<
>

Roberto Carlos quiere a Neymar en el Real Madrid

BARCELONA -- Medio en broma medio en serio, Roberto Carlos verbalizó en un programa de televisión el sueño de Florentino Pérez: fichar a Neymar para el Real Madrid.

“Hablaré con él cada día si hace falta. Puedo hacer que llegue al Real Madrid” proclamó el ex futbolista brasileño, que volverá al club merengue en calidad de integrante del cuerpo técnico. Aunque, de momento, sin una tarea clara.

Si primero fue Ronaldo Nazario el que intentó que Neymar se decantase por el Madrid, ahora el retorno de Roberto Carlos se intuye como encargado de liderar el asalto al Camp Nou para llevarlo al Bernabéu.

“Ney no se plantea hoy cambiar el Barcelona por el Real Madrid. Es feliz en el club y en la ciudad” explicó una persona cercana a su entorno, dando por hecho que hoy por hoy la marcha de Neymar del club azulgrana solo se contemplaría por la presión fiscal a la que es sometido y que podría provocar su decisión de abandonar el fútbol español.

En Madrid, sin embargo, Florentino Pérez mueve los hilos con discreción y celeridad para intentar atraer al brasileño, a quien se considera el sucesor de Messi en el trono mundial del fútbol.

Así, el fichaje de Roberto Carlos, que tanto podría ser el ayudante de Zidane en el primer equipo como formar parte del filial, estaría en el fondo destinado a tender puentes con su joven compatriota.

“Es muy joven y el año que viene estará más arriba en el Balón de Oro” explicó el ex lateral brasileño quien trasladaría a Neymar el convencimiento de que en el Madrid no estaría a la sombra de nadie, sería la estrella indiscutible y gozaría de un status que no tiene ahora en el Camp Nou.

Todo ello, además, de asegurarle un salario a la altura del mismísimo Messi, superior a los 25 millones de euros, cediéndole parte de sus derechos de imagen y dándole a entender que, viviendo en Madrid y jugando en el Madrid podría olvidarse de tener ningún problema con Hacienda.

Neymar es feliz en Barcelona y en el Barça. Pero es un profesional… Y aunque hoy se estime imposible no sería el primero, ni el último, en protagonizar un cambio de este calado.