Chivas y un curandero que no cura
miércoles, 22 de febrero de 2012
22 feb
22:39
PM ET
LOS ÁNGELES -- ¿Y ahora qué? ¿Y ahora quién? ¿Y ahora cómo? ¿Y ahora cuándo? ¿Decidirá Jorge Vergara mantenerse en la más execrable forma de decidir que es no decidir?
Curioso que un empresario que ha hecho millones ofreciendo presuntas opciones de salud en polvitos para llevar, se encuentre con que no tiene opciones para sanar a su bien material más preciado: Chivas.
El curandero no puede curar en casa. ¿Se dará cuenta que el lema de vida y salud de su empresa ha perdido vigencia? "Gente que cuida a la gente", es el enunciado de Omnilife. La realidad es que en Chivas, su gente no puede cuidar ni curar a su gente.
Chivas vuelve a tropezar. Y sigue sin ganar. De nuevo no anota. De nuevo le rompen el zaguán, le hacen tres y pudieron ser más.
Y le espera Santos Laguna el fin de semana. Y le espera Benjamín Galindo, afilando ese cuchillo del rencor con la larga lengua del resentimiento.
Es cierto, la derrota, incluso por goleada, ante Vélez Sarsfield, estaba presupuestada dentro de un razonable realismo.
Sólo los necios, los falazmente comprometidos o los rojiblancos acérrimamente enfermizos, se negaban a creer que Chivas sería vapuleado en su segunda cita de la Copa Libertadores de América.
Habrá quienes digan que Chivas jugó de igual a igual, que se plantó con personalidad y que hubiera podido sacar un buen resultado.
Mentira: Chivas no confrontó, Chivas, resistió.
El Rebaño no era un guerrero ante otro guerrero. Era, más bien, un mártir que trató de eludir a la fiera paciente.
Una postura leal es afrontar y otra muy distinta es pervivir resistiendo. El Guadalajara hizo lo último ante Vélez. Y al final, fracasó.
Hubo quién dijo dentro de Chivas y hubo quién se lo creyó fuera de Chivas, ese discurso truculento de "mejoramos ante San Luis y podemos recuperar el ánimo ante Vélez".
Ojo: los argentinos jugaron la Copa Libertadores con la academia que lo hacen todos en Sudamérica. Nunca enloquecieron por el olor a sangre fresca que despedía el Guadalajara.
Vélez consintió al rival con esa lasciva argucia de sus veteranos y esperó hasta ese momento en que Héctor Reynoso se barre una eternidad después del disparo y Luis Michel se convierte en estatua de sal, sin reaccionar por un balón que pasó burlándose de él por el único reducto que no podía descuidar.
Con el 1-0, Vélez jugó al gato con un ratón que pasaba del error al horror y del miedo al pánico. Y las dos últimas cruces llevan sello americanista, con la marca del Pocho Insúa. Es decir, hasta los fantasmas chocarreros idos del Nido chupan la sangre de estas Chivas.
¿Y ahora qué? ¿Y ahora quién? ¿Y ahora cómo? ¿Y ahora cuándo?
¿Se vienen los castigos sobre los jugadores? ¿Se les reducirá el sueldo? ¿Se les enclaustrará ocho horas diarias como monjes franciscanos en penitencia en el búnker de Verde Valle?
¿Seguirá Nacho Ambriz trabajando para construir un Chivas que cada vez se parece menos a lo que una vez fue un generoso proyecto?
¿Se irá Rafael Ortega al ver agotado no sólo su poder de decisión sino su capacidad de decisión?
O puede pasar todavía lo peor. Lo que ha venido pasando en las últimas semanas.
¿Decidirá Jorge Vergara mantenerse en la más execrable forma de decidir, que es no decidir?
¿El curandero de las aguas milagrosas ha perdido la capacidad de curar?
En Chivas, es evidente, ya no hay "Gente que cuida de la gente".

MexsportTras la derrota en Argentina surge la pregunta, ¿qué cambios sucederán en Chivas?
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