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Pérez: doble con el corazón roto

SAN FRANCISCO - El jardinero Juan Pérez, de los Gigantes de San Francisco, se preparaba este domingo en la sala de entrenamiento cercana al dugout de su equipo antes del inicio del juego 5 de la Serie Mundial, cuando escuchó a un importante oficial de la liga, que estaba parado afuera, decir que el jardinero de los Cardenales de San Luis, Oscar Taveras, había muerto en un accidente de tráfico en la República Dominicana.

¿Qué? ¿Oscar ha muerto? Pérez no lo podía creer. Eso no puede ser cierto, pensó. Por favor, no dejes que esto sea verdad, imploró. Taveras apenas tenía 22 años. Pérez y Taveras eran buenos amigos y ex compañeros de equipo en las ligas de invierno; habían jugado uno contra el otro sólo 10 días antes en la Serie de Campeonato de la Liga Nacional.

Mientras que el juego de la Serie Mundial comenzaba, Pérez corrió hasta las escaleras de clubhouse y agarró su teléfono para ver si la historia era cierta. Por desgracia, habían más de 20 mensajes de texto de amigos y familiares confirmando la muerte de Taveras, así como la de su novia. En la medida que Pérez leía los mensajes las lágrimas iban rodando por sus mejillas. Estaba sentado y mirando fijamente una foto, horriblemente gráfica, del coche de Taveras después del accidente; entonces su compañero, el relevista dominicano Santiago Casilla, entró en el clubhouse.

"No pongas eso," inquirió Casilla a Pérez. "No puedes ver eso."

Pérez guardó el teléfono y trató de concentrarse en el juego que los Gigantes ganaban una carrera por cero. Pero... ¿cómo concentrarse en el juego cuando su amigo acababa de morir? El jardinero de los Gigantes pensó en cómo él y Taveras se conocieron en 2009, cuando estaban jugando béisbol invernal en la República Dominicana. Pensó en el debut en Grandes Ligas de Taveras. Pensó en cómo Taveras había jonroneado contra los Gigantes en la Serie de Campeonato y cómo había llegado a la final de esa serie.

Incluso pensó que si él y los Gigantes no hubieran vencido a los Cardenales en la Serie de Campeonato, su amigo todavía estaría vivo.

"Es duro. El es un amigo muy cercano", dijo Pérez. "Conozco a su familia. Conozco a su madre, su padre, su hermano. Jugamos pelota invernal juntos. Es una gran pérdida, no sólo para su familia sino para sus compañeros de equipo y las personas que lo seguían."

"Uno nunca sabe lo que puede suceder en la vida. Es una locura. No puedo explicarlo."

Con el juego avanzado y los Gigantes con ventaja de 2-0, el jugador de cuadro Matt Duffy sorprendió a Pérez tendido sobre el piso junto a la jaula de bateo. Rápidamente notó lo duro que su compañero estaba tomando la noticia.

"Nosotros acabamos de jugar contra Taveras. Es simplemente terrible", dijo Duffy. "Todos nosotros lo sentimos. La noticia nos tomó de sorpresa. Yo no conocía al chico, así que sólo puedo imaginar cómo debe sentirse Juan."

Con el correr de los innings, Pérez comenzó a enfocarse poco a poco en el juego y su trabajo. Su compañero de equipo, Joaquín Arias, le dijo: "mantente fuerte". Entretanto, Gregor Blanco le sugirió "céntrate en el juego. Luego podemos hablar de [Taveras] más tarde".

"Empecé a concentrarme", indicó Pérez. "Sabía que estaba cerca la posibilidad de entrar en el juego. Dejé todo a un lado y me centré sólo en el juego. Cuando me enteré de la noticia fue difícil hacerlo porque estaba pensando demasiado en él".

Bruce Bochy, manager de los Gigantes, no supo acerca de la muerte de Taveras ni del momento emocional de Pérez hasta después del partido. Él colocó a Pérez como corredor emergente en la sexta entrada y luego lo dejó custodiando el jardín izquierdo. El cambió funcionó porque Pérez realizó una gran atrapada, desplazándose hacia el muro, a un batazo de Salvador Pérez con corredor en la inicial en la séptima entrada. Luego vino a batear en la parte baja de la octava con dos corredores en base y Wade Davis en el montículo.

Davis fue uno de los relevistas más exitosos en la temporada. Tuvo una efectividad de 1.00 carreras limpias y propinó 109 ponches en 72 innings durante la campaña regular. No le pegaron jonrones y no permitió extrabases hasta agosto.

Cuando Pérez se dispuso a batear, el receptor de los Gigantes Buster Posey le dijo que mantuviera su swing corto y buscara un lanzamiento en la zona del centro-interior del plato. Pérez peleó hasta colocar la cuenta en 3-2. En el séptimo lanzamiento de su turno se balanceó y golpeó la bola disparándola hacia la parte superior de la cerca del jardín central. Apenas unas pulgadas le faltaron para apuntarse un cuadrangular. Con su conexión remolcó dos carreras, selló la victoria 5-0 de los Gigantes y colocó a San Francisco a una victoria de ganar la Serie Mundial.

"Fue el mejor turno al bate de su carrera. Estoy muy orgulloso de él", dijo Blanco. "Le dije, 'eres un gran pelotero'".

El batazo de Pérez fue anotado como doble, pero él terminó en tercera base después de un mal tiro al plato. Cuando llegó a la antesala miró hacia el cielo y pensó en su amigo.

"Él era un hombre humilde que le encantaba el béisbol", dijo Pérez. "A su familia le encantaba el béisbol. Su padre jugó béisbol profesional. Su hermano jugó béisbol profesional. Él fue uno de los mejores prospectos en ligas menores y subió a las Mayores generando enormes expectativas. Ahora mucha gente lo va a extrañar".

Pérez contestó pacientemente las preguntas en inglés y español de varias oleadas de periodistas. Dijo que había sido una noche emotiva, pero que estaba feliz después de la victoria. Por muy dura que haya sido la noticia de la muerte de un amigo él reconoció que "aún así uno tiene que hacer su trabajo en el campo".

"Esto no es algo a lo que usted puede prepararse", dijo Duffy. "Esto no es tener una racha adversa de 20-0. Esto no es cometer un error en una situación clave. Esto es difícil. Por lo que ser capaz de tomar un respiro y hacer su trabajo, eso es impresionante".

Y Lo fue. Taveras estaría orgulloso de Pérez.