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Gallardo debe refundar a River

BUENOS AIRES -- Hacía tiempo que un balance de fin temporada no resulta tan unánime. Hasta los propios protagonistas, quienes habitualmente tienen enfoques más indulgentes de la realidad, coinciden en la chatura que exhibió River en esta primera mitad del año.

Quizás puede diferirse en los motivos que llevan al diagnóstico final, pero es imposible no concordar en que la debacle futbolística fue alarmante. Y marca el cierre de un ciclo que fue exitoso, pero que ha sufrido una sangría de talentos que no pudieron ser sustituidos con un recambio acorde a las circunstancias. Quedaba poco del equipo multicampeón, y ahora, con los que se van y los que se irán, sin dudas que el desafío para Marcelo Gallardo será configurar desde cero a un equipo que pueda acercarse a aquel que se destacó por levantar una inusitada sucesión de copas a nivel internacional.

Pero volviendo a lo meramente futbolístico, las falencias de este semestre llegaron desde lo colectivo, desde lo individual y desde lo táctico. Nadie se salvó de la mediocridad. Y ante la ineficacia de uno de los aspectos mencionados, nunca apareció el otro para subsanarlo. Pasando en limpio, si el equipo no funcionaba, las individualidades no enmendaban esa carencia. Pero tampoco llegaron respuestas tácticas que resultasen superadoras como para sacar adelante la historia. El conjunto estaba mal.

Quizás lo más alarmante de cara al futuro es que el cuerpo técnico deberá comenzar a rearmar todo desde la base. Gallardo confía en que con un mes de pretemporada su mensaje podrá llegar claro. En ese lapso también calcula que se pondrán a tono en la parte física aquellos que no hay conseguido una buena forma. Y esta sí que parece una visión altamente optimista. Porque si por ahí pasaran todos los males de este River, la recuperación sería inmediata. Sin embargo, a juzgar por lo que se vio, que fue un equipo que nunca funcionó, con refuerzos que jamás se adaptaron, con jugadores que se van y con otros que también seguramente serán negociados, todo parece indicar que la labor será más ardua para el entrenador.

Mucho más que planificar una buena pretemporada. Volver a desplegar un buen fútbol, a tener frescura, variantes, contundencia y solidez defensiva, demanda más otras cosas. Al menos es lo que se observa desde afuera al colocar en la balanza la producción que el Millonario tuvo en esta temporada, los magros resultados y los pocos partidos que logró jugar bien.

Hay otras claves que serán decisivas en esta refundación. La primera corre por cuenta exclusiva de Gallardo, y será no volver a fallar en la elección de las incorporaciones. O al menos elegir gente que llegue y no necesite de tanto tiempo para de aclimatación al mundo River. Sin buenos jugadores no se puede armar un equipo competitivo. No alcanzan los pergaminos. Todos pueden cargar en su valija antecedentes sobrados para estar en River, pero con eso solo es imposible pelear títulos. El pasado debe estar acompañado de un buen presente. Inexorablemente.

El Muñeco sabe que se le viene un desafío complejo. Armar un equipo de cero demanda aspectos diferentes y recursos profesionales muy distintos a los que se necesitan para hacer funcionar a un equipo que viene con años de rodaje. Gallardo está apto para hacer caminar la máquina, pero tendrá que demostrar que esa arista de su trabajo es tan eficiente como la que ya exhibió en la primera parte de su vínculo con River.

Será un desafío personal importante. Devolver a su equipo a los primeros planos. Refundar, poner cimientos, la consigna ineludible...