Javier HernándezTom Purslow/Getty ImagesChicharito alcanzó 101 goles en su carrera profesional
LOS ÁNGELES -- "Tus hechos hablan tan alto de ti, que no puedo escuchar lo que tú me dices". Y el quarterback Bart Starr guardó silencio, tras la respuesta de su legendario entrenador en los Empacadores de Green Bay, Vince Lombardi.

Bajo esa máxima de modestia extrema, Javier "Chicharito" Hernández también guarda silencio.

Ya sabemos su verso cansino, obvio, aburrido, monótono, repetido. "Lo importante es que el equipo gane, y si puedo ayudar con mis goles, qué bueno", responde siempre CH14, desde su primer gol con el Manchester United, hasta el festejo doble de este Año Nuevo, con ese gesto cauto, simplón de organizar con la mímica de su mano derecha una "C" en dedicatoria a su hermana, a quien llama Chimol, por esos misterios magníficos e íntimos del clan familiar.

Javier Hernández hace dos goles, entrega uno más para el doblete de Robin Van Persie, y de hecho al marcar el primero en el 4-0 al Wigan, se adjudica los tres puntos. Cuatro de sus anotaciones en cuatro encuentros recientes, han sellado cuatro triunfos del MUFC.

La Chicharomanía despertó con las lagañas de la resaca de las celebraciones de la transición del 2012 al 2013, y alcanzó a desorbitar la mirada ante la sentencia de su ícono, que de sus 31 goles en Liga con MUFC, suma 21 jugando como visitante y 10 como local, como para demostrar que está inoculado contra el pánico escénico.

Y esos 31 goles, todos, absolutamente todos, los ha ejecutado dentro del área, que a final de cuentas es obvio, porque es el hábitat natural del depredador. Algo lógico pues: el verdugo sólo maquila en el patíbulo y el cocinero sólo en la cocina.

Y entre los redobles festivos, Chicharito guarda silencio, porque de hecho, la jaculatoria tras cada gol que marca, equivale a eso, por gastada y por inocua, a guardar silencio, ante el desespero y la súplica de los reporteros que esperan que lance alguna bravata desmesurada como advertirle a Lionel Messi que este 2013 hará pedazos su récord de 91 anotaciones, o retar a CR7 y decirle que pronto será más guapo, más rico, más famoso, pero que nunca tendrá un ataque hormonal de tristeza.

No: CH14 sabe sus límites. Conoce sus dimensiones. Y también, reflejo de la educación familiar, no permite que el personaje de los espejos veleidosos de la fama, sea más importante que el personaje que se para ante el espejo.

Es también un acto de inteligencia: al guardar silencio sin magnificar su entorno, le permite que entonces el entorno busque la pirotecnia necesaria para referirse a él.

Ha llegado a 101 goles en su carrera, y sus acuciosos biógrafos en el centelleante Twitter ponen las admiraciones y las esdrújulas a galopar: Van Persie requirió de cinco temporadas en Inglaterra para sumar 44 goles, y a Javier Hernández le ha tomado tan sólo tres, y establecen que sus 8 firmas en la red en 577 minutos le colocan entre los de mayor eficiencia.

El buen humor tiende serpentinas la madrugada encandilante del martes, y un tuitero asegura con la broma que repiquetea de inmediato en el universo de los trinos: "Ya Chicharito lleva en el 2013 más goles que Messi, CR7 y Falcao", quienes, obviamente, reposan las piernas en jornada de asueto.

Con 44 anotaciones en el MUFC, 28 con el Tri y 29 con el Rebaño, melancólico por sus goles, CH14 confirma que no se equivocó al escuchar la voz del sabio anciano y patriarca del Infierno de Old Trafford. Sir Alex Ferguson le recomendó que no jugara en Londres 2012 para que fundamentara una pretemporada correcta. El Tri se colgó el oro olímpico sin Javier Hernández y éste trabaja para buscar su propio podio en los territorios europeos.

Y pese a que los rumores de desesperados despistados de que lo canjearán al Porto, o que el Atlético de Madrid lo buscará si Falcao termina en el Chelsea, lo cierto es que el padrinazgo de Ferguson va más allá del apapacho público al calificarlo como "un goleador nato, que no perdona en el área. Es tremendo, es brillante".

Ya hemos consignado como en su momento Sir Alex ha hecho enroques que parecerían demenciales. Ha cambiado la zona de trabajo fecundo y creador de sus estrellas. Sacó a Wayne Rooney del área, y lo ha hecho varias veces con Van Persie, e incluso sacrifica sin miramientos a Welbeck, para consolidar a Hernández.

No hay porqué engañarse: Rooney, Van Persie y Welbeck tienen opciones virtuosas con el balón a sus pies y a los pies de su talento. Javier, ya lo hemos dicho, es el Chaplin del Gol. Con sus anotaciones inventa una comedia propia y una tragedia para el rival. No requiere de fantasías, ni de satisfacer a fantasiosos, porque a final de cuentas lo único fantástico del futbol es el gol, y más cuando genera tres puntos.

Y no hay pecado en ello: el resto pueden ser exquisitos y grandilocuentes con la pelota, pero el Chicharito, simplemente, es la onomatopeya del gol.

Por eso, tiene todo el derecho a guardar silencio, y así como Lombardi acurrucó a Starr, Ferguson seguramente lo hace con Chicharito: "Tus hechos hablan tan alto de ti, que no puedo escuchar lo que tú me dices".