¿Dónde hay más miedo, en FMF o en el Tri?
MexsportAnte Japón, el Tri tendrá que eludir el mote de peor equipo del Grupo A de la ConfederacionesTerminó el periplo de la Confederaciones. ¿Recuerdan en enero en el gigantesco pizarrón donde se expusieron los objetivos del Tri para 2013?, y que "vamos a cumplir cabalmente", dijo después Justino Compeán, presidente de la FMF.
Ahí, más presuntuosamente que presumiblemente, el Tri prometía y se comprometía a jugar la Final de la Confederaciones, clasificar a Brasil 2014 y ganar la Copa Oro. Así, estrictamente. Se fracasó en el primero, se tiene empeñado el futuro en el segundo y para la tercera meta, tres jugadores convocados han quedado fuera, uno por motivos personales y dos por lesiones.
Sostenía en la crónica del México vs. Brasil que los momentos en los que el Tri tuvo control del juego y amenazó a los amazónicos, coincidieron estricta y exactamente con los momentos en que durante el primer tiempo David Luiz fue sustraído de la cancha por sangrar de la nariz.
Leyendo, escuchando otras opiniones, temí haber visto otro juego a pesar de estar en un sitio perfecto en el estadio.
Me tranquilizó Scolari, cuando en la Conferencia de Prensa, analizó detalladamente ese tema. De hecho dedicó minutos a especificar cómo la ausencia del defensa había hecho zozobrar a su cuadro bajo.
"Esos fueron los mejores momentos de México, cuando aprovecharon que David Luiz sangraba y él o no estaba en la cancha o no estaba concentrado por querer evitar el sangrado". A esa puntualización, Scolari agregó el relato de algunas de las jugadas, y cómo las coberturas de los laterales y volantes se hicieron más hacia el núcleo del área y por eso volaron balones a esa zona.
Aclaro esto, porque me sorprendió incluso de especialistas que sostenían que una notable y notoria mejoría del Tri era reflejo de la sabiduría táctica del Chepo de la Torre y de la forma de emerger de algunos jugadores, cuando el único brespetable, de nuevo, fue Giovani dos Santos, ojo, de nuevo por derecha, que no es su mejor zona.
Algunos hasta afirmaban que había sido el mejor México de la Copa y que eso rescataba la cabeza del Chepo. Y esos mismos lo habían asesinado por redes sociales cuando en la alineación estaban Torrado y el Maza. ¿Tan pronto se navega de la pontificación al autodesmentido?
Al final, México encuentra su Apocalipsis en la peor participación en una Copa Confederaciones, cuando dos embrujos fascinantes de Neymar lo sentencian.
Eso podría agradecerse: al menos el mausoleo donde yacen los restos ilusos e ilusionados del Tri en esta Copa, lo construyó uno de los mejores arquitectos de futbol en el mundo, como lo es este brasileño, citado a ser sobresaliente con un socio como Messi en el Barcelona.
México encima alargó su angustia. Tras ser sometido por Brasil, se colgó con uñas y dientes de una que parecía endeble y enclenque esperanza: la victoria de Japón, que se diluyó, tal vez injustamente, pero de manera dramática y espectacular, cuando gana Italia por 4-3 en un juegazo.
Ahora, ante Japón, el Tri tendrá que eludir el mote de peor equipo del Grupo A y tal vez el peor de la eliminatoria, directamente con Tahití, donde militan nueve desempleados, un coquero, un vendedor de celulares, un guía de turistas y algunos estudiantes, según lo afirma el propio jefe de la delegación.
Ya habíamos preguntado, ¿qué viene ahora? Decisiones drásticas. Las que sean necesarias.
Viene la Copa de Oro, y en septiembre 6 y 10 las eliminatorias de Concacaf. México disputa 12 puntos y debe ganar al menos siete de ellos. Es decir un nivel de productividad que no ha tenido en este Hexagonal Final, en el que ha ganado 8 unidades de 18 posibles.
¿Qué salga el Chepo? El valiente que llegue debe asumir de inmediato, en la Copa de Oro, y tratar de perfeccionar un grupo base de jugadores de la Liga MuyEquis.
¿Qué siga el Chepo? Exigirle. Y que ello incluya el video de Japón ante Italia, como referente de coraje, de convicción, de futbol prolijo, inteligente, audaz y generoso.
Ah, la soberbia. Ese enero de 20013. "Jugar la Final de la Confederaciones, clasificar al Mundial y ganar la Copa de Oro", dijo Héctor González Iñárritu.
Y en estos momentos, ya no se si lo surrealista fueron aquel exitoso 2011 y la medalla de oro olímpico 2012. Y no sólo si fueron surrealistas, sino accidentales los logros de esos años.
O si lo surrealista es este 2013, que traiciona la autenticidad de los dos años anteriores.
Ah la soberbia. Y de ello cito a Nicolás Maquiavelo.
"La naturaleza de los hombres soberbios y viles es mostrarse insolentes en la prosperidad y abyectos y humildes en la adversidad".
¿Alguien a quien les recuerde?
México... punto de quiebra ¿y bancarrota?
Jerome Miron/US Presswire¿Podrá el Tri tener una actuación digna frente a Brasil?Pero ni los milagros solucionan los puntos de quiebra. Y México vive en un punto de quiebra. Incluso hacia la misma Copa de Oro que se juega de manera casi inmediata a la Confederaciones, y para la cual sufre el primer golpe con la renuncia de Omar Bravo por motivos personales.
Descartemos el milagro ante Brasil, porque, queda claro, no hay fe humana en torno a que México consiga uno más.
Es creíble, es posible, que eventualmente, por una combinación de circunstancias, amargas todas ellas, trascienda un momento dulce del Tri ante Brasil.
No hablo temerariamente de una victoria, hablo simplemente de una actuación digna, dignificante, redentora, como recientemente ha ostentado México ante Brasil, la más reciente y poderosa, la final olímpica, en la que le arrebató el oro al mundialmente favorito equipo amazónico.
Marginada la milagrosa posibilidad de un milagro, llegará el tiempo de preguntas esperando que se generen respuestas.
1.- ¿Una buena actuación de México ante Brasil, sin victoria, alcanza para reconsiderar una revaloración, que de momento es desafortunada, para el Chepo de la Torre?
2.- Incluso, ¿una buena actuación con victoria ante Brasil, revalora la situación angustiante dentro del Hexagonal Final de la Concacaf y, por supuesto el nivel del equipo?
3.- ¿La persistencia de los gritos de "Fuera Chepo, fuera Chepo" obliga, empuja, ampara, a la FMF a tomar una decisión drástica y dramática terminando este lamentable periplo premundialista y confederativo, o hasta después de la Copa de Oro?
4.- ¿Dónde está la frontera perniciosa, hipócrita, populachera, advenediza, falsa, entre la saludable continuidad y e el insalubre continuismo?
5.- ¿Qué es mejor, sostener un proyecto hasta sus últimas consecuencias o buscar un bombero, un rescatista que se comprometa a ganar al menos nueve de los 12 puntos en disputa del Hexagonal Final? México debe visitar a EEUU y Costa Rica, y recibir a Panamá y a Honduras.
6.- ¿Hay redentores, hay valedores, capaces, conscientes, audaces, valientes, suicidas, dispuestos a morir crucificado? Saltarán los hijos de la obviedad: Luis Fernando Tena, Piojo Herrera, Tomás Boy, Víctor Manuel Vucetich, y seguramente Marcelo Bielsa, toda vez que el bombero epónimo, el epítome de los rescatistas, Javier Aguirre, ya renovó su contrato, aunque, ojo, reforzó su cuenta bancaria, aunque en el trámite debilitó al equipo para que le pagaran.
7.- Ya está preparado el escenario patibulario. Como ha sido costumbre, los mismos hombres a los que Justino Compeán les ha garantizado el apoyo extremo, con su vida de por medio, los echa en el aeropuerto de la Ciudad de México, en supremo acto de traición. Lo hizo con Hugo Sánchez, con Javier Aguirre y ¿lo hará con Chepo de la Torre?
Por eso insisto, México vive en un Punto de Quiebra. Más allá de lo que ocurra ante Brasil y Japón. Porque el verdadero riesgo está en quedar fuera de la Copa del Mundo 2014.
Ojo: se viene la Copa de Oro. Chepo de la Torre ha dicho que ninguno se su cuerpo técnico tomaría el relevo en el Tri si él es despedido. Habría que verlo.
¿Llegará el Chepo a la Copa de Oro como una nueva oportunidad?
Asegura Arthur Miller, dramaturgo estadounidense: "La mera idea de que ocurran los milagros, sin embargo, persiste en la cabeza de mucha gente. Cuando eso muere hace que la gente sea más desgraciada".
Y los Puntos de Quiebra son hijos de la desgracia. Y son solaz sadomasoquismo de los desgraciados.
'Jugamos con miedo', ¿análisis o autopsia?
AP Photo/Silvia IzquierdoBalotelli se aprovechó de la ineficiencia del Maza, y Mier ya no pudo taparlo.Esta vez lo usa para sintetizar, implacable y amargamente, la derrota ante Italia que los deja agonizantes en la Copa Confederaciones Brasil 2013.
Ante Costa Rica agregó una serie de deficiencias futbolísticas: falta de idea, de recursos, de conocimiento del rival, de compromiso, de convicción.
¿Es, este veredicto de Carlos Salcido ante Italia, el diagnóstico de una enfermedad o la autopsia de un fiambre?
Chepo de la Torre responde a su vez que México no jugó defensivo ante Italia, "sino paciente y esperando el momento de atacar".
En cierta medida tiene razón. La razón de la fatalidad del Tri ante Italia pasa por el suicidio.
1.- Corona vuela mal, vuela tarde, y vuela reculando, en el cobro de Pirlo. Sin embargo atajó otras tres en fusilamientos, en mano a mano, que reducen su responsabilidad, peor no su culpa en el resultado.
2.- Lo de Maza Rodríguez fue patético. El tipo se equivocó en cuatro balones queriendo salir desde el fondo, porque alguien, seguramente, le dijo que era el sucesor de Rafa Márquez. Encima, era enternecedora su sobresalto cada vez que Balotelli se le acercaba. Seguramente debió usar pañales el capitán del Tri, que si bien una vez tuvo la osadía de hacerle la #BritneyDecioJustinoMazaseñal a la afición mexicana, ni siquiera fue capaz de mirar a los ojos al zaguero italiano.
Y en esas dos equivocaciones, México encontró su sentencia de muerte.
No fue inferior a Italia, cierto, pero, se había advertido, que jugando con intensidad, con energía, con ritmo, con hambre, la selección mexicana podía meter en aprietos, y se vio, ante un equipo con refunfuños físicos y de velocidad.
Y ahí es donde salta el fundamento de Salcido: "Jugamos con miedo".
Y seguramente el jugador de Tigres no se refiere a una histeria o pánico colectivo, sino que se refiere, puntualmente, a las recomendaciones sobre el adversario.
Igual, con osadía, con desparpajo, con descaro, Méxcio podría haber sido sacudido, pero lo cierto es que la misma formación y elección de jugadores, marcaba el desazón del equipo ante el adversario.
Volvió el Chepo a usar a Torrado y fue superado de manera grotesca. De hecho era el pasadizo libre para encarar a la línea de fondo y verle la cara de espanto a Maza.
Y a pesar de que en el primer tiempo le denigraron a esa pareja Maza-Torrado, ni aún así, ni cuando claramente le advirtieron que tarde o temprano era el atajo al gol, se atrevió a remover a dos cómplices de los italianos.
Por eso, ese "jugamos con miedo" de Carlos Salcido, queda claro, no es sólo una recriminación pública a algunos de sus compañeros, sino, estrictamente, a su propio cuerpo técnico.
Y si jugaron con miedo ante Italia, qué se puede esperar ante Brasil, que tiene mejores futbolistas y en mejor momento físico y competitivo que Italia, además del cobijo fantástico de su afición y del contundente, aunque tacaño, 3-0 sobre Japón.
Es también, la afirmación de Salcido, un grito desesperado de ayuda. Las tareas se están haciendo mal en la selección mexicana y se los deberes se están haciendo con irresponsabilidad, desaire y displicencia en el Tri.
El problema ya no es la Copa Confederaciones. El problema es el Hexagonal Final de la Concacaf.
"Recuperaremos la confianza en nosotros mismos y mejoraremos nuestro ánimo", dijo el Chepo de la Torre.
No será así, mientras él se equivoque en elegir a sus legionarios en la cancha y mientras el grupo lamenta que el miedo ha sentado sus tiranías entre los jugadores.
Brasil elige asesinar a sus musas
Vanderlei Almeida/Getty ImagesNeymar abrió el marcador para el Brasil de Felipao.Un 3-0 sobre Japón. Y en la escuela de Scolari no se altera el perfume insípido de su academia. Ganar como privilegio. Le basta con la consigna del marcador. El espectáculo debe limitarse a los goles. El resto es lucha, pausa, tranquilidad, restricciones, paciencia.
La victoria tiene muchos caminos. Para recorrerlos se puede elegir el vía crucis, el oscurantismo o la indulgencia magnífica de jugar bien al futbol.
Porque la victoria es la diosa suprema de la competencia, pero la cita de Vince Lombardi además la santifica: "Ganar no es lo más importante, es lo único". Ese es el credo de las urgencias. El dogma del populismo: satisfacer a las masas.
Brasil gana 3-0 y deja un mensaje puntual: el fin justifica sus medios y sus miedos. Ser campeón es una obligación.
Es decir, el desencanto futbolístico, la carencia de brillantez y embeleso pueden ser tolerados, pero el desencanto de un traspiés, ese si no puede ser tolerado.
Felipao Scolari lo sabe: su nación verdeamarilla está herida de incredulidad y de dudas. Hasta antes del 3-0 ante Japón, su pueblo torcedor era un errante entre las ilusiones y la incertidumbre.
¿Lo relevante? El 1-0, porque Neymar rompe el ayuno con su selección y porque, como mesías totalitario de la esperanza de su nación verdeamarilla, la reconforta proclamándole que piensa más en ella que en el Barcelona.
Neymar da un discurso de tranquilidad con la bestialidad de gol que marca. Un balazo que con el novedoso sistema de radar de la portería, debe aún tener la muñeca del árbitro estremeciéndose de regocijo y de alarma.
El gol fue en Brasilia, capital y burocracia cerebral de Brasil, pero la euforia trepidatoria de los sismos de felicidad estremece a todo el país. La televisión es un heraldo inmediato de las alegrías que rompen esa saudade, esa nostalgia de gloria de una nación hambrienta, con la muchedumbre invadiendo, literalmente, las calles, antes vacías, de la reconciliación.
Al final el 3-0 constata que Brasil es capaz de dejar de ser Brasil, para restituirle a Brasil, el dominio de Brasil sobre el mundo.
Brasil, con Scolari, ha elegido perder la identidad, para ganar de nuevo el prestigio. Y a nadie en Brasil le importa.
El paladar exigente ha claudicado en el futbol. Empeñó el glamour del deleite. Ha desterrado del Paraíso Terrenal al jogo bonito. Y eso, en Brasil, a nadie le importa.
El sibarita de gusto exquisito ha decidido convertirse en un tragón vulgar en aras de aplacar los estertores y nerviosismo de un pueblo que no puede permitir que le usurpen la plaza ni en la Confederaciones ni en la Copa del Mundo ni en los Juegos Olímpicos.
Brasil tiene además a un Scolari recargado. Su transfusión de sangre le llega de Carlos Alberto Parreira. El hombre que ganó el título de EEUU 1994 a los italianos, jugando con recursos histéricos más italianos que los italianos. Parreira tenía a Bebeto y a Romario en la cancha y al Fenómeno lo dejó en la banca. Fue campeón pero el scratch de oro dejó un regusto a cobre.
Al final, Scolari, obedeciendo a sus instintos, a sus propios gustos, es el adalid de una nación. Empieza darles la primera dosis de néctar, esperando escanciar en la Final el resto de la cosecha.
El cómo se gana ha dejado de ser un requisito, una condicionante, un mandamiento. El triunfo, en las urgencias actuales del futbol brasileño, es bienvenido aunque atragante.
Y a nadie le importa en Brasil que el país que vistió de gala al invento musculoso y transpirado de los ingleses, el futbol, para convertirlo en una odalisca cautivadora, hoy asesine a las musas, para engatusar, con un marcador holgado y desprolijo de belleza, a los que por años eran defensores orgullosos de hacer del futbol un arte de la guerra, y que hoy prohíjan que se convierta en guerra sin arte y sin futbol.
Ha sido necesaria la muerte del jogo bonito, para que Brasil sobreviva. ¿Vale la pena la muerte de uno, para la resurrección del otro? En Brasil deciden que sí. Y eso, es inapelable.
Tri, hueso duro para el chimuelo Italia
RÍO DE JANEIRO -- Un mastín con dentadura postiza. Eso parece Italia sin sus dos muelas sin juicio: Balotelli y Al Sharawy.
Cesare Prandelli ha perdido a sus dos bayonetas en dos días consecutivos. Los dos excéntricos y extravagantes, pero fantásticos atacantes del Milan, están en duda ante México.
El entrenador italiano ha dicho que a El Shaarawy no pienso arriesgarlo. Balotelli salió rengueando, que no hubiera preocupado si hubiera mantenido esa sonrisa de cinismo constante. Pero el eterno comediante tenía el rostro compungido.
Claro: eso no significa que Italia no sea capaz de morder e incluso tragarse a México. Pero el reacomodo significa complejidad.
Prandelli mismo da la pista el jueves: "Estoy tratando de que mis jugadores entiendan y dominen como yo quiero que jueguen".
Exacto. Más allá del desafío que es Balotelli en su integración táctica, al margen de su gran calidad, el entrenador azzurro está retomando el trabajo con jugadores que llegan de equipos donde no encaja la biblia tradicional de juego con sus pretensiones futbolísticas.
Y además, así como con los casos de El Shaarawy y Balotelli, las sorpresas de un grupo de futbolistas con sobrecarga de actividad, deberán pasar factura en la suma de minutos.
Las bajas obligan a modificaciones. Nombres saltan: Gilardino, Giovinco, Cerci, pero son condiciones de emergencia, sobre una estructura bajo condiciones de emergencia, especialmente después del decepcionante 2-2 con Haití.
Así, se resguarda la versión de fortalecerse con Marchisio, Montolivo y Giacherini en un trabajo desgastante, talentoso, cierto, pero exigente en manejo de las condiciones del adversario, con el sabio recurso heredado de fortalecer su media cancha.
¿Se atreverá Italia a arriesgar en el arranque del torneo forzando la aparición de sus dos cazadores despiadados ante México?
Es evidente que Italia, históricamente, no administra plazos. Italia no quiere llegar ante Brasil con una especulación insana de puntos necesarios para ir a la siguiente fase.
No piensa en aplazar su clasificación a semifinales hasta llegar contra Brasil, anfitrión y el favorito para ganar la Copa Confederaciones. Los cálculos lógicos y prudentes de cualquier entrenador implican claramente cosechar el boleto ante México y Japón.
La historia muestra que Italia, pese a los recambios que planea Prandelli, es una especuladora con los bienes ajenos, es una tahúr que gusta de jugar con cartas marcadas y nunca dar ventajas, tirando además la emboscada de embobar al adversario y hacerle creer que es él quien dispone de esas ventajas. Y las presas inocentes, caen, han caído y caerán.
Evidentemente, las noticias son buenas para México. Ojo: no reduce el nivel de calidad técnica ni de manejo de pelota en ese proceso hipnotizador e hipnotizante de Italia, pero es evidente que no enfrentar a un goleador explosivo como El Shaarawy o a un prestidigitador como Balotelli, implica, necesariamente, en especial tras los lamentables momentos de Maza Rodríguez.
Así, de repente, las circunstancias presentan a un México que se vuelve un hueso duro de roer para una Italia que se queda chimuela.
Chepo, ¿embalsama o resucita a su Lázaro?
MexsportLa Selección Mexicana venció a Brasil por la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de LondresChepo ya claudicó... pero aún no se entera
MexsportChepo no encuentra el camino y luce abatidoMÉXICO, D.F. -- Hay un hombre que ya claudicó. Y no se ha dado cuenta. Hay un hombre que ya renunció a cumplir metas con la selección mexicana de futbol. Pero aún no se percata de ello.
Dramatismo. Histeria. Desesperación. Desahogo. Berrinche. Impotencia. Angustia. El arcoíris nefasto de quien se siente vencido, sin haber perdido todavía.
Los síntomas del que renuncia. El síndrome de lo irremediable. Y es contagioso.
Este martes se volvió un hábito compartido: fallaba De Nigris, y el Chepo volteaba a la banca, manoteaba, explicaba en un arrebato de ira, cómo se había errado de manera miserable, casi escupiendo las palabras.
Y fallaba el Chicharito en recepción, o se equivocaban reiteradamente en los servicios o en la elección de las jugadas Herrera, Barrera, Guardado, y de nuevo iba hacia la banca en una demostración aeróbica de la frustración.
En esa gimnasia reiterada del desencanto y la desilusión, Chepo de la Torre se acercaba a Gio y a Ochoa y les explicaba a señas, con palabras atropelladas lo que para él era inexplicable: la forma en que sus jugadores equivocaban la jugada decisiva.
En esa mímica desparpajada del fracaso, porque sus presuntas indicaciones no se obedecían, poco a poco, Chepo, sin saberlo, o sin importarle, iba minando su autoridad.
Sus primeros acercamientos a la banca para escandalizar gráficamente las equivocaciones de sus futbolistas, eran vistos con temor, con azoro, por parte de Gio, de Ochoa, de Jiménez, de Aquino, hasta que se volvió tan patéticamente reiterado, que terminaron por ignorarlo. Es decir, dejó de tener voz de mando, de credibilidad, de liderazgo.
Y además, porque sabían que si terminaban entrando a la cancha, y se equivocaban, ese ballet, esa coreografía destemplada de la frustración que manifestaba el Chepo, terminaría por convertirlos en víctimas a ellos también.
Y los jugadores no se callan estas cosas. Los jugadores son un gremio extremo en momentos de crisis. Terminan aceptando sus culpas, pero terminan eligiendo que el sacrificado sea su entrenador.
Encima, el Chepo de la Torre se encontró con un orfeón inesperado.
Él se cree capaz de llevar al Tri al Mundial, pero la afición, en un coro dantescamente fascinante, se unió con la proclama y el reclamo: "Fuera Chepo, fuera Chepo".
"La gente puede decir lo que quiera. Puede pedir lo que quiera. Está en su derecho". Lo habíamos sustentado ayer: el técnico del Tri vive obcecado en su mundo impermeabilizado de la necedad: "a palabras necias, oídos sordos".
Insisto en lo publicado varias veces: la realidad del Tri de cara al Mundial en este Hexagonal, la conocerá este 18 de junio, cuando todos los equipos tengan cuentas parejas y estadísticas disparejas.
¿Debe irse el Chepo? Partamos del principio de que todo ser humano merece una segunda oportunidad. Ante Costa Rica, como ante Panamá y Jamaica se equivocó al elegir a sus once hombres.
La Copa Confederaciones puede ser su aquelarre o su redención.
Pero más allá de los números, de las segundas oportunidades de la Copa Confederaciones, la realidad es que el Chepo de la Torre, si exige el video de las cámaras que lo debieron seguramente seguir durante el juego, deberá saber leer, puntualmente, que sus mensajes corporales son de un hombre rendido, resignado, que ya claudicó, aunque, ciertamente, en este Hexagonal Final, no ha sido vencido.
Estadio Azteca ¿tiene su Caballo de Troya?
MexsportUno de los momentos más duros del Tri fue en 2001 cuando Costa Rica derrotó por primera vez a México en el AztecaLos ídolos, al equipo ideal de los inú-Tri-les
MexsportEl Tri no encuentra ni l forma ni los puntos en el Hexagonal.Pocos jugadores del Tri se libraron del patíbulo.
Los ídolos fueron derrocados de sus fragilísimos nichos de deidades futboleras a golpe del simplón vituperio entomatado tras el 0-0 ante Panamá.
En el futbol, la heroicidad es un capricho. Noventa minutos trastocan, trastornan y trasforman a insignes en villanos, y a ilustres en gusanos.
Y pasa con la selección mexicana. Hoy se encuentra tercero entre los primeros por definiciones de goleo y porque lleva un partido más.
La Clasificación al Mundial, tras vencer a Jamaica y empatar con Panamá, con un juego más, sigue siendo comida en plato ajeno.
Hablando de los ángeles caídos, de los desterrados del Paraíso, hoy, los adalides de la gloriosa comitiva del Tri de 2011 y 2012, juegan en la selección de los inú-Tri-les.
1.- Giovani dos Santos, el mejor jugador en un equipo español (Real Mallorca), cierto, descendido, pero compitiendo en una esfera donde no hay tregua ni tolerancia ni contemplaciones, se convierte, súbitamente, en un fiasco.
Gio tuvo dos desbordes a fondo geniales, dos más en diagonal, pero, cierto, en dos ocasiones, cuando aparecían como opciones de entrega con ventaja, desdeñó a Andrés Guardado y a Javier Hernández, y prefirió equivocadamente- y disparar erradamente-.
¿Buscará Gio sólo goles inmortalizadores como aquel en la Final de la Copa Oro ante EEUU? ¿Perdió confianza en sus socios? ¿O simplemente, en un instinto que lo ha acompañado siempre, decidió que quería, que podía, y trató?
2.- Javier Aquino. Lo suyo fue mejor que lo de Pablo Barrera, quien es exhibido penosamente al ser marginado. Encaró, defendió, reclamó balones, ofreció opciones, encontró ese vértigo europeo de Gio y Chicharito, pero al final, en la exigencia innegociable de ser certero, falló al estrellar sus disparos y servicios en las coberturas de Panamá.
3.- Chicharito Hernández. Tuvo dos, una de ellas fascinante por la forma en que controla, escurre, elude, pero su disparo es una obscenidad.
Insisto: la televisión hurta el panorama completo, porque el atacante del Manchester United es más útil de lo que parece y de lo que aparece, aunque, es irrefutablemente clarísimo: su misión es el gol, y confirma que lo entiende, al ser en promedio y porcentaje, el más productivo delantero mexicano de la historia en los comparativos, no en los totales, porque su carrera, obviamente, está en proceso.
Sin pretender una acción de descargo o jugar fácilmente a Abogado del Diablo, no puede ignorarse el trabajo defensivo de Panamá.
Llegar a línea de fondo y hacerlo con rapidez y claridad, habla de las virtudes de los jugadores, pero, ciertamente, es apenas la mitad del camino.
Un equipo no puede medir su agresividad por lo que intenta sino por lo que consigue.
Cuando México pisaba área, Panamá tenía un ejército estoico, convencido, sólido, rápido en recuperación. Cerraba filas en torno a las dos puntas de la jugada: el remitente y el destinatario.
¿Y por qué el centro reiterado, necio, obcecado, infructuoso, cuando era evidente que no había rutas de acceso? Falta de relevos y falta de opciones.
Y es aquí, tal vez donde aparece la respuesta: en la falta de propuesta. Parecería que José Manuel Chepo de la Torre, en el afán extremo de no perder, no hace el esfuerzo extremo por ganar.
Atreverse a una tónica de mayor riesgo, es una urgencia en el Tri. Guardado y Salcido no sorprendieron a nadie, porque Panamá conoció su librito con todo y los apéndices, y seguro lo sabrá hacer Costa Rica este jueves.
Pero aún así, en el afán de no perder, el Chepo se descuida, y con todo el venerable pasado y generosa entrega al Tri, cada vez es más evidente que Gerardo Torrado no puede competir ante adversarios mucho más veloces y hábiles que él. Su mejor futuro es cuidar su propio museo.
¿Exigir más en marca a Guardado, recorriéndolo al centro, con ruta libre, para conectar con Gio, mantener a Aquino, agregar a Raúl Jiménez o De Nigris, y jugar con sólo Zavala en contención? Muy difícil: un 4-3-1-2 tan marcado en la Academia del Chepo suena a suicidio.
Pero no olvidemos, que incluso en ese afán de no descuidar las espaldas, a final de cuentas, la memoria y el recuento en los dos partidos recientes del Tri, lo dejan en claro: la figura ha sido José de Jesús Corona, el redentor de los errores defensivos con atajadas espectaculares ante Jamaica y uno sublime a Panamá.
¿Se mantendrá este martes ante Costa Rica esa cautela por no perder, cuando el Tri está urgido de ganar?
Querer cambiar el desenlace, pero sin querer cambiar el método, ese sí es un suicidio comprobado.
América se empalaga de sangre de Chivas
El Tri, ni pagó deudas ni apagó dudas
MexsportJavier Hernández no logró definir en varias ocasiones frente al arquero.

