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"Chepo" de la Torre: Ganó el futbol
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LOS ÁNGELES -- Chivas sigue inhalando azufre, pero sigue respirando. 1-1, angustioso ante los Leones Negros. Y Guadalajara se mantiene a salvo del sótano en la escalerilla al Infierno.

El problema es que Chivas es músculo, desesperación, pero sin orden, sin coherencia. Y encima, sus peones se desploman. Ángel Reyna se suma a los lesionados. Se agrega a Ponce y a Marco Fabián.

En tres juegos, tres lesionados. Sus supuestas grandes contrataciones reposan costosamente, financiera y futbolísticamente hablando, en el nosocomio.

Chivas saca el empate en la mescolanza de circunstancias más que por un aluvión de talento y merecimientos.

1. Anangonó perdonó dos veces en zona de fusilamiento, donde un delantero con su cartel debe convertir el trámite del disparo final. Y a sus desperdicios se sumaron los ecuatorianos González y Martínez. Leones Negros no supo dar el tiro de gracia.

2. Chivas encuentra el gol cuando Leones Negros se resignó a que le ametrallaran su portería, forzando a su desesperada, abnegada y estoica defensa a una labor de salvamento angustiosa y angustiada. Pero el servicio de Brizuela, el alargue de De Nigris y la resolución brava de Bravo le permiten el empate.

Evidentemente, Chepo de la Torre trata de rescatar al equipo con las piezas que tiene. Pero Carlos Salcido no puede jugar de lateral, puesto que en la zaga central su lentitud extrema la rescata con experiencia. Y mientras Salcedo escapó a una roja, López era un pase de cortesía para los avances de Leones Negros.

Los universitarios deben aceptar que son más culpables que Chivas del empate. La forma en que se replegó la U de G desesperadamente, en la que cedió los espacios, fue una invitación abierta al abordaje rojiblanco porque además, Fidel Martínez estaba ya fatigado y era imposible un contragolpe de 50 metros.

Alfonso Sosa eligió atrincherarse de la manera más pueril. Con cinco en el fondo se resignó a la avalancha desordenada del Guadalajara, cuando debió apostar por un trabajo claro de cinco mediocampistas para impedir que Chivas creara y se recreara en las inmediaciones de su área y obligarlo, más bien, a los balones largos, que hubieran permitido anticiparse a las jugadas a sus jugadores del fondo.

Pero Sosa eligió el vulgar amontonamiento, en lugar de fortalecer la demarcación y el anticipo, que con tanta eficiencia había impuesto en el juego. Especialmente debió hacerlo cuando debió detectar que los ecuatorianos no tenían ya fondo físico para una proeza.

A Chivas el punto le da pausa, no tranquilidad. Le amplia la tregua, pero no la serenidad. Y para su fortuna recibe al inestable Pachuca, que poco puede presumir con la accidentada victoria ante el Querétaro.

Especialmente le favorece tener de huésped a los Tuzos porque Leones Negros viaja ante el sangrado Toluca, Puebla recibe al aún invicto Cruz Azul, y Veracruz va con pañuelo en mano ante la lágrima que es el Monterrey.

Peroel Guadalajara necesita mejorar y eso implica al menos ofrecer un razonable esquema de juego, una pretensión estratégica, más allá de remitirse a la testosterona de un grupo de jugadores -no todos-, está consciente de la dimensión de la camiseta que tratan de rescatar.

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LOS ÁNGELES -- América ofrece un catálogo vistoso de lo que pretende, pero no le alcanza para ganar. Ni para anotar. Impotencia, infertilidad en 180 minutos.

Y el Puebla, colocado en un escenario magnífico y propicio para la hazaña, no lo desperdició.

El 0-0, en las condiciones de ambos equipos, se atraganta como derrota para el América y se suma como victoria para el Puebla.

Cierto: las Águilas mejoran, pero la eventual vistosidad o los espasmos de exquisitez no cotizan en el marcador, acaso, únicamente, en la garganta ansiosa de los aficionados, que aún se relamen los bigotes con las reminiscencias del título.

La jugada maestra del Profe Cruz le sacó dividendos. Mientras Pajoy estuvo en la cancha hizo de su carril un terreno dinamitado. Ni Carlos Darwin gozaba de comodidad, y terminó reventado Paul Aguilar.

América se arrimó a la portería de Cota, quien hizo válidos los elogios que le brindó alguna vez el añorado Miguel Calero. Benedetto, Oribe, Darwin, Sambueza, Arroyo, formaron el pelotón de fusilamiento, pero los postes, la estoica zaga o el arquero en plan de cirquero del ejército de salvación, impidieron que los pronósticos se materializaran.

Mohamed Alí se describía a sí mismo: "Vuelo como mariposa y pico como una avispa". América apenas seduce con lo que intenta, pero ese aguijón letal aún no lo encuentra entre esos tres delanteros por los que pagó 30 millones de dólares: Oribe, Darwin y Benedetto. 30 millones de dólares, hasta el momento, inofensivos.

Cierto: fue desperdicio del América, pero imposible desestimar los esfuerzos del Puebla, y como muestra la mano dura del Profe Cruz, quien sacó a un Alustiza que quiso jugar de frac, cuando el grupo reclamaba un obrero más, y metió a Cosme a sumarse a la jauría poblana.

De nuevo, Sambueza fue un claroscuro. Brillantez y penumbra. Sol y sombra. Produjo suficiente para que sus atacantes coronaran sus esfuerzos en la red, pero, también, por momentos se fue del estadio y no volvió.

Tiempo. Esa es la pócima regenerativa del América. Tiempo. Insistimos en lo referido hace una semana: Arroyo quiere jugar para Arroyo FC y encima cree que puede ser un clon de Carlos Darwin. Y Quintero y Sambueza necesitan la alianza con Paul Aguilar. Ayer, solo, Pajoy, se encargó de cortar una relación que debe ser generosa, constante y prolífica.

Llamó la atención un detalle en especial. Varias veces, en media cancha, Quintero recuperaba y generaba, pero no rebasaba los tres cuartos de cancha. Cierto, en ese momento, también, hasta cinco jugadores americanistas pisaban el área del Puebla, pero el colombiano tenía el lado derecho libre para hacer su labor de exterminio de zagueros. ¿Se lo prohíbe Matosas? No parecería, pero sólo ellos tienen la respuesta.

Y Pellerano, notable como líder en Xolos, quiere hacer funciones de ocho, recula como contención, y no termina siendo sorpresa en el área rival. Insisto, es tiempo y trabajo. Y Gustavo Matosas sabe que su carta crediticia en el América, no tiene límites.

Puebla no pierde dos puntos, gana uno. Meterse al Azteca ante la constelación de jugadores del adversario, y salir con un punto sin recurrir a bajezas defensivas ni cobardías extremas, le suma esperanzas.

Y reiteramos lo mismo que mencionábamos de Xolos hace una semana: si su nivel de rendimiento es similar al de este sábado en el Azteca, podrá zafarse de la guillotina desesperada del descenso. Excepto claro, que esta sublime jornada del sábado, haya sido sólo estimulado por el rival y por la parafernalia propia del juego.

Punto aparte, el ingreso de Cuauhtémoc Blanco. Apoteósico. El americanismo mismo le rindió tributo. Le perdonó a su hijo pródigo regresar a la cancha sagrada del Azteca, vestido con el uniforme de guerra del enemigo. El agradecimiento rebasa tabúes y reglas.

Dicen los chinos que "cuando bebas agua, recuerda el venero que la surte". Y el americanismo sabe que el lustre de su equipo tiene una historia cicatrizada de por vida a la generosidad amorosa de Cuauhtémoc Blanco.

Y resucito la frase de Javier Aguirre cuando dirigía al Tri: "Con once cabrones como Cuauhtémoc, México ya habría sido campeón del mundo".

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LOS ÁNGELES -- Miguel Herrera sabe el riesgo. Y le gusta jugar con él. Le pone alas a las ilusiones propias -y ajenas- más que a las posibilidades reales. No lastima levantar utopías. Lastima sólo, acaso, cuando el sentido común se ve desbocado.

El Piojo habla de jugar la Final de la Copa América. Suena descabellado, pero no imposible. Al final, en su momento, México ha irrumpido en ese escenario y no fue indecorosa la comparecencia, sino respetable su rendimiento ante Argentina y Colombia.

Recordemos la edición de la Copa América anterior. En Argentina, el anfitrión quedó eliminado y Brasil se tropezó en el camino.

Y recordemos: tres de los cuatro semifinalistas en Argentina, no clasificaron a la Copa del Mundo: Paraguay, Venezuela y Perú.

Y recordemos, el campeón de la Copa América de 2011, Uruguay, llegó al Mundial de Brasil por la lamentable aduana del repechaje.

Está deberá ser más competida. Colombia y Ecuador presentarán una selección con notables figuras, de cotización internacional, en especial los cafeteros de José Pékerman.

Brasil llega herido, humillado y ansioso de reivindicarse, mientras que Argentina sigue presentando a un aparato ofensivo con más de 120 goles en Europa durante 2014, en tanto que Uruguay, se sabe, a esa indeclinable garra se le agrega una generación de futbolistas ansiosa de encontrar un guía genuino dentro y fuera de la cancha, que lamentablemente sólo puede ser Luis Suárez.

México tiene a su favor la única ventaja probable: su preparación. Carente de figuras superlativas, su posibilidad real se remite y se limita estrictamente a la capacidad de mostrar juego de conjunto.

De eso se encarga Miguel Herrera y ha demostrado que puede encargarse muy bien. Porque además, como otra ventaja, es que puede contar con anticipación y sin riesgo de lesiones ni de objeciones de los clubes con su bandada de jugadores en Europa, toda vez que, principalmente, la mayoría goza de becas generosas en las bancas de sus equipo.

Sin embargo, y en ello radica la principal osadía de El Piojo, intentando esta odisea de llegar a la Final de la Copa América, sabe que no puede disponer de su mejor 11 con la mezcla de europeos y mexicanos para la competencia estelar de selecciones de Sudamérica.

Su cometido es la Copa Oro. Ganarla. No hay opciones. Porque es la única manera de que en octubre dispute con EEUU el derecho final a la Copa Confederaciones de Rusia 2017.

Son los contrasentidos fascinantes de la única selección nacional que se da el lujo de tener roce en dos vecindarios distintos: la Concacaf y la Conmebol.

Futbolística y competitivamente, la Copa América es la más seductora, pero, la urgencia, la importancia está centrada estrictamente en la Copa Oro. La primera le puede representar roce y glamour, pero la segunda implica la obligatoriedad absoluta de ganarla

¿Con Jonathan, Diego Reyes, Raúl Jiménez, Javier Aquino, Tecatito Corona y una base de mexicanos, le alcanzará para ir sorteando las aduanas hasta la final en el Estadio Nacional de Santiago de Chile?

Miguel Herrera sabe que tiene una gran ventaja: sus adversarios más importantes llegarán con sus estrellas europeas sobrecargadas, mientras que él con su base mexicana y sus casi turistas en el Viejo Mundo llegarán recargados.

Las vacaciones que rige FIFA, que vigilan detalladamente se cumplan los clubes europeos, condicionan el trabajo uniforme y completo para las selecciones sudamericanas, muchas de las cuales van encontrando su mejor ritmo e integración al paso de los encuentros, pero hasta la logística preparada para la Copa América 2011 les estalló de manera penosa a América y Brasil.

Al menos Miguel Herrera toma el riesgo queriendo llevar a México a Chile, pero cargando al final con un México B, que será difícil integrar.

Y a sabiendas que la obligación está por encima de las ilusiones.

Lo urgente, lo sabe Herrera, siempre estará por encima de lo importante.

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Copa MXMexsport

LOS ÁNGELES -- Chivas saca un resultado envenenado de la Copa Mx. Un empate impostor. Una igualada capciosa.

1. 2-2 con Dorados de Sinaloa, pero en el Estadio OmniLife, al que las malas lenguas han vuelto a llamar ZombiLife.

2. De nuevo con la receta del partido ante Pumas: un gol legítimo es anulado por Erim Ramírez a los Dorados.

3. Y con el mismo artilugio que ante Pumas: una expulsión improcedente a Rosas, cuando Dorados manejaba el encuentro.

4. Y el empate lo saca en la agonía, sobre un adversario de la Liga de Ascenso, con un hombre menos.

Y el festejo del empate, en la banca de Chivas y entre los jugadores es como si hubieran evitado el descenso, cuando este accidental y accidentado empate cotiza sólo en la Copa, mientras el peligro acosa al Guadalajara en la Liga.

De nuevo Chivas sufre. De nada le sirvió tener la ventaja en el marcador por un gol anecdótico, casi de Récord Guinness por parte de un Aldo de Nigris, que podrá vivir otros 10 meses en la generosa nómina, sin volver a anotar.

Dorados se fue arriba con un penalti cobrado por Enríquez y un gol de Angulo, quien entre cuatro adversarios se pasea, caracolea, humilla y define. Pudo haber un tercero, ese que anula sospechosamente Ramírez, y que encima fue precedido en esa misma jugada de dos claros penaltis que deberían haber implicado tarjeta roja.

Pero aun así, con todos los detrimentos mencionados para un empate pichicato, vergonzoso, inmerecido, ante 10 hombres, incluso así, el estruendoso festejo, el estentóreo alarido de alivio, el retumbante gozo de Chivas, hace aún más deplorable y desolador ese chillido de euforia rojiblanco.

Chivas no mejoró. No sólo en lo mostrado ante Pumas, sino que ni siquiera ante un adversario de la Liga de Ascenso y en su propio terreno, a pesar de la abnegada presencia de cientos de aficionados que creían que al menos habría para brindar en la Copa.

Sin embargo, molestos, iracundos, esos centenares de seguidores despidieron con silbidos, abucheos e insultos a la plantilla y al mismo Chepo de la Torre. No toda la afición rojiblanca permite que le den atolazos con el dedo.

Tal vez el momento más penoso para el Guadalajara es cuando recibe el 2-1, pues con cuatro jugadores en la marca, todos a distancia y en condiciones de hacer algo más que contemplar y apenas reaccionar, dejaron que el ecuatoriano Angulo maniobrara y definiera.

Fueron evidentes la desatención, el desdén, la desidia y el desinterés de los jugadores de Chivas ante el riesgo. Y ese ha sido un síndrome de suicidio que viene acompañando a su cuadro bajo.

Al final, los jugadores del Rebaño y su cuerpo técnico encomiaron la entrega para rescatar el empate.

Por eso, en el arranque de este blog me atrevía a eso, a llamar éste un empate envenenado, impostor, capcioso, que permitirá a muchos abotagarse de autoengaño.

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LOS ÁNGELES -- Dos jornadas del Clausura 2015. Incendiarias ambas. No por su futbol. Ningún equipo asume el mando. Ni cautiva aún. Sin embargo, el hombre del traje gris, el que debía ser invisible, se ha convertido en protagonista.

13 penaltis indiscutibles que no se marcaron y cinco que indiscutiblemente no debieron marcarse. Expulsiones precipitadas y tarjetas rojas perdonadas. Criterios disparejos sobre la intensidad tolerable en las jugadas.

Algunos árbitros decidieron saltarse del tribunal al circo. De ser jueces a ser verdugos y víctimas. Y en el circo de los 90 minutos, algunos, han elegido ser bufones.

En general, y de manera casi universal, el técnico legendario del Liverpool, el escocés Bill Shankly, sabiamente afirmaba sobre los nazarenos: "El problema de los árbitros es que conocen las reglas, pero no el juego".

Ciertamente razonable, aunque exagerado el juicio de Shankly. Equivaldría a decir que habría que ser una vaca para poder disfrutar de la leche.

Pero expone claramente apenas uno de los problemas del arbitraje mexicano. Alguna vez lo dijo Vicente Matías Vuoso: "El árbitro parece estar celoso del jugador, algunos son futbolistas frustrados".

Pero, insisto, es sólo la punta del Iceberg, que muestra apenas una séptima parte de su colosal volumen.

Para colmo, Edgardo Codesal, supuestamente nuevo rector del arbitraje mexicano, se atreve a garantizar a los mejores jueces para los partidos por el no descenso. Y lo dijo serio, cuando nadie podía extender un aval por el mismo Codesal cuando fue silbante, y si no que pregunten a la memoria histórica e histérica de los argentinos acerca de la Final de Italia 90.

1.- Lo peor, es que sus elegidos terminan sacrificando al mismo Codesal. Envía a Miguel Ángel Flores a perpetrar errores en el Querétaro contra Leones Negros, con más de cinco meses sin regularidad en el futbol mexicano de Primera División. Y se equivoca en todos sentidos.

2.- Envía su mejor carta al Chivas contra Pumas. Su mejor carta de una baraja donde ya no hay ases. Ni reyes. Ni reinas. Pura carta de baja nominación. Y asigna a Roberto García Orozco, que consuma cinco equivocaciones gravísimas.

3.- ¿Qué es lo más penoso y peligroso? Que evidentemente no existe la distancia entre la habilidad para perpetrar torpezas entre el marginado Flores y el laureado García Orozco.

Entre uno de los peores y uno de los mejores, sólo cambia el engomado en el pelo y el favoritismo de que gocen en la Comisión de Arbitraje.

Y claro, si Codesal nunca gozó de un certificado de infalibilidad, cómo puede ser infalible al elegir y adiestrar jueces.

Y ante el carente protagonismo en la punta de un equipo que arrolle, seduzca o cautive, en este arranque del torneo, el morbo pone la lupa en la lucha encarnizada por la supervivencia entre Chivas, Puebla, Leones Negros y Veracruz.

Porque en otras partes de la tabla, en estos momentos, un resultado apenas altera la pirámide de la competencia. Pero, en contraste, en este momento, empieza a debatirse a vida o muerte el futuro de los involucrados en el descenso. Un saqueo arbitral puede ser mortal, y entre esos cuatro mortales, se encuentra el equipo más popular de México, y que, según su propietaria, Angélica Fuentes, vale 900 millones de dólares.

Uno de los silbantes más folklóricos del Reino Unido, y miembro honorario de FIFA, Neil Midgley, decía que "cuando empecé a perder la vista, me hice árbitro".

Parece que en el futbol mexicano, para los árbitros, la ceguera integral, especialmente la moral, se ha vuelto un requisito, incluyendo, claro, a sus dirigentes.

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LOS ÁNGELES -- Chivas... y un primer tiempo para merecer ganar el partido. Pumas... y un segundo tiempo para no merecer perder el partido.

El arbitraje del siempre sospechoso Roberto García Orozco termina por mancillar la victoria de Chivas.

Sus errores percuden y percuten en el encuentro de manera lamentable, como lo ha hecho en casi toda su carrera, en el afán de parecerse, cada vez más, para ocupar el sitio vacante, de Marco Antonio Chiquidrácula Rodríguez.

1.- Darío Verón merecía la tarjeta roja por la agresión en el tiro de esquina.

2.- La segunda amarilla a Cabrera fue un invento de esa tendencia de García Orozco a emular al fatídico Chiquidrácula. El jugador de Pumas ni siquiera hace contacto con López.

3.- Si marcó, imperturbable. el penalti sobre Verón por los jaloneos evidentes, pudo haber marcado otro más en cada área. La repetición de la jugada ratifica que la falta existe, pero antes hubo otras similares en ambas áreas.

4.- Legítimo el gol de Verón. El viaje del balón coincide con la evacuación de la defensa de Chivas de su zona, y la penetración del paraguayo.

Es evidente que en la suma de pecados, el daño lo perpetra contra ambos equipos. Es reflejo también de los síntomas de García Orozco: cuando el tiempo transcurre y la presión aumenta, pierde la sobriedad y el criterio.

Olvida, el recurrentemente errático silbante mexicano, que quien quiere agradar a todos, termina comprometido con todos.

Al final, queda enturbiada la victoria del Guadalajara y queda enturbiada la reacción de Pumas en la segunda mitad.

Para Chivas hay avisos importantes con este triunfo sobre Pumas en el abarrotado OmniLife.

1.- Abandona el fondo de la tabla por el no descenso. No está a salvo. Quedan 15 tareas herculinas que deberá librar con la misma entrega de este domingo.

2.- Recupera a su afición. Con el lema de #JuntosVsTodo, Jorge Vergara recibe una bofetada con guante blanco: su grey está dispuesta a sobrevivir o a morir, pero junto a su Rebaño. Si la estrategia del dos por uno fue el motor, debe mantenerse generoso el resto del torneo, cada encuentro de local, incluyendo la Jornada 15, cuando reciba al América.

3.- Sus jugadores recuperaron la testosterona. La hormona que habían perdido, para transformarse en timoratos espantapájaros, la retomaron los jugadores, hasta Ángel Reyna, aunque el desorden y el agotamiento en el segundo tiempo les causó problemas.

4.- ¿Y Luis Michel? Dos errores gravísimos. ¿Qué llevó al Chepo de la Torre a sacrificar a un Toño Rodriguez que había sido lo más íntegro de Chivas? Ante Pumas, Michel pudo perpetrar actos de traición o de suicidio, pero, son titubeos que no puede permitirse un equipo que lucha por la permanencia.

5.- Ahora, los jugadores del Guadalajara no pueden dar menos que lo que dieron en la primera mitad ante Pumas. Y deben aprender a mantener la sangre fría para controlar un resultado y sus ímpetus. Los asomos de calambres y fatiga, son reflejo del peligroso coctel de cansancio y estrés.

6.- ¿Agradó Chivas? Por momentos, pocos, en la primera mitad, pero su rendimiento fue favorecido por un Pumas abúlico y pusilánime, que se atrevió apenas a reaccionar en la segunda mitad. Ojo: debe quedar claro que el Guadalajara no va a cambiar su misión: salvar la zalea, y la última de sus preocupaciones, ratificado por Chepo y por Néstor de la Torre, es agradar, y la misión es estrictamente sumar, y sumar como sea.

Al final, dentro del saldo positivo del marcador, sólo queda ese asterisco que mancilla y enfanga la victoria: un deplorable arbitraje de un árbitro como García Orozco, que semana a semana, queriendo desde siempre emular a Chiquidrácula, hace dudar entre si yerra por dolo o por la incapacidad en sus decisiones.

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Futbol, Guadalajara, UNAM

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LOS ÁNGELES -- Xolos se mudó de vecindario en una semana. Giró de 180 grados. Ahora no debe moverse de ahí. No puede ser menos ni dar menos: su actuación épica ante el América este viernes le ciñe merecidas guirnaldas con el 1-0.

El mismo Tijuana desacertado, desconcertado, condescendiente, desidioso, que sucumbió hace una semana ante el Puebla, súbitamente sufrió una metamorfosis fascinante.

Y de las penumbras del sábado en su visita a Puebla, este viernes aplacó a las Águilas, y el 1-0 pudo haber sido un escándalo, si Dayro Moreno hubiera sido más generoso, y si Moisés Muñoz no hubiera tenido un par de intervenciones milagrosas.

Sí, la versión mascota doméstica de estos Xolos en Puebla se transfiguró en imponente jauría, en mastines genuinos, que mordieron al América, lo sometieron por momentos, y hasta le permitieron juguetear con una libertad y un dominio engañosos, que le dio posesión, pero no control genuino.

Si el América hizo evidente sus fragilidades evidentes ante el León, y maquilladas rudamente por la victoria, este viernes, en el Estadio Caliente, sufriendo ante una marca más intensa y por el trabajo sublime de jugadores talentosos en hibernación, se encontró, entonces, con una garita imposible de cruzar.

Porque si bien Pellerano quitó pocos balones y distribuyó menos, y si nuevamente Goltz y Aguilar dejan lagunas en la zaga central, los talentos del América se entendieron poco y produjeron menos.

Porque al ataque, pese a la persistencia de Sambueza, y la asistencia de Paul Aguilar, la decepción apareció con un Carlos Darwin que entregó 11 balones al adversario, o con un Michael Arroyo, que en dos opciones ofensivas, se enredó con sus propios pies, y terminó en ridículos costalazos, mientras que Oribe Peralta erró un penalti que habría cambiado la historia, mientras que Benedetto sigue sin encontrar su posición al frente.

Y así, en ese evidente desorden y falta de congruencia, por falta de trabajo en el América, un equipo como Tijuana, con vocación, ahínco y detalles de exquisitez, pudo no sólo contener en una estoica labor de recuperación y contención, sino que además, generó al frente.

Dayro y Arango dieron su mejor partido con la camiseta de Xolos, con un Hauche que muestra sus hechuras y devoción, y con actuaciones relevantes de Ruiz y Guemez, mientras que en el fondo, rayando heroicidades, Chávez, Gandolfi, Garza y Núñez, fueron esa muralla que tenía de respaldo a un Cirilo Saucedo con temple magnífico al atajar el penalti a Oribe.

Por eso las noticias son doblemente buenas para la afición de Tijuana.

1.- Xolos vence al equipo con la nómina más poderosa de la Liga, y lo hace con claridad.

2.- Tijuana les ofreció a sus seguidores un certificado de protagonismo en este torneo. A menos claro, que la versión genuina sea la de Puebla, y en esta noche de viernes sólo se hayan sublimado por la oportunidad inmejorable de tundirle al favorito. La verdad se sabrá cando visiten a Tigres o reciban a Morelia.

Para América, urgen marchas aceleradas de trabajo. Del desorden pasaron a la desesperación, y de ahí se zambulleron en el absurdo.

Por ejemplo, en los últimos minutos metieron tres balones cruzados de media cancha al área, cuando sólo había un posible rematador entre cuatro defensas, mientras había cuatro jugadores en la periferia del área para intentar otras opciones.

Y atrás, si Paul y Samudio van a seguir con libertades al ataque, van a dejar en evidencia siempre a Goltz y a Aguilar, con sus puriles limitaciones, si el América sigue jugando con sólo un contención, como Pellerano. Si Gustavo Matosas quiere mantener a esas Águilas desbocadas, deberá empezar a cavilar sobre jugar con línea de cinco, para mantener siempre un rombo de cuatro como último embudo en la cancha, y fortalecer el ataque por las bandas.

Y América tiene una fortuna: tres de sus próximos cuatro juegos serán en el Azteca. Recibe a Puebla, Tigres, viaja a Morelia y recibe a Chiapas. Todo a favor, para empezar a tratar de alcanzar ese entendimiento y coherencia que sólo el trabajo puede dar.

Pero, la urgencia es además de lo mencionado en zona defensiva, hacer funcionar a Carlos Darwin con Sambueza, Aguilar y Benedetto, porque parece obsesionado en sólo reencontrarse con ese matrimonio perfecto que en Santos tuvo alguna vez con Oribe Peralta.

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Futbol, America, Tijuana

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LOS ÁNGELES -- En la cancha se debate entre la vida y la muerte. Fuera de la cancha se debate entre el escándalo y el morbo.

Chivas no puede vivir en paz. Y siendo último de la tabla por el no-descenso, tampoco, aparentemente, puede morir en paz.

Es el riesgo de la grandeza deteriorada de un equipo como el Guadalajara: mientras más hiede a carroña, más apetito despierta.

Un sabio proverbio mexicano afirma: "Más tiene el rico cuando empobrece que el pobre cuando enriquece".

En el Clausura 2015 tiene a Pumas como adversario inmediato en el OmniLife, y hasta las estadísticas le hincan el diente al enfermo en estado terminal: desde el Apertura 2008, Chivas sólo ha ganado una vez de local a los universitarios, y fue en uno de sus peores momentos con José Luis Trejo al frente.

Fuera de la cancha, ahora el tsunami encarnizado de versiones asola y azota a la institución y a sus dos cabezas: Jorge Vergara y Angélica Fuentes.

1.- LOS MISMOS ACCIONISTAS

Jorge Vergara & Angelica Fuentes
Getty ImagesJorge Vergara y Angélica Fuentes parece seguirán al frente del Guadalajara.
La dupla Vergara-Fuentes anuncia asamblea de accionistas de su sociedad anónima de capital variable para el 23 de enero. Un término desata vientos que se convierten en tormentas: "trasferencia de acciones".

Pero el matrimonio rojiblanco se apresura a puntualizar: es una sesión imperativa, por las leyes mercantiles, pero no se abrirá la puerta a nuevos capitales o nuevos accionistas. El búnker sigue blindado hacia eventuales incursiones. Es decir: es sesión, pero no hay cesión.

Mientras tanto, los rumores montan su aquelarre en el entorno. Las urracas vuelan como palomas mensajeras del chismorreo: Larrea Mota Velasco, rey de minas, ya hizo una oferta; Carlos Slim lleva mano; El Chino Leaño, inmobiliario zapopano, tiene cheque listo; Vergara y Fuentes pretenden separarse; quieren vender antes de descender; ahora sí cotizarán en la Bolsa de Valores, etc.

Y revive la subasta subliminal de Angélica Fuentes del 10 de mayo de 2013: "Chivas vale 800 millones de dólares, pero no pensamos venderlo (...todavía)".

¿Efectos? Los jugadores de Chivas, frágiles ante tantas versiones, y el propio infierno que viven, se fragilizan aún más con los estremecimientos recurrentes.

Es la realidad amarga de Chivas: en tiempos de insomnio, se ensañan las pesadillas.

2.- POTESTAD ILEGÍTIMA

Francisco Cárdenas
MexsportFrancisco Cárdenas insiste que Jorge Vergara se quedó con el club de una manera inapropiada.
Francisco Cárdenas, ex presidente del Club Guadalajara A.C., afirma que Jorge Vergara maneja un auto robado. Y afirma que los tribunales en Guadalajara, fallaron en contra del propietario de Chivas y que todas las acciones que realiza a nombre de la marca son ilícitas.

"No puedes vender un carro que no te pertenece", dice Cárdenas, líder de los ya menos de 20 disidentes que aún mantienen certificados de aportación de cuando Chivas estaba afiliado a una Asociación Civil.

Y afirma que en un sistema de Justicia de primer mundo, la compra de Chivas, se habría anulado, y que en todo caso, la sentencia final, de hace cuatro años, ya se habría impuesto, y le habrían quitado el equipo al propietario de OmniLife.

Recordemos que cuando Vergara pretende comprar a Chivas, había 204 accionistas que tenían en papel, como Certificado de Aportación, la propiedad del Club Deportivo y del equipo más popular de México.

Ojo: hasta antes de que se acercara Jorge Vergara, cada pergaminos tenía un valor impensable. Era casi una obscenidad. Cada Certificado de Aportación (250 en total) valía un peso. Sí, un peso mexicano. Es decir, en ese 2002, habrían recibido apenas un paquete de chicles ante el valor real comercial del membretado papel.

Algunos socios vendieron de contado (entonces $300 mil dólares por acción) o a plazos (a ese tipo de cambio, $600 mil dólares por acción), o se sumaron al paquete de Vergara, recibiendo 121 dólares en un pago único.

Chivas pues, no tiene paz, ni dentro de la cancha ni fuera de ella. Al contrario, vive perseguido. Y es claro: además de insomnio, sufre de pesadillas.

Y lo que falta...

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Futbol, Guadalajara

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LOS ÁNGELES -- Cristiano Ronaldo es el Miguel Ángel del propio Cristiano Ronaldo. Cristiano Ronaldo es el mejor escultor del mejor Cristiano Ronaldo. Por eso el éxtasis le distorsiona el rostro al recibir este lunes otro Balón de Oro.

Marquemos diferencias. A Cristiano Ronaldo le cuesta cada día ser el mejor jugador del mundo. Y cubre la cuota con creces, con devoción, con brío. Se reconstruye y se perfecciona día con día. Eso lo distingue de Lionel Messi. Castas distintas. Razas distintas.

Más allá del año sabático que se ha tomado como precursor de títulos con el Barcelona, es evidente que el esfuerzo de Messi por ser el mejor futbolista es mínimo comparado con el ahínco, el sacrificio, el empeño de CR7 para llegar a colocarse en el mismo pedestal.

Pese, insisto, este casi año y medio en el que ha habido más vómitos que trofeos, a Messi le basta liberar, desbloquear, la fantasía física, mental, intuitiva, creativa, de la que goza (o gozaba), y empieza (o empezaba) a desencajar rostros de fascinación y asombro.

CR7 necesita cada día de rendirle culto a ese Narciso de logística que lleva dentro. La ecuación es sencillo explicarla. Entendió que al jugador notable que ya era, debería perfeccionarlo y abastecerlo de condiciones que le convirtieran en superlativo. Mientras roza la perfección como atleta, se va convirtiendo en mejor jugador de futbol, porque su incremento en velocidad, agilidad, potencia y equilibrio, lo convierten en una mejor versión de si mismo.

Messi no necesita de aceitar la máquina todos los días. Él sólo necesita ajustar los controles mentales de sus poderosos mecanismos instintivos, primitivos, primarios, innatos, de futbolista.

De esa manera, Cristiano Ronaldo es capaz de rebasar al mismo Cristiano Ronaldo. Por eso, es el Miguel Ángel de sus propias esculturas.

Las ociosas mediciones físicas determinan que CR7 puede ser un velocista de distancias cortas, incluso con obstáculos, o un estelar en eliminatorias olímpicas en carreras de relevo. O que puede saltar tan alto como los jugadores promedio de la NBA. O que su arranque es tan poderoso como un corredor de 100 metros. O que está entre los diez mejores en velocidad con balón controlado.

Messi vive al margen de esos termómetros. Su temperatura la miden la cancha y el momento, más allá de que, insisto, en el último año y medio parezca que sólo aparece cuando quiere, es decir cuando puede, y no necesariamente cuando debe, como se quedó esperando incluso la selección argentina en las fases finales del Mundial de Brasil.

Estriban ahí las grandes diferencias entre quien es un devoto de su oficio como jugador de futbol, y de quien quedó por naturaleza bendecido con todos los atributos del futbolista.

Porque al final, uno, el portugués, es un magnífico jugador de futbol, y el argentino es un magnífico futbolista, pero, de momento, queda claro, sin derecho a un sitio en el Olimpo, desde donde lo ven con más abandono que envidia, los dos supremos gigantes, Pelé y Maradona.

Por eso, este nuevo Balón de Oro para Cristiano Ronaldo es doblemente merecido. Porque sabe que es el único que puede idolatrarse y perfeccionarse a sí mismo, como lo necesita.

Cuando abandonó sus desplantes quejumbrosos, sus lágrimas, sus lloriqueos, sus lamentaciones, sus arranques de sentirse incomprendido y de ser víctima de injusticias, y cuando se decidió a hacer de sí mismo un mejor jugador de futbol, a partir de entonces, se ha convertido en el detonante del mejor Real Madrid, con el contraste innegable de que el mejor Barcelona podrá sólo volver a serlo si regresa el mejor Messi posible.

Cristiano Ronaldo construye cada día, con sacrificios genuinos, la mejor versión de su propia marca: CR7, capaz de vender desde ropa interior, hasta fantasías extracancha.

Messi sólo vende camisetas y un certificado genuino para ilusionarse de que todos los peregrinos de gloria en los llanos, lotes baldíos o potreros, pueden llegar a ser como él.

Algo queda claro: CR7 seguirá metiéndose al taller de todos los días para mejorarse a sí mismo. No puede abandonar ni un solo día su laboratorio ni las exigencias de la cancha de futbol. Porque quiere otro Balón de Oro. Lo suyo es 24-7.

¿Messi? Sabe que el día que salga de ese abandono relativo, cuando termine ese año sabático, con sólo soltarle la rienda a la magia que hoy tiene perezosa y contenida, volverá al podio máximo del futbol mundial.

El futbol es así de generoso: ama a los genios, pero también premia a los guerreros. Y el futbol es así de tirano: ama a los genios, pero les recuerda que también deben ser guerreros.

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LOS ÁNGELES -- Chivas pensó que era inmune, incluso a sus propias torpezas. Chivas pensó que era inmortal, a pesar de su plan de suicidio lento. Chivas pensó que era eterno, a pesar de su deterioro moral y físico paulatino.

Chivas hoy está donde no debería estar. Pero hoy, Chivas está donde merece estar. Chivas hoy vive en los infiernos. Es el último en la tabla por el no descenso. Y es el último con posibilidades reales de salvación.

Los Leones Negros vencen a Monterrey y en su ansiedad de supervivencia, en su instinto de conservación y preservación, imita a Puebla y a Veracruz. Chivas, en Chiapas, cayó al sótano donde habita la desgracia suprema: el descenso.

Quedan 16 semanas de esperanza, pero los jugadores del Rebaño parecen abrumados de desesperanza.

Chivas no debería estar donde está por su historia. Pero Chivas está donde merece estar por renegar de su historia.

En 2010 sumó ocho victorias al hilo, exportó al Chicharito Hernández en un golpe mediático y poco después amenazó en la Libertadores. ¿Ascendió acaso hasta su propio nivel de incompetencia?

Chivas pecó de arrogancia, de soberbia. Pensó que era más que todos y hoy es menos que todos. Creyó estar por encima de todos y hoy está por debajo de todos.

Quedan 16 semanas, pero en Chivas se adivina un espíritu de claudicación, de rendición, de abatimiento.

Ya se había advertido desde el momento mismo en que los heraldos anunciaban que la desesperación y la esperanza de Chivas elegían al Chepo de la Torre. Su discurso tartamudea, balbucea en tiempos de crisis.

Se advirtió lo mismo y se le preguntó a él mismo en Raza Deportiva de ESPNDeportes Radio:

¿Cómo confiar en un entrenador que no fue capaz de rescatar moral, anímica, emocional y futbolísticamente a la Selección Mexicana en la eliminatoria de Concacaf para Brasil 2014?

¿Cómo creer en un entrenador que no fue capaz de arengar a un grupo de futbolistas cuya mayoría debatían su día a día en escenarios europeos y mostraban testosterona, hormonas, actitudes para combatir en sus clubes, pero no en el Tri?

Si el Chepo no logró incitar a futbolistas de alta competencia para desafiar la tempestad de la Concacaf, ¿qué hace creer que a jugadores de menor calidad futbolística, moral y anímica, logrará estremecerlos de la gravedad del momento que viven?

Si no pudo exaltar la urgencia de supervivencia a seleccionados nacionales, ¿cómo podrá hacerlo con un equipo en el que no hay ningún aspirante a selección nacional?

Si a un grupo de élite, el Chepo no logró exacerbarle, soflamarle el espíritu guerrero, ¿qué hace pensar que lo conseguirá con un grupo de futbolistas ordinarios que han perdido incluso la fe en sí mismos?

Parecería que a los jugadores de Chivas aún no les inunda el realismo de su decadencia absoluta. ¿Percibirán que se acaban los viajes en avión, los hoteles de cinco estrellas, los patrocinadores, y que hasta la afición que los adulaba empezará a morderlos desde la tribuna?

Parece que los jugadores de Leones Negros, Puebla y Veracruz ya lo tienen en claro. En Chivas, creen que esta desgracia es una pesadilla de la cual despertarán en un instante. Así, en esa pesadilla, suman ya desde la llegada de Fernando Quirarte.

Insisto: Chivas no debería estar donde está por su historia. Pero Chivas está donde merece estar por renegar de su historia.

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AméricaMexsport

MÉXICO, D.F. -- América gana, como debía. No gusta, como podía. Y no golea, como quería. 3-2 sobre un León que de momento insinúa, por su parte, que puede ser protagonista del torneo.

Para el campeón vigente era obligación ganar por plantel, por expectación, por expectativas, por el tufo de escándalo que le acompaña y por el bautizo del técnico Gustavo Matosas, castigado severamente, por cierto, por los cientos de aficionados esmeraldas en un poblado Estadio Azteca.

América, que quede claro, aún no es lo que debe ser, conforme a las perspectivas que genera y que incluso ostenta y presume con más de 50 millones de dólares invertidos en los últimos tres torneos. Ni tampoco es lo que puede ser por la riqueza futbolística de sus jugadores y evidentemente tampoco es aún lo que quiere ser para embelesar a su fanaticada.

Cierto: el traje apenas está en manos de la costurera y sin legar al sastre. Tiempo. ¿Cuánto?

Un primer lapso en que el marcador encandiló a las mismas Águilas, cuando errores defensivos suicidas del León le entregaron el descaro del 2-0, pero que hizo más daño a El Nido y terminó por aletargar al equipo de Matosas, hasta perder el control del partido en la primera mitad y verse alcanzado 2-2.

En el segundo tiempo equilibró y por momentos imponía control, pero seguía aquejado de una pieza rota en el funcionamiento: Rubens Sambueza nunca encontró su lugar en la cancha. Terminaba por estorbarse y hasta encimarse, con la perturbación lógica, en las zonas de trabajo de Darwin y de Arroyo.

Sambueza, el hombre de la claridad y el orden, quiso entrar en el vértigo de los otros dos, el colombiano y ecuatoriano, que por sus propias condiciones jamás podrá alcanzar. A Rubens no se le reclaman piernas rápidas sino neuronas vertiginosas, y este sábado se enredó y sólo lo sostuvo Matosas, seguramente con la pretensión de hacerlo encontrar su espacio.

Al América le falta trabajo fino. Hoy es más carbón que siquiera diamante en bruto. Pero con lo que tiene puede bastarle para responder a exigencias previstas de protagonismo, especialmente porque de los tres siguientes juegos, dos serán como local.

Requiere de esa labor pausada, de cincelar física y futbolísticamente al equipo. Por ejemplo: hay confusión en el trabajo por los extremos. Samudio y Aguilar jugaban patidifusos con los jugadores que aparecían por sus bandas, y por eso se atrevieron poco y se atrevieron mal.

Bajo ese balance, queda claro, América aplaca a las jaurías ansiosas y gana una semana más de trabajo para que dejen pisarse los juanetes sus creativos y que Sambueza, insisto, deje de jugar desbocado y especialmente enlace con un genio que ya empieza a demostrar su caudillaje con el balón como Quintero.

Obviamente, la presencia de Pellerano enriquecerá al grupo que el próximo viernes visita Tijuana, victimado en Puebla, y al que las Águilas le arrebataron tres jugadores que saldrían de titulares.

Y el liderazgo de Pellerano empezará por su cuadro bajo, especialmente con un Pablo Aguilar responsable en las jugadas de los dos goles que recibió el América.

¿El León? Sus errores defensivos fueron lamentables. Un desorden de funciones deplorable, horrores en la marca y titubeos sobre todo de orden hormonal, cuando era evidente que no se comprometían a muerte en el juego.

Pero, queda claro que con Pizzi hay también evidentes intenciones de ataque, que el Gullit Peña parece recuperado y que Caicedo, si le compran una dosis extra de testosterona, puede ser un péndulo que facilite la transición al León, especialmente para la insistencia que por las bandas tienen los dos Hernández.

Así, América está lejos de su tope, con sólo una decena de entrenamientos formales y completos y un juego de pretemporada, pero sin tiempo para pedir tregua porque visita a Xolos y enseguida recibe a un urgido Puebla y a un rencoroso Tigres.

Por otro lado, más allá de la entrega de su afición, desbordada en el Estadio Azteca, queda una inquietud obscena: ¿cómo una empresa especializada en manejo de imagen y presencia como Televisa permite que vistan a su equipo con ese horroroso verde clorofila? ¿Recurrieron acaso al mismo tapicero daltónico que diseñaba los uniformes de Jorge Campos?

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