SAN DIEGO-- Otro penalti obsequiado por el arbitraje. Un adversario con diez en la cancha por la roja a Aquivaldo Mosquera. Monterrey sólo necesitaba querer para poder ser campeón. Pero se fugó del pedestal.

La mesa estaba servida. Pero Rayados claudicó. Renunció. Se acobardó. Huyó de la prominencia de la gloria. Castrado, no fue masculinamente serio.

Pachuca le arrebató el título, con lealtad, en medio de las deslealtades en ambos juegos de la Final. Se sobrepuso a las heridas arbitrales, y entre un segundo de descuido de la eterna promesa Édgar Castillo, saltó a la heroicidad accidental el cabezazo de Víctor Guzmán, quien ingresó como rescatista para erigirse como el ejecutor del grupo.

En la nómina. Monterrey estaba plagado de figuras, de futbolistas consumados para la trascendencia, pero los baluartes insospechados saltaron desde el pelotón de las víctimas: una noche más de epopeya para Óscar El Conejo Pérez, que hoy es más que los que llenan el botiquín de Juan Carlos Osorio.

Y en la ironía de la tragedia, quien parecía condenado a ser el condenado a muerte, fue el redentor de su equipo: Aquivaldo Mosquera se ganó la roja por impedir que Pabón se pavoneara con el gol de la consagración.

Dejó con diez a Tuzos, que se enamoraba ya resignado de la abnegada esperanza de las tandas de penales. Al final, el villano propiciatorio se transformó en el protagonista redimido con la coronación del Pachuca.

Y entre las sublevaciones urgentes y emergentes de Pérez, Mosquera y Guzmán por los hoy monarcas, los Rayados consumaron la atrocidad de su propio suicidio. Murieron de cobardía, la peor de las muertes.

Porque las circunstancias, si es que cabe tan farsante descripción para los despojos arbitrales al Pachuca en la Ida y en la Vuelta, le entregaron al Monterrey las condiciones inmejorables para ser campeón.

Pero Edwin Cardona despedazó, casi con tufo de traición, el citatorio desde el punto penal. El destino le entregó las llaves de la gloria y de la eternidad en un cobijo majestuoso como es Monterrey, pero...

Con el título en sus pies, en sus manos, y en ese corazón empequeñecido como menudencia de pollo, Cardona se asustó, insisto, ante la prominencia de la gloria, y desperdició el penalti cuando Rayados parecía insinuar una masacre sobre Tuzos.

Un título que se llena de esa fascinación casi mitológica del futbol: los poderosos amparados con el abuso del poder.

Monterrey, pudo, lo supo, debió, pero no quiso, porque, es evidente el sastre de la gloria le confeccionó un frac demasiado grande para Rayados.

Y sin duda, consolidarse, coronarse, consumar el campeonato en medio de tamañas adversidades, agrega un sabor inconmensurable de hedonismo a la coronación de Pachuca.

El universo del futbol mexicano parecía confabular en su contra... y Goliath se quedó con las manos vacías y la sonrisa torcida.

¿Es Cardona el único culpable? Es, sin duda, el Judas convertido en antorcha humana. Pero debe agregarse a un Mohamed que no supo dar la última arenga, la necesaria, la imprescindible, a su grupo.

Y agregar la renuncia de Carlos Sánchez junto con la falta de inteligencia y de autoridad para manejar su caso por parte de la directiva; y claro el egoísmo de Pabón, y la consumada inutilidad histórica de un pecho frío como Cardozo.

¿Y la herencia de Pachuca? La perseverancia, el método, la presencia de tres joyas del futbol mexicano aún pendientes de la madurez consagratoria, como Lozano, Pizarro y Gutiérrez, en medio, cierto, indiscutible, de un equipo que tiene a 11 no nacidos en México en su nómina, y a nueve más diseminados en otros equipo.

Y hoy, al final, en la Final, es más digno vencedor Pachuca, que digno perdedor Monterrey.

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CHARLOTTE -- La afición y la aflicción mexicanas cohabitaron en el Georgia Dome de Atlanta. Entre el gozo y el pozo.

La afición saboreó su catarsis. Ese alarido que es estertor para la FMF e insulto para la FIFA y folklore para la raza: "Eeeeeeeeeh p...o".

Y retumbó con más ahínco, con más decibeles, como si la vida les fuera en ello. Y los que vivían en el anonimato genuino de la imparcialidad se agregaron al carnaval. Estadounidenses y paraguayos alargaron el coro que la FIFA ha clasificado como discriminatorio.

Había dicho el viernes Juan Carlos Osorio que "es un grito que no pretende ofender a nadie". La mexicanización de buena fe del colombiano. Dos naciones unidas por riquezas culturales, devoción futbolística, y el flagelo criminal y sanguinario del narcotráfico. Guillermo Cantú reconoce su sobresalto. Su oído no era taladrado en el Georgia Dome por el fandango, sino por las represalias de FIFA. No lo dice Cantú, pero es así, de la hipócrita FIFA. Se da baños de pureza tras décadas de decadencia moral con su Nerón supremo: Joseph Blatter. La prostituta reclama su virginidad.

México recibe multas y las apela, las repela, y se... resigna. Y Guillermo Cantú enciende la antorcha dispuesto a quemar sus naves. Y lo sabe, con él a bordo.

Cuando las multas se acumulen y una de ellas derrame el vaso de la falaz paciencia de FIFA, entonces la comadrona con disfraz de doncella que regentea Sodoma y Gomorra sacará la guadaña.

Y entonces comenzarán los vetos de estadios, los juegos a puerta cerrada. Hasta que el Tri termine siendo un indigente en su propio país. Recurrirá al asilo deportivo en EEUU.

Guillermo Cantú y la misma FMF tienen miedo siquiera a pensar en las consecuencias extremas. Pero las amenazas existen. Lo reconocen. Lo aceptan, aunque no lo divulguen.

El pánico no es hacia las multas. Ninguna federación de futbol de América, ni Brasil, administra más de 650 millones de dólares en un ciclo mundialista. Dinero hay, pero...

1.- Recordemos que el único país suspendido drásticamente por el uso de cachirules ha sido México, y ocurrió en 1988, a pesar de haber organizado ya dos magníficas Copas del Mundo.

Porque a Brasil también se le descubrieron actas falsificadas y jugadores por encima de la edad permitida y la FIFA, hipócrita y farsantemente, cerró los ojos. México es un país frágil y tentador para imponer sanciones ejemplares.

2.- ¿Está mas en peligro el Tri de no ir al Mundial por el grito mencionado que por la fortaleza de los rivales del área de Concacaf? Así lo percibe la FMF.

La tozudez de la afición con el alarido de "eeeeeeeeeh p...o" es la verdadera Espada de Damocles sobre el pescuezo mexicano, más que el nivel de la zona, con varias selecciones en transición.

3.- En la acumulación de sanciones, en la desesperación malsana, iracunda y frustrada de FIFA, podría simplemente determinar dejar fuera de la eliminatoria mundialista a México. "Por desacato reiterado".

4.- O si en el Mundial de Rusia florece el grito la sanción podría ser extremadamente severa. Más allá de que la afición mexicana piense en desaforar su garganta gritando el apellido del presidente ruso Vladimir... Putin (y se pronuncia Pútin).

La FMF busca soluciones, pero también sus apelaciones han sido rechazadas, mientras hurga en nuevos mecanismos de defensa, porque ya espera la multa y la amonestación por el fervor destemplado en Atlanta, y porque existe el riesgo de que el coro surja en San Diego y hiera los castos oídos de la Santa Inquisición en Zurich.

"Les demostré (a FIFA) que en Vancouver eran aficionados canadienses gritando así, y sólo un mexicano entre ellos, y me dijeron que 'por ese mexicano te castigamos'", reveló Cantú el sábado por la noche, tras el 1-0 de México a Paraguay.

1.- Algunos grupos consolidados defensores de la homosexualidad en México han manifestado con seriedad que el aleluya sardónico de la tribuna mexicana no los enfada ni los insulta, porque entienden, como explica Osorio, que no es una manifestación de repudio, sino de jolgorio para presionar al portero.

2.- Pedirían a los jugadores mexicanos que al despejar el portero contrario, recuperaran el balón para arrojarlo por la línea de fondo, para que el portero despeje nuevamente. Y si el grito continúa, seguirlo haciendo hasta hacer entrar en razón a la fanaticada.

3.- Pedir al portero contrario, con el aval arbitral, que no haga el despeje de meta, hasta que se silencien los gritos, cuantas veces sea necesario en el partido, y pedir apoyo al sonido local.

4.- Que cuando se disponga el portero a despejar, los seleccionados mexicanos se abrecen en media cancha, o se paren ante el portero para impedir el despeje, con la comprensión del silbante.

5.- Contratar a compositores y músicos para dotar a la tribuna a nivel nacional de cánticos deportivos, de apoyo genuino a su equipo, y sin énfasis en insultos sobre el adversario, lo cual raya casi en la inocencia y el candor.

Lo ridículamente irónico, lo patéticamente incomprensible, es que los dos próximos Mundiales que ha otorgado la FIFA son en dos naciones con un cínico, criminal y amenazador odio hacia la homosexualidad, incluso con castigos físicos y pena de muerte, como en Rusia y Catar.

Quedan preguntas abiertas, como si la FMF ha contratado a los mejores abogados posibles en el mundo para apelar estas decisiones, e incluso para tener la astucia de llevarlos al TAS (Tribunal de Arbitraje Deportivo). Aunque, cierto, la reacción podría ser más enconada y visceral.

Ideas sobran. Factibilidad para llevarlas a cabo, es el problema, porque aunque algún sector de la afición lo comprenda, no faltarían los vándalos que eligieran seguir con el grito.

La realidad es que en este momento, aunque no lo promulgue la FMF, la principal aflicción del Tri es su propia afición.

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ATLANTA -- Los dos buscan respuestas, más que resultados. Y buscan respuestas que les obliguen a nuevas preguntas. Los dos buscan más dolencias que sanar, que virtudes que apapachar. Ambos, Paraguay y México.

El marcador del Georgia Dome, como cualquier veredicto, tiene su importancia. A nadie le gusta morir acribillado, ni siquiera de a mentiritas en los juegos de video. Nadie tiene siete vidas gatunas. Ni siquiera los gatos.

Juan Carlos Osorio tiene aún futbolistas en competencia en la Final de la Liga MX, y con veladoras encendidas, rosario en mano y jaculatoria en la boca, para que sus soldados del torneo totonaca no sigan las tribulaciones de Argentina con Messi o de Uruguay con Suárez, claro, guardando proporciones, porque no hay Ferraris en los pits del Tri.

Una postura sabia: hacerle la autopsia al paciente cuando aún se encuentra vivo. Más allá de esta analogía, podrá encontrar cura a sus males, antes de que se muera de un marcador. Y ya lo eternizó Nietzsche: "Lo que no mata, fortalece".

Al entrenador colombiano no le preocupan las cualidades del Tri. Las conoce. Trabaja sobre ellas. Le preocupan, sin duda, las dolencias. El médico no ve salud, ve achaques. Y a Osorio le preocupan los inminentes achaques de su selección.

Aun con Javier Hernández cerca de la mejor forma posible, Osorio necesita convertir a peones en alfiles. Anuncia a Carlos Gullit Peña como bayoneta ante la retaguardia guaraní.

"Falso 9", describe el técnico. Y encumbra al Gullit huasteco como si fuera la versión recargada del Gullit holandés. La urgencia, la fe y la ilusión pueden transfigurar a la Chupitos en Jennifer López.

Lo cierto es que el Gullit no desconoce la posición, lo cual no significa que sea un erudito consumado en esa posición. Osorio acierta cuando habla de su fortaleza, potencia, personalidad y capacidad de definir.

Con Peña ensayaron en ese puesto Matosas, hoy vacante, Pizzi, hoy técnico de Chile, y Almeyda, entrenador de Chivas. Lo hicieron igual que Osorio podría hacerlo ante Paraguay: por necesidad. Todos han parecido convencidos, menos el propio jugador.

México, lo tiene claro, hoy no pretende jugar contra Paraguay, sino contra la versión más uruguaya que su cuerpo técnico cree ver en Paraguay, desde la formación, el parado, el acomodo, hasta las sutilezas ofensivas de las que eventualmente dispone. Claro, hoy, no he visto aún al Suárez o al Cavani guaraní.

Y curioso sin duda, porque en su homilía en la víspera del juego, Ramón Pelado Díaz habla de recobrar el arraigo del futbol ofensivo en los guaraníes, mientras que Washington Tabárez cada vez más fortalece el dique de contención charrúa.

Al final, el ensayo es válido. Es mejor un sparring que cientos de rounds de sombra. Este sparring devolverá golpes, mientras que el abuso de interescuadras aburre más que jugar en video con un árbitro mexicano, es decir, con un invidente.

En medio de ese escenario, Osorio cada vez se atreve más a profanar la frontera de las ilusiones. "Con los siete que hacen falta, la selección mexicana está lista para confrontar a cualquiera".

Claro, sabe que el Tri juega de local en una Copa América, que sigue siendo Copa y es más que nunca de América, aunque se desprendan fracturadas, joyas como Suárez, Neymar, y posiblemente Messi, ante las exigencias que hace el Barcelona este sábado de que no juegue el torneo.

Y, sin duda, para la metodología de Osorio, un hombre obsesionado con el laboratorio de los entrenamientos, la mejor cocina la encuentra en el trabajo diario.

Y la generación de futbolistas mexicanos de la cual dispone, más allá de su calidad futbolística, según el rasero de cada quien, es una generación ennoblecida por cicatrices, es arcilla noble para el trabajo, como lo ha dicho el mismo entrenador, si se es honesto, franco, congruente con lo que se predica.

Por eso, insisto, es una postura sabia hacerle la autopsia al paciente cuando aún se encuentra vivo.

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ATLANTA -- Monterrey sale derrotado, pero con vida. 1-0 cae en Pachuca. juego de Ida de la Final del Clausura 2016.

Y Rayados sigue amparado por sus mejores hombres. Los mismos que ante Tigres y América: Jonathan Orozco y el emisario de Decio de María, esta vez Luis Enrique Santander. Judas sobran.

Supurante aún la herida del americanismo por el penalti marcado por Roberto García Orozco, por la presunta mano de Samudio, ahora Santander perpetra otro crimen con la impunidad de su silbato a sueldo.

Una clarísima mano de Efraín Juárez que implicaba penalti y expulsión, Santander, en posición inmejorable para observarla, simplemente dijo que había sido hombro y pecho.

Curioso sin duda. Al América lo sentencia García Orozco porque el balón le pega en el hombro y en el pecho a Samudio. A Monterrey lo perdonan porque Santander dice que el balón pegó en pecho y hombro, aunque claramente se ve el balón estrellarse en el antebrazo.

La doble moral de siempre. Y la doble moral es un signo evidente de corrupción. En las mismas aulas de los contubernios, por lo visto, les enseñan diferentes formas de marcar penaltis. O los condicionan, para marcarlos o no, según el color del uniforme.

A favor del Monterrey sí, en contra del Monterrey no, parece ser la consigna en esta Liguilla. El atraco tiene víctimas, pero, seguramente, ningún condenado por el delito.

En el trámite, Pachuca fue superior. Sin duda. Exigió en los estertores del juego a una pirueta de personaje de héroe de artes marciales de Ang Lee. El remate reclamaba red y Orozco se contorsionó exponiendo el espinazo para enviarla por encima de la red.

Y mientras Hirving Lozano sufrió para superar la doble marcación, Franco Jara, una estatua en juegos anteriores, arrebató para un remate letal de cabeza, aprovechando la pésima marcación de Basanta.

Y por Monterrey, Cardona consiguió permiso para quedarse en México, pero su atención está ya en Colombia. El físico rechoncho del colombiano deambuló por la cancha, como en el juego de Ida ante América.

Y sin el desertor Carlos Sánchez, los Rayados ofrecían poco al ataque, a no ser un par de explosiones del egoísmo extremo de Pabón.

Pachuca saca pues la peor parte. Pierde al colombiano Murillo y sólo le queda esperar enterarse, este viernes, quién será el emisario de Decio para el juego de Vuelta.

La ventaja parece escasa. Pachuca deberá mejorar sustancialmente. El peso del estadio visitante, la posibilidad de que los abúlicos adversarios despierten, y la desazón por los antecedentes arbitrales ignominiosamente innegables en torno a Monterrey, devalúan esa ventaja de 1-0 que tienen los Tuzos.

Y Rayados ya lo sabe: ha sido declarado inocente de todos sus pecados. Y su adversario, aparentemente, como con Tigres y América, ha sido declarado culpable de toda su inocencia.

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LOS ÁNGELES -- El futbol mexicano vive la esclavitud perfecta. Tan impecable que hasta los eventuales esclavos la saborean. Opresor y oprimido viven en armonía. El latigazo y el suplicio como declaración de amor.

Bien los llamó Sven-Goran Eriksson: "La Yunta de Dueños". Y como tal operan. Su más reciente elucubración, más que creación, fue hacer menos de los mexicanos el futbol mexicano.

Ahora los extranjeros son refugiados indiscriminadamente. El turismo deja divisas, los futbolistas se las llevan. Y futbolista puede ser un término generoso en algunos casos.

Porque hay presuntos jugadores que con un poco de agua y 10 minutos sin moverse en la cancha echan raíces. Troncos funcionales.

"La Yunta de Dueños" procreó ya, sin saberlo, un modelo socioeconómico sin precedentes: la esclavitud perfecta. Sin violencia y sin grilletes. El esclavo reclama el yugo, de oro cierto, pero yugo, a su amo.

Repasemos a los actores. Y que nadie se indigne porque aquí todas las uñas están mugrientas de hipocresía o de abuso. Porque, celebremos, festinemos, alabemos: la esclavitud perfecta existe y México es el gran pionero en ello.

1.- Comencemos con usted, sí, usted, uno de los seis -ya se murió uno- pelagatos adictos a este espacio.

¿Algún aficionado de Pachuca se indigna en este momento por contar con 11 no nacidos en México? Claro que no, es finalista. Ah, y tiene a nueve jugadores más de su propiedad, no nacidos en México, cedidos a otros clubes.

¿O a algún aficionado del Monterrey finalista con nueve no nacidos en México, que incluso han jugado simultáneamente, le preocupa el impacto de esta medida en la selección mexicana? Claro que al fanático poco el importa el futuro del 'Tri': sus Rayados son finalistas. Ah, a propósito, Monterrey tiene a otros seis no nacidos en México prestados a otros equipos.

¿O los seguidores del América se inquietan por los 11 no nacidos que le pertenecen? ¿Y el León, con 11 registrados y siete en préstamo? Y podemos seguir con la lista.

El aficionado de estos clubes, como el de varios más, prefiere regocijarse con el momento que viven sus clubes y lamentarse culpando al universo cuando el 'Tri' no llegue al famosísimo y vetadísimo quinto partido.

2.- Los mexicanos mismos son responsables. Como promedio de los últimos cinco Drafts de Futbolistas, cerca de 131 se quedan sin equipo, descienden de categoría, emigran a otros países o simplemente se retiran.

Esos marginados y marginales son víctimas de lo que antes ellos mismos propiciaron. Desunidos, traicioneros, egoístas, advenedizos, pusilánimes, carroñeros, incluso en su mayoría terminan por no defender masculinamente, gallardamente, dignamente, ni su profesión, ni a la profesión misma.

Este martes, Rafa Márquez se trepó a la palestra y se quejó de la agresión, del acto depredador de esa asamblea, "La Yunta de Dueños", apodo inconsciente que dejó Eriksson en lo que sería tal vez su única valiosa aportación en su paso por México, que no compensa ni los millones ni la espectacular secretaria colombiana que se llevó del país.

Pero, ¿y dónde está la nueva cartita de inconformidad, protesta y rebeldía de Márquez para que la balbucee Héctor Moreno como ocurrió cuando aquel Sodoma y Gomorra en Monterrey?

Entiendo que ganándose un millón de dólares por año en Atlas debe ser muy enfadoso vestirse de prócer del gremio, especialmente si ya no le afecta estrictamente en lo personal en lo más mínimo.

Y el futbolista mexicano entonces se convierte en un comodino y aburguesado esclavo que, bien pagado, asume sumiso y castrado este tipo de decisiones, que aunque no tiene voto, ni siquiera se atreve a tener voz.

3.- La bacanal festiva encuentra su clímax entre los directivos. Llegaron ya a una conclusión. Por más competitiva que pueda ser la selección mexicana, las regalías mundialistas son tan pobres que esperan poco de ellas.

Además, los dos o tres jugadores extranjeros que agreguen a su plantilla cobran menos que los futbolistas mexicanos. Los colombianos, argentinos y uruguayos o brasileños de medio pelo que llegan a México, en promedio, exigen el doble de lo que ganan en sus países, que es la mitad de lo que se dejan pedir los mexicanos.

Entonces prefieren mano de obra barata de Sudamérica, que la nacional, que se aprovechó de la escalada de salarios que se dio en México en los últimos 20 años.

Y lo mismo ocurre con los entrenadores. Matías Almeyda está por cobrar diez veces más de lo que cobraba en River Plate cuando llegó a Chivas cobrando apenas un 50 por ciento más de lo que cobraba en Argentina.

4.- Aaaaah. Y los promotores. Se viene sin duda una impactante, masiva, desordenada, jugosísima, desleal y voraz estampida de futbolistas de todos precios, calidades, colores y sabores.

Carlos Hurtado, Guillermo Lara, y demás mercachifles y vendechiles de su ralea han recibido la libertad absoluta, constituida y notariada para poder asaltar sin disimulo ni pudor a los bobalicones dueños del futbol mexicano.

Ahora estos mismos representantes pasarán de manera irrefrenable a relegar al jugador mexicano para dedicarle profusa, absoluta y oportunista atención a los refuerzos de todo tipo de buena, mala y pésima calidad que traerán de los potreros sudamericanos principalmente.

Como puede verse, no hay nadie que se queje. Ni las televisoras, ni los patrocinadores. Absolutamente nadie. Sin duda: la esclavitud perfecta.

"La Yunta de Dueños", dixit Eriksson, sabe que tiene el control absoluto. Si la cantera mexicana se seca, no importa mientras en Sudamérica sigan produciendo.

Y si el balompié mexicano deja de serlo, importa aún menos, porque la selección mexicana pasará a ser una representación apócrifa de su propio futbol.

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Roberto García Orozco
Imago 7Los diversos análisis sobre el trabajo de Roberto García Orozco disienten, algunos lo protegen y otros lo fustigan.
PACHUCA, Hidalgo -- El conflicto no es el veredicto, sino el juez. El conflicto no es el arbitraje, sino el árbitro. El conflicto no es el penalti que da a Monterrey la victoria y el pase a la Final sobre América, sino la escasa estatura moral de quien lo marca.

El dilema no es el hombro de Samudio, sino las recurrentes fechorías arbitrales de Roberto García Orozco. El dilema no es el delito, sino el delincuente. El dilema es cuando el juez ha sido desnudado de su investidura de juez.

El problema es que este mismo Roberto García Orozco tiene un silbato hipócrita. O torpe. O mafioso. O todo junto. Búsquelo en el Aviso de Ocasión. Réntelo para sus fiestas infantiles o para Semifinales de Liguilla. Puede ser su bufón... o su 007.

Porque el misterio de García Orozco es que marcó enfáticamente un hombro, cuando otras veces, para él mismo, el hombro dejó de ser parte del brazo. La anatomía del futbolista, según él, depende del jugador y las circunstancias. Para él, un día, el brazo comienza en el pescuezo del jugador, y otro, termina en la muñeca del infractor. Miopía mercenaria.

El mismo García Orozco que ha tenido dos caras, dos voluntades... ¿o dos contubernios?, para elegir, sí, elegir, con criterios bizarros, radicalmente distintos, una misma jugada. Una misma acción ha sido penalti, o tal vez no. Su silbato es un freelance al mejor postor. Revolver a la orden.

Y para el mismo García Orozco las tarjetas amarillas y rojas cotizan entre sus caprichos y los favores externos, suyos o de otros. Y con esa doble moral, este jornalero de decisiones infames, pierde credibilidad. Los políticos mienten mejor.

Hay dos hechos. Fotografías y videos lo consignan, el balón impacta el hombro y el pecho de Samudio. Y el mismo García Orozco se golpea los deltoides derechos para ratificar que el balón interrumpió la ruta crítica del posible gol, en el hombro.

Hoy (sábado), fue de esos días en que el hombro es el cuerpo del delito, cuando otras veces para este mismo patibulario con silbato, ha sido, el hombro, argumento de exoneración. ¿La ambigüedad de criterios o de impunidad? ¿O la monja se prostituye o la prostituta va al convento?

¿Cómo creer en un juez del que se sospecha en cada partido? ¿Cómo creer en un árbitro que puede ser perfecto, cuando así conviene, o perfectamente imperfecto, cuando así convenga? La justicia es ciega, la conspiración no.

Si García Orozco marcara siempre los impactos en hombro-casi-pecho como una mano infractora, no habría dudas. La miopía o la testarudez sería el responsario médico de su ineptitud, pero...

En el desenlace, fascinantemente emotivo, Monterrey es finalista del Clausura 2016. El oprobio arbitral no lo demerita, pero lo percude. La mano del padrinazgo desde el sillón de la FMF, mancha uno de los mejores juegos de Edwin Cardona, y el esfuerzo colectivo. Don Corleone salpica escarlata.

(Michael Corleone en El Padrino II: "Mi padre le hizo una oferta que no pudo rechazar... Luca Brasi le apuntó a la cabeza con un arma y mi padre le aseguró que sus sesos o su firma estarían en el contrato".)

Curiosamente entre los analistas arbitrales, que en su época de jueces tuvieron poco juicio, y pecaron tanto o más que García Orozco, disienten. Algunos, sus tutores, sus amigos, sus padrinos, lo protegen insanamente. Los otros, los confrontados, lo fustigan. Pero, ninguno de ellos está libre de culpa para lanzar la primera piedra.

Rayados defiende su hegemonía en el torneo. El mejor en 17 semanas pisa la Final. Y como favorito. Tiene futbol, artistas en la cancha, y un técnico que conoce los recovecos y los atajos a la victoria.

Monterrey no necesita de un Luca Brasi, ni de Don Corleone, ni de García Orozco, ni de Decio de María, pero ahí estarán. "Un hombre no debe morir sin hijos, ni con deudas de honor", dijo Al Capone. Y en la FMF, el que despacha tiene apellido y habla, mal, pero lo habla, el italiano de Sicilia.

En tanto, América, nuevamente por un 4-3 global, y nuevamente en semifinales, y nuevamente de visitante, queda fuera de la Final. El 12 de octubre no habrá trofeo que desfile. Del ataúd de buena voluntad, en el aniversario 100, saldrán cuervos graznando disculpas. Un obituario maldito.

Cierto: Nacho Ambriz y Ricardo Peláez se consuelan con la Concachampions. Pero la historia del América irá vestida de viuda al altar del Estadio Azteca el próximo 12 de octubre. El trofeo de la Concacaf es un hijo bastardo. El hijo legítimo, el de la Liga MX, ni siquiera fue concebido.

¿Y en la Final del Clausura 2016? Siempre habrá un García Orozco o un Chacón disponible.

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PACHUCA -- Entre la Multipropiedad y el Multidivorcio. Cuando aún no finiquita su separación financiera, legal y marital de Angélica Fuentes, y cuando aún no consuma el divorcio financiero del Chepo de la Torre, Jorge Vergara proclama el descasamiento con Televisa.

Vergara anuncia, además, nuevos horizontes. Vendedor grandilocuente, merolico en tiempos de Chivas Gordas, parlanchín desalmado en tiempos de Vacas Flacas, ahora anuncia que, de su mano, habrá una nueva manera de percibir el futbol. Es decir, ni Pelé ni Maradona ni Messi...

Sólo faltó que el dueño de Chivas retorciera ácidamente la moraleja de Gary Lineker: "El futbol es un deporte que inventaron los ingleses y que reinventó Jorge Vergara". Visionario de fantasía. El Pókemon que evolucionó el deporte.

Jorge Vergara
Mexsport Jorge Vergara

Pero más allá de la locuacidad invasiva en el anuncio, la decisión de Jorge Vergara lo coloca, nuevamente, en un escaparate distinto al resto de sus homólogos, el resto de los propietarios de equipos en México. Pensarán, esos, los otros, los 14, como cita Alberto Cortez en Castillos en el Aire: "¡pobre idiota, no sabe que volar es imposible!".

Cierto que Jesús Martínez desertó de las filas de los alineados y alienados, pero lo hizo sólo hasta que encontró un mecenas, un padrino, una falda bajo la cual refugiarse, como lo es el capital del hombre más rico del mundo y galaxias circunvecinas. Estando bien con Carlos Slim, la FMF se puede ir... al infinito y más allá.

Pero Vergara se atreve solo. Juega a ser El Lobo Estepario, pero sin los demonios de Herman Hesse. Y está solo y sólo él. Y lo sabe. Temerario, imprudente, aventurado, tal vez, pero suicida no. Después de todo, Televisa le ofrecía, sólo, 400 millones de dólares...

Vergara sabe que no encontrará solidaridad en ningún otro de los dueños de equipo. Podrán felicitarlo. Tal vez envidiarlo. Incluso, secretamente sugerirle. Pero si el Titanic se hunde, las otras 14 delicadas versiones de Rose dejarán, de nuevo, ahogarse al Jack de los polvitos mágicos de OmniLife.

Detrás de este celibato televisivo de Chivas y Vergara saltan los resortes de lo bueno, lo malo y lo peor. Los divorcios de Vergara, es evidente, son trepidatorios, más que oscilatorios. Estilo tsunami.

1.- ¿Se facilita o se enturbia más la posibilidad de que ahora Jorge Vergara venda a Chivas? Ya no tiene cadenas. Eso lo hace más apetecible. Vale más sin lastres contractuales.

Chivas vuelve a ser virgen televisivamente, después de 22 años de matrimonio con camas separadas. La doncella rojiblanca puede cotizarse mejor.

Si alguien compra al Rebaño, podría negociar audazmente. Y cada centavo estaría libre de polvo y paja. Hoy la novia es más valiosa: llega sin suegros, o cualquier otro familiar incómodo.

2.- Si el proyecto insinuado por Vergara prospera, y si esa complicada ramificación cibernética, mezclada con TV por cable y abierta se consuma, el propietario del Guadalajara podría no sólo ser autosuficiente en difusión, sino ofrecer alianzas a otros equipos.

ChivasTV podría llenarse de contenido rojiblanco, transmitir sus juegos, pero, si la red, si el network "made in Asia" que visualiza Vergara con un grupo de expertos es un éxito, podría agregar huéspedes que encuentren su propia liberación.

Si este conglomerado rojiblanco, que hoy es apenas tan sólidamente frágil como un espectral holograma, germina en los alcances del grupo que ha hecho el estudio para Vergara, sin duda podría representar más ingresos para equipos como Cruz Azul y Pumas ante las miserables cantidades que les pagan.

3.- ¿Habrá represalias? Nadie puede dudarlo. Cada día se comprueba más que algunos árbitros, enriquecidos con la investidura de jueces, son, indiscutiblemente, lacayos de intereses más poderosos. Fámulos engominados con silbato, al servicio de Decio de María.

¿O, por otro lado, acaso no pueden, bajo presión, negarle refuerzos a Chivas? ¿O acaso no pueden negarse a negociar comprarle jugadores, obligándolo a devaluar sus futbolistas sin encontrar dónde colocarlos?

Hay algunos candorosos, pizpiretos, que aseguran que tales venganzas no ocurrieron cuando Pachuca y León se independizaron. Más allá del abdomen financiero de Slim, queda claro, su trascendencia nacional e internacional de la Multipropiedad Martínez, ni con los dos juntos, iguala a Chivas.

Si mañana Querétaro, Dorados, Veracruz, Puebla, Chiapas, etcétera, se rebelan, esa insurgencia apenas merecerá un recuadro noticioso en el Aviso de Ocasión, al lado de reparación de desagües y reparación de relojes cucú.

No debería extrañarse si de repente se jalan algunos hilos políticos y legales para que la revancha de Angélica Fuentes empiece a crecer en los juzgados, o para que de repente autoridades sanitarias revisen el contenido pulverizado de OmniLife.

Cifras más o menos, alguna vez lo comentó Jorge Vergara en Raza Deportiva de ESPNDeportes, su empresa ha sido sometida a más de 50 auditorías fiscales sorpresa, sin repercusiones, mientras que el empresario ha confrontado casi media docena de auditorías.

Y especialmente después de los desfalcos que asegura Vergara perpetró Angélica Fuentes en sus empresas, es evidente que esos desajustes y horadaciones contables, pueden ofrecer un platillo gourmet que segrega sangre para vampiros fiscales.

Hacíamos referencia a El Lobo Estepario de Herman Hesse, quien cita en su obra: "Los locos que son genios completan la psicología defectuosa del equilibrio mundial".

¿Será? ¿Será aplicable a este divorcio tragicómico del caricaturesco futbol mexicano?

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LOS ÁNGELES -- Las convocatorias del Tri son exactamente como el oficio de cohetero: si sale mal, te chiflan, y si salen bien, igual te chiflan. Cuando el técnico nacional de su lista, resulta ser el menos listo.

Juan Carlos Osorio pasó lista de su legión para la Copa América Centenario. Citó 23. El juicio público ha sido contundente: se equivocó en los 23. No le atinó a ninguno.

Queda claro: si cada convocatoria del Tri pasara por un plebiscito o por un filtro público o por un jurado de concurso de baile ante los 130 millones de técnicos de México, ninguno de estos 23 habría sido elegido. ¿Vox pópuli, vox Dei? ¿La Voz del Pueblo es la Voz de Dios?

Hasta un reloj descompuesto es certero dos veces al día. Osorio, ni eso, según, por supuesto, ese Pep Guardiola o ese José Mourinho o ese Cholo Simeone que habita con pomposas posturas en cada aficionado mexicano.

El técnico nacional juega su propio albur. Elige a muerte a los que él cree, o él espera, que estén a muerte con él. Al final, inevitablemente, el Tri-tanic empezará a zozobrar.

Pero, si hasta Jesús se equivocó eligiendo a Judas y si hasta Pedro lo negó tres veces, qué puede esperarse en cualquier batallón de millonarios, veleidosos y egoístas futbolistas. No todos tienen el enaltecimiento de guerreros. Layún, Guardado, Chicharito, Márquez... ¿cuántas excepciones?

Osorio exhortará a su mexicanismo o su mexicanidad. Pero, y debe saberlo, a estas alturas, la patria de muchos de sus elegidos, tiene a Washington en su escudo, y no a la mítica y fascinante águila devorando una serpiente. Los aztecas se equivocaron, el dólar paga mejor.

Si la horda popular de sabihondos pudiera acceder a la elaboración de la convocatoria, ninguno de estos 23 se quedaría. Y Usted, sí, Usted, uno de esos siete pelagatos adictos a este blog, entraría en ello.

¿Chicharito Hernández? Los americanistas y los misóginos, lo descartarían. No se puede ser de Chivas y encima seducir a la novia con esa caída de ojos.

¿Miguel Layún? Los aficionados de Chivas lo condenarían por sus memorables correrías con el viento amarillo de las Águilas.

¿Corona? ¿Talavera? ¿Ochoa? El primero aún no sabe, y como cruzazulino no sabrá nunca lo que es ser campeón. Y el segundo no cometió un par de errores que costaron al Toluca la Libertadores. Y el tercero, juega en el Málaga, y estuvo más de un año en la banca.

Juan Carlos Osorio y Guillermo Ochoa
Mexsport

Bajo ese tamiz, inevitablemente, quedan atorados los 23. Donde Osorio ve una pléyade, el grueso de la afición ve a nacidos para perder. Donde Osorio se frota las manos con ilusiones de Copa América, sus 130 millones de homólogos de sofá lo condenan por miope.

Es tan simple que donde el técnico colombiano ve 23 lealtades, el aficionado puede ver, claramente, a 23 traiciones de Osorio al propio Tri.

Como agregado, Giovani dos Santos le da la espalda a la selección mexicana. De repente de aquella proclama de "vestir la camiseta de la selección es más hermoso que todo (incluyendo a Belinda)", Gio pasó al "a'i me disculpan, pero hoy no quiero".

¿Y Carlos Vela? Él sigue embelesado con la NBA. Su pasión genuina, después, claro, de las bacanales nocturnas en San Sebastián. Y seguro, si hubiera sido basquetbolista, estaría en los estadios de futbol. La mayor pasión de Vela es el desapasionamiento por un oficio.

Y súbitamente, ambos, desertaron. Hoy, los dos portentos de la Sub 17 campeona del mundo en Perú 2005, han degradado sus propias carreras.

En su momento, a aquellos 23 que humillaron a Brasil en la Final peruana, les llamaron los Niños Héroes en el epítome de la exageración y el sensacionalismo. Bueno, sus dos figuras, sus dos Juan Escutia de entonces, hoy conscientemente, se han negado a envolverse en la bandera metafórica del Tri, y tirarse al vacío.

Gio, en su mejor momento en la MLS, cobra venganza nuevamente de Decio de María, quien quería marginarlo desde la época de Miguel Herrera. Vela en su peor momento futbolístico, elige la indolencia para vestir de gris, una luminosa expectativa.

¿Para qué le alcanza a Osorio? Con sus 23 del Patíbulo, tiene un grupo con testosterona, aunque sin duda aparecen algunos que ninguno de los 130 millones de entrenadores jamás hubieran citado, como Yasser y Araujo.

Pero la mejor definición, en la forma más coloquial, contundente y franca, la dio Miguel Herrera alguna vez. "Si yo me equivoco, al que corren es a mí, no al convocado".

No hay mayor lealtad profesional que poner en manos de 23 el futuro profesional. No hay mayor deslealtad profesional que ser de esos 23 y no sentirlo así.

Y al final, como en el Circo Romano, al arrancar la Copa América, Osorio y sus jugadores, comparecerán al ombligo del universo de los inconformes, y con la mano derecha en todo lo alto, juramentarán: "Ave, Caesar, morituri te salutant (Ave César, los que van a morir, te saludan)".

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Jesus Martínez Sr., Mauro Boselli y Jesús Martínez Jr.
Imago 7

LEÓN, Guanajuato -- Fue el turno de Mauro Boselli. Este martes, en las entrañas del Estadio León. La Multipropiedad. La multisospecha. El multimorbo. El multicontubernio.

Una familia, dos equipos y un boleto a la Final del Clausura 2016. León frente a Pachuca. Semifinales con suspicacia. Un hijo que ha sido bicampeón. Un padre que peina más canas sin el engomado de títulos recientes en Liga MX.

¿Quién lo necesita más? ¿Un León que regresó de la muerte del ascenso a enseñorear la Liga MX? ¿O un Pachuca que se ostenta como el equipo de México con 11 no nacidos en el país en su listado? En el nombre del padre, quiere ganar el hijo. En el nombre del hijo, quiere ganar el padre.

¿Quién lo necesita más? Sin duda el Pachuca. Más allá de que la selección mexicana agradece a los sobresalientes Herrera, Pizarro, Lozano y Gutiérrez, el ayuno mata, especialmente a los estómagos ulcerados de la soberbia. La egolatría muere en Cuaresma.

Y Boselli, este martes, sin Biblia para juramentar, rechaza las leyendas urbanas que nacieron, crecieron y se desarrollaron, en los feudos patriarcales de América, Necaxa y San Luis o Atlante. Para el que juega al ajedrez contra sí mismo, de alguna manera, es tan amarga la victoria como la derrota. Es un fraude ante el espejo. Un adulterio a solas.

Y tras los cuchicheos en torno a los juguetes de Televisa, prosiguieron Morelia y Veracruz, jugueteando con la moral, con el futbol y con la ética de sus soldaditos. Sí, aquéllos que tiraban la primera piedra...

Valientemente, David Faitelson ha relatado en Raza Deportiva de ESPNDeportes, como fue testigo de la indecencia. Las cabezas de Tiburones y Monarcas determinaban el marcador de un duelo crucial entre ellos, antes de que salieran a la venta los boletos.

Los tahúres indecorosos --¿hay de otros?-- juegan con cartas marcadas. ¿Tanto en Chapultepec como en el Ajusco? ¿O en Chiapas y Puebla? ¿O, entonces, en León y Pachuca, en la mesa familiar de los Martínez?

Como tantos otros antes, y como tantos otros en el futuro, Boselli esgrimía su verdad, que no necesariamente sería la verdad absoluta. Nadie se ha acercado. Nadie le ha insinuado. Nadie le ha ordenado detener su saña asesina ante 'El Conejo' Pérez este jueves. Ni hoy, ni antes.

Ojo: no hay motivos para dudar de Boselli. Pero, tampoco hay suficientes motivos para creer que no ocurre lo que dice Boselli. ¿Cuántas veces astros italianos negaron que sus mocasines de 2 mil dólares no fueron lustrados con dólares de corrupción?

Y al final, la justicia italiana descubrió componendas impresionantes. El futbol italiano sufrió un cataclismo por partidos amañados, que hasta en El Vaticano se cimbraron los altares.

Y si Italia tembló haciendo que la sonrisa de la Gioconda se tornara más tétricamente sarcástica, qué pasa en otros mundos. ¿Y en España? ¿Y Alemania? ¿Y Centroamérica? ¿Y Sudamérica?

¿Será acaso entonces que el futbol mexicano es el único Castillo de la Pureza, blindado, impenetrable, ante la marabunta de podredumbre que repta desde FIFA?

¿Será acaso que las últimas conciencias virginales del universo del futbol habitan ya sólo en México, uno de los paraísos majestuosos de la corrupción? ¿Será que la Liga MX es el Oasis que sobreviviría hasta a los mastines desalmados de Loretta Lynch?

Al final, no son los Martínez los únicos responsables del hedor a inescrupulosos contubernios, con el que olisquean los maliciosos esta Semifinal.

Hay un organismo que rige. Y antes como hoy, Decio de María defiende el ejercicio de la multipropiedad. Para él no ocurre nada malo en la Liga, ni la discriminación, ni las hordas en los estadios, ni los atropellos arbitrales. De María es el dueño de Hamelín... en todos los sentidos.

Y claro, los otros 12 dueños de clubes, quienes fingen que no ven, es decir, son cómplices, ejercen de compinches, y de timoratos, porque entonces, el amplio rango de sospechas, no sólo enjaula a los Martínez y a De María, sino a ellos también.

¿Podemos creer plenamente en Boselli cuando recordamos cómo algunos refuerzos que Gustavo Matosas sugería para el León, aparecían súbitamente en Pachuca? ¿Ejemplos? El más poderoso de todos: el ecuatoriano Enner Valencia.

No hagas cosas malas que parezcan buenas. Ni multipropiedades buenas, que parezcan malas.

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Guadalajara-América
Mexsport

LOS ÁNGELES -- América renueva votos. Regresa a Semifinales. El urgente título está a 360 minutos de distancia. Tan cerca, tan lejos. Porque la codicia no es sólo suya. Hay otros tres con uñas de usurero.

Zarpó América a Semifinales del Clausura 2016 con botín completo: 2-1 sobre el Guadalajara. Fue mejor, fue contundente, desolló al rival, y agregó como trofeo en el zócalo del Estadio Azteca, la zalea humeante de Chivas, y sobre todo, gana sin ese hedor malsano de complicidad arbitral. Sus detractores hoy son ventrílocuos silenciosos.

Este Clásico correspondió a su linaje. Exudando intensidad, devoción, testosterona, cargó con la ecuación propia de sangre, sudor y lágrimas, en el atisbo final del trámite, sin faltar claro, polémicas arbitrales. La virtud y el pecado también aman el futbol.

Chivas tuvo su chivo expiatorio: Gullit Peña. Le entregaron al condenado a muerte y con una bala en el revólver. Y desde el manchón de la incertidumbre, Gullit curó el estremecimiento de millones de americanistas estremeciendo el larguero y dejando estremecida a la Nación Chiva. Trémulo, impávido y patidifuso el Rebaño. El semidios de sus oraciones, confirmó que tiene rodillas de barro.

América sumó méritos. Carlos Darwin Quintero se parece cada vez a su pasado santista que a su pasado americanista. El mejor en la cancha. ¿Alguien recuerda a un tal Sambueza?

Después de todo, El Conejo Brizuela tenía razón: "Quintero es un provocador, se lleva y no se aguanta". Sí provocó la derrota, se llevó por delante la zaga de Chivas y aguantó generar las dos jugadas de gol, la del penalti y la de Oribe.

El diminuto con cara de gamín (sinvergüenza en Colombia), se recreó y recreó. Carlos Darwin despega, frena, pisa, amaga, circula, elude y entrega órdenes de fusilamiento, con precisión de francotirador. Un piloto suicida con un balón como volante.

Y si el colombiano se redime, además se ha reconciliado con su consorte. Sí, ya ese matrimonio que hizo campeón al Santos insinúa que puede llevar al América al altar. Oribe y Quintero, hasta que la muerte los separe.

Habíamos insistido que en el Juego de Ida el mejor hombre fue Oswaldito Martínez. Se vistió de anonimato, pero en el Estadio Chivas aplacó las embestidas de Gullit Peña y de Orbelín Pineda.

Jugó -el otrora Osguanguito- lejos de los reflectores, pero cerca del titiritero. Volvió a hacer lo mismo. El gol de Orbelín es una desatención de posición de Andrade, que como Riflecito, es apenas una resortera güilotera.

Mientras Oswaldito acierta y Gullit desperdicia, y mientras Sambueza era ya sólo un recorte de periódico en el refrigerador, en la banca de Chivas hacía falta Matías Almeyda. La tecnología no sustituye la presencia, menos aún la de un genuino caudillo.

Los cambios que hizo Chivas, con la partitura enloquecida de la desesperación absoluta, terminaron por arruinar al equipo más agradable de las últimas siete semanas en la Liga MX.

Las elecciones de jugadores en los trueques fueron totalmente correctas, pero, queda claro, las indicaciones fueron imprecisas, equivocadas, al darse o al recibirse. En tiempos de celulares, Chivas perdió bajo la teoría del teléfono descompuesto.

Y el equipo luminosamente ofensivo, inteligentemente defensivo, se convirtió en una teatralización ordinaria, en una representación vulgarmente genuina, del origen mismo del mote del Guadalajara: "Corren como chivas locas, así juegan", según las bautizó el finado Latiguillo en las páginas de El Informador. Y eso fueron.

Nuevamente un duelo tijereteado. Las estadísticas del juego recalcan 42 faltas en 90 minutos. Una casi cada dos minutos. Cierto: muchos roces, muchos clavados y mucha dramatización.

Las asignaciones no cambian. América debe entregar el trofeo de este Clausura 2016. Insisto: ¿pueden imaginarse que el 12 de octubre en lugar de pasear el título, terminen paseando un ataúd lleno de cenizas de promesas mientras graznan los cuervos sus excusas? No se festejan 100 años en el cementerio donde yacen los fracasos y perfuman los cempasúchiles.

¿Chivas? Tiene carta blanca. Llegaba a la Liguilla perdonado de todos sus pecados. El ascenso es una calamidad ajena. Tiene la mejor base de futbolistas mexicanos, aunque su auténtico líder es, inobjetablemente, argentino. La pesadilla quedó atrás. La esperanza del torneo siguiente, sólo Jorge Vergara puede arruinarla.

Para ociosos: América jugó con ocho no nacidos en México. Chivas con ocho no nacidos en su cantera, pero, obvio, todos mexicanos.

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Guido Pizarro
Mexsport

LOS ÁNGELES -- Tigres fue, finalmente, ese Tigres de la opulencia, de la nómina ostentosa. Jugó 45 minutos de deleite. 2-0. 3-3 en el global. Lo imposible pasaba a ser improbable en el atrio de los milagros.

Todo concluyó 4-3 en el global. Rayados avanza ruborizado por la embarazosa forma; Tigres es expulsado de la jungla de la Liguilla, herido de muerte desde el Juego de Ida.

La fortuna estaba del lado de Tigres, como premiando su acto de contrición de un arranque rebelde, suicida. Pero la justicia no estaba de su lado.

La suerte se vistió de blanco y se bautizó Nahuel la tarde de este sábado. Atajó dos penales ante dos habituales asesinos: se pavoneó ante Pabón y fue funesto para Funes Mori.

Y la injusticia se vistió del amarillo de femme fatale, y se posesionó de Francisco Chacón. Un árbitro con antecedentes de crímenes deportivos, especialmente en Monterrey.

El árbitro, arbitrariamente echa a Juninho, quien colabora con una carga ya fuera de la cancha. Y de lastre se va 'Tuca' Ferretti, quien agitando la cartera en todo lo alto, insinuaba que el silbato indecente de Chacón se había prostituido por 30 monedas. Algo le sabe. Oferta y demanda.

Así como Jonathan fue figura en la Ida, Nahuel lo fue en la Vuelta, a pesar de esos desplantes que lo hacen aparecer como un globetrotter futbolero, como queriendo ser una paupérrima referencia de su legendario paisano Hugo Gatti.

Tigres controló el primer tiempo. Hizo dos y la nación Rayada oscilaba en sus anginas, el espesor silencioso y asfixiante de la angustia y el colapso. Gignac y Damián pudieron engordar el caldo, y el marcador, pero Jonathan saltó al rescate.

En el vestidor de Monterrey algo ocurrió en el medio tiempo. Mohamed debió convulsionar a su oncena de conformistas, que se habían ido precipitadamente a semifinales sin certificación oficial.

Y posiblemente también en el vestidor de los árbitros, porque el físicamente achacoso Chacón había tenido una aceptable primera mitad. Se le notaba que su wifi cerebral funcionaba lento, como en 2G, pero al menos parecía atinado.

Para la segunda mitad, Chacón recetó cuatro amarillas a Tigres en 21 minutos, con dos expulsiones en ese lapso: Juninho y 'Tuca', además de inventarse ese penalti al 84', que Funes Mori tiró de manera tan paupérrima, que hasta hizo creer en un eventual Fair Play, negándose a canjear el error del silbante. Pero no, lo falló porque al momento del disparo, se tragaba ese cóctel de pánico, angustia, desconfianza, nervios y falta de... testosterona.

Seguro la afición de Tigres disentirá. El aficionado tiene derecho a bloquear la memoria y el sentido común. Pero, los felinos tuvieron más dignidad en su eliminación este sábado que en la coronación ante Pumas el torneo anterior.

¿Monterrey? Desfiló de puntitas en la cuerda floja. En el primer tiempo pudo ver consumado un fracaso. ¿Indolencia? ¿Desidia? ¿Arrogancia? ¿Sinvergüenzada? Sólo ellos lo saben. Los inoculó Mohamed seguramente en el vestuario al medio tiempo.

Pero Rayados debe sentirse avergonzado. En su flamante estadio, ante su gente, con una ventaja de 3-1, ante una manada de desesperados, con Chacón guiñándoles coquetamente, fueron un espantajo de lo que debe ser un líder general.

¿Tigres? Su entorno debe estar acostumbrado. Pierde la Final de la Libertadores y de la Concachampions. Y empobrece su coronación ante Pumas. Y de nuevo, con las manos vacías, el plantel más caro y más completo del futbol mexicano, ingresa al Libro de Oro de los Grandes Fracasos.

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