LOS ÁNGELES -- México no tiene tiempo, pero tampoco tiene prisa. Dos amistosos en septiembre (T&T y Argentina), y en octubre el Juicio Final por el boleto para la Confederaciones Rusia 2017 ante EEUU.

Los federativos hurgan allende fronteras. Los nombres han saltado y asaltado de manera irracional. Todos veneran a Marcelo Bielsa. Su pasaje por el Atlas deja agridulces memorias, pero su sello es indeleble. Y en el mundo, se le rinde pleitesía, pese al indecoro argentino en el Mundial 2002.

Sondean a Jorge Sampaoli, y hasta hay quien alardeaba de un Alejandro Sabella, que prefirió la sombra vitalicia y pomposa de los pozos petroleros.

En el vecindario se susurra hasta a Luis Fernando Tena, mientras Caixinha y Matosas se bajaron del carrusel ventajista. Vucetich juega con la camiseta del abstencionismo, y hacia Javier Aguirre hay escalofríos por su conflicto legal por presunto amaño de partidos en España.

Afortunadamente Jorge Vergara ya dijo que no prestaría al Chepo de la Torre, mientras que veta a Ricardo LaVolpe, es decir higieniza el panorama por descarte.

Ya de entrada hay algo grave. De ser ciertos los nombres que se han colgado en los tendederos prolíficos de la especulación, queda claro que Decio de María y sus eventuales asesores, no saben lo que buscan, ni lo que quieren.

No hay afinidad en ideologías, en personalidades, en apetitos futbolísticos, en métodos, en antecedentes, en logros, en proyectos, entre todos los que han sido mencionados.

Es decir, hoy si tantos nombres son verídicos y están en la carpeta de Decio, el opulento y aparatoso nuevo presidente de la FMF, da palos de ciego. Y es muy probable que así sea, más allá de que Alejandro Irarragorri sea en este momento su brazo derecho.

Es decir, buscan a un cocinero, pero no saben el menú que quieren, con ese paladar dañado, incapaz de distinguir entre los platillos delicatesen o la vulgar comida rápida.

O tal vez, astutos, Decio y sus secuaces, están ofreciendo al aficionado servirle platillos artesanales, pero al final terminarán con infelices hamburguesas del menú de un dólar.

Lo curioso, sin embargo, es que un técnico extranjero, poco conocedor o poco actualizado del futbol mexicano, no va a querer comprometerse a ganar el boleto a la Copa Confederaciones. Para ello, el 9 de octubre, en el Rose Bowl de Pasadena, debe vencer a EEUU.

Y lo irónico sería que después de una Copa Oro tan desgastante, termine minimizándose el trámite a la Confederaciones. Y desgastante hablo desde las lesiones, los conflictos que se generaron en el entorno, hasta los arbitrajes descarados que bendijeron ante Costa Rica y Panamá al Tri, y el despido de Miguel Herrera.

Después de semejante conflagración en tantos escenarios del torneo conkakafkiano, con el caprichito de los seleccionados hacia los medios, abandonando como colegialas atufadas, moñudas e indignadas la zona mixta, resultaría que deja de ser una prioridad absoluta vencer a EEUU para ir a Rusia 2017.

Sería para carcajearse sin duda: tantos daño, tantos damnificados, para que en la cancha se pierda un boleto que al pitazo final de la Copa Oro, parecía accesible.

Con los dos amistosos en Fecha FIFA, difícilmente, hasta un astuto, intuitivo y actualizado técnico como Bielsa, sufriría para saber elegir a sus once guerreros y a su capitán, pese, incluso a que le han acercado ya nombres como Pável Pardo, para asesores inmediatos.

¿Seguimos pensando que todos los europeos deben estar siempre en la selección mexicana? ¿El equipo de Copa Oro debería ser la base para confrontar a EEUU en el Rose Bowl?

Cuidado, porque la primera indagación que ha hecho el representante de Bielsa, sin que esté en una etapa de consumación de la firma con el Tri, ha sido sobre los jugadores naturalizados mexicanos elegibles para la selección mexicana.

Es decir, no dude que en un plan emergente, ante la contingencia de ser competitivo el 9 de octubre, de repente la selección sea menos mexicana, por nacimiento, de lo que ha sido.

Sin duda, con dos juegos de preparación, es injusto exigir a un técnico sin raíces algunas o nuevas, frescas, con el futbol mexicano, que se le plantee la obligación de arrancarle el boleto, del que tiene la mitad bien agarrada, al seleccionado que dirige Klinsmann.

Apenas un entrenador del medio podría llegar a descifrar los misterios para poner un equipo mexicano competitivo en pie de guerra, más aún después del pesaroso peregrinar en la Copa Oro, donde sólo hubo dos momentos de solaz futbol: en el debut ante la menguada Cuba, y en el cierre, inobjetable, ante Jamaica. Entre esos extremos, sólo decepciones, y resultados viciados por los silbantes, como ante Costa Rica y Panamá.

Lo cierto es que si Miguel Herrera había asumido como obligatoriedad, ganar el salvoconducto a la Confederaciones, quien lo supla debe heredar la responsabilidad de igual manera, y si no, como el miso Piojo lo advirtió, debe considerarse un fracaso.

Y mientras tanto, cada que salta un nombre nuevo, me convenzo más que Decio, sus asesores y la FMF en general, están dando palos de ciego... para tropezarse nuevamente.

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Chivas vs Cruz AzulImago7

LOS ÁNGELES -- ¿Déja vu? Deja... busco un mejor pretexto para el nuevo Chivas de viejos vicios.

La realidad hoy aterra al Guadalajara. Todo se confabula para un equipo que revive sus dramas, sus temores y, de nuevo, fragua sus propias emboscadas.

1. Último en la tabla de porcentajes. Nuevamente. Y recordemos que la temporada pasada cerraron perdiendo con Morelia en ¿su casa?, el OmniLife, y menospreciaron ese descalabro. Hoy, esa derrota, marca diferencia.

2. Dos derrotas y dos partidos sin anotar gol en este torneo. Cuatro juegos consecutivos sin marcar si sumamos las Semifinales ante Santos.

Tal vez esperaban que el Marco Fabián del triplete ante Atlas en la Liguilla anterior seguiría implacable. Lo malo es que Tomás Boy no tiene equipo y no hay quien encienda la mecha de reivindicación en esta eterna promesa rojiblanca.

3. Se suman más bajas. Chapito Sánchez sale con roja y Oswaldo Alanís lesionado. Marco Fabián sigue escuchando más opiniones médicas que ofertas de Europa, mientras que el siempre lesionado de espíritu, Ángel Reyna, muestra perfiles y dotes de político: gana como diputado y se mueve tanto como un diputado.

Y de repente, los mejores jugadores de Chivas terminan siendo los que malbarataron o abandonaron: Giovani, De Nigris, Cubo Torres. La mejor banca del Guadalajara juega en la liga de la nostalgia.

Y resuena la voz de Jorge Vergara en Raza Deportiva de ESPNDeportes: "He hablado personalmente con Marco Fabián y Ángel Reyna y estoy seguro que esta temporada será la mejor de su vida". Y Vergara sigue jugando en la Liga de Alicia en el País de las Maravillas.

4. Instalado en el fondo del barranco, Chivas se asoma al calendario. Debe visitar a Tigres. Si gana la Final de la Copa Libertadores, querrá celebrarlo ante el Rebaño, con ese paladar gourmet que tienen en Monterrey para el cabrito.

Y si pierden ante River Plate, los felinos del Tuca Ferretti querrán congraciarse frente al Guadalajara. Es decir, Chivas, diezmado, deberá esperar sufrimientos.

5. Y en la cancha, no aparece ni siquiera el bosquejo, la insinuación, el proyecto de equipo que era el torneo anterior.

Chivas se defiende mal y ataca peor. Y el problema es que se preocupa más por sacudirse las felpas que, a priori, permite su desordenada media cancha, que por tener una apuesta clara de ataque.

Quiere Chepo de la Torre inventarse dos parejas de jugadores con relevos y proyecciones alternas. En el papel es ingenioso. En la cancha, un desastre. Y no le queda tiempo.

El Chepo pretende que Aris Hernández y Miguel Ángel Ponce se conviertan en un matrimonio que logre desestabilizar en esa sociedad a los adversarios. Intenta en la coordinación de relevos y enlaces atacar con dos y defender con dos, con la misma vocación.

Insisto, suena atractivo y propositivamente letal... y suicida. Y lo mismo intenta con Sánchez y López, dos futbolistas veloces, profundos, aunque el segundo con más talento en el servicio. El problema es que los cuatro aún no asimilan el pizarrón de su técnico, quien tal vez busca una frase de Einstein para incentivarlos.

Pero Chepo olvida su cintura. Y ya se ha dicho, un equipo de futbol es como las concursantes de belleza: pierden la cintura y pierden el encanto.

E imagínese, si ante una media cancha lenta como la de La Máquina, Carlos Salcido e Israel Castro fueron rebasados y perdieron en todos los terrenos en las confrontaciones, dejando en libertad absoluta a un fuelle como el de Joao Rojas, lo que pasará ante equipos más envolventes.

Encima, insisto, el calendario es poco piadoso. Visitan a Tigres el sábado y a media semana reciben al Morelia. Y el domingo visitan a Toluca.

Y a eso, inevitable agregar la falta de compromiso de algunos de los jugadores. Han perdido de nuevo conciencia clara de su zona de desgracia.

Y hoy, deberían detectarlo, Chivas debería estar más preocupado que hace seis meses.

¿Déja vu? Deja tú, el vía crucis apenas comienza.

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Mexsport

LOS ÁNGELES -- Por su trascendencia, cuando tropieza genera más estrépito que cuando gana. El Ódiame Más es un citatorio natural al mófate más. La derrota del América solaza a su vecindario inmediato.

Y los remezones de ese colapso ante Atlas, magnificados por un marcador con tufo a goleada (3-1), hacen crepitar consideraciones.

1. ¿Qué tan nadie eres, si te golea un don nadie?

Porque lo más grave es que la humillación del América ocurre ante un rival aún en gestación, aún en proceso, como Zorros.

Porque Atlas irá mejorando, pero aun así mostró poco en el Estadio Azteca, pero más para merecer ese veredicto final de victoria que su adversario.

Porque Atlas muestra lineamientos ofensivos, pero con menos seguridad, en concepto, que cárcel mexicana. Y para que un equipo así haga tres, jugando contra diez polluelos de águilas, El Nido ya recibe otra advertencia en forma irrefutable de goleada.

2. ¿Cuánta derrota pertenece a Ricardo Peláez y cuánta a Nacho Ambriz?

Porque es obvio, siempre lo ha sido, que este América es más reflejo de alucinaciones de Peláez que de la cordura de Ambriz. Hay más decisiones de gerente que de entrenador.

Porque mientras Televisa y sus empresas satélites han revelado ganancias, desarrollo, crecimiento, inversiones, Peláez inventó al fantasmagórico presupuesto para explicar desde los regresos del 'Riflecito' Andrade hasta las permanencias de Goltz y Arroyo, el primero traicionando al equipo y el segundo traicionando el concepto de equipo.

Peláez pretende demostrar que sabe más que Miguel Herrera, el 'Turco' Mohamed y Gustavo Matosas, pero a través de su emisario en la banca, Nacho Ambriz, quien ya nos demostró su firmeza de carácter en Querétaro cuando sumisamente cargó con la imposición de Ronaldinho, pese al daño que le hizo a su propio concepto.

3. ¿Deberá El Nido demandar al Santos por los 23 millones de dólares al enviarle mercancía dañada o pésimas imitaciones?

Si las cifras son puntuales, esos 23 millones de dólares, en efectivo o en especie, que terminó pagando América a los laguneros por sus dos joyas, Oribe Peralta y Carlos Darwin Quintero, hubo estafa.

Algo ocurrió en el traslado de Torreón a la Ciudad de México. El colombiano ha jugado 19 partidos, sólo tres completos. Y este sábado, ante Atlas, salió expulsado.

De aquel generalísimo impío en Santos, a éste que yerra pases, en la selección de la jugada, y corre desorientado por la cancha, tal vez le sobra el salario de 2.5 millones de dólares. Le llenaron el buche de placer y le vaciaron las entrañas de compromiso.

¿Y Oribe Peralta? Como antes de, y parece que después de, su cabriola estilo Cirque du Soleil, ante Costa Rica en Copa Oro, ha patentado los clavados y las contorsiones como su mejor acción punzante en el área.

De sus 15 goles en 39 partidos, sólo han significado puntos cinco anotaciones para un total de 13 unidades. Los otros goles han sido de ornato, de oropel, como, por ejemplo, el doblete que marcó en el 5-0 a Chiapas o en el título ante Tigres, cuando firmó el 3-0 al 77', con el equipo de Tuca Ferretti ya rendido.

4. ¿Siete goles en dos partidos?

Dos de las peores cinco ofensivas del torneo anterior, como Puebla y Atlas (ambas totalizaron 21 goles) se ensañan con el equipo que se había distinguido por casi cuatro años entre las mejores defensas del torneo.

Es el riesgo de contar con un plantel armado por un director deportivo que pretende jugar al ataque, pero entregándolo a un entrenador que gusta de jugar equilibrado, pero al que encima le entregan una defensa -nunca mejor descrito por Ángel Reyna- de papel, a la que se le hace daño de cualquier manera: en el mano a mano, en descolgadas, en centros timoratos, en paredes cortas y hasta entregando los rechaces al rival.

Ojo, la capacidad de Ricardo Peláez es innegable en ciertos factores determinantes en el éxito de un equipo. Eso, sin embargo, no garantiza que su capacidad le permita ser infalible en todos los terrenos en el manejo de un equipo.

Hoy, invadiendo feudos y misterios de un cuerpo técnico, Peláez cumple el Principio de Peter: asciende hasta su propio nivel de incompetencia.

Lo cierto es que hoy, el América se parece cada vez menos a lo que quiere ser y a lo que debe ser, pero sin duda se parece cada vez más a lo que sólo puede ser: el resultado de un Frankenstein de equipo, reflejo de un Frankenstein de director deportivo.

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LOS ÁNGELES -- Todavía la eliminatoria está lejana y México ya despidió a un técnico, Miguel Herrera. Y le busca sustituto. Grave, después de que los dos procesos clasificatorios anteriores fueron penosos, cardiacos, peligrosos.

Pero lo más grave, el Tri requiere dos técnicos para su selección nacional. Sí, leyó usted bien: dos. Uno, el que necesita; el otro, el que conviene a los alcahuetes de la FMF y su entorno de filibusteros insaciables. Es decir, el que urge a La Familia (La Famiglia) de Decio de María, como populista y populacheramente, llama ahora al futbol mexicano.

EL QUE NECESITA

1. Un técnico de tiempo completo. Que no sea seducido por reflectores ni botines. Que se dedique a ver jugadores y a adoctrinarlos. Que haga miniciclos. Que esté por encima de la Copa MX y de la Concachampions. Que vea o asigne visores de la Liga de Ascenso.

2. Que sepa escoger y confiar en un grupo amplio de asesores. Y no necesariamente de amigos. Que sean tan buenos o mejores -con otro perfil- que el mismo director técnico. Que sean socios y solidarios.

3. Que tenga autoridad absoluta. Y que sepa usarla. Y que sepa imponerla. Y que sepa defenderla. Y que sepa respetarla él mismo. Que tome decisiones por encima de promotores, patrocinadores, directivos, pero que rinda cuentas públicas de cada decisión para defender la congruencia de su mando.

4. Que se le blinde. Que se le aísle. Que viva en la burbuja que él elija. Y que desde ahí elija rivales de fogueo. Y elija fechas. Y elija jugadores sin que ninguno de ellos tenga fuero de diva. Pero que justifique cada decisión para que no se caiga en un absolutismo enfermizo.

5. Que no viva en el mundo cómodo del futbol doméstico. Que reclame, con ese fuero de dirigir a una selección de esa popularidad internacional, sin prestigio real. Y que se inmiscuyan él y sus asesores con otras escuelas, otras formas de trabajo.

Si Marcelo Bielsa no quiere dirigir a México, ¿aceptará tener un mes a un observador mexicano? Y si Pep Guardiola no quiere, ¿aceptará un becario? Y si Mourinho no quiere, ¿aceptará un convidado de piedra? Y si Klopp no quiere, cuando esté en otro banquillo, ¿albergará a un alien mexicano? Y si Ferguson no quiere, ¿cuánto puede cobrar por un mes de seminario a los auxiliares del entrenador?

No olvidemos que un líder es mejor cuanto mejores son quienes están a su lado.

6. Y que haga lo que sus antecesores no han hecho. Y que mienten además cuando aseguran que lo harán. Porque ni Miguel Herrera habló con todos sus predecesores. Ni lo hizo Javier Aguirre. Ni lo hizo Hugo Sánchez. Ni Ricardo LaVolpe. Ni ninguno otro. En una plática frontal, privada, cara a cara, el técnico que necesita el Tri aprenderá genuinamente de los paraísos e infiernos de dirigir a la selección a través de esos diálogos.

7. Y que su inmediato superior sepa de futbol. Y sepa de procesos de selección nacional. Y esté dispuesto a arriesgar el puesto por defender a su entrenador y no, como ha pasado, preferir salvar el pellejo abandonando al técnico. Y que sea el que juegue el papel del policía peor, para que el técnico ejerza de policía bueno o malo, según los casos. Sólo una armonía y lealtad entre director técnico y director deportivo puede fortalecerlos a ambos.

8. Y, por supuesto, esa personalidad, esa autoridad, sólo la garantiza un tipo con cicatrices. Con títulos ostentosos o con batallas importantes ganadas. Y que los jugadores, los directivos y sus colaboradores, lo respeten, confíen en él y también le teman por lo que sabe, por lo que comparte, por lo que pueda fortalecer a quienes le rodean.

9. Ah, y claro, que se aísle de las redes sociales. Y que, obviamente, no tenga una hija con Twitter.

Esos son, apenas algunos puntos de ese personaje casi irreal, casi utópico, casi perfecto, que necesita el futbol mexicano. Pero que entraría en colisión, más que en coalición con La Famiglia de Decio.

EL QUE QUIERE LA FMF...

Simple: un entrenador que además de capacidad, popularidad y algunos títulos, esté dispuesto a ser sumiso, tolerante en exceso, permisivo, comodino, que venda su conciencia y que en su grupo de colaboradores y su propio supervisor sean de extremado bajo perfil, disciplinados al extremo de ser dóciles y subyugados.

El problema es que sólo tiene cabida un técnico. Ya Decio de María, el jefe de La Famiglia del futbol mexicano, elegirá entre el que necesita la selección o el que le conviene a sus negocios.

De ser el primero, México puede ilusionarse rumbo al Mundial de Rusia 2018.

De ser el segundo, preparémonos para ver otro circo premundialista en versión suicido-masoquista.

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FILADELFIA -- Justino Compeán tiene dos manos. Una bendita para los negocios. Otra maldita para el futbol.

El 12 de julio de 2014, en la sede de Adidas en Río de Janeiro, un día antes de la Final en la que Alemania se corona campeón del mundo sometiendo a Argentina, Justino Compeán garantizaba larga vida a Miguel Herrera. Con El Piojo, por lo menos, hasta 2018... y contando.

Ese día, le preguntamos directamente a Justino sobre qué garantías daba a la afición mexicana, de que la ruta a Rusia 2018 no sería otro proceso mundialista tan agitado, tan sofocado, tan escalofriante y terrorífico, como los dos anteriores (Sudáfrica 2010 y Brasil 2014) que él ya había tenido bajo su mando.

Aclaró que la gran solución ya la tenía, con la renovación de contrato a Herrera, y agregó orondo, satisfecho además, porque consiguió un incremento del 20 por ciento en el contrato con Adidas.

"Lamentablemente no se logró pasar al quinto partido. La labor de Miguel fue extraordinaria para mi con el poco tiempo que tuvo, pero el equipo que formó y la actitud de jugadores fue muy agradable. No creo que tengamos ninguno problema", explicó.

Se equivocó Justino, nuevamente, como en los dos procesos anteriores. Se le disculpa. Después de todo, luego de entrampar a Javier Aguirre en el aeropuerto de la Ciudad de México, al regresar de Sudáfrica 2010, confesó: "Ni Decio (De María) ni yo sabemos nada de futbol. Para eso tenemos a Néstor".

Semanas después, junto con Decio de María, forzó la salida de Néstor de la Torre.

Su mano izquierda, la siniestra pues, la que por definición debe ser hábil para los negocios, está bendita. La otra, la derecha, la que decide sobre futbol, está maldita. Él no debe elegir entrenadores, sino que deben de imponérselos, como ocurrió con Aguirre en 2009 y Herrera en 2013, para salvar al Tri.

Ahora, la decisión queda en las vísceras de Decio de María. Sí, en sus vísceras, en sus antojos, más que en una concienzuda capacidad para poder elegir correctamente, porque, a final de cuentas, descalificado por Justino, y avalado por los hechos, tampoco sabe de futbol.

El discurso es similar entre los directivos. Seleccionan palabras rimbombantes para explicar que necesitan a un técnico adecuado, integral, y todo se resume en que sepa en lo que se mete, para contextuarlo de manera simplona, sencilla y en tono mexicanizado.

Se habla de Marcelo Bielsa, apetecido por el mundo entero. Un entrenador que fascina por su filosofía, y a los jugadores suele encantarlos y someterlos, con esos deslices entre la rabia y la solidaridad.

Los detractores dicen que no ha ganado nada importante, a pesar de que en 2002 tuvo una selección argentina maravillosa, pero la albiceleste hizo un papelón.

Amado por sus apóstoles, venerado por muchos reporteros y analistas, él tiene un gran inconveniente hacia México: no perdona la forma en que fue expulsado por el América, más allá de su gran labor con el Atlas. En Coapa, o desde el Salón Oval de Televisa, lo echaron sin el mínimo respeto.

Desde entonces, Bielsa ha rechazado todas las propuestas de clubes (Chivas, Pachuca, Monterrey, Cruz Azul) o de la misma FMF, porque sabe el escenario que le aguarda.

Un entrenador con alto nivel intelectual, minucioso, quisquilloso, analítico, incontrolable, independiente, y nadie de los que han sido seducidos por algunos detalles de su trayectoria, se imaginaría a Bielsa filmando comerciales a destajo, y además él no permitiría que las concentraciones del Tri se convirtieran en una tertulia, en una kermese, donde el jugador sea una mercancía, un esclavo, un mequetrefe para satisfacer avidez y voracidad de FMF en su actitud servil hacia los patrocinadores.

Y a Bielsa el dinero hace años que dejó de interesarle. Para él, dicho por él, en una charla mientras dirigía al Atlas, el desafío fascinante es poder conocer tan detalladamente a cada jugador y poder extraer de él, el potencial que el mismo futbolista desconoce.

Por eso, es el técnico ideal para el Tri, porque incluso su estilo de juego ya sería en verdad una exquisitez, que poco se ha visto en México, acaso sólo su propio Atlas, y sin duda aquellas versiones de 1991-93 de Ricardo LaVolpe con el Atlante, y posteriormente con Atlas y Toluca. Esas son las mejores exposiciones de belleza futbolística que se recuerden en México, por encima incluso de algunos pasajes de Miguel Herrera con Atlante, Monterrey y América, o incluso de Gustavo Matosas con el León.

El librito de obligaciones que la FMF impone a sus entrenadores en la época de Justino Compeán, que incluye desde hacer afiches actorales, hasta abrir las puertas de manera descarada, más que tolerante, a patrocinadores, promotores y vendedores de seguros de vida, es realmente absurdo, e inaceptable, para esa vida monástica que por momentos elige Bielsa.

Este miércoles por la mañana, el mismo Jorge Vergara dio poco crédito a esta posibilidad. "El nombre de Marcelo Bielsa lo manejan los medios, pero eso no significa que sea cierto. No es un nombre que yo pueda dar", pese incluso a que ya él, en una pcasión tuvo una larga e infructuosa encerrona con El Loco.

Sí, Bielsa sería una apuesta fantástica para desentrañar los atavismos de algunos futbolistas mexicanos, pero, lamentablemente tendría que cambiarse el entorno manejado de manera ampulosa, mercenaria, farisea y voraz, por parte de los oligarcas insaciables del futbol mexicano.

Este es apenas una de las reflexiones de Marcelo Bielsa sobre su relación con el futbolista, a través de ser religiosidad.

"La religión, muy especialmente la católica, me ha servido para dirigir. Tiene cuatro ejes antagónicos: culpa y castigo, amor y perdón. Estos dos últimos son menos visibles: el castigo y la culpa están mucho más en la superficie que el perdón y el amor. Para dirigir me di cuenta que perdonar al futbolista lo mejora. Y quererlo también. No tengo la más mínima duda al respecto. Si lo quiero y por quererlo lo perdono es mejor que si lo castigo y lo acuso. Querer y ser querido es una de las cosas que más felicidad produce a los seres humanos, y el jugador es eso antes que nada",

¿De verdad se lo imaginan dirigiendo en México, a futbolistas mexicanos con directivos mexicanos, entrometidos mexicanos y con "La Familia (La Famiglia)" de Decio de María?

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LOS ÁNGELES -- Ya el despido debió ser doloroso y penoso para Miguel Herrera. Ya la misma expulsión del Tri debió ser ominosa y humillante.

Pero, seguramente, la farsa, la comedia, el bodrio farandulero de Decio de María para anunciar que "he tomado la decisión" de separar a 'El Piojo', debió ser lo más ultrajante y denigrante para el ex técnico del Tri.

De entrada, Decio de María, perpetra el más cínico y brutal atentado contra la inteligencia de lo que él llama "nuestra familia".

Explica el nuevo pelele del Salón Oval de Televisa, el nuevo mequetrefe investido de presidente de la FMF, a las órdenes de Azcárraga Jean, con una mentira de concepto, de principios, los motivos de la expulsión de Miguel Herrera.

Las acciones de 'El Piojo' "no muestran el espíritu de competencia leal" de la Federación Mexicana de Futbol, esa que desde ayer, es La Familia, según Decio, en la que, no lo dice, pero queda claro, en esa oficina prostituida, hay hijos naturales, otros entenados y otros más bastardos, y seguramente adoptados.

¿Puede Decio de María hablar de "espíritu de competencia leal" para echar a 'El Piojo' y postularse orondamente además como defensor absoluto de la libertad de prensa en el futbol mexicano? Primero, Decio de María debería expurgar y espulgar su conciencia, su madriguera y sus antecedentes, antes de atreverse a lanzar un lema de semejante amplitud, en una FMF donde la corrupción y las malas artes se ejercen como un dogma de vida.

¿Puede Decio promulgar ese "espíritu de competencia leal" cuando lejos de cumplir su palabra de acabar con la Multipropiedad la ha prohijado, la ha fomentado, no sólo de manera oculta sino además de forma descarada?

O, ¿puede Decio cuestionar a Miguel Herrera por la agresión a Martinoli bajo ese conjuro de "espíritu de competencia leal", cuando él le mentó la madre y le mostró dedo mayor (la memorable 'Decioseñal') a toda una tribuna repleta de aficionados estadunidenses?

O, ¿puede este directivo, especializado en labores sucias, castigar a 'El Piojo' por violentar la libertad de expresión y enarbolar ese argumento de "espíritu de competencia leal", cuando impide a los árbitros asociarse y ha boicoteado la sindicalización de futbolistas?

O, ¿puede Decio de María, en una conferencia de prensa insulsa, rebuscada, verborreica, ensalzarse de manera desvergonzada con ese sofisma -en su caso--, de "espíritu de competencia leal", cuando defiende de manera absoluta el Pacto de Caballeros, como un ejercicio de esclavitud, donde, y él lo ha aceptado, hay personas y no instituciones, que son propietarias de las cartas de los jugadores?

O, ¿puede este dirigente de serviles antecedentes atreverse a ostentar como línea de conducta ese "espíritu de competencia leal", cuando lejos de erradicar, como lo exige FIFA, ese tianguis de piernas de futbolista, lo ha hecho más sofisticado, más elitista, más depurado, de manera que el jugador que no esté alineado con uno de sus promotores reconocidos, se quede sin trabajo?

O, ¿puede Decio discernir sobre "espíritu de competencia leal", cuando violando leyes primarias en el país, ha bloqueado la posibilidad de que los juegos de la selección nacional sean licitados abiertamente en México a las televisoras, y por el contrario pactar contratos muy inferiores a los de equipos del futbol mexicano?

O, ¿puede Decio de María escandalizarse por no cumplir ese "espíritu de competencia leal", cuando él mangonea a silbantes y a la Comisión Disciplinaria, para violar las cédulas arbitrales, que son como decretos de honor de un partido, al margen de sus errores, pero que él trata de subsanar conforme a sus compromisos?

O, ¿puede Decio irradiar semejante testamento de "espíritu de competencia leal", cuando recientemente ha perdonado sanciones a entrenadores, a clubes, a directivos, que han violado su tan cacareado código de ética, e ignorando además sanciones, multas y castigos que el reglamento marcaba como ineludibles?

Sí, debió ser triste para Miguel Herrera ser echado de esa manera.

Pero algo debió ser más doloroso y vergonzante, que la persona y "La Familia" que lo hizo esté muy por debajo en la catadura moral del ex técnico nacional.

Insisto: debió ser, usando una analogía poco recreable, para 'El Piojo', una sensación similar a la de ser echado del ataúd... por los gusanos.

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FILADELFIA -- Ha sido un vértigo de versiones. Fiscalizar de oídas -- o de leídas --, mediante esa inmediatez precipitada de los heraldos despiadados del Twitter, puede llegar a ser injusto con ambas partes.

Quienes acusan a Miguel Herrera hablan de un golpe en el cuello, a mansalva, sobre Christian Martinoli, y una bofetada sonora de su hija sobre Luis García.

'El Piojo' acepta la agresión. Trata de suavizarla asegurando que no hubo golpe, sólo un empujón, y que lo hizo estrictamente por reclamar las embestidas del narrador sobre la popularmente llamada 'Pioja'.

El hecho es espinoso. Quien lo quiera tomar por cualquiera de sus ángulos saldrá lastimado. No puede haber un lado amable, suave, pachoncito, en el entorno de una agresión.

1.- POR SU PROPIA BOCA...

El domingo por la noche, Miguel Herrera había asegurado que "no soy un hombre rencoroso", y que no reacciona por venganzas pendientes ni afrentas personales.

Ni doce horas pasaron para que traicionara su propio sermón, incluso dentro de los rangos extremos de quienes lo acusan de atacar con premeditación, alevosía y ventaja, o, por sus propias palabras, sólo fue un empujón y un reclamo.

Dijo, en esa alocución extraordinaria, ya ajena a la conferencia de prensa patrocinada por Concacaf, que nunca piensa en hacerle daño a nadie, y que la relación entre medios y selección debía comenzar de cero, de inmediato.

Ni 12 horas pasaron, antes de que su discurso fuera dinamitado por su explosiva reacción, propia, se sabe ya de su explosivo carácter, reacción además inesperada, porque ya tenía en sus manos la Copa Oro, y el derecho a disputar su boleto a la Copa Confederaciones. Era inmune, en ese momento, a cualquier artillería. Estaba blindado con la carta suprema del entrenador: los resultados.

2.- ¿DEBE SEGUIR EN LA SELECCIÓN?

Él mismo se encarga de ponerse la soga al cuello. Él mismo elige el camino belicoso del asalto, en este caso, conforme a los compañeros de Martinolli, con premeditación, alevosía y ventaja.

Desperdició una oportunidad maravillosa de quedar como un caballero. Eligió convertirse en gañán.

Con un guante blanco, pudo saludar al narrador de TV Azteca, pudo invitarle un café -- o un té de pasiflora con azahares, para calmar al basilisco que llevaba dentro -- y ante los ojos de los seleccionados, el resto de los medios, y de sus propios patrones (como llama a Héctor González Iñárritu y Justino Compeán), comprar buenas voluntades.

Con ese guante blanco, de paz y de elegancia, habría ratificado que es el técnico perfecto para manejar tempestades en un seleccionado al que le gusta la turbulencia generada desde dentro, y si no baste recordar que los jugadores eligieron un silencio estampa ante los medios, sin que Herrera ni Iñárritu mostraran autoridad sobre ellos.

Aún así, si es capaz de treparse al suplicio de una tribuna y reconocer sus errores, pedir que le traigan a su mejor domesticador, Ricardo Peláez, para que le ayude en esos ataques de ira recurrentes, sus condiciones de técnico le sentarían bien al Tri.

3.- CONTAMINACIÓN...

Hay un mensaje equivocado. Un líder de grupo, un líder de opinión, un líder deportivo, pierde autoridad cuando traiciona su discurso. Si no es capaz de respetar sus propias retóricas, ¿puede esperar que sus dirigidos respeten su propia homilía? Complicado.

La prueba de su impacto en el grupo, la da de manera inmediata Giovani dos Santos, ese jugador notable que el futbol mexicano sigue esperando que se atreva a madurar. Gio colocó en su cuenta de Twitter: "Grande Miguel", en evidente ovación a la agresión -- de la dimensión que haya sido--, sobre Martinoli.

Un ataque a mansalva lo dejó fuera de la selección con Miguel Mejía Barón. Una agresión a mansalva, puede, de nuevo, dejarlo fuera de la selección.

Quiere decir que las experiencias duras, brutales, no logran cambiarlo, porque además, en un lapso corto ha desencadenado campales a través del barril de pólvora que es el Twitter, donde lejos de existir pacificadores, existimos azuzadores.

4.- ¿CUÁL ES LA LECCIÓN?

Pueden encontrarse muchas. Pero ninguna será asimilada. Podrá circunscribirse a Martinoli como un provocador. Sin embargo, más allá de su eventual locuacidad, de un estilo que a muchas fascina y a otro repele, la mejor forma de combatirlo es confrontarlo, pero no agredirlo.

Los argumentos son una solvente vía donde si no existe una reconciliación perfecta, al menos hay una tregua saludable.

Es mejor que queden cicatrices, a que permanezcan heridas abiertas.

¿Y el técnico? El mismo Miguel Herrera lo ha dicho. "Siempre estaré expuesto en este trabajo. Los resultados son el mejor argumento que tengo".

Insisto: tenía, como estandarte para controlar batallas pacíficas, haber ganado, pulcra e inmaculadamente la Final de la Copa Oro, más allá de que eventualmente el camino haya sido percudido, estercolado, por las peculiares y tendenciosas decisiones arbitrales, que lejos de despertar sospechas, desataron el dolo.

Y el escenario se vuelve más complicado. Seguramente en esa habilidad promiscua de la FMF, para dejar que el tiempo sepulte y solucione los problemas, fingirá demencia, se encogerá de hombros y hará de su complicidad un veredicto aprobatorio.

Aunque, también, conociendo a Decio de María, quien asumirá en agosto funciones absolutas de su reinado en el futbol mexicano, podría entonces enviar un mensaje populista, advenedizo -- su especialidad, pues --, e imponer una severa sanción a Miguel Herrera.

Lo más grave, al final, sería que la versión genuina de Miguel Herrera sea esta, y no la que durante años se apresuró a entregarnos. Porque estas manifestaciones de rabia, queda claro, llenan de tinieblas la razón, pero transparentan la autenticidad del hombre.

Séneca editó una frase magnífica para advertir sobre el suicidio de la ira. "Es un ácido que puede hacer más daño al recipiente en el que se almacena, que en cualquier cosa sobre la que se vierta".

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FILADELFIA -- Pedro Chaluja sabe más de lo que dice. Y dice menos de lo que sabe. No se le puede culpar. Se rebeló a la anterior dictadura oligarca de la Concacaf. Y se reveló como adicto al cambio de esa dictadura oligarca en la Concacaf.

Pero el presidente de la Federación Panameña de Futbol igual sabe más de lo que dice. Y dice menos de lo que sabe. Y la crucifixión arbitral de su selección ante México le forzó a subirse al estrado. Con medias verdades, aunque sin medias mentiras.

Dos penaltis que no debieron marcarse acuchillaron a Panamá y bendijeron al finalista urgido y ungido: México, que este domingo tratará, sin ayuda extraordinaria, de vencer a Jamaica en el Lincoln Field de Filadelfia.

Y tiene razón Chaluja: no puede culparse a ningún integrante de la selección mexicana del cadalso montado en el Georgia Dome. Acaso, coincide, desperdiciaron esa maravillosa oportunidad histórica Andrés Guardado, Miguel Herrera y el Tri de lavarse la cara, echando el penalti afuera.

El 'Bolillo' Gómez tiró la primera piedra. Cuando su equipo ya olía a formol y crisantemos, con su tumba expuesta con una manta que decía "Concacaf ladrona", como mortaja plena de dignidad dijo "será importante saber quién ordenó esto".

Chaluja lo sabe. Sunil Gulati lo sabe. La Concacaf lo sabe. Este viernes saltó una plática aleccionadora.

Convengamos: las teorías del complot tienen dos virtudes que son sus defectos. Mientras más irreales parecen, más genuinas son y mientras más irreales parecen, más fascinantes son.

1. En la pasada entrega de este patibulario espacio, nos mofábamos casi de la ingenuidad de los nuevos de Concacaf para empujar, como se empuja a un lisiado, como se arrastra a un desahuciado, como se guía a un ciego, a esta selección mexicana a la Final.

2. Y eran el hazmerreír Gulati, Justino Compeán y Víctor Montagliani. Con un desproporcional descaro habría parecido que llevaron ante el altar finalista, con un frac demasiado grande, al novio despistado pero elegido por conveniencia: México.

3. Y mientras la Concacaf lanza un pronunciamiento en el que afirma que investigará hasta sus últimas consecuencias si hay, acaso, algún acto de corrupción -nótese el candor-. Mientras tanto, los poderosos de Concacaf, aspirantes a ser poderosos en FIFA a partir de abril de 2016, saben los orígenes.

4. La versión al interior de Concacaf es que si hay acaso algún acto de manipulación promiscua y perversa -nótese de nuevo el candor-, es un acto de venganza perfectamente teledirigido por Jack Warner y Jeffrey Webb.

5. Saben ambos, y así ha sido, que la mejor manera de desprestigiar aún más a quienes se han presentado como los policías inmaculados de la zona es precisamente con actos ominosos, pero descarados para que México, con méritos o sin méritos futbolísticos, llegue a la Final... y tentativamente la gane.

6. Además, el acto de venganza, y eso sí se atreve a exponerlo públicamente Chaluja, contra Panamá es más que por no votar a favor de Joseph Blatter, por botar al desagüe las indicaciones de Webb, Eduardo Li y Sanz. ¿Y Costa Rica? Li se siente traicionado.

7. Concacaf lo sabe ahora, según lo expuesto a este reportero. Es evidente que después de 21 años de gobernar de manera asfixiante, terrorista casi a toda la zona, el control en áreas importantes aún lo mantiene oscura y ocultamente Warner, y tan fue evidente ese manoseo que logró que su heredero fuera su también albacea: Jeffrey Webb, del que incluso se dice fue ayudado financieramente por el mismo trinitario para financiar su fianza, pues sus cuentas estaban intervenidas por el FBI.

8. En un fenómeno de cohecho, sabotaje y conspiración, que en México se conoce muy bien porque el país ha sufrido históricamente a una escala aún mayor bajo el control del PRI, con prácticas similares cuando ha sido relevado en el poder, la versión en la Concacaf es que los exdirigentes, hoy presos, prófugos o bajo fianza aún mantienen saludables los tentáculos que durante 21 años consolidaron. Y los usan.

9. "¿Crees que sería tonto alguien en la Concacaf de ordenar una operación tan descarada? Los millones de dólares que pueda dejar un juego México y EEUU en el repechaje para la Confederaciones es nada comparado con lo que pierde de credibilidad. Han intentado hasta boicotear patrocinadores. Recuerda que ellos iniciaron la Copa Oro, entonces creen que es de su propiedad", dijo el mismo confidente.

10. ¿Qué el árbitro que guillotina a Panamá, Mark Geiger, es estadounidense? Esa es, precisamente, la cereza del pastel.

11. De ser creíble. De ser real, de ser producto de indagaciones con sus afiliados, esta versión de la Concacaf, lo cierto es que es un golpe oportunísimo lo ocurrido en Cuartos de Final y Semifinales en los juegos de México. Porque Gulati, Montagliani y Compeán prometieron transparencia, pureza, orden, honestidad, juego limpio, en su proclama pública a través de un comunicado. Hoy son los tontos de la película. O los villanos de esta Copa Oro.

12. ¿Y habrá aún más de estas acciones de guerrilla? Este domingo se sabrá. Por lo pronto, recordemos que el árbitro Joel Aguilar Chicas, técnicamente uno de los mejores de la Concacaf, de los mejor preparados, fue el mismo que perpetró aquel vergonzoso veredicto de poner a Costa Rica a jugar la eliminatoria ante EEUU sobre una escarchada cancha de hockey.

Insisto, es lo delicioso de las teorías del complot. Mientras más demenciales, más resultan verídicas. Y mientras más fantasiosas que reales parecen, más morbosamente divertidas son.

¿Pretende en verdad la vieja Concacaf servirse un plato frío de venganza con la nueva Concacaf? ¿O la nueva Concacaf pretende culpar a la vieja Concacaf? ¿O, al final, son tan parecidas launa y la otra?

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ATLANTA -- Cicatriz, eterna, por definición. Envejecerá, pero se fortalecerá cada dos años. Cada Copa Oro despertará las memorias dolorosamente mezquinas.

Y se hablará de que México llegó a la Final con tres penaltis -dos de ellos prestidigitaciones arbitrales- y con alcahuetes fariseos.

Y las víctimas saldrán de sus criptas y llorarán sus heridas. El ex Gigante de la Concacaf perpetró en 2015 el más gigantesco latrocinio de la Copa del indec-Oro.

Pero, al final, México tiene otras, varias, muchas, cosas de qué avergonzarse, con un equipo que, como dijo su técnico, El Piojo Herrera, "no juega a nada".

Al final, los sicarios arbitrales no son su culpa. Son embajadores del emporio millonario de la Concacaf.

Ya se ha dicho: si las celestinas de este torneo están presas, en fuga o bajo fianza, qué se puede esperar de su engendro. Los cuervos crean y crían cuervos. Los buitres crean y crían buitres.

Mark Geiger era considerado el mejor árbitro de EE. UU. Y seguramente lo es. Tal vez, y sólo tal vez, prostituyó su conciencia para equivocarse tanto a favor del Tri y tanto a favor de Panamá. Hay terroristas del silbato. Mercenarios, pues. Y de esos en México, hasta por catálogo.

En octubre, la Concacaf espera recolectar 8 millones de dólares en total (televisión, taquilla, patrocinios, esquilmos, etc.) por la batalla, si es México ante EE. UU., en que se defina el boleto a la Copa Confederaciones.

Y el FBI puede investigar todo lo que ocurra en las oficinas, pero no en la cancha. Ahí podrá sospechar, indagar, pero... ¿comprobar? La historia ha exonerado de corrupción a la humanidad, desde la sentencia aquella: "Errare humanum est... (errar es de humanos...)".

Pero la sentencia completa es: "Errare humanum est, perseverare diabolicum". Errar es humano, perseverar en el error es diabólico. No es el lema, es el libro de conductas de la Concacaf. Y Geiger, al servicio leal, o al servilismo íntegro, podría decir al FBI: "Me equivoqué, porque errar es de humanos".

Para la nueva era de la Concacaf, que supuestamente había llegado, justo en esta Copa Oro con credibilidad de oropel, tenía la oportunidad de vestirse con mantos blancos y purificarse.

La nueva Concacaf con Sunil Gulati, Víctor Montagliani y Justino Compeán, en un triunvirato, y Alfredo Hawit como su valet, colgaron en el tendedero mundial un magnífico escrito acerca de un provenir lleno de limpieza, de transparencia, de ética, de juego limpio, de pulcritud financiera y moral, y hasta prometieron ser policías de sí mismos.

Con los Warner, los Li, los Webb, los Blazer fuera de la cocina, ellos prometieron un menú de prosperidad absoluta para la Concacaf. Y la Copa Oro era el momento de demostrarlo. Y fallaron. Es más, se inmolaron. Un suicidio público.

Hoy, en este momento, al menos a nivel de competencia, esa trinidad precursora del cambio está implicada bajo sospecha. Hoy, este trío, en su primer gran desafío, en la competencia estelar de su área, demuestra que no es, al menos en la búsqueda descarada de sus urgencias e intereses deportivos, mejor que sus antecesores.

De hecho, con las descaradas y procaces decisiones arbitrales en el minuto 121 ante Costa Rica, y en el minuto 88 ante Panamá, dejan la sospecha, la suspicacia de que son igualitos a sus predecesores, sólo que más torpes, más burdos, más vulgares, en el eventual ejercicio de que ellos urdieran esta trampa.

Warner, Li, Webb, Blazer, deben estar convulsionándose a carcajadas y llamando novatos a quiénes han girado las instrucciones de impunidad para favorecer al Tri.

Los inocentes, los cándidos, preguntarán por qué entonces EE. UU. no fue rescatado ante Jamaica. La respuesta es evidente para semejantes papanatas: sólo si México es campeón de esta Copa Oro, podrá asegurar el tesoro proyectado para octubre en el desenlace por el boleto a la Copa Confederaciones.

Citaba El Bolillo Gómez en la deliciosa rueda de prensa post mortem de su equipo, que en las aberraciones arbitrales, marcadas por su presunción y por sus conjeturas de que habían sido ordenadas, que "no culpo ni al futbolista mexicano ni a su cuerpo técnico ni tampoco al futbolista panameño ni a su cuerpo técnico, ellos no tienen nada de responsabilidad en lo que pasó hoy. Ellos están limpios", explicó.

Irrefutable, sin duda, la consideración del técnico colombiano.

Y ahora, de cara a la Final, estos novicios, estos novatones que manejan a la Concacaf, sean quienes sean, muy probablemente, para tratar, torpemente de higienizar sus perfiles basureados, muy probablemente ordenarán que el arbitraje castigue a México ante Jamaica.

Pero lo dudo, a estas alturas, para ellos, es más importante la mina de oro de octubre que un poco más de estiércol en su mejilla bronceada o en su cuenta bancaria.

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NEW JERSEY -- Hernán El Bolillo Gómez, valora el catálogo de qué hacer y qué no hacer ante Trinidad y Tobago que le entrego, sin quererlo, la selección mexicano en el empate 4-4.

El entrenador colombiano que dirige a Panamá, explica que la revisión que hizo a TyT con México de sinodal, le mostró en detalle virtudes y defectos del rival de este domingo en el Estadio MetLife.

"No me sorprende lo que he visto de Trinidad y Tobago. Tampoco me sorprende lo de Haití, que tiene mucho orden. Trinidad y Tobago es un equipo veloz y ordenado. Lo vi de nuevo en el partido contra México, y si no se hubiera salido de su estilo no habría tenido problemas. Pero México empezó a traicionar su estilo, empezó a chocar con Trinidad, se olvidó de su esencia de juego, y ahí empezó a sufrir", dijo el Bolillo.

Respecto a TyT agregó que lo importante entonces para la escuadra panameña es apegarse a la forma de juego que maneja e imponerla.

"Es un rival muy complicado. Nosotros no intentamos detener al rival, sino someter al rival. Entonces vamos a tratar de imponer nuestro estilo que es para el cual hemos trabajado. Vamos a presionar a tratar de provocar los espacios y aprovecharlos", dijo en conferencia de prensa celebrada la tarde de este sábado en el MetLife.

Aunque ya enfrentó hace semanas a TyT, y lo venció, prefiere no usar como referencia ese encuentro.

"Tenemos que jugar mucho mejor. El equipo ha ido mejorando, espero que lo suficiente para ganar este partido, porque Trinidad ha venido mejorando también en el torneo", añadió.

Por otra parte, el Bolillo Gómez descartó que disponer de casi 48 horas más de reposo que sus adversarios de este domingo, marque dramáticamente el desarrollo del encuentro.

"Todos son atletas que están bien acondicionados físicamente. No sé si les afecten dos días menos de descanso a los trinitarios, no lo creo, pero en la organización del torneo se podrían hacer varias cosas para evitar que eso ocurra".

Además, subrayó que el nivel de competencia de la Copa Oro deja a equipos muy parejos en Cuartos de Final, pero él mantiene su cotización de favoritos.

"Está muy parejo el torneo. Hay resultados lógicos y equipos clasificados con lógic. Me parece que hay equipos que han sabido jugar este torneo, como México y Estados Unidos que para mi siguen siendo favoritos".

Panamá reconoció la cancha del MetLife la tarde de este sábado. Por cierto, todavía por la tarde, hacían labores de apisonamiento para asegurar que la cancha estuviera en las mejores condiciones posibles.

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NEW JERSEY -- "Cuando los elefantes pelean, sufre la hierba", dice un proverbio africano. En torno a la selección mexicana se libran batallas y hay quienes sufren.

Confrontaciones y guerras innecesarias, inútiles, disparatadas, perversas, perniciosas. Lo peor, que no hay nada digno ni valioso ni puro de por medio. Un conflicto estéril que únicamente corroe.

1. Hay quienes sostienen, con apego a sus informantes y sus informaciones, que al interior del Tri hay conflictos, inconformidades, incomodidades del plantel de jugadores hacia el cuerpo técnico. Específicamente, recelo de los futbolistas con el técnico Miguel Herrera.

2. Hay quienes, con apego a sus informantes y sus informaciones, aseguran que al interior del Tri hay armonía, solidaridad, respaldo, apoyo y credibilidad en la relación entre el plantel de jugadores y el cuerpo técnico. Específicamente, pues, que el grupo de futbolistas se ha compactado en torno a Miguel Herrera.

Seguramente, en el epicentro del drama, también está el equilibrio. Seguramente, en el eje de los extremos, aparece el oasis de la coherencia. Seguramente, en el derecho absoluto a citar y concitar su verdad, cada parte lleva a fragmentos de la realidad.

Sin embargo, al final, puntualmente, ni el primer debate es suficiente para explicar y justificar que la selección mexicana esté por debajo del presupuesto de sus propios resultados: una victoria y dos empates.

Y al final, también, ni el segundo debate es suficiente para purificar los errores ni exonerar a nadie de las responsabilidades de que la selección mexicana esté por debajo del presupuesto de sus propios objetivos.

Porque, insisto, al final, las dos situaciones extremas, confrontadas, no alcanzan ni a condenar ni a indultar a nadie, porque la cancha es la que ha tenido el último veredicto. Entonces, ahí, la cancha ni se pudre por un síndrome de repulsión extrema, ni tampoco alcanza, ahí, en la cancha, con sólo la solidaridad extrema.

1. Si en efecto, los jugadores cierran filas con fe ciega en el entrenador porque creen en su forma de juego y en su forma de dirigir, los resultados los traicionan.

Ante Cuba, en el febril 6-0, en el desenfreno del marcador, aún ahí, se dieron momentos de displicencia. Y ante Guatemala a algunos les tembló de la quijada a las glándulas de testosterona. Y ante Trinidad y Tobago, de nuevo, con el aura triunfalista del 2-0 se fueron de fiesta 35 minutos antes de terminar el juego.

Si en efecto hay un ritual de fraternidad absoluta, la mejor plataforma del jugador para esa devoción con su técnico es la cancha. Ahí, las palabras deben consagrarse en hechos. Y por 90 minutos. Ahí, estrictamente, no se promete, se cumple; ahí, no se habla, se actúa; no se planea, se consuma.

2. Si en efecto los jugadores cierran filas, pero por desacuerdo con el entrenador, porque, supuestamente, les corroe su forma de ser y de manifestarse públicamente, son ellos quienes se traicionan.

El futbolista profesional, por definición, tiene un deber: cumplir como parte de un equipo. Y tiene una obligación mayor: seguir disfrutando del privilegio magnífico de jugar al futbol como una pasión de vida.

Si eventualmente -conceder sin ceder-, al jugador le desagrada el exhibicionismo de su entrenador, debe recordar que su propósito, su pacto, su compromiso, es más inmediato con un grupo de otros diez jugadores que por 90 minutos están por encima, muy por encima, de su -conceder sin ceder- eventual enfado porque el técnico profesa fanatismo por las selfies.

Al final, el futbolista tiene un pacto de sangre en el vestuario y en la cancha. En ambos escenarios debe ser fanáticamente solidario, unánime, con los que salen al campo. Y con la camiseta que defiende -"es un orgullo representar a México"--. Y con la afición que siempre dice tener presente. Y con las expectativas de su familia.

Revisado así, puede deducirse que cualquiera de los dos momentums que se vivan al interior del Tri, no hay justificación para resultados que denigran las promesas hechas por todos.

Si aman tanto al 'Piojo', que la cancha y el marcador ante Costa Rica sean su proba y probada declaración de principios.

Y si no toleran al 'Piojo', que la cancha y el marcador ante Costa Rica sean su honesta declaración de principios.

Por eso, cuando los elefantes combaten, la hierba es la que sufre. Y hoy, la afición mexicana, es la que más lamenta con los resultados y las actuaciones. Y a esa misma afición poco le importa si el jugador es devoto de El Piojo, o si es ateo hacia la religión técnica de Miguel Herrera.

* * * * *

Una reflexión más legítima que esa batalla estéril entre elefantes dialécticos.

"El futbolista siempre juega con dolor. A los hinchas no les importa eso. Ellos creen que el futbolista es irrompible. Y tienen razón, si juegas por tu selección, debes ser irrompible".

La frase es de Diego Armando Maradona.

La dijo un día antes de salir a jugar la Final del Mundial Italia 90.

Ese día donde habitualmente tenía un tobillo, la lesión le había colocado un peligroso, sensible y amoratado melón.

Dejó de correr hasta el minuto 90. Y no, no hay cocaína que amortigüe ese dolor.

Y no jugó por fervor hacia Carlos Salvador Bilardo ni por las excentricidades del narigón.

Ese día jugó por una camiseta, por sus diez escuderos y una nación. Y por la única lealtad genuina... la de la cancha.

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