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Actualizado: 26 de noviembre de 2011, 13:31 EST

Regalo de Navidad

El acuerdo entre jugadores y dueños de la NBA tiene un beneficiario: el fanático

Alfredo Berríos Por Alfredo Berríos
ESPNDeportesLosAngeles.com
Archivo

David Stern, Billy Hunter and Derek FisherPatrick McDermott/Getty ImagesEl acuerdo tentativo fue finalizado en la madrugada del 26 de noviembre
LOS ANGELES -- Por el momento, eso es lo que es. Un regalo de Navidad.

Y el principal beneficiario es el fanático, el cual niño en el Día de Navidad cambiará el arbolito por el estadio o televisor para ver el mejor básquetbol del mundo.

Acá en la ciudad angelina, los seguidores del dorado y el púrpura tendrán su banquete el día 25 cuando el JMV Derrick Rose y los Chicago Bulls se enfrente a los 16 veces campeones mundiales Los Angeles Lakers. En Nueva York, los Knicks recibirán a los Celtics y los campeones Mavericks darán la bienvenida al Miami Heat, elevando al techo su banderín de campeones y echarán más sal en la herida de LeBron James.

El 9 de diciembre están pactados a abrir los campamentos de entrenamiento y el proceso de agencia libre, algo que regularmente tarda de uno a tres meses y que en esta ocasión sería solucionado en poco más de tres semanas.

Fuera de eso, poco sabemos de cuál es el arreglo llegado entre las dos bandas de millonarios. Al presente, sólo es un apretón de manos entre Derek Fischer, de parte de los jugadores, y el comisionado de la NBA David Stern.

¡Ah!... No olvidemos, todavía resta que los 30 propietarios, sus carteras y sus respectivos contables definan como válido el acuerdo tentativo. Súmele a eso los cerca de 400 jugadores, sus agentes, contables y egos, que deben votar la semana que viene si ratifican el pacto, que puede extenderse por no menos de seis o más de 10 años, cual por ciento de alcohol en una cerveza.

Las redes sociales, entiéndase Twitter, ofrecen un detalle aquí y otro allá del meollo de lo que puede ser la solución del impasse entre los millonarios en batalla. No echemos a un lado que las dos partes son adinerados, unos más que otros, que buscan defender el tener un milloncito más aquí y otro allá.

Siempre dije, y me sostengo, que este fue un cierre innecesario que tuvo su origen en el excesivo enpoderamiento de jugadores como James, Chris Bosh, Carmelo Anthony y Dwyane Wade, por mencionar algunos, así como de propietarios que buscaban ganar a como diera lugar sin importar que se afectara el balance competitivo de la liga.

La triste realidad es que nuestra economía, al igual que la temporada de 66 partidos, está comprimida y que se tenían que hacer concesiones de lado y lado para poder pisar una cancha tras el cierre patronal. A los jugadores le quitaron un pedazo del pastel y a los dueños de mercados grandes les evitarán acaparar el mercado de agentes libres.

De lo poco que sabemos a cienciaa cierta es que los jugadores y dueños básicamente dividirán en partes iguales los ingresos relacionados al básquetbol; que los equipos tendrán unas excepciones sobre el llamado impuesto de lujo y una llamada amnistía para evitar perder jugadores claves en los primeros años de contrato; que la llamada regla Carmelo Anthony no fue implementada en su totalidad y que el tope salarial quedó sin mucho cambio.

Pero regresemos al fanático.

¿A quién le echará la culpa quien al fin y a la postre paga por ver el espectáculo? ¿Continuarán como figuras modelos de los jóvenes y adolescentes? ¿Recibirán a sus estelares con los brazos abiertos el primer día que regresen al tabloncillo?

Si hay algo que cura las heridas es el tiempo. ¿Puedes deletrear N-F-L? No muchos recuerdan que hubo una huelga que amenazó la temporada del deporte rey de los Estados Unidos. Sí, leyó bien, es el deporte rey. No veo fans de los equipos de la NFL protestando ni comprando menos boletos luego del problema laboral en esa liga.

¿Y cuántos se dieron cuenta de que el béisbol, calladamente, llegó a un acuerdo laboral con sus jugadores? Nada de acampar fuera de los lugares de reunión, como sucedió en la NBA.

Los próximos meses reflejarán el perdón o la culpabilidad de los jugadores y/o dueños de equipo durante este conflicto laboral ante Juan Fanático.

Lo único que parece cierto al presente es que el Día de Navidad se escuchará el silbato y retumbará el grito de "¡Bola al aire!", tal y como lo decía un narrador legendario en mi nativo Puerto Rico.


Alfredo Berríos Es periodista deportivo desde 1976, y ha trabajado en los principales diarios de Puerto Rico, donde fungió como editor deportivo de El Reportero y El Mundo. Fue editor de Noticias del diario Al Día en Dallas, Texas y actualemnte es Editor Senior de ESPNDeportesLosAngeles.com. También puedes seguirlo en Twitter. Consulta su archivo de columnas.