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Futuro en riesgo: Habrá PPV, pero nada que comprar

Después de un gran evento de boxeo, comercializado por el sistema de Pague Por Ver, el fantasma del final del PPV agita todas las expectativas y es materia obligada para el comentario. El gran evento fue en Las Vegas, lo protagonizó Saúl Canelo Álvarez, esperaban vender 900,000 cajas, que según los organizadores fueron casi 600,000 y de acuerdo con rumores insistentes no habría superado las 332,000 ventas.

¿La confusión en las cifras para justificar una mala venta necesariamente es una señal de los malos tiempos? ¿Estamos realmente viviendo la recta final del PPV? Para todo hay una respuesta y por supuesto la primera es la certeza absoluta de que el PPV nunca va a morir. Vendernos lo que sea es la panacea del sistema en el que nacimos, vivimos y habremos de morir. Mal podríamos imaginarnos que algún día el entretenimiento llegará a la comodidad de nuestro hogar de forma gratuita. Hoy el boxeo lo vemos en TV, en aplicaciones de teléfono celular, en la tablet, en la computadora o donde alcance la señal de Wifi. Pagando claro.

La segunda respuesta, no obstante, es una aclaración ineludible sobre el futuro de esas ventas y lo que seguramente estaremos dispuestos a comprar. El PPV no morirá nunca, pero cada día costará menos y cada día serán menos los que caigan en sus redes. La razón nos ha estado rompiendo los ojos desde hace un buen tiempo, pero terminó de desgarrar nuestra paciencia el 2 de mayo de 2015 cuando Floyd Mayweather y Manny Pacquiao se rieron de todo el planeta con la batalla que esperamos por más de cinco años.

Fueron casi cuatro millones y medios de cajas vendidas a 100 dólares cada una y una recaudación cercana a los quinientos millones de dólares. La cartelera preliminar fue mediocre, la pelea principal aburrida, sin acción y para colmo, luego sabríamos que el filipino mintió ya que subió a pelear lesionado. Al final, en el medio del cuadrilátero, tuvimos que soportar la celebración de Floyd Mayweather al hablar con Pacquiao y referirse a lo que habían ganado gracias a su "peleíta"

La batalla de Floyd y Manny demostró que si el espectáculo promete, el público está dispuesto a pagar lo que le pidan, sin reclamar y dispuesto a disfrutar de su inversión. Las peleas posteriores por esta misma modalidad, no obstante, nos están enseñando que el cliente del PPV cae una vez en la trampa, pero nunca dos veces.

En septiembre Floyd volvió a pelear, en su batalla despedida, contra Andre Berto y fue un fracaso rotundo. Las ventas al parecer superaron las 400,000 cajas, aunque sin información oficial las crifras finales se prestan para cualquier especulación. También fue un fracaso total el PPV que le inventaron a Gennady Golovkin en su pelea unificación del título mediano contra David Lemieux, donde apenas superaron los 150,000 hogares. La excepción, en ese período, fue la batalla por el mismo cinturón pero del CMB, entre Miguel Ángel Cotto y Saúl Canelo Álvarez. Si bien aspiraban llegar a los dos millones de PPVs, solo consiguieron alcanzar las 900,000 cajas. Para los organizadores fue una decepción, sin embargo, tomando en cuenta la caída de los promedios hasta resultó una buena venta.

En este 2016, en abril, Manny Pacquiao en la que pudo ser su última pelea, completó su trilogía contra Timothy Bradley. No fue una pelea que nos llenara los ojos ni tampoco despertó avidez entre la fanaticada. El propio Bob Arum calificó de "terribles" los números de venta que no pasaron de las 400,000 cajas. El pasado 7 de mayo, la pelea de Saúl Canelo Alvarez en la nueva Arena T-Mobile de Las Vegas era la prueba de fuego y al parecer se quemaron. Esperaban superar el millón de cajas, pero quedaron muy lejos de esa cifra. La cadena HBO no dio la cifra oficial de ventas, dejando ello por cuenta de los organizadores. Según Golden Boy Promotions se habría llegado a las 600,000, sin embargo hay otras versiones que bajan esa cifra a poco más de 450,000 e incluso la que se animó a difundir el promotor Rik Glaser: 332,000.

Es bueno, además, recordar que los precios en las ventas por caja de los últimos PPVs han bajado más del 30% con relación al fiasco de Mayweather-Pacquiao. Pese a ello, la apatía se ha consolidado de manera firme y lo que transmiten esas cifras son la decepción de los fanáticos y también de muchos que, sin ser fanáticos, han ido perdiendo la inocencia en su visión de este deporte.

Las batallas aburridas, las peleas a modo, las imposiciones anti deportivas (catch weight), las malas peleas de respaldo, algunas con figuras totalmente desconocidas y los altos precios, han minado el interés por este tipo de combates. A ello sumemos la falta de sintonía entre las promotoras y entre organizaciones de boxeo que ha disgregado totalmente la organización boxística en general, han conspirado contra la aparición de grandes figuras y han evitado las peleas entre los mejores. Si Mayweather, Pacquiao, Márquez y Cotto vendían gracias a su nombre y a su pasado, las nuevas figuras carecen de las dos cosas: nombre y pasado. En un escenario tan pobre, la caída de las ventas de PPV es una cuestión de lógica y hasta de sentido común por parte de los aficionados a este deporte.

"El fanático se cansa de pagar comida de primera, para luego terminar alimentándose con un almuerzo de quinta categoría". Esa es una reflexión con la cual cerré mi columna posterior a la pelea de Cotto- Martinez el 7 de junio de 2014. La titulé "Cotto-Maravilla: el fan se cansa" y lo estamos constatando. El fan se cansó. Por ello, es muy cierto vaticinar que el PPV no morirá, pero tampoco seguirá viviendo mientras sus principales figuras solo piensen en ganar dinero, sin cumplir con la más preciada exigencia en el boxeo de alta competencia: dar espectáculo.
http://espndeportes.espn.com/news/nota/_/id/2107100/cotto-maravilla-el-fan-se-cansa