas para apoyar la causa de Freeman.

BRISTOL -- No hay semana que pase sin que se asome la posibilidad de que Peyton Manning escriba una nueva marca en los anales de la NFL. Aunque los números son decorosos e importantes, lo que más impresiona del mayor de los Manning es la forma en que se ha adaptado a un nuevo equipo totalmente distinto al que dirigió por 13 temporadas consecutivas (hasta que no jugó por lesión en 2011). Cuántas veces hemos visto a quarterbacks veteranos tratar de asimilar un nuevo ambiente, hacer química con sus receptores y línea ofensiva para intentar repetir el éxito de su anterior equipo. En esta fórmula ganadora hay dos partes que tienen que estar de acuerdo, y los Broncos estaban realmente ansiosos de tener un líder que no sólo navegara con la bandera de la motivación sino de la acción. El coach John Fox poco a poco ha sido capaz de entregar las riendas de la ofensiva a Peyton y aunque algunos puedan criticar que Fox esta siendo opacado por su QB en el equipo, no hay otra forma de que un comandante de la clase de Manning pueda funcionar. No hay en la NFL un jugador mas inteligente y analítico que el Nº 18.

Tras nueve partidos, el receptor Eric Decker comento que el sistema aún esta en vías de perfeccionarse y que siente que ahora están a un 75 por ciento de su potencial. Imaginen lo que eso significa cuando los Broncos están en comando de su división con 6-3 y con la tercera mejor ofensiva total y por aire de la liga. La defensiva el año pasado tuvo mucho que ver para que los Broncos calificaran a la postemporada y este año por ahora son la sexta mejor por yardas permitidas con margen para mejorar igualmente. El uniforme bronco será con el que Peyton Manning escriba algunos de sus mejores números como profesional y busque también la nominación por quinta ocasión como el Jugador Más Valioso de la temporada, aunque puede pasar que lo haga también como el Jugador Ofensivo del Año y el Regreso del Año. Esta trifecta nunca se ha dado desde que se instituyeron estos tres reconocimientos. En 22 ocasiones el JMV y el Ofensivo del Año han coincidido con 12 dobletes para QBs y 10 para corredores. Sólo Tom Brady ha podido repetir el MVP y el Ofensivo del año (2007 y 2010) y aunque también recibió el Regreso del año en el 2009, en esa temporada el JMV se lo llevó Peyton Manning, y el ofensivo del año Chris Johnson. Manning se llevó también el doblete JMV y Ofensivo del Año en 2004, pero nunca había sufrido una lesión tan grave como la que lo mantuvo fuera de circulación por todo un año. Todos los ingredientes se están conjugando para que por primera vez en la historia las votaciones coincidan para ganar este triplete. A los 36 años lo que mas le gustaría a Manning sería regresar a Super Bowl, y como pinta la AFC, Denver tiene muy buenas oportunidades de llegar hasta la Final de Conferencia.

Y la forma más efectiva para que Manning cumpla con su cometido no es quizás siendo espectacular, será minimizando los errores. Y de eso hablan sus números hasta el momento: en seis partidos al hilo ha podido completar por lo menos 70 por ciento de sus pases, una racha que impone marca en la NFL. Ha podido sumar ya 21 pases de anotación por sólo seis intercepciones. La fuerza de su brazo no ha sido puesta en duda gracias a seis partidos de más de 300 yardas hasta ahora, que lo hacen el número uno en la historia con 69 partidos acumulados. Si lanza por lo menos 295 yardas ante San Diego, llegará a 3,000 en 10 partidos y se convertiría en el tercer jugador en la historia en alcanzar esa cifra en sólo una decena de partidos (los otros fueron Drew Brees y Drew Bledsoe). Si llega a 3,000 yardas, será su decimocuarta temporada en lograr esa marca --o sea, todas las que ha jugado-- y será el segundo detrás del eterno Brett Favre (18). Otra gran estadística a tomar en cuenta es que aun cuando los Broncos no tengan el mejor inicio de partido, Manning es el líder de todos los tiempos con 48 victorias viniendo de atrás en el último cuarto o en tiempos extras. Ahora mismo está empatado con 420 pases de anotación de por vida con Dan Marino, pero eso podría cambiar el domingo. Sólo Brett Favre tiene más pases de anotación (508) acumulados en 18 temporadas.

También con un triunfo ante los Chargers, Manning sumaría su victoria 148 de por vida en temporada regular para superar a Dan Marino, y empataría al segundo lugar de todos los tiempos, nada menos que John Elway, el actual vicepresidente ejecutivo de Operaciones de los Broncos y miembro del Salón de la Fama. La victoria lo pondría como el segundo mejor porcentaje de victorias (68 por ciento), sólo detrás de Tom Brady (78 por ciento) .

Quizás la discusión por el titulo de Regreso del Año será la más dividida porque Adrian Peterson está teniendo una temporada de ensueño tras una grave lesión que involucró ligamentos anterior y medio cruzados de la rodilla izquierda. Peterson tiene mas de 1,100 yardas en 10 partidos y va en camino a por lo menos igualar su mejor campaña en 2008 con 1,760. Los Vikings han mejorado este año con el milagroso regreso de este extraordinario corredor quien podría pelearle por lo menos un título a Manning y con justa razón. Quedan varios partidos clave para ambos protagonistas asi que los votantes tienen tiempo de definir por quien se inclinan. Lo que creemos que inclina la balanza para Manning es que su regreso es con un nuevo uniforme y ante una transición tan exitosa poco se puede rebatir.

Brian Urlacher, Arian FosterUS PresswireLa defensiva de Brian Urlacher y los Bears tendrá las manos llenas con Arian Foster y los Texans.

BRISTOL -- El juego entre los Houston Texans y Chicago Bears del domingo por la noche, es apenas en el quinto desde 1970 en que se enfrentan dos equipos con tan sólo una derrota a estas alturas de la temporada. El más reciente en estas circunstancias fue la visita de los Green Bay Packers a los Cowboys en 2007, donde salieron airosos los de Dallas como equipo local, 37-27. De hecho, en los cuatro duelos previos en entre equipos con una derrota o menos, ganaron los equipos de casa. La estadística favorecería a Chicago, pero desde la Semana 7 del año pasado, Matt Schaub y Jay Cutler son los únicos mariscales de campo que han ganado 11 y perdido uno como titulares, y eso pone una mesa muy pareja en este duelo de domingo por la noche.

Chicago y Houston solo se han enfrentado en dos ocasiones anteriores (2004-2008) y los Texans se quedaron con la victoria, pero los Bears no tenían a Jay Cutler. Este año, sólo dos equipos tienen marca perfecta como equipo visitante: los Atlanta Falcons y Houston, mientras que como locales sólo cinco equipos no se han dejado pisar el honor en casa: Atlanta, Seattle Seahawks, Baltimore Ravens, Pittsburgh Steelers y Chicago.

No se pueden pedir ingredientes para un duelo más parejo, con defensivas que se precian de ser durísimas ante la carrera: Houston es la 2ª mejor deteniendo el ataque terrestre y no ha permitido un sólo touchdown por tierra; Chicago es la 6ª defensiva ante la carrera y sólo ha permitido dos touchdowns. El ataque aéreo lo defienden mejor los Texans (203 yardas permitidas por partido) que los Bears (230 yardas por juego), pero es Chicago el equipo que ha tenido siete intercepciones con regreso hasta anotaciones (!!más anotaciones que las ofensivas de Miami, Jacksonville y Kansas City!!), y los Texans han interceptado seis pases esta temporada como resultado de pase tocado o desviado por un defensivo. Es Schaub no ha tenido intercepción en jugadas de play-action en la temporada y Chicago es la única defensiva que no ha permitido anotación en play-action.

Hay dos factores que podrían señalarse como claves para la victoria: los equipos especiales de Chicago y la defensiva de Houston en tercer intento (solo 26.5 por ciento en conversiones). Pero también hay que tener en cuenta que Jay Cutler es el segundo mariscal de campo con más capturas en contra de la liga hasta ahora con 28, mientras que sólo tres mariscales de campo titulares tienen 10 o menos tras nueve semanas: los hermanos Manning y Matt Schaub. La línea ofensiva de los Texans han sabido proteger a su pasdor --quien es mas susceptible a lesiones-- y establecer la trinchera con la que su ataque terrestre que promedia 138 yardas por partido, la mayoría cosechada por la máquina Arian Foster.

La labor mas importante para los Bears será darle a Cutler el tiempo suficiente para encontrar a Brandon Marshall con quien ha conectado el 40 por ciento de sus pases en la temporada. Marshall tiene siete anotaciones, mientas que el resto del equipo tiene cinco combinadas. Si Houston puede romper esa química entre ambos y detener en menos de 100 yardas como es su promedio a los corredores de Chicago, los Texans deberían sacar el partido. Pero hay algo que juega en su contra y lo vimos en la única derrota que tienen en la temporada, ante Green Bay: no sólo el rival de primer nivel sino el escenario de horario estelar en televisión abierta en Estados Unidos cuando permitieron 42 puntos y 420 yardas. Los Texans sufrieron en ese otro partido de domingo por la noche sin anotación en el primer cuarto y es algo que no se pueden permitir en el Soldier Field ante Chicago.

A Houston todavía le queda un lunes por la noche en la Semana 14 cuando viajan a Foxborough para enfrentar a los Patriots. Sí, los Texans tienen mucho que jugarse ante los Bears, no sólo por la perspectiva de jugar la postemporada en casa ,sino que este tipo de partidos los deben preparar para dar el siguiente paso para llegar a disputar el titulo de la Conferencia Americana.

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