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Actualizado: 6 de febrero de 2012, 10:32 EST

Crece a pasos agigantados

Eli Manning no sólo confirmó que es de elite, además pide pista para el Salón de la Fama

Sebastián Martínez Christensen Por Sebastián Martínez Christensen
ESPNDeportesLosAngeles.com
Archivo

Eli ManningMatthew Emmons/US PresswireEli Manning demostró que su segundo anillo no fue por suerte
INDIANÁPOLIS -- Fue un momento de confirmación.

Ya nadie podrá preguntarle a Eli Manning si en efecto pertenece al grupo de mariscales de elite. Este domingo, tras conseguir su segundo anillo, le puso fin a las dudas y transformó a los pocos críticos que quedaban en creyentes.

En la posición de mariscal, más que en cualquier otra, el talento no es necesariamente el atributo más importante, aunque claro está que Eli lo tiene, y de sobra.

Pero para tener éxito en esa posición, hay que ser líder, tener carisma y sobre todas las cosas aparecer en los momentos importantes.

En otras palabras, los intangibles son igual o más importante que el talento en sí, y sino pregúntenle a los Ryan Leaf y JaMarcus Russell de este mundo.

Eli no se ganó muchos amigos cuando forzó prácticamente un intercambio a New York incluso antes de lanzar un pase entre los profesionales, aunque a los habitantes de la gran manzana les intrigaron las agallas de este chico.

Sin embargo, por alguna razón, nunca terminó de ser apreciado.

Ni siquiera después de ganar un Super Bowl en el 2008. Porque luego de la acrobática atrapada de David Tyree, la palabra "suerte" empezó a sonar más de lo que debería haberlo hecho.

Es cierto que su inconsistencia aportaba a la causa con varias intercepciones que no debería haber lanzado, pero un anillo no se gana exclusivamente por la diosa fortuna.

Y a la mayoría de nosotros nos tomó cuatro años darnos cuenta de un concepto que hoy parece tan básico.

Este domingo Eli se convirtió en el primer integrante de los Giants en la historia en ganar dos anillos como titular para una franquicia a la cual ya lidera en pases completados, yardas por aire y touchdowns.

Manning tomó a la liga por asalto con ocho recuperaciones viniendo desde atrás en el último cuarto esta temporada, y confirmó que lo suyo nunca fue casualidad.

Siempre tuvo el temple y la personalidad, pero finalmente parece haber encontrado la consistencia.

Este domingo en el Super Bowl lució en control desde el inicio, y la ocasión nunca le quedó grande.

Incluso cuando las cosas se pusieron muy feas, y volvió a tomar el campo tras casi una hora de inactividad entre entretiempo y series de los Patriots, Manning se hizo cargo de una ofensiva que en ningún momento careció de fluidez.

Sí, Eli tenía razón cuando dijo que pertenecía en el mismo escalón que Brady. Esto no quiere decir que sea mejor que el mariscal de los Patriots, simplemente que cuando alguien pregunte por los mejores mariscales de la liga, ahora estaremos obligados a colocar a Eli en ese grupo.

Ya no se debe preguntar si elite se escribe con Eli, sino más bien si merece estar en el Salón de la Fama el menor de los Manning. Sé que todavía es prematuro puesto que le quedan varios años de carrera, pero se me hace difícil imaginarme a Eli fuera de Canton con dos anillos de Super Bowl.

Después de todo, apenas 11 mariscales en la historia han ganado múltiples anillos, y de esos, ocho son elegibles para el Salón de la fama; siete ya están inmortalizados.

El único mariscal de la NFL que tiene múltiples títulos y no está en Canton es Jim Plunkett, quien además fue nombrado JMV de un Super Bowl, y fue nombrado Novato y regreso del Año.

Opiniones aparte acerca de Plunkett --s erá tema para otra columna --, me gusta el hecho de que los campeonatos no definen la inmortalidad.

Sí importan y hay que tenerlos en cuenta, pero no son el único requisito.

Eso sí, habría que ser necio para no admitir que, tal como las estadísticas lo demuestran, Eli probablemente termine en el Salón de la Fama.

Manning se trazó el objetivo de probar a sus críticos equivocados este año, y lo logró con creces.

No sólo ganó el campeonato siendo el Jugador Más Valioso, sino que además lo hizo como si perteneciera y ya lo hubiese hecho antes.

Si ponemos a pensar, en efecto pertenece y ya lo ha hecho antes. Simplemente elegimos no recordarlo.

Pero ya no podremos darnos ese lujo luego de este domingo. Eli ya tiene más anillos que su hermano, y casi que un lugar en Canton asegurado.

El próximo paso es Brady, y para él sólo falta un anillo. Por ahora sólo puede desear enfrentarlo, dado que claramente sabe vencerlo.


Sebastián Martínez Christensen trabajó, entre otros medios, para el diario La Nación y la Productora Tennis Properties Limited. Realizó coberturas de la NFL, incluyendo el Super Bowl, la NBA, incluyendo las finales, y de distintos torneos del circuito ATP y de la serie Masters. Además co-condujo un seminario acerca de los deportes estadounidenses en la Universidad de Miami. Actualmente es columnista y editor de ESPNdeportes.com, talento en televisión y en ESPNdeportes Radio y es colaborador de ESPNdeportes La Revista. Consulta su archivo de columnas.