¿Reciclar es bueno para tooooda la basura?
MexsportHugo Sánchez es uno de tres técnicos con marca negativa en el fútbol mexicano- Compartir
'Ya nos toca'; ¡No!, lo merecías
MexsportLuego de cuatro finales perdidas en dos años y medio, Santos Laguna se coronó Campeón "Ya nos toca". Era el susurro, temeroso y temerario, de una Nación Lagunera.
"Ya nos toca". Era como una ofrenda de los Santos terrenales llamando al pacto, a la congruencia, a la condescendencia a los santos celestiales. Así en la Tierra como en el Cielo. Así en la guerra como en el duelo.
Pero la epopeya gloriosa de ser Campeón no es el ejercicio macabro del tin-marín ni del do-pingüe.
Ser Campeón no es un turno, es un merecimiento. Santos lo merecía. No cabe decir que Santos ¡ya! lo merecía. Simplemente que lo mereció.
La Ley de Probabilidades es el argumento del que se justifica, se excusa, se exonera.
Las cifras enloquecen y sobresale la sumisión de Víctor Manuel Vucetich ante el cabalístico desafío de las 13 finales, pero sin la decimatercera victoria. Y el premio, no de la alquimia de la suerte y la astrología, sino del trabajo y la astucia, le llenan de un hijo de la cancha, de su primogénito del futbol, a Benjamín Galindo, quien besa su primer trofeo como técnico campeón.
En el análisis previo se había insistido en la posibilidad de que Santos no se olvidara de que jugaba en casa, pero que su prerrogativa era ganar, más allá de gustar, más allá de golear.
La copa del vencedor se escancia con sangre, sudor y lágrimas. Todo ello lo vertió Santos en la cancha, durante 180 minutos.
Santos jugó contra su doctrina, contra su dogma, contra sus principios, contra su partitura, contra esa coloquial e inocente y elogiada y elogiable Biblia del futbol ofensivo y espectacular.
¿Puede alguien citarme al último campeón vestido de Quijote? Ninguno. La última guerra se gana sin el frac y sin los epítomes de la belleza futbolística: se gana con testosterona, astucia y hambre.
Santos ofreció la belleza en 17 semanas. Los seis juegos siguientes le quitó las galas a la Cenicienta para que al final pudiera vestir las zapatillas de cristal. Ya se había dicho: a veces los Cuentos de Hadas los ganan los que saben pelear como ogros.
Lo de Santos es intocable. Haber expuesto la filigrana y el oropel como lo hizo hace seis meses ante los Tigres hubiera sido un nuevo suicidio. Y queda claro que Benjamín Galindo y sus Guerreros aún tenían fresca la nota que acompañó su cadáver en diciembre pasado ante Tigres.
De ello aprendió Santos: suicidarse una vez en el futbol puede ser un acto de valentía como en el Apertura 2011, pero suicidarse dos veces de la misma manera, en el futbol, es un acto de soberana y suprema estupidez. En Torreón el músculo y el cerebro han creado una región próspera en la Comarca Lagunera. Los tontos no viven ahí.
Lo que más engrandece a los campeones laguneros es la dignidad inmaculada del subcampeón. A Monterrey no merece llamársele vencido simplemente porque Santos es el vencedor.
Cuando el rejón de Ludueña abre en canal al Monterrey, tuvo que cambiar todo: su estilo, su plan, su estrategia, su formación, sus hombres, sus costumbres, sus hábitos, y su personalidad. Ya no era la bestia de cacería, era la bestia cazada y herida.
¿El árbitro? Roberto García habrá cometido errores, desde tarjetas amarillas que se volatilizaron, hasta un par de faltas en zona de riesgo a favor de Monterrey, y hasta la forma incomprensible en que anula el que hubiera sido el 3-0 antes del 2-1.
La diferencia es que lo suyo parecieron errores, nada que ver con las perniciosas decisiones de Mauricio Morales.
El marco es maravillosamente ordinario u ordinariamente maravilloso. No hicieron falta fastuosidades. Ni parafernalia de festejo. La tribuna tuvo la coreografía de una final y de una guerra ganada, en la que lo más puro, lo más simple, es el mejor concierto del éxtasis y el clímax: esa híbrida mascarada de ver juntos y revueltos a quienes lloraban como explosión máxima de júbilo y a quienes reían, en la antesala del llanto o en el posparto después del llanto.
Sí: Santos Campeón.
Y no porque "ya nos toca", porque la Ley de Probabilidades sólo cotiza en algunas mesas inocentonas de Las Vegas o en la clandestina lotería de las Iglesias.
Sino porque Santos lo mereció cumpliendo el requisito milenario de escanciar la Copa del Campeón con sangre, sudor y las lágrimas retenidas y acumuladas de cuatro finales perdidas en dos años y medio.
Es en citas así, donde los Santos terrenales saben que no necesitan de los santos celestiales.
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La Justicia es santa, pero no para Santos
MexsportsHumberto Suazo anotó el gol del empate de penal en el último minuto LOS ÁNGELES -- "La Justicia es una diosa perfecta. La prostituyen los hombres prostituidos", aseveró el implacable juez español Baltasar Garzón.
Y en el futbol, los jueces ejercen el oficio de Celestinas. Por torpeza, por dolo, por corrupción, tuercen la simpleza de la Justicia en la torva componenda de la injusticia.
Lo extraño es que se ceben vorazmente, los árbitros, como hienas al borde de inanición sobre el equipo de Santos.
Lo hicieron en la Final del torneo anterior contra Tigres. Lo han hecho en esta Liguilla. Y lo hicieron la noche de este jueves nuevamente.
No se trata del penalti que da el empate 1-1. Se trata de todo lo que ocurrió antes:
1.- La agresión de Jonathan Orozco sobre Oribe Peralta, que significaba expulsión del arquero y penalti.
2.- Y un legítimo gol anulado a Felipe Baloy, del que explica con puntual claridad el analista de ESPN, Felipe Ramos Rizo: "El empujón de Baloy es antes de que el balón esté en juego, por lo que no se puede sancionar falta", subraya en su cuenta de Twitter.
3.- Y la forma obscena de amedrentar a los jugadores de Santos. Por momentos, parecía que el engomado cabello y el espíritu de Chiquidrácula Rodríguez se había posesionado del calvo Mauricio Morales.
Sobrará quien salte y diga que el 1-1 es un marcador que sentencia justicieramente lo que ocurrió en la cancha.
Es una torpeza pensar así.
La Justicia no se ejerce con errores, sino con aciertos.
La Justicia no puede ser una hija bastarda o putativa de un juez manipulado por su estulticia o por su perversa promiscuidad.
La Justicia es un derecho inalienable contra la corrupción no al servicio de la corrupción.
La gran duda, mientras no existan pruebas, es si Mauricio Morales es monumentalmente tonto o monumentalmente abyecto y prostituido. Aunque, claro, también cabe la posibilidad de la perfección absoluta y que las dos distinciones encajen. Nadie ha demostrado que un pasmarote no puede ser un vicioso, y nadie ha demostrado que un canalla no pueda ser un idiota.
Respecto al juego, hay numerosos detalles a resaltar.
1.- El golazo magnífico de Oribe Peralta, un dechado de astucia, de inteligencia, que no es lo mismo, y de perfección técnica, poniendo además en ridículo al sargento de la trinchera regiomontana, como lo es Basanta.
2.- Habíamos cuestionado que Santos ejercía la más pueril de las defensas: el recurso del amontonamiento. Este jueves fue distinto: Los Guerreros hicieron un espléndido trabajo de estorbo y de recuperación en la zona de media cancha, poniendo grilletes al equipo de Monterrey.
3.- Sería injusto para ambos equipos culpar a los Rayados y decir que tuvieron una mala noche o un bajo rendimiento. No: hicieron su futbol, sólo que esta vez, encontraron a un adversario devoto y atento, con un arquero como Oswaldo Sánchez haciendo un par de atajadas prodigiosas.
¿Está decidida la Final? En absoluto. Monterrey se sostiene incluso en condiciones de aspirar al título amparado por los antecedentes estadísticos que escoltan a Víctor Manuel Vucetich. El entrenador nunca ha perdido una final con el amuleto de que jamás ha perdido un juego de ida.
Hay quien asegura que esta Final número 13, cabalísticamente será el Waterloo del Rey Midas Vucetich y que bajó la simpleza refranera de "no hay quinto malo", sería el turno para Benjamín Galindo y Santos.
Debe quedar claro que el segundo tomo de la Final, el domingo en Torreón, es un libro de 90 páginas inmaculadas y anhelantes de perder esa virginidad con los relatos que puedan resolver este misterio y este suspenso.
Santos tiene algo muy claro: para ganar, para coronarse en su cancha, necesita noquear, ser implacable, no dejar en manos de juicios de jueces de indudable deshonestidad, su futuro.
No es culpa de Monterrey como no fue culpa de Tigres hace seis meses.
Simplemente, ya se dijo, la Justicia es una Diosa perfecta, pura, virgen. Los ¿hombres? como Francisco Chacón, Roberto García, Mauricio Morales y Chiquidrácula Rodríguez se encargan de prostituirla. Son los Cuatro Jinetes del Apocalipsis de Decio de María.
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De OmniCorral a OmniEstadio
MexsportEl estadio Omnilife fue inaugurado con un juego con el Manchester United, donde Chicharito se despidió del Rebaño SagradoLa decisión no es aplaudida por nadie. Es aclamada por todos.
El Omnilife recopilaba elogios y críticas en el mismo sentido, por parte de sus incondicionales, de sus accidentales y de sus adversarios: "El estadio es un monumento al deporte, su cancha es un insulto al futbol". Así, palabras más o palabras menos, coincidían quienes se maravillaban con la joya arquitectónica y se desilusionaban con la alfombra artesanal que había costado más de un millón de dólares. La llegada de Johan Cruyff ha traído cambios en Chivas. No, no descubro el hilo negro ni el agua hervida. Eso ha quedado constatado desde hace tres meses. Y desde el primer momento se le preguntó al holandés por la cancha del Omnilife. Su respuesta fue similar a la que después respaldaría su yerno y emisario en el proyecto del Guadalajara, Todd Beane: "La cancha artificial debe ser una ventaja para nosotros y debe ser una desventaja para quienes visiten a Chivas", explicaron. "No hay pretexto, es una cancha de séptima generación y aprobada por FIFA", subrayó incluso Beane. Jorge Vergara diría después que el campo artesanal se mantendría "por propuestas ecológicas" y porque además "los jugadores de Chivas deben aprender a aprovechar esa ventaja". La verdad es que la ecuación lógica se rompía fácilmente: Chivas sólo pisaba la cancha del Omnilife dos veces cada 15 días: un entrenamiento previo y el día del juego. Así, el conjunto llegaba a su presunta Fortaleza, a su supuesto Alcázar, a su mágica Ciudadela, tan desamparado y desorientado como su adversario. Según los reportes médicos, que en Chivas eran consistentes y contundentes: la cancha artificial con pasto D Vision 60, Desso Sport Systems no propicia lesiones, ni favorece pubitis, tendinitis. Vamos ni siquiera gastritis o hepatitis ni nada que termine en "itis", ¿Será que los jugadores, aterrorizados ante lo desconocido, lo fantasioso, lo misterioso, llegaban mentalmente prejuiciados para lastimarse? Esa fue una hipótesis que no fue descartada en el Guadalajara por ninguno de sus médicos o entrenadores en su momento. Lo cierto es que el proyecto de Vergara con Cruyff muestra pasos vigorosos de evolución: es decir, ya hay un entrenador, hay colaboradores asignados como Meppilink, Do Nascimento y Fontanés, además de una cancha para jugar al futbol con el concepto y el precepto del origen mismo del futbol: el balón y el césped natural. Quede claro: el balón, el pasto y la red es una poligamia magnífica en el futbol. Agregar el césped artificial a esa fórmula perfecta de coexistencia, es como pasar la luna de miel con una jirafa al lado, o algo parecido, o casarse con la prima en segunda generación de Frankenstein. Se lo pregunto de manera burda: ¿Usted qué prefiere a una Marilyn Monroe naturalita o una rubia silicón de un show cómico de Televisa? Naturaleza mata implantes, ¿o no? ¿Qué falta? La pirámide de Chivas empieza a crecer: las decisiones las toma un tipo que sí sabe de futbol; arma un organigrama que se apega a una escuela de futbol y, finalmente, ya tendrá una cancha de futbol. Es decir, sólo faltan los jugadores. Sin ellos, queda claro, no habrá milagro. ¿Qué va a hacer Chivas con los casi 10 mil metros cuadrados de pasto artificial D Vision 60, Desso Sport Systems que posee? Tiene un montón de variantes: uniformes, envases, zapatillas, butacas, paraguas y vuvuzelas. El pasto artesanal procesado y reciclado, puede servir hasta para hacer carrocerías de autos. Lo que sí queda claro es que con esa superficie D Vision 60, Desso Sport Systems, aún en el óptimo de sus reciclados o aprovechamientos, no se pueden fabricar ni títulos, ni trofeos, ni afición, ni respeto. El escritor hondureño-guatemalteco Augusto Monterroso escribió alguna vez que "el problema de irse al Cielo es que desde ahí, el Cielo no se ve".Parece que Jorge Vergara, al fin lo ha entendido.
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Hugo, el Luzbel del futbol mexicano
MexsportRicardo La Volpe (Atlante) y Hugo Sánchez (Pachuca), nuevamente frente a frente en el futbol mexicano. La guerra de los odios continúaNapoleón Bonaparte sostenía que "en política, un absurdo no siempre es un obstáculo".
Encaja perfectamente.
¿No fue acaso Hugo Sánchez quien dirigiendo a Pumas acusó a Pachuca de tener excesivas cortesías y regalos a los árbitros, en una evidente denuncia de soborno?
¿No fue acaso Hugo Sánchez quien se ofreció para dirigir a Chivas cuando estaba Xabier Azkargorta como técnico y fue rechazado por Jorge Vergara y por Hans Westerhoff, hoy director deportivo del Pachuca?
¿No fue acaso Hugo Sánchez quien acusó a directivos mexicanos de cortarle la cabeza después del Preolímpico de Carson y entre sus verdugos citó a Jesús Martínez?
¿No fue denunciado Hugo Sánchez por prensa mexicana (Diario Récord) de exigir dinero a algunos jugadores para alinearlos con Pumas, teniendo como recolector de dádivas a José Manuel Sanz e incluso Bruno Marioni los acusó a ambos de quererle meter la mano al bolsillo?
¿Permitirá Pachuca que el equipo se lo arme el responsable de la ingeniería de refuerzos en los equipos donde milita Hugo, es decir su representante, socio, amigo, José Manuel Sanz, después de que Andrés Fassi dijo en Raza Deportiva de ESPNDeportes Radio que ellos no permiten la intromisión de los promotores?
Es decir, si Napoleón sostenía que "en política, un absurdo no siempre es un obstáculo", parece que en el futbol mexicano, el absurdo, es más bien un puente irracional entre la forma de actuar y la forma de pensar.
El absurdo, entonces, es un atajo maloliente de la hipocresía y de la complicidad.
Hace apenas unas semanas, Pachuca citó como huésped de honor a Hugo en la parafernalia de su Salón de la Fama. Fue el acto de reconciliación. Y el Beso de Judas. Ahí empezó su regreso y ahí comenzó el despido de Efraín Flores.
Y Pachuca pasa de un extremo a otro: de un técnico sobrio, sereno, de bajo perfil, como Efraín, a un personaje que obviamente pretenderá rebasar la dimensión de la institución con el colosal ego del que hace gala.
Ojo: Hugo Sánchez merece tiempo. Tiene blasones que se lo avalan. Es, hasta ahora, el único técnico en México que ha conseguido el Bicampeonato en los torneos cortos. Y varios lo han intentado y todos han fracasado.
Y ese Pumas de Hugo respetaba el futbol alegre, ofensivo, espectacular, ese que se demanda ahora con el prototipo embelesador del Barcelona.
Con un equipo de bajo presupuesto comparado con los gigantes del despilfarro (Cruz Azul, América, Tigres, Monterrey, Toluca en ese entonces), ante ellos, Hugo conquistó ese Bicampeonato.
Incluso ese Pumas de Hugo venció al Real Madrid y le arrebató el Trofeo Santiago Bernabeu.
Cierto, al torneo siguiente de su hazaña fracasó.
En Necaxa dirigió siete juegos con dos victorias, cuatro derrotas y un empate.
Con el Tri, el fracaso en Carson le cortó las alas y salió confrontando y confrontado con el universo del futbol mexicano, cuando él había prometido y se había comprometido a llevar a México a sumar campeonatos en todas las esferas. Antes de ello, perdió la Copa de Oro y fue tercero superando a Uruguay en la Copa América, cierto, la misma selección charrúa que terminaría después cuarta en el Mundial de Sudáfrica.
Su última aventura fue en el Almería. Lo salvó del descenso y después lo dejó encaminado al descenso. Seis triunfos, 4 derrotas y 7 empates, con productividad del 35 por ciento.
¿Dónde poner a Hugo?
Es el Luzbel del futbol mexicano.
El ángel más venerado en la historia. Y el demonio más perseguido en la historia.
El más aclamado porque su historia en el futbol de España como goleador es intocable como Pentapichichi y porque su anotación de chilena al Logroñés permanece como uno de los más bellos en la historia del Real Madrid.
Sí: Hugo merece tiempo. Él lo sabe: le llegó el momento de quemar sus naves. Él lo sabe: le llegó el momento de vender los clavos de su Cruz, como dice Joaquín Sabina.
Y mire usted: un Pachuca contra Atlante, que normalmente sería tan interesante como una pelea entre dos caracoles, ahora, por la convocatoria morbosa, obscena, lúdica, perversa, malasangre, entre el reencuentro de Ricardo La Volpe con Hugo Sánchez, pasará a ser el festín de un fin de semana.
Sí, insisto: el absurdo, en el futbol mexicano, es un atajo maloliente de la hipocresía y de la complicidad.
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5.- El traidor sigue dentro. América debió capitalizar el Juego de Ida de su Semifinal. Pero le secuestraron su propio estadio. Lo abarrotaron del delirio por Paul McCartney y la cancha del Azteca se convirtió en un tramposo tapete de baño. A su propio dueño le importó más la colecta por el monstruo del rock, que su propio equipo, como ya lo había hecho con el de Carlos Reinoso y el concierto de U2.
Insisto, pueden saltar feroces abogados, hipócritas advenedizos con afán de congraciarse con la fértil chequera de la televisora, pero la verdad es que las defensas que esgriman se fragilizan. Como diría el carnicero, comencemos por filetear. 1.- No es fracaso ¿porque mejoraron su pasado inmediato? Acaso los cambios, las inversiones sustanciosas, la reingeniería famosa, no tenía como objetivo resucitar al equipo. Sí, América tuvo su mejor versión de los últimos años, pero si no se consigue el objetivo final, es un fracaso, esa es una lectura lógica de cualquier proyecto. 2.- No es fracaso ¿porque el plantel fue insuficiente? Las desavenencias no conflictos, ojo-, entre técnico y directivos afloraron desde el principio. El Piojo quería retener a Vicente Sánchez y rescatarlo. Peláez y Yon de Luisa decidieron firmar a Vizcarrondo, quien víctima de ese conflicto y responsable de sus alcances, terminó en la banca. Con lo pagado por el capitán venezolano habrían encontrado un acompañante de Benítez. 3.- El fracaso obedece a un termómetro muy sensible. Si prometes vender 23 refrigeradores en el Polo Norte y sólo vendes 21, fracasa tu cometido. Podrás explicar y hasta encontrar ante quien justificar el fracaso, pero el nombre, estruendoso fonéticamente, debe ser aceptado. Por eso decíamos que los juramentos desmedidos, populacheros, electorales, son la forma más lenta y penosa de suicidio. Prometer final y título ofrece una factura con fecha de caducidad. Y hay que pagarla. 4.- ¿Hay que hacer limpia? De esa manera, América volvería a sus errores de siempre. Lo más rescatable en el penoso y apenado presente, es el futuro. Hay un entrenador que sigue sumando fracasos y en los fracasos, es deseable, aprendizaje. América ganó respeto, aunque siga sin ganar condecoraciones. Los calificativos consoladores no cotizan en la Bolsa de Valores de la grandeza. La continuidad del Piojo y la sapiencia -- porque sabiduría es mucha exigencia --, de su directiva para reforzarse, es el camino congruente. Y una lección más aprendida por Herrera y Peláez: no dejarse llevar por provocaciones y desafíos verbales. Porque siempre aplacar tormentas con juramentos incumplibles, encontrará su fecha de vencimiento en el momento menos oportuno.La palabra fracaso suele desatar pánicos. La palabra fracaso provoca escalofríos y temblorinas. Pero la migraña desaparece si uno usa algún eventual sinónimo, el cataclismo fonético se aminora: frustración, decepción, fallo, descalabro.
Así, si a usted le lacera menos rotunda decepción (frustración, fallo, descalabro) en lugar de rotundo fracaso, y su americanismo duele menos, hágalo. El acto de escapismo del dolor, aunque no de la realidad, es un privilegio del ser humano.- Compartir
Oribe, un Santo sin santoral

Júrelo: a partir de este domingo en Torreón todos los niños de los barrios donde se monte una cancha universal de futbol, empezarán a ser Oribe.
Todos los que empiecen a poblar cuneros en la Comarca Lagunera se llamarán Oribe. Y mientras más horrible la criatura, mejor, para apegarse al bautizo popular, genuino, arrabalero e inequívoco que acompaña al adalid del Santos Laguna.
Oribe Peralta había perdonado. Parecía que terminaría la gesta como mártir, pero eligió el destino de santo, y erigió el destino de Santos.
La historia es simple: los Laguneros parecía que habían renunciado a ser Guerreros. Tigres ganaba 2-0 y 3-1 en el global. El reloj vivía sus últimos estertores. En cada butaca del Territorio Santos Modelo había un ataúd, donde antes había habido un Heraldo de Fe. Minuto 87. El portero de Tigres, Enrique Palos, era amo y señor salvando al equipo. Atajaba hasta esos malditos balones que buscaban la gloria eterna del artesanal ángulo, ahí donde dicen que las arañas hacen su nido.
Palos y Tigres parecían invencibles, imbatibles, infranqueables. Hasta que apareció "el artista que trabaja con oro". El del nombre que no es nombre sino apellido. El Santo sin santoral. El bienamado universal en México, porque derrama la oportunidad divina en la red, cuando lo requiere su selección mexicana y cuando lo requiere su equipo.
Un testarazo a los 87 y un remate sobre el arquero al 89. Santos iguala el global 3-3. La historia pasó a ser anécdota y de ser anécdota a ser leyenda en dos minutos, en dos remates, en dos delicados cincelazos del orfebre de oro, que es el orfebre del gol, que es a final de cuentas, el oro del futbol.
Fue una Semifinal atípica para determinar al contrincante que se medirá ante Monterrey para heredar la corona del monarca capturado, sometido, vencido y ejecutado en el Territorio Santos Modelo. El Rey ha muerto, ¿dónde vive el Rey?
Y atípica la Semifinal, más allá de los dos goles de Oribe Peralta cuando el cronómetro daba sus últimos pálpitos de 60 segundos. Más allá de la anécdota previa, cuando el Manchester City, con el drama similar, pero en dos escenarios distintos, se coronaba campeón arrebatándole la corona que ya pomposo lustraban Sir Alex Ferguson y el Manchester United. Vaya hasta un agorero apocalíptico del Twitter, aseguraba que "Desde la banca, el Chicharito se convertiría en bicampeón", firmaba @Faitelson_ESPN.
Sí, fue un desenlace atípico por muchos otros motivos.
1.- El embajador de los desastres y las injusticias, fue la encarnación del Salomón Bíblico impartiendo justicia. Hoy respetemos sus deseos. Se lo merece. Despojémoslo del estigma de Chiquidrácula y llamémosle Marco Antonio Rodríguez, como debe de ser. Su trabajo fue casi perfecto. Una de sus mejores actuaciones de su vida. Este domingo, cuando el morbo y el pánico lo contemplaban como seguro cataclismo en la Semifinal, Marco fue, casi, el hombre probo que como Pastor del Cristianismo concurre cada semana al púlpito de su congregación.
2.- Héctor Mancilla hizo los dos goles de la esperanza, de la ilusión, de la obra al final inconclusa de Tigres. El delantero había estado en dos consultorios, el del médico y el del desprecio por parte del técnico Ricardo Ferretti. Este domingo sin embargo dio ventaja de 2-0 que pareció suficiente para que el Campeón pudiera defender el derecho de seguir como Campeón. Jugó seis partidos de titular en el torneo y marcó sólo dos goles. Pero, sólo en la Liguilla hizo tres.
3.- En ese lapso en que Santos naufragaba entre el arrojo y la renuncia, entre la osadía y al resignación, el mejor jugador de Tigres, el emblema del campeonato conseguido en el Apertura 2011, ese mismo Lucas Lobos, revienta un balón en el poste, a un par de metros de la línea de gol, sin marca, sin prisas, sin presiones, porque la historia parecía escrita. Sin saberlo, el general, en ese momento, había entregado la bandera. Lobos, el hombre de 10 goles en el torneo, abortaba el 11, el más importante.
Sí, una Semifinal atípica para llegar a una Final con antecedentes inmediatos como el desenlace de la Concachampions en la que Monterrey dominó a Santos.
Y el marco magnífico del Estadio Territorio Santos Modelo: la transición de suplicio en la afición, al ir, en la eternidad de dos minutos, del desaliento desencajado, abnegado, al estallido supremo de la clasificación a la Final. Era una coreografía de quienes vuelven de la muerte a la vida eterna. Dante Alighieri lo habría editado en su Divina Comedia. Rostros que eran más caras mixtas del puchero y la carcajada. De quienes el llanto era la exaltación de la alegría suprema y de quienes apenas cruzaban el umbral de la dicha plena.
Se ha ido el campeón. Nada que recriminarle. Nadie a quién recriminarle. No murieron por sus errores. Murieron por el reglamento, cuyas páginas desempolvó en dos minutos el orfebre, el artesano, el oribe del oro, el oribe del gol.
Acaso, a Tigres, habría que regalarle un fragmento del libro de Carlos Fuentes, El Instinto de Inez: "No tendremos nada que decir sobre nuestra propia muerte".
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Y Rayados ora por Chiquidrácula

Monterrey es finalista, pero no merecía serlo así.
América se va a su rutinario destierro, al exilio, como ermitaño consistente a las grutas del fracaso. Pero no merecía irse así.
Lamentablemente la naturaleza tendió una emboscada: la tormenta arruinó la cancha, era impensable aplazar el juego por decisión de la televisora, y terminó afectando a ambos, a un equipo que hace pesar su Tecnológico y a otro cuyo técnico dijo que ese que alguna vez fue su guarida, no pesaba en realidad.
Irónico: en el de ida el concierto de Paul McCartney dejó como sembradío la cancha del Azteca y ahora la inclemencia del tiempo enfangó terreno, balón y la exquisitez de juego que ambos rivales pretendían.
Monterrey fue superior a pesar de la forma en que la cancha entorpecía el manejo de la pelota, pero sin duda merecía recibir en un sobre de filos dorados el salvoconducto a la Final del Clausura 2012, en apego al balompié lustroso con el que ha cerrado el torneo.
América, por su parte, con el amargo sabor de haber merecido más en la Semifinal de Ida y la intención de cobrar réditos, terminó sin poder darle personalidad a sus hombres de ofensiva, pocos, pero como raquítica esperanza, especialmente depositada esta en un artillero de temporada regular y que torció la escopeta en el momento determinante, como el ecuatoriano Benítez.
América de hecho, el tercer equipo con más goles del torneo, en los últimos tres juegos, no pudo marcar gol y le encajaron tres.
Rayados no sólo confirmó virtudes: solidez, personalidad, compromiso, orden y contundencia, aprovechando, en sus goles definidores del pase a la Final, los descuidos de la defensa americanista, en especial de la marca errática de Aquivaldo Mosquera.
Cierto: en los 180 minutos, Rayados se cobijó con la ventaja del reglamento y endosó las ansiedades de la desesperación al América que aceptó el reto, pero el depredador supremo del campeonato terminó siendo caníbal de su propio equipo, cuando Benítez quiso ganar la guerra personal aunque perdiera la de su equipo.
Así, con responsabilidad, pero sin responsabilizarse de la espectacularidad y el ornato de la semifinal, Monterrey hizo la tarea con el vértigo codicioso de sus atacantes y con dos resucitados: el Chelito Delgado tras sus vacaciones en Francia y Humberto Suazo tras su divorcio calendarizado con el equipo en los arranques de cada año.
Al final, incluso, parecería que fue mayor desafío para el Monterrey la perruna batalla de los Xoloizcuintles que la que le mostró el América, pues incluso los perros aztecas obligaron por momento a Rayados a salirse de su propia doctrina. Sí, en el saldo final, fue más exigente y peligroso Tijuana que las Águilas, y de plantel a plantel, hay marcadas diferencias.
Monterrey conocerá hoy al otro finalista, y ninguno es deseable. Un Santos hambriento de otra venganza contra un equipo norteño, porque los Rayados le arrebataron el boleto al Mundial de Clubes. O un Tigres que sería la final de ensueño para los neoleoneses y para muchos de ellos avecindados en Texas.
Lo que casi estoy seguro es que hay un acto sacrílego, apóstata, hereje, profano, en el vestidor de los Rayados.
Estoy seguro que debieron encenderle velas negras e incienso negro al Señor de las Penumbras del arbitraje mexicano, al Chiquidrácula Rodríguez, para que en sus habituales desplantes de protagonismo egocéntrico y ególatra, castigue este domingo con todas las tarjetas rojas posibles a Santos y Tigres.
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Dos errores no suman un acierto
LOS ÁNGELES -- La Comisión Disciplinaria abrió la Caja de Pandora y no encuentra cómo cerrarla.
Comenzó perpetrando errores y construyendo monumentos al absurdo.

El problema es que no contrarresta equivocaciones con soluciones sino que pretende, equivocadamente, hacerlo con nuevas equivocaciones.
Apegado a videos, primero, decide indultar a Ángel Reyna.
Ahora, apegado a videos, decide mantener el castigo sobre Paul Aguilar.
Se equivocó antes. Y procediendo correctamente esta vez, se equivoca al exponer un doble criterio.
En el caso Reyna, la Disciplinaria mandó un mensaje puntual. El perdón cabe si las pruebas existen y la enjundia de los defensores es convincente.
América siguió el mismo proceso y recurso de apelación para el caso de Aguilar, con un video en el cual, de visibilidad ambigua, puede creerse e interpretarse que Aguilar, sabedor de que traía una amarilla a cuestas, gira astutamente para evitar el contacto que magnifica histriónicamente Walter Ayoví.
Pero el conflicto es más remoto y más alarmante.
La Disciplinaria comenzó violando las cédulas arbitrales. Comenzó alterando la interpretación de los árbitros en la cancha. Comenzó alterando las extensiones de las cédulas arbitrales.
Es decir: el problema de fondo no es el perdón a Reyna ni la preservación del castigo a Aguilar. Ambos son el seguimiento de equivocaciones que la Comisión ha convertido en regla.
Y hoy es tan complicado tratar de recular o tratar de desdecirse, que un error lo lleva a otro error.
La Disciplinaria se equivocó cuando a casos iguales utilizó criterios distintos, cuando, precisamente, ese era el punto neurálgico de ataque contra los propios árbitros, las incoherencias para dar veredictos con la lealtad a un mismo reglamento.
Alguna vez en entrevista con Raza Deportiva de ESPNDeportes Radio, se interrogó a Alfonso Sabater, presidente de la Comisión Disciplinaria, sobre el tipo de personajes que eran capaces de pretender ejercer con la sabiduría del Rey Salomón, en un tribunal tan simple en reglas y tan complejo por intereses como el del futbol mexicano.
Personas capacitadas, explicó él, y con experiencia, aunque, en reiteradas ocasiones, el mismo Sabater ha reconocido que no ha logrado ver todos los partidos de la semana o al menos los resúmenes de ellos para llegar armado al tribunal de sentencias.
Y es que la catarata de conclusiones y lógica es abrumadora.
En un futbol mexicano donde las cabezas, los ejecutantes y la Inquisición que supervisa a todos ellos, dependen estrictamente de dos hombres como Justino Compeán y Decio de María, no necesariamente debe esperarse que en cancha y fuera de ella se ejerza el atributo fundamental de una competencia: justicia.
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Santos sigue solo contra el mundo
LOS ÁNGELES -- El silbante Francisco Chacón considerado el peor del 2011, sacó descaradamente a Tigres de la trampa mortal.
Y Santos Laguna vuelve a ser víctima de obscenos, dolosos y sospechosos arbitrajes. Todo esto, para berrinche de Justino Compeán y de su hijo putativo Alejandro Irarragorri, el arquitecto de la nueva Liga.
Sin embarga, tras ver el atraco de este jueves perpetrado por Chacón contra los laguneros, queda claro que esas nuevas amistades de la directiva de Santos, son capaces de traicionarlos.
Así que, Guerreros, están solos, de nuevo, y todo parece indicar que con el batallón del arbitraje, dispuesto a sacrificarlos.
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La confabulación de Paul y Paúl

Y las Águilas fueron saqueadas en el Estadio Azteca.
Un 0-0 que indulta a Rayados. Encima el que debía ser el socio principal de las Águilas, termina siendo víctima de la presión mediática y en un regular trabajo el silbante Mauricio Morales termina hostigando al América. Entre los saldos rojos del Nido, se agrega la expulsión de su mejor jugador este miércoles: Paúl Aguilar.
América pues es desvalijado en su casa y culpa de ello la tiene la voracidad propia de su propio dueño. La cancha del Estadio Azteca fue una emboscada para ambos equipos, que en una noche resbalosa, encima jugaron entre surcos, lo que perjudicó la vehemencia futbolística de ambos y la etiqueta en el manejo de la pelota. Ah, pero antes, la noche del martes, Televisa rentó su corral para que Paul McCartney hiciera desfilar las magníficas divas musicales de su creación.
Sí: como en el América de Carlos Reinoso cuando lo enviaron a jugar a La Corregidora por el concierto de U2, ahora de nuevo Emilio Azcárraga Jean cuenta dólares y bonos en el jet set, sacrificando el bienestar deportivo de su equipo. Queda claro que para él, el esplendor de McCartney es más importante que el resplandor del América.
América hizo su esfuerzo. Tuvo posibilidades de ajusticiar al Monterrey, pero no supo definir en la zona de inminente ejecución del área chica. En el ocio reiterado de perdonar, encontró al final que viaja sentenciado a muerte a Monterrey, donde debe ganar para meterse a la final.
Rayados jugó protegiendo la virginidad del marcador. Lo mantuvo 0-0. Casto y puro. El albur magnífico era hacer un gol sin recibir, pero ya la igualdad huérfana en la pizarra era una bendición absoluta.
Monterrey estuvo errático a la ofensiva. Si Chucho Benítez siguió exiliado de la red, Humberto Suazo, la otra figura que se presumía desequilibrante en la noche, naufragó, literalmente en las imperfecciones e incomodidades de la cancha e incapaz de ponerle tersura al buen trato de balón.
Para la vuelta, hay un contraste interesante: el mejor local, invicto en esa instancia, el Monterreym enfrenta a un equipo que gozó de visitante, como las Águilas. Rayados sólo necesita que ese 0-0 se mantenga inalterable, para que el reglamento lo bendiga.
¿Quién ganó la partida de ajedrez? El Piojo azoró al adversario con las asignaciones de Paúl Aguilar, quien tuvo dos citas a ciegas con el gol, y las remató como invidente.
Vucetich encontró en la resistencia estoica de sus jugadores su mejor manifestación, porque al frente, los que normalmente , hacen citas a ciegas, pero rematan con el instinto abierto y los ojos cerrados, fallaron, como ocurrió con Suazo, De Nigris y Chelito.
¿Se atreverá el América a mantener la misma postura de visitante? No tiene opción. Necesita la victoria.
Es evidente que una cancha en mejores condiciones deberá rehabilitar el futbol de ambos equipos y sacarlo de esos balbuceos incoherentes con que se expresaron la noche del miércoles en la cancha.
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