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Spurs vencen con autoridad a los Clippers por 116-90
LOS ÁNGELES -- Justo cuando parecía que el conjunto Los Angeles Clippers se alistaban a despegar, estos recibieron un duro cachetazo de un enemigo conocido.

Los angelinos lejos estuvieron de su mejor nivel y por momentos perdieron la compostura sobre la tarima, arremetiendo contra los árbitros y exteriorizando su frustración de manera excesiva.

La realidad marcó que los San Antonio Spurs los superaron por 26 puntos y que la diferencia no fue exagerada en lo más mínimo. Los texanos demostraron todas sus capacidades ofensivas, destruyendo la defensa local y le causaron un gran dolor de cabeza a Vinny Del Negro.

El entrenador ítalo-americano tardó más de la cuenta en presentarse a la conferencia de prensa post-partido al haber tenido con sus jugadores una reunión a puertas cerradas. Del Negro evitó divulgar los temas discutidos.

Sin embargo, el dirigente no ocultó su enojo y clamó para que sus jugadores maduren.

"Tenemos que crecer y entender mejor los momentos y tener mejores hábitos que eso", remató. "No podemos dar un punto aquí o allá con faltas técnicas, cosas que podemos controlar, y esperar ganar a un nivel tan alto".

Los Clippers recibieron tres faltas técnicas (DeAndre Jordan, Ryan Hollins y una por demorar la reanudación del juego) y se los vio protestar varias veces durante el segundo y tercer cuarto.

"Podríamos haber hecho un mejor trabajo [de no protestar]", reconoció Blake Griffin. "Es frustrante pero no es excusa. Va a haber juegos donde parece que nada te sale bien pero no puedes dejar que afecte como les hablas a los oficiales o cosas así".

Chris Paul, quien tuvo uno de los peores juegos de su carrera (4 puntos y 3 asistencias en 27 minutos), confesó que la derrota fue humillante pero no dudó en encontrarle el lado positivo.

"Nos ganaron de una manera fea pero por suerte no era el séptimo partido o el último de la temporada", indicó.

Los Spurs dispararon casi 59 por ciento desde el campo, incluyendo 47 por ciento desde más allá del arco.

Tony Parker fue la figura excluyente, y su influencia fue mucho más allá de los 31 puntos en la planilla.

"Parker nos desarmó", concluyó Del Negro. "Ellos te estiran y luego tienen cortes hacia el medio. Cuando controlas a estos les quedan los triples. No ejecutamos como necesitábamos y lo pagamos caro".

Por el lado de los angelinos nadie pasó la prueba.

"A todos les costó", dijo el entrenador. "Nadie jugó bien, ni uno solo jugó duro. No jugamos como equipo y luego empezamos a forzar las cosas para volver al partido pero no pudimos porque nunca los pudimos frenar".

Pese a esto, CP3 cree que su equipo es capaz de superar a los texanos y convertirse en un equipo de campeonato.

"Tenemos la capacidad defensiva", opinó. "Tenemos los anotadores. Tenemos lo que se necesita, solo hay que juntarlo".

Si bien el clima dentro del camerino no era para nada festivo, tampoco hubo señales de pánico.

Además, y como luego de cada partido, los hijos de Matt Barnes y Chris Paul estaban presentes y revoloteando, ayudando a poner las cosas en perspectiva.

"Tenemos que aprender de nuestros errores y volver a los que nos dio éxito", avisó Griffin. "Sé que vamos a ser mejores el próximo juego".