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Tom Brady: "Nunca alteré los balones"
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MÉXICO -- Quizás fue la Srta. Escarlata, en la sala, con el candelero. O posiblemente se trató del Coronel Mostaza, en la cocina, con el cuchillo.

Al más puro estilo del clásico juego de mesa, "Clue", la NFL intenta descubrir quién, y cómo, le sacó el aire a 11 de los 12 balones utilizados por la ofensiva de los New England Patriots durante la primera mitad del Juego de Campeonato de la AFC ante los Indianapolis Colts.

Las pistas no son abundantes, y la mayoría de los hechos no son claros. Sabemos que la liga ha exonerado a los oficiales por alguna falla respecto a la aprobación inicial de los balones, unas dos horas antes del inicio del juego, cuando aparentemente todos los balones presentados por ambos equipos cumplían con las medidas, peso y presión requeridas por la NFL. A partir de ese momento, todos los ovoides quedan bajo resguardo de los oficiales hasta el momento de la patada inicial.

También sabemos que a la mitad del encuentro, los balones anormales fueron reemplazados por otros 12, también presentados por parte de los Patriots, que cumplían con lo establecido en el reglamento de la NFL. Los marcadores parciales del juego fueron 20-7 en la primera mitad a favor de New England, con los balones anormales, y 28-0 en la segunda mitad, también a favor de New England, con los balones de reemplazo.

Eso significa que en algún punto entre la patada de salida, cuando todos los balones de ambos equipos cumplían con las normas de la liga, hasta algún momento previo al medio tiempo, cuando fueron medidos nuevamente los balones, detectándose las anomalías en 11 de las 12 piezas provistas por New England, éstas perdieron aproximadamente dos libras de aire, cada una.

Bill Belichick
Getty ImagesComo era de esperarse, Belichick no aportó claridad

La liga ya conduce su investigación. Bill Belichick, entrenador en jefe de los Patriots, se presentó en conferencia de prensa este jueves por la mañana, sosteniendo, "No tengo explicación por lo sucedido", y desviando las interrogantes hacia su mariscal de campo Tom Brady, quien apareció también ante los reporteros unas horas más tarde. "No alteré los balones de ninguna manera", fue la versión de Brady, además de señalar que la liga no se ha puesto en contacto con él todavía, respecto a la investigación.

Nos encontramos en el punto en el que las preguntas superan con creces a las respuestas. ¿Por qué la liga no ha hecho contacto con Brady, cuatro días después del incidente, como parte de su pesquisa? ¿Quién tuvo acceso a los balones en el transcurso de la primera mitad del juego, además de los oficiales y jugadores? ¿Cómo es que los oficiales --y sobre todo el encargado de colocar el balón antes de todas y cada una de las jugadas, gracias a lo cual constantemente tuvo en sus manos los balones de Colts y Patriots de forma alternada-- no se percataron de las anomalías del ovoide?

Lo que no se puede negar es que el "Deflate-gate", nombre que aparentemente ganó la competencia extraoficial en los medios por bautizar al más reciente escándalo que cimbra a la NFL, se ha convertido en la historia más importante de la liga, a menos de dos semanas de disputarse el Super Bowl XLIX.

Ha llegado el momento de lanzarnos de lleno al terreno de las especulaciones. Por eso, presentamos cuatro teorías, cada una con un grado distinto de plausibilidad, respecto a lo que pudo haberle sucedido al aire de los balones de Foxborough.

¿Fue un miembro de un equipo de los Patriots? Esta teoría parece ser la más socorrida, aunque no tengamos en claro a quién culpar todavía. El escándalo de "Spygate" es la excusa perfecta para negar al equipo de New England el beneficio de la duda, e incluso la polémica respecto a las sustituciones de jugadores elegibles/inelegibles ante los Baltimore Ravens --situación perfectamente legal en un partido de la NFL-- ha sido utilizada como argumento en contra de los Patriots.

Tom Brady
Getty ImagesLos números señalan que Brady jugó mejor con balones sustitutos

Es posible que Belichick, o Brady, o ambos, hayan ordenado a alguno de los encargados de utilería alterar los balones durante el transcurso del juego, con la finalidad de mejorar el agarre del mariscal de campo sobre el ovoide en un partido afectado por el clima frío, los vientos, y la humedad. Aparentemente, esto tendría que haber ocurrido en la banca, prácticamente a la vista de los miles de aficionados en Gillete Stadium, y a merced de las decenas de cámaras y reporteros presentes en el estadio.

El hecho de que 11 de los 12 balones presentaran una anomalía casi idéntica en cuanto al aire faltante, nos dice que la persona que habría manipulado los balones podría haber contado con un instrumento de precisión, e incluso una bomba de aire para volver a inflar los ovoides en caso de que se excediera al sacar el aire a cada unidad. Eso aumentaría las posibilidades de ser atrapado in fraganti, exponencialmente.

La admisión de Brad Johnson de que habría pagado 7,500 dólares para que se alteraran balones previo al Super Bowl XXXVII entre los Tampa Bay Buccaneers y Oakland Raiders podría abrir la puerta a la suposición que no se trata de un caso aislado, pero no hay que olvidar que aquello sucedió en un tiempo en el que no se permitía, como ahora, preparar los balones por parte de cada equipo antes de los juegos. En otras palabras, Johnson no hubiera tenido que pagar nada por hacer algo que ahora está dentro de las reglas, aunque claro, existen límites.

¿Se trata de una conspiración? Una fracción de los seguidores de New England ha acusado al resto de la NFL de querer perjudicar a los Patriots, para impedir de que aparezcan en su sexto Super Bowl en la era Belichick-Brady, valiéndose de cualquier tipo de acusación que esté a la mano, incluyendo el tema de las sustituciones ante los Ravens, que, como ya dejamos en claro, siempre estuvo dentro de los límites de lo permitido.

Sin embargo, a diferencia de aquello frente a Baltimore, jugar con balones que carecen de dos libras por pulgada cuadrada de presión para ser considerados reglamentarios, no lo está.

Para que esto pudiera haber sucedido, una persona ajena a los Patriots tendría que haberse infiltrado a su banca --o quizás incluso al cuarto donde permanecen los balones por dos horas después de ser inspeccionados por los oficiales en primera instancia, antes de la patada de salida-- para manipularlos. En el caso de la teoría previa, tendría que haber llevado alguna clase de instrumento de precisión para dejar los balones en un estado en el que se puede seguir jugando con él, que los oficiales no se percaten de la falta de aire, pero que la infracción a las normas de la liga sea de tal magnitud como para plantar las semillas de la sospecha y el dolo en contra de New England.

Otro motivo de sospecha se genera, de acuerdo a este sector de fanáticos, gracias a que fue Bob Kravitz, miembro de la prensa local de Indianapolis, quien dio a conocer en primera instancia la investigación.

Carl Paganelli
Getty Images¿Cómo es que los oficiales no se percataron de la anomalías?

¿Se trata de un error de los oficiales? La NFL actuó rápidamente para declarar libres de toda culpa a los oficiales por el proceso mediante el cual aprueban los 12 balones que cada equipo aporta al juego, además de los seis balones que se emplean para equipos especiales.

Sin embargo, vale la preguntarse si es posible que en efecto, el procedimiento no se hubiera llevado a cabo apropiadamente a dos horas de la patada de salida. Después de todo, como ya dijimos, los oficiales no notaron anomalías en el balón durante gran parte de la primera mitad, y de acuerdo a un reporte de NBCSports, una fuente de la liga dijo que la falta de una o dos libras de aire al balón no sería algo "obvio" para los oficiales.

¿Será entonces posible que los oficiales "revisaron" los balones antes del encuentro a la ligera, sin todas las precauciones debidas para tal tarea?

¿Se desinflaron solos? Desde luego, esta teoría no señala que el aire desapareció mágicamente de los balones, sino que no hubo una persona o personas directamente involucradas en la manipulación del mismo, sino que sucedió por factores externos.

Un defecto en la producción del balón podría explicar hasta cierto punto una pérdida de aire, pero sería una coincidencia imposible de imaginar que 11 de los 12 balones de los Patriots sufrieran el mismo desperfecto, mientras que ninguno de los Colts.

El clima puede ser otro factor externo que podría entrar en juego. Después de todo, los balones son medidos y pesados en un cuarto al interior del estadio, con temperatura regulada, antes de ser sacados a la intemperie, donde las bajas temperaturas indudablemente hacen que el balón pierda tamaño y presión.

Eso ayudaría a explicar por qué tantos balones de un equipo sufrieron una alteración tan similar, partiendo de que los 12 fueron inflados a la misma presión originalmente, y fueron sometidos a las mismas condiciones climáticas. Lo que no explica, no obstante, es por qué los balones de los Colts permanecieron dentro de la norma cuando fueron medidos y pesados nuevamente.

La explicación podría radicar en que los balones no estaban inflados a la misma presión, para empezar, antes del arranque del partido. La NFL permite una variación de una libra por pulgada cuadrada de presión, entre el máximo permitido 13.5, y el mínimo, 12.5. ¿Sería muy descabellado suponer que los balones de Indianapolis fueron inflados a una presión cercana al límite máximo, y que por tanto aunque podrían haber sufrido alteraciones por el clima durante el transcurso del partido, se mantuvieron siempre por arriba del 12.5, mientras que los balones de los Patriots hubieran sido inflado originalmente muy cerca del 12.5, quedando por debajo del límite de lo establecido al ser expuesto al frío y humedad de aquella noche?

Para saberlo, bastaría con que la NFL revelara la presión que arrojó la medición y peso de cada uno de los 24 balones dos horas antes de la patada de salida, así como la presión y peso final de los balones de los Colts, pero la liga no ha ofrecido esos datos, y es probable que no exista. De ese modo, se podría comprobar una pérdida de presión más o menos uniforme en todos los balones, con las medidas finales dependiendo de las medidas iniciales.

Balones del Super Bowl XLIX
AP PhotoLa NFL ajustará su política de revisión de balones

Hay que recordar que cada mariscal de campo tiene preferencias muy particulares respecto a sus balones. Aaron Rodgers declaró esta misma semana que él prefiere el balón inflado al máximo posible, e incluso destacó que los oficiales suelen sacar el aire a los balones en el transcurso de los encuentros --aunque no dijo por órdenes de quién lo hacían--. Tom Brady ha dicho que le gusta el ovoide en 12.5, algo que reiteró en su conferencia de prensa de hoy.

John Brenkus, del laboratorio de SportScience, probó el efecto del frío en los balones de la NFL, exponiendo un ovoide a una temperatura de 10° F por una hora, para encontrar que había perdido aproximadamente un 20 por ciento de su presión, cayendo de 13 libras por pulgada cuadrada a 11.

La temperatura a la hora de la patada de salida del encuentro entre los Colts y Patriots el domingo pasado estuvo por arriba de los 50° F, cayendo unos 10° durante el transcurso del partido, de acuerdo al sitio AccuWeather.com. Esa caída de temperatura por sí sola sería incapaz de restarle dos libras de presión al balón. Los balones fueron medidos y pesados en primera instancia en un cuarto al interior del estadio que contaría con un clima controlado de aproximadamente 70° F, de acuerdo a observadores múltiples, y aunque la liga no ha detallado donde se hizo la revisión de los balones de los Colts al término del encuentro, más de uno ha sugerido que también se hizo en el mismo cuarto interior, donde los balones habrían recuperado presión al final del encuentro, a diferencia de los que se presentaron anomalías a la intemperie.

"Si inflaron los balones adentro del edificio y los dejaron en un mínimo, y luego los sacaron a temperaturas que eran unos 30° F más bajas, eso reduciría la presión por pulgada cuadrada entre 1 y 2", dijo Martin Schmaltz, un profesor de física de la Universidad de Boston al portal Boston.com.

Las teorías no deben quedar reducidas a las presentadas aquí. Cualquier otra teoría para explicar la desaparición de las dos libras por pulgada cuadrada de presión en el aire de los balones en Foxborough es bienvenida en este espacio, incluyendo la combinación de una o más teorías.

Lo que sí es seguro es que Humphrey Bogart no irrumpirá en el salón para desenmascarar al mayordomo, como ocurre en el film noir. Al final, la NFL concluirá su investigación y hará públicos los resultados de la misma. Como siempre, nosotros nos reservamos el derecho de creer o no creer.

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MÉXICO -- Al campeón hay que noquearlo, no buscar irse hasta los 12 asaltos y ganar por decisión. Los Green Bay Packers tuvieron contra las cuerdas al actual monarca del Super Bowl, Seattle Seahawks --de visita en el ruidoso CenturyLink Field--, pero jamás lograron asestar el golpe del nocaut.

Los Seahawks remontaron un déficit de 16-0 en el tercer medio para anotar 22 puntos entre el tercer y cuarto periodo, empatando primero y sometiendo después, a los Packers, asegurando así su segundo viaje consecutivo al Super Bowl, tercero en la historia de la franquicia, con triunfo de 28-22.

Los puntos con que nos quedamos en el duelo son los siguientes:

Jermaine Kearse
AP PhotoKearse se llevó el touchdown de la victoria

Se acabó cuando: Russell Wilson conectó en pase de touchdown de 35 yardas para Jermaine Kearse en tiempo extra, por encima del esquinero Tramon Williams a los 3:19 de haber iniciado el tiempo suplementario de un partido en el que Green Bay no debía haber permitido la muerte súbita. La jugada sirvió como el punto de final de una dulce redención para Wilson, quien comenzó el partido lanzando cuatro intercepciones, antes de mostrar su nivel habitual en la recta final. Fue el primer touchdown para acabar el tiempo extra en una final de conferencia o de liga desde que los Baltimore Colts superaran a los New York Giants en la memorable final de 1958.

El balón de juego va para: Marshawn Lynch. Aun cuando nada parecía funcionar para Seattle, el corredor estelar de los campeones nunca dejó de responder. Lynch concluyó el partido con 157 yardas en 25 acarreos, incluyendo uno de touchdown de 24 yardas que dio a Seattle su primera ventaja del encuentro, 22-19, en el cuarto periodo. Lynch también atrapó un pase de 26 yardas que originalmente había sido llamado como touchdown, antes de ser revertido cuando se comprobó que había pisado la línea lateral derecha. Esa serie habría sido culminada con touchdown terrestre de Wilson antes de que Lynch --quien debió sacarse el calzado dorado que tenía preparado para el juego por órdenes de la NFL antes del partido-- consiguiera su propio touchdown.

Decisiones dudosas: Los Packers pasarán los siguientes meses preguntándose qué debieron hacer de modo diferente. Green Bay robó cinco veces el balón a Seattle --cuatro intercepciones a Wilson y un balón suelto de Doug Baldwin-- pero nunca se pudo hacer pesar en zona roja pese a sus múltiples viajes en el primer medio. Sobre todo, es de preguntarse por qué los Packers no buscaron el touchdown en cuarta oportunidad y 1, en su segunda posesión del encuentro, cuando se conformaron con un gol de campo para ponerse arriba 3-0. Un touchdown hubiera evidenciado que Green Bay estaba dispuesto a hacer cualquier cosa por el triunfo, en lugar de tratar de "llevar el partido" hasta el final, de modo conservador. Otra decisión que levantará polémica fue la decisión de los Packers de no atacar al esquinero Richard Sherman en el segundo tiempo, cuando era evidente que sólo estaba jugando con un brazo. La primera vez que Aaron Rodgers retó a Sherman, fue interceptado en la zona de anotación, en la primera serie del juego. Eso fue suficiente para que Green Bay se intimidara y no buscara atacarlo más por tierra y por aire en la segunda mitad.

Vuelta a la vida: Los primeros puntos de Seattle llegaron en un engaño de gol de campo, cuando los Packers supusieron que los anfitriones llegarían con un plan de juego igual de conservador. Jon Ryan, el pateador de despeje y sujetador del balón, roló a su lado izquierdo antes de conectar con el liniero ofensivo Garry Gilliam. Con la jugada, Pete Carroll mandó el mensaje de que no estaba dispuesto a esperar el resultado, independientemente de lo que había sucedido hasta ese momento, sino que haría lo que fuera necesario para obtenerlo. Una conversión exitosa de 2 puntos y una patada corta recuperada sirvieron como prueba adicional de ese argumento.

Guerreros heridos: Sherman no era el único lesionado que se negó a abandonar a los suyos sobre el emparrillado cuando parecían estar contra la pared. El profundo Earl Thomas salió unos instantes en el tercer periodo, por una aparente lesión de hombro, sólo para volver al juego en la parte final. Por parte de los Packers, Rodgers lució con mejor movilidad que la semana pasada al inicio del partido, pero conforme fue absorbiendo el castigo de Seattle, fue notorio que la pierna le volvía a causar problemas.

Un toque de historia: El déficit de 16-0 al medio tiempo fue la mayor ventaja perdida por un equipo derrotado en la Final de la NFC en la historia de la liga, superando la remontada de 21-6 que consiguieron los Indianapolis colts sobre los New England Patriots en el juego de la AFC del 2006, de acuerdo a ESPN Stats & Info.

Lo que sigue: Seattle obtuvo el Trofeo George Halas que lo acredita como campeón de la Conferencia Nacional, pero lo más importante, obtuvo el boleto para viajar a Glendale Arizona, donde tendrá la posibilidad de convertirse en el primer equipo en defender exitosamente su campeonato del año anterior desde que los New England Patriots lo consiguieran en las ediciones XXXVIII y XXXIX, hace una década. A Green Bay no le resta más que regresar a casa pensando en lo que pudo ser.

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MÉXICO -- Ezekiel Elliott fue el Jugador Más Valioso de la primera final del fútbol americano colegial en la era del playoffs, con toda justicia, pero es probable que Cardale Jones se haya convertido en el Jugador Más Valioso de la temporada para los campeones Ohio State Buckeyes, pese a que inició solamente tres partidos.

La posición más importante en el deporte quedó en manos de Jones, tercero en el orden antes del inicio de la temporada, por la mala suerte. Braxton Miller, quien finalizó quinto en la votación por el Heisman en el 2012 y noveno en el 2013, quedó descartado por la temporada a días del primer partido por una lesión en el hombro. Su suplente, J.T. Barrett, condujo a los Buckeyes a una marca de 10-1 antes de fracturarse un tobillo ante Michigan, el archirrival. La campaña de Barrett le valió culminar quinto en la votación por el Heisman en el 2014.

Cardale Jones
Getty ImagesSin Jones, ¿lo hubiera ganado todo Ohio State?

Con todo y eso, los zapatos nunca le quedaron grandes al enorme Jones.

Jones cerró la victoria sobre los Wolverines completando únicamente dos de sus tres envíos para 7 yardas, y corriendo el balón en dos ocasiones para 18 yardas más.

Una semana más tarde, en su primer inicio después de tres años en el campus de Columbus --su primer año o pasó como redshirt freshman--, Jones completó 12 de 17 pases para 257 yardas con tres pases de touchdown ante los Wisconsin Badgers en el Juego por el título de la Big Ten. Además del título de su conferencia, los Buckeyes consiguieron su boleto para la primera semifinal en el nuevo esquema del playoff de la NCAA. Por si fuera poco, ganaron la confianza de que estaban en buenas manos con Jones como su mariscal de campo.

Ante Alabama, en el Sugar Bowl, Jones lució todavía mejor. Ante una de las mejores defensivas del país. El pasador completó 18 de 35 envíos para 243 yardas con un touchdown y una intercepción, y corrió el ovoide en 17 ocasiones para 43 yardas. Pero no hay que dejarnos engañar por los números. El libro de jugadas de Ohio State se abrió todavía más, y el jugador de 6 pies con 5 pulgadas de estatura probó nuevamente que estaba al nivel del reto. Ohio State ganó sorpresivamente gracias a una remontada en la que borraron un déficit de 15 puntos para meterse de manera improbable a la final, donde ya esperaban los Oregon Ducks y su flamante ganador del Trofeo Heisman, Marcus Mariota.

Como sucedió con Elliott, Jones también guardó lo mejor para el último. El mariscal de campo de los Buckeyes completó 16 de 23 envíos para 242 yardas con un touchdown, una intercepción y un balón suelto, pero también agregó 38 yardas cruciales y un touchdown terrestre en 21 acarreos, varios de ellos resultando en primeros intentos frente a los Ducks.

Vale la pena resaltar que en los tres partidos que inició Jones, Elliott fue marcando nuevas marcas personales cada vez. El corredor estelar de los Buckeyes acumuló 220 yardas en la blanqueada sobre los Badgers, 230 yardas en la campanada sobre el Tide, y 246 yardas frente a los Ducks, un nuevo récord terrestre para una final colegial. Aquí es donde hay que destacar la gran simbiosis que desarrollaron pasador y corredor. Sin duda, Elliott le facilitó la vida a Jones, cargando con el peso de las jugadas explosivas. Sin embargo, no se puede desestimar la importancia de la potencia en el brazo de Jones y su capacidad para estirar el campo verticalmente como uno de los factores que abrieron avenidas a Elliott por tierra.

Cardale Jones
Getty ImagesOregon no logró contener a Jones por tierra

Ante Wisconsin, los tres pases de anotación de Jones --que además los tres terminaron en manos de Devin Smith-- fueron para al menos 15 yardas, cifra que jamás alcanzó Barrett en ningún juego previo. Además, Jones completó 4 de 6 pases de 20 yardas o más frente a Oregon, el mayor número de envíos conectados permitidos por los Ducks en un juego este año, según datos de ESPN Stats & Information. Desde el momento en que Jones asumió las riendas como titular de Ohio State, los Buckeyes obtuvieron el 55 por ciento de sus yardas aéreas en pases de 20 yardas o más, comparado a apenas el 25 por ciento de sus yardas aéreas en los primeros 12 encuentros, de acuerdo a ESPN Stats & Information.

No se trata de menospreciar el trabajo del dinámico Barrett, un mariscal de campo con cualidades distintas a las de Jones, que mantuvo a los Buckeyes a la caza de ese boleto al playoff aún después de una decepcionante derrota en casa ante Virginia Tech al principio de la campaña. Simplemente se trata de destacar lo excepcional que es el caso de Jones, el mariscal de campo ganador de una final colegial con menos inicios al frente de su equipo.

¿Cuántos equipos pueden llegar hasta la cima como Ohio State, de la mano de su tercer pasador? Es más, ¿cuántos equipos pueden salir campeones con su primer pasador?

Difícilmente, volveremos a ver un caso como el de Jones y Ohio State, por más que ciertos programas de alcurnia tengan la facilidad de coleccionar talento de primera línea en ciertas posiciones. Oregon estuvo sin Mariota en un par de jugadas cuando salió lesionado del hombro hacia el final del partido, y su reemplazo, Jeff Lockie, ni siquiera pudo completar el único envío que intento. Está claro que Lockie no tuvo la más amplia de las oportunidades, pero es seguro que el segundo pasador de los Ducks no iba a armar una heroica remontada en ese momento.

No hay que ignorar, tampoco, el destacado trabajo de Urban Meyer con la preparación de su equipo. Está claro que Jones posee cualidades naturales que le permiten jugar a un alto nivel, pero un porcentaje de lo que muestra sobre el campo se debe al grado de detalle con que Meyer prepara a sus equipos para jugar, tanto titulares como suplentes. La antítesis de la preparación de Jones y Meyer pueden ser los New York Jets de la NFL, en el 2014. En la Semana 5, Michael Vick fue llamado para reemplazar a un inefectivo Geno Smith al inicio del segundo tiempo. Lejos de probar ser una mejoría, Vick dio ofreció una actuación miserable, y admitió tras el partido no haberse preparado para jugar a lo largo de la semana previa. Lejos de ganarse la ira del entrenador en jefe, Rex Ryan, fue comendado por su franqueza.

Eso nunca va a suceder en un equipo de Meyer, y claramente no sucedió con Jones, quien llegó a Ohio State originalmente como un recluta de tres estrellas.

La campaña del título de Ohio State será recordada por la culminación del gran trabajo de Meyer en Columbus, su tercer título nacional como entrenador en jefe, y su integración al club que ahora es de dos --junto a Nick Saban-- de entrenadores que han conseguido títulos con dos programas diferentes. También será recordada como la campaña de revelación de Elliott, quien empezará la temporada del 2015 como el claro favorito inicial en la carrera por el Heisman.

Sin embargo, quizás sea recordada más por aquel tercer mariscal en el orden que hizo lo que nunca se había hecho antes: salir de la sombra de dos genuinos estelares para conducir a la ofensiva de los Buckeyes para convertirse en el más improbable de los héroes.

Barrett dijo a SI.com al finalizar el partido: "Yo no me voy. No creo que Braxton se vaya. No creo que Cardale se vaya". Si eso es verdad, habrá dos mariscales de campo titulares sentados en la banca de Ohio State, situación que se antoja menos que ideal.

Honestamente, no veo cómo regresen los tres a los Buckeyes para la siguiente campaña. Lo que sí sé es que nunca debemos olvidar el nombre de Cardale Jones, porque tampoco veo cómo se pueda repetir su extraordinaria historia.

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MÉXICO -- Los Dallas Cowboys reciben a los Detroit Lions para cerrar la actividad de la Ronda de Comodines en el Palacio de Jerry Jones, en Arlington Texas.

La última vez que Lions y Cowboys chocaron en el terreno de juego, Detroit ganó en casa, durante la temporada regular del 2013, por 31-30 gracias a una remontada que incluyó 24 puntos en el último periodo para Detroit.

Aquí hay cinco temas a seguir en este nuevo enfrentamiento de la NFC:

Calvin Johnson
Getty ImagesMegatron tuvo problemas para mantenerse sano

Las mejores manos. El último recuerdo que tienen los defensivos de Dallas respecto a Calvin Johnson fueron las 329 yardas por aire que les acumuló el 27 de octubre del 2013 en Ford Field, durante la mencionada victoria de los Lions que sirve como antecedente previo al juego de este domingo. A esa actuación le antecedieron, unos días antes, una serie de declaraciones de Dez Bryant en el sentido de que podía hacer cualquier cosa que hiciera Johnson. En aquella ocasión, el ganador fue claro. En el 2014, la balanza se inclinó hacia el lado opuesto. Dez Bryant lideró a la NFL en recepciones de touchdown, con 16, mientras Johnson se vio aquejado por lesiones a lo largo de la campaña. Inclusive, Megatron sigue lidiando con un problema de tobillo que lo tiene en la lista de lesionados de Detroit como "probable" para el duelo de este domingo, aunque es una certeza que jugará. Dos receptores abiertos de élite, posiblemente los dos mejores de la NFL, saltarán al campo, y sin lugar a dudas será ver quién hace más destrozos en la defensiva secundaria contraria.

Los otros. Durante el tiempo en que estuvo marginado de la acción Megatron, de la Semana 6 a la Semana 9, Golden Tate brilló intensamente. El segundo receptor de los Lions fue incluido en varios equipos ideales de media temporada, incluido el nuestro, y se convirtió en uno de los agentes libres más redituables de la presente campaña... hasta que regresó Johnson. Conforme Johnson ha recuperado su forma, el papel de Tate ha ido disminuyendo. Tate no ha alcanzado los dobles dígitos en recepciones desde la Semana 10, y a partir de ese encuentro contra los Dolphins, sólo registra un touchdown. En la banca de enfrente, ocurre una historia similar. Terrance Williams se destapó en el 2013 como un novato de impacto inmediato, pero en el 2014, cuando se esperaba que su rol creciera, ha ocurrido lo contrario. Pese a que Bryant acapara la atención defensiva, las atrapadas y yardas de Williams cayeron respecto al año pasado, con todo y que inició casi el doble de partidos en el 2014.Por si fuera poco, el receptor de ranura Cole Beasley ha cobrado protagonismo, convirtiendo a Williams en un pie de página para la ofensiva. De la Semana 8 a la Semana 17, sólo llegó a tres atrapadas en un partido en una ocasión, y anotó únicamente dos touchdowns en ese lapso. Está claro quiénes son los estelares, pero el elenco de reparto necesita hacer un mejor trabajo para ambas escuadras.

¿Carriles bloqueados? Los Lions recibieron dos buenas noticias en los últimos dos días. Para empezar, Ndamukong Suh ganó su apelación contra la suspensión de un partido impuesta por pisar a Aaron Rodgers la semana pasada, y podrá jugar frente a los cowboys. En segundo lugar, Nick Fairley regresó a entrenar después de perderse la segunda mitad de la temporada por una lesión en la rodilla. Aunque Fairley está listado como "en duda" por Detroit, existe alguna posibilidad de que pueda jugar, aunque sea mínima. En ese caso, se prevé que las avenidas entre los tackles para DeMarco Murray no serán tan amplias como el líder corredor de la NFL quisiera. La última vez que perdieron los Cowboys, en Día de Acción de Gracias frente a los Eagles, Fletcher Cox hizo lo que quiso contra la que es probablemente la mejor línea ofensiva de la NFL. Aun si no juega Fairley, Suh es capaz de eso y más. A eso hay que sumarle que lo más probable es que Doug Free no jugará por Dallas, no obstante Jeremy Parnell lo ha hecho bien como sustituto. La batalla en las trincheras será esencial para determinar el resultado.

Revancha para Rod. Durante la temporada del 2008, los Lions sufrieron la única temporada 0-16 registrada en la historia de la liga. El entrenador en jefe de aquel miserable conjunto era Rod Marinelli. El hoy coordinador defensivo de los Cowboys tomó a la unidad que el año pasado fue una de las peores en la historia de la NFL, dirigida por su mentor Monte Kiffin, y la ha mejorado, si bien no estamos hablando de una unidad de élite. Marinelli ha logrado conjuntar un cuadro competitivo tomando en cuenta el número de lesiones que han sufrido los Cowboys, donde resalta la ausencia de Sean Lee desde mayo, cuando sufrió rotura en el ligamento cruzado anterior durante una práctica de temporada baja. Para Marinelli será crucial hacer un buen papel ante el equipo que alguna vez dirigió para disipar, aunque sea en un grado mínimo, el amargo recuerdo de aquella campaña sin triunfos en Detroit.

A sacudirse las malas rachas. Los Cowboys han ganado apenas un partido de postemporada de 1997 a la fecha. ¿Los Lions? Ninguno desde 1991, curiosamente un juego de Ronda Divisional en casa frente a Dallas. Para poner en perspectiva ese tiempo, consideremos que la última vez que los Lions ganaron en playoffs, Matthew Stafford tenía tres años de edad, y las listas del Billboard eran dominadas por C+C Music Factory y Wilson Phillips. Las fieles aficiones de ambos equipos han soportado muchas campañas mediocres --y peor-- en años recientes. Los fans quieren celebrar, no solamente un triunfo en la Ronda de Comodines, sino a un equipo que trascienda en postemporada. ¿Serán los actuales playoffs el momento para alguno de ellos?

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Darren CarringtonAP PhotoDarren Carrington puso la estocada final con dos touchdowns por aire para los Oregon Ducks.
MÉXICO -- Una de las primeras reglas que hay que aprender para ser exitoso en cualquier deporte debe ser la de no vencerse a uno mismo.

Los Florida State Seminoles, después de ganar 29 partidos en fila, incluyendo el último campeonato nacional de la era NCS, olvidaron esa lección no solamente durante el Rose Bowl de este jueves por la tarde, sino a lo largo de una temporada regular invicta en la que siempre encontraron el modo de salvar los resultados pese a carencias en la ejecución en todas las facetas del juego.

Esta tarde en Pasadena, los Oregon Ducks no los iban a perdonar como los rivales anteriores.

Con el marcador 18-13 a favor de los Ducks al regreso del medio tiempo, FSU conducía el balón con idea fija en recuperar una ventaja en el marcador que no habían disfrutado desde que se rompió el cero con un gol de campo de Roberto Aguayo en su primera serie del juego. Dalvin Cook, quien surgiera como un salvador desde el backfield como freshman genuino para los Seminoles cometió entonces el pecado que comenzó como la pequeña bola de nieve que empieza a rodar hasta convertirse en avalancha. Un balon suelto de Cook frenó el avance de los 'Noles y la maquinaria ofensiva de los Ducks no tardó mucho en cobrar con un touchdown de otro corredor freshman, Royce Freeman.

Después de intercambiar touchdowns, dejando el marcador en 32-20, comenzó en forma el colapso de los campeones.

Cook volvió a perder el balón, esta vez en jugada de pase, y Marcus Mariota necesitó de apenas dos jugadas para volver a cobrar con touchdown en conexión con Darren Carrington. La ofensiva subsecuente para los Seminoles concluyó con una jugada memorable por todas las razones equivocadas. En jugada de cuarta oportunidad y 5 por avanzar en territorio de Oregon, y con el peso del marcador en contra, Jameis Winston intentaba comprar tiempo para soltar un pase cuando amagó con lanzar al momento de pisar mal, perdiendo de manera tragicómica el ovoide para que Tony Washington lo tomara y recorriera el campo en sentido contrario, dejando el marcador en 45-20.

La pesadilla no había concluido para FSU. En la siguiente serie, Winston vio desviado su pase en la línea de golpe hasta las manos del receptor abierto Travis Rudolph, quien de manera increíble lo dejó pasar para que aterrizara en posesión de Erick Dargan. Fieles a su costumbre, Mariota y los Ducks se cobraron con un rápido touchdown terrestre del más reciente ganador del Trofeo Heisman, para ampliar la zanja a 52-20.

Un balón suelto de Jesus Wilson el siguiente avance de FSU nos hizo olvidar casi por completo que la debacle había iniciado con los Seminoles en busca de la ventaja en el marcador, particularmente después de que Thomas Tyner, corriendo en cuatro jugadas consecutivas, consiguiera su segundo touchdown de la noche para dejar los números en 59-20.

El contraste fue claro. Los Seminoles consiguieron robarle dos balones a Oregon en el juego: un pase interceptado a Mariota en el segundo periodo que terminó preparando un intento de gol de campo que erraría Aguayo mientras se agotaban los segundos en el reloj de juego de la primera mitad, y un balón suelto en un intercambio en el cuarto periodo, cuando la ventaja era de 39 puntos, que tampoco pudo ser traducido en unidades por parte de los Seminoles.

Oregon no jugó perfecto pero sí muy cercano a ello. Florida State estuvo más lejos de la perfección que en cualquier otro partido de la temporada, con excepción quizás del juego ante Florida para cerrar la temporada regular. La clave para los desfavorecidos 'Noles de cara al partido era no perder el paso a la hora de anotar puntos contra los explosivos Ducks. No solamente no consiguieron ese objetivo, sino facilitaron el accionar de Oregon regalando el balón una y otra vez.

Florida State no únicamente perdió, sino fue humillado con justicia, en un partido en el que le tocó aprender la lección que impartió a rivales como Notre Dame, Louisville, Miami y otros a lo largo del año: una mitad de juego no basta.

Oregon nunca aflojó el paso y con ello legitimó no solamente su inclusión como uno de los semifinalistas en el primer año del nuevo formato del fútbol americano colegial, sino también el mandato de Mark Helfrich, quien sale de la sombra de su antecesor Chip Kelly al mando de la relampagueante ofensiva multicolor de los Ducks.

A Oregon le queda un paso por dar. Esta noche, demostraron en Pasadena que cuentan con los ingredientes necesarios para suceder a Florida State como campeones del fútbol americano universitario de la mejor manera posible, con una contundente humillación.

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Candidatos a seguir tras el "Lunes negro"

Actualizado el 29 de diciembre de 2014
por Rafael Zamorano
MÉXICO -- El día inmediatamente posterior a la conclusión de la temporada regular se suele comenzar con malas noticias, no hay otro modo de presentarlo.

El "lunes negro" significa que más de un entrenador en jefe y gerente general se quedará, al menos momentáneamente, sin trabajo. Además, suele comenzar una cadena de eventos que a menudo conlleva también el cese de entrenadores asistentes y otros empleados de los clubes.

Aun para los aficionados que celebran la salida del head coach que no pudo sacar campeón a su equipo, un cese en el "lunes negro" es la confirmación final de que el más reciente proyecto de dicha franquicia ha fracasado.

En esencia, el "lunes negro" es la contracara al día del draft, cuando el optimismo alcanza niveles récord en la NFL.

En esta ocasión, el lunes negro trajo tres despidos entre entrenadores en jefe, siguiendo al divorcio entre los San Francisco 49ers y Jim Harbaugh, anunciado desde el domingo por la noche. Las tres víctimas del corte en este año fueron Mike Smith por parte de los Atlanta Falcons, Marc Trestman por parte de los Chicago Bears, y Rex Ryan por parte de los New York Jets. Adicionalmente, también fueron cesados dos gerentes generales: Phil Emery por los Bears y John Idzik por los Jets.

Hablando con franqueza, ninguno de los despidos sorprende. En realidad, quizás la única sorpresa es que no hubieran rodado más cabezas. Lovie Smith con los Tampa Bay Buccaneers, Ken Whisenhunt con los Tennessee Titans y Jay Gruden con los Washington Redskins se han salvado, por el momento, gracias a que los tres recién concluyeron su primera campaña al frente de sus actuales clubes, pero la realidad es que el desempeño de esas tres franquicias perfectamente hubiera justificado un cambio en el timón.

Otro caso que no debemos olvidar es el de los Oakland Raiders, que ni siquiera tuvieron la suficiente paciencia para esperar al final de la campaña para despedir a su entrenador en jefe, Dennis Allen. Tony Sparano completó la campaña como entrenador en jefe interino, y por definición, Oakland se ha quedado sin entrenador en jefe una vez cumplida la campaña, por lo que también están en la búsqueda por un nuevo head coach.

Estos equipos no han desperdiciado un minuto en la búsqueda. Los Falcons contrataron una firma de evaluación de talento, los famosos "head-hunters", para identificar a su siguiente entrenador en jefe incluso antes de disputar el último encuentro de la campaña, previendo la posibilidad de la derrota ante los Carolina Panthers y la salida de Smith. Reportes múltiples indican que Atlanta ya ha contactado a los Broncos para solicitar una entrevista con Adam Gase, coordinador ofensivo en Denver.

Adam Gase
Getty ImagesGase aparece en el radar de más de una franquicia
Gase ha sido un nombre a seguir desde el año pasado, pero el hecho de que los Broncos llegaran hasta el Super Bowl con toda certeza disminuyó sus posibilidades de ser contratado por un equipo con un sentido de urgencia por una nueva dirección, al inicio del receso de campaña pasado. Este año, Gase tiene la posibilidad nuevamente de aprovechar la semana libre que disfrutan los Broncos durante la Ronda de Comodines, y además de los Falcons, también ha sido solicitado para entrevista por los 49ers.

Además de Gase, ¿cuáles serían los otros candidatos a seguir? Si nos mantenemos al lado ofensivo del balón, Darrell Bevell, coordinador ofensivo de los Seattle Seahawks es otro de los nombres que sonarán en los siguientes días. En Foxborough, esperen ver también el nombre del coordinador ofensivo Josh McDaniels entre los que despierten el interés de alguna franquicia. En Baltimore, el coordinador ofensivo Gary Kubiak también podría recibir algunas llamadas mostrando interés después de una campaña exitosa con los Ravens. Tanto McDaniels como Kubiak tienen experiencia en el puesto a nivel NFL, y eso podría ayudar en el proceso de entrevistas.

Al otro lado del ovoide, el nombre más candente entre asistentes podría ser el de Todd Bowles, coordinador defensivo de los Arizona Cardinals. Sin embargo, Teryl Austin, coordinador defensivo de los Detroit Lions y Dan Quinn, coordinador defensivo de los Seattle Seahawks, no se quedarán muy atrás. En San Francisco, Jim Tomsula, entrenador de línea defensiva ha sido el favorito para muchos observadores como sucesor de Harbaugh.

Si volteamos la mirada a las filas colegiales, podemos apostar a que algún equipo de la NFL intentará tentar a David Shaw para dejar Stanford, aunque el entrenador en jefe del Cardinal ha dejado en claro en varias ocasiones que no desea abandonar Palo Alto. Gus Malzahn, entrenador en jefe de Auburn podría estar en la mira de más de uno, y el éxito de Chip Kelly con su ofensiva "spread" al frente de los Philadelphia Eagles podría convencer a alguno de darle una oportunidad a Malzahn, un coach que no emplea una ofensiva estilo pro tradicional.

A pesar de todo, no tengo duda de que el mejor candidato a entrenador en jefe disponible por ahora es Ryan. Es cierto, el rendimiento de los Jets bajo su mandato acusó un constante declive hacia el final, pero siendo francos, la mayoría de las malas decisiones de la organización fueron tomadas por los gerentes generales Idzik y Mike Tannenbaum, antes que él. Además, no solo es evidente que los jugadores aman jugar para Ryan, y a la mayoría les duele fallarle al coach. Por si fuera poco, Ryan sigue siendo una de las mentes más brillantes en la liga al lado defensivo del balón. Todos esos factores se conjuntan para elevar a Ryan como uno de los candidatos a seguir, en particular para un equipo con armas ofensivas y una gerencia bien establecida.

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Tres tramas a seguir: Bengals en Steelers

Actualizado el 27 de diciembre de 2014
por Rafael Zamorano

MÉXICO -- La visita de los Cincinnati Bengals a los Pittsburgh Steelers para cerrar la temporada regular del 2014 de la NFL --el partido N° 256 del calendario-- servirá para definir cuál de estos equipos se lleva el título de la AFC Norte, y con ello, quién tendrá la ventaja de la localía, al menos, en su primer partido de postemporada.

Ambos cuadros llegan calificados a playoffs, pero eso no significa que el partido está desprovisto de interés: Aquí están las tres tramas más interesantes a seguir en el choque:

Andy Dalton
AP PhotoDalton no ha respondido en la postemporada

¿A la altura del reto? Andy Dalton declaró recientemente que sus cuatro apariciones en postemporada en sus cuatro años como profesional debían ser un logro más reconocido al alrededor de la liga. Honestamente, no estoy de acuerdo. Si echamos una ojeada rápida a la historia reciente delos Bengals, encontramos a un receptor abierto de élite, a una defensiva de primera línea, y ninguna duda de que esos cuatro viajes consecutivos a playoffs, incluyendo el que emprenderán la semana entrante, son más resultado de un trabajo de equipo que del mariscal de campo. Lo otro que también encontramos es un pasador con un nivel de juego muy por debajo de su nivel de sueldo, poco espectacular, y sobre todo, poco confiable cuando llegan los partidos del mes de enero. En tres apariciones de postemporada, Dalton compila un porcentaje de pases completos de 56.9 por ciento, lanzando solamente un touchdown contra seis intercepciones. Desde luego, las tres apariciones han terminado en derrota. En contraste, Dalton promedia 61.4 pases completos y ha lanzado 97 touchdowns contra 64 intercepciones en casi cuatro campañas regulares completas. La postemporada no ha comenzado aún, pero la contraparte de Dalton, Ben Roethlisbeger, es un mariscal de campo que nos ha acostumbrado a mostrar un nivel más alto en los momentos más apremiantes. Si los Bengals han de trascender, todo comienza por Dalton; y para Dalton, sacudirse el pasado comienza este fin de semana en contra de los Steelers.

Candidatura en la recta final. Antonio Brown lidera a Pittsburgh en recepciones, yardas por recepción y touchdowns. A falta de un partido por disputarse, sus 122 atrapadas ya son marca nueva de la franquicia, lo mismo que las 1,570 yardas generadas gracias a esas recepciones. Sus 12 touchdowns los tienen empatado en el sexto sitio de la NFL con otros cinco jugadores. A pesar de ello, el nombre de Brown rara vez se escucha entre los potenciales ganadores al premio de Jugador Ofensivo del Año, ya no hablemos del Jugador Más Valioso. Eso es una omisión imperdonable. Brown ha sido el jugador más importante para el ataque de los Steelers por varios años, y estamos atestiguando su mejor temporada a la fecha. El domingo por la noche encarará a una secundaria que viene de interceptar en cuatro ocasiones a Peyton Manning, literalmente asegurando el pasaje a postemporada para Cincinnati con su mejor desempeño colectivo del año. Brown no recibe la atención de otros receptores abiertos de mayor renombre, pero su producción está a la altura de cualquiera de los históricos del deporte. Un encuentro sólido frente a los Bengals le puede ganar varios votos por el premio individual más importante de la liga para jugadores ofensivos.

Se define la siembra. El ganador del partido asegura jugar, al menos una vez más, ante su público, cuando comience la postemporada. El perdedor del partido del domingo por la noche, en cambio, tendrá que hacer las maletas para viajar a jugar fuera de casa en la ronda divisional. Ese detalle por sí mismo debe ser suficiente para que Bengals y Steelers pongan todo de su parte para salir victoriosos de Heinz Field, pero para Cincy puede existir un aliciente adicional. Si los Oakland Raiders dan la campanada en contra de los Denver Broncos, un triunfo de los Bengals los catapultaría hasta la segunda posición de la siembra en la AFC, y eso se traduce en una semana de descanso, algo que Cincy no ha tenido en ninguna de las tres postemporadas anteriores. El descanso adicional podría ser clave para ayudar a los Bengals a cambiar su historia reciente.

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Tres tramas a seguir: Seahawks en Cards

Actualizado el 21 de diciembre de 2014
por Rafael Zamorano

MÉXICO -- Hace cuatro semanas, los Arizona Cardinals parecían en una posición imposible de alcanzar liderando a la NFC Oeste holgadamente. Hoy los Seattle Seahawks, sus rivales en turno, les respiran en el cuello con la posibilidad de sacarles el liderato divisional con un buen resultado en el desierto.

Aquí hay tres tramas a seguir en la visita de los campeones reinantes a Glendale, casa del Super Bowl XLIX:

Ryan Lindley
Getty ImagesLindley ha lanzado sólo un pase en su carrera de más de 20 yardas

En espera del primero. Ryan Lindley, mariscal de campo de los Cardinals para este duelo, tiene la marca de la NFL por mayor número de pases completos de por vida (181) sin que uno haya sido de anotación. En relevo de los lesionados Carson Palmer y Drew Stanton, Lindley, quien no ha había jugado en la NFL desde el 2012, tiene la misión de guiar a Arizona en el último tramo del camino hacia el título divisional. La mala noticia es que deberá hacerlo ante una defensiva de época: "The Legion of Boom". Parte de la razón por la que Seattle ha levantado tanto en semanas recientes --hasta encontrarse en posición de quitar a Arizona del liderato de la NFC Oeste-- ha sido el modo en que la defensiva como un todo, y no solamente los backs defensivos, ha recobrado la actitud que los catapultó al pasado campeonato de Super Bowl. Los Seahawks están jugando en un nivel diferente que cuando comenzaron el año, y nuevamente, ha sido la secundaria la punta de lanza para Seattle.

La localía está en juego. Arizona entra a la Semana 16 con el único boleto de postemporada que se ha repartido en la NFC, pero todavía sin saber en calidad de qué, llegarán como invitados. Un triunfo en casa esta fecha les amarrará no solamente el título de la NFC Oeste, sino también el primer lugar en la siembra y la obligación de los demás partícipes de los playoffs de tener que ir a vencer a este equipo al desierto. Desafortunadamente, las lesiones se han acumulado para los Cardinals en el peor momento posible. No solamente están sin sus dos mejores mariscales de campo, sino que tampoco cuentan con su mejor corredor, Andre Ellington. Además, han jugado sin tres de sus mejores defensivos durante la mayor parte del año: el tackle Darnell Dockett, el ala defensiva John Abraham, y el apoyador Daryl Washington, éste último suspendido por la NFL por toda la campaña. Los Cards han hecho un trabajo admirable a la hora de compensar por lesionados a lo largo de toda la temporada, pero todavía viene lo más difícil si no quieren que su estancia en playoffs sea breve.

Las 1,000, ¿a la vista? En la historia de la NFL, solamente un mariscal de campo ha conseguido correr para 1,000 yardas en una campaña: Michael Vick en el 2006 jugando para los Atlanta Falcons. Russell Wilson está colocado actualmente en el N° 15 en yardas terrestres en la NFL, con 754. Para que Wilson se convierta en el segundo pasador en la historia de la liga en superar las 1,000 yardas terrestres, necesita un promedio de 123 yardas en sus siguientes dos encuentros. En lo que va del año, Wilson ha superado las 100 yardas a ras de piso en tres ocasiones, incluyendo 122 en contra de los Washington Redskins en la Semana 5. La marca no es una prioridad para los Seahwks, pero será interesante ver si Wilson puede romper un mito más en su corta carrera --después de refutar aquello de los mariscales de campo de baja estatura y los pasadores afroamericanos--. ¿Quién dice que en la NFL de hoy en día los mariscales de campo no deben correr?

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Tres tramas a seguir: Titans en Jaguars

Actualizado el 18 de diciembre de 2014
por Rafael Zamorano

MÉXICO -- Los Jacksonville Jaguars reciben a los Tennessee Titans para dar inicio a la Semana 16, último encuentro en jueves que tendremos en la campaña.

Aquí hay tres temas a seguir en este duelo de la AFC Sur:

Blake Bortles
Getty ImagesAmbos cuadros intentan cerrar con dignidad el año

La "otra" carrera. Tennessee y Jacksonville llegan al partido empatados con marca de 2-12, en el fondo no solamente de la AFC Sur, sino de toda la NFL, empatados con los Oakland Raiders y Tampa Bay Buccaneers. Quien gane este partido prácticamente se habrá "salvado" de quedar último en la NFL, y con ello, de la posibilidad de elegir primero en el siguiente draft. Los Titans echarán un vistazo a los mariscales de campo Marcus Mariota y Jameis Winston en la parte más alta de la primera ronda, pero los Jaguars seguramente se enfocarán en otras posiciones después de elegir a Blake Bortles tercero global el año pasado. Aunque pelean por posición, Jacksonville y Tennessee probablemente no pelean por los mismos jugadores en la parte más alta del sorteo. No obstante, si la estrategia es canjear esa selección para obtener capital de draft adicional, entonces las cosas cambian.

¿Los brazos del futuro? Bortles tendrá la oportunidad de cimentar su status como pasador del futuro para los Jaguars en el 2015. Su campaña del novato ha tenido momentos rescatables, pero nadie puede negar que en términos generales, ha sido un fracaso. Bortles es segundo en la liga en intercepciones con 17 y, lo más importante, su marca como titular es de 2-9, y al final del día, esos son los números que más pesan en su contra. La situación de Zach Mettenberger del otro lado de la barda no es mejor. El novato de sexta ronda de los Titans ni siquiera tiene la oportunidad de cerrar el año con un buen sabor de boca, descartado para los juegos finales por lesión. Además, en Tennessee los días parecen estar contados para Jake Locker luego de aterrizar en la lista de reservas lesionados. Locker, tomado en la primera ronda del sorteo del 2011, pero nunca se mantuvo suficientemente sano para probar que Tennessee podía confiar en él. El entrenador en jefe Ken Whisenhunt tiene la fama de ser buen entrenador de mariscales de campo, pero en Arizona fracasó terriblemente con Matt Leinart primero y luego la debacle de Kevin Kolb. En un año con los Titans, no hubo ninguna mejoría palpable para la posición. El siguiente draft será crítico para su futuro en Nashville.

El futuro en sus manos. Los Jaguars tienen a uno de los tríos de receptores novatos más interesantes de la NFL. Allen Robinson vio cortada su campaña por una fractura en el pie sufrida el mes pasado, y se encuentra en la lista de reservas lesionados, pero Marqise Lee y sobre todo Allen Hurns, tuvieron buenos momentos en el 2014. El jugador de segundo año Ace Sanders y Cecil Shorts, reclutado en el 2011, redondean a un colectivo que tiene la posibilidad de hacer cosas buenas para una franquicia que ya ha descartado prácticamente un regreso de Justin Blackmon a sus filas, tras convertirse en uno de los peores fracasos de draft para el club en años recientes por problemas fuera del campo. La campaña de Jacksonville no transcurrió como hubieran querido, pero las repeticiones ofensivas que puedan seguir recibiendo estos jóvenes receptores en situaciones de juego les seguirán beneficiando enormemente. No hay que quitarle el ojo a este grupo.

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Tres tramas a seguir: Cowboys en Eagles

Actualizado el 14 de diciembre de 2014
por Rafael Zamorano

MEXICO -- Los Philadelphia Eagles reciben a los Dallas Cowboys en el juego que se antoja decisivo por el título de la NFC Este, y por ende, un boleto de postemporada.

Aquí hay tres temas a seguir en el duelo más interesante de la Conferencia Nacional de la jornada:

LeSean McCoy
USA TODAY Sports¿Volverá a brillar McCoy frente a los Cowboys?

Oportunidad de revancha. Los Eagles limitaron a DeMarco Murray a su menor total de yardas terrestres en lo que va de la campaña, 73, gracias a una actuación dominante de la línea defensiva de Philly sobre su contraparte de Dallas. Por si fuera poco, el actual líder terrestre de la NFL quedó a la sombra del anterior líder terrestre de la liga, LeSean McCoy, quien aprovechó un desempeño estelar de sus linieros ofensivos para despacharse con 159 yardas terrestres ese día. No quepa duda de que los corredores son el motor de ambas ofensivas, y por lo tanto, el punto focal para los coordinadores defensivos. ¿Cuál de los dos estelares tendrá la mejor salida?

A levantar la cara. Mark Sanchez viene de su peor partido en lo que va de corta carrera portando el jersey de los Eagles, la semana pasada ante los Seattle Seahawks. Sin embargo, ante los Cowboys hace un par de jornadas, lució como un All-Pro, encontrando rápidamente a los receptores descubiertos y librándose del ovoide con determinación y precisión. La defensiva de los Cowboys está a una distancia considerable de la defensiva de los Seahawks, y será interesante ver si volverán a ser tan permisivos con el juego aéreo de Philly, o si Rod Marinelli encontrará el modo de volver a mostrarnos al Sanchez que enfrentó a Seattle.

Duelo individual. El tackle defensivo de los Eagles, Fletcher Cox, fue un monstruo en el primer enfrentamiento entre Eagles y Cowboys del año. El tackle defensivo se deshizo, indistintamente, de los intentos de bloqueo de Travis Frederick, Ron Leary y Zach Martin con suma facilidad a lo largo del encuentro, creando toda clase de caos para un Tony Romo que se encontraba visiblemente limitado en cuanto a su movilidad en aquella instancia. En esta ocasión, Cox perseguirá a un Romo más sano, pero también enfrentará a un trío interior de linieros ofensivos que deberá mostrar ajustes a sus técnicas y esquemas de protección para no volver a sufrir lo del partido anterior. Cox es el mejor defensivo de Philadelphia, pero enfrenta a un núcleo interior de línea ofensiva que podría mandar a dos de sus tres elementos al Pro Bowl este año. ¿Quién impone su voluntad en esta ocasión?

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Tres tramas a seguir: Seahawks en Eagles

Actualizado el 6 de diciembre de 2014
por Rafael Zamorano

MÉXICO -- La Semana 14 nos entrega un choque entre dos pesos pesados de la Conferencia Nacional, cuando los Seattle Seahawks visiten a los Philadelphia Eagles.

Aquí hay tres puntos a seguir en el duelo imperdible de la jornada:

Chip Kelly, Mark Sanchez
AP PhotoKelly encontró una pieza valiosa en Sanchez

El sistema funciona. En Philly, Chip Kelly ha logrado en muy poco tiempo lo que nunca lograron los New York Jets con Mark Sanchez: encontrar un sistema ofensiva que le acomode a la perfección. Al frente de la ofensiva de los Eagles, las lecturas de cada jugada de pase usualmente dictaminan que al primer jugar que voltea a ver Sanchez está descubierto, o en su defecto el segundo. Eso habla de un gran trabajo de preparación durante la semana de Kelly, anticipando tendencias ofensivas, pero también hay otro factor del cual no se habla demasiado que tiene que ver con el buen momento de Sanchez. El sistema de comunicación de los entrenadores al casco de sus mariscales de campo se apaga cuando restan 15 segundos en el reloj de jugada. En el caso de los Eagles, se forman tan rápido para la siguiente jugada ofensiva, que Kelly todavía tiene abierta la comunicación con Sanchez cuando el balón está a punto de centrarse. Eso le permite señalarle puntos específicos de la defensiva en cada oportunidad, algo que no sucede con el resto de los equipos que tardan más en preparar sus jugadas ofensivas. A Nick Foles no le agradaba tanto tener a Kelly en el oído a la hora de los ajustes sobre la línea, pero Sanchez ha recibido con los brazos abiertos la ayuda adicional.

La lucha en las trincheras. Uno de los motivos por los cuales Philadelphia dominó con tanta sencillez a los Dallas Cowboys en el Día de Acción de Gracias, fue su línea ofensiva. Los Eagles sufrieron varias lesiones a principios de año, pero poco a poco van recuperando la salud, no obstante Todd Herremans es el único titular de tiempo completo que no regresa la unidad. Jason Peters está en la conversación por el mejor tackle izquierdo de la liga, y no sólo eso, sino posiblemente sea el mejor liniero de la NFL a la hora de bloquear en espacios abiertos, algo que se aprovecha a menudo con los diferentes pases pantalla que envían los Eagles. La defensiva de los Seahawks poco a poco va recuperando, también, la salud y la forma. Sin embargo, no cabe duda que del año pasado al actual, la mayor diferencia se nota en la línea defensiva, donde el recambio fue importante. La línea es el eslabón débil de la defensiva de Seattle, si es que tienen uno, y será fundamental no permitir que sean zangoloteados de un lado a otro como sucedió con Dallas.

Cierren las avenidas. Mucho se habla de la capacidad de Russell Wilson para comprar tiempo cuando siente presión el bolsillo, escapar por piernas, y encontrar de cualquier manera a un receptor descubierto, jamás bajando la mirada ni perdiendo de vista el objetivo primario: lanzar. Sin embargo, el mariscal de campo de los Seahawks hace más que eso. Wilson es actualmente N° 15 en la NFL en yardas terrestres, con 679 en 91 acarreos. Piensen un poquito en eso: solamente 14 corredores, hombres a los que se les paga ex profeso para ganar yardas terrestres, acumulan más que el pasador de Seattle. Y por supuesto nadie se acerca a promedio de 7.5 yardas por acarreos. Lo que hace más peligroso a Wilson que a ningún otro pasador de la liga, no solamente es que nadie es tan efectivo por tierra como lo es él, sino que aún en movimiento es capaz de lanzar un pase preciso cuando se requiere: una verdadera amenaza dual. Mantener a Wilson en el bolsillo, y convertirlo en un mariscal de campo unidimensional, deberá ser una de las prioridades defensivas de Philadelphia. Los apoyadores externos Connor Barwin, Trent Cole y Brandon Graham tendrán las manos llenas, porque los Eagles no querrán sacar a un hombre de cobertura de pase para asignar un espía permanente sobre Wilson.

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