MexsportMiguel Herrera es el único entre los DT que no ha probado la gloria en la Liguilla
LOS ÁNGELES -- En el Teatro de la Incertidumbre hay ya sólo dos tronos vacíos. Y cuatro aspirantes.

Las semifinales del futbol mexicano abren el telón de su primer acto. Ninguno de los cuatro protagonistas puede ser cuestionado. Sus méritos son inmaculados. Al menos los que se ofrecen en la cancha.

Enriquece la batalla, que no hay atemorizados, no hay víctimas, no hay resignados, no hay pusilánimes, ni pechos fríos bajo ninguna de las investiduras.

Ambas confrontaciones gozan de respeto y de atención, de suspenso.

Es una Liguilla de la Muerte y falta encontrar al Sepulturero final de los otros tres cadáveres.

Y no deja de ser irónico que en los precipitados pronósticos de la mayoría (inclúyome), no eran estos cuatro los patrocinados por esos oráculos fallidos que todos llevamos dentro.

Toluca sumó tarde a su relevo más importante, como los es el panameño Luis Tejada, mientras que América dejaba atónitos a todos con sus refuerzos Efraín Juárez y Nelson Sambueza, feligreses de fracasos recientes.

Por otro lado, León mantenía la base de un grupo que había superado la Cruzada del Ascenso, y se consideraba, en ese ritual facilista del menosprecio, que sería la eventual carne de cañón del torneo.

Mientras tanto, Xolos perdía a Egidio Arévalo Ríos, y con su nómina con seis "gringos" y refuerzos de pocos quilates en el mercado internacional, modificó su forma de juego para ganar bajo el principio de no perder.

Y las llaves son fascinantes en muchos sentidos, y tal vez el único usurpador, por llamarle de alguna manera, es Miguel Herrera, el único con un piojoso aparador sin títulos, mientras que Enrique Meza, Antonio Mohamed y Gustavo Matosas ya tienen guiños de gloria en sus vitrinas.

Por ejemplo, Toluca, un equipo de piernas veteranas, agotadas algunas, recuperan al sabio patriarca del Infierno. Enrique Meza llega a poner orden y sin estruendo lastimando el presupuesto, resucitó a un equipo que había estado en estado de coma desde la partida del Chepo de la Torre a la selección mexicana.

Y en Toluca se da el matrimonio perfecto de su entrenador herido por el fracaso en Cruz Azul y de un grupo de jugadores desorientados, convalecientes, rencorosos y ansiosos de una revancha personal y colectiva. Como se dice coloquialmente: vivieron su luna de miel el hambre de Meza y las ganas de comer de los Diablos Rojos.

Miguel Herrera pasó por la tormenta y el tormento de dirigir al América. Vivió capítulos dramáticos y peligrosos como el del penalti fallado por Christian Benítez, que cuestionó su credibilidad y su autoridad.

La realidad es que hoy, Chucho, es incluso candidato a ganar el título de Futbolista de América que otorga El País de Uruguay, y sin ser espectacular, sin ser sólido, el equipo de las Águilas del América tiene anhelos de Final, aún cuando ha jugado con una pata rota el torneo, pues su capitán Rolfi Montenegro sigue en deuda y entre dudas.

Por otro lado, Xolos y León cautivan, más incluso que la otra semifinal. Sí, va a parecer una obscenidad sostener esto, pero tiene una explicación irrefutable.

1.- En la serie entre Diablos Rojos y Águilas hay dos equipos con 10 títulos en el futbol mexicano y si alguno se corona campeón, alcanzará a Chivas en el podio supremo de 11 títulos. Tienen prosapia, capital, heráldica.

2.- Pero, Xolos y León, más allá de los pecados capitales de sus dueños, son un ejemplo puntual. Son los dos clubes de más reciente ascenso. Tijuana el año anterior y León en este torneo, llegaron con el sermón de que buscan sólo salvarse, pero la verdad es que se han convertido en protagonistas determinantes. No llegaron resignados, llegaron desafiantes.

Si los dos primeros tienen linaje de 10 títulos, León y Xolos, a su manera, válida, en lo deportivo, demuestran que hay nuevas formas de trabajo exitosos en el futbol mexicano, sin necesidad de aparatosas, opulentas y fraudulentas contrataciones, o tratar de ensalzar mitos europeos con entrenadores sin cartel, como los John Van´t Schip o los Caixinha.

Ojo: el más escandaloso fichaje de estos cuatro semifinalistas fue el de Efraín Juárez al América, y una grave lesión lo marginó, aunque en realidad su bajo y decepcionante nivel ya lo había marginado.

Y mientras Pachuca, Cruz Azul, Atlas, Chivas y Pumas dilapidaron, por cabeza, desde 12 millones de dólares para arriba en entrenadores y jugadores, América, pero especialmente Toluca, León y Xolos, fueron más modestos y eficientes.

Así, esta Liguilla sin duda es para paladearse por parte de cualquiera que le guste el futbol por la naturaleza del deporte mismo, aunque es evidente que alguna multitud de villamelones, que sólo ve futbol con el filtro de su camiseta, se dedicará más a extrañar a los muertos y a los fracasados. Son de esas hienas en torno al futbol que se alimentan de rastrojos, cuando hay comida fresca, abierta, compartida, para todos.

Así, bajo ese escenario, sólo queda aguardar que salga el Sepulturero de esta Liguilla de la Muerte.