MexsportEl Maestro Benjamín Galindo toma por segunda ocasión las riendas de las Chivas
LOS ÁNGELES -- Dicen en las rancherías de Jalisco que "aunque uno esté dormido, no deja de amanecer". Jorge Vergara parece no darse cuenta de ello aún.

Abruptamente, despide a los últimos vestigios de la Tribu Cruyff. Lo hace además de manera ominosa, humillante, ignominiosa, burlona.

Tras la estela de azufre que dejan los Van't Schip y los Meppelink, aparece al relevo Benjamín Galindo.

¿Por cuánto tiempo? No lo sabe nadie.

Porque no depende de los resultados. No depende de proyectos. No depende de sentido común. No depende de la coherencia.

No: la permanencia de Galindo en Chivas depende estrictamente de la ecuación explosiva de cómo amanecen su migraña, sus vísceras, sus hormonas y el precio del filete de lagartija en la India.

Antes de ir al horizonte de Galindo, repasemos rápidamente que ya no quedan vestigios, sino ruinas del paso de Cruyff por Chivas, con un gasto total entre sueldos, contrato y gastos de casi 3 millones de euros, unos cinco millones de dólares, por esta aventura de nueve meses.

¿Algo útil? Nada. Acaso, el cambio de cancha en el Omnilife, de la aberración artificial a la seductora tersura del pasto natural de primera calidad. ¿De futbol? Nada.

Ojo: Vergara puede agregar una distinción: es el primero en finiquitar un contrato de cualquier tipo, de despedir pues, a Johan Cruyff, en la historia del holandés.

Nadie antes se había atrevido a hacerle eso a una figura legendaria de Holanda y de Barcelona, a despedirlo de manera tan flagrantemente irrespetuosa, como lo hizo el dueño de Chivas: mediante un correo electrónico en la madrugada, y un trino de Twitter a nivel mundial. Cuando despertó Cruyff en Europa, ya era el hazmerreír del equipo que está convertido en el hazmerreír del futbol mexicano.

Su respuesta fue un golpe bajo y lo secundó su yerno Todd Beane en ese mundo nepotista que es el Universo Cruyff. "El problema de Chivas es Jorge Vergara. Esa es la enfermedad del Guadalajara", dijeron ambos, como poniéndose de acuerdo.

Y cada uno por su cuenta agregó un desmentido brutal a Vergara, además de un sopapo en un mundo machista como el mexicano: "Las decisiones las toma Angélica Fuentes, las toman las dos Vergaras (sic)", dijo Beane.

Al final, hay más daños que beneficios en el pasaje de Cruyff por Chivas.

¿Y Galindo? Llega a dirigir a un equipo que no eligió, que ni siquiera controló su pretemporada y al que le endilgaron refuerzos cuestionables y que sin duda el llamado Maestro no hubiera elegido.

Pero Benjamín Galindo tiene una ventaja: sabe más de Chivas que tres de sus últimos entrenadores: Fernando Quirarte, Nacho Ambriz y Van't Schivo expiatorio.

Incluso Galindo sabe más de Chivas que el mismo Te Kloese y que el mismo Jorge Vergara, lo cual, sin embargo no es necesariamente un gran mérito.

Y no olvidemos que Galindo se educó bajo el primer proceso holandés en Chivas. Cuando Hans Westerhoff se hizo cargo de toda la estructura del Guadalajara, el Benjas se amamantó de la forma de trabajo.

Ojo: Galindo tiene una ventaja: simplemente debe restaurar la memoria futbolística a los jugadores que ya tuvieron coherencia en la cancha en la época en la que los dirigió José Luis Real, recientemente y que fue echado del timón por esas calenturas hormonales de Vergara.

Pero, cuidado: Galindo hizo campeón a Santos, jugó dos finales consecutivas, pero él heredó un proceso que llevó Rubén Omar Romano y que ni el mismo Diego Cocca con su funesta gestión pudo arruinar.

Con Chivas no hereda ningún proceso, o tal vez sí, un seguimiento caótico en declive, desde que Vergara se decide a llevar a Fernando Quirarte.

Como puede verse, Galindo tiene más en contra que a favor, incluyendo, por supuesto, que cualquier lunes, dependiendo de cómo amanezca el precio de garbanzo en Sowetho, Jorge Vergara decida si continúa o no.

Lo cierto es que la llegada de Galindo en los últimos 18 meses es la decisión menos irracional que pudo haber tomado Jorge Vergara, el problema, por supuesto es que los contratos y esa lucidez mental del propietario de Chivas, tienen fecha de caducidad casi siempre de manera inmediata.

Y en las rancherías de Jalisco, la sabiduría popular también dice que: "Es mejor que uno nunca pida, aquello que nunca dio". Vergara pide paciencia, coherencia, proyecto, tiempo, pasión, compromiso, pero...