¿Dónde hay más miedo, en FMF o en el Tri?

miércoles, 19 de junio de 2013
19 jun
21:28
PM ET
por Rafa Ramos

MéxicoMexsportAnte Japón, el Tri tendrá que eludir el mote de peor equipo del Grupo A de la Confederaciones
FORTALEZA, Brasil -- La peor humillación a México no se la impuso Brasil. Tampoco Italia. Se la impuso Japón. Y por supuesto la asustadiza forma de jugar del Tri.

Terminó el periplo de la Confederaciones. ¿Recuerdan en enero en el gigantesco pizarrón donde se expusieron los objetivos del Tri para 2013?, y que "vamos a cumplir cabalmente", dijo después Justino Compeán, presidente de la FMF.

Ahí, más presuntuosamente que presumiblemente, el Tri prometía y se comprometía a jugar la Final de la Confederaciones, clasificar a Brasil 2014 y ganar la Copa Oro. Así, estrictamente. Se fracasó en el primero, se tiene empeñado el futuro en el segundo y para la tercera meta, tres jugadores convocados han quedado fuera, uno por motivos personales y dos por lesiones.

Sostenía en la crónica del México vs. Brasil que los momentos en los que el Tri tuvo control del juego y amenazó a los amazónicos, coincidieron estricta y exactamente con los momentos en que durante el primer tiempo David Luiz fue sustraído de la cancha por sangrar de la nariz.

Leyendo, escuchando otras opiniones, temí haber visto otro juego a pesar de estar en un sitio perfecto en el estadio.

Me tranquilizó Scolari, cuando en la Conferencia de Prensa, analizó detalladamente ese tema. De hecho dedicó minutos a especificar cómo la ausencia del defensa había hecho zozobrar a su cuadro bajo.

"Esos fueron los mejores momentos de México, cuando aprovecharon que David Luiz sangraba y él o no estaba en la cancha o no estaba concentrado por querer evitar el sangrado". A esa puntualización, Scolari agregó el relato de algunas de las jugadas, y cómo las coberturas de los laterales y volantes se hicieron más hacia el núcleo del área y por eso volaron balones a esa zona.

Aclaro esto, porque me sorprendió incluso de especialistas que sostenían que una notable y notoria mejoría del Tri era reflejo de la sabiduría táctica del Chepo de la Torre y de la forma de emerger de algunos jugadores, cuando el único brespetable, de nuevo, fue Giovani dos Santos, ojo, de nuevo por derecha, que no es su mejor zona.

Algunos hasta afirmaban que había sido el mejor México de la Copa y que eso rescataba la cabeza del Chepo. Y esos mismos lo habían asesinado por redes sociales cuando en la alineación estaban Torrado y el Maza. ¿Tan pronto se navega de la pontificación al autodesmentido?

Al final, México encuentra su Apocalipsis en la peor participación en una Copa Confederaciones, cuando dos embrujos fascinantes de Neymar lo sentencian.

Eso podría agradecerse: al menos el mausoleo donde yacen los restos ilusos e ilusionados del Tri en esta Copa, lo construyó uno de los mejores arquitectos de futbol en el mundo, como lo es este brasileño, citado a ser sobresaliente con un socio como Messi en el Barcelona.

México encima alargó su angustia. Tras ser sometido por Brasil, se colgó con uñas y dientes de una que parecía endeble y enclenque esperanza: la victoria de Japón, que se diluyó, tal vez injustamente, pero de manera dramática y espectacular, cuando gana Italia por 4-3 en un juegazo.

Ahora, ante Japón, el Tri tendrá que eludir el mote de peor equipo del Grupo A y tal vez el peor de la eliminatoria, directamente con Tahití, donde militan nueve desempleados, un coquero, un vendedor de celulares, un guía de turistas y algunos estudiantes, según lo afirma el propio jefe de la delegación.

Ya habíamos preguntado, ¿qué viene ahora? Decisiones drásticas. Las que sean necesarias.

Viene la Copa de Oro, y en septiembre 6 y 10 las eliminatorias de Concacaf. México disputa 12 puntos y debe ganar al menos siete de ellos. Es decir un nivel de productividad que no ha tenido en este Hexagonal Final, en el que ha ganado 8 unidades de 18 posibles.

¿Qué salga el Chepo? El valiente que llegue debe asumir de inmediato, en la Copa de Oro, y tratar de perfeccionar un grupo base de jugadores de la Liga MuyEquis.

¿Qué siga el Chepo? Exigirle. Y que ello incluya el video de Japón ante Italia, como referente de coraje, de convicción, de futbol prolijo, inteligente, audaz y generoso.

Ah, la soberbia. Ese enero de 20013. "Jugar la Final de la Confederaciones, clasificar al Mundial y ganar la Copa de Oro", dijo Héctor González Iñárritu.

Y en estos momentos, ya no se si lo surrealista fueron aquel exitoso 2011 y la medalla de oro olímpico 2012. Y no sólo si fueron surrealistas, sino accidentales los logros de esos años.

O si lo surrealista es este 2013, que traiciona la autenticidad de los dos años anteriores.

Ah la soberbia. Y de ello cito a Nicolás Maquiavelo.

"La naturaleza de los hombres soberbios y viles es mostrarse insolentes en la prosperidad y abyectos y humildes en la adversidad".

¿Alguien a quien les recuerde?

Chicharito Hernandez Jerome Miron/US Presswire¿Podrá el Tri tener una actuación digna frente a Brasil?
FORTALEZA, Brasil -- Jean Paul, humorista alemán, asegura que "el más indestructible de los milagros, es la fe humana en ellos".

Pero ni los milagros solucionan los puntos de quiebra. Y México vive en un punto de quiebra. Incluso hacia la misma Copa de Oro que se juega de manera casi inmediata a la Confederaciones, y para la cual sufre el primer golpe con la renuncia de Omar Bravo por motivos personales.

Descartemos el milagro ante Brasil, porque, queda claro, no hay fe humana en torno a que México consiga uno más.

Es creíble, es posible, que eventualmente, por una combinación de circunstancias, amargas todas ellas, trascienda un momento dulce del Tri ante Brasil.

No hablo temerariamente de una victoria, hablo simplemente de una actuación digna, dignificante, redentora, como recientemente ha ostentado México ante Brasil, la más reciente y poderosa, la final olímpica, en la que le arrebató el oro al mundialmente favorito equipo amazónico.

Marginada la milagrosa posibilidad de un milagro, llegará el tiempo de preguntas esperando que se generen respuestas.

1.- ¿Una buena actuación de México ante Brasil, sin victoria, alcanza para reconsiderar una revaloración, que de momento es desafortunada, para el Chepo de la Torre?

2.- Incluso, ¿una buena actuación con victoria ante Brasil, revalora la situación angustiante dentro del Hexagonal Final de la Concacaf y, por supuesto el nivel del equipo?

3.- ¿La persistencia de los gritos de "Fuera Chepo, fuera Chepo" obliga, empuja, ampara, a la FMF a tomar una decisión drástica y dramática terminando este lamentable periplo premundialista y confederativo, o hasta después de la Copa de Oro?

4.- ¿Dónde está la frontera perniciosa, hipócrita, populachera, advenediza, falsa, entre la saludable continuidad y e el insalubre continuismo?

5.- ¿Qué es mejor, sostener un proyecto hasta sus últimas consecuencias o buscar un bombero, un rescatista que se comprometa a ganar al menos nueve de los 12 puntos en disputa del Hexagonal Final? México debe visitar a EEUU y Costa Rica, y recibir a Panamá y a Honduras.

6.- ¿Hay redentores, hay valedores, capaces, conscientes, audaces, valientes, suicidas, dispuestos a morir crucificado? Saltarán los hijos de la obviedad: Luis Fernando Tena, Piojo Herrera, Tomás Boy, Víctor Manuel Vucetich, y seguramente Marcelo Bielsa, toda vez que el bombero epónimo, el epítome de los rescatistas, Javier Aguirre, ya renovó su contrato, aunque, ojo, reforzó su cuenta bancaria, aunque en el trámite debilitó al equipo para que le pagaran.

7.- Ya está preparado el escenario patibulario. Como ha sido costumbre, los mismos hombres a los que Justino Compeán les ha garantizado el apoyo extremo, con su vida de por medio, los echa en el aeropuerto de la Ciudad de México, en supremo acto de traición. Lo hizo con Hugo Sánchez, con Javier Aguirre y ¿lo hará con Chepo de la Torre?

Por eso insisto, México vive en un Punto de Quiebra. Más allá de lo que ocurra ante Brasil y Japón. Porque el verdadero riesgo está en quedar fuera de la Copa del Mundo 2014.

Ojo: se viene la Copa de Oro. Chepo de la Torre ha dicho que ninguno se su cuerpo técnico tomaría el relevo en el Tri si él es despedido. Habría que verlo.

¿Llegará el Chepo a la Copa de Oro como una nueva oportunidad?

Asegura Arthur Miller, dramaturgo estadounidense: "La mera idea de que ocurran los milagros, sin embargo, persiste en la cabeza de mucha gente. Cuando eso muere hace que la gente sea más desgraciada".

Y los Puntos de Quiebra son hijos de la desgracia. Y son solaz sadomasoquismo de los desgraciados.

Mario Balotelli AP Photo/Silvia IzquierdoBalotelli se aprovechó de la ineficiencia del Maza, y Mier ya no pudo taparlo.
RÍO DE JANEIRO -- Es la segunda vez que Carlos Salcido hunde los clavos en el Chepo de la Torre. Y con el mismo veredicto: "Jugamos con miedo".

Esta vez lo usa para sintetizar, implacable y amargamente, la derrota ante Italia que los deja agonizantes en la Copa Confederaciones Brasil 2013.

Ante Costa Rica agregó una serie de deficiencias futbolísticas: falta de idea, de recursos, de conocimiento del rival, de compromiso, de convicción.

¿Es, este veredicto de Carlos Salcido ante Italia, el diagnóstico de una enfermedad o la autopsia de un fiambre?

Chepo de la Torre responde a su vez que México no jugó defensivo ante Italia, "sino paciente y esperando el momento de atacar".

En cierta medida tiene razón. La razón de la fatalidad del Tri ante Italia pasa por el suicidio.

1.- Corona vuela mal, vuela tarde, y vuela reculando, en el cobro de Pirlo. Sin embargo atajó otras tres en fusilamientos, en mano a mano, que reducen su responsabilidad, peor no su culpa en el resultado.

2.- Lo de Maza Rodríguez fue patético. El tipo se equivocó en cuatro balones queriendo salir desde el fondo, porque alguien, seguramente, le dijo que era el sucesor de Rafa Márquez. Encima, era enternecedora su sobresalto cada vez que Balotelli se le acercaba. Seguramente debió usar pañales el capitán del Tri, que si bien una vez tuvo la osadía de hacerle la #BritneyDecioJustinoMazaseñal a la afición mexicana, ni siquiera fue capaz de mirar a los ojos al zaguero italiano.

Y en esas dos equivocaciones, México encontró su sentencia de muerte.

No fue inferior a Italia, cierto, pero, se había advertido, que jugando con intensidad, con energía, con ritmo, con hambre, la selección mexicana podía meter en aprietos, y se vio, ante un equipo con refunfuños físicos y de velocidad.

Y ahí es donde salta el fundamento de Salcido: "Jugamos con miedo".

Y seguramente el jugador de Tigres no se refiere a una histeria o pánico colectivo, sino que se refiere, puntualmente, a las recomendaciones sobre el adversario.

Igual, con osadía, con desparpajo, con descaro, Méxcio podría haber sido sacudido, pero lo cierto es que la misma formación y elección de jugadores, marcaba el desazón del equipo ante el adversario.

Volvió el Chepo a usar a Torrado y fue superado de manera grotesca. De hecho era el pasadizo libre para encarar a la línea de fondo y verle la cara de espanto a Maza.

Y a pesar de que en el primer tiempo le denigraron a esa pareja Maza-Torrado, ni aún así, ni cuando claramente le advirtieron que tarde o temprano era el atajo al gol, se atrevió a remover a dos cómplices de los italianos.

Por eso, ese "jugamos con miedo" de Carlos Salcido, queda claro, no es sólo una recriminación pública a algunos de sus compañeros, sino, estrictamente, a su propio cuerpo técnico.

Y si jugaron con miedo ante Italia, qué se puede esperar ante Brasil, que tiene mejores futbolistas y en mejor momento físico y competitivo que Italia, además del cobijo fantástico de su afición y del contundente, aunque tacaño, 3-0 sobre Japón.

Es también, la afirmación de Salcido, un grito desesperado de ayuda. Las tareas se están haciendo mal en la selección mexicana y se los deberes se están haciendo con irresponsabilidad, desaire y displicencia en el Tri.

El problema ya no es la Copa Confederaciones. El problema es el Hexagonal Final de la Concacaf.

"Recuperaremos la confianza en nosotros mismos y mejoraremos nuestro ánimo", dijo el Chepo de la Torre.

No será así, mientras él se equivoque en elegir a sus legionarios en la cancha y mientras el grupo lamenta que el miedo ha sentado sus tiranías entre los jugadores.

Brasil elige asesinar a sus musas

sábado, 15 de junio de 2013
15 jun
18:43
PM ET
por Rafa Ramos
NeymarVanderlei Almeida/Getty ImagesNeymar abrió el marcador para el Brasil de Felipao.
RÍO DE JANEIRO -- Tacaño. Prepotente. Soberbio. Arrogante. Irrespetuoso. Así Brasil inicia el camino que debe llevarle a ganar la Copa Confederaciones.

Un 3-0 sobre Japón. Y en la escuela de Scolari no se altera el perfume insípido de su academia. Ganar como privilegio. Le basta con la consigna del marcador. El espectáculo debe limitarse a los goles. El resto es lucha, pausa, tranquilidad, restricciones, paciencia.

La victoria tiene muchos caminos. Para recorrerlos se puede elegir el vía crucis, el oscurantismo o la indulgencia magnífica de jugar bien al futbol.

Porque la victoria es la diosa suprema de la competencia, pero la cita de Vince Lombardi además la santifica: "Ganar no es lo más importante, es lo único". Ese es el credo de las urgencias. El dogma del populismo: satisfacer a las masas.

Brasil gana 3-0 y deja un mensaje puntual: el fin justifica sus medios y sus miedos. Ser campeón es una obligación.

Es decir, el desencanto futbolístico, la carencia de brillantez y embeleso pueden ser tolerados, pero el desencanto de un traspiés, ese si no puede ser tolerado.

Felipao Scolari lo sabe: su nación verdeamarilla está herida de incredulidad y de dudas. Hasta antes del 3-0 ante Japón, su pueblo torcedor era un errante entre las ilusiones y la incertidumbre.

¿Lo relevante? El 1-0, porque Neymar rompe el ayuno con su selección y porque, como mesías totalitario de la esperanza de su nación verdeamarilla, la reconforta proclamándole que piensa más en ella que en el Barcelona.

Neymar da un discurso de tranquilidad con la bestialidad de gol que marca. Un balazo que con el novedoso sistema de radar de la portería, debe aún tener la muñeca del árbitro estremeciéndose de regocijo y de alarma.

El gol fue en Brasilia, capital y burocracia cerebral de Brasil, pero la euforia trepidatoria de los sismos de felicidad estremece a todo el país. La televisión es un heraldo inmediato de las alegrías que rompen esa saudade, esa nostalgia de gloria de una nación hambrienta, con la muchedumbre invadiendo, literalmente, las calles, antes vacías, de la reconciliación.

Al final el 3-0 constata que Brasil es capaz de dejar de ser Brasil, para restituirle a Brasil, el dominio de Brasil sobre el mundo.

Brasil, con Scolari, ha elegido perder la identidad, para ganar de nuevo el prestigio. Y a nadie en Brasil le importa.

El paladar exigente ha claudicado en el futbol. Empeñó el glamour del deleite. Ha desterrado del Paraíso Terrenal al jogo bonito. Y eso, en Brasil, a nadie le importa.

El sibarita de gusto exquisito ha decidido convertirse en un tragón vulgar en aras de aplacar los estertores y nerviosismo de un pueblo que no puede permitir que le usurpen la plaza ni en la Confederaciones ni en la Copa del Mundo ni en los Juegos Olímpicos.

Brasil tiene además a un Scolari recargado. Su transfusión de sangre le llega de Carlos Alberto Parreira. El hombre que ganó el título de EEUU 1994 a los italianos, jugando con recursos histéricos más italianos que los italianos. Parreira tenía a Bebeto y a Romario en la cancha y al Fenómeno lo dejó en la banca. Fue campeón pero el scratch de oro dejó un regusto a cobre.

Al final, Scolari, obedeciendo a sus instintos, a sus propios gustos, es el adalid de una nación. Empieza darles la primera dosis de néctar, esperando escanciar en la Final el resto de la cosecha.

El cómo se gana ha dejado de ser un requisito, una condicionante, un mandamiento. El triunfo, en las urgencias actuales del futbol brasileño, es bienvenido aunque atragante.

Y a nadie le importa en Brasil que el país que vistió de gala al invento musculoso y transpirado de los ingleses, el futbol, para convertirlo en una odalisca cautivadora, hoy asesine a las musas, para engatusar, con un marcador holgado y desprolijo de belleza, a los que por años eran defensores orgullosos de hacer del futbol un arte de la guerra, y que hoy prohíjan que se convierta en guerra sin arte y sin futbol.

Ha sido necesaria la muerte del jogo bonito, para que Brasil sobreviva. ¿Vale la pena la muerte de uno, para la resurrección del otro? En Brasil deciden que sí. Y eso, es inapelable.

Tri, hueso duro para el chimuelo Italia

viernes, 14 de junio de 2013
14 jun
19:50
PM ET
por Rafa Ramos
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¿Podrá México sorprender a Italia?
Tags: futbol

RÍO DE JANEIRO -- Un mastín con dentadura postiza. Eso parece Italia sin sus dos muelas sin juicio: Balotelli y Al Sharawy.

Cesare Prandelli ha perdido a sus dos bayonetas en dos días consecutivos. Los dos excéntricos y extravagantes, pero fantásticos atacantes del Milan, están en duda ante México.

El entrenador italiano ha dicho que a El Shaarawy no pienso arriesgarlo. Balotelli salió rengueando, que no hubiera preocupado si hubiera mantenido esa sonrisa de cinismo constante. Pero el eterno comediante tenía el rostro compungido.

Claro: eso no significa que Italia no sea capaz de morder e incluso tragarse a México. Pero el reacomodo significa complejidad.

Prandelli mismo da la pista el jueves: "Estoy tratando de que mis jugadores entiendan y dominen como yo quiero que jueguen".

Exacto. Más allá del desafío que es Balotelli en su integración táctica, al margen de su gran calidad, el entrenador azzurro está retomando el trabajo con jugadores que llegan de equipos donde no encaja la biblia tradicional de juego con sus pretensiones futbolísticas.

Y además, así como con los casos de El Shaarawy y Balotelli, las sorpresas de un grupo de futbolistas con sobrecarga de actividad, deberán pasar factura en la suma de minutos.

Las bajas obligan a modificaciones. Nombres saltan: Gilardino, Giovinco, Cerci, pero son condiciones de emergencia, sobre una estructura bajo condiciones de emergencia, especialmente después del decepcionante 2-2 con Haití.

Así, se resguarda la versión de fortalecerse con Marchisio, Montolivo y Giacherini en un trabajo desgastante, talentoso, cierto, pero exigente en manejo de las condiciones del adversario, con el sabio recurso heredado de fortalecer su media cancha.

¿Se atreverá Italia a arriesgar en el arranque del torneo forzando la aparición de sus dos cazadores despiadados ante México?

Es evidente que Italia, históricamente, no administra plazos. Italia no quiere llegar ante Brasil con una especulación insana de puntos necesarios para ir a la siguiente fase.

No piensa en aplazar su clasificación a semifinales hasta llegar contra Brasil, anfitrión y el favorito para ganar la Copa Confederaciones. Los cálculos lógicos y prudentes de cualquier entrenador implican claramente cosechar el boleto ante México y Japón.

La historia muestra que Italia, pese a los recambios que planea Prandelli, es una especuladora con los bienes ajenos, es una tahúr que gusta de jugar con cartas marcadas y nunca dar ventajas, tirando además la emboscada de embobar al adversario y hacerle creer que es él quien dispone de esas ventajas. Y las presas inocentes, caen, han caído y caerán.

Evidentemente, las noticias son buenas para México. Ojo: no reduce el nivel de calidad técnica ni de manejo de pelota en ese proceso hipnotizador e hipnotizante de Italia, pero es evidente que no enfrentar a un goleador explosivo como El Shaarawy o a un prestidigitador como Balotelli, implica, necesariamente, en especial tras los lamentables momentos de Maza Rodríguez.

Así, de repente, las circunstancias presentan a un México que se vuelve un hueso duro de roer para una Italia que se queda chimuela.

Chepo, ¿embalsama o resucita a su Lázaro?

miércoles, 12 de junio de 2013
12 jun
15:05
PM ET
por Rafa Ramos
México vs. BrasilMexsportLa Selección Mexicana venció a Brasil por la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Londres
RÍO DE JANEIRO, BRASIL -- ¿Está México condenado a un estrepitoso, humillante e histórico fracaso en la Copa Confederaciones?

¿Si es el hazmerreír del Hexagonal Final de la Concacaf, lo será también en la Copa Confederaciones?

¿Saldrá ileso en la Confederaciones cuando es evidente que sufre, que es superado, que juega defensivo, que le saquean su casa otrora fortaleza-, en la zona de la Concacaf, considerada por FIFA, vía Joseph Blatter, el Tercer Mundo del balompié mundial?

¿Podrá, tras el peor arranque de eliminatoria mundialista plantarse ante multicampeones del mundo como Brasil e Italia, y estar a la altura de un futbol emergente como el de Japón con un trabajo ascendente?

Parece, de entrada, imposible. Su pasado reciente le niega derecho a ilusionarse con su presente y especialmente con su futuro.

Sin embargo, es muy factible que ocurra una sorpresa, y antes de que Usted me saque, no cita, sino un citatorio en un psiquiátrico, incluida la camisa de fuerza, atrévase a elucubrar conmigo.

1.- Es una reflexión de hace meses: ninguno de sus adversarios directos llega con una concentración tan prolongada, casi tres semanas, como la del Tri.

2.- Y hemos revisado insistentemente que ni Brasil, ni Italia ni Japón llegan con un recorrido de tres partidos oficiales, eliminatorios, determinantes, jugados a sangre y fuego, como lo hace México: Jamaica, Panamá y Costa Rica, los tres, cierto, vecinos de su menesteroso hábitat conkakafkiano, pero que riñeron, cada centímetro, cada segundo, a muerte, sin concesiones.

3.- ¿Alguien se atreve a creer que Italia, Brasil o Japón han pasado por vigilias, desvelo para prepararse para enfrentar al Tri? Por supuesto que no; Italia está ocupada y preocupada por Brasil, e igualmente Brasil por Italia. ¿Japón? Sus pesadillas tienen sólo dos matices: azzurri y amarelho.

4.- Jorge Luis Pinto hizo seguir al Tri ante Nigeria y sus rivales de la zona. Dedicó horas de charla técnica individual y colectiva para educar a sus jugadores sobre el Tri, alentarlos, convencerlos y equiparlos para ser mejores, como al final ocurrió. Y Julio César Dely Valdés hizo lo mismo con Panamá: dedicó jornadas extras para maniatar a México. ¿Harán lo mismo Brasil, Italia y Japón?

5.- ¿Alguien cree que las superestrellas de Italia y Brasil van a salir con esa motivación, esa hambre, esa convicción, apasionamiento y compromiso inquebrantable de Jamaica, Panamá y Costa Rica, dispuestas a dejar el pellejo en cada barrida? Los italianos almacenarán sus mejores armas para Brasil y Brasil lo hará con Italia. ¿Alguien se imagina a brasileños e italianos desangrándose por un balón dividido ante México?

6.- Y si de entrada, México ya no les quitaba el sueño, cuando revisen sus estadísticas y hoja de vida en este Hexagonal Final de Concacaf, el termómetro de su inquietud se reduce a cero.

Así, México encontrará un escenario menos canibalesco y más carnavalesco, deportivamente hablando, que el que vive en la Concacaf.

Ojo: No tendrá libertades extremas, pero ciertamente, no sentirán el vaho caliente y fervoroso de jugadores que loable y dignamente, tienen una misión específica cuando encaran al Tri.

Así, las circunstancias pueden ser menos patibularias para México. Jugará sin ningún tipo de presiones ni atosigamientos extremos dentro y fuera de la cancha.

Tendrán, por ejemplo una milésima de tiempo más para entregar un balón, o para meter un servicio, o para una anticipación o para simplemente atreverse a crear, a generar, a intentar. En Concacaf los asfixian eficientemente. En la Confederaciones les darán un respiro.

Claro, hay todavía una gran diferencia: el talento, la experiencia, la sabiduría, ese acumulado de virtudes, que hacen a los italianos y brasileños mejores futbolistas.

Aún así, aunque queda claro que no aspiraría, en este momento a ser finalista, tampoco merece un entierro antes de disputar el primer balón.

Vaya, hasta el calendario lo beneficia. Cerrará la fase con Japón. Un duelo entre iguales. Mientras que Brasil e Italia deberán finiquitar el botín total en esa última jornada.

Pero, nunca falta el pero, todo esta serie de utopías y elucubraciones, de nada sirven si antes el Chepo de la Torre y su cuerpo técnico no llevan acabo la terapia correcta, de manera individual y colectiva., Y no hablo de encerronas. Habló de honestidad, de sinceridad y de confianza.

En este momento, anímicamente, el Tri está listo para el taxidermista. Resucitarlo, es una tarea herculina, titánica, pero obligatoria para el Chepo, no sólo por rescatar a su equipo, sino su propia chamba.

El Chepo de la Torre tiene al Lázaro Tricolor en sus manos.

¿Será capaz de embalsamarlo o de resucitarlo?

ChepoMexsportChepo no encuentra el camino y luce abatido

MÉXICO, D.F. -- Hay un hombre que ya claudicó. Y no se ha dado cuenta. Hay un hombre que ya renunció a cumplir metas con la selección mexicana de futbol. Pero aún no se percata de ello.

Dramatismo. Histeria. Desesperación. Desahogo. Berrinche. Impotencia. Angustia. El arcoíris nefasto de quien se siente vencido, sin haber perdido todavía.

Los síntomas del que renuncia. El síndrome de lo irremediable. Y es contagioso.

Este martes se volvió un hábito compartido: fallaba De Nigris, y el Chepo volteaba a la banca, manoteaba, explicaba en un arrebato de ira, cómo se había errado de manera miserable, casi escupiendo las palabras.

Y fallaba el Chicharito en recepción, o se equivocaban reiteradamente en los servicios o en la elección de las jugadas Herrera, Barrera, Guardado, y de nuevo iba hacia la banca en una demostración aeróbica de la frustración.

En esa gimnasia reiterada del desencanto y la desilusión, Chepo de la Torre se acercaba a Gio y a Ochoa y les explicaba a señas, con palabras atropelladas lo que para él era inexplicable: la forma en que sus jugadores equivocaban la jugada decisiva.

En esa mímica desparpajada del fracaso, porque sus presuntas indicaciones no se obedecían, poco a poco, Chepo, sin saberlo, o sin importarle, iba minando su autoridad.

Sus primeros acercamientos a la banca para escandalizar gráficamente las equivocaciones de sus futbolistas, eran vistos con temor, con azoro, por parte de Gio, de Ochoa, de Jiménez, de Aquino, hasta que se volvió tan patéticamente reiterado, que terminaron por ignorarlo. Es decir, dejó de tener voz de mando, de credibilidad, de liderazgo.

Y además, porque sabían que si terminaban entrando a la cancha, y se equivocaban, ese ballet, esa coreografía destemplada de la frustración que manifestaba el Chepo, terminaría por convertirlos en víctimas a ellos también.

Y los jugadores no se callan estas cosas. Los jugadores son un gremio extremo en momentos de crisis. Terminan aceptando sus culpas, pero terminan eligiendo que el sacrificado sea su entrenador.

Encima, el Chepo de la Torre se encontró con un orfeón inesperado.

Él se cree capaz de llevar al Tri al Mundial, pero la afición, en un coro dantescamente fascinante, se unió con la proclama y el reclamo: "Fuera Chepo, fuera Chepo".

"La gente puede decir lo que quiera. Puede pedir lo que quiera. Está en su derecho". Lo habíamos sustentado ayer: el técnico del Tri vive obcecado en su mundo impermeabilizado de la necedad: "a palabras necias, oídos sordos".

Insisto en lo publicado varias veces: la realidad del Tri de cara al Mundial en este Hexagonal, la conocerá este 18 de junio, cuando todos los equipos tengan cuentas parejas y estadísticas disparejas.

¿Debe irse el Chepo? Partamos del principio de que todo ser humano merece una segunda oportunidad. Ante Costa Rica, como ante Panamá y Jamaica se equivocó al elegir a sus once hombres.

La Copa Confederaciones puede ser su aquelarre o su redención.

Pero más allá de los números, de las segundas oportunidades de la Copa Confederaciones, la realidad es que el Chepo de la Torre, si exige el video de las cámaras que lo debieron seguramente seguir durante el juego, deberá saber leer, puntualmente, que sus mensajes corporales son de un hombre rendido, resignado, que ya claudicó, aunque, ciertamente, en este Hexagonal Final, no ha sido vencido.

México vs. Costa RicaMexsportUno de los momentos más duros del Tri fue en 2001 cuando Costa Rica derrotó por primera vez a México en el Azteca
MÉXICO, D.F. -- ¿Quién ofende o quién irrespeta más al Estadio Azteca? ¿El que pretende invadirlo o el que no sabe convertirlo en Fortaleza?

¿Quién lastima más al Estadio Azteca? ¿El que le ha perdido el respeto y lo saquea impunemente, o el que no ha sabido convertirlo en un Patíbulo que ejecute al usurpador?

¿Es mayor el mérito de asaltar el Azteca y llevarse parte del botín y aparte sin herida alguna, como lo hicieron Jamaica y Estados Unidos con el 0-0?

¿O es mayor oprobio de la propia selección mexicana el no saber hacer pesar un alcázar históricamente venerado, temido y respetado, sólo con la mácula de Costa Rica, curiosamente rival en turno este martes?

Queda claro: ya el Azteca no debería ser asaltado, no puede ser ultrajado, ni por los eventuales visitantes, ni traicionado ni abandonado por sus habitantes naturales, los del Tri.

Dos empates en 0-0 no sólo son un irrespeto de los invasores, sino un irrespeto de los invadidos.

Y no sólo se trata de la integridad del bastión dos veces mundialista, sino de saber aprovechar las ventajas de jugar como local. Los punteros naturales, Costa Rica y EEUU han ganado sus encuentros de local, e incluso los estadounidenses hasta con recursos mezquinos hacen valer la localía obligando a los ticos a jugar con nieve.

¿Porqué México ha dejado de jugar al mediodía combinando calor, con la altura y contaminación del Estadio Azteca?

Estrictamente por decisiones de las televisoras, no por exigencias de FIFA o de Concacaf. Las televisoras reclaman ratings y además se quiere la mejor asistencia posible. Y eso sólo se garantiza con horarios nocturnos.

¿Es más ético, honesto, responsable, digno de Fair Play hacerlo así? Sin duda. El problema es que la FMF no lo hace por convicción deportiva o por lealtad a la salud competitiva, sino que lo hace por ambición farisea de sus televisoras.

Y algo debe ser claro: si México no es capaz de clasificar al Mundial sin recurrir al triángulo perverso (calor, altura y contaminación) de semejante emboscada, como lo había venido haciendo en otras eliminatorias, significa que la presunta evolución es un espejismo.

Al Tri le aguardan cinco partidos: recibe este martes a Costa Rica, y después a Honduras y Panamá. Y visita a EEUU y Costa Rica. Es decir, hay 15 puntos en disputa y suma sólo siete.

Un total de 15 puntos garantizan repechaje y 16 en adelante un boleto. Necesita nueve para asegurar un pasaporte sin reclasificación. Es decir, necesita una productividad del 60%, pero su índice hasta el momento ha sido del 47%.

Sin embargo, nueve de esos 15 en disputa serán en el Estadio Azteca.

Vale citar la que tal vez sea la más honesta -¿o cínica?- reflexión sobre el peso del Azteca con todas sus agravantes, en beneficio del Tri, la hizo Ricardo LaVolpe tras imponerse en la Final de la Copa Oro en el Estadio Azteca a Brasil.

"Sabía que si llegábamos a tiempos extras (entonces se definía por Gol de Oro), Brasil iba a estar muerto, iba a estar fundido y lo íbamos a aprovechar. Así fue y así tenía que ser, porque era la única manera de ganarle", reflexionó LaVolpe después de conquistar la Copa Oro y el boleto a la Copa Confederaciones 2005, con aquella mítica corbatita de dragones dorados sobre fondo celeste.

Pero, lo cierto, es que ya sería un acto de deshonestidad de México mover de horario los partidos ante Honduras y Panamá, aunque haya sido un acto deshonestidad cambiarlos a horario nocturno.

Vamos, para que se entienda, recuperar el horario del mediodía, estrictamente para sacar ventaja, sería un acto de mezquindad reprobable y aviesa, como lo que hizo EEUU en cancha nevada con Costa Rica.

Por eso, debe, el Tri, necesariamente, con los argumentos de que dispone, hacer respetar el Estadio Azteca, y principalmente, porque en ello le va la vida a su anhelo mundialista.

De otra manera, la selección mexicana se convertirá en el Caballo de Troya de su propia Fortaleza.

MéxicoMexsportEl Tri no encuentra ni l forma ni los puntos en el Hexagonal.
MÉXICO, D.F. -- El zócalo de la opinión pública se llenó de cadáveres.

Pocos jugadores del Tri se libraron del patíbulo.

Los ídolos fueron derrocados de sus fragilísimos nichos de deidades futboleras a golpe del simplón vituperio entomatado tras el 0-0 ante Panamá.

En el futbol, la heroicidad es un capricho. Noventa minutos trastocan, trastornan y trasforman a insignes en villanos, y a ilustres en gusanos.

Y pasa con la selección mexicana. Hoy se encuentra tercero entre los primeros por definiciones de goleo y porque lleva un partido más.

La Clasificación al Mundial, tras vencer a Jamaica y empatar con Panamá, con un juego más, sigue siendo comida en plato ajeno.

Hablando de los ángeles caídos, de los desterrados del Paraíso, hoy, los adalides de la gloriosa comitiva del Tri de 2011 y 2012, juegan en la selección de los inú-Tri-les.

1.- Giovani dos Santos, el mejor jugador en un equipo español (Real Mallorca), cierto, descendido, pero compitiendo en una esfera donde no hay tregua ni tolerancia ni contemplaciones, se convierte, súbitamente, en un fiasco.

Gio tuvo dos desbordes a fondo geniales, dos más en diagonal, pero, cierto, en dos ocasiones, cuando aparecían como opciones de entrega con ventaja, desdeñó a Andrés Guardado y a Javier Hernández, y prefirió equivocadamente- y disparar erradamente-.

¿Buscará Gio sólo goles inmortalizadores como aquel en la Final de la Copa Oro ante EEUU? ¿Perdió confianza en sus socios? ¿O simplemente, en un instinto que lo ha acompañado siempre, decidió que quería, que podía, y trató?

2.- Javier Aquino. Lo suyo fue mejor que lo de Pablo Barrera, quien es exhibido penosamente al ser marginado. Encaró, defendió, reclamó balones, ofreció opciones, encontró ese vértigo europeo de Gio y Chicharito, pero al final, en la exigencia innegociable de ser certero, falló al estrellar sus disparos y servicios en las coberturas de Panamá.

3.- Chicharito Hernández. Tuvo dos, una de ellas fascinante por la forma en que controla, escurre, elude, pero su disparo es una obscenidad.

Insisto: la televisión hurta el panorama completo, porque el atacante del Manchester United es más útil de lo que parece y de lo que aparece, aunque, es irrefutablemente clarísimo: su misión es el gol, y confirma que lo entiende, al ser en promedio y porcentaje, el más productivo delantero mexicano de la historia en los comparativos, no en los totales, porque su carrera, obviamente, está en proceso.

Sin pretender una acción de descargo o jugar fácilmente a Abogado del Diablo, no puede ignorarse el trabajo defensivo de Panamá.

Llegar a línea de fondo y hacerlo con rapidez y claridad, habla de las virtudes de los jugadores, pero, ciertamente, es apenas la mitad del camino.

Un equipo no puede medir su agresividad por lo que intenta sino por lo que consigue.

Cuando México pisaba área, Panamá tenía un ejército estoico, convencido, sólido, rápido en recuperación. Cerraba filas en torno a las dos puntas de la jugada: el remitente y el destinatario.

¿Y por qué el centro reiterado, necio, obcecado, infructuoso, cuando era evidente que no había rutas de acceso? Falta de relevos y falta de opciones.

Y es aquí, tal vez donde aparece la respuesta: en la falta de propuesta. Parecería que José Manuel Chepo de la Torre, en el afán extremo de no perder, no hace el esfuerzo extremo por ganar.

Atreverse a una tónica de mayor riesgo, es una urgencia en el Tri. Guardado y Salcido no sorprendieron a nadie, porque Panamá conoció su librito con todo y los apéndices, y seguro lo sabrá hacer Costa Rica este jueves.

Pero aún así, en el afán de no perder, el Chepo se descuida, y con todo el venerable pasado y generosa entrega al Tri, cada vez es más evidente que Gerardo Torrado no puede competir ante adversarios mucho más veloces y hábiles que él. Su mejor futuro es cuidar su propio museo.

¿Exigir más en marca a Guardado, recorriéndolo al centro, con ruta libre, para conectar con Gio, mantener a Aquino, agregar a Raúl Jiménez o De Nigris, y jugar con sólo Zavala en contención? Muy difícil: un 4-3-1-2 tan marcado en la Academia del Chepo suena a suicidio.

Pero no olvidemos, que incluso en ese afán de no descuidar las espaldas, a final de cuentas, la memoria y el recuento en los dos partidos recientes del Tri, lo dejan en claro: la figura ha sido José de Jesús Corona, el redentor de los errores defensivos con atajadas espectaculares ante Jamaica y uno sublime a Panamá.

¿Se mantendrá este martes ante Costa Rica esa cautela por no perder, cuando el Tri está urgido de ganar?

Querer cambiar el desenlace, pero sin querer cambiar el método, ese sí es un suicidio comprobado.

América se empalaga de sangre de Chivas

jueves, 6 de junio de 2013
06 jun
18:03
PM ET
por Rafa Ramos
PANAMÁ -- "La sangre de mi víctima es más dulce incluso que la de mi propia victoria": Spartacus.

Así se marcan los contrastes dramáticos. Si hay algo que criticarle al América tras su título número once, es su pusilánime piedad con el Guadalajara.

Más allá de la genuinidad de la frase de la Serie Spartacus, es claro que las Águilas tenían para hacer birria del chivo caído.

Y perdonaron. Y eso, quede claro para el americanismo, no encaja, no rima, no es empático con el antipático rito de "Ódiame más".

¿Cómo odiar más al América si perdió la saña para hacer mofa de su histórico y magnífico adversario?

No sólo alcanza a Chivas en títulos ganados, aunque es cierto, el Prode 85 "no es un torneo oficial", dicho por el entonces presidente de la FMF, Rafael del Castillo, un doctorado en Derecho en la época de mayores chuecuras y truculencias en el organismo. "Este es un torneo de relleno".

Pero más allá de igualarlo en 11, sobrevolando el horizonte, América ve a la chiva mal herida, y le despierta compasión, lástima, que son sentimientos impensables en alguien que promulga desde el púlpito de los antihéroes: "Ódiame más".

Porque el Guadalajara se sintió humillado. Y evidentemente, tal vez en el acto de mayor manifestación chiva de su historia al frente del equipo, Jorge Vergara reacciona cuando se siente vejado, sobajado y ninguneado.

Por eso abrió la boca de su monedero de manera desmesurada e incongruente. Y por eso compró a Aldo de Nigris.

La gran duda es si lo compró porque en su equipo están convencidos que es la solución, o simplemente fue un efecto mediático para adormecer, para anestesiar, para narcotizar a las huestes en rebelión del ejército chiva, que le urge, le implora, le incita a que venda el Rebaño a Carlos Slim.

Ojo, Slim tiene unas monedas más de cambio en su bolsillo que Jorge Vergara, algunas cuantas que se cuentan por billones, pero eso que sea más rico, no significa que pueda ser menos peor que Vergara.

Por eso, habrá que ver si Néstor Vidrio y Aldo de Nigris, como agregados clave al equipo, alcanzan para sostener una columna vertebral torcida, bífida, debido a contrataciones extremadamente torpes.

¿Aceptará algún equipo como moneda de cambio a Sabah para que llegue otro refuerzo al Guadalajara? ¿Será un enganche generoso para firmar por ejemplo a Ángel Reyna, al Gullit Peña o a Luis Montes? Vergara quiere encontrar a uno más tonto o menos inteligente que él, para cambiar pasado (Sabah) por presente (Reyna) o futuro (Peña y Montes).

La reacción de Vergara, me atrevo a deducirlo, de llevar a De Nigris, no es, necesaria o única o primordialmente, una jugada estrictamente deportiva, sino una reacción visceral, enconada, desesperada y emergente, ante el título de las Águilas.

Porque así como Spartacus asegura que "La sangre de mi víctima es más dulce incluso que la de mi propia victoria", en Chivas se vive de manera inversamente proporcional.

Es decir, más que las llagas y pústulas acumuladas por Chivas con fracasos reiterados, todos de origen directriz, le debe doler más el estado de éxtasis de su enconado adversario.

Los movimientos de Chivas y Vergara no son estrictamente de ajedrecista ni de proyectos a largo plazo.

Seamos claros: la misión primordial, inmediata, prioritaria, inaplazable en Chivas, es recuperar la aureola de máximo ganador de títulos.

La pregunta obliga a sobre si la llegada de De Nigris coloca a Chivas más cerca del título 12 que lo que ya parecen estar las Águilas del América.

¿Quién está más cerca de poner al Doceavo Apóstol de Plata en las vitrinas de su club?

¿Y Usted a quién ve más cerca de dominar el escenario del futbol mexicano, de dar el paso adelante, de romper ese empate?

¿Apuesta Usted por el América con el proyecto Peláez-Piojo o por Chivas sin proyecto con Te Kloese-Galindo?

El Tri, ni pagó deudas ni apagó dudas

miércoles, 5 de junio de 2013
05 jun
12:42
PM ET
por Rafa Ramos
MexsportJavier Hernández no logró definir en varias ocasiones frente al arquero.
KINGSTON, Jamaica -- Ganar es el mejor anestésico. México pagó por esa tregua, por esa narcotización de los mastines, en Kingston ante Jamaica. Era urgente. Era obligatorio.

Pero hay deudas pendientes. Hay saldos rojos. La victoria tiene la anemia del 1-0. Y tiene los cuestionamientos de un adversario sin cinco titulares y con errores inesperados desde técnicos, hasta tácticos.

Parte de la afición mexicana responde resignada: "Ganar como sea". El anhelo mundialista cataliza responsabilidades y exigencias, y permite un marco de tolerancia.

Volvemos al apartado de la resignación: que el fin justifique todos los medios y todos los miedos.

Panamá será un adversario diferente de Jamaica. Ha empezado desde la simpleza de una manipulación legítima de la cancha (un pasto más alto de lo normal), hasta, por supuesto, la solidez de un trabajo. Los Dely Valdés dejan poco al azar.

Y México lo sabe. De hecho el diagnóstico ya hecho por la observación de la preparación de los panameños, deja en claro que aquel equipo de roces, de fuerza, de castigo, ha enamorado la pelota, pero sin el rigor del combate.

Es un proceso que ya abarca dos administraciones mundialistas. Sus jugadores emigran y aunque Europa empieza a descubrirlos, la escuela inmediata de fogueo se convierte en Sudamérica, la MLS, y por supuesto México.

El Tri sabe que Panamá gusta de un estilo similar al que pretende recuperar el Tri: rapidez, pelota al piso, sociedades en la cancha, y sin tanto distingo físico como el que aún le hace sufrir como ocurrió ante Jamaica, que al abrir el encuentro patentizó que había más preocupación por el riesgo de perder que por la urgencia, similar a la de México, de ganar.

Aunque a sabiendas de que ese liderato en el Hexagonal Final que ostenta en este momento es ficticio, México centraliza sus condiciones de trabajo con menor inestabilidad.

Sabe que con el triunfo sobre Jamaica ha bajado la presión, el atosigamiento, pero ni remotamente se han reducido las exigencias.

Estrictamente, el trabajo deberá resolver factores colectivos, pero aún hay que destrabar situaciones individuales.

Por ejemplo, Pablo Barrera llegaba de un afortunado cierre de torneo con Cruz Azul, y en los pocos minutos ante Nigeria, fue el más sobresaliente en un desgaste físico impresionante y con claridad ofensiva.

Ante Jamaica, a pesar de que encontró, especialmente en sociedad con las incursiones del Chicharito, la profundidad requerida, se vio timorato en la jugada final e incluso sus intentos de servicio se consumaban un suspiro más tarde de lo debido.

Cierto, tratar de meter balones a un solo compañero, como Aldo de Nigris, entre las torres jamaiquinas, requería de pausa. El servicio, en esas condiciones, no podía ser un pelotazo, sino que tenía que ser una invitación irrefutable de gol.

Y usted preguntará, ¿porqué Carlos Salcido sí encontró a De Nigris? Por el desarrollo de la jugada. Cuando Barrera llegó tres veces a fondo, con él lo hacía en oleada la comitiva prosalvación de Jamaica. Salcido, en cambio, con más aire, más espacio, pudo medir a contrapié a los adversarios, mientras llegaba frontal De Nigris.

Y como este detalle, hay ajustes pendientes en el caso de Andrés Guardado, y también sobre las condiciones emergentes de Chicharito: se trata de que juegue como segundo punta, como a veces muy pocas en número, cierto- lo ha hecho bien con Manchester United, pero su regreso al área, ante Jamaica, lo hizo ya entre una manifestación de defensores, y la única que encontró, porque no la fabricó necesariamente, la estrelló en el poste.

Por eso, sin enloquecer y sin renunciar, Panamá ofrece más condiciones y libertades naturales al adversario. Aprieta, asfixia, pero en el gusto ofensivo, abre las compuertas. Y a veces es un dique, pero a veces, en toques rápidos, es un canal que corre riesgos.

Y además, en esa recuperación lenta, laboriosa, para sacar al futbolista mexicano de esa amnesia funcional de un partido a otro, dos sesiones tácticas de trabajo ayudarán al Tri, pero la rehabilitación táctica de sus jugadores requiere de más tiempo, convicción y adoctrinamiento.

Por eso, si el Tri no muestra su mejor cara, ante Costa Rica en el Estadio Azteca, le será más complicado.

Por ello, con todos los riesgos, y para ello debe ser astuto pero osado, México encontrará estrictamente ante Panamá, la vitamina o el depresivo de cara a su juego con Costa Rica, y por supuesto, a la Copa Confederaciones en Brasil.

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