Erick TorresMexsportErick Torres tomó este jueves, otra vez, el autobús equivocado con el Rebaño Sagrado.
LOS ÁNGELES -- "En el cielo me dijeron que se habían equivocado conmigo. Que me habían dado un corazón de madre, pero un seno de una cualquiera", en Pedro Páramo, de Juan Rulfo. ¿A qué viene al caso...?

Erick Torres tomó este jueves, otra vez, el autobús equivocado. El autobús del desdén ajeno. Lo ha estado abordando desde diciembre del año pasado. Él no ha podido elegir. Eligieron por él. Y eligieron mal. Y 'El Cubo' eligió mal al permitir que eligieran por él.

El primer equipo de Chivas viajó a Querétaro este jueves. Batalla dúplex: Gallos Blancos en Liga este viernes y en Copa el próximo martes. Y 'El Cubo' no alcanzó boleto. La explicación tiene cara de agonía: "Decisiones del técnico".

Erick Torres llegó a Chivas por una ruta complicada. Chivas USA era un alma en pena, que al fin recibía el descanso eterno. El Cubo no deseaba regresar al Guadalajara. Pero la MLS cedió ante las urgencias y las negociaciones expuestas por Néstor de la Torre.

No hubo engaño, sin embargo, para el delantero. No hubo un acta de potestad absoluta sobre la titularidad. Los números de los inquilinos del área estaban repartidos: Omar Bravo el 9, Ángel Reyna el 10, y De NIgris el 11. Esos tres números suman 30... a él le dieron el 31.

'El Cubo' llegaba de la versión bastarda de Chivas. Y a pesar de militar en un equipo donde la pobreza ofensiva lastimaba y donde la capacidad de ataque era similar a la de un chihuahueño chimuelo, Erick Torres se llevó los únicos honores de unas Chivas USA en estado terminal.

Una campaña inobjetable. Y sus números finales, en el crisol de las estadísticas cruzadas, lo convertían en el delantero más redituable de la MLS, en el equipo que menos réditos, intereses e interés tenía en la liga estadounidense.

Con 29 partidos y 2,510 minutos, 'El Cubo' Torres marcó 15 goles, con 95 disparos y 32 de ellos a gol. La aritmética simplona relata que, prácticamente, de cada dos disparos al arco, uno iba a dar al marcador de un equipo famélico, tristón, al ataque.

Miguel Herrera volteó a verlo con interés. Hoy aún no se explica por qué no juega, ni se entromete en averiguarlo. Chepo de la Torre dice que lo tiene en cuenta, que es uno de los atacantes disponibles, pero hoy dispone de sólo 31 minutos en la cancha en la Liga. ¿Una premonición del número de su camiseta?

La curiosidad cuestiona: si 'El Cubo' hacía 15 goles en la MLS, mientras los que hoy ocupan su posible posición, marcaron menos, como Bravo (4 en el Apertura 2014) y De Nigris (4, entre Apertura 2013, Clausura 2014 y Apertura 2014), porque se ha vuelto totalmente prohibitivo que reciba la oportunidad.

Owen Coyle
Getty ImagesOwen Coyle espera tener mejor suerte con Torres.
Los testigos, el cuerpo técnico, el mismo jugador, puntualizan que Erick Torres entrena a plenitud de esfuerzo cada día, y en sus apariciones de Copa y de Liga, ha sido bien calificado, más allá claro, de la crítica abierta que le hizo Néstor de la Torre por un piscinazo.

¿Ser un portento en la MLS no garantiza una oportunidad en la Liga MX? ¿El estilo de juego de la MLS arruinó las virtudes que suponía Chivas encontraría en el jugador? ¿Es muy elevado el seguro por lesiones para que Chivas no se atreva a darle más presencia en la cancha? ¿O...?

El primer preocupado despacha en Houston. El técnico escocés del Dynamo, Owen Coyle, insiste ante su directiva, para que insista ante la MLS, para que el delantero mexicano se reporte de inmediato a los trabajos de pretemporada.

Como sea, Erick Torres es, sin duda, más un referente que nunca de la cruzada rojiblanca. Hoy, él, como su equipo, vive su propia ansiedad. Es parte del #JuntoVsTodo para enarbolar, amargamente, el #SoloVsTodo.

Por eso, retomando la cita inicial de este artículo, le ofrecieron un corazón de madre, y... le entregaron algo muy distinto.

Por lo pronto, este jueves, 'El Cubo' sigue, como desde diciembre, subiéndose al autobús equivocado...

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Colo Colo v AtlasGetty/Mexsport

LOS ÁNGELES -- "El miércoles sabré si me equivoqué", dijo Tomás Boy el sábado tras la derrota ante Veracruz.

Hoy ya lo sabe: se equivocó. Perdió en la Liga ante Veracruz y perdió en la Copa Libertadores ante Colo Colo. Y además perdió jugadores clave para su siguiente desafío: Castillo y Kannemann suspendidos ante el mismo Cacique en el Jalisco.

¿Hasta dónde Boy muere víctima de su osadía? ¿Hasta dónde los jugadores son aún más responsables que el entrenador?

El técnico del Atlas, en esos altibajos de su carrera, de sus equipos y de sus decisiones, se reconcilió tras las victorias sobre Santos y sobre Mineiro, ambas de visitante. Y encontró un momento propicio para arriesgar.

Tomás Boy quiso encontrar un método para sufragar esa incapacidad evidente de los equipos mexicanos para sortear dos torneos simultáneos, y dejó a ocho titulares en Sudamérica.

Además, el mismo Boy sabe que en la volubilidad del sistema del torneo mexicano podría empeñar el resultado ante Veracruz y con un par de resultados favorables, mantenerse en zona de Liguilla.

Hay una gran diferencia entre tomar decisiones demenciales y tomar decisiones arriesgadas. La de Boy es más arriesgada que demencial. Él pagará el precio de su audacia.

Por otro lado, la estrategia tuvo frutos 45 minutos. ¿Keno?, ¿Millar?, ¿Caballero?, ¿Castillo? Sus errores pesaron en el marcador. La pusilanimidad del brasileño, la indolencia del chileno y la falta de contundencia del paraguayo, en el primer tiempo, terminaron encontrando errores letales en las desatenciones de Castillo.

Es evidente que Boy organizó la mejor forma de encarar a Colo Colo, por eso su equipo disfrutó de control y oportunidades en gran parte del primer tiempo.

Pero, siempre el pero, sí era lamentable ver a Keno jugar hasta con temor y sus ensayos de disparos fallidos de larga distancia eran reflejo de su renuncia asustadiza a atreverse a más. La única vez que necesitó ir sobre Beausejour puso en evidencia sus piernas cansadas.

Cuando Aldo Leao entró a la cancha, en una decisión tardía, total responsabilidad de Boy, para el colombiano era cuesta arriba, con el marcador en contray pronto con un hombre menos en la cancha.

Es decir, el recurso de Boy dio a sus jugadores elementos para ganar el juego, pero cómo anticiparía él que Keno desperdició dos posibilidades de entregar en solitario el balón a Ponchito González y a Caballero en lugar de arruinar con egoísmo sus jugadas.

Ahora Atlas vuelve a estar en condiciones inestables en ambos torneos. La Liga puede recuperarse con rivales inmediatos en crisis como Cruz Azul, Querétaro y Monterrey, pero en la Libertadores jugará bajo tolerancia cero.

En el mundo promiscuo de los hubiera, ese pantano fascinante de las especulaciones, es imposible saber si con el plantel completo Atlas habría vencido a Veracruz, y si con el rodaje de trabajo colectivo y no con ocho en el limbo, el rendimiento hubiera sido mejor ante Colo Colo. Enredarse en suposiciones son calenturas ociosas.

La mejor lección para Boy es entender su plantel. Saber que está corto su arsenal. Corto de calidad y de combatividad. Y que deberá empezar ya a escuchar las sugerencias -u órdenes- sobre si a sus directivos les interesa más la Liga o la Copa.

Merece un aplauso su atrevimiento de ensayar una fórmula que no funcionó al final, pero ya le queda poco margen para equivocarse.

Pronto llegará el momento de empeñar una de las competencias o empeñar y empañar la estabilidad de su cabeza.

Etiquetas:

Futbol, Colo Colo, Atlas

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Falleció Martínez Garza, ex directivo de Chivas
LOS ÁNGELES -- La afición de Chivas tiene una deuda gigantesca con Salvador Martínez Garza. Su fallecimiento este martes merece más que una memoria fugaz.

Tanto Martínez Garza, como después Jorge Vergara, evitaron, en su momento que Chivas fuera propiedad de Televisa.

1.- AL RESCATE...

Cuando Martínez Garza ofrecía pagar $10 millones de dólares en total por administrar diez años a Chivas, había aves de rapiña desde tétricas penumbras. Alejandro Burillo Azcárraga, con Aurelio Martínez como prestanombres -- un histórico del Guadalajara, hijo de Clodomiro --, entró a la subasta para usurpar el control del Rebaño.

Inicialmente, Aurelio, por el peso referente de su padre, y por haber sido capitán y líder del equipo, tenía todas las simpatías. El error suyo y de Burillo fue tramitar la cesión a través del mismo grupo jurídico que manejaba los negocios de Televisa.

Entonces, detectada la emboscada para que Emilio Azcárraga Jean escamoteara al Guadalajara, la mesa directiva de la Asociación Civil eligió a Martínez Garza, quien al final terminó siendo embaucado por su relación colateral con el América, que le endilgó jugadores ya en el ocaso como Luis García, Ricardo Peláez y hasta intercedió con Carlos Hermosillo.

2.- SUPER CHIVAS...

Martínez Garza era multimillonario. Encabezaba al grupo que manejaba a MexLub, y en el que había miembros de los Leaño, con los que tenía un parentesco político.

Visionario como empresario, sabía que Chivas era el matrimonio perfecto para su empresa, tal y como ahora Jorge Vergara lo ha conseguido con OmniLife. Quiso entonces consolidar un segundo Campeonísimo, pero eligió el mote de Súper Chivas.

Un título, desfalcado por deshonestos y mercenarios promotores, su fortuna personal se fue menguando. Cada año algunos entrenadores con sus amigos promotores, lo engatusaron sin clemencia. Como hoy Vergara, aceptaba que no sabía de futbol, pero sí de negocios.

Al final quedó en un intento hacer de su gestión una etapa más exitosa del Guadalajara, al grado que devuelve al equipo antes de concluir su convenio, y pasa a manos de Vergara, quien a su vez, nuevamente, impide que el Rebaño termine en los pastizales de Azcárraga jean.

3.- ROJIBLANCO GENUINO...

A diferencia de Vergara, Don Salvador, como le llamaban en Chivas, era un auténtico fanático del Guadalajara. Relataba emocionado haber sido testigo del primer título del Rebaño, con aquel punterazo de Chava Reyes, que era su gran ídolo.

Incluso, confesaba que trató de rastrear y conseguir el zapato legendario, que esa noche, alguien le hurtó en los festejos masivos a Chava Reyes. Y recordaba fascinado la caravana nocturna festiva, por aquella Guadalajara apacible, tranquila, colonial, coloquial.

Regiomontano de origen, imberbe entonces, perjuró su lealtad rojiblanca. "Era muy doloroso cómo se burlaban de nosotros, especialmente lo del Atlas, porque éramos el 'ya merito'. Ahora, ellos (el Atlas), son el 'ya merito'", recordaba en 1997, tras conseguir el título con el Tuca Ferretti.

Por eso, la afición rojiblanca, más allá de que ni Salvador Martínez Garza en su momento, y tampoco Jorge Vergara ahora, han conseguido esa dinastía dominante como la de El Campeonísimo, ya merecen un sitio especial: fueron los hombres que impidieron que Azcárraga Jean usurpara el control de Chivas.

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LOS ÁNGELES -- Saprissa el miércoles. Pachuca el sábado. América y Gustavo Matosas no tienen tiempo.

Leones Negros les consumió el crédito de que disponían. A todos, al técnico incluso, pero en especial a varios de los jugadores mejor pagados en México.

De poco sirve el mea culpa tosco y pedestre de Matosas cuestionando la actitud de sus futbolistas. A jugadores profesionales, que asumen posturas sinvergüenzas, justificarlos es correr el riesgo de sobreprotegerlos.

Si es el momento de que Matosas asuma su responsabilidad, es también el momento de que los jugadores asuman la suya.

1.- Un Pablo Aguilar que suma dos expulsiones tan burdas, que rayan en lo sospechoso. De 810 minutos posibles, contando el juego que se perderá ante Pachuca, sólo ha jugado 571, es decir el 70 por ciento. Curiosamente en los dos torneos apadrinado por Mohamed, el paraguayo nunca se hizo expulsar.

2.- Carlos Darwin Quintero aún no llega de Santos. Se encuentra varado en la fascinación contemplativa de su mejor contrato como futbolista, pero sin aterrizar los pies en la cancha, sin mostrar la profundidad que se le exalta, y sin atreverse a ser el encarador exitoso de siempre.

3.- Darío Benedetto, con una seguidilla de gol por partido, interrumpida ante Leones Negros, fue el reflejo de los extremos en que cayeron sus compañeros. Antes de recibir el gol, con aires de suficiencia y grandeza, gambeteaba, y tocaba de manera displicente, ninguneando al adversario. Con la carga de la desventaja a cuestas, intentó desafortunada, desesperada, infructuosa y torpemente el gol del empate con disparos que terminaban en el graderío.

4.- Y parece que Paul Aguilar aún no se despoja de los grilletes mentales que le dejó el Turco Mohamed. Ha dejado de ser un arma sorpresiva e incluso, parece diálogo entre sordo y mudo, el que sostiene con Quintero, o con quien aparece en su zona, porque ni acompaña, ni se ofrece como relevo.

5.- ¿Y los esperados referentes: Rubens Sambueza, Christian Pellerano y Oribe Perlata? Ni el primero produce, ni el segundo empuja, ni el tercero muestra la contundencia que supuestamente ya debería haber conseguido tras sacudirse el peso extra de la camiseta americanista.

6.- ¿Y Gustavo Matosas? Parece que la sobre exposición le hace daño. Aquel entrenados explosivo, implacable, exigente, pasional, apasionado, que desde la banca era capaz de encender las turbinas adormecidas en el León, de repente parece más preocupado por entallarse la indumentaria. ¿O acaso en el América le prohibieron los desplantes de hacer berrinches, montar en histeria, patear botellas y lanzar un ultimátum a sus jugadores?

Sí, el tiempo se agota para los jugadores y Matosas. Cierto que Saprissa parece una trabajo de trámite, pero después de la indecente indolencia, del deplorable desdén ante Leones Negros, Matosas debe entender que no tiene ninguna garantía, ni ante los costarricenses, y menos aún en la Liga ante el Pachuca.

Es el problema de vender ilusiones sin decoro ni prudencia. El mejor delantero, el mejor volante y el mejor orquestador del torneo pasado, en otros equipos, como Benedetto, Pellerano y Quintero, hoy son tristes referencias de sí mismos.

Por eso insisto en que no caben mimos paternalistas y conciliadores por parte de Matosas. Los tres llegaron a ser soluciones y referentes. No es tiempo de compadecerlos, sino de que salgan a la cancha y respondan, sin comportamientos timoratos, a cumplir el compromiso adquirido.

Y si no, quedará en evidencia que los tres, grandes jugadores, notables futbolistas, ganadores de raza, tienen espíritu pequeñito o que se les ha encogido ante la talla de la camiseta del América.

Por eso, se agota el tiempo en este torneo, para el juramento tácito de todo el América: ni ganan, ni gustan ni golean, y ante su conducta reprochable de perdonavidas y matasiete, les dio una lección soberbia a su soberbia, el equipo más modesto de la Liga.

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LOS ÁNGELES -- Ingeniero de profesión, Néstor de la Torre demuestra su eficiencia para reconstruir de entre las ruinas. Pero su obra maestra no está en la cancha, sino en la tribuna.

Néstor comenzó a salvar al equipo uniendo los pedazos, los vestigios, para reconstruir y resanar el mayor daño de Jorge Vergara al Guadalajara: la fractura, la disolución con su afición.

Y el clímax de sus remiendos en el Rebaño se vivió este domingo en el Estadio que ha dejado de ser ZombiLife, para, ahora sí, apegado a la etimología de su auténtico nombre, OmniLife, tenga vida propia, vida total, y de ahí Chivas salta a la victoria impecable e implacable sobre Monterrey: 3-0.

Lo sosteníamos hace una semana: no hay mayor vehemencia que exalte a un jugador de Chivas que el alarido de su gente, que los macrosismos de fervor. Y ante Cruz Azul se vio que esa ocurrencia, hoy hecha dogma, ha sido determinante en el equipo: #JuntosVsTodo.

Donde la arenga del Chepo de la Torre se convertía en trabalenguas, en confusión, en una Torre de Babel, la feligresía rojiblanca encontró la ardorosa manifestación de estremecer a sus jugadores en busca de la proeza de la salvación. Insisto, como hace una semana: no hay milagros, y si los hay son confeccionados por los hombres y no por dioses errantes de altares vacíos.

Insistimos en ello, y de hecho ante el mismo Jorge Vergara, su pecado capital fue divorciarse de su arma más poderosa, de su mejor socio, de su mejor cómplice, de su más colosal aliado: la afición de Chivas.

Curioso que un empresario como Jorge Vergara, ávido y hábil en adoctrinar el formidable comercio hormiga de una compañía de venta de menudeo, donde el liderazgo gentil es determinante, se olvidó de ser gentil, respetuoso e inteligente, con, insisto, el capital más importante de Chivas: su propia fanaticada.

El dueño del Guadalajara les llamó mal agradecidos, villamelones y los criticó por no ser solidarios con sus caprichos obscenos de reventar a 21 directivos y otros tantos entrenadores.

Pero esas heridas hoy son cicatrices. Y con ese mérito a cuestas, Néstor de la Torre, rojiblanco de cuna y de sangre, consumó su mejor obra: reconciliar a los incondicionales con su equipo. Cierto: nunca ha caído un gol desde la tribuna, pero puede ser el motor hormonal más poderoso para los espíritus vencidos o indecisos de los que se había poblado ya el Guadalajara.

E incapaz de encontrar las palabras y el discurso correcto, el Chepo de la Torre se dedicó a la cancha, mientras su hermano era el embajador de sumar refuerzos por puños, por miles, por legiones, para que el estruendo solidario, motivacional, intenso, llegara de donde tenía que llegar: del graderío.

Lo más importante para Chivas es que el reencuentro, la reconciliación, se hace más sólida con victorias, y mejor aún si han sido sobre Cruz Azul y sobre el Monterrey de un Turco Mohamed que mantenía un absolutismo dictatorial sobre el equipo.

El Guadalajara es quinto general, mantiene los mismos puntos que América, Puebla y Cruz Azul, y mantiene oxígeno en la lucha por el no descenso, aunque esa tarea le llevará varias jornadas más de esfuerzo porque lo saben todos, aún no están a salvo.

Con la prédica inconfundible de la tribuna, con la serenidad de los resultados, con la calma para darle orientación táctica al equipo, Chivas ya no sólo aspira a salvarse, sino a meterse en zona de protagonismo.

Y no se necesita ya de nada espectacular en el Rebaño. La pacificación traída por Néstor a un divorcio que se agravaba entre su muchedumbre y el propietario, lejos de romperse, ojo, se fortificará incluso si llega a tropezar el equipo. Porque bajo este nueva relación, la afición está dispuesta a perdonar a los jugadores, y los jugadores estarán dispuestos a redimirse en un ambiente sin hostilidad ni persecuciones públicas.

Hoy, queda claro, ni Jorge Vergara sería capaz de arruinar la obra de reingeniería de Néstor de la Torre.

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LOS ÁNGELES -- Sería vulgar y ramplón explicar la victoria de Leones Negros culpando al América. Sería desleal e irrespetuoso estigmatizar de irresponsables a los jugadores del Nido para describir la bocanada de oxígeno de la UdeG.

Los Leones Negros se comportaron como tales. Víctimas propiciatorias, renegaron de su destino popular. Bruno Traven lo tituló mejor que nadie en su libro La Rebelión de los Colgados. Así ocurrió: UdeG desertó a su papel secundario de muerto y se convirtió en héroe de la jornada. Se quitó la soga del cuello y enredó la horca en el pescuezo del anticipado verdugo.

No recurramos a la retórica. Todo tiene un nombre conocido: testosterona, hombría, estamina, o como lo dijo Félix Araujo al final del juego: "Nos sobraron güevos y nos sobran güevos para seguir en Primera División". Sí, hormonal y testicularmente correcto.

Con la esencia aminoácida a la que hace referencia Araujo, borboteando en las venas, los Leones Negros hicieron lo suyo para sobrevivir. El 1-0 los premió de esperanza, con jugadores notables como Jairo y Jonathan González, quienes montaron el cerco más firme al vuelo zopiloteado de las Águilas, y en especial un Luis Fernando Telles que hizo válido aquello de los patos tirándoles a las escopetas, marcando un golazo en el 0-1.

Sí: lo de Leones Negros fue supremo. Pero, el América, el presunto verdugo, el supuesto matasiete, el aniquilador inminente, terminó siendo su mejor cómplice.

Dice un proverbio indio que "el oro hace soberbios, y la soberbia, necios". Y los americanistas fueron soberbios primero y después necios.

Y fueron tan necios que sus hipotéticos fusileros llegaron al menosprecio primero y a la desesperación después de buscar obuses muy lejanos para buscar hacer daño. Y no, ni Oribe Peralta ni Benedetto ni Darwin pudieron bajar la pelota de las alturas requeridas para un gol de campo en futbol americano.

Esopo lo relata en la fábula de la Liebre y la Tortuga, y el Viejo Testamento lo reseña en el mítico David venciendo al mítico Goliath. Los arrogantes mueren atragantados de su exceso de confianza.

El italiano Nicolás Tomasseo debió cruzarse con algún tipejo que asomó en su vida con la misma actitud de bravucón y perdonavidas que los americanistas este sábado.

"La soberbia es el vicio más frecuentemente castigado, y, sin embargo, el más difícil de curar", reflexionó Tomasseo.

Y ese es el problema para Gustavo Matosas. Su equipo se mostró ante Leones Negros plagado de valentones, fanfarrones y balandrones, que pensaron que en cualquier momento podrían ganar. Su premio, la ominosa derrota.

Y los llamados sublimes, protagonizaron el ridículo. En el área, Benedetto, Darwin, Sambueza, Aguilar, Peralta, Oswaldito intentaban el lujo o los artificios. Siendo superfluos nunca pudieron abrir el marcador a pesar de un abrumador dominio los primeros 20 minutos.

Después, los Leones Negros entendieron que perro que ladra no muerde. Y América siguió ladrando, pero la primera y única mordida la dio la UdeG a través de Telles.

Y el saldo rojo de América es preocupante.

1. Expulsados Chepe Guerrero y Pablo Aguilar.

2. Lesionado Benedetto.

3. Oribe Peralta bajo observación.

4. Derrota con el peor de la porcentual.

5. La peor exhibición de actitud del equipo, con esa aura de matón de vecindad.

6. Y las elucubraciones. América deja con vida a Puebla y a Leones Negros, rivales directos del Guadalajara en la pelea por el no descenso.

Y visto así, es simple entender a los maliciosos: cuando el América se resfría, a Chivas le da pulmonía.

Y claro, punto aparte, los horrores del silbante Luis Enrique Santander, con un nefasto trabajo.

1. Se come un penalti a favor del América. Alatorre no tiene las manos pegadas al cuerpo y frena el viaje del balón.

2. Perdona penalti a las Águilas. Teatralizó Fidel Martínez, pero el contacto existe y por lo tanto la falta.

3. Empujón de Cufré en el área sobre Sambueza, y no marca penal.

4. Perdona la segunda amarilla a Sambueza y a Araujo.

5. Pero no hay más en el arbitraje mexicano. Al final todos son tan malos o sospechosos como en su tiempo lo fue su propio mentor de hoy, el mismísimo Edgardo Codesal.

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LOS ÁNGELES -- En tres minutos, Giovani dos Santos endosa un gol y firma otro. Y Villarreal salta al casillero de Octavos en la Europa League con el Salzburgo como trampolín.

La pizarra empatada 1-1 y Gio roba el balón y arremete. Zancada poderosa. Carrera erguida. Horizonte dominado. Encara al arquero y lo mira de frente, a los ojos. La bestia y la presa. A la izquierda, Luciano Vietto empareja la estampida. Gio cede, suavecito, exacto. Invitación al delito y al deleite. Vietto empuja con codicia el regalo generoso de Gio. 1-2.

Tres minutos después, Vietto ve la oportunidad de compensar y recompensar. Por derecha embiste. Gio se mete entre el dique de cinco defensas. Nobleza obliga. Y el mexicano protege con la carrocería armada en México, pero hecha en Brasil. Biotipo amazónico. Recibe, perfila y asesina en el área. 1-3. Y el nombre de Villarreal queda impreso en una de las pelotitas del sorteo de la Europa League.

Los Dos Santos dejan huella en el juego. El Submarino Amarillo había empatado 1-1 con un torpedo de Jonathan. El proyectil se activó al '33, en ruta al arco, con cabezazo desviador de Vietto.

Lo de Giovanni alerta, pero más que sorprender, confirma. Lo de Jonathan, desatento en el gol de Salzburgo, y de machete fino en media cancha, juega al filo cada jornada. Pero el mensaje que recibe su entrenador, lleva copia certificada para Miguel Herrera y las copas América y Oro.

Gio ya navega en la madurez. El doloroso exilio del Barcelona, por el parentesco parrandero con su padrino Ronaldinho, le llevo a una penosa expiación por Inglaterra y España. El hombre ha satisfecho sus ansiedades de adolescente. Las damas, la noche, el trago, han quedado supeditados a su mayoría de edad como profesional.

Dos mundiales ponderables, Sudáfrica y Brasil, lo anuncian para que Rusia sea, al lado de Carlos Vela, Héctor Moreno, Javier Hernández, Jonathan, Héctor Herrera, Guillermo Ochoa, y el liderazgo agónico de Andrés Guardado, una oportunidad de romper los grilletes que atan al Tri al naufragio en los Octavos de Final en un Mundial.

Gio es un ídolo en proceso entre los mexicanos. Reúne los ingredientes para crear un triunvirato con Chicharito y Vela, como los íconos festivos del aficionado al futbol.

Y además de las eventuales proezas de Dos Santos en los altares de Europa con el Villarreal, queda claro que se ganó un sitio de privilegio durante la Final de la Copa Oro de 2011, muy especialmente por el adversario, por la víctima directa, por el escenario y por el portento de juagada.

La afición mexicana se regodea con la verborrea generosa de su memoria. El relato de ese gol se colgó de homenajes en los medios mexicanos... y estadounidenses. Diarios como el New York Times eran testimonios eternos en tinta de la proeza del mexicano en el Rose Bowl de Pasadena.

Minuto 76. Gio recibe de Torrado, y culmina la faena con Tim Howard a gatas, persiguiendo lo inalcanzable: a Gio y al balón. Al ratón se le escapó el gato. El rostro del arquero de EEUU era un promocional de una película de horror, mientras que su desgarbo corriendo a cuatro patas sobre el césped, eran un promocional de una tira cómica. Y el clímax llega cuando Gio, con perfección de francotirador que traza arco iris en lugar de muerte, la pelota sigue dócil un viaje fantástico, flotante, burlón, desafiante, hacia la red.

Un 4-2, y México, ante 93,420 aficionados, secuestraba el boleto para la Copa Confederaciones, al enderezarse de un 2-0 adverso, y que además, coronaba con un gol espectacular, dechado de habilidad individual, la reacción poderosa del equipo.

La estampa de aquel gol es una proclama de las vertientes de talento de Giovani. Ante Salzburgo, este jueves, sólo ha confirmado la evolución.

Tal vez, y sólo tal vez, alguna vez ocurra lo que dijo Joan Laporta, ex presidente del Barcelona, pero que hoy busca atajos para volver al salón oval de los catalanes: "Sé que algún día Giovani volverá con nosotros, estoy seguro. No debió irse del Barcelona, pero sí sé que debe volver", dijo esa vez Laporta.

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Atlas Copa LibertadoresGetty Images

LOS ÁNGELES -- El Atlas es, ha sido y será un misterio. Es un equipo sin palabra de honor, pero honorablemente bajo juramento. Lo lleva en la sangre. Definirlo es muy fácil, pero explicarlo, es muy complejo.

La tribuna diagnostica en un ceremonial místico, o simplista, los designios del equipo. Si gana, "gana a lo Atlas". Si pierde, "pierde a lo Atlas". Si empata, "empata a lo Atlas". Está todo dicho: el drama está en el ADN de este equipo.

Y da pruebas de ello. Pierde con Independiente de Santa Fe en la Libertadores y con el Pachuca en la Liga, ambos en su casa, ambos encuentros ganables, desde cualquier lógica, ese fascinante sentido común que pierde lo más común de sus sentidos cuando se habla del Atlas.

Porque unos días después, se mete al TSM de Santos y visita al Mineiro en Belo Horizonte, y con la estrechez del 0-1 saca victorias dramáticas y merecidas, que lo revitalizan en Liga y en Libertadores.

En los colores lleva la fascinación de los extremos en los que vive, y sobrevive además a una maldición de 64 años sin ganar un título de Liga. Rojo sangre y negro luto. La apología cromática del sufrimiento.

Hace unos días, Tomás Boy se quejaba de la afición del Atlas. "No me tienen paciencia", dijo. Y un equipo que lleva 64 años momificándose de ansiedad y angustia, lo que más tiene, evidentemente, es paciencia.

Hace unos días, la afición del Atlas reclamaba trepar al cadalso a Tomás Boy, a sus jugadores y a los directivos para sacrificarlos a todos y, seguramente después, zambullirse ellos mismos en la pira del auto holocausto.

Ahora, dramáticamente, el rojo es de furia y el negro es de luto ajeno. La victoria es la madre de todas las reconciliaciones. El triunfo en el Atlas es como acudir al confesionario vacío a expiar sus culpas.

No en balde, Ney Blanco de Oliveira, brasileño, ex de Santos, santificó el sufrimiento de venerar al Atlas, ataviado con su jorongo rojinegro, con la frase magnífica: "le voy al Atlas hasta cuando gana".

Como tal, la sentencia incluye poéticamente la beatificación del martirio. La Fiel, como se bautiza la afición, ha entendido que la euforia es un acto de aceptación de que, nacidos para perder, siempre tendrán el indulto del triunfo.

En esa hermandad glorificada por las ánimas en pena es un pacto de sangre recitar así la profesión de fe eterna: "Le voy al Atlas hasta cuando gana". Sólo así se puede ser atlista. Porque para esta cofradía el estado de gracia no es el triunfo sino la incertidumbre.

Queda claro. Después de años de cubrir puntualmente al Atlas en el Estadio Jalisco, pude entender que el atlista es más atlista cuando se acerca el minuto 90. El apostolado rojinegro exige ser protagonista abnegado de un Juicio Final para que en la última jugada se entere de su destino.

Enrique Aceves, gerente del Atlas, caía en histeria con la confesión estadística: "Van más aficionados al Jalisco cuando el equipo está en riesgo de descender que cuando puede clasificar". El sufrimiento es una epidemia de sanación colectiva.

Lo explicaba el legendario Pistache Torres: "Si a los juegos del Atlas le quitaran el minuto 90, todos terminaríamos locos", y se carcajeaba mientras narraba como, siendo futbolista, perdiendo o ganando su equipo, él cargaba dos cántaros de pulque y al día siguiente empezaba a jugar su siguiente calvario de siete días y 90 minutos.

Y este Atlas de Tomás Boy debe ser entendido de esa manera. Y entender es amar porque el sufrimiento como rojinegro es la expiación del placer.

Fernando Quirarte, después del Mundial de 1986 y de ser campeón con Chivas un año después, es obligado prácticamente a salir del equipo, por conflictos con Marcelino García Paniagua y termina en el Atlas. Si hoy lo del Maza Rodríguez yendo al América es un acto imperdonable, en aquel entonces, Quirarte pudo ser casi trepado al patíbulo.

En ese entonces hizo una confidencia a este reportero: "No lo publiques", pidió en 1987, "pero es algo inexplicable lo que pasa dentro del Atlas. Todos damos todo, pero nada funciona". Y abandonó la madriguera sin resolver el misterio.

Y este Atlas que hoy envía, ociosamente, al cuerpo de limpieza a poner pulcra la esmirriada sala de trofeos, sabe que ahora recibiendo a Veracruz y visitando a Colo Colo deberá esperar hasta el minuto 90 de cada juego para entenderse y descubrirse a sí mismo.

Si gana, "gana a lo Atlas". Si pierde, "pierde a lo Atlas". Si empata, "empata a lo Atlas". Pero es un apostolado seguir a este equipo.

Dicen que después de confesar su mayor pecado, su idolatría rojinegra, ya en su lecho de muerte, Ramón Cano, el prototipo del atlista, renunció al cielo, ratificando su fe en su dios futbolero y pagano, musitando "mil veces arriba el Atlas".

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LOS ÁNGELES -- En pleno incendio, Manchester City se quedó sin bombero. Y la vorágine siniestra azulgrana consumió la aterrorizada ciudadela de Manuel Pellegrini. 1-2, Barcelona les hurta la bandera.

Cuando Yaya Touré saltó del barco con la absurda expulsión ante CSKA y los réditos de su castigo, el City debió tocar a queda en la Champions. Sin el músculo, corazón y cerebro del marfileño, las veredas del Manchester se convirtieron en autopistas. Y era el minuto 90 y el Messi-rati de Lionel mantenía el motor a punto, aunque se le desbieló en el sitio de sacrificios del punto penal.

Claro, no sólo Yaya entregó su espada anticipadamente. Kompany se dedicó a cuidarle la espalda y no las piernas a Luis Suárez, y el belga tuvo pase VIP para ver inmaculadamente esos dos goles. Y cuando Manchester cosecha con Agüero el 1-2, en rebelión ya desesperada, Clichy negocia en la espinilla de Alves su segunda amarilla y la roja del exilio.

Y el Messi-rati, menospreciado en la marca por Pellegrini, se dedicaba a borrar con pinceles el oscuro laberinto que los atrapó con la derrota en Málaga, sin que entonces, ni Lionel ni Neymar, pudieran sacar siquiera un calcetinazo.

Y los Ciudadanos quedan heridos de muerte. La incredulidad, hecha renuncia, comienza desde el rostro cenizo de Pellegrini. Su estrategia simplista es un discurso de bisoños. "Si les quitamos la pelota, los anulamos", la retórica de la obviedad.

Barcelona sudó sin sufrir. Batalló sin ser herido. El adversario tenía problemas de identidad. Se sentía preparado y fortalecido para atacar, pero lo hacía con ritmos desordenados. El Kun, encima, se obsesionaba con salvar en solitario la plaza, porque Dzeko era un estéril acompañante que nunca le devolvió pelotas, ni le enredó a los defensas adversarios.

Y mientras el Messi-rati se regocijaba con las libertades, Barcelona empezó a sufrir nuevamente cuando Adriano entra por Alves, y se convierte en perseguidor más que en un recuperador por la banda.

Lo irónico, es que el mismo Messi-rati pudo condenar la eliminatoria. En sus correrías, tramita un penalti. Y lo cobra en la última jugada del partido. Al manchón fatalista. Y cobra mal. Lo entrega al lance paciente de Hart y en el contrarremate, caricaturescamente, el mismo Leo se hace un lío y remata de cabeza, desviado, a sólo ocho metros de un inmenso hocico ansioso de sepultar en la garganta de la red el epitafio del 3-1. El fabricante de victorias, arruina su propia exaltación. El Messi-rati se apaga a milímetros de cruzar la meta.

No sirve de consuelo al barcelonismo, pero @2010MisterChip consigna que Messi falla su tercer penalti en Champions, tantos como Cristiano Ronaldo, Figo y Schevchenko. Y no sirve, porque el museo de los ridículos siempre está inoportunamente abierto, 24/7.

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Emilio Azcárraga, Ricardo Salinas Pliego, Decio de MaríaGetty ImagesEmilio Azcárraga y Ricardo Salinas (izq. a der.), cabezas de las principales televisoras en México.
LOS ÁNGELES -- Resucita el proyecto: abolir el descenso al final de este torneo, aumentando a 20 equipos en Primera División.

Cuidado: no es por los cuatro que desfilan titubeantes sobre el patíbulo. Ni es por el peso histórico de Chivas. Tampoco por el peso político de los Kuri en Veracruz. Ni por el proteccionismo a los López Chargoy en Puebla. Y menos por compasión a los Leones Negros.

Esta vez es una propuesta de dos televisoras. Ya varios equipos han escapado de la jaula. Reventaron la rienda. Otros más podrían hacerlo en los próximos 17 meses y sacudirse el yugo, especialmente ante mejores cotizaciones.

Y ambas televisoras están urgidas de garantizar contenido. Y agregar dos nuevos equipos a su rebaño es una urgencia, especialmente cuando se abrirá al menos una concesión de televisión abierta a nivel nacional en México. Y evidentemente hay detalles a contemplar.

1.- Los mejores ingresos de las empresas llegan a través de los partidos de futbol. Ojo, no por sus mejores ratings de audiencia, porque en muchas ocasiones los juegos se ven superados por otro tipo de transmisiones.

2.- Cada torneo es comercializado en paquete. Las empresas garantizan un producto, pero no la calidad del mismo. Y el anunciante sabe que deberá pagar por adelantado y bajo riesgo, por un 0-0 infumable entre dos equipos en crisis, para asegurar los encuentros que presuntamente deben ser espectaculares. En el envoltorio va chamorro, hueso y pellejos, con la esperanza de que todo junto, cocine un buen caldo.

3.- Televisa y TVAzteca saben que así como Pachuca y León encabezan la separación, hay otros clubes que en los próximos 17 meses exigirán pagos más elevados o se mudarán de señal. Y con 20 equipos en Primera División, hasta podrían atreverse ya al proyecto de Decio de María, de agregar un encuentro para los lunes por la noche.

4.- ¿Recuera Usted como hace tres años se dio un auge asombroso de contrataciones por parte de los equipos, la mayoría con poco éxito? Se explicó en ese momento que era un recurso desesperado de las televisoras para que se fortalecieran los equipos y amamantaron financieramente a los clubes. Lo importante era elevar la calidad del producto televisivo.

5.- Y la estrategia se ha modificado desde ese entonces. Ya no importa que Usted vaya al estadio. Para ambas televisoras es más remunerativo que Usted vea los partidos desde su casa, aunque los escenarios registren tribunas vacías. Si además, los estadios se congestionan, todos contentos.

6.- ¿Benéfico aumentar a 20? Financieramente, sin duda. ¿Futbolísticamente? No habrá mejoría sustancial, porque no hay materia prima suficiente. No existe formación de futbolistas mexicanos para nutrir 20 equipos, y entonces, el otro negocio, turbio totalmente, el de promotores, permitirá la llegada de jugadores mediocres, además de abusar de los naturalizados. Pero, reitero, el patrocinador paga la res completa.

7.- Con la saturación de calendarios que ya vive el futbol mexicano, aumentar dos semanas más en la Liga, en la Copa y la reinstalación del repechaje, volvería a poner en condiciones críticas de mucha cantidad y poca calidad, con riesgo de saturar a una afición a la que le cuesta trabajo mantener la atención totalmente en una Liga, cuya calidad en los dos torneos de 2014, rebosa de mediocridad.

8.- ¿Y la Selección Mexicana? Sería la víctima inmediata. La congestión, la constipación de calendarios, reduciría los tiempos de preparación, de concentración, de juegos de preparación. Además, como los establos de los clubes cada vez generan menos buenos futbolistas, la desesperación por competir, va a obligar a inundar las plazas importantes con foráneos.

9.- Y el sondeo entre directivos de los equipos se lleva bajo estricta confidencialidad. Anunciar que el descenso queda cancelado este torneo para que suban dos equipos, terminaría con ese morbo extremo con que se vive semana a semana el calvario de los amenazados. Hoy los ratings son mejores para los juegos de Chivas, Veracruz, Puebla y hasta Leones Negros, porque los devotos de cada equipo están pendientes con lo que ocurre con los otros candidatos a mártires. El mórbido apetito por la ejecución no desapareció con el Circo Romano, sólo se actualizó.

¿Los clubes se opondrían? Imposible olvidar que los dueños de equipos terminan siendo cómplices a través de su cobardía. Y además, habrá incentivos económicos. Ya es sabido, el dinero es el mejor bozal para los directivos mexicanos.

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Futbol, Mexican Liga MX

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LOS ÁNGELES -- Gustavo Matosas paga deudas por separado. Conjugar la "Suprema G" del futbol como una constante, es plazo pendiente. No lleva prisa, pero sí se lleva preocupaciones, que podrían agazaparse tras cortinas de humo como el 0-1 ante Pumas.

Sin embargo, cumpliendo el requisito no escrito pero que incluye el contrato moral, ganar Clásicos, Matosas cumple el primero, insisto, con permisos para la euforia, pero reconvenciones para el autoanálisis.

1.- ALEBRESTA A LA TRIBUNA...

La afición del América, como cualquiera, se enajena con los goles o con las aproximaciones, como las que este domingo desperdició ante Pumas. Cierto, es como masticar dulce y tragar amargo, pero es mejor eso, la trémula pasión del casi-casi, que bostezar como el torneo anterior.

2.- PARA SUFRIR HAY QUE GOZAR...

Y claro que en el péndulo emocional perfecto, los estremecimientos de euforia saben mejor con los flagelos del sufrimiento. Moisés Muñoz lanzó su humanidad y mantuvo el cero en la portería, toda vez que entre Pablo Aguilar, Goltz y Mares, son más frágiles que promesa de árbitro. Pero, como dijo una vez Rubén Olivares: "Necesito que me peguen para sentirme vivo y reaccionar", discurso sabroso y petulante que hoy electriza al americanismo.

3.- ALBOROTA LA TABLA DE POSICIONES...

Ya el América se asoma al vestíbulo de la Torre de Babel de la Liga MX. Y garantiza una carrera pescuecera con Cruz Azul, Xolos, Veracruz y Atlas, que la agrega atención a la cúspide, toda vez que el morbo se atraganta de aperitivos mientras ve la lucha sorda por el no descenso. Ahora arriba, en la escalada, hay otra pugna.

4.- HÉROES DE OCASIÓN...

América se convierte en la mejor arenga de guerra para sus adversarios. Morelia, León, Tigres, no han vuelto a rozar ese límite de entrega, compromiso y templanza que mostraron ante las Águilas. Jaguares hasta creyó que podía confrontarlo cara a cara y cayó liquidado. Pumas parece que guardó energías seis semanas, para tener su mejor día este domingo, y no le alcanzó, aunque hasta pudo ganar el encuentro.

5.- EXAMEN DE CONCIENCIA...

Pero América está aún en una ruta sinuosa para siquiera rozar las expectativas que generó con los refuerzos y la llegada del entrenador bicampeón con León. Porque el mismo Matosas debe percibirlo: en El Nido no pueden conformarse con lo que no tienen, aunque sepan que pueden tenerlo. Es como querer perder peso con sólo subirse a la báscula, pero rehuyendo al ejercicio.

Por ejemplo, ante las exigencias de Pumas, el técnico americanista debió improvisar y debió hacer reacomodos. El gol de Benedetto resuelve el encuentro, que osciló de manera dramática entre una goleada o un marcador adverso.

Cuando Goltz y Aguilar lamentaron públicamente hace unas semanas que quedan desprotegidos, no es por un problema de equipo, sino la desnudez evidente de que no son tan buenos como muchos creían con 'El Turco' Mohamed. Entonces los fortalecía el esquema avestruz. Hoy, en los mano a mano, o en coberturas que exigen astucia y rapidez mental y física, quedan pagando y cometiendo faltas.

Sin embargo, lo relevante, es que evoluciona a pesar de ausencias que parecían irremplazables en el funcionamiento del equipo, pero además de encontrar a Oswaldito un híbrido de ataque y defensa, que ni en su mejor momento con Atlante aportó, ahora queda claro que Arroyo, Quintero y Samudio no tienen cheque al portador al anhelar su regreso.

Pero, lo mejor, y Usted estará de acuerdo conmigo, si América evoluciona y si Chivas mantiene su palabra de honor del sábado ante Cruz Azul, el Clásico Nacional de la Fecha 15, el 26 de abril en el OmniLife, deberá mostrar a ambos en su mejor momento del torneo.

Y ahí, entonces, la soberbia de uno y la agonía de otro, no salen a la cancha.

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Futbol, Cruz Azul, America, UNAM

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