La violencia, en filosofía de Valdano

viernes, 1 de marzo de 2013
01 mar
09:50
AM ET
por Héctor Huerta

"La ejecutan más jóvenes que viejos, más hombres
que mujeres, pero sobre todo, más pobres que ricos".
Jorge Valdano, marzo 1989, entrevista personal.

MÉXICO -- Su pensamiento era seductor. Venía de la más agresiva de las hepatitis, tras seis meses en casa, donde perfeccionó el arte del pensamiento. Jorge Valdano dedicó su vida a la reflexión, tras la dura enfermedad que enfrentó, la cual terminó por retirarlo de las canchas, después de haber ganado el Mundial de 1986 con Argentina y varios títulos con el Real Madrid.

Valdano dedicó muchas horas de su rehabilitación a la lectura. Devoró libros, eligió autores, aprendió a utilizar la palabra como su nueva herramienta laboral. Hoy es lo mismo directivo (en algún tiempo entrenador), escritor, orador, conferencista (sobre todo de liderazgo), pero sobre todo es un brillante librepensador.

Era marzo de 1989. Cita telefónica. La curiosidad del periodista delante de un enigma. El argentino cautivaba ya para entonces con sus frases, con conceptos bien sustentados, su profundidad de pensamiento. Era una mezcla de filósofo con literato.

Nos citamos en el restaurante del Hotel Eurobuilding, en la calle de Padre Damián, en Madrid. "Ahí está muy cerca mi oficina", dijo Jorge Valdano vía telefónica. Y, en efecto, en esa incipiente oficina se puso el embrión del que sería el exitoso proyecto Make a Team, un despacho que nació para la asesoría deportiva y que hoy ha expandido su campo de acción a la consultoría estratégica, la investigación comercial y de mercados, la inteligencia comercial y las soluciones en servicios operativos, luego de fusionarse con el gigante Inmark.

Jorge llegó la cita puntual, sonriente, bajándose de un Mercedez Benz que les regaló el Real Madrid a todos los jugadores. Ambos pensamos en una corta entrevista con desayuno incluido. Aquellos viejos casetes con sus lados "A" y "B" sólo podían almacenar 30 minutos en cada uno. Una hora en total. No bastó un casete. Necesitamos tres. Son una joya de reflexión y análisis. Hoy guardo esos casetes en la caja fuerte de los tesoros periodísticos.

Después de casi tres horas de grabación, sobrevinieron otras tres de charla sin fin, fascinante. Escucharlo era un deleite. El gran orador atrapando a su único espectador.

El filósofo del futbol no paraba de analizar el fenómeno social llamado futbol. En un momento nos detuvimos ante el inevitable tema de la violencia, que por aquel lejano 1989 ya era nota importante en los diarios y noticieros de radio y televisión.

Y Valdano habló con profundo conocimiento. Vivió la violencia en el futbol argentino, en el español, en el europeo (tiempo de "holligans") y también la violencia del hombre común, del que vive en sociedad.

"Sabemos que quienes ejecutan la violencia (en los estadios) son más jóvenes que viejos, más hombres que mujeres, pero sobre todo más pobres que ricos. Quiero decir que el grado de violencia que el hombre de la calle lleva incorporado al futbol depende siempre del grado de frustración", comenzó diciendo.

Y habló de distintas clases de aficionados en el mismo estadio: "En la tribuna, un espectador se queda en el suspiro; otro en el grito; uno más pasa al insulto y alguno apunta y tira con una botella de champaña a la cabeza de Hugo Sánchez (en aquel tiempo había sido agredido en un partido del Real Madrid".

El filósofo seguía con la palabra: "Yo creo que efectivamente el futbol es un vehículo de descarga, una sesión de psiquiatría colectiva, una terapia de grupo. Y además, hay una posibilidad de desindividualizarse. Uno en las graderías, sobre todo estando de pie (no era obligatorio estar sentados en aquel tiempo), forma parte de un monstruo con miles de cabezas: la masa. Parece que al involucrarse y formar parte de la multitud, termina por perder de vista los problemas que son suyos nada más, no de la multitud".

Y precisaba Valdano, con esa fina puntería de quien es amigo de las ideas profundas: "La violencia tiene una raíz social. Se elige al futbol para expresarla, en primer lugar, porque en la identificación con unos colores existe una excusa solidaria ante miles de personas. La multitud da impunidad.

Uno se vuelve anónimo en medio de la gente. Hay un elemento exhibicionista que conviene no perder de vista. La tribuna es un palco perfecto para que el gamberro (fanático) se vuelva célebre; a través del acto de vandalismo llega a tener cierta consideración pública. Para estos chicos, salir en un periódico con un palo en la mano y con cara de asesino es un elemento más de prestigio.

Ahora, el identiquit del retrato robot de un violento, responde al anti modelo social. Es lo antagónico a la figura del triunfador que venden los medios de comunicación. Y el contra modelo plantea una contra ética. Maneja valores absolutamente torcidos, en donde el coraje forma parte del centro de sus preocupaciones. Son machos peleoneros".

E insiste: "El futbol es un deporte que conviene verlo participando, no como simple espectador que va a disfrutar la estética del juego, sino como un gran fenómeno, donde uno tiene que estar a favor o en contra de alguien para encontrar los resultados emotivos que busca".

Lo atajamos con una pregunta:

¿Cuál es el principal combustible que alimenta la violencia?

Y concluye con absoluta serenidad, sabedor del contenido de su respuesta: "La injusticia social".

Valdano habló también del fenómeno de la violencia en Inglaterra, de la diferente raíz social que tenía la violencia argentina de las barras bravas. Y también habló del jugador profesional, que en cada declaración ante los medios sacude las emociones entre sus aficionados.

"Yo creo que el futbolista a veces no sabe situar dentro de la escala social el fenómeno deportivo. El futbolista plantea la información del partido que va a venir como un problema de vida o muerte. Y el que lo plantea así lo transmite así, porque la voz del futbolista es una voz que llega a millones de personas".

Y también habló de los periodistas: "Otro de los problemas que incita a la violencia a través de los medios de comunicación es el hecho de recordar altercados anteriores. O sea: se desentierran viejas noticias como el que desentierra un hacha de guerra. El más peligroso de todos es el periodismo localista porque a través de sus informaciones la ciudad se siente agredida cuando se refieren a sus héroes. Ahí hay un germen que luego se vuelve difícil de administrar".

La entrevista tiene 24 años. Los conceptos, después de casi cinco lustros, siguen tan vigentes como entonces. Basta ver la actualidad del futbol mexicano. Y también de nuestro país.

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Copa MX: muchos juegos, poco futbol

jueves, 21 de febrero de 2013
21 feb
09:43
AM ET
por Héctor Huerta

"La calidad nunca es un accidente; siempre es
el resultado de un esfuerzo de la inteligencia".
John Ruskin.

MÉXICO -- Por más gritos que se lancen al aire, por más horas que ocupen en los espacios televisivos y por más propaganda de la LigaMX para que el torneo prenda, la CopaMX ha caído dramáticamente de calidad en los primeros 47 partidos de sus cuatro jornadas iniciales.

Ya desde el torneo pasado se advertía que la CopaMX tenía un formato no adecuado. Jugar muchos partidos no significa que se jueguen buenos partidos.

Los estadios, aún los de Liga de Ascenso, lucen cada vez más vacíos. El interés del público ha disminuido dramáticamente. Los equipos llevan a sus plantillas "B" o "C" a los compromisos. Los directivos se rascan las uñas para pagar viajes y hospedajes porque hay mucho gasto y poco ingreso, ecuación que invariablemente llevará a varios equipos a la bancarrota. La CopaMX no consigue patrocinios, no puede darle prestigio y nombre al torneo porque simple y sencillamente carece de la calidad para que un patrocinador arriesgue un buen porcentaje de su publicidad en apoyar un torneo desairado por la afición y también por los propios equipos.

Hay pocos que le han dado toda la seriedad a la CopaMX y que incluso aspiran a conseguir el título: América, Puebla, Atlante, Cruz Azul, Atlas, Querétaro y Jaguares (que juega este viernes) conservan lo invicto y se han colocado con amplias posibilidades de avanzar a la siguiente fase. Con el juego de Jaguares-La Piedad se completarán 48 en cuatro jornadas. Faltan otros 24 en las dos fechas restantes. Y luego vendrá la fase corta de postemporada donde se juega lo menos malo del torneo.

¿Quién, en su sano juicio, quisiera mantener este formato de competencia?

Si hubiese una memoria viva en la Federación, o en la propia LigaMX sobre competiciones del pasado, como el Torneo de Reservas, el Torneo Nacional de Nuevos Valores o inclusive la exigencia de la Regla 20/11, podríamos comprobar que los resultados deportivos era mejores, con el surgimiento de mayores figuras.

Tampoco la parte económica mueve a la CopaMX porque los equipos pueden dar fe de la acumulación de pérdidas después de cada copa porque los viajes son largos, el hospedaje tiene que ser de equipo profesional, el traslado aéreo es costoso y la alimentación debe ser la que requieren futbolistas de alto rendimiento.

En cambio, los ingresos por taquilla son raquíticos. El balance de pérdidas se desequilibra cada día más, por lo que la LigaMX tendría que replantearse el futuro de la CopaMX para las siguientes ediciones.

La idea no es mala. El formato sí. No se copió el modelo español, ni el italiano, ni el inglés, como se había anunciado en el estudio previo. Es más, ni siquiera se copió el modelo mexicano de aquellas históricas Copas México de los años cincuenta, sesenta y setenta, que despertaban el interés de los aficionados y colmaban en muchos partidos las tribunas.

Es buen momento para que Decio de María asuma la responsabilidad de su error, lo mismo que Enrique Bonilla, su gurú en el aspecto deportivo. Este experimento está resultando todo un Frankestein para la economía de los clubes.

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El América: obligación, no gracia

miércoles, 23 de enero de 2013
23 ene
10:38
AM ET
por Héctor Huerta

"Afortunada o desafortunadamente, el América debe ir por el título".
Emilio Azcárraga Jean, presidente Grupo Televisa.

En el noticiero estelar de su empresa, Emilio Azcárraga Jean dedicó algunas palabras de los planes que tiene el consorcio y precisó como dueño de las Águilas del América que ser semifinalista (como lo ha sido en los dos últimos torneos) es poca cosa para su equipo.

Dejó en claro que ser campeón es una obligación inherente de los equipos grandes, como el América. "Hoy el tema no es si (el América) es líder o llega a semifinales. Afortunada o desafortunadamente, América debe ir por el título". Y le faltó rematar la frase: "Siempre".

Este buen inicio de torneo no basta. La recuperación en los dos anteriores, tampoco. Borrar el pésimo cierre de administración de Michel Bauer como presidente, menos.

Lo que reclaman millones de americanistas diseminados por el país y en los Estados Unidos es que el equipo corresponda a su grandeza (lleva 10 títulos en la era profesional, uno menos que Chivas y los mismos que el mejor equipo de los torneos cortos, el Toluca) con otro campeonato. Dos títulos en los últimos 15 años son números menores para una organización cuyo barco insignia en el deporte fue el América, aquel equipo que en los setenta le peleó la supremacía al Cruz Azul y que impuso su dominio en los ochenta, al ganar cinco campeonatos de diez disputados.

Este América está en deuda con sus aficionados. Ha invertido decenas de millones de dólares sin poder saldar esa cuenta pendiente con su afición.

Ha cambiado presidentes, entrenadores, jugadores, empleados. Ha comprado proyectos, ha inventado los propios, ha escuchado sugerencias. Y nada funciona.

Hoy que el equipo empezó como bala en la liga y en la CopaMX, hay que recordar que el compromiso del América es con su propia grandeza de resultados. Once títulos os contemplan, pero también un pasado reciente lleno de penas. Sus números en los últimos años son los de un equipo mediano.

Por eso cuando el presidente de Televisa (el americanista número uno del país, porque además de dueño es un fan que idolatra los colores, que los lleva tatuados en el alma) dice que el América debe ir por el título en este torneo, porque las semifinales ya no le bastan, también tiene que agregar el tiempo de su aspiración: "Siempre".

Porque ese es el compromiso de los equipos grandes. No es gracia arrancar bien un torneo: es una obligación. Las buenas rachas pueden ser transitorias. Los títulos son para la posteridad. El América se sabe querido y odiado. Representa a una buena legión de seguidores dentro y fuera del país que tienen arraigado un profundo sentimiento de pertenencia por su equipo, que lo apoyan en las buenas y en las malas y que expresan de distintas formas su agrado o rechazo ante el resultado en turno.

Además, el América también sabe que es el equipo que tiene más contras. Cada aficionado de un equipo odia a otro o no odia a ninguno. Pero a los americanistas los odian los aficionados Chivas, los Pumas, los de Cruz Azul.

Aglutina igual la pasión encendida de sus fieles, que la burla de sus detractores múltiples. Sí, este América del "Piojo" Miguel Herrera arrancó bien, tiene un plantel capaz, un goleador implacable como Christian Benítez, un creativo en gran momento como Sambueza, un novato en proceso de consagración como Jiménez, una defensa sólida con Aquivaldo, el "Maza" Rodríguez y Diego Reyes, un refuerzo de verdad como Oswaldito Martínez y una banca con grandes figuras, además de un entrenador hambriento de títulos. Es un plantel con una gran competencia interna. Bien dicen: donde no hay competencia, hay incompetencia. Hoy los once puestos titulares del equipo son codiciados por un plantel con 20 jugadores capaces de ocuparlos.

Pero la cuesta es hacia arriba. El torneo es joven y al América le faltan todavía muchas pruebas. Esta vez no hay excusas: América necesita urgentemente un título. No es la exigencia del dueño. Es el clamor de sus millones de seguidores.

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Carta a Miguel Calero

martes, 22 de enero de 2013
22 ene
14:47
PM ET
por Héctor Huerta

"Llegué Tuzo, crecí Tuzo y moriré Tuzo".
Miguel en su despedida.

MÉXICO -- Nos tomaste por sorpresa, Miguel...

Te creíamos tan fuerte, tan entero, que nadie de quienes te admiramos lo podemos creer. ¿Por qué, Miguel? ¿Por qué ahora? ¿Por qué este profundo dolor para tu familia directa y para la familia del futbol, que te conoció y reconoció dentro y fuera de la cancha? ¿Por qué provocar esta lágrima traicionera que esparce su tristeza sobre las teclas de la computadora? Nos tomaste por sorpresa, Miguel.

Claro, teníamos el antecedente de la trombosis que sufriste hace algunos años. Nos llevaste al hospital, después a Pachuca para saber cómo iba tu recuperación, nos sentamos a platicar el momento, tus temores, la sensación de que no podías perder esa lucha porque estaban contigo tu familia y el futbol.

Nos alegramos con tu vuelta a las canchas, para cumplir tu meta de ir al Mundial de Clubes de 2008.

Volver al campo era como renacer, decías. Pero ahora, de repente, otra sacudida con la terrible noticia de una segunda trombosis. Nuevamente la ciencia médica a prueba. Y tu fortaleza también. Nadie pensaba en la posibilidad de que perdieras la batalla. Aún ante los peores escenarios médicos estaba la certeza de que eres un gigante de 1.90 metros de estatura, que cuando levantabas los brazos alcanzaban a acariciar el travesaño con el amor de un portero por vocación.

Nos tomaste por sorpresa, Miguel. Y más este lunes, después de una semana de luchar día a día, hora a hora, minuto a minuto. Querías ver de nuevo la luz, a tus hijos, a tu esposa, a tu madre, a tus seres queridos, a tus incontables amigos. La palabra "muerte" simplemente no la considerábamos. "Miguel es fuerte, muy fuete", nos confortábamos al platicar tu caso, mientras recibíamos informes parciales de coma inducido, de craneotomía descomprensiva, del edema que no cedía, pero luego surgían noticias alentadoras de que estabas "grave pero estable" o que serías despertado para saber las reacciones de tu cuerpo. Pero no considerábamos la posibilidad de "muerte cerebral". Creíamos en el milagro de tu fortaleza, aunque en el fondo nos atemorizaba la sentencia atribuida a la mitología griega de que "los elegidos de los Dioses mueren jóvenes". Y tu acta de nacimiento te colocaba en zona de riesgo (Ginebra, Valle del Cauca, 14 de abril de 1971) a tus 41 años 7 meses y 19 días.

Por eso nos tomaste por sorpresa, Miguel, este lunes, cuando el doctor de tu equipo, José Antonio Torres informó en el Hospital Médica Sur: "Comunicamos que el Sr. Calero tiene muerte cerebral. A partir de este momento Miguel Calero está en soporte vital. No tenemos más que agregar". Enseguida, el neurocirujano Edgar Nathal lo dijo más claro: "Lamentablemente, es cuestión de tiempo para que Miguel Calero muera". Como un golpe contra el poste la noticia. Estado de shock general. Luego la tristeza que no encuentra explicaciones. Hoy sólo nos resta lo inevitable. Irás a una dimensión en la que no habrá dolores. Emprenderás el viaje de tus ancestros, aunque el pesar agobie a quienes más te quieren.

Nos tomaste por sorpresa, Miguel. Y comprobamos que muchas veces la noticia también duele. Tu partida llega en un momento inesperado, aunque tu maestro y amigo Enrique Meza dice bien que "sólo los tiempos de Dios son exactos". Créeme que te vamos a extrañar. Vivimos tus conquistas en la cancha, tu personalidad en la disputa de un partido, tu sentido de responsabilidad para asumir tu rol de líder. Eres leyenda del Pachuca al que tanto le diste. Te llevas el reconocimiento general, de los Tuzos y de toda la comunidad del futbol mundial. Tus logros son el legado del futbolista en la cancha. Pero nos hará falta el hombre que supo ganarse al mismo tiempo, respecto, admiración y cariño. Adiós, Miguel. Te llevas el cariño de miles de personas que no pueden evitar derramar sus lágrimas ante este desenlace inesperado. Te vamos a extrañar. Pero ve tranquilo porque tu familia se queda con el cariño que te ganaste en todas partes, gracias a tu legado futbolístico, pero principalmente gracias a tu calidad como ser humano.

Hemos de confesar: nos tomaste por sorpresa, Miguel. Pero dejas tu obra humana más viva que nunca. Como las pancartas de los días de gloria en el estadio: Grande, Calero.

Buen viaje, amigo.

Y que Dios te reciba con amor...

Atentamente:
"Hetor"

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Una final sin favorito

jueves, 29 de noviembre de 2012
29 nov
10:06
AM ET
por Héctor Huerta

MÉXICO -- Uno, que la cancha sintética; el otro, que la altura. Y no va por ahí la cosa. Toluca y Tijuana han sido los equipos más consistentes del torneo regular y de la liguilla. Han marcado importante diferencia y, por lo tanto, cualquiera merece la corona.

Toluca cuenta con un entrenador experimentado, que enfrente tendrá a uno de sus discípulos, no porque lo educó en alguna aula, sino porque predicó con el ejemplo siendo su entrenador en aquellos años maravillosos de los folclóricos jugadores del Toros Neza.

Enrique Meza ha tenido de todo en la vida: momentos de gloria, con cuatro títulos de liga y el mejor resultado de un equipo mexicano en torneo internacionales (la Copa Sudamericana con el Pachuca). En su haber están cuatro campeonatos de liga, hay algunos de Concacaf, la sudamericana, varias finales, números impresionantes de su paso por Toluca, Pachuca y hasta con Cruz Azul, donde sólo le faltó la cereza al pastel con alguna coronación, pero siempre tuvo al equipo en el primer lugar del porcentaje.

Pero también hizo un equipo de gran personalidad con Toros Neza, al que lo llevó a una final de Copa contra Cruz Azul y otra de liga contra Chivas, aunque ambas las perdió. Y pocos recuerdan que Morelia lo llamó para una misión imposible de salvarlo del descenso... y también lo logró. A cambio de esas, tiene la mancha negra de su paso por la selección nacional. Ha sido una de las paradojas más crueles de su paso por el futbol: fue elegido por unanimidad y expulsado de la selección por unanimidad, con la calificación amenazada y el equipo al borde del precipicio, antes de Corea-Japón 2002.

Y también tuvo un amargo peregrinar con el Atlas, aunque eso no es novedad porque en el Atlas hasta los santos cometen el pecado de alguna vez ganar.

Enfrente de su banquillo estará uno de sus mejores amigos y fiel intérprete del buen futbol sobre la cancha: Antonio el Turco Mohamed, quien juega y vive con un ángel sobre su cabeza (su hijo Faryd, fallecido durante el mundial de Alemania 2006 en un accidente automovilístico). El Turco se ha sobrepuesto a esta indeseable tragedia familia, se ha reconstruido y ha tomado nuevamente una posición de privilegio en el futbol mexicano como un hombre de futbol altamente competitivo. Desde su llegada a Xolos ha creado una revolución deportiva en Tijuana. Serio, sobrio, con ese aire alegre que empaña el recuerdo de su tristeza, pero sabedor de que la oportunidad de ser campeón está más cerca de lo que nunca imaginó su equipo.

Toluca es ayer y hoy (diez títulos os contemplan).

Tijuana es palpitante hoy (apenas 5 años de vida en el futbol profesional y 18 meses en la primera división).

Los tiempos se dan, simplemente. Nadie puede programarlos. Enrique Meza lo haq dicho en muchas entrevistas: "Sólo los tiempos de Dios son exactos".

La oportunidad está ahí para los dos. Serán 180 minutos (o más) de una dura batalla, con dos instituciones serias en lo deportivo.

Las directivas también juegan esta final. El joven Jorgealberto Hank Inzunza ha sabido emplear el dinero de la fqamilia en refuerzos precisos: ni caras ni baratos, simplemente adaptables al esquema del equipo; salvó pronto el problema del descenso y ya disputó unos cuartos de final y ahora estará peleando nada menos que el título.

En el otro lado, la tradición familiar de un proyecto lleno de seriedad y éxito. Primero don Nemesio Díaz, ejemplo de pulcritud y pasión por sus colores ("que la bola ruede a nuestro favor", su frase inmortal), ganador de los primeros títulos del Toluca. Y luego Valentín Díez, su hijo, el relevo que llegó para mantener la grandeza del apellido en el futbol profesional. Don Valentín es sin duda el mejor directivo del futbol mexicano. Porque habla poco y hace mucho. Y porque cuando habla, hace llamados a la sensatez y a evitar los errores. Es un punto de equilibrio en las juntas de dueños y tiene tal poder moral, que no necesita ser el hombre más rico del mundo para ser el más respetado.

Y qué decir de la actuación en la cancha. Toluca tomó a jugadores con hambre de revancha: Tiago, que volvía de Brasil con poca gloria (llegó a ser suplente del Inter de Porto Alegre en aquella final de Libertadores contra Chivas); Carlos Gerardo Rodríguez, que se había estancado en Pachuca; Marvin Cabrera, que estaba de salida; Lucas Silva, cuya carta pertenece al Dorados de la Liga de Ascenso; Juan Carlos Cacho, que se pasó meses en la banca de Pumas; Édgar Benítez, que fue de regalo al Toluca por el Pacto de Caballeros (los Tuzos se llevaron a Paulo da Silva). Pero lo más importante fue que el profe Meza convenció a Talavera, a Novaretti, a Dueñas y principalmente al maestro "Sinha" de que tocando la misma melodía hacer una orquesta respetable.

Con Tijuana ocurrió algo semejante: hombres con sed de revancha están brillando con luz del ayer. Fernando Arce salió de Santos porque creían que no daría mucho más; Leandro Augusto igual de Pumas, como Pablo Aguilar de San Luis o Alfredo Moreno del Atlas. Cirilo Saucedo perdió en la elección de poretero titular de Tigres ante Palos, porque así lo decidió el "Tuca" Ferreti. Y Tijuana no tiene culpa de los vacíos legales: no hay regulación en México sobre el uso de futbolistas no nacidos en este país. Los Xolos tienen a cinco extranjeros (Aguilar, Gandolfi, Fidel Martínez, Riascos y Pellerano), a tres naturalizados (Alfredo Moreno, Leandro y Diego Olsina), además de cuatro jugadores con nacionalidad méxico-norteamericana (Joe Corona, Édgar Castillo, Greg Garza y Cirilo Saucedo). Once en total.

Este jueves la final es inédita: jamás se habían enfrentado estos equipos en esta instancia. Toluca lleva diez títulos. Si gana alcanza a Chivas.

Tijuana no lleva ninguno. Pero si gana, alcanza al Atlas...

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León apuesta por la alegría

martes, 20 de noviembre de 2012
20 nov
14:06
PM ET
por Héctor Huerta

"Para jugar al fútbol no se debe sufrir. Lo
que se hace sufriendo no puede salir bien".
Carles Rexach, ex entrenador del Barcelona.

MÉXICO -- Desdramatizar es la palabra. Agregarle alegría reduciéndole drama a tu juego. Esa es la receta del ex jugador y ex entrenador del Barcelona, Carles Rexach. Se basa mucho en una frase del escritor y poeta Rudyard Kipling: "La victoria y el fracaso son dos impostores, y hay que recibirlos con idéntica serenidad y con saludable punto de desdén".

Recomienda a directivos, entrenadores y sobre todo a jugadores "no dejarse llevar por la angustia, al pretender convertir triunfo y derrota en los cielos y en los infiernos de nuestra vida".

Jugar al futbol por alegría es como retornar a la edad de la inocencia, cuando el niño ama la pelota, juega horas y horas con ella por el simple placer lúdico de jugar.

Es el caso actual del León, el equipo sorpresa y sensación, pero sobre toda la apuesta retro del campeonato actual por ennoblecer la belleza del juego, poniendo, como dice Jorge Valdano, "un ojo en la cancha y el otro en la alegría de los espectadores".

Al margen de lo que suceda en el resto de la liguilla, el León ya dejó plasmada la huella terrenal del tiempo que les tocó vivir a los jugadores al lado de un entrenador que entiende que el futbol de alta competición no está reñido con la belleza. Jugar bien al enaltece los valores esenciales del futbol. Se puede ganar de mil formas. Gustavo Matosas y sus jugadores optaron por buscar el triunfo tratando con cariño la pelota, con veloces desplazamientos hacia el frente, corriendo riesgos en zona defensiva para aumentar unidades al ataque y buscando como posesos la portería del contrario. Ese ha sido su estilo durante todo el torneo del ascenso y en los 19 partidos de liga que lleva hasta ahora en su retorno a primera división.

¿Esta fórmula los llevará al título? No se sabe, pero como afirma Carles Rexach, "ganar una final, viéndolo bien, indica que has hecho un buen trabajo y perderla sólo implica que has hecho tan buen trabajo, que solo un rival de entre decenas ha sido mejor que tú ¿Es eso para lamentarse?".

Para Rexach, "quien gana es aquel que no se obsesiona con la victoria, y al no hacerlo puede rendir a la perfección y en el verdadero límite de sus posibilidades reales. Con tensión, pero sin nervios. Con pasión, pero con control. Con orgullo, pero con humildad. Con confianza, pero con madurez. Con coraje, pero con cautela. Difíciles equilibrios, todos ellos, que esconden las claves que otorgan la gloria. Y, sobre todo, disfrutar con lo que haces".

León juega convencido de lo que quiere. Ataca como vendaval, abre la cancha, corren sus dos gacelas por las bandas (Burbano y Loboa), construyen sus volantes "defensivos" (Carlos Peña y Luis Montes), definen sus letales delanteros (Sebastián Maz y Matías Britos) y atrás sufren los dos centrales (Magallón y Nacho González) porque en el carnaval ofensivo de cada partido hasta sus laterales ("Romita" Rojas y Edgar Hernández) se vuelven delanteros en el frenesí de buscar el gol. Su futbol hace un homenaje al concepto de juego concebido por la mente de varios idealistas y ejecutados por entrenadores que gustan del buen juego. Dice Rexach: "Hay que divertirse e intentar escapar hacia atrás en el tiempo y recuperar a aquel niño que disfrutaba en los patios del colegio corriendo tras un balón y que celebraba cada gol, entre otros doscientos más, como si fuera exactamente el mismo que te hace conquistar una Copa del Mundo. Si se consigue nivelar en el mismo plano la necesidad de ganar -sin ansia-, con el entusiasmo por el juego -sin temor-, la victoria estará tan cerca que podremos incluso besarla y convertir luego ese beso en la expresión del más bello romance que el amor por este deporte llamado fútbol nos haya hecho sentir jamás".

Hace una reflexión final, de la cual Gustavo Matosas es responsable en este León: "(Hay que) estar convencidos. Porque estar convencidos es estar preparados".

También Tijuana, América y Toluca quieren ser campeones. Han hecho méritos. Cada uno interpretando lo mejor posible el futbol.

Pero el León ha cumplido, ganando, empatando y hasta perdiendo, la fidelidad con un estilo de juego que privilegia la búsqueda frenética del gol y que intensifica los gritos de emoción en la tribuna. Jorge Valdano lo resume así: "Algunos dirán que en futbol sólo interesa ganar y otros, más cándidos, seguiremos pensando que si esto es un espectáculo también importa gustar".

Dice que los tiempos modernos traen algunas enfermedades: "También al fútbol lo atacó el bacilo de la eficacia y hay quien se atreve a preguntar para qué sirve jugar bien. Resulta tentador contar que un día osaron preguntarle a Borges (Jorge Luis) para qué sirve la poesía y contestó con más preguntas: ¿Para qué sirve un amanecer? ¿Para qué sirven las caricias? ¿Para qué sirve el olor del café? Cada pregunta sonaba como una sentencia: sirve para el placer, para la emoción, para vivir".

Y aunque hay muchos estilos para ganar (el Chelsea inglés ganó sin gusto por el juego al brillante Barcelona), Jorge Valdano cree en la combinación perfecta de espectáculo con resultado se puede dar: "¿Romántico? No. Jugar bien es útil: se ganan partidos y se ganan títulos".

Y remata: "Ganar queremos todos, pero sólo los mediocres no aspiran a la belleza. Es como pretender elegir entre un imbécil bueno o un inteligente malo".

Al margen del desenlace final del torneo, el León ya dejó una huella indeleble: se puede aspirar a la victoria poniendo un ojo en la cancha y el otro en la alegría de los espectadores.

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La tragedia del Atlas

miércoles, 14 de noviembre de 2012
14 nov
11:07
AM ET
por Héctor Huerta
MexsportLos Rojinegros firmaron una de las peores temporadas de su historia

"El amor es una maravillosa flor, pero es necesario tener el valor de ir a buscarla al borde de un horrible precipicio".
Stendhal.

MÉXICO -- La primera vez que vi a un aficionado tatuarse un escudo de su equipo en su propia piel, encima del corazón, fue a un atlista. Hoy he visto cientos, miles, decenas de miles de rojinegros con el escudo tatuado en su piel.

Pero todavía no conozco a ningún directivo que rasgue la piel, que vea correr su sangre y que sienta el dolor de sellar encima de su corazón los colores del Atlas.

Esa es la tragedia del Atlas: tener a la mejor afición en manos de los peores directivos del futbol mexicano.

En cuanto a la producción de jugadores, podrá haber algunas dudas sobre cuál es la mejor cantera, si la de Chivas, la del América, la de Pumas o la del Atlas. Pero en lo que no hay duda, es que la peor cantera de directivos se produce en las oficinas del Atlas.

Uno piensa que después de ver marchar al peor directivo de la historia del Atlas, no llegará otro que lo rebase. Pero el siguiente lo supera. Hoy el Atlas tiene al peor presidente de su historia. Lleva siete torneos y tiene al equipo al borde del precipicio. Pero quizá el que venga después de él, culminará la obra macabra de matar la historia de uno de los equipos más carismáticos dsel futbol mexicano.

Enamorarse de los colores de un equipo ganador es relativamente fácil. Los niños y jóvenes en proceso de identificación buscan siempre aliar sus aspiraciones de éxito asociándose con la imagen del equipo ganador del momento. Los padres convencen a sus hijos de irle al equipo de ellos, si las victorias y los títulos lo acompañan. Pachuca, Toluca, Monterrey, Santos y Tigres han incrementado sus aficionados en los últimos años por sus resultados. Han crecido su masa de fieles. Pero también los llamados "cuatro grandes", América, Chivas, Cruz Azul o Pumas, mantienen la lealtad de sus aficionados porque tienen una historia que los respalda. Y aunque alguno tenga ya más de tres décadas sin ser campeón (Cruz Azul), su equipo anda siempre ahí, calificando y peleando el título.

Pero... ¿Irle al Atlas? ¿A qué padre en su sano juicio de le ocurriría invitar a sus hijos a irle al Atlas, imagen de un equipo perdedor, con riesgo de descenso permanente, que gana un partido por torneo, que cada torneo se distingue por imponer marcas negativas (siete goles en 17 partidos el torneo pasado con la "Pájara" Chavez, 11 consecutivos sin ganar en el actual con Tomás Boy)?

Cada seis meses, el Atlas escribe una nueva historia trágica. Y cumplirá el próximo 22 de abril 62 años sin ser campeón.

Y la Fiel está ahí, en las tribunas del estadio Jalisco o siguiéndolo a cualquier plaza. Las barras atlistas mantienen sus lazos irrompibles de amor con el equipo. El corazón está hipotecado, además de tatuado. Amor ciego. De esos amores que no entienden de razones porque el amor es irracional. El fanático atlista no pierde la esperanza de un mañana mejor, aunque hoy viva el desasosiego del amenazante descenso. La directiva mata cada seis meses la ilusión, pero la esperanza sigue viva. Y el amor a los colores más sólido que nunca. Padres o abuelos hablaron de las leyendas de los amigos del balón, de La Academia, de aquellos años maravillosos que ya se ven tan lejanos. El equipo del buen futbol, del toque exquisito, del trato amoroso con la pelota. Los amigos del balón. Esperando que algún día vuelva el entrenador que entienda ese sentimiento y reviva el ideal del buen aficionado atlista.

Así es el Atlas. Cada rojinegro es consciente de su tragedia filial: tan lejos de Dios y tan cerca de los peores directivos que ha parido el futbol.

Y a pesar de otro semestre fatal, el corazón tatuado de miles de rojinegros sigue latiendo con fuerza. Y su voz no calla en las tribunas. Los cánticos están vivos, como la esperanza de un mañana mejor, creyendo que un día llegará a la cancha, con el uniforme del Atlas, la luz de esa bella frase de Jorge Valdano: "Todo equipo que trata bien el balón, trata bien al espectador".

Aunque parezca un canto triste, la voz de la Fiel sigue retumbando en las tribunas del Jalisco:

Rojinegro soy
Y te sigo a muerte.
No me importa nada, sólo quiero verte.
La hinchada te quiere aunque andes mal
Como la del Atlas no hay otra igual.
Atlas es mi vida. Eres lo más grande.
El amor que siento es inigualable.
Aunque no haya copas te voy a alentar
Porque ser del Atlas es mi enfermedad.

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Pelé, el rey inmortal

martes, 23 de octubre de 2012
23 oct
16:24
PM ET
por Héctor Huerta

MÉXICO -- A Edson Arantes do Nascimento Filho, "Pelé", le pusieron la corona de rey cuando era el genio más joven del balón. Ese 29 de junio de 1958 apenas tenía 17 años, 8 meses y 6 días de edad. Su consagración no fue un simple acto protocolario en un escenario cualquiera. Fue nada menos que en la final de la Copa del Mundo de 1958, cuando su país, Brasil, ganó por primera vez la Jules Rimet. Y la corona de rey se la colgó otro monarca: Adolfo, entonces Rey de Suecia.

Hoy, 23 de octubre de 2012, O'Rey cumple 72 años de edad.

"Ningún rey existente ejerce el poderío fascinador de un atleta como Pelé", escribió H. Pereira da Silva en su libro Neurosis Colectivas del Siglo XX.

La persona, Edson Arantes do Nascimento Filho es hoy un mortal como cualquiera, con un tiempo finito sobre la tierra. "Pelé", el personaje que tan bien ha encarnado Edson Arantes, es un inmortal. No tiene tiempo ni espacio en la dimensión del futbol. La grey de la tribuna universal le acreditó desde 1958 el título de leyenda. Fue elevado en los altares de la popularidad a la categoría de Dios supremo del futbol.

"Pelé" es el sinónimo que mejor utilizan los críticos cuando se trata de definir al crack que hace juegos malabares con un objeto esférico y cuya genialidad no tiene límites.

Su sonrisa, su piel negra aceitada y su voz de barítono encabezan campañas publicitarias a nivel mundial, con garantía de éxito porque cuidó su carrera deportiva y su imagen personal con la misma precisión que un cirujano encaja el bisturí.

Alrededor de este hombre gira un negocio llamado "Pelé". Edson Arantes lo explota, pero también lo cuida, lo administra, lo respeta. "Edson es el responsable de cuidar a Pelé", dice el icono brasileño sobre el desdoblamiento de personalidad que vive diariamente a causa de su popularidad.

Igual que todos los habitantes del planeta de la pelota, Edson Arantes vive hoy la fascinación que despierta el genio creativo de Lionel Messi, como antes se maravilló con Diego Maradona o con Johan Cruyff. Pero "Pelé" tiene su trono único. Es el mayor jeque en pantalón corto que ha producido el futbol.

Durante sus más de 20 años como jugador activo, Pelé llegó a poseer tanta fuerza que, por sí mismo, hubiera podido alinear la gravedad de todo el sistema planetario del futbol.

Lo mismo en Beijing, que en las Islas Galápagos, en la Patagonia, que en México, Pelé es una figura conocida y reconocida. En el reino de los cielos del futbol, "Pelé" sigue siendo el Dios que comparte la mesa con profetas de todas las épocas: Diego Maradona, Franz Beckenbauer, Joahn Cruyff, Alfredo Di Stéfano, Zinedine Zidane, Bobby Charlton, Leónidas, Romario, Ronaldo, Michel Platini, Eusebio, Gerd Müeller. Hoy han sido invitados a la mesa Lionel Messi, Xavi Hernández, Andrés Iniesta y Cristiano Ronaldo.

Sus 72 años de vida están llenos de emociones. Es un hombre que vive con madurez su propia nostalgia, consecuencia de la entronización involuntaria desde muy temprana edad.

Edson Arantes do Nascimento confiesa que es de lágrima fácil. En cualquier entrevista le pueden arrancar una emoción. Su voz es escuchada en cualquier rincón del planeta. Sabe que le pertenece al mundo y a la historia. Y en el mundo, el llanto es una constante. Se llora de alegría y de tristeza, en el festejo y en el drama.

"Yo soy una persona que llora mucho. Hay muchas cosas que me hacen llorar. Soy muy emotivo. Toda la gente que me conoce lo sabe. Lloro cuando trabajo con niños, cuando mi equipo gana (Santos), cuando mi selección (Brasil) gana el campeonato del mundo. Yo lloré muchas veces. Lloro cuando veo que una persona trata bien a un niño, a un desvalido, a un anciano ", confiesa.

Los trozos de su personalidad se pueden armar, como piezas de rompecabezas, en su propia casa. "Pelé" tiene un ídolo: su propio padre, Dondinho, ex jugador de futbol. "Es mi héroe", ha dicho, mientras recuerda que en la infancia le decía que los hombres no deben llorar. "Y después del Maracanazo, lo vi llorar como un bebé. Lo abracé y le dije: 'No te preocupes, papá. Yo voy a traerte la Copa del Mundo que hoy perdimos'. Y le cumplí ocho años después".

Aunque Dondinho no figura en los récords brasileños de las grandes figuras, para Pelé nunca hubo un jugador igual. "Ni Pelé pudo superar la marca de Dondinho, de anotar cinco goles con la cabeza en un solo partido", dice su orgulloso hijo.

Sobre Pelé se ha escrito en todos los idiomas. El periodista y escritor brasileño Armando Nogueira recuerda los tiempos de gloria de Pelé: "Su vocación de jugador de futbol es incomparable y se exprime en el campo con la misma espontaneidad que la pelota rueda; es tan perfecto al crear como al hacer un gol, un drible, un pase, un disparo, un remate con la cabeza. Sea en la circunstancia que fuere, Pelé mantiene con la pelota una relación de coexistencia absolutamente íntima, tierna, cordial".

Reconocido como uno de sus mejores biógrafos, Armando Nogueira hizo homenajes permanentes al talento de "Pelé".

Decía que su naturalidad para jugar al futbol era tal, que era capaz "al mismo tiempo, de estar en la concepción y en la culminación de una jugada" porque "su talento era de tipo esférico, como la pelota o su juego mágico".

Quienes no lo vieron jugar (consecuencia de haber nacido antes del interés) no pueden recordar la definición de Armando Nogueira sobre su calidad en el dominio del juego: "La técnica de Pelé no merece siquiera el reparo del más exigente crítico de futbol: él domina la bola con naturalidad y perfección, utilizando cualquier parte del cuerpo, no solamente los pies o el pecho; tiene un disparo potente y certero con ambas piernas; dribla con facilidad y gran arte, valiéndose del increíble poder de articulación de los tobillos, el cuello, la cintura, y, sobre todo, gracias a una fuerza instintiva, medular, que le permite salir creando movimientos nuevos, irresistibles, a base del contrapié, de falsas excitaciones, meneos y desequilibrios aparentes".

Y seguía su alegórica definición: "Usa las partes interiores y exteriores de los pies, tanto para el drible o el disparo, como para hacer pases con efecto; tiene espantosa velocidad de arranque y se eleva para cabecear con una elasticidad impresionante y con una noción del tiempo que sólo se ve en los grandes especialistas de esa jugada (el húngaro Kocsis, por ejemplo); tiene agilidad felina para recobrar el equilibrio perdido".

De su magia, Armando Nogueira describe: "Pelé tiene una capacidad casi irreal para filtrarse con la bola dentro de la defensa. Va como un rayo, dando la impresión al espectador de que está atravesando los cuerpos de los contrarios. Hemos oído a mucha gente queriendo describir las infiltradas de Pelé más o menos así: 'Él ha pasado por dentro de los otros'. Realmente, el lance es tan rápido que sugiere esa imagen. Lo que ocurre, simplemente, es que él realiza la acción a alta velocidad y con notable noción de su propio cuerpo, que le asegura el mínimo de tropiezos y el máximo de equilibrio en el gran fluir de su carrera".

De la película Pelé Eterno, del Director Aníbal Massaini Neto, sostiene que Pelé es el hombre más conocido del planeta, admirado por nobles y plebeyos. "Él y la gloria nacieron el uno para el otro", sostiene el filme porque afirma que "Pelé es la esencia del futbol".

Una imagen que quedó grabada en la memoria colectiva fue la despedida de "Pelé" en el Maracaná, con la camiseta de la selección brasileña. Mientras daba la vuelta olímpica, con lágrimas mezcladas de tristeza y alegría, escuchaba el grito ensordecedor de 150 mil delirantes aficionados: "¡Fica, fica, fica! (¡Quédate, quédate, quédate!)".

Nacido en Tres Corazones, el 23 de octubre de 1940, Edson Arantes do Nascimento ha sido un hombre de fe. Dentro y fuera de la cancha siempre encontró apoyo divino. Él mismo ha explicado la importancia de Dios en su vida: "Para mí Dios es el creador del universo. Dios es el amor. Ese es el significado de Dios para mí. Yo tuve la felicidad de tener casi todo en la vida. En las cosas materiales, Dios me ha dado de más. Y conste que yo pienso que las cosas materiales no llevan a Dios. Lo que te lleva a Dios es lo bueno que haces aquí en la tierra, lo que se deja de amor y de cariño. Ese es tu pase para el cielo".

"Pelé" nunca olvidará el gol 1,000 de su carrera, en el templo del Maracaná, con estadio repleto. Era el gol sacramento. Recuerda un detalle ilustrativo: "Lo más complicado fue que ese día del gol mil era aniversario de mi mamá (doña Celeste) y yo me olvidé. No sé por qué se lo dediqué a los niños. Siempre pensaba en emitir buenos mensajes para los niños. Y sabía que en aquel momento todo Brasil, todo el mundo estaba con la mirada ahí, poniendo atención. Lo más importante de este milésimo gol es que mucha gente cree que es muy fácil hacer goles de penalti. Les voy a confesar una cosa: yo era un jugador muy experimentado. Ese día, en el Maracaná había 150 mil personas para el partido entre Santos y Vasco da Gama. Cuando se marcó el penalti, toda la afición en el estadio empezó a corear el nombre de "¡Pelé, Pelé, Pelé!". Yo pedí la pelota, puse la pelota en el manchón de penalti y cuando la gente gritaba me comenzaron a temblar las piernas. Me preguntaba: ¿y si no anoto el gol, cómo voy a salir de aquí? Fue la primera vez en toda mi vida que me temblaron las piernas porque tenía miedo perder el gol. Pensé en los niños porque quise dar un mensaje edificante para ellos. Pero también, el hecho de haber sido de penalti, sirve para demostrarles a ustedes que tirar un penalti no es fácil. ¿Por qué se los dediqué a los niños? Porque pensaba que podía ser un buen mensaje para los niños que estaban observando ese gol mil de mi carrera".

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El Laberinto del Flaco y el Chepo

martes, 24 de julio de 2012
24 jul
07:47
AM ET
por Héctor Huerta

"Más que el brillo de la victoria, nos conmueve la entereza ante la adversidad".

Octavio Paz.

A dos días de iniciar el futbol olímpico en Londres 2012, nada mal nos caería a los que nos gusta leer, volver al texto original de Octavio Paz, El laberinto de la soledad, el ensayo escrito y publicado por el poeta mexicano en 1950, hace ya largos pero vigentes 62 años.

Después de una profunda reflexión, Paz analizó críticamente la historia y la identidad del mexicano, así como su relación con otras culturas y con la vida social de nuestro pasado, presente y futuro.

En este ensayo, Paz pretendió responder a la incógnita del mexicano, en una obra que es imprescindible en la lectura de todo aquel que quiera escudriñar en el alma de nuestra personalidad.

Leyendo a Paz y sobre todo este ensayo, uno entiende porqué muchos deportistas mexicanos no han logrado la hazaña que tuvieron tan cerca, a un metro, a un segundo o a un gol de distancia. La historia está repleta de episodios que frustran al deportista mexicano, que se queda invariablemente en la antesala de la gloria.

El Laberinto de la Soledad nos habla del machismo, de la sumisión y de la apatía del comportamiento nacional, productos, dice él, de la soledad interna, que individual y colectivamente, "se ha enraizado casi hasta la genética de sus descendientes".

Varias de sus frases revelan parte de nuestra personalidad. Esta es aplicable al mundo del deporte: "El estoicismo es la más alta de nuestras virtudes guerreras y políticas. Nuestra historia está llena de frases y episodios que revelan la indiferencia de nuestros héroes ante el dolor o el peligro. Desde niños nos enseñan a sufrir con dignidad las derrotas, concepción que no carece de grandeza. Y si no todos somos estoicos e impasibles -como Juárez y Cuauhtémoc- al menos procuramos ser resignados, pacientes y sufridos. La resignación es una de nuestras virtudes populares. Más que el brillo de la victoria nos conmueve la entereza ante la adversidad".

¿Cuántas selecciones nacionales de varios deportes, cuántos deportistas en la individual, cuántos esfuerzos personales no terminan en el podio por esa seña de identidad que tarde o temprano aparece? Una de sus citas parece lapidaria: "Desde niños nos enseñan a sufrir con dignidad las derrotas".

Hoy se habla de un cambio de mentalidad del deportista mexicano. Se dice que el futbolista está aprendiendo a ganar, después de los episodios exitosos en Perú 2005 y México 2011 con las selecciones sub17, que se elevaron a los altares de la inmortalidad conquistando ambos títulos.

Paz decía desde 1950: "Tenemos que aprender a mirar cara a cara la realidad. Inventar, si es preciso, palabras nuevas e ideas nuevas para estas nuevas y extrañas realidades que nos han salido al paso. Pensar es el primer deber de la 'inteligencia'. Y en ciertos casos, el único".

Hoy que se lee más el Código de Ética de la Liga MX y que se pretende vivir en armonía dentro de un futbol desvertebrado, bien valdría la pena leer (o en muchos casos releer) la obra del maestro Octavio Paz.

Ahí, en la tormenta mental que vive el "Chepo" de la Torre cuando se enfrenta a la prensa, o en la pasividad exasperante del "Flaco" Tena, caben dos ejemplares de El Laberinto de la Soledad. El Tri olímpico ya está en Londres, listo para enfrentar su cita con la historia.

Los expertos dicen que esta selección está capacitada para subir al podio y colgarse metales, de bronce, plata y hasta de oro. Estamos a nada de vivir su realidad. Tiempo para pensar como Paz: "Allí, en la soledad abierta, nos espera también la trascendencia&".

Es tiempo de pasar de las palabras a los hechos. Ya hemos vivido muchos episodios de "entereza ante la adversidad". Es tiempo de alcanzar "el brillo de la victoria".

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Batman, Robin... y el balón

martes, 17 de julio de 2012
17 jul
07:25
AM ET
por Héctor Huerta

"El drama de este país es que no hemos terminado de vencer a la serpiente".

José Clemente Orozco, muralista mexicano.

No en balde le llaman "el oráculo del futbol". Ahora que presentaron con bombo, platillo y uno que otro chiste fuera de lugar (Batman y Robin) la llamada Liga MX, rescatamos de una edición cercana de El País una deliciosa entrevista con César Luis Menotti, quien, con la sabiduría de los 74 años hizo un riguroso examen de conciencia del estado actual del futbol mundial.

El texto debería de ser integrado como el primer anexo del nuevo Código de Ética porque rescata valores fundamentales sin los cuales el futbol dejaría de ser lo que es. Uno de sus discípulos, Jorge Valdano, define al futbol como "lo más importante de lo menos importante", pero al mismo tiempo coincide con Menotti en que a este deporte sólo lo puede matar una enfermedad: el aburrimiento.

La Liga MX planteó en una ceremonia sin precedentes una serie de proyecciones que habrá que ir fiscalizando semana a semana, partido a partido, jugada a jugada y declaración a declaración.

Fue una ceremonia repleta de personajes y promesas. Buena parte de la familia del futbol mexicano estaba ahí representada. Se habló del jugador, del aficionado, del árbitro, de los dueños, de la prensa, de los directivos, de la inversión, de los equipos, de las nuevas reglas, del juego limpio, del aficionado. Pero se olvidaron del factor sin el cual no se puede jugar: del balón, el único símbolo incorruptible del futbol.

Con nostalgia, en la entrevista citada, César Luis Menotti habla del futbol que nos están quitando: el que tiene sentido de pertenencia. Habla del modelo actual: "España me reconcilió con el fútbol, me devolvió el apasionamiento por el juego. Verles jugar con los chiquitos pequeños fue reconfortante. El futbol es el único lugar donde me gusta que me engañen. El fútbol son tres cosas: tiempo, espacio y engaño. Pero no hay tiempos, no se buscan los espacios y ya no me engañan nunca; me aburro de una manera que tengo la sensación que eso que llaman fútbol es otra".

Y dentro del futbol español, destacó a su principal representante: el Barcelona de Pep Guardiola: "Yo digo que el 99,9% de los entrenadores viven envidiando el juego del Barcelona. Todos quisieran ser Guardiola. Pero la mayoría no sabe cómo se hace& Esto no es un señor que se para en la línea y dice: tocar, tocar y tocar, y que como son buenos le hacen caso. Lo de Guardiola es muchísimo más difícil que todo eso.

Es producto del entrenamiento, de ideas claras, de saber hacerse comprender y ganar adeptos... Quedó demostrado que Guardiola es más importante que sus jugadores. Él dice lo contrario, claro... ¡qué va a decir! ¿Soy el mejor? Tampoco se lo cree. Pero vamos a revisar quién era Piqué antes de Guardiola, quién era Pedro, quién era Busquets. Ni siquiera Iniesta era titular, era discutido. Ahora son unos fenómenos".

Hoy España tiene un futbol con seña de identidad. No importa la talla física del jugador, sino su calidad técnica y su lectura de partido. Así ha ganado dos Euros consecutivas y el último mundial celebrado en Sudáfrica. Esta España es como la vieja definición que hacía Armando Nogueira de la calidad de Edson Arantes do Nascimento: "Sea en la circunstancia que fuere, Pelé mantiene con la pelota una relación de coexistencia absolutamente íntima, tierna, cordial; por eso es capaz de estar, al mismo tiempo, en la concepción y en la realización de una jugada. Su talento es de tipo esférico, como la pelota o su juego mágico".

Nadie en la reunión MX se preguntó ¿cuál es el estilo que mejor se acomoda al futbol mexicano?, ¿existe la calidad técnica de nuestros jugadores como para esperar que alguno se salte el rango de lo normal para alcanzar la excelencia? Hubo discursos, promesas, casi algunas lágrimas, pero a nadie se le ocurrió poner en el atril principal un balón, sin el cual no hay futbol ni negocio.

Decio de María culminó su personal aspiración de ser el número uno de la nueva estructura; don Justino Compeán pidió aplausos para todos; Jesús Martínez caricaturizó su admiración hacia estos dos personajes llamándoles Batman y Robín; Víctor Vucetich fue sobrio en su discurso; Oswaldo Sánchez prometió lo que no podrán cumplir los jugadores en la cancha porque si subordinas la pasión en aras de un fairplay, por decreto acabas con la intensidad del juego; Roberto García Orozco insistió en que los árbitros son humanos; un aficionado reiteró su apoyo fiel a los colores; aplausos por doquier, abrazos, nuevas reglas, muchas promesas... ¿y quién le rindió honores al balón?

Por eso Menotti está enojado con las cúpulas que manejan al futbol en el mundo: "El fútbol se lo robaron a la gente, ya no les pertenece... El que entiende de fútbol no va más, no tiene público, sino espectadores. ¿Qué lugar ocupa el fútbol en un estado? Es un negocio, bienvenido sea; si es un gran negocio que se come los tiempos, malo. Y así hemos acabado. El fútbol es educativo pasional, un lugar de expresión y el estado debe tener cierta vigilancia en tanto son sociedades sin ánimo de lucro. Pero ha mirado a otro sitio con las sociedades anónimas y han desaparecido clubes históricos, se los han fundido...".

La Liga MX tiene que buscar que la familia del futbol se vuelva a enamorar de la pelota. El buen futbol entra por los ojos (realidad), pero también por los poros de la piel (sensibilidad). Llega al alma. Emociona. Hasta los neófitos reconocen una gran jugada. Eso le falta al futbol mexicano: tenerle más cariño a la pelota.

Estatutos hay, reglamentos también, ahora se incorpora un Código de Ética. Pero nadie habla de sentir más amor por la pelota. El aficionado está en la tribuna, muestra su pasión y fidelidad por unos colores, el negocio está en la industria, el dinero fluye, pero quién pide, como Eduardo Galeano: "Una linda jugadita, por el amor de Dios".

Nuestra futbol está huérfano de identidad. No hemos construido la seña de identidad que nos distinga. Estorban la corrupción, los dirigentes ineptos, los reglamentos que no se aplican, la justicia selectiva, el empirismo.

El futbol mexicano lleva más de un siglo queriendo crecer. Pero sigue siendo "el eterno adolescente del futbol mundial", como decía el crítico de la Agencia Francesa de Noticias, Rafael García. Se detectó a tiempo la peor de las enfermedades: el aburrimiento. Hubo sentido de autocrítica para aceptar la caída en los niveles de asistencia a los estadios y de audiencia en la televisión. De ese despertar de conciencias nació la Liga MX.

Ahora hay que convencernos de que le debemos una reverencia a su majestad el balón. La metáfora de Armando Nogueira nos puede servir en el futuro: "En el futbol, matar la pelota es un acto de amor".

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Futbol, reflexión e inteligencia

martes, 10 de julio de 2012
10 jul
07:44
AM ET
por Héctor Huerta

"En las grandes crisis, el corazón se rompe o se curte".

Honoré de Balzac.

Hoy es un buen día para que los encargados de crear el futuro de la liga mexicana de futbol dediquen unos minutos a una profunda reflexión. Si fuera personal, bastaría con una simple introspección (del latín "intro", dentro y "spectare", mirar; proceso mediante el cual se echa una mirada u observación en el interior de nosotros mismos). Pero como el asunto es entre varios, la reflexión es hacia su pasado, su presente y lo que esperan del mañana.

Ya los dueños dieron un golpe de timón cuando reconocieron que la liga se había no sólo estancando, sino vivía en una peligrosa pendiente con caídas en los niveles de audiencia televisiva y de asistencia en los estadios.

Los resultados de las selecciones nacionales menores de 23 años nos harían creer que el trabajo en las canteras está sano. Pero todavía se dan anomalías censurables como entrenadores que piden dinero a los familiares de los canteranos para ascenderlos de categoría; tampoco se invierte el dinero que cubra todas las necesidades de un proceso de aprendizaje tipo La Masía del Barcelona. A pesar de eso se logró el título mundial de la sub17, un tercer lugar en la sub20, la calificación a Juegos Olímpicos con la sub23, la medalla de oro Panamericana y ahora se tiene una esperanza en hacer historia en Londres 2012.

Con la selección mayor, el numerosísimo cuerpo técnico ha logrado algunos objetivos y un tropezón importante: en la parte buena, calificó a la Confederaciones ganando la Copa de Oro; en la eliminatoria comenzó con dos victorias seguidas. Pero en lo malo, se hizo el peor papel de la historia en la pasada Copa América.

Hoy, quienes manejan la liga tienen la oportunidad de ver en la crisis actual una gran oportunidad. Pero tiene que ser dentro de un marco de tolerancia, sin reprimir medios, sin satanizar periodistas, sin etiquetar buenos y malos, sin complicidades en los niveles altos, medios y bajos. Todo es posible en un marco de respeto. Si hay altura de miras, la crítica es bienvenida. Si hay estrechez del pensamiento, se ven enemigos en las sombras y en la luz.

No pueden partir de la premisa de que todos, todos, tienen que ser aliados o aplaudidores. No se trata de "borreguizar" a la afición, de alienar a la comunidad del futbol (fenómeno de suprimir, desposeer o deshacer la personalidad del individuo, mediante control y anulación de su libre albedrío, para hacerlo dependiente de lo dictado por otra persona u organización"). Se trata de construir el futuro, sin pisar el presente ni escupir el pasado.

Esa debe ser la reflexión que anime los esfuerzos de Justino, Decio, Gustavo, Alejandro, Jesús y demás convencidos de que esto debe de marchar, pero no con medidas represivas o con venganzas personales. El mundo no es blanco o negro. Las tonalidades grises también forman parte del espectro. Más cerebro y menos hígado. Para eso nos sirve la inteligencia. El bien supremo (mejorar el futbol) por encima de los apetitos personales.

Los directivos del futbol, y sobre todo los padres de la Liga MX, deben asomarse a esta profunda reflexión que hizo el genio Albert Einstein cuando describió la naturaleza de una crisis: "No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia, como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis, se supera a sí mismo sin quedar 'superado'.

Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones. La verdadera crisis, es la crisis de la incompetencia. El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia. Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto, trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla".

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