Carlos Irusta 9y

Lucas Matthysse a fondo

BUENOS AIRES --  Está cayendo el sol y es posible imaginarlo allá, en la Laguna de Gómez, tan cercana a la ciudad de Junín: en solitario, mirando la bola de fuego que se esconde en el horizonte. Es hombre de pocas palabras Lucas Martín Matthysse, "La Máquina", pero cuando habla da gusto escucharlo. Y ahora, cuando está cayendo el sol de un día más de trabajo, su voz llega nítida, a través del teléfono: nítida, confiada y tranquila como siempre.

 El sábado 18 de abril, Lucas Matthysse (36-3-0, 34 KO, campeón plata welter junior WBC) a los 32 años enfrentará al ex campeón mundial welter WBO Ruslan Provodnikov (31 años, 24-3-0, 17 KO) en una pelea a 12 asaltos, pero en la que no habrá ningún título en juego. Será en el casino Turning Stone de Verona, Nueva York, donde ya se vendieron todas las entradas disponibles.

La propuesta es hacerle diez preguntas. Y mientras se acerca el momento de la cena junto a su equipo -Dionisio "Cuty" Barrera, Juan "Látigo" Coggi, Eduardo "Cirujano" Morales y Matías Erbin-dice que sí, que está esperando...

-¿Es posible que Provodnikov sea para tu carrera lo que fue en su momento Adrien Broner para Marcos Maidana?

-Yo creo que sí, que es una buena comparación, porque si bien en todas las peleas hay que ganar o ganar, ésta es muy especial. Para "El Chino" Maidana era fundamental, sobre todo porque Broner venía invicto, era la figurita en pleno ascenso y era el favorito. En mi caso, porque hace rato que vengo pidiendo un rival importante, un nombre atractivo y bueno, ahora me toca a mí...

 -¿Cómo te imaginas la pelea?

-Como me parece que la piensa casi todo el mundo del boxeo, porque acá no creo que haya grandes sorpresas, al menos por parte de él. Va a venir con todo, al ataque, porque es su estilo y es lo mejor que sabe hacer. Eso me va a venir justo, ya que creo que tengo más recursos.

-¿Cuáles son las mejores armas de Provodnikov?

-Sin duda alguna, que es constante. Creo que hasta el quinto, sexto round, se hace muy peligroso. Es un boxeador de ataque que tira golpes muy abiertos y voleados. Sin dudas, su fortaleza y su espíritu son sus mejores armas.

-¿Y cuáles son sus puntos débiles?

-Aunque parezca mentira, justamente sus virtudes. Porque como es tan aguerrido, viene siempre para adelante, al choque. Y tiene la costumbre de abrirse mucho, de tirar manos cruzadas algo ampulosas. Entonces, trabajándolo a fondo con manos muy rectas, se le puede hacer mucho daño. No creo que él pueda cambiar ahora. Vamos a ver qué pasa cuando reciba algunos golpes bien fuertes.

-¿Lo has estudiado mucho?

-Vi algunas peleas, especialmente cuando peleó contra (Timothy) Bradley y (Cris) Algieri. No hace falta demasiado más, porque en eso se repite: va al frente, busca siempre la pelea y tiene problemas con los boxeadores que lo caminen y le salgan a los costados. Eso lo sabe cualquiera. Después hay que hacerlo. Y yo espero hacerlo bien (risas).

-El alejamiento -parcial por ahora- de Marcos Maidana... las derrotas de Maravilla Martínez y de Omar Narváez, han aumentado tu figura, sobre todo teniendo en cuenta tu próxima pelea. ¿Sentís esa presión de que hoy sos el boxeador más mirado de Argentina, más allá de los méritos de Juan Carlos Reveco, o Jesús Cuellar?

-No... sé que hay mucho de cierto en eso, porque en este momento me toca a mí hacer la pelea más importante, sobre todo porque es en Estados Unidos, porque es un combate muy esperado. Pero no me siento el número uno. Me halaga que la gente esté pendiente de esta pelea, me hace sentir muy orgulloso, pero no me siento el número uno...

- Si hay algo que te supera, parece, es el cariño hacia tu hija.

-Sin dudas, y por ella hago todo esto gustosamente, porque llevo entrenando ya más de dos meses, porque me pasé por lo menos dos Navidades fuera del país, concentrado para pelear. Priscilla ya tiene 9 años y se dedica a la acrobacia deportiva. Es muy pero muy buena, como que ya es campeona nacional, y salió tercera en un campeonato mundial que se hizo en Mar del Plata. Ella también hace sus sacrificios, porque tiene mucho que entrenar. Con mi señora la acompañamos a todas partes cuando se puede. Estamos muy cerca de ella y la Enana nos da muchas satisfacciones. En julio va a competir a San Diego, en los Estados Unidos, y yo voy a viajar con ella, para acompañarla... Para mi es lo más importante del mundo.

-¿Floyd o Manny?

-Si esta pelea se hubiera hecho cuatro, cinco años antes, tal vez me hubiera costado responder, pero hoy, como están las cosas, no tengo dudas de que va a ganar Floyd Mayweather. Si, va a ser un gran negocio y ganará Floyd, está más entero que Manny. Eso sí, déjenme soñar, porque... ¡Qué lindo sería pelear con Floyd si todo sigue bien, cómo me gustaría enfrentarlo!

-¿Qué balance hiciste luego de la pelea con John Molina? Fue La Pelea del Año, pero también sufriste...

-Creo que me dejó muchas enseñanzas y demostré que tengo con qué. Después de dos caídas y un corte, otro boxeador a lo mejor hubiera dicho: "Hasta aquí llegué". Pero demostré que asimilé el castigo y que tengo corazón para dar vuelta una pelea que por algo fue la mejor del año. Creo que ni Broner fue el mismo después de Maidana y Molina tampoco después de pelear conmigo, le pegué mucho: un guapo de verdad, realmente, un gran profesional.

-¿Ansioso? ¿Nervioso? ¿Presionado? ¿Cómo llegás a la pelea del 18 de abril?

-Uno siempre está ansioso, claro, porque esperó mucho para una pelea tan grande. Tendría que decir que, en realidad, estoy muy orgulloso. Una, porque la gente está pendiente de esta pelea y hasta el mismo Oscar De La Hoya va a venir a Buenos Aires para alentarme y presentar la pelea y orgulloso también por el cariño del público. En realidad, estoy disfrutando de cada minuto, estoy disfrutando mucho, porque hace rato vengo esperando esta pelea y que la vengo pidiendo, una gran pelea, que todos quieran ver, en la que tengo que demostrar todo lo que valgo y lo que soy capaz. Si, esa es la palabra: más que ansioso o presionado, estoy disfrutando de cada minuto hasta que suene la campana...

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