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Mayweather y McGregor, el éxito se impuso al fiasco

MÉXICO -- Si Floyd Mayweather hubiera soñado con una gran noche de éxito como la que tuvo el pasado 26 de agosto ante Conor McGregor en la T-Mobile Arena de Las Vegas, se hubiera quedado corto de lo que terminó siendo ese poco memorable combate en el que llegó a 50 victorias como boxeador profesional.

Mayweather, de 40 años, descolgó los guantes e hizo posible lo que pocos pensaban. Atrajo al apasionado público de las artes marciales mixtas, específicamente a los seguidores del irlandés de 29 años estrella de la UFC, y se enfrentó ante un pugilista debutante y sin ninguna experiencia como peleador amateur para poner final a su carrera.

En resumen, era un riesgo menor ante una ganancia infinitamente mayor. Vio Floyd la posibilidad de llevar a Conor al ring, bajo sus condiciones, con sus reglas, en sus terrenos y lo logró.

Simplemente se convirtió en aquel hombre que fue a la mina buscando bronce y terminó encontrando oro.

El permiso de la Comisión de Nevada que le dio forma al enfrentamiento y todo fue bullicio, y morbo. Para destacar la serie de conferencias que tuvieron por el mundo. McGregor se contuvo conciente de que podía ser castigado en cada cara a cara y Mayweather comenzó con una ola de improperios que en su vida había dicho. Divirtieron a propios y extraños hasta captar la atención del mundo entero. Ya habían ganado esa batalla. Y la información corrió por todos lados, Mayweather se encargó de decirle al mundo que estaba viejo, y McGregor hasta subió fotos de que había casi noqueado al excampeón Paulie Malignaggi.

La labor de convencimiento iba en ascenso y la gente compró el evento pese a un entrenamiento público deplorable de parte del astro irlandés que mostró todo menos tener posibilidades de victoria.

Con la mesa puesta, boletos de miles de dólares, un pesaje lleno de irlandeses, finalmente se llegó la hora del evento.

Los artemarcialistas creían que en verdad Conor tenía oportunidad y los del boxeo iban a ver el evento porque dentro de todo, algunos han querido ver caer a Mayweather, otros tantos aprecian su estilo, y porque después de todo, era la pelea del morbo.

Y al final, el éxito se impuso al fiasco, porque Mayweather fue lo suficientemente hábil para sobrellevar la pelea hasta donde quiso. Se dejó llegar a McGregor y dio la impresión de que podían sorprenderlo sin tirar una buena combinación en en los tres primeros rounds.

Después, la falta de técnica y acondicionamiento para el pugilismo le cobraron la factura a McGregor y Floyd se fue con todo resurgiendo como el Ave Fénix para ponerle punto final a su carrera con su primer nocaut en seis años, dejando la impresión además de que Conor combatió de manera decente y que simplemente fue Mayweather superior en sus terrenos.

Tanto fue el éxito de su evento que después se subieron al barco personajes como Paulie Malignaggi, Manny Pacquiao y hasta Óscar de la Hoya retando al irlandés y provocando la risa de Floyd.

De acuerdo con los reportes, se generaron cerca de 500 millones de dólares por la pelea, se vendieron 4.3 millones de casas en el pago por ver y se recaudaron alrededor de 55 millones de dólares por la venta de poco más de 13 mil entradas, nada mal para el primer enfrentamiento entre un boxeador y un artemarcialista sin ser exhibición.

Y cuando en los libros se hable del enfrentamiento de Mayweather y McGregor, se hablará de los números que logró el megaevento, y eso ya supondrá un éxito para un hombre como Mayweather que si de algo se ha preocupado en los años recientes, ha sido de su imagen.