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CH14 resalta que jugó 90 minutos
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KANSAS CITY -- Algo ocurre cuando se visten de verde. Milagros, incluso. Metamorfosis inesperadas. Como si en el vestidor, o en la cancha, o desde la tribuna o en la ceremonia del Himno Nacional, el Sermón de la Montaña encontrara ecos.

Y súbitamente, entonces, los sordos oyen, los mudos hablan, los ciegos ven y los marginados a la banca o a infortunios futbolísticos, se convierten en Lázaros de ocasión y en lazarillos de sus propias vendettas.

Javier Hernández juega con una de las camisetas más poderosas, envidiadas, veneradas, azuzadas y respetadas del mundo. Jugar en el Real Madrid, pertenecer a la Casa Blanca. es como ser ungido de inmortalidad. Pero Chicharito vive de las limosnas de minutos, de fe, de confianza -- o de desconfianza -- de Ancelotti. Y hasta entre sus compañeros (¡Arbeloa o Arbol-oa!), hay quién lo cuestiona.

Este sábado, ante Ecuador, expone claramente porque es el Chaplin del Gol: la seductora comicidad con la exquisitez del arte, pues. Se tropieza con un balón, yerra un gol solo ante el arquero, e intenta controlar una pelota que termina casi en las tribunas. Es Chaplin siendo Chaplin.

Pero, en cambio, reditúa con un portento de gol. Controla, perfila, elude, supera la marca y las coberturas y el balón termina regocijándose de su viaje a ese limbo en los ángulos donde nunca llegarán los arqueros. Y eso le da el triunfo al Tri ante Ecuador. El arte de poner en blanco y negro los silencios de su talento.

Si fuera un autócrata del narcisismo, 'CH14' habría aprovechado ese golazo para sacar pecho, hinchar brazos y pegar un bufido selvático, rabioso, guardando las proporciones, como el de Cristiano Ronaldo cuando recibió el Balón de Oro. Seguramente Ancelotti recordaría que el primer gol de 'CH14' en el Real Madrid tuvo ese sello de orfebre del octavo arte.

Y más allá de que en vivo se le aprecia marcando zonas de pases, provocando con sus desplazamientos jaquecas a los rivales, Miguel Herrera le cuelga una condecoración de esas que sólo los entrenadores aprecian en su máxima expresión: devoción y concentración.

"Es un jugador que siempre está muy comprometido y muy concentrado. La jugada de la amonestación que hace al minuto 84, cuando ya hay agotamiento por el esfuerzo hecho, él comete una falta que detiene un avance de Ecuador que pudo ser peligroso. Fue una falta inteligente, lo que demuestra que en todo momento está consciente y concentrado de lo que pasa en el terreno de juego", dijo Miguel Herrera, después de la victoria ante más de 88 mil aficionados en el Memorial Coliseum.

'Chicharito' ha hablado de sentirse frustrado en el Madrid, como lo dijo en su momento en el Manchester United, y como se rebeló al ver que en el Mundial de Brasil la titularidad sería ajena. Pero, como lo ha explicado numerosas veces, un día, con Chivas eligió suicidarse futbolísticamente, dedicarse a estudiar y a otra profesión.

Pero Javier Hernández reflexionó entonces, y sabe que el futbolista sólo tiene dos funerales: uno, inminente, es el retiro; el otro, cuando deja de intentar, cuando deja de confrontarse a él mismo y a su entorno, para seguir adelante. Los Quijotes nunca reculan ante los molinos.

En el Mundial, dijo que Dios entrega a sus guerreros más vigorosos las batallas más cruentas y difíciles. Dios debe pensar que Javier Hernández es Rambo o Bruce Willis, pero el jugador no ceja.

Y esas permutaciones, esas metamorfosis, esas catafixias chabeleras, casi de fantasía, han ocurrido con otros personajes. La conversión, la catequización podrá venir, decíamos, de la tribuna, de la camiseta verde, del Himno Nacional, del discurso del vestuario, pero ocurrió el sábado con Jesús Corona, por ejemplo, y ocurrió, hace casi un año, con Andrés Guardado.

Corona, con algunas jugadas fallidas y desfasamientos de carácter recientes con Cruz Azul, se atragantó de revancha. Le quitaron el Mundial de Brasil para entronizar, con todos los méritos, a Guillermo Ochoa. Un hombre de temperamento rabioso sólo puede engendrar rabia y frustración.

Este sábado encontró su momento. "Fue la figura de México. Fue más importante que el gol de 'Chicharito'", dijo Walter Ayoví, el líder actual de Ecuador.

Y lo mismo dijo el técnico Gustavo Quinteros, al repasar en la conferencia de prensa del sábado, las cinco atajadas y además el penalti que le detiene a Miller Bolaños, el actual goleador de raza en Ecuador. Y Corona, agigantado por sus propios méritos, alzaba la voz, giraba órdenes con la mirada y con el índice irrefutable e incuestionable.

Y a Guardado, ya lo diseccionamos en otro escrito. Llega desheredado a Brasil, contra la opinión generalizada, que cuestionábamos a 'El Piojo' por entregarle el control del equipo desde el eje puntual de la media cancha.

El 'Principito' había sido tratado como lacayo en España y Alemania. En el Mundial recuperó la nobleza y hoy en tierras reales, se le rinde pleitesía con el PSV, que le alargó su potestad hasta 2018. Y todo empezó con la verde. O con el himno. O la tribuna. O el discurso del vestuario.

Lo cierto es que la frazada verde, la armadura verde, aunque la pinten de negro por motivos comerciales, sigue despertando Lázaros, y además convertirlos en lazarillos de sus propias ambiciones.

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LOS ÁNGELES -- A Miguel Herrera le pactaron un matrimonio con la novia equivocada. Es clara su predilección por la Copa América. Pero el entorno, sus patrones, le exigen ganar la Copa Oro.

Si pudiera elegir, el Piojo se lanzaría con su corte europea y sus mejores opciones de la Liga MX, a la conquista de Chile 2015. Eso quisiera.

Pero en contraste con el querer, aparece el deber. Su obligación es ganar la Copa Oro para enfrentar a Estados Unidos en el repechaje para definir el boleto a la Copa Confederaciones.

Ojo: no es menosprecio a la Concacaf, que al final es el vecindario donde México ha sufrido recientemente, sino la tentación fascinante de meterse a un torneo en el que compiten algunos de los mejores futbolistas del mundo: Messi, Neymar, Suárez, Cavani, Vidal, Falcao, Valencia, David Luiz y una extensa legión de talentosos que hacen más poderosas las Ligas de Europa.

Es entendible el apetito de Miguel Herrera. Jugar con los mejores los hace mejores, especialmente cuando el Tri llega luego de un calvario vergonzoso, tras el calamitoso Hexagonal Final de la Concacaf.

Y eso genera confusión, pero también justifica ambición. Explico: México debe razonadamente rescatar el respeto en su área, un respeto que le fue vilipendiado hasta dejarlo en estado comatoso en la eliminatoria anterior.

Y entonces, encima, cómo atreverse a desafiar seleccionados sudamericanos donde hay una constelación de conquistadores de Europa, cuando su propio regimiento lo conforman, en su mayoría, itinerantes de la suplencia.

¿Se distrae demasiado Miguel Herrera confeccionando al equipo que acudirá a la Copa América como para poner en riesgo la Copa Oro? ¿Es prueba de ello el que tiene dos sinodales útiles antes de ese torneo como las visitas a Perú y a Brasil, y no así para la Copa Oro? ¿Se le perdonaría un fracaso en la Copa Oro si hace un papel notable en la Copa América?

Para los escépticos, recordemos que en la anterior edición de la Copa América, Argentina 2011, de los cuatro semifinalistas, tres no fueron al Mundial de Brasil, y el cuarto, Uruguay, llegó a través de la repesca.

Y recordemos que se corre el riesgo, como ya ha ocurrido, de que las grandes figuras de esas selecciones sudamericanas lleguen fundidas a la competencia como parte de sus intensos torneos.

En el sentimiento y resentimiento de jugadores y cuerpo técnico, y por supuesto dirigentes, queda aún supurando la herida abierta en esa competencia, Argentina 2011, en la que México regresó sin conquistar un punto y siendo bochornoso protagonista de su peor aparición en Copa América.

Lo dijo bien Andrés Guardado: "No puede volver a pasar lo mismo".

Por su parte, el Piojo busca el equilibrio: un equipo capaz de dominar en la Copa Oro y otro capaz de competir en la Copa América en un grupo complicado con el anfitrión Chile, Ecuador y Bolivia. Un triunfo sobre los del altiplano le pondría seguramente en segunda fase como mejor tercero.

Si su intención fuera dedicarse de lleno a la Copa Oro, enviaría al grupo completo de europeos a este torneo y se dedicaría de lleno a trabajar con él, sin generarse ni generar distracciones con la Copa América.

Con ese temperamento suicida, aventurado y aventurero, Miguel Herrera quiere jugar ambos riesgos y mientras Santiago Baños coordina a la Selección A para la Copa Oro, él se atreve a buscar una hazaña con su Selección B en Chile.

Sí, hay un riesgo innecesario, pero no deja de ser un riesgo plausible. Pero, cuidado, y el Piojo lo sabe, un fracaso en ambas competencias, generaría un entorno minado y peligroso para el proceso rumbo a la eliminatoria para el Mundial de Rusia 2018.

Recordemos, en un pasaje similar, cómo Hugo Sánchez se avorazó y exigió jugar la eliminatoria olímpica rumbo a Beijing 2008, cuando era una labor delegable para Chucho Ramírez. Quiso abarcar más de lo que debía y fue relegado luego de que ya había perdido la Final de la Copa Oro y rescatado un tercer lugar en la Copa América de Venezuela.

Un reto extremo para Miguel Herrera: quiere irse de luna de miel con su novia favorita, la Copa América, antes de casarse forzosamente con su novia obligada, la Copa Oro.

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Futbol

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LOS ÁNGELES -- El clima se enrareció desde el principio. Se habló de Ferraris, de América Campeonísimo, de la Quinta Esencia del futbol. No había rodado el balón y en el vecindario de El Nido se tiraba la casa por la ventana preparando festejos.

La dimensión de la crisis es proporcional a la expectación. Y a las expectativas. Y siendo campeón vigente, al América se le agregaron jugadores sobresalientes y un técnico bicampeón. ¿Cómo podría fracasar semejante fórmula? Con pistola láser, Goliath no se podría equivocar dos veces ante los otros 17 aspirantes a David en el torneo mexicano.

San Agustín envió un mensaje en sus tiempos de obispo: "Así como la verdad se produce por la medida, así la medida se produce por la verdad". Y a este América la verdad le desnudó la desmedida de sus expectativas. Hoy, aquí, el traje de Hombre Araña que Ricardo Peláez compró para el América, le queda grande al Condorito de Gustavo Matosas.

Y tras las obscenidades esas de los Ferrari, del América de época, del Campeonísimo de la Modernidad, del Darth Vader ("Ódiame Más") futbolístico, y etcéteras necesarios, dos tandas de nalgadas ante Herediano y Veracruz, obligaron a que Matosas hiciera como que renunciara el viernes, y que este lunes saliera Peláez a garantizarle continuidad absoluta, pero, ¿Aún cuando no golee a Herediano para poder avanzar a la Final de la Concachampions? ¿O aún cuando no gane los Clásicos ante Cruz Azul (4 de abril) y Chivas (26 de abril)?

Necesario puntualizar un detalle. En la Jornada 11 de su torneo de debut como técnico del América, Antonio Mohamed sumaba 15 puntos, tres menos que los 18 que suma hoy Gustavo Matosas. El 'Turco' se quejaba de que el plantel que heredó de Miguel Herrera no se ajustaba a sus necesidades. Y hoy, Matosas, deja entrever lo mismo, al permitir que Peláez aclare que Samudio, Pellerano, Quintero y Benedetto, no fueron exigidos por el actual entrenador.

Por eso insisto: la crisis la generan las expectativas y la expectación. Al arranque del proceso de Mohamed imperaba el pesimismo exagerado. Al arranque del proceso de Matosas imperaba un optimismo desmesurado. La sabiduría mexicana no miente: según el sapo es la pedrada. Hacia El Turco había tolerancia al fracaso, pero con Matosas hay intolerancia a todo aquello que no sea excelsitud.

Pero, también, ya con 17 partidos acumulados, Matosas debería tener congruencia, orden, proyecto, consistencia, y no conformarse con la gastada y facilona explicación de que se desperdician oportunidades de gol.

Y a ese lamento de Matosas, debe agregarse la incredulidad. El mejor goleador mexicano en torneos recientes, Oribe Peralta, y su cómplice inagotable de oportunidades, Carlos Darwin Quintero, naufragan junto con un Darío Benedetto implacable con Xolos, y encima un Pellerano líder en Tijuana, pero que merece pocos minutos y los que tiene, los aborta con lamentables expulsiones.

Con esta terapia pública entre Peláez y Matosas, en la conferencia de prensa en El Nido, la pretensión es evidente. Hablaron ante los medios, pero con los dardos apuntando directamente a los jugadores. La solidaridad entre directivo y entrenador es un inequívoco mensaje a los futbolistas de que son señalados culpables, pero sin treparlos al cadalso, para que todos se burlen de ellos.

No hay duda, Peláez y Matosas enfilaron bayonetas. Incluso, queda claro que el proyecto podrá no funcionar, pero el entrenador sigue, aunque sea necesario malbaratar a la delegación de jugadores que heredó Mohamed, algunos de ellos como los recién llegados, que ni siquiera alcanzó a dirigir.

Y aquí, alerta, se genera una doble interpretación, cualquiera de las dos que sea la correcta, es ya, de por sí, peligrosa.

1.- Los jugadores no tienen intenciones de respaldar y respetar las pretensiones de juego que tiene Matosas: más recorrido, más sacrificio, más intensidad y más concentración. Y tal indisciplina es deslealtad, y de ahí se pasa al sabotaje pasivo, y de ahí a la traición inconfundible.

Hay que recordar que Pablo Aguilar y Paolo Goltz se quejaron muy temprano de que terminaban expuestos y desamparados con el estilo ofensivo de Matosas.

2.- O bien, en el afán de cerrar operaciones espectaculares o escandalosas, el mismo Ricardo Peláez se equivocó al asumir que las cacareadas incorporaciones recomendadas por Mohamed, encajarían en las necesidades de Matosas.

Como confeso, orgulloso y obsequioso conocedor de futbol, como se considera el mismo Peláez, pese a ello, tal vez, al final, no conocía tan a fondo ni las exigencias del librito de Matosas, ni las limitaciones de sus refuerzos.

Y este revulsivo cómplice entre Peláez y Matosas es cronológicamente perfecto, según el entrenador. "Se vienen partidos muy importantes y necesitamos (ganarlos) con el apoyo de nuestra gente".

Claro, no hay misterio alguno. Golear a Herediano e imponerse en los clásicos ante Cruz Azul y Chivas, son obligaciones dentro del libro de expectativas y de expectación que rodean a este América.

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Futbol, America

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LOS ÁNGELES -- Dicho está: no todos los caminos son para todos los caminantes. Ni todas las manos transforman todas las arcillas siempre en milagros. Hay caminantes que necesitan reinventar caminos. Y hay artesanos que necesitan fabricar su propio barro.

El Nido es hoy una incubadora de desolaciones. Herediano lo humilla. Veracruz mastica los despojos que le llegaron de Costa Rica. Siete bofetadas en dos citas a las que no respondió, sino que bíblicamente ofrendó sumisamente la otra mejilla.

El ambicioso proyecto del América Campeonísimo, del América Legendario, del América Hollywoodesco, con una plataforma multimillonaria y multianual, se colapsa, se resquebraja.

Muere con los agravantes del suicidio.

Es más evidente que nunca. Gustavo Matosas está extraviado en una ruta ajena. A su brújula se la ha marchitado la Rosa de los Vientos. No puede recorrer un camino planificado por Antonio Mohamed y por Ricardo Peláez. "Se gastaron 25 millones de dólares en traerle al nuevo técnico (Matosas), los jugadores que yo pedí (Quintero, Pellerano, Benedetto y Samudio)", dijo el Turco despechado cuando le pedían que entregara la cruz, el silbato y la cachucha para el nuevo ungido de El Nido.

Y Matosas ha demostrado que sus manos de orfebre fueron hábiles en inventar un León fascinante con una mezcla mestiza, bastarda, recolectando barros desahuciados por otros alfareros, recolectados por él. Pero con América pactó un matrimonio por conveniencia con una mujer que entregó su doncellez a otros, y sin adivinar que estaba consumando el divorcio por anticipado.

¿Es culpa total de Matosas? Sin duda es el principal responsable, porque se mareó lasciva e irresponsablemente con las fumarolas festivas de proezas concebidas en escritorios donde las fantasías telenoveleras siempre tienen un final ante el altar. Pero Ricardo Peláez debe asumir su pedazo de fracaso, aunque pertenezca a una clase social intocable: la de los directivos.

La hecatombe es incuestionable. Un equipo que protagonizó la Liga con títulos y subcampeonatos en los últimos años, se pulveriza súbita e impredeciblemente, pese a estar, aún, en campos esperanzadores de Liguilla.

¿Qué está ocurriendo? ¿El abismo parece más futurismo que salvación para el América? ¿Por qué en emergencias extremas no saca el nigromante cabalero Gustavo Matosas su costalito de sal y lo esparce en canchas rivales como en la Final ante Pachuca? Enumeremos.

1.- ¿Cuándo llega el Santo Patrono de las fechorías futbolísticas permitidas? Ni la sombra de Carlos Darwin Quintero, más allá de sus cambios de posición, abandona esta noche culposa y continuada de decepciones con América. ¿Y el caudillo Pellerano? ¿Y el bombardero Benedetto? ¿Y el Samudio que evaporaría los últimos aromas de Miguel Layún? Jugadores incuestionables bajo cuestionamientos.

2.- Las Viudas de Mohamed. Paolo Goltz y Pablo Aguilar, declarados por los facilistas y simplones como la mejor pareja de centrales de la Liga, hoy son un catálogo de cómo equivocarse, que puede ser sospechoso de traición. Y agregue a un Paul Aguilar que es un referente nostálgico de tantos laterales que llegan a fondo sólo para arruinar ese ataque con un vulgar balonazo obsceno de renuncia al futbol.

3.- Y mientras la única obra de arte de Matosas, el mejor Sambueza de la historia, lucha y genera más en el abandono que en solitario, Arroyo juega para su narcisismo conformista, mientras Oswaldito sigue siendo un correlón con accidentes de futbolista.

4.- Y Matosas no siempre se ayuda. Con su equipo sufriendo aun para digerir el prólogo de su libro táctico, quiere imponer variantes que a sus analfabetas futbolísticos les deben parecer teoremas de física cuántica. Los hace parecer maratonistas con andaderas. Y se van de hocico en su supina ignorancia.

5.- ¿Fue equivocada la llegada de Matosas? Presuntamente, no. Si América quería reinventar una versión ya conocida. Recordemos que Matosas, en la crisis premundialista del Tri, sugirió a Miguel Herrera. Y El Piojo recomendó a Matosas como su eventual sucesor, pero no pudo zafarse del León. Pero el mismo menú futbolístico no representa siempre al mismo paladar.

6.- Y para no soslayar cínicamente detalles morbosos, hasta los maltratados y vilipendiados guardianes semiocultos e incondicionales del América han saltado del barco que se hunde. Los roedores buscan otro queso. ¿Dónde están los árbitros que saltan a atender al que se debate en terapia intensiva?

Y el americanismo sufre. Y sufrirá más si este domingo las Chivas brincan sobre el América en la tabla de posiciones. Recordemos: la desgracia viaja acompañada del sadismo como hienas hambrientas, y las pulgas arman procesión sobre el perro más flaco.

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Futbol, America

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LOS ÁNGELES -- Son guerra cruentas. Y crueles. Pero inocuas. Sin luto y sin funerales. Acaso tristeza y rencor que sólo magnifican los esplendores crecientes de la victoria. El arco iris nace y muere en el barro.

Batallas inmisericordes. Pero no se levantan obituarios ni mausoleos. Zacapelas de cancha, de futbol, de sudor y músculo, de talento e inspiración. Pero, principal y soberanamente, de un amor propio inoculado de ansiedad y desprecio.

Las confrontaciones entre Barcelona y Real Madrid no tienen memoria, por más que sean memorables. Los antecedentes tienen vetada y vedada la entrada a los coliseos eventuales de estas cruzadas. Eso las hace más espectaculares: el pasado se divorcia del presente. Los héroes habituales pueden ser marionetas de los misteriosos imponderables.

Ningún Clásico Español se parece a otro. Sus actores, la mayoría tipos sobresalientes en hormonas, neuronas y músculos, se empeñan en reinventar sus propias odiseas. La obviedad y la rutina no existen en un cosmos impredecible donde a cada segundo se intenta una hazaña. Y a eso juegan Real Madrid y Barcelona.

Es una guerra que pertenece a España, que repercute en Europa,y que fascina al universo del futbol. Y más aún recientemente, porque hay dos figuras sobresalientes y contrastantes.

Es simple: Lionel Messi juega a ser el mejor y Cristiano Ronaldo juega para ser el mejor. Uno, Leo, lo trae en los genes, el otro, CR7, en el ADN. Uno triunfa con lo que la naturaleza le dio, el otro con lo que la naturaleza le ofrece.

Es, además, una fascinante contradicción evangélica: como protagonistas de El Apocalipsis futbolístico en el mundo, el Messías no es Cristiano, y Cristiano no puede ser el Messías.

Y a ambos, a cada uno, al Messías anti-Cristiano y al Cristianoanti-Messías, les rodean 11 apóstoles que se desafían a sí mismos a ser los mejores, para que ellos, los dos notables, sean los mejores. Diez de esos misioneros ejercen en la cancha y el undécimo desde la banca.

Lo saben todos. Lo saben Neymar, Suárez, Iniesta, Xavi, Piqué. Lo saben Benzemá, Bale, Modric, Ramos, Iker. Son accesorios. Ellos no son el objeto de culto, sino que son parte del culto. Son extraordinarios jugadores, pero están destinados a cotizar como actores de reparto. El Óscar supremo no es para ellos.

Barcelona contra Real Madrid, Real Madrid contra Barcelona. Son, esta versión del Armagedón temido, conflagracionesfascinantes que sobreviven a sus 90 minutos, que trascienden a sus 90 minutos. Los ecos, las reverberaciones de esa contienda, se obstinan en mantener con vida a los espectros del marcador.

Cuando el silbante, generalmente el inepto de la jornada, finiquita el Juicio Final, y los ungidos por la victoria y los urgidos en la derrota, buscan guirnaldas o rosas negras, según sea el caso, justo entonces, la otra guerra, la multitudinaria, se desata en las tribunas intangibles del universo.

Porque cuando se consumen el fuego y las luminarias del estadio donde Barcelona y Real Madrid se confabulan para detener la traslación y la rotación del planeta futbol, se encienden entonces trincheras inofensivas, pero con ataques candentes, decadentes, hirientes, insaciables, irredentos.

Porque entonces, los trovadores del Messías anti-Cristiano y del Cristiano anti-Messías sufren la metamorfosis, y van de la pasividad contemplativa de los 90 minutos a la hiperactividad voraz e incansable de ser los heraldos que cabalguen festivos o vindicativos en las redes sociales, que se convierten en catarsis.

Y al final, en la cancha como en el firmamento cibernético, ya no se trata estrictamente de Real Madrid y Barcelona, sino de humanizar flagelando a los inhumanos, a ese Messías anti-Cristiano y a ese Cristiano anti-Messías.

Y al final, cuando el último cartucho se dispara en Twitter, en FaceBook, y se despliega la bandera blanca por agotamiento, ambos bandos empiezan a frotarse las manos: la revancha debe estar cerca, y ya, desde entonces, el futuro se divorcia de ese presente que apesta ya a pasado.

El anhelo por un nuevo Barcelona contra Real Madrid, un nuevo Real Madrid contra Barcelona, empieza a forrar de carne de ansiedad, expectación y revancha, los huesos abandonados.

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LOS ÁNGELES -- La grandeza se confirma siendo más grandes que el resto de los grandes rivales. Pero la fortuna, o los tahúres perversos de la UEFA, se ensañaron con el Real Madrid. Se reedita la Final de la anterior Champions, y a los Merengues los lanzaron al Circo Romano ante su Bestia Negra: Atlético de Madrid, en los Cuartos de Final.

El sorteo, de existir pura, prístina e inmaculadamente como tal -algo improbable-, dejó los dados envenenados en los dedos sadomasoquistas de la fatalidad, y más allá de que la Guerra Civil en Madrid necesitará de asistencias médicas extra, en otros escenarios, no serán menos cruentas las batallas.

Más allá de que ni el Real ni el Atlético son en este momento la mejor versión de sí mismos, la rabia emponzoñada, infectada, histórica, entre ambos, es garantía de la inquina con que se jugará cada pelota en el campo por al supremacía de un reino compartido en un vecindario infectado de desprecio.

Pero ni el Barcelona puede sentirse a salvo totalmente ante el París Saint Germain, ni la Juventus respirará tranquila ante el Mónaco, aunque el Bayern Munich parece haber encontrado, por los estilos de ambos, las condiciones propicias para seguir adelante, con ese estandarte de favorito obligado, para que Pep Guardiola cumpla con la prioridad no escrita, pero implícita en su contrato: ganar la Champions... o irse.

Mientras que los catalanes controlan España y ante el Manchester City dieron muestras de que Europa puede caer de nuevo bajo su mando, con el poderío de su ataque con Messi al frente, y Neymar y Luis Suárez como escoltas de estirpe especial, el PSG lanzó una proclama mundial de su intrepidez y coraje al tomar por asalto Stanford Bridge, aunque en el arranque de la llave, no contará con Zlatan Ibrahimovich, expulsado ante el Chelsea.

Jugarretas de esta ruleta de Champions: David Luiz y Thiago Silva, héroes que derrumbaron los muros de José Mourinho, ahora desafiados ante la horda barcelonista, pero también con la advertencia de que ellos pueden aprovechar la fragilidad azulgrana en jugadas a balón parado.

Con el Porto, aparece el mexicano Héctor Herrera, quien ha solidarizado su liderazgo futbolístico con el competitivo, al recibir eventualmente la cinta de capitán, y aunque en Champions, la palabra imposible es una ociosidad, lo cierto es que el Bayern Munich sólo espera recuperar a Arjen Robben y a Frank Ribery, para cimentar aún más sus condiciones de favorito.

Porque en Alemania ya no queda duda para nadie: Pep Guardiola está a punto de robarse la Liga, por eso, su torneo doméstico ya sólo debe servir para un inquietante ensayo de lo que en verdad es el Everest para el catalán y su plantilla de estrellas: ganar la Champions.

La Juve, añorando la constancia de Andrea Pirlo, lastimado por la lesión de Pogba, esperanzado en Morata y Tévez, pero con la necesidad de que Massimiliano Allegri encuentre con Roberto Pereyra la fórmula ante el Mónaco, que entró a la fase de Cuartos de Final con estertores y calenturas, tras sufrir la derrota ante el Arsenal, pero con las bendiciones del marcador global y el reglamento.

Y en medio de la seguridad de que serán batallas intensas, la Guerra Civil madrileña será el manjar más apetitoso, más cargado de adrenalina, más allá de las dudas sobre la exquisitez de su sabor.

El Real Madrid hace cargo de conciencia y prevalece su momento veleidoso e inconstante, y sabe que el Cholo Simeone ha encontrado la fórmula para cambiar la investidura de protagonismo: cinco victorias, tres derrotas y tres empates, es su saldo ante el Real Madrid.

Aunque, queda claro, el Rey de Europa sigue presidiendo su territorio desde la Casa Blanca, pero la fortuna pudo ser un poco menos arpía con los merengues.

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LOS ÁNGELES -- Exiliado, relegado, postergado, desdeñado, ignorado. Así vivía enclaustrado 'El Cubo' Torres. El carcelero se negaba a darle la oportunidad. Hoy, 'El Cubo' demuestra lo cuadrado del criterio de su entrenador el Chepo de la Torre.

Entre el sábado y este miércoles por la noche, Erick Torres le ha salvado la zalea a su entrenador y a Chivas.

El sábado consuma la victoria sobre el Puebla con apenas 14 minutos de diferencia entre sus dos inyecciones de adrenalina resucitadora en las redes camoteras.

Este miércoles instala al Guadalajara en la Final de la Copa Mx al sentenciar el triunfo sobre Chiapas, aunque la mala fortuna le obliga a abandonar la cancha con un golpe en la rodilla.

¿Por qué 'El Chepo' le puso grilletes a un jugador que significó agobiantes e intensas negociaciones con la MLS para poder conseguirlo a préstamo, especialmente por la férrea oposición del Dynamo de Houston?

Recordemos que incluso el entrenador escocés Owen Coyle presionó para que Chivas le reintegrara a Torres de inmediato, toda vez que lo mantenían en las penumbras.

Un jugador que hizo alarde estadístico en la pasada temporada en la MLS, que convenció a la MLS de que vale los 8 millones de dólares que pidió Chivas por su carta, de repente, al regresar a su Cuna, se encontró con el Herodes que le negaba la camiseta de titular.

A pesar de su efectividad entre disparos a gol y anotaciones, la mejor de la MLS en 2014, y de consolidar esa eficacia a pesar de jugar en el paupérrimo de Chivas USA, aún así, a 'El Cubo' se le discriminó y no se le ofrecieron legítimamente las mismas oportunidades, condiciones, alternativas y posibilidades que a jugadores como Omar Bravo, Aldo de Nigris o Carlos Fierro.

Lo más lamentable es que 'El Cubo' Torres se irá en unas semanas a la MLS y con esos ocho millones de dólares que conseguirá Chivas con su venta, no le alcanzará ni remotamente para comprar otro goleador mexicano, simple y sencillamente, porque no lo hay.

¿Con esos ocho millones de dólares que hacen felices a Jorge Vergara, Angélica Fuentes y Néstor de la Torre, podrá Chivas conseguir a un artillero que de verdad siente la pasión por el Guadalajara?

¿O, aún a sabiendas de que arrancará el próximo torneo en condiciones maltrechas y con riesgo de descenso, el Guadalajara estará esperando milagros, como que Márquez Lugo regrese pleno luego de más de un año de inactividad, o que Omar Bravo y Aldo de Nigris rejuvenezcan y recuperen lo que evidentemente han perdido?

Lamentablemente para Chivas, se equivocó Jorge Vergara al permitir su venta a la MLS, pero además, se ha equivocado 'El Chepo' de la Torre al minimizarlo y ningunearlo, a pesar de que la carencia evidente de su equipo en el arranque del torneo eran los goles, y que el mismo entrenador, de manera lacrimógena, se desahogaba con ese pretexto en las conferencias de prensa.

Aún cuando el golpe en la rodilla de este miércoles en la noche se lo permitiera, ¿se atrevería 'El Chepo' de la Torre a ponerlo de inicio ante el Toluca? Por supuesto que no.

Así, mientras más se revalúa 'El Cubo' Torres ante los ojos incrédulos de sus carceleros, se devalúa la credibilidad, capacidad e inteligencia de una directiva que decidió venderlo, y de un técnico que decidió marginarlo como a un leproso.

Por lo pronto, el Guadalajara, con su equipo B, se coloca en la Final de la Copa MX. Espera al adversario, Puebla o Monterrey, y tendrá tiempo suficiente para preparar ese enfrentamiento, pues se viene el asueto de las Fechas FIFA.

Y sólo recordar el maleficio que persigue a los finalistas de la Copa MX. Algunos de ellos descendieron (Atlante), están en riesgo de descenso (Puebla y Morelia) o se mantuvieron en la Liga de Ascenso (Alebrijes, Dorados y Correcaminos). Y otros, tuvieron en su torneo posterior inmediato, desastrosas temporadas o crisis (Cruz Azul, Tigres y Santos).

Romperán Chivas y Monterrey o Puebla, ese sortilegio. Veremos.

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Mexsport

LOS ÁNGELES -- América agoniza en la Concachampions. 3-0 le endilga Herediano. Queda emplazado a una actuación histórica en el Estadio Azteca. Y pudo ser peor. Y debió ser peor.

América suma ya cerca de 15 encuentros y la mano de Gustavo Matosas no aparece. Lo que debería tomarse como una perfecta pretemporada larga, no rinde frutos. Ni en la Liga ni en la Concachampions.

América, Ricardo Peláez y Matosas van perdiendo aparatosamente la carrera contrarreloj contra sus promesas. Cierto: este proyecto deberá sostenerse y presentarse de la mejor manera el próximo torneo. Lo que estorba es la palabrería que infló expectativas.

Por eso, lo ocurrido ante Herediano, pudo ser peor. Y debió ser peor.

1. Pudo ser peor porque los ticos perdonaron y no supieron aprovechar el compinche inesperado que surgió en la portería del América. Hugo González se empequeñeció y agigantó la ausencia de Moisés Muñoz.

2. Debió ser peor porque el árbitro, deficiente, temeroso, asustadizo, pésimo en su desempeño, encima perdonó la roja a Paolo Goltz, quien con la falta marcada, la jugada concluida, el rival vencido rodando por el piso, supuestamente intenta despejar el balón y termina con una aparatosa y alevosa patada en la cabeza, que dejó noqueado al adversario.

3. Y aún más: el timorato silbante debió recetarle la roja por un puñetazo lanzado por Carlos Darwin Quintero, sin descontar que a Herediano le perdonó una segunda amarilla y que, además en la bronca, tras la cobarde agresión de Goltz, no se atrevió a limpiar ambas bancas, en especial la americanista.

Diezmado, frágil especialmente en el arco, América tuvo momentos de comportamiento que deben ser los más alarmantes: conformismo, indecisión, apocamiento, resignación. Hubo un par de balones cercanos a su área en los que los ticos fueron implacables por ellos, ante la estulticia contemplativa de la zaga americanista.

Eso fue evidente: América no respondió con la misma devoción ni compromiso, ni hambre ni testosterona con la que el Herediano se plantó en la cancha.

El Nido fue asaltado por adversarios que mostraron más hombría deportiva en la cancha. Y eso, cuidado, es un lujo que el América no se puede dar y que Matosas y Peláez, y no necesariamente en ese orden, no pueden permitir.

Porque catalogar las acciones de Arroyo y Goltz como manifestaciones o exposiciones de gallardía sería una torpeza, lo de ambos fue impotencia y frustración consumada de manera ruin.

Y encima la pesadilla los encontró en matrimonio al América y a Matosas. Los dos tenían antecedentes de víctimas por separado, ante adversarios costarricenses en la Champions, y de hecho el técnico ante el mismo Herediano.

Ahora, las Águilas, con la humillación a cuestas, saben que enfrentarán una emboscada en Veracruz y que en esa visita ponen en riesgo seriamente su permanencia como terceros en la tabla general.

Y la realidad es que la impaciencia tiene el cronómetro en mano, contemplando a Matosas y esperando que las expectativas y las promesas empiecen a cumplirse. Sin embargo, lo cierto, y también entendible, es que su mejor versión aparecerá el próximo torneo.

El problema es que la decepción de su legión amarilla terminará siendo directamente proporcional a la verborragia desplegada con promesas precipitadas, y no hago referencia al multimencionado Ferrari, sino tan sólo a los motivos de cambio de entrenador, razonables todos, con los que argumentó la decisión Ricardo Peláez.

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Futbol, America

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LOS ÁNGELES -- La vida de Andrés Guardado está marcada por momentos impactantes. Y en absoluta madurez vive una recompensa fascinante en Holanda, cuando apenas hace un año ventilábamos, así en primera persona del plural, su desahucio como jugador y su jubilación como futbolista.

La tribuna del Phillips Stadium le rinde tributo el fin de semana pasado. Un mural gigantesco sobre ese circo europeo despliega postales imponentes. Su nombre. Su rostro. La bandera de México.

Y en esa coreografía estimulante y sobrecogedora, agregue los alaridos, los vítores y la invocación para un futbolista al que proclaman e instituyen como un referente: "Nuestra águila de oro es mexicana".

No es sólo un arco iris de agradecimiento, es un gigantesco reconocimiento cromático y, por supuesto, una plegaria para que no se deje seducir por los millones del París Saint Germain.

Porque, y Guardado lo sabe, detrás de cada cartulina y detrás de cada recuadro hay una pasión secuestrada con fervor en cada ser humano que bufa de felicidad con el PSV Eindhoven. Y esta temporada, el mexicano ha marcado diferencia.

Hace menos de un año, Guardado era un gitano frustrado de la desesperación. El Valencia no sabía qué hacer con él y lo endosa al Bayer Leverkusen, que poco antes del Mundial de Brasil le advierte que no lo contempla en la nómina, cuando el sitio del jugador en el mismo Tri estaba en duda.

Hace menos de un año, Andrés Guardado se estremecía con el síndrome del abandono. Ni equipo, ni futuro en Europa y tal vez sin Mundial. Sus mejores ofertas llegaban de Tomás Boy, quien quería reclutarlo para el Atlas y, hasta lo impensable, de Chivas.

Insisto: esa piedra alevosa, abusiva, venenosa, injusta, precipitada y torpe también la lancé yo. Era de la corte de miserables que desde la comodidad del palco lanzábamos deméritos para que Guardado no llegara al Mundial, y menos en la posición que le quería inventar Miguel Herrera.

Hoy, como tantos, llega el momento de recoger las piedras y con ellas la vergüenza de nuestros juicios precipitados. Guardado tuvo un notable Mundial. Debió ser el mejor al lado de Rafa Márquez y Héctor Herrera.

Ahora es hasta el capitán del Tri y entre los desdenes del Valencia y del Leverkusen, ha encontrado en el futbol de Holanda la más genuina de las veneraciones y de los cultos: los de la afición.

¿Cuántas figuras en el mundo quisieran ser honradas de esa manera? Porque, queda claro ahora, ese gesto multitudinario no fue organizado -aunque sí avalado- por el club sino por la misma afición, alertada por las pretensiones del PSG.

Hablábamos de los momentums de Guardado. Y podemos recapitular más allá de ese dramático descenso de sus bonos en España, su personalidad eficiente en el Mundial de Brasil y este gesto del PSG, su irrupción en el Mundial de Alemania.

Inesperadamente, a los 19 años, Ricardo LaVolpe apuesta por él en octavos de final y ante la entonces temible Argentina. Y asombró a todos. Menos a Guardado. Cuando Néstor Pékerman se vio confundido, desarmado, acorralado por el ingenio táctico de su paisano, ya había fenecido el primer tiempo.

Guardado, sin pánico alguno, salta a la cancha de Leipzig y se convierte en la pieza que distorsionó todos los cálculos de Pékerman sobre una selección mexicana que había clasificado a octavos por bendiciones ajenas y fatalistas, porque mientras perdía con Portugal en la fase de grupos, hasta el minuto 75, estaba eliminado. Lo rescata el gol de Bakhtiarizadeh para Irán. De otra manera Angola habría clasificado en lugar de México.

Y Pékerman había estudiado las negligentes actuaciones y armados de LaVolpe ante portugueses, iraníes y angoleños . Guardado fue la jugada maestra del bigotón. Y tras el 1-1, con goles de Rafa Márquez y Hernán Crespo, ya en el alargue dramático, el golazo de Maxi Rodríguez ("le pegué con la zurda de Diego [Maradona]") al 98' escribió la historia.

Ahora, Guardado hereda las ilusiones mexicanas como capitán de Miguel Herrera. "El gafete queda en las mejores manos, es de la casa", dijo Rafa Márquez, haciendo referencia a que el llamado Principito es de la misma cuna, la del Atlas.

Y en Holanda, su apellido, traducido, hasta aromatiza a alcurnia: Andrés Opgeslagen. El Principito enseñorea dos reinos: México y Holanda.

Vamos, hasta los países que divorciaron los clavados de Arjen Robben, los reconcilia Guardado. Bien escribe el español José Luis Alvite: "Los divorcios los provoca un tercero... y los impide otro tercero".

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LOS ÁNGELES -- Victoria trigonométrica de Chivas. Torres, el Cubo, anota al cuadrado y con esos dos goles aleja a Chivas cinco puntos del Puebla. Y respira. Ese que sonaba como estertor, como último suspiro, hoy tiene cadencia de tregua.

1-2... y puede ser el epitafio del Puebla y el acta de perdón para el Guadalajara. El Vía Crucis tiene aún siete estaciones y 21 puntos. Aún hay tres agonizantes, cierto, pero el Puebla ya reclama un párroco.

Más allá de la emotividad desbocada del encuentro, especialmente tras la suicida cobardía del Puebla por defender el 1-0, y que provocó la histeria compartida cuando el Cubo Torres hizo el 1-1, el desenlace se vio marcado por detalles exquisitamente puntuales.

1. A Chivas lo resucitan los cambios, cuando dos jugadores que la tozudez extrema del Chepo los confina a la banca generan el recambio. En el marcador, la firma del Cubo Torres, y en el manejo en media cancha, Fernando Arce. ¿Al fin se atreverá De la Torre a respetarles el sitio que se han ganado? Difícil que así sea.

2. A Puebla lo hunden los cambios. Cosme confirma que no es jugador de Primera División, y Macue Robles es enviado a un perfil desventajoso de marca. Alustiza entra en momentos en que ya no hay espacios ni acompañamientos. Y agregar que Cortés se aterra y se acalambra en el 1-2, le perdonan una roja y pierde balones en salida, mientras que Rey, más allá del penalti, desperdicia dos oportunidades y se engolosina en su afán de lavar sus errores. Más colombianizada que nunca el debacle del Puebla y la reacción del Guadalajara.

3. El mensaje del entrenador tiene efecto bumerang. El Profe Cruz modificó el partido en el rol equivocado. Tenía un gol y tiempo para desesperar a Chivas. Al final, su equipo murió de desesperación, primero por no recibir un gol, después por ganar y en las precipitaciones perdió el juego.

4. Chivas recuperó la rabia que le distinguió ante Cruz Azul y Monterrey. La afirmación, válida entonces, válida hoy, es que con esa devoción y compromiso puede salvar la zalea. La derrota ante Querétaro se originó en la inconsistencia de temple para manejar un partido en el que durante 70 minutos encararon a 10 Gallos y un estorbo llamado Ronaldinho.

5. De nuevo, el Guadalajara recibió el indulto y el apoyo de su capital más importante, de su mayor riqueza: la afición. Desde el partido ante La Máquina, los jugadores entendieron finalmente que no están solos. El #JuntosVsTodo se ha convertido más en una proclama, en una arenga universal, que en un recurso desesperado de la directiva.

6. El Puebla, necesario decirlo, sacrificando a Noriega y a Alustiza en el arranque del juego, terminó respetando excesivamente a Chivas. E insisto, ese tipo de mensajes, en tiempos de crisis y desesperación, el jugador lo sobredimensiona y se contagia.

Y Chivas no sólo se aleja de Puebla. La próxima semana recibe a Toluca, que de 15 puntos posibles, sólo ha ganado dos de visitante. Y además, chocan entre sí Veracruz y América. Una victoria colocaría al Guadalajara como tercero de la Tabla General

¿En el descenso? Puebla perdió su mejor oportunidad de tomar ventaja, aunque visita a Pumas, mientras que Leones Negros recibe a Chiapas, que de visitante sólo suma un punto, y tres derrotas.

Pero al final, sobresale la lección para El Chepo: Arce y El Cubo reclaman la titularidad, especialmente el segundo con el argumento irrefutable de los goles.

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LOS ÁNGELES -- Leones Negros dormirá tranquilo. En Puebla, en dos concentraciones en pugna, Camoteros y Chivas, sufrirán pesadillas.

Tercera victoria al hilo, dos de ellas como visitante, recibiendo un gol en 270 minutos, y la UdeG está, momentáneamente, en zona de Liguilla y hereda el sótano a Puebla, que este sábado puede arrojar ahí a Chivas.

A Leones Negros lo fortalece la adversidad. Ha sufrido de todo. Lesiones, arbitrajes perniciosos, refuerzos que no han respondido. Contracorriente, cuesta arriba, así ha sido el torneo para ellos.

Pero, a sabiendas de que su destino les pertenece, por más cuentas alegres que hagan Chivas, Puebla y Veracruz, emprenden su propia cruzada. Miran de reojo a los otros tres desesperados, y se concentra en encontrar su propia ruta a la salvación.

Tres victorias. Ante rivales con nóminas superiores: América, Tigres y el mismo Morelia, porque los Leones Negros se armaron con los jugadores que desecharon otros clubes. Y aparte de Fidel Martínez, el goleador, y Jonathan González, la legión ecuatoriana ha quedado en deuda, en especial Anangonó.

Cierto, los Leones Negros han tenido fortuna. Especialmente el América porque la mira torcida de sus delanteros no le permitió encontrar la red y este viernes, al imponerse a Morelia, vio cómo el balón entumecía el travesaño y cómo el esférico rozaba el drama de los postes o el portero Humberto Hernández usaba su humanidad como escudo extremo.

Pero, al final, a sabiendas que su futuro aún les pertenece, por la volatilidad de su promedio, se han ungido de la rabia, el hambre, la indeclinable actitud del que sabe que cada 90 minutos es matar y morir, y es matar o morir.

Jugando con la apuesta peligrosa de resistir a ultranza, de ampararse en el error del contrario o en la inspiración de Fidel, la UdeG muestra personalidad y una vergüenza competitiva que son parte de los ingredientes clave para salvar el pellejo.

Si bien los goles le dan a Fidel un aura de heroicidad, lo cierto es que la monumental solidaridad, la lealtad gregaria de cada acción, en cada balón, sobre cada rival y en cada segundo del juego, confirman que la solidez de equipo obedece puntualmente a la unión sin tregua y sin titubeos.

Más allá de los desafíos de cancha, al interior de la colectividad kamikaze de los Leones Negros debe haberse fortalecido un discurso y un juramento de sangre que se hace evidente en la cancha y es la serenidad.

Puntualmente, a pesar de su situación desesperada, es un equipo que no cae en la desesperación; a pesar del hábitat de pánico en que han vivido en la tabla, no son víctimas de pánico sino de una sensatez y frialdad en cada minuto de juego.

Eso los hace diferentes. Son condenados a muerte, pero saben que su salvoconducto al indulto lo tienen en sus manos.

Y eso debe partir del técnico Alfonso Sosa, pero seguramente ha encontrado un subcomandante dentro de la cancha en Marc Crosas y Félix Araujo, para mantener una arenga constante, continuada, de los entrenamientos a la concentración y del vestidor a la cancha.

Este fin de semana reposarán tranquilos. Y esperarán a que este sábado Puebla y Chivas se hagan pedazos y uno cave la tumba del otro.

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